El Directorio                   

Si unos meses atrás, alguien me hubiera dicho lo que estaba por vivir... 

Si tan solo  hubiesen intentado hacerme creer algo, de lo que hoy estaba viviendo, no solo no lo hubiese creído, sino que posiblemente me le hubiera reído en la cara.

Hoy en cambio, pocas cosas pueden sacarme de esta obnubilación  y pocas, tal vez ninguna, hacerme reír.

Segura de haber podido entender lo que pasará; lo que de hecho ya estaba pasando tal vez a mi alrededor sin que nadie lo notase, poco lugar queda para la risa, y muy poco para el futuro.

Por momentos renegaba de la verdad. Apostaba a que todo fuese una tremenda confusión, concebida por la mente enferma de Ferlé ; sin embargo, algo me había movido a escuchar a aquel hombre; algo que se sentía más firme que una pequeña sensación del instinto, me había decidido no solo a la atención, sino mucho después, a la investigación  de lo que tal vez ahora, prefería no haber comenzado nunca.

Por las cosas que vivía, tenía la sensación de estar tocando el techo en mis posibilidades, y al mismo tiempo, la convicción  de que tenía que comprometerme; la triste seguridad, de que a partir de ahora, ya nada sería igual en el mundo, y de que mi razón, y mi tiempo, solo estaban al servicio de salir de esta pesadilla, en pos de que mañana, existiesen sobre la faz de la tierra.... algo más que autómatas.

¿Por qué yo? Me preguntaba sin hallar respuesta.

¿Por qué esta carga, que ni siquiera estaba segura de poder llevar adelante?

Unos meses atrás como dije; en lo que tal vez fuera un día como hoy, llegaba a la puerta de “la colonia” un neurosiquiátrico de las afueras de la ciudad, esperando encontrar material, para una nota que ya había bosquejado en mi interior hacía mucho tiempo.

Un tanto cansada de notas de la farándula y redacciones frívolas sobre tal o cual actor, me había propuesto una nota de carácter  existencial, con testimonios de fuerza, y así, de a poco, ir abriéndome paso hacia un periodismo de vanguardia; ir de a poco, hacia aquello  que soñaba allá,  en los años de universidad, cuando era mucho más fácil fantasear con ser una periodista independiente, apoyando de alguna manera a la justicia y a la verdad, desde artículos mordaces  e inteligentes.

Algo diferente a esto en que se había transformado mi carrera; redactora de una revista de la farándula con más o menos una rutina  de oficinista.

Un poco de redacción aquí, unas fotos allá y nada de contenido, o por lo menos, nada que me conformara.

Ahí estaba...  como temiendo, sufriendo de inseguridad por falta de training; sintiendo como que debía empezar con todo de vuelta, con la sensación de asomarme recién, al verdadero periodismo.

Era una sensación rara. Una mezcla de ansiedad y de miedo que me iba subiendo por los brazos hasta alojarse arriba de los hombros, ahí detrás del cuello; mientras desandaba la vereda rumbo a la dirección del hospital.

Me paré un instante ante la reja de entrada, respiré profundo, y seguí.

Ni bien traspasé la entrada algo me estremeció.

No sabía bien si eran mis propias cavilaciones, o el sol,  cortado por esa construcción fría y gris que comenzaba a descubrirse ante mí, pero sentí como si un repentino temblor me sacudiese por un instante.    

Ya en la entrada del propio pabellón el mundo parecía trocarse, y el aire se sentía mas grueso y frió, en una recepción casi desierta.

Un extraño eco parecía repetir, por los pasillos que se sucedían; un silencio grave, abarcativo, espeso.

Un silencio, donde todo caía, como en un pozo.

Mientras miraba alrededor buscando la dirección, se escucho el retumbar de unos pasos... unos tacos que repiqueteaban en la despoblada penumbra y que sonaban cada vez más cerca; hasta que doblando uno de los pasillos, pude ver por fin la figura robusta de una enfermera, metida como a fuerza en un guardapolvo azul-verdoso.

Algo debía decir en mí; que no pertenecía, ni tenía nada que ver con el lugar; porque al intentar un saludo, ni siquiera me contesto....

-Perdón, buen día..._ Dije levantando un poco el tono de la voz, y todavía recuerdo su mirada pétrea; sin pestañar, su boca entreabierta y la cabeza ligeramente de lado sin contestar nada; como esperando a que siguiese.

Fueron por cierto, segundos que parecieron durar una eternidad; hasta que intente una salida rápida reponiendo...

- ¿ El director?- Seguía incomoda, aunque su respuesta, esta vez no se hizo esperar.

- ¿ Si, de parte? –

- Nora Garré, por una entrevista. Ya habíamos hablado, y quedé en pasar por aquí esta mañana. – Hubo un pequeño silencio, pero nada la conmovía o le hacía variar su tonito desganado...

- A ver... espere... –Dijo en forma autoritaria, y avanzó casi llevándome por delante, (ya que entró en una puerta que estaba a mis espaldas).

Recuerdo que gire, y la seguí con la mirada hasta trasponer la puerta; y que me llamó la atención el que  no tuviera ninguna placa, o ningún cartel que identificara que aquella, era la dirección.

De alguna forma esto me daba tristeza; se respiraba a desgano; a dejadez , tal vez ayudado por el gris del ambiente, y la poca luz.

Todo y cada uno de los lugares hacia donde uno mirase, parecía hablar de desidia, de algo estancado; como si ahí.... el reloj no corriese en la misma forma.

¿Que estaba haciendo Dios, ahí?  Me preguntaba confundida, en el transcurso de aquella espera.

Estaba en medio de estos pensamientos, cuando el chillido de la puerta que se habría, dejó entrever la figura del director.

Era una persona joven, alta, de pelo revuelto y con los anteojos a media nariz, como para mirar por sobre ellos; una extraña figura, que avanzaba casi sonriente, con un guardapolvo que había dejado de ser blanco hace mucho tiempo; y la mano extendida en acción de saludo, acompañado de una voz grave y pausada, que no se hizo esperar.

-¿Nora Garré..? – Preguntó mientras sentía la firmeza de su mano húmeda apretando la mía.

- Sí, hablamos ayer sobre la posibilidad de hacer una nota sobre... -

- Sí, sí – Me interrumpió, como adivinando el resto de la presentación.

- Ya lo recuerdo, pero pasemos a mi oficina. Por cierto; no me presenté, soy el Doctor Edgardo Porto, director a cargo de la colonia.... pasamos..? – Dijo mientras hacía un ademán invitándome a pasar primero. 

Desde afuera, no parecía tan grande; pero ni bien traspasamos aquel pasillo, más bien estrecho, me encontré en una enorme sala, alta, y tan gris, como la edificación toda.                                                                     En realidad, se parecía mucho más a un salón de compra y venta de antigüedades, que al despacho del director de un neurosiquiátrico; o será tal vez, que uno siempre supone de los hospitales o sanatorios, lugares donde el orden y la asepsia, son parte fundamental de él, y este, no era precisamente el caso; es más, hasta se podría decir, que era todo lo contrario.

No era en sí que estuviese todo sucio; sino que sencillamente, era todo un desorden.

Una sala que, como antes dije, era grandísima, oscura y con la pintura raída, indicando  no haber sido pintada en años.

Las manchas de humedad, afloraban aquí y allá, y los plafones con una luz cansina, colgaban del alto techo, aguantados por unas cadenas empeluchadas y grasosas.

Más allá de donde estábamos, parecía dormir, lo que seguro fue; “allá lejos y hace tiempo” una camilla para radiografías, sobre la cual  se amontonaban, entre otras cosas, una estufa eléctrica y un montón de carpetas que supuse historias clínicas.

Ahí estaban, abandonadas sin más a su suerte....

Me costaba realmente creer tanta apatía, tanto abandono con cosas tan importantes.

Tan metida estaba en mirar hasta en los más oscuros rincones, que evidentemente se debe de haber notado, ya que su voz, con un tono sarcástico arguyó...

- Antes las teníamos en un archivo... –

- ¿Qué cosa..? – Pregunté.

 - Las carpetas...  ví que miraba hacia allá.... – Y agregó

- Antes las teníamos en un archivo; pero el rigor de las últimas lluvias lo mojó todo. Perdimos más de la mitad de las historias, y un sin número de estudios de pacientes. Incluso, material bibliográfico de consulta, que pertenecía al establecimiento....                                   Al parecer un problema con las tejas, o en el entretecho, con los tirantes que deben de estar podridos. En realidad, todavía no sé muy bien, lo único que sé, es que había que tomar alguna medida si no quería que se pierda todo, así que decidí mudar el archivo... Es decir; lo que quedaba de él. Aparte puede notar, (por el lugar donde la estoy atendiendo) que mi oficina tampoco se salvó de los ataques del agua....                                 Como se dará cuenta, el presupuesto es bastante duro para con nosotros, aunque de cualquier manera, nos alcanza como para ofrecerle algo caliente – Dijo, mientras se aflojaba con una sonrisa.

