Conocido mundialmente, sobre todo en Japón, donde el gusto por nuestra música ciudadana, lo lleva a contarlo entre los circuitos turísticos de importancia, a la hora de viajar a nuestro país.

Un representante calificado de nuestro acervo cultural, que desde el silencio de una humilde calle de La Reja-Moreno libera, para aquel que se llega hasta él, las calladas voces, de muchos de los que desde la música, y las letras, fueron columnas de una época, en que nuestra nación, brillaba ante los ojos del mundo.

 
 

 

 

 

 

 

Para aquel que lo conoce, sin duda sabrá ya, que nos referimos, al Museo del bandoneón

Luis Alfredo Mariani, quien desde hace años, funciona en la Calle D. Mariani 150 (ex La Rábida) de La Reja - Moreno.

Transponer sus puertas, es sin lugar a dudas, hacer un viaje hacia nuestras más recónditas raíces ciudadanas, culturales, sociales, económicas.

Su impronta, es tan importante, que gracias a su funcionamiento, se ha declarado a La Reja, como la "Capital del Bandoneón"

De la mano de Luis A. Mariani comenzamos pues la recorrida por sus diferentes salas, descubriendo a cada paso, cosas que nos llenan el alma de emoción, y nos traen sabores olores y melodías, de una sociedad, mucho más genuina.

Nuestro anfitrión, (y a la vez fundador y director del museo) heredo un oficio peculiar: fabricar bandoneones y acordeones, un luthier que aún hoy, vive de aquel heredado oficio.

En 1940, como consecuencia de la guerra, se cerro la importación de bandoneones y de acordeones de Alemania. Este fue el origen de la fabricación en el país, donde su padre, haciendo verdaderas proezas para obtener los materiales, comenzó de alguna forma el reemplazo de instrumentos importados.

 

y en 1956 se incorpora al taller de su padre.

Desde entonces a clasificado y ordenado pacientemente fotografías, recortes, instrumentos y objetos que hoy conforman una colección única.

Tan trascendente es dicha colección, que un grupo de admiradores Japoneses del tango han querido adquirirla para llevarla a Japón, pero Mariani a decidido donarla al pueblo de Moreno, el único heredero de esta historia.

En este museo se guardan (entre otras cosas) 402 partituras originales de Feliciano Brunelli, quien hizo bailar al país entre 1935 y 1950, con su orquesta característica, dedicada a interpretar valses, polcas, corridos y rancheras.

Este repertorio completo, lo ha donado la familia Brunelli, conociendo la dedicación de Mariani y porque su padre, toco solo con estos acordeones.

 

 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Más allá, en vitrinas y estanterías, una colección de bandoneones y acordeones, parece estar esperando para un concierto.

Nos sorprende también, el ver un mandolín, y un par de ocarinas, que parecieran no haberse querido quedar fuera de la fiesta, traídas, según nos cuenta Luis Mariani, por su abuelo desde Europa.

Es difícil escapar al asombro, en cada uno de sus rincones, partituras y fotos colgadas, nos hablan desde sus epígrafes, de sueños y anhelos de otros tiempos.

Pedro Laurenz, Anselmo Aieta, Di Sarli desde "El Marabú" parecieran estar explcandonos, que escuchaba la gente de la época.

 

 

 

En otra sala, diferentes fonolas y combinados, nos van trayendo el recuerdo de las antiguas casonas, aquellas  que alguna vez nos mostró el cine argentino en su época de oro.

Todo parece revivir a cada certero comentario de Luis Mariani, quien le pone una carga de afecto en cada evocación.

Todo pareciera tomar vida desde las imágenes que se atesoran en sus paredes.

 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En sus paredes, vemos reflejado sus avances a través del tiempo, y en los diferentes accesorios o equipos, hallamos la huella, de lo que fue el desarrollo radiofónico argentino, y mundial.

Aquí podemos apreciar, equipos, y componentes, que en su mayoría, llegaron al país después de la Segunda Guerra Mundial, cuando nuestro país, compra a EE.UU. rezago del material bélico usado en la misma.

Más allá, en el pasillo que conduce hacia el taller, hay un espacio también para la radio, presentada como artefacto dinámico, donde del mismo modo y a la par de la radiodifusión, se reflejan los cambios estéticos que han ido  sufriendo.

Le pedimos por ultimo, sacarle una foto en alguna de las salas, como para dar por terminado nuestro recorrido. Elige una cerca de la vitrina, donde sugestivamente, la mirada del padre, desde un cuadro,  parece sonreírle, aprobando el esfuerzo y el logro, de mantener al conocimiento de todos, los documentos de una historia, que nos llena de orgullo.

 

 

En sus paredes, vemos reflejado sus avances a través del tiempo, y en los diferentes accesorios o equipos, hallamos la huella, de lo que fue el desarrollo radiofónico argentino, y mundial.

Aquí podemos apreciar, equipos, y componentes, que en su mayoría, llegaron al país después de la Segunda Guerra Mundial, cuando nuestro país, compra a EE.UU. rezago del material bélico usado en la misma

 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hemos llegado entonces al final de nuestro recorrido.

Por un momento las voces parecen haber callado, como comprendiendo lo cercano de nuestra despedida, sin embargo, va a resultar difícil olvidar cada uno de los diferentes espacios de este  lugar.

Tras sacarle la foto a L.M. alcanzo a divisar una foto de Aníbal Troilo, aún en pantalón cortos, cuando todavía estudiaba este instrumento, que luego en sus manos se convertiría en mágico.

 

Que pasaría por la mente de aquel muchacho de cortos y medias tres cuarto, con una rigurosa raya al medio y un semblante cirncuspecto...?

Cuantos como él, o como otros desconocidos habrán soñado, con la fama de un escenario.

Hoy se nos vienen a la mente, figuras  como Astor Piazzola, como el mismo Pichuco, pero para ser justos, y tal cual reza el titulo de uno de los marcos que resguardan  estas fotos, como documentos inestimables de tiempos idos

 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Nombraremos a, Luis Moresco; Angel Danesi; Americo y Emilio Bianchi; Luis Gastaldi; Luis Dabraccio; Juan Navarro, músicos, que sin llegar a la fama de otros tantos, han sido verdaderos maestros de nuestro "fueye" para aquellos  a quien Luis Mariani llamo..."Inolvidables... olvidados..." vaya también, nuestro homenaje y nuestro respeto. Solo nos resta a Don Luis Mariani por su devoción y su cuidado, y quedar a la espera, de que la importancia de esta obra, no tenga que ser llevada al exterior, para que por fin la valoremos.

                                                                        

                                                                                                                                             Luis Aguirre