Daniel Roberto Kasparian, 46 años, soltero,

Profesor de Castellano, Latín y Literatura. Aficiones: el fútbol, el ajedrez, las artesanías, la naturaleza,

 los árboles frutales; también, el teatro y la música: escribe letras que acompaña con su guitarra.

Estudió en colegios armenios y en el I.N.E.S. Alicia Moreau de Justo. Actualmente ejerce la docencia y es corrector literario.

 

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INMINENTE ATAQUE MACEDONIO

UN HECHO INCREÍBLE EN MEDIO DE LOS PREPARATIVOS GRIEGOS DE DEFENSA

Diógenes, ¿cínico o loco?, revoluciona a los helenos, mientras un gran peligro desciende del norte de Grecia.

 

La rebelión de un ciudadano

 

  Un caso insólito ha ocurrido el 26 de Abril del 368 próximo pasado, a las 16:00, hora helena: mientras el ultranacionalista Demóstenes reclutaba y envalentonaba a los griegos de la península ática contra la posible incursión de las falanges macedónicas, disertando de memoria en la Plaza pública de Atenas, un tal Diógenes, a pocos kilómetros, en la aldea de Sínope, en la costa del Mar Negro, rodeado de la desesperación de sus pobladores ante semejante amenaza, subía una gran tinaja de aceite- en donde vive-, pendiente arriba de un monte, dejándola rodar y reiterando tal acción incomprensible para los habitantes del lugar. Siendo requerido acerca del motivo de este absurdo proceder, Diógenes, literalmente, respondió: "Por ningún motivo especial; pero veo a los demás tan atareados que me parece mal estar de brazos cruzados."

 

Diversas instituciones griegas expresan su posición

 

  Las autoridades policíacas y de gendarmería griegas intentaron apresarlo - para que no cunda el pánico* -; pero el Instituto Psiquiátrico Platón & Sócrates Asociados persuadió a la fuerza para que no lo hiciera, ya que Diógenes había salido de licencia por buen comportamiento. Intervinieron, asimismo, Amnesty y Derechos Humanos de la Confederación Apátrida Griega, enarbolando el banderín de la libertad de consciencia y el Comité Olímpico propuso un nuevo juego; sin embargo, la SCA, el Sindicato de los Cínicos Anónimos expresó todo su apoyo a Diógenes, no el loco sino el sabio.

 

  Sostiene esta entidad no reconocida por el gobierno que Diógenes fue tildado de loco por una manga de necios y aun capturado y encarcelado por los verdaderos esclavos del alma, él les daba órdenes y aquellos brutos le obedecían y, además, mantuvo siempre la grandeza sublime de su espíritu. Sus enemigos, dicen los Cínicos alborotados, son enemigos de la verdad, de la bondad y de la sencillez, (casi miserable, agrega nuestra Redacción).

 

  No es raro que los Cínicos defiendan a un cínico, afirmando, además, que Diógenes ve en la guerra algo tan inútil como su propio gesto de subir la tinaja a un monte, con riesgo de que se le rompa, y dejarla caer. Diógenes, expresan, se pronuncia en contra del materialismo, de la soberbia y del relativismo de nuestros días, cuando por las noches, levantando en alto una antorcha, recorre la ciudad buscando siquiera un solo hombre honesto, sin resultado ninguno.

 

 Pese a lo aparentemente serio de esta actitud, en el anfiteatro de Esquilo, el corega dispuso fecha de un nuevo estreno, la tragicomedia "Te mataré Diógenes", con venta masiva de entradas, una obra dedicada especialmente para la risa del público infantil, que seguro será acreedora de jarras de vinos, coronas de hiedra y pasteles de higo.

Y ya un rapsoda, entre la calle Pericles y la Avenida 4 de Noviembre recita estos versos, aludiendo encubiertamente a Diógenes y a su filosofía:

 

Encadenan al canario

Por su brillo y por su canto

Y al gorrión

Lo dejan ser en el espacio;

Pero el gorrión no es menos que el canario.

¿Qué tiene la hoja que no tenga una flor?

(Un florero de hojas es tan bello como uno de rosas)

Se olvidan de la semilla cuando crece el árbol.

Todo lo que parece lindo se lo quitan a la libertad...

Los pensadores están encasillados:

Los detienen con los pechos y con las manos,

Y la frase del poeta ya está en las cabezas.

...Pero vivimos el paraíso... dormitando.

 

  Lo cierto y grave es que la guerra es tan real y perceptible para los griegos, como los nubarrones de extraño frío que el Servicio Meteorológico anuncia como lluvia eléctrica (¿será Zeus furibundo?).

 

Diógenes acusado de conspirador

 

  En resumen, mientras el general, comandante mayor de los ejércitos griegos, Temístocles, acusa a Diógenes de antihéroe y apátrida, pidiendo la máxima pena de muerte per cicutam, Diógenes, sin inmutarse, se alimenta de los frutos del campo, duerme en su tinaja y toma agua con las manos, como si fuera un mono o un linyera (ver historietas de Aristófanes), sin temor de Filipo ni de su hijo Alejandro. Tal vez, el pobrecito Diógenes (!) juzgue que el soberbio y travieso Alejandro, habiendo recibido las enseñanzas del profesor Aristóteles-  especialmente en canto, lógica y poesía- le perdonará la vida cuando detenga el majestuoso corcel Bucéfalo frente a su humilde morada (un barril).  No lo sabemos, tal vez la historia milenaria le dé la razón y merezca una hermosa estatua como la que hoy esculpimos para su adversario ideológico, el magnífico orador Demóstenes. Esperemos el transcurrir de los días...Diógenes, ¿sabio o loco?

 

Herodotho, 27/4/368, era helena

Especial para The Pericles's Journal

 

*Latiguillo del Chavo del 8. (?)

NOTICIA DE ÚLTIMO MOMENTO: una inesperada "Apología" de Zenón de Elea- quien por fin salió a caminar a la Plaza Esparta, arrojando miles de litografías, una de las cuales casi fractura el relieve en toba que inmortaliza al ciego Homero - argumenta por la absolución de nuestro filósofo Diógenes. Zenón es su acérrimo contrincante en los célebres debates de los cafés del Pireo (siempre pagaba Zenón el yogourt de Diógenes) y sorprende con esta decisión. Dice que si Diógenes desapareciera, él extrañaría las discusiones de sus aporías llamadas asimismo "dificultades" y no tendría a quién gritarle en la cara. Por lo demás, un hecho así se contrapondría a dos valores éticos o dioses: la Prudencia y la Templanza, explica Zenón a los ciudadanos que se agrupan para oírle y para alzar y leer los pesados panfletos; y desde nuestra agencia nos parece que, en verdad, la muerte de Diógenes lo va a hacer recapacitar a Zenón de Elea, nacido un día del 489, acerca del paso de los años, de frente hacia el reloj de sol, hoy inútil - a su gusto porque el klepsydra sólo lo tenía Platón en su casa -, una maquinaria ya pasada de moda que Beroso trajo a estos jardines también semicirculares: ...qué vendrá del Infinito Tiempo... el cual hará inexorablemente que Aquiles el de los pies ligeros alcance de una vez a la despreocupada tortuga. A tanto puede llegar la amistad de estos vecinos de los cien barrios (bueno, uno era del Mar Negro y el otro, del Tirreno) tan diferentes entre sí. Recordemos, en este sentido, que Zenón escribió un tratado titulado Contra los filósofos de la naturaleza y es autor de la memorable frase: "¿Acaso no se lamentará el malo de contrariar al bueno?".

Notas

 

Demóstenes:

orador y estadista ateniense, gran patriota (384-322)

 

Diógenes:

Le dijeron al conquistador macedonio Alejandro que en las cercanías de Sínope, a orillas del mar Negro, vivía Diógenes, el célebre filósofo cínico del que se contaban historias increíbles y Alejandro quiso conocerlo. El encuentro se produjo en Corinto.

"Si no fuera yo Alejandro querría ser Diógenes", respondió el general en aquella ocasión a un hombre que rechazó sus regalos y que valoró más que la gloria la simple luz del día.

A Diógenes no le importó tampoco compararse irrisoriamente con los cerdos, con tal de obtener alimentos de parte de unos ladrones que lo habían capturado, argumentándoles que el monto en monedas por un esclavo saludable sería mayor; y estas viandas las compartió con sus compañeros de infortunio. Filón en Todo hombre bueno es libre lo cita expresamente como ejemplo de virtud. 

Diógenes fue un filósofo griego llamado el Cínico (413-323 antes de J. C.), de quien sólo se conservan fragmentos de sus cartas y de sus dramas, y, desde ya, sus acciones han llegado hasta por tradición oral, como cuando comenzó a transitar alrededor de Zenón, mientras éste aseguraba que el movimiento no existía.

Diógenes se caracteriza, siempre, por esta ingeniosísima manera de burlarse de los sofistas y de todo aquello que para la gran cantidad de los mortales constituye la base de la felicidad, del poder y del lujo; así interpretaba la máxima de “vivir de acuerdo con la naturaleza.

 

Aristófanes:

Cómico comediógrafo ateniense, satírico y crítico especialmente de Sócrates, enemigo, según aquél, de la fe  y de la moral tradicionales(450-385).

 

Temístocles:

Famoso capitán griego que venció con su flota al ejército persa de Jerjes, en el estrecho de Salamina (480 antes de J.C.).

 

Aristóteles:

Autor, entre otras obras, de Poética, Organon, Metafísica, Política. Fue maestro de Alejandro Magno y discípulo de Platón.

Aristóteles coleccionó, por primera vez, las obras de los concursos teatrales, ordenándolos según los preceptos de su Poética (384-322).