¿Le parece bien un té? –

- Bueno... gracias... – Le respondí sin más.

- ¡ELVIRA! - Gritó mientras me seguía mirando, y otra vez pude escuchar los tacones... Y otra vez, la robusta figura de la enfermera, en su delantal azul-verdoso se recortó sin anunciarse tras el chillido de la puerta.

- Elvira; la señorita desea algo caliente... –

- ¿Esta bien un té, entonces..?  - Volvió a preguntarme  mientras yo asentía  con un movimiento de cabeza.

- Bien... que sean dos por favor... –

- Bien Doctor... – Contestó con la misma dejadez con que había entrado.

 Elvira salió enseguida, y él volvió a tomar la conversación.

- Bien, entonces cual es la propuesta.... ¿perdón, puedo tutearte ? –

- Sí, por cierto.- Contesté amablemente

-         Bueno, entonces contame de que se trata la nota.- Dijo sin más.

-         En realidad, no tengo nada pre-armado; quisiera primero recorrer y fijarme que puede salir; ver como viven los internos, saber porque se llega a un sitio así, o al menos, saber porque llegaron ellos, en fin, seguramente debe haber muchas y ricas historias para contar... 

Aparte me gustaría  conocer, al menos en el tiempo que lleva tu gestión a cargo del hospital, como han sido las cosas; y en lo que respecta a tu persona, también sería bueno saber de que tipo de escuela proviene tu doctorado, si es que aplicas alguna técnica terapéutica en especial... en fin, tratar de reflejar de alguna manera, un poco de esta realidad que ustedes viven a diario, y que no todos conocemos.- Entonces pude ver que me miraba con mucha atención...  había logrado despertar su atención, su curiosidad.

Intuía que esto de incluirlo le gustaría; y que el solo pensar que la nota también iba a hablar de él en particular, le hacía brillar los ojos... o al menos eso me pareció.

El chirrido de la puerta, anunció las dos tazas de té caliente y me sirvió para cambiar el ángulo de la conversación, que se desmoronaba sin más.

- Gracias Elvira... – Dijo mientras me preguntaba.

-    ¿Y bien... por donde empezamos..? –

- No sé... por las salas.... Sí. Quisiera primero ver las salas, los internos, ir descubriendo cada caso... te parece..? -       

- Bien... terminemos el té, y por hoy al menos me voy a permitir hacerte de guía.- Dijo.

Así fue como luego de terminar nuestro té, salimos a recorrer el hospital.

A los costados se sucedían diversas puertas, y algunos otros corredores, que desembocaban a su vez por el que íbamos.

Sobre el costado derecho, las grandes  ventanas permitían ver un gran patio central, donde un día soleado, calentaba el pasto, levantando la humedad que había dejado el rocío de la madrugada.

Caminábamos hablando de nimiedades, o vertiendo alguna opinión sobre la construcción del edificio, y a la vez, me iba contando de los diferentes tipos de salas, y de internos.

A medida que avanzábamos, iba sintiendo una sensación ambigua.

Por un lado, lo escuchaba a él, o al menos intentaba escucharlo, ya que el ambiente todo me abstraía, y me llenaba de ideas confusas que no alcanzaba bien a definirlas; y por otro, sentía vergüenza, en que se pudiese dar cuenta de que no le estaba prestando demasiada atención a  lo que decía. Lo escuchaba como en off, y a la vez intentaba ir incorporando de a poco, las cosas que iba viendo, ahora en mayor cantidad.

Aquí, una persona joven, nos cruzaba con la mirada perdida, hablando sabe Dios con quien; allá, en cuclillas, como enrollado en si mismo, un muchacho (o muchacha) nos miraba con cara de miedo... en silencio... despeinado... sucio.

Al pasar por delante de él, se enfervoriza, sonríe, y me hace un ademán con la mano, que no entiendo.

Entonces me sobresalto por su proximidad, y la voz de Edgardo (el director) siento que viene en mi ayuda...

- Quedate tranquila. No pasa nada. Te está pidiendo un cigarrillo... esperá que le doy uno...-

Saca un paquete y un encendedor del bolsillo de su guardapolvo, mientras que el interno se para y queda como encorvado, moviéndose en un vaivén que me pone nerviosa.

Le acerca entonces el cigarrillo, que enciende, a grandes pitadas, y le deja dos más para que se guarde.

El interno entonces se sonríe; se sonríe y se mueve.... no habla, pero creo que en realidad nos esta agradeciendo; entonces seguimos.

Allá hay otro descalzo; ni bien pasamos junto a él, grita; es una mezcla gutural de grito y palabra, y carcajada descontrolada.

En el momento que lo cruzamos, le dice a media lengua...

- Hola jefe...hola jefe...- Una y otra vez repite lo mismo, y nos acompaña unos pasos, se ríe, y sigue repitiendo lo mismo...

- Hola jefe... hola...- Hasta que nos deja, y se vuelve para el lugar donde estaba....

En un momento dado, vuelvo a darme cuenta que lo sigo escuchando en off, entonces doy vuelta la cara, lo miro, y puedo ver que sigue hablando, sin perturbarse; con la misma tranquilidad con que me saludó unos minutos antes.

Ninguno de estos encuentros le cambió el semblante, ni el ritmo de su conversación.

Como si el convivir con estas miserias, hubiese de alguna manera, enfriado su corazón y su alma.

A estas alturas, me encuentro como bastante shoqueada, y parece darse cuenta, porque corta el hilo de su monologo para decirme.

- ¿ Estás bien? ¿Querés seguir mañana?-

- No, no.. está bien... – Contesté.

- Mirá... – Comenzó a decir...

- Si pretendes hacer un buen trabajo, seguro que la investigación te llevará a estar aquí un tiempo; siendo así, te aconsejaría, si es que puedo darte algún consejo; que primero; y esto hasta por una fórmula profesional; te desapasiones; y que después; y esto más por una cuestión personal, no juzgues mal... –   Debía de haber visto el fastidio en mis ojos, porque instantáneamente, agrego con un tono mucho mas pasivo...

- Vos como periodista, cumplís un papel; y yo como medico, otro.                                                                                                   Yo estoy aquí, para diagnosticar... contenerlos... e intentar recuperarlos.  Mal puedo hacerlo, si me descontrolo, o si permito que mi instinto de compasión, prive sobre mi razón.                                                                                                                             Uno aquí convive diariamente con la escoria, con los deshechos del mundo; con lo que la sociedad,  ya no quiere reconocer como parte de ella. Y si bien en algunos casos... solo en algunos casos, logramos reinsertarlos nuevamente, muchos de ellos han de terminar aquí sus días, saludándome cuando me ven, o pidiéndome un cigarrillo.   Solos, babeándose, o hablando mal; encerrados en su mundo, o no; son merecedores de nuestro respeto, que es algo mucho más grande que la lástima.                                                                                

Ellos son, aunque no queramos verlo, la ratificación de la realidad. Ellos, mostrando lo que realmente son, son un documento ineludible de la certeza del error del sistema; o del modelo, si te gusta más.    

¡Aquí están, y son esto¡  Aunque muchos intenten esconderlo.       

Lo realmente inconcebible, e irrazonable, es ver, en que condiciones se los tiene. Y más bien tendría la lástima que pasar por nosotros, es decir, antes por nuestra sociedad, que por ellos....       

Por eso pienso que es bueno que hagas una nota, pero una nota objetiva, y para eso, tenés que entender, que aquí existe un mundo diferente, con códigos, también diferentes; donde la lástima, no siempre ayuda, y donde a veces, nada más que la buena voluntad.... no siempre alcanza.                                                                                          Si no lo entendés...  te vas a chocar, irremediablemente, con la impotencia primero, luego con el asco, y más tarde, con la compasión y el miedo.                              

Se que es difícil llegar a entenderlos,  pero no es mucho más fácil en nuestro mundo “normal”, ya que bastante de locos tenemos nosotros mismos... y en realidad, cuando uno hace una introspección sobre la sociedad actual, con sus modismos y desmanes; con su consumismo, y su incultura, no me atrevería a decir, cuanto más acá estamos nosotros.- Dijo, y se abrió un espacio de silencio.

Me parecía mentira. ¿tanto podía haberme equivocado?

Ahora era al revés; el mundo todo parecía haberse callado, y lo único que escuchaba, eran las palabras de él.

Tal vez el tenía razón y lo prejuzgué, y así intente decírselo.    

- Disculpame, tenés razón; lo que pasa es que es la primera vez que entro en un lugar así y tal vez, sin quererlo, me había formado otro concepto... no se .... o simplemente fue demasiado el choque, y no pude asimilar tu tranquilidad... créeme que fue eso... disculpame. - 

- Esta bien, no hay problema, ¿ querés que volvamos? –

No, no... sigamos y gracias. En realidad, no sabía bien que venía a buscar, y creo que esto que me dijiste, puede ser muy útil para encontrarlo; y para hacer justicia, también para entenderte mejor a vos... – Creo que la sonrisa le salió del alma, y a mi también.... ahora lo veía como iluminado, como un niño que acababa de arreglarse con su mejor amigo, después de una pelea.   Parecía feliz.... y en medio de tanto letargo, eso, era como un milagro.

Caminábamos mucho más distendidos; hablábamos del tiempo o de algo por el estilo.

Habíamos salido al parque, y allá, al final de un sendero de ladrillos, se podía ver otra construcción importante. 

Nos separaba de ella unos doscientos metros, y ahora podía ver mucho más internos. Tal vez, aprovechando el sol, que ahora caía rasante sobre un césped mal cuidado. 

Me sentía diferente, Edgardo, ya no era la misma persona que me había recibido hace un rato atrás; y por cierto... yo tampoco era aquella misma periodista.

Parecía que había pasado un montón de tiempo desde que crucé la puerta de la colonia, y sin embargo no era así. 

- Allá  están los internos más antiguos.-   Me comentó...

- En realidad debería decir, los mas manejables.                                                           Casos no violentos, retrasos, depresivos no peligrosos, algún caso de mogolismo y algún otro, que vaya a saber Dios porque esta aquí.-

- ¿Como dijiste? – Pregunte - ¿Quiere decir que de algunos, no sabés porqué están internados? –

-         Mirá... Ya te expliqué que este es como un mundo aparte. Y ahí están por ejemplo, las cosas con las que uno convive (aunque no quisiera convivir con ellas)  y tiene que aprender a manejar, porque aunque  parezca mentira, si no lo hacés de esa forma, a veces, en vez de ayudar... jodés...                                                                                     La cosa funciona de esta manera, y bien puede ser este el modelo valido para muchos de los que están acá, por ejemplo: Un patrullero sale a hacer una ronda, y ven a alguien que parece estar perdido. Esta persona no recuerda su nombre, no habla bien... y esta todo sucio. Entonces lo llevan a la comisaría. Luego en la comisaría, nadie lo reclama. Y mas luego; después que se dan cuenta que  no es una borrachera lo que tiene, y encima grita, o se babea, o se caga encima, se diría que tiene la suerte echada. Pasan por la colonia, te dicen que te lo dejan mientras le hacen un paradero, ya que aquí se lo puede manejar mejor; que ni bien el juez lo disponga, lo vienen a buscar. Que no hace falta llenar ningún registro, ya que es cuestión de algunas horas.... y chau, de buenas a primeras, tenés un interno nuevo que no sabés como  se llama, ni sabés que es lo que tiene.                       Si amnesia, o algún problema de memoria, stress o es algún pobre abuelo esclerótico que se escapo de la casa..... ¿entendés?; como si esto fuera un gran galpón, donde uno puede guardar gente, como se guardan cosas que ya no se usan. Después pasa el tiempo.... nunca vuelven por él; y cambian los directores; y los jueces, y los policías que lo trajeron, cambian de destino, y un día, entonces; te desayunas con que hay alguno que no tiene nada, pero en fin... se fueron quedando, y hoy no tienen a donde ir... y así se suman los problemas.                                        El presupuesto  cuando llega, no solamente es magro, sino que es como para doscientos, y resulta que vos tenés seiscientos; y los médicos como tardan en cobrar, duran unos meses, y después se van. Descubrís entonces, que el trabajo es enorme y si no te vas voz también, aprendes a tomarlo con calma, aún cuando  las condiciones no son las mejores...(en realidad ni siquiera son las mínimas).                           Te enteras entonces, (como vos lo hiciste recién) que no tenés un registro de internos; que tenés una cocina sin personal, llena de cucarachas, y cuatro bolsas de papas y unos fideos que no alcanzan para nada.                                                                                          Que muchos entran y salen cuando quieren, como si fuera un hotel, gracias a que no hay dotación de gente para cubrir los requerimientos mínimos, mucho menos los de seguridad; que el cambio de ropa es una leyenda, y que en realidad, a nadie le importa mucho un puñado de locos andrajosos, que ni siquiera votan.-En este punto.... pareció dar un largo suspiro, se dio vuelta de costado para mirarme de frente, y se sacó los anteojos, para limpiarse los ojos de una molestia muy parecida a una lágrima....

Yo por mi parte estaba como atónita.

 Me parecía estar escuchando la trama de una novela de terror. Mientras   tanto, podía verlo ahí, como un testimonio feroz, desgarrador. Con los anteojos colgando de la mano derecha, los ojos perdidos en algún lugar del techo, y vomitando, todo lo que debían ser sus peleas diarias.

Retomamos el paso, que por un momento habíamos dejado, y siguió hablando...

- Cuando llegué aquí, hace tres años, creí que era la cima del mundo. Me veía a mi mismo, un poco menos que encabezando una gesta patriótica. Convencido, de que con inteligencia, aplicación y sin robar... todo podía ser mejorado. Y ya ves... no te voy a decir  que no he podido cambiar nada, no, pero siento que el sistema me va ganando mil a cero. Igual no soy ni tonto, ni ciego; así que veo, que a pesar de todo, el estado de la colonia, es por cierto mucho mejor.                                                                                  Se han mejorado los niveles de limpieza, y a través de embromar un poco por diferentes medios, he logrado que al menos, se nos tenga un poco más en cuenta, sobre todo en el tema de los remedios; drogas necesarias, y en la comida; pero en cosas como muebles, colchones, o el mantenimiento general de la colonia, es un desastre; así que hay que arreglárselas como uno puede, y no creas que siempre sale de la mejor forma. Pero no te digo esto por cansancio... no – Ahora nuevamente  nos habíamos detenido, el sol nos pegaba en la cara, y allá a un costado, algunos internos hacían fuego en un tacho de doscientos litros, y apoyaban sobre unas brazas, una pavita machucada y renegrida por el tizne, calentando agua para unos mates....

Estábamos en silencio; mientras avanzábamos despacio, casi llegando al grupo que se había juntado alrededor del improvisado fogón.

El viento movía las brazas haciendo volar por el aire, pequeñas motitas encendidas, y fui yo esta ves quien le pregunté...

- ¿ Querés que volvamos.? –

- No... por favor... – repuso – Disculpame, lo que sucede es que a veces viene bien hablar con alguien lejano a esto... –

- ¿ Para que...?- Dije con picardía. - ¿para hacer catarsis? –

- Sí... algo así. – Le escuché decir mientras se sonreía.

- Pero sigamos, dale, así al menos te van conociendo, y de alguna forma te sirvo de enlace, presentándote a algunos... –

A medida que nos acercábamos íbamos viendo a otros, unos nos saludaban, otros nos hacían señas desde mas lejos, y otros simplemente ni nos tenían en cuenta.

Aquí se acerca a una paciente, y tomándola por el hombro, la saluda con un beso, ella lleva una especie de delantal, y se va atando un gorro con el que cubre su cabeza.

- Hola Angelita!! – Dijo, y se dio vuelta para guiñarme un ojo.

- Esta es Angelita... – Volvió a decir mientras se daba vuelta e intentaba una presentación mas formal.

En su cara se podía notar algún grado de mogolismo.

Era una chica más bien gordita, de unos veintipico de años, y se sonreía por todo mientras nos acompañaba.

-Sabés Nora,  Angelita es mi ayudante... bah, de todos, ya que ayuda en la cocina.- dijo mientras íbamos dejando atrás a aquel grupo de internos, y llegábamos a otro pabellón un poco más pequeño que el anterior, y que se unía a toda la otra edificación, a través de este gran patio por el que recién habíamos pasado.

Aquí nos despedimos de Angelita; mientras subíamos unos escalones, me apretó fuerte la mano con las suyas, me dio un beso, y nos dijo como podía un hasta luego.

Se fue contenta, con su delantal y su cofia, y cada tanto se daba vuelta, y saludaba con la mano.

Ya estábamos bajo el alero del otro pabellón, cuando Edgardo me comentó...

- Bueno Nora, aquí es en realidad donde paso la mayor parte del día.-

Entramos entonces a una oficina, que ya estaba abierta, y a la cual pasó sin llamar, adentro había dos personas, a las que luego de saludar, me presentó rápidamente...

- Bueno Nora... te presento a Mariel, mi secretaria... – Dijo.

Tendría  veintitrés o veinticuatro años y al parecer era extremadamente retraída. Se mantuvo callada, extendió su mano con la cabeza gacha y me miraba de reojo, casi encorvada.

-  Mucho gusto...- Dije; pero no me contestó, solo dejó su mano en la mía, como esperando a que yo terminase de saludarla; así fué como le solté la mano con una sonrisa, mientras seguía mirando la oficina.

Era un ambiente grande y luminoso, con dos bancos de madera a los costados, una cocinita, o lo que parecía ser un Office, y una puerta que daba a su despacho. También había, haciendo antesala; a forma de recibidor, un gran escritorio con una computadora, que era lo más parecido a la recepción de una clínica, y sentado a ella, la persona, que poco tiempo después, habría de cambiar el curso de nuestras vidas.                            Edgardo vio que nos mirábamos mutuamente, y enseguida arremetió...

-Bueno Nora, por último, te voy a presentar a nuestro genio en informática, a Juan.... Juan Fuló... – Era alto, más bien delgado, morocho, y aparentaba unos  cuarenta o cuarenta y tres años. Se paró de su asiento, estrechó mi mano con firmeza, mientras sacó sus lentes,( los que retuvo en la otra mano), y se presentó.

- Juan... mucho gusto.-

- Si no fuera por Juan, nuestras pobres máquinas, hace rato que ya no existirían más... – Dijo Edgardo mientras me invitó a pasar a su despacho.

Este sí, parecía estar más acorde con su cargo.

A pesar de lo austero del lugar, se podía gozar también de un ambiente luminoso como el anterior, una pequeña biblioteca, un gran sillón tapizado en cuero verde, un perchero de roble; una camilla sobre un costado, y un escritorio con otra computadora.

Una vez adentro me ofreció quitarme el abrigo que llevaba, y lo colgó.

Para comenzar a hablar de algo, hice una chanza mientras le señalaba la computadora.

- Bueno, pero no te podes quejar; al menos tenés computadoras. Por un momento, hoy cuando me comentabas lo de las historias clínicas y las carpetas mojadas, me hiciste pensar que todo lo hacías a lápiz. –

- En realidad es un poco así...  Estos equipos que ves, hace muy poco tiempo que están aquí... –

- Ah... ¿ por eso lo del técnico.? –

- ¿ Que técnico... Juan? – Pregunto mientras reía.

- No... Juan es un interno... –

- Bueno... como dijiste que a no ser por él... –

- Es que es verdad. Te parecerá raro, pero de alguna forma es él responsable, de que estos equipos estén todavía aquí. Cuando yo vine a hacerme cargo, esto era un desastre.                    No había ni una máquina de escribir, ni una estufa, ni nada; al director anterior lo habían hecho renunciar, ya que se había comprobado que se quedaba con las remesas de dinero que le giraban; mientras que aquí, todo se iba terminando, rompiendo u olvidando...                                                                                       Esto era tierra de nadie.                                                                                                  Cuando intente comenzar a poner orden, me di cuenta de que no había personal.          Es decir, estaba Elvira, (a quien ya conociste) y Armando, su esposo, que hacían a la vez de caseros y de enfermera respectivamente.                                                                                 Al parecer, antes había una serie de enfermeras, y personal de cocina, que junto con algún medico, también amigo del anterior director, llevaban un manejo mínimo de la cosa, pero aunque no lo dicen, deberían también estar metidos en algo, porque cuando renunciaron al director, se fueron todos, sin siquiera reclamar nada; de esta forma, y a pesar de que se me había prometido la asignación de nuevas partidas, y del nombramiento de algunos médicos, (entre otras cosas) que por supuesto nunca llegaron, me ví en la necesidad, hasta humanitaria, de ponerle fin a este descontrol, y perfilar  un   proyecto de organización mínima, a partir de lo que tenía.                                                    Se me ocurrió entonces valerme de los propios internos, o al menos, de los que podían desarrollar algún tipo de tarea. Aparte, me pareció que era hasta muy buena terapia, ya que de alguna forma, iba generando en ellos, algo de su perdida estima.                 Bien... primero por supuesto tenía que conocerlos, a fin de evaluar quienes harían que tareas, fue ahí, cuando me encontré, como antes te dije, que las historias clínicas no existían, o había historias de gente que ya no estaba; en otras  palabras; el archivo en sí, era un montón de carpetas amontonadas, desordenadas o rotas, o mojadas e ilegibles.                Ante este paisaje desolador, decidí como primera medida, la reconstrucción del archivo, cosa que pudiese saber... quien ; cuando, y porque...  habían llegado a la colonia, (tarea ciclópea, si las hay). Esto me llevó horas y horas de entrevista, quedándome cada vez más tarde, hasta que un buen día, me descubrí quedándome a dormir, y haciendo las estadías en la colonia, cada vez más largas.                                                                     De pronto me di cuenta, que yo también, estaba produciendo otra colección de carpetas, que al pasar de las semanas, se me iba haciendo más difícil de mantener ordenadas.                                    En ese momento, resolví traer mi computadora personal, y comenzar a hacer un archivo como corresponde.                                                                                                  También esto trajo a colación otras cosas, ya que lo que al principio, fué nada más que fletar la máquina con impresora y todo, degeneró  rápidamente en una pequeña mudanza, porque ya que estaba, como no me iba a llevar la cafetera eléctrica, que tenía en mi cuarto desde estudiante, y mi silla giratoria, más alguna que otra ropa, (ya que pasaba  más tiempo en la  colonia que en mi casa) algo de música, y alguna planta, que mamá insistió en que trajese. Y así, entre esto y aquello, se fue armando lo que yo llamo... “el desembarco”.           Recuerdo aquel día que traje las cosas en el flete... La colonia parecía estar como revolucionada. En esta misma oficina las baje.                  Ese día, inducidos por Elvira, vinieron a ayudarme varios pacientes; entre ellos Juan.                                                                                       Comencé pues a bajar con ayuda de todos, las cajas, para despachar el flete, y luego les fuí dando un lugar provisorio, como para que todo quedara en el despacho, que ya había hecho mío; cuando me dí cuenta, ya se habían ido todos, solo quedaba Juan.                            Hasta el momento, y en el fragor de la mudanza, no había en realidad tomado en cuenta la actitud de los internos, pero ahora, más relajado, podía cruzar alguna palabra con el único que quedaba a mi lado..... es decir... Juan.                                                                                         Aún no había tenido un acercamiento con todos, como antes te dije, pero me llamó la atención en Juan lo tranquilo y atinado que era, ya para tratar un bulto, o para preguntar algo. Sin arrebatos, fijándose bien al apoyar las cosas, o la utilizando reglas básicas de educación, que si bien para nosotros es lo más lógico, no abundan en la mayoría de los internos, como, gracias y permiso; o por favor, y que sí, se daban en él: - Perdón... ¿esto lo dejo aquí.? O Disculpe... ¿dónde pongo esto? así que oficio al fín.... comencé a prestarle mayor atención. Esa noche lo invité a comer unos sándwiches.                   Se había hecho bastante tarde, y me pensaba quedar a dormir.                                                Todavía recuerdo la cara de sorpresa cuando comencé a abrir la caja con los componentes de la computadora.                                                En un momento dado, me pareció que había perdido toda esa relajación de la que te hablé, y que su ansia, a pesar de no ser euforia, podía palparse.                                                                     También ese cambio de  personalidad me llamó la atención; esa especie de nerviosismo, en una persona que hasta hace un rato antes, aparentaba un perfecto aplomo y de alguna manera, al advertirlo, traté de inducir las cosas, para ver hasta donde llegaban.                               Con esa idea, fuí hasta la caja del monitor, a la vez que iba viendo con que atención, seguía cada uno de mis movimientos; y mientras maniobraba con ella le pregunté... –

¿Te gusta la computadora? ... -  En ese momento, pude ver como se

le iluminaba el rostro, como perdía ese equilibrio, que aunque en este caso suene asombroso, tenía en su proceder. Aún así, ví como trataba de contenerse, y tras un corto silencio, me respondió.... –

Me gusta la computación... –

Por un momento me descolocó. Esta vez no era un simple parecer, y esta, (por cierto) tampoco era una respuesta simple. Se trataba de todo un desarrollo de idea en contraposición, a una pregunta en realidad, mal hecha, o hecha en forma básica.                           Demasiado elaborada como para ser casualidad, tal vez por eso, me animé a hacerle otra pregunta. –

 ¿Sabes manejarla? –

Sí, -  Respondió taxativamente, y tras un largo silencio agregó.

He operado computadoras.. –  Como volviéndome a recalcar lo

primario de mi cuestión....

¿Querés ayudarme a conectarla? Le dije mientras apoyaba el monitor

     en el escritorio. –

Sí... como no...-  Me contestó, y he aquí que otra vez estaba, la

postura atinada y mesurada del Juan de antes.   

Como si por un momento hubiese alcanzado un punto de crisis, al que ya había dominado, y al que ahora podía manejar. Es más, te diría que hasta ese momento, y desde ese entonces, nunca más lo he visto en ese grado de exaltación incipiente.                                       Lo que siguió después, no fue menos sorprendente.                        Había dejado el monitor sobre el escritorio, y me disponía a buscar un mueble donde armo siempre el equipo... entonces le pedí. –

Juan, me ayudás con este mueble. Así la conectamos cerca de aquí que tenemos enchufes...  así que bueno, me ayudó con el mueble, y caja con la CPU. Saqué entonces el drive, y como al descuido, le dí los cables de toda la máquina, mientras hacía tiempo maniobrando con otras cosas, tanto como para ver su comportamiento.                  La sorpresa fué, que comenzó a conectarla no solo perfectamente, sino que rápido.  Te digo una cosa; a mí que ya la conozco, y la he armado y desarmado varias veces, me hubiese llevado por lo menos el doble de tiempo, así que si bien no salía de mi asombro, entendía como muy importante el momento, y dejé que todo siguiera su curso, sin hablar ni preguntar nada.                                                 Aproveché  a hacer tiempo, sacando unos libros de una caja, y lo dejé que siguiera solo, mientras que sin que lo notara, lo miraba a descuidos. Así fué que no tardó mucho en preguntarme... –

Dr. ¿La impresora también quiere conectarla ahora? –

Si... como quieras... – Respondí, entonces fué hasta la caja, a la que calculo ya había visto antes, y sencillamente la desembaló y la

conectó.-

Ya esta doctor... – Dijo al rato.

Bien, encendela a ver si todo esta bien... – Le había dicho.

Entonces me miró en silencio, y percibí que dudó un instante; luego movió la cabeza afirmativamente varias veces, sin dejar de mirarme, hasta que se dió vuelta, se calzó los anteojos y acercándose a la silla giratoria, se sentó con una determinación que me dejó pasmado.                                             Es curioso, porque después de evaluar todo esto, y con el tiempo, tomé conciencia, de que hay un montón de cosas que uno percibe, y que pasan sin que uno se detenga demasiado, siendo que muchas veces ( sobre todo para lo mío) son de vital importancia para cualquier diagnóstico. Por ejemplo Juan. Te dije que se había sentado con determinación; y solo después,  pude entender que en realidad, lo que yo había visto era, como se sienta a la computadora una persona que sabe operarla. No como quien no sabe usarla... ¿ me entendés...? –

Contesté que sí, y miré el reloj de reojo. Parecía mentira, pero ya hacía mucho que había pasado el mediodía.

El tiempo había pasado velozmente, dejándome una muy fuerte impresión  de lo que había visto y escuchado.

De alguna manera también, quería cortar por hoy. Resolver en casa, cual iba a ser el trabajo en adelante, en fín, ver como iba a caminar la nota.

Había visto de golpe muchas cosas, y necesitaba ordenarlas, y darles prioridades.

Gerardo se dió cuenta y me preguntó.

Perdoname, a veces me apasiono y no me doy cuenta... por ahí se te hace tarde... –

No, simplemente que hay tanto tema. Tantas particularidades... que bueno, como vos me dijiste antes, la investigación me va a llevar un tiempo. Es decir, un tiempo y un montón de anotaciones, y como se han dado las cosas, creo que por hoy ya es suficiente.                      Ya te lo había comentado, no tenía muy claro que es lo que venía a buscar, y creo que el escucharte, me hizo mirar mejor, y más claro, pero siento la necesidad de parar. De pararme ante todo lo que vi, y comenzar a ver como lo voy a desarrollar.                                      Mirá, hoy es viernes, yo quedaría para venir el lunes, y de paso en el íin de semana veo como encaro la nota.

Perfecto, de cualquier forma, si es que no me quedo a dormir, por lo general, vengo temprano igual; tipo ocho, es decir que me encontrás seguro.                                                                                                No obstante por cualquier eventualidad, yo ya dejo las instrucciones, a fin de que te puedas mover en cualquier área. –

Bueno, gracias Edgardo. Creo que va a salir un buen trabajo, y de alguna manera, también ha de ser por tu aporte, así que te vuelvo a agradecer.-

No... no tenés porque. Te tendría yo que dar las gracias, ya que me hiciste tomar una mañana de vacaciones.-

Nos reímos juntos a punto de despedirnos, y me ofreció acompañarme.

Le dije que no, que sabía como salir, que aparte me iba a venir bien andar un poco sola, así me iba acostumbrando. Entonces me ayudó a ponerme el abrigo, y salió conmigo hasta la puerta de su despacho, donde me saludó.

Yo por mi parte, intenté un saludo de cortesía con la interna que le hacia de secretaria, que por supuesto no me contestó, solamente me siguió con la mirada de reojo, ensayando entre sus labios una pequeña sonrisa.

Juan ya no estaba...

Bajando los escalones, el sol de la tarde me pegó en la cara... fuerte... de lleno.

Me sentía cansada. Al fin y al cabo, habían sido muchas horas, y muy densas; aunque también estaba contenta, ya que me llevaba más de lo que había venido a buscar.

Todo había salido bien, y eso me reconfortaba.

Entonces fui en busca del auto que había dejado en la playa de estacionamiento de la entrada, pero cuando llegué me dí cuenta de que  la puerta estaba abierta.

En realidad, me molesto la idea de que me hayan intentado robar.

Me senté, e inspeccioné todo, sin embargo no me faltaba nada, es decir al menos no lo notaba.

Es más, podían haberse llevado el estereo, ya que no lo había bajado, o un cambio en billetes que había quedado en la consola de la palanca de cambios, pero no; faltar, no me faltaba nada, y sin embargo, aún algo me decía que yo había dejado el coche cerrado, es más, estaba abierta la guantera, y eso si podía decir que no había quedado así.

Miré desde adentro del auto alrededor, pero el estacionamiento estaba desierto. Solo un par de gatos, daba vueltas por los canteros descuidados.

No había mucho más que buscar, ni donde, así que lo puse en marcha, y puse la  reversa, mientras seguía mirando para retomar y salir.

Era raro, pero tenía la sensación de que no estaba sola.

Tal vez era mi imaginación, no obstante, cuando retomé, paré un instante para mirar nuevamente, ya que persistía en mi esa sensación de que alguien me estaba vigilando, de que alguien, me miraba desde algún lugar. Y fué ahí, donde al volver la vista hacia uno de los lados de la colonia, lo pude ver.

Allá, a uno de los lados de la entrada; había alguien que me miraba con atención.

Con la mitad del cuerpo asomado a la pared, seguía atentamente  todos mis movimientos.

De pronto sentí un escozor.

Que alguien pudiese estar vigilándome, sumado a la idea de que me habían abierto el coche, no solo me molestaba , sino que me asustaba.

Me encontraba luchando con esa sensación de recelo, cuando sin dejar de mirar a aquella persona, que allá a lo lejos parecía interesarse en mí, advertí (si bien solo lo había visto por un momento) que esa persona que miraba para aquí, era Juan... el interno que Edgardo me había presentado en su despacho.  

Todavía podía sentir la firmeza de su mano, y lo penetrante de su mirada.

Intenté entonces, con el recuerdo fresco aún en mi mente, tratar de acordarme de cómo estaba vestido, para cotejarlo, pero cuando volví la vista se escondió súbitamente.   

Como si hubiese tenido la certeza de que había sido descubierto.

Repuse la marcha y salí nerviosa, no sin antes echar una ultima mirada, pero era inútil... ya no había nadie.

Mientras maniobraba para salir, sentí que me invadía una sensación horrible, e incomoda que no lograba calmar.

Las preguntas se sucedían con una velocidad increíble, yendo, viniendo, mezclándose.

¿Había intentado robarme?

¿Por qué me vigilaba?

¿No sería más que una idea mía, y esto carecía de sentido?      

Fuera lo que fuera, me molestaba, y por ahora, lo único que quería, era irme de aquí lo mas rápido posible. 

Una doble fila de añosos eucaliptos, me guiaba hasta la salida, a unos seiscientos metros, los cuales devoré rápidamente. 

Ya en la ruta pude relajarme un poco más, e intentar varias lecturas...

Tal vez solo era, que  lo que había vivido hoy, era muy fuerte, y al estar tan sensibilizada, haya de alguna forma creído que había cerrado el auto y en verdad no era así, y que alguien mire hacia el lado que yo estaba, tampoco quería decir nada...

Seguramente de eso se trataba, y aunque no me terminaba de cerrar, me alegraba el haber terminado, porque evidentemente, me sentía agotada, como incapaz de absorber más cosas.

Gracias a Dios, tenía todo el fin de semana, para ir delineando los temas a plantear.

Desgraciadamente, había tomado muy pocas notas, y no había grabado nada de lo ocurrido, así que tendría que apelar a mi memoria, lo que me tendría ocupada durante estos días.

Me sentía cansada, y no quería manejar y estar pensando en la nota, pero no me podía desenganchar. Las diapositivas de las cosas vistas y los diálogos, iban y venían, trayéndome alguna idea, o simplemente acomodándose en algún lugar de mi cabeza.

Mientras dejaba que todo fluyese, sin pretender nada, prestaba atención para ver si veía una estación de servicio al costado de la colectora.

Eché entonces un vistazo al reloj, y pude entender que mi languidez estomacal; era perfectamente justificable, ya que eran como las tres y pico, y estaba solamente con un té en el estomago.

Recordé entonces el no haber echo las compras de la semana, razón por la cual, dudaba que en la heladera de casa hubiera algo, así que si quería comer, lo mejor sería parar en una de esas parrillitas que había al costado de la autopista... aparte me lo merecía... si señor....

Un buen almuerzo sola y tranquila; y porque no un buen vino, lejos de redacciones, de locos, o de nada... sola y tranquila.

Necesitaba un poco de paz, de no hablar con nadie de nada, así que apague el pager y el celular, los deje en la guantera, cerré el coche.... y deje el mundo adentro...

Sentía que nada podía interrumpir mi recreo, y a medida que me acercaba a la parrilla, un olorcito a achuras crujientes, me anunciaba un momento extraordinario...

 

 

                                               II

 

 

 

Cuando menos me di cuenta, estaba abriendo la puerta de casa.

Vacaciones cortas me había tomado.... pero aún así, había valido la pena.

La cuestión era que entre achuras y vino, había logrado hacerme de una modorra, pocas veces concebida, y de solo mirar el desorden que reinaba en casa, con pilas de ropa amontonada, y la mesa del desayuno sin levantar, parecía que me daba todavía más sueño; así que decidí tomar un baño, para recuperarme, sacarme de encima este sopor, y recién luego limpiar la casa.

De cualquier forma, ya había decidido no ir a la editorial. Dejé el bolso sobre la mesa, me saqué el abrigo; y mientras me ponía cómoda, retrocedí la máquina de llamadas para ver que mensajes tenía.

NORA!! ... ¿donde te metiste?...... te necesito urgente en la redacción ... llamame ni bien llegues... –

Hola  Norita... habla mami, me llamaron de la editorial para ver si estabas aquí...Decime si pasa algo... por favor... –

Nora... es Verónica ... acordate que nos encontramos a las nueve.    Te paso a buscar. Yo voy a ir con un tallieur negro y una capa... cualquier cosa llamame.

Nora... Soy Edgardo Porto, de la colonia. Me tomé el atrevimiento de llamar, para avisarte que te olvidaste la agenda, y unas notas sobre el escritorio. Te dejo mi teléfono para que me llames,  nos encontramos y te la entrego... no sé fijate que querés hacer.                                       Mi teléfono es  668-2355, espero tu llamada. –

No podía creer que me hubiese olvidado las cosas en la colonia...

A medio desvestir, volví a escuchar el mensaje para tomar el numero de teléfono, y lo llamé..

-Hola Edgardo... si que tal....Bueno, gracias por avisarme, me hubiese puesto como loca...... no, hoy aunque quisiera no puedo porque tengo una cena, pero en todo caso, ¿que hacés mañana...? bueno.... si querés, aquí nomás hay un parque, podemos correr juntos, y después te invito un buen desayuno... ¿te parece? Bien anota.... Vidal 1320  4to.B.... Bueno.... a las nueve, y gracias de nuevo. –

Enseguida me di cuenta que por un momento los mensajes de mamá,  y los de Verónica, me habían hecho olvidar de Edgardo; de la colonia,  y de los golpes fuertes del día.

Pronto me descubrí riéndome sola en el comedor.

No podía creer aún, que me hubiese olvidado las cosas en la colonia, ni que tuviera que verlo....

En realidad, no me disgustaba, es decir, no me disgustaba verlo de nuevo, sobre todo fuera de la colonia, y también porque no, de mi círculo.

Me iba a hacer bien cambiar un poco de aire.

Se podía decir, que casi me sentía agradecida por el suceso...

Mientras me preparaba la ropa interior que me iba a poner, volvió a sonar el teléfono. Dejé que atendiese la máquina, mientras escuchaba...

Era Verónica de vuelta y al parecer, ya estaba histérica.

-Soy yo... Vero de vuelta.... que pasa que no llamaste? Por favor llamá y decime si escuchaste el mensaje anterior... yo voy a estar un rato mas acá, porque vino la depiladora, así que llamá... no seas guacha... –

Me la imaginaba, a esta hora debería tener los pelos de punta.

De todas formas preferí bañarme antes de contestarle; sino tendría que contarle lo de la nota, y el olvido de la agenda, e iba a tener que describirle a Edgardo con lujo de detalles, y no iba a terminar más.

Así que tomé mi baño tranquila, con la complicidad del teléfono, que gracias a Dios, no sonó ni una vez.

Ni bien terminé, y más serena me  puse a elegir la ropa que me iba a poner.

A esta altura, me dí cuenta que sería imposible que tomara una siesta como lo había pensado, así que acomodaría este desastre en que se había convertido la casa y después vería....

Había separado un vestido verde esmeralda con una gran espalda, una chalina de  gasa al tono, y un tapado de paño negro, faltaba la elección de los zapatos, y un toque de bijouterie, pero en general, ya había decidido que iría con eso. Después de todo, iba más para acompañarla a Vero.. (que esto de las sociales le encanta) que por mí, a quien la vidriera, y las poses de la farándula, ya me tenían un poco cansada.

Aparte, si no fuese por las cuotas del departamento, ya hace rato que habría dejado la revista, para poner proa a otros rumbos. En cambio a Vero le encantaba todo esto; las cenas con diferentes elencos, las privadas de tal o cual director; un cocktail por un nuevo proyecto, o las fiestas de despedida de algún afamado ciclo.

En fín, igual cualquier cosa me iba a servir para rapiñar alguna nota boba para el martes...

 Seguramente alguien se habría separado, o se iba a separar; o se habría peleado algún productor con la estrella, o la vedetita de turno llegaría a la tournée del brazo de algún encumbrado político... que va a ser.... trabajo es trabajo.

De más esta decir, que no volví a llamar a Verónica , la que, como era lógico; cinco minutos antes de las nueve, estaba en casa, producida como para un casting; solo le faltaba, como ella misma dijo,”un toque de maquillaje aquí y allá”.

Yo por mi parte, como era algo lógico también, estaba en veremos; pero al menos, había podido arreglar algo la casa.

A Vero le encanto el equipo que iba a llevar, y me eligió un collar de pequeñas perlas blancas que caía justo al borde del escote, (en realidad, siempre tuvo buen gusto para combinar la ropa).

Como la ví  demasiado pendiente de la reunión, omití contarle lo de Edgardo.

Es decir... lo de la nota; lo de la agenda; y que nos íbamos a ver mañana.

Vero dijo que si bien desconocía el menú, la íbamos a pasar bárbaro. Así que luego de un poco de perfume, a las 22.00 hs. Nos encaminamos a la cena listas (como decía Verónica...) a pasarla bárbaro!!!

 Debo decir que a pesar de mi cansancio, la reunión estuvo divertidísima, el menú excelente, y rociado toda la noche, con abundante y buen champagne.

La casona era poco menos que extraordinaria, y para la madrugada, alguien se sentó al piano a cantar un excelente jazz, y algún otro recitó. Tampoco faltaron los popourries etílicos de viejas canciones.

Entre medio de la amanecida algarabía, Verónica me comentó que estaba dando vueltas la idea de seguirla en una quinta de Pilar, y ahí fue donde me dí cuenta, de  que eran casi las seis y media, y que me había olvidado por completo que tenía que encontrarme con Edgardo a las nueve.

Se lo comenté a Verónica, la que por supuesto puso el grito en el cielo, y no quería saber nada con que nos retirásemos de la fiesta.

Y comenzó, con que cual era el problema... que lo llamara para avisarle que no vaya, o que me dejara de joder y lo deje plantado, que a quien le importaba alguien que cuida locos; y que como nos íbamos a perder ir a la quinta de no se que Arguello Lenz que era donde se juntaba toda la crema.

Así hasta las siete y pico, en que la convencí que con ella o sin ella, yo me iría. Que la había pasado “bárbaro”, pero que sobre todo.... tenía que irme.

A regañadientes lo pudo entender. Le dije que no había problemas, que ella se quedara, y que yo podía volverme sola.

Tanto que al final, y al parecer, se quedó convencida. Enseguida entonces llamé un remis, y me despedí de los dueños de casa, agradeciéndoles haberla pasado muy bien.

Sabía que teníamos un viaje largo, y me molestaba pensar en llegar tarde.

Estábamos en Adrogué, y aparte teníamos que cruzar media capital para llegar a casa, pero me rehusaba a pedirle al remisero que vaya tipo urgencia, al fin y al cabo, la culpa había sido mía, y a pesar de que ahora me hubiese gustado estar ya en casa, la fiesta había estado estupenda.

Gracias a Dios, y a pesar de mi silencio sobre el caso, el chofer iba bastante rápido, lo que me tranquilizaba un poco.

Avanzábamos por una avenida hacia capital, cuando los efectos del champagne, se hicieron notar sobre las dos neuronas que me quedaban lúcidas, y a pesar de estar destruida, me hubiese sentido feliz, a no ser por el sentimiento de culpa, ya que a estas horas, tendría que estar despertándome y calzándome algún cómodo equipo para gimnasia.

Desperté casi llegando a casa, con esa extraña sensación que nos impide  entender que hacemos y hacia donde vamos.

Me sequé un poco la comisura de los labios, e instintivamente saqué un espejo de la cartera para arreglarme un poco, el chofer me miraba  de a momentos por el retrovisor, y yo me veía horrible, pero al menos, casi en mi casa, y diez minutos antes de las nueve, lo que para ese entonces, me parecía magia.

Cuando doblábamos por Vidal, la calle me devolvió la figura de un Edgardo deportivo. Vestía un coqueto joggins, y se hallaba parado en la puerta de casa, con unos paquetes en la mano.

Le pedí al remisero que pare, mientras saludaba a Edgardo e intentaba una sonrisa que me justificara.

El se sonreía desde el otro lado de la ventana, haciendo guardia con vaya a saber que cosas para desayunar.

Se me antojaba una imagen graciosa; como una escena de alguna película de Woddy Allen...

Ni él, creo que podría haber imaginado  este cuadro.

Me abrió gentilmente la puerta, me saludó, y me dijo....

Disculpame, pero llegue un tanto temprano.... ya estaba por tocar timbre... –

Quise ensayar nuevamente una justificación, pero me dí cuenta  de que no hacía falta;  aquí estaba.... diez minutos antes de lo previsto, y en el lugar de la cita. Aparte no pensaba hacerme problemas, ya que el cansancio, no me dejaba pensar.

Y ahí estaba  él... con un impecable joggins azul con vivos verdes, zapatillas blanquísimas, un paquete con facturas en una mano, y la agenda y el anotador en otra.

Nos mirábamos sonriendo.... pero creo que no hacía falta explicarle que... a las nueve de la mañana, vestida de noche, y con una resaca a cuesta; lo último que podía hacer, era correr.....

Tal vez por eso permaneció en silencio.

Abrí la puerta del palier, y le pedí que pase, luego subimos al ascensor callados, aunque intuía su media sonrisa.

Bueno... arribamos a palacio... – Dije en un ataque de creatividad, y

abrí la puerta del departamento.

Había prendido la luz desde el pasillo, extendiendo la mano, y sin fijarme lo había invitado a pasar, cuando cerré la puerta a su espalda, y pude mirar, quería que me tragase la tierra.

Lo que hasta ayer me había parecido una casa, medianamente ordenada, hoy parecía Sarajevo....

Había olvidado tirada, la ropa interior que me saqué la última vez que me duché; los toallones; los pares de zapatos que no habían sido los elegidos; las dos tazas de café que sirvió Verónica mientras nos maquillábamos... en fin... un asco.

La verdad, es que para elegir frase.... había estado totalmente inoportuna...

Esto estaba tan lejos de ser un palacio, como yo de una carmelita descalza; y así me lo hacía saber, la contenida sonrisa de Edgardo.

Todo estaba hecho, y era imposible salvar la situación. La verdad, era que me había olvidado por completo de cómo había quedado la casa.

Entre medio de este desbarajuste, solo se me ocurrió poner mi mejor cara de superada, y descerrajar  un comentario intimista....

Lo único que te pido es que no mires el lío que hay. Ayer vino una amiga a cambiarse para la fiesta, y no sabes lo que somos las mujeres probándonos ropa y zapatos... –

Pero no... por favor. Es más, te dejo las cosas aquí arriba de la mesa, y en todo caso nos vemos el lunes, ¿ te parece...?-

Mi cabeza era una máquina. Por un lado quería que se quedase, y por otro el cansancio, me pedía que lo dejara ir tranquilo...

Aparte...- Agregó –  ¿ Creo que a correr... no vas a salir no...?- Y remató su comentario, con una sonrisa tan condescendiente, que pensé que era el momento propicio para la justificación que tanto había estado intentando.

 ¿ Sabes que pasó...?. Se hizo todo muy largo. Y me fué imposible dejar antes la fiesta.... para colmo, era lejos ... era por allá por...- Pero

no me dejó terminar....

No hay problema... Yo ahora me voy, y después o mañana si queres me hablas, eh..? –

OK. Quedamos así... – Le respondí.

Entonces lo saludé con un beso en la mejilla, y el me hizo un guiño y se fué.

Por adentro me sentía enojada, pero estaba demasiado cansada como para llevarme el apunte.

Ni bien se fué, me desnudé y me tiré en la cama.

La resolana entraba por las rendijas de la persiana y me hacía cerrar los ojos.

Entre dormida pensaba en Edgardo; en la fiesta; en que me hubiera gustado salir a correr con él, y en no sé que otras cosas, porque me cubrió el adormecimiento, y caí en un sueño profundo.

Más tarde tuve un sueño extrañísimo.

Estaba yo como en una nebulosa. Me veía corriendo por un corredor larguísimo, en cuyo final, se veía un fuerte resplandor, y alguien me perseguía.

Solo escuchaba el ruido de sus pasos, y su respiración.. Como si estuviera tan cerca mío como para asirme; y cuanto más corría,  más escuchaba su respiración, como agitada y sus pasos... muy cerca de los míos, y así se repetía continuamente; una y otra vez... la nebulosa, el corredor; el jadeo nervioso de su respiración como tocándome.... hasta que del sobresalto me desperté.

Estaba totalmente bañada en transpiración.

Lo primero que atiné, fue a dar un manotazo a la mesa de luz, en busca de la lámpara, ya que todo estaba a oscuras. La prendí, respire hondo, y me senté en la cama.

Estaba empapada, y no podía salir del estado de inquietud que me había provocado la pesadilla.

Me había cruzado de brazos, y me corrían unos chuchos de frió.

Miré el reloj, eran como las tres de la mañana, y lo último que quería, era volverme a dormir.

A pesar de haber dormido todo el día, sentía en las coyunturas, la trasnochada y el champagne, así que  me duché, y me dispuse a cambiar las sabanas, antes de volver a acostarme.

De cualquier forma, nada podía hacer a esta hora.

Más tarde seguramente, llamaría mamá para invitarme a comer.

Antes de acostarme, miré por costumbre la máquina del teléfono. No había nada, así que Vero.... todavía la estaría siguiendo.

Sobre la mesa, todavía estaban las cosas que había traído Edgardo, la agenda: el anotador, y el paquete de facturas....

Las miré y me causo gracia. Pobre.... se había tomado la amabilidad de alcanzarme las cosas, y yo, prácticamente ni lo atendí.

Como para desagraviarlo, aproveché, y me llevé una bandeja a la cama, con un té, y las facturas de Edgardo; ya me había relajado lo suficiente como para volver a dormir un poco más, pero de cualquier forma, prendí un poco el televisor, he hice un poco de zapping, hasta que por fín me quedé nuevamente dormida.

Como era lógico, mamá me despertó temprano por teléfono, para ver si iba a almorzar . En realidad no tenía ganas de moverme, así que le dije que no; que en todo caso iba a la noche o mañana.

Verónica llamó como a las diez, me avisaba que vaya, que en la quinta todavía la seguían, y que ya estaban estaqueando unos chivitos, para despedir la farra como corresponde, pero tampoco acepté. Al fin y al cabo, tenía que trabajar en la nota, ya que todavía no había hecho nada, y poner en orden la casa de una vez por todas.

Aprovecharía para llevar la ropa al lavadero, comería una pizza por ahí, y mientras tanto, podría repasar la agenda para organizar la semana.

Edgardo no me había llamado, y yo tampoco me atreví a hacerlo.

Mañana seguramente lo vería, aparte tenía que ponerme a tipear algo para la editorial, porque sino, ya veía venir un problema, y en este momento, no me podía dar el lujo de perder un trabajo.

En la reunión, había rescatado un par de cosas, que si bien no eran de esas notas que revolucionan cuando salen a la luz, podía de alguna manera, ser una noticia jugosa. Hasta había pensado el titulo...“Encumbrado industrial automotriz, tras la adquisición de un canal de cable”

Yo sabía  de que presentada en esta forma en la editorial, no solo iba a causar interés, sino que, se me iba a pedir de que siga la información, y esto me iba a permitir mas tiempo en la semana para lo mío.

De cualquier forma, ya casi lo tenía, solo  debía redactarlo y presentárselo.

Gracias a Dios, el día siguió tranquilo, y no solo pude encausar la organización de la semana, sino también, ponerme frente al material que tenía de la colonia, y pautar un poco, lo que iba a ser el desarrollo de la investigación.

La cosa ahora se me presentaba mucho más clara. Podría separar la nota, en varias entregas, con un target revisionista, sobre las políticas de salud mental que se manejan desde el poder. Y por otro lado, detenerme en algunas de los personas ahí internadas:  que ya sea por su rareza, o por lo intrincado de su destino, eran dignos de dar a conocer.

Todo esto, en varias historias paralelas, e individuales, donde cada una de ellas, pudiese mostrar un punto de inflexión en nuestra sociedad, ya sea consumismo, abstención, cultura o incultura.

Es decir, mostrar  desde un ángulo oscuro, las diferentes antinomias que como un dogma, forman, o desvían a nuestro prójimo,  y exponer de cada una de ellas.... “sus veteranos de guerra”.

 

Mientras me terminaban la ropa, aproveché para ir a caminar un poco al parque.

Los fines de semana con sol, el Centenario, parece vestirse de fiesta.

Deambulé entonces por la Feria Artesanal, compré un poco de barquillo, y me senté en el césped, a ordenar un poco las notas y darle forma definitiva.

Primero haría lo de la editorial, ya que si quería borrarme, un par de días, tendría que dar la cara y bajarle la idea precisa de  la nota, como para que no me jodiesen;  y a la vez como para hacerles creer que estaba en eso.

Ni bien empezó a caer un poco el sol, pasé a retirar la ropa, y me fuí para casa.

El trabajo de la compra del canal, me salió redondito, y de corrido; me quedaba arreglar un poco la casa, y hablar con Hernández, para descansar tranquila hasta mañana.

Me sentía bien... sobre la mesa de la cocina, todavía quedaban algunas de las facturas en el paquete desenvuelto.. pobre Edgardo....

Me causaba  gracia y ternura el solo pensarlo; parado en el palier, tocado de sport, y con su paquete de facturas...

La verdad que había estado mal....

El crepúsculo había pasado incendiándolo todo; y ahora la noche  caía abierta y clara.

Ni siquiera quise encender el televisor; corrí un poco las cortinas, apagué la luz, y me tiré en la cama con un regusto feliz....

 

 

Para mi sorpresa, quince minutos antes de que suene el despertador, ya estaba en pie. Lo que de por sí, me liberaba de la molestia que me causaba la chicharra, que todos los días, ponía mi humor matinal, totalmente irascible, por un buen rato.

Armé entonces mis papelitos, y salí para la redacción.

Mientras iba, recordé que al final, no había hablado; lo que se notó ni bien entré, ya que a medida que pasaba saludando por los boxes, camino a la dirección todos me miraban como un fantasma.

Llamé  entonces a la puerta de Hernández, quien del otro lado de la persiana controlaba unos contactos, y de inmediato se escuchó su socarrona voz....

¡¡Pase Garré... pase!! –

Una vez adentro, traté de mantenerme con todas mis fuerzas dentro del plan, mientras él me seguía reprochando...

- Que tal... ¿Se digno a venir nomás..?  ¡¡Desde el viernes que andamos tras usted!!   ¿Donde se había metido... me quiere decir? –

Trabajando señor... trabajando... –

No me haga reír Garré... Mañana tenemos el cierre y no sabemos si tenemos o no su columna. ¿A eso le llama trabajar?                      ¿Usted no tiene el pager que se le dió, o no escuchó su contestador en todos estos días? – Se lo veía sacado, pero yo (no sin esfuerzos)

me mantenía tranquila y fría; segura del toque certero que estaba por asestar.

¿Dígame Nora si tengo o no tengo razón...?

Perdón señor, pero a veces hay información, que para obtenerla, uno no puede andar a boca suelta diciéndose periodista, o con alarmas y llamadas a cada rato.                                                                          Desde el viernes que estoy tras una bomba, y ahora vengo aquí, y resulta que usted me reta, como si fuera una chica de secundario...  ¡¡La verdad que no lo entiendo...!! – Su rostro había cambiado, de

pronto me miraba como no entendiendo muy bien lo que pasaba, y fué ahí, donde aproveché para mechar lo que quería.

Mire... lo tengo que corregir, pero todo esta aquí... – Le dije,

mientras le tiraba sobre el escritorio los papeles en que había armado la nota, y en la que había puesto un titulo tentativo, como para atrapar su curiosidad, cosa que paso tal cual me lo había propuesto.

Lo miró, me pidió que me siente, y leyó el titulo y la bajada en vos alta...

“LA TV, DA PASO A UN INDUSTRIAL AUTOMOTRIZ”                        Tras el reciente romance con una estrella televisiva, encumbrado industrial automotriz se debate en la compra de un importante porcentaje de un canal de aire. – Entonces, levantó la vista de los papeles, y más calmado preguntó.

¿Pero esto puede decirse con nombre y apellido Nora...?

Mire señor... esto por hoy, es esto; pero estoy trabajando en sacar toda la data completa, ya que atrás hay mas cosas. De cualquier manera, yo quería que primero pase por sus manos, para que usted le dé ese toque de suspenso que tienen sus notas... no se, separarlo en varias entregas, o prometer un seguimiento...  yo sé que usted para eso es mandado a hacer... – Le encantaba que le chupen las medias...

 y por supuesto,  yo lo sabía, y lo manejaba perfectamente.

¡¡Bien Nora... muy bien!! Usted deje esto en mis manos, y no me pierda el hilo de esta información. En todo caso, tiramos una punta y después le muestro la idea para ver que le parece; ya que por supuesto la nota es suya.... –

Esta bien Hernández , por eso se la traje de esta manera. –

 

Mientras salía, intentaba contener el grito.... la risa, la alegría de ver como el imbécil se arrastraba, por ensalzarle un poco la mañana.

Ni siquiera me detuve en el escritorio. Algunos me miraban de reojo, otros, me levantaban el pulgar en forma cómplice, mientras buscaba la salida.

A la altura de la recepción, me encontré con Verónica, con quien casi nos chocamos. A juzgar por su look, habían terminado la fiesta , hace un par de horas, ya que estaba mal de pelo, con un tapado negro y anteojos ahumados,  tras los que pretendía esconder el ajetreado fin de semana.

Al verme, levantó sus anteojos para mirarme a la cara, se sonrió, y me agarró del brazo invitándome a desayunar juntas.

Ya en el ascensor, comenzamos a ponernos al día.

Bueno Vero contá.... de donde venís...? – Entonces dio unos grititos

mientras se reía, y me apretó fuerte el brazo.

 Ahora de casa.... pero hace un rato, del departamento de él... –

¿De quien..? –

¡¡Ah!!  Nora... – Dijo, y no dejaba de suspirar...

No sabés... se llama Esteban; es español... de Canarias creo.               Al parecer los tíos tienen campos aquí, y él es ingeniero agrónomo o algo así.                                                                                                 Se va a quedar una temporada en Argentina.... –

Después todo siguió en como, cuándo, donde y cuánto.

Al parecer el galleguito la había impactado, y viniendo de Verónica, eso no era poco.

Me preguntó al pasar como me había ido, pero estaba muy ocupada con sus nuevas sensaciones peninsulares, como para escuchar, así que también al pasar, le dije que después le contaba.

Me dijo que bueno, pero que a la noche cenaba con él , que cualquier cosa me llamaba... Estaba mas loca que nunca.

También al pasar, le dije que iba a sacar lo de la compra del canal, y me dijo que estaba bien. Nos despedimos con un beso, quedando en llamarnos mientras juntaba sus cosas, y terminaba de comerse la medialuna.

Al fín me encaminé para la colonia.

Me sentía bárbara.

Por un lado tenía solucionado, casi una semana de tiempo, es decir que podía trabajar sin presión, y eso me ponía de muy buen humor;  por otro lado, estaba realmente esperanzada en que iba a ser un muy buen articulo. Tal vez, la forma de comenzar una nueva línea de trabajo.

Algo, que no solo me redituase dinero, sino también, un nombre, y un lugar en el medio.

El día estaba más que adecuado para manejar, así, que casi no sentí cansancio en cubrir los kilómetros que me separaban de la colonia.

En una estación de servicio cargué gas, y de paso compré unas golosinas, con el propósito de romper el hielo del encuentro.

Todo se daba como un buen día, y ya en la colonia, Elvira me sorprendió con una atención  de la cual  no la creía capaz.

Buen día señorita...  ¿como le va...? –

El doctor me dijo que si venía, pasara a su oficina, en el pabellón de atrás. –

Bueno, muchas gracias Elvira... - Parecía mentira que fuese la misma

persona, que días atrás me había atendido con tanta parquedad; inclusive hasta se ofreció a acompañarme, cosa que me negué, aduciendo que ya conocía el camino; y dándole nuevamente las gracias.

Me encaminé entonces hacia la oficina de Edgardo, y a pesar de que el corredor no se veía tan oscuro como la última vez, todavía podía sentir esa rara sensación de ser ajena al lugar...

Tomé por el primer corredor que salía a la izquierda, y mientras avanzaba, me dí cuenta de que en realidad, