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De: Explicaciones con mar y otros elementos
Editado por UniService, Trento- Italia- 2007. Edición Bilingüe
Sobre mis influencias
I
El hombre que vi con la fuga rota bajo metralla
en medio de una calle donde colgaban
raidas las guirmaldas de un antiguo pan.
El hombre repetido como eco en la injusticia
bajo explotación a mansalva,
bajo metal de dictadura,
cercado por la hipocresía,
inválido de balaceras de imposible.
El hombre que vi raspado de exilios,
destruido por máquinas destruidas,
mordido por la prensa ramera.
El hombre en medio de los hombres
ahogado en abismos de tiempo,
lleno de plomo imperial,
vendido por todos los traidores.
El hombre alzado todavía
voz en puño
lucha en boca
capaz de ternura de rosa en pecho
invencible en la síntesis del sueño.
Y el amor, ay amor, en el centro de las horas
como un niño que reclama mis brazos.
II
Una foto de Chaplin donde ríen mis hijos
y el silencio
con el que a veces me miras.
III
La ternura
esa sustancia
imperturbable
de mis amigos.
IV
Cualquier
hora frente al mar
donde la vasta red del silencio
le roba relámpagos a las palabras
y el rumor de quillas y cubiertas
traza singladuras,
surcos de luz donde nacen los pájaros.
V
Y el airefuegotierraaguamor que tú eres
besorefugio, licor de crepúsculo y gota
encendida de música en las manos.
VI
Y la música en las manos
es decir
la música
VII
Y las manos
es decir
la voluntad de los oficios terrestres.
Te miro
En cada casa del día te miro
como si fueras todas las ventanas,
uno por uno los llamados de la geografía.
Te miro entre naves blancas
que vierten el algodón de su sombra
en el mar callado
hondamente quieto en el rumor
del viento que inventa recónditos
pasajes de guitarras, te miro.
Te miro en las vertientes de plata fugitiva
que dibujan en las faldas de la piedra
nervaduras esmeralda.
En la razón del humus y la gota
y la terca utopía de la raíz, te miro,
en la constelación de las sustancias
y la maravilla del vino en su luna precisa.
Por las crepitaciones del pan,
en la mesa servida, te miro
embarcado en la claridad de tu cuerpo
en el mío, y en mis manos
te miro, en la vastedad de tu boca
en cada relámpago de la noche en calma
donde habitan los labios que se anidan,
en el pequeño país de los besos, te miro.
De las orillas de la mañana
vienen los pájaros.
Del nácar que olvidaron
los astros en su fuga.
Nacen en las simples gotas de luz
y se multiplican
para darnos alas
alzarnos la mirada
para hacer de la contemplación
un arma pura.
Poética
Y entonces la mano
despalabra el follaje de la hora
con la piedra en blanco.
El espejo negro se desgrana
sobre un gallo de hoguera
que crepita en sus filos.
Vencedor de cronómetros,
guardián de la torre del día.
Erguido en su gobierno
de mínimas campanas
merodea el humus
abierto por la azada.
Desde su ojo de planeta riguroso
el alba gotea maíz encendido.
Albañiles
Piedra sobre piedra
bajo la luz del pan
y el arte de enhebrar
las manos en la altura.
Campesino
El hombre decide su rumbo en la semilla
se vuelca en los muslos de la tierra
va hacia una profundidad de savia
con el sudor a manos llenas
He cavado en las razones del agua
y en la sangre de los manifiestos,
en el óxido de las máquinas
y la cáscara del salitre en las orillas.
He sido taladro empedernido
en el corazón del muro,
topo urgente en la sombra de las horas,
brazo, pulmón herido
en las duras asambleas del mineral recóndito.
Hacia los abismos anduve con mirada de pez
o determinación de ancla.
Todo lo intenté, incluso el vuelo.
Águila, mosca, gorrión, serpentina
de cada intersticio donde poesía.
Y de nuevo aquí, siempre y siempre,
en el exacto punto de partida
con tantas preguntas que no termino,
todavía.
País
Tal vez una tierra
donde jugaba el sol a tejer glicinas
sobre las reuniones
o decisiva
la quilla de una hora
fugaba hacia los descubrimientos.
No sé si acaso fue
o marcha
tan lento
el siglo en su certeza
pero de todos modos
aquellos que fuí y que hemos sido
los todos nosotros
con nuestro
y con hermano
falta todavía.
Con el costo de un fusíl
las tejedoras de auroras
amasarían el pan más implacable.
Con lo que vale una bala
alzarían arsenales de tizas libertarias,
herramienta universal para romper límites
y llegar a luz cegada por las bombas.
En el laberinto de las yemas
vive un hombre
que atesora revelaciones de tí.
Corre a la orilla
tras cada marea de la caricia
a recoger objetos y sustancias
la conchilla de luz
cada artesanía que el oleaje desembarca
la espuma lunar que crece
en el viento de las profundidades.
Su casa respira en el centro del tacto,
y en medio de ti
su país
que despierta con tu boca.
Las palabras
que ocuparon la tierra cuando nada había
vinieron por el silencio.
Los gestos se llenaron de campanas,
la foresta, la llanura, cada cima
multiplicó los ecos del nombre de las cosas.
La profundidad del pan y las mareas
fue revelada
y entonces el canto distribuyó horizontes,
nuevas explicaciones
para fundar el mundo.
Recogimos la pobreza en un otoño caído
entre hojas en blanco y versos que tejían
su germinal sustancia.
Niña dormida con su estrella terrestre,
habitante descalza de la noche más triste.
De tu brazo y el mío conoció la casa
y en nuestro amor cereal su lugar en la mesa,
la vastedad de las manos donde sentirse digna.
La llamamos poesía porque es hija del pueblo,
porque tiene los ojos profundos como el agua.
Campana ingobernable, oh encendida rosa
la llamamos poesía porque en sus entrañas
el pan más brillante no tiene precio.
Anda por el mundo en su estrella terrestre,
calla en cada casa con un silencio duro,
acuna el sol verde que habrá de parir la primavera.
A los treinta mil compañeros desaparecidos
Argentina, 1976
He visto los hombres trepar a la sombra
tensando los arneses aún dormidos
y marchar unidos en el esfuerzo bestial
hasta montar el sol sobre la tierra.
Entonces salían de todas partes los niños y las madres
y luego los mercados llenaban las veredas
de silbos y manzanas.
La alegría de las gestas domésticas
coronadas por la dignidad del almuerzo!
He visto largas caravanas de obreros en el alba
marchar hacia el metal de la sirena.
Ágiles bicicletas con la vianda,
la radio colgando del manubrio.
Hasta que el estrépito de ráfaga
de cañón maldito
de horrorosa muerte
abrió un boquete en cada casa y entró la niebla negra.
Todo se retorció como un pez en la arena,
hasta ser tragado por el miedo.
Desapareció la fábrica.
También el hombre.
Y los hijos, y los mercados con silbo, y las radios
que no fueron sino un espejo del infierno roto a veces.
La universidad de Luján fue clausurada.
Encadenaron la luz en los sangrientos sótanos,
persiguieron los brotes del canto asesinado.
El abrazo fue un código secreto
la patria un dolor ahogado bajo la tortura.
Y el sol deseo apenas musitado
entre los nombres de los que ya no estaban
A los pescadores de Reta
Fue tarde entonces cuando estrené los brazos.
Cuando recibí barba y bandera
las orillas estiraban
su soliloquio entre los pájaros
y no había sino huecos espumosos
en el lugar donde se multiplicaron las barcazas.
Quién sabe dónde las redes,
en qué graves mareas se hundieron los oficios.
Llegaban cegando la luz horizontal del crepúsculo
cargados de plata refulgente,
agotados y sonrientes bajo sus sombreros.
Victoriosos burladores de arcanos marinos
llegaban a la costa montando las rompientes,
blandiendo sus puños mordidos por las cuerdas.
Allí latían revelaciones de ultramar,
se narraba la gran ciudad del agua y el salitre,
comenzaba la contabilidad pieza por pieza
de mano en mano, centavo a centavo.
Se le cantaba al cardumen como al sol o al aire.
Llegué tarde al vértigo del oleaje,
al perfume exacto de la rosa de los vientos.
Allí, de pie, en otro siglo de huellas descalzas
tan sólo un roído barco hundido en la arena
y lejos la estela de los pesqueros invisibles
sobre cuya ruta aún trazan su círculo las gaviotas.
De vez en cuando un viejo pescador emerge
vestido de algas, de peces de relámpago,
y desata los nudos marineros de los vientos
mientras un niño, calladamente alegre
rompe el límite del agua con la risa.
Elogio del vino
El vino, compañeros, viene del amor
del trabajo y la tierra.
Es hijo del sumo torrente del planeta.
Ay viento mineral
luz victoriosa que sube desde el humus
hasta ensanchar el tiempo
en el racimo.
Es el mar florecido de auroras
en la copa brillante del encuentro.
El vino, mis amigos, viene del amor
del trabajo y la tierra.
Las gotas de la vida se reunieron
como madres acunando el canto
para que una ronda de muchachas
lo dé a luz en la vendimia.
Es zumo de la risa y la palabra.
Ay sangre de los surcos,
sudor de los sueños.
Las manos en el brote
el brote en el oficio
del corazón más puro de las generaciones.
Maravilla de la tarde en las hileras,
ternura recostada en cada cesto.
Ay retazo de luna,
canción distribuida.
Eco de los hombres en el rito
que llena de rubíes a los pueblos.
Piel de la montaña.
El vino compañeros, viene del amor
del trabajo y la tierra.
Certeza de la savia, es decir sabiduría
de la infinita corriente del alba,
esencia que libera los himnos y las llamas,
minuciosa marcha subterránea
que alza hacia las copas
espumosa bandera constelada.
Respuesta de los dioses
a las interrogaciones implacables.
Espíritu universal que late en la madera
y corre como un río por la historia,
de mano en mano y de mesa en mesa,
como una música.
Aire de las celebraciones.
Latido solar que nos hermana.
Lo llevo a mi boca como la mujer que amo.
Consagra la hora y la poesía.
El vino compañeros
viene del amor
del trabajo y la tierra.
Gabriel Impaglione (Morón, Buenos
Aires.1958) Poeta y periodista argentino radicado en Sardegna, Italia.
Publicó:
"Echarle pájaros al Mundo" (poesía,
Ediciones Panorama- Buenos Aires- 1994);
"Breviario de Cartografía
Mágica" (poesía, El Taller del Poeta- Galicia- 2002);
"Poemas Quietos" (Antol.
Editorial Mizares- Barcelona- 2002);
"Bagdad y otros poemas" (El Taller del
Poeta- Galicia- 2003);
"Letrarios de Utópolis" (poesía, Linajes
Editores- México- 2004).
“Prensa callejera”, La Luna Que,
Buenos Aires, 2004.
“alala”, Taller del
Poeta, España, 2005, en español e italiano.
Carte di Sardinia, Uni
Service.Trento- Italia. Poesia, 2006.
Explicaciones con mar y otros elementos, Uni Service,
Trento, 2007
Cuentos fantásticos, de amor y de muerte, (junto a
Giovanna Mulas)- El Taller del Poeta, Galicia, 2007-
Participó de: Antologia Canto a un Prisionero, Edit. Poetas
Antiimperialistas, Canadá, 2005; "El Sol Desmantelado, W.H. Auden
revisitado", Mexico, 2007; Memoria, Verdad y Justicia a los 30
años x los 30 mil, Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Edit.
Dunken, Buenos Aires, 2006- ; Muestra Siglo XXI de la Poesía en Español, Asoc.
Prometeo -“Prometeo Digital”- Madrid,
2006.- entre otras.
Es miembro de la World Poets Society
(W.P.S.)-
Traducido al portugues, italiano, ingles,
sardo, catalán, rumano y francés.
Dirige la revista literaria “Isla Negra”
– digital- desde el 2004.
Mantiene el blog: http://isla_negra.zoomblog.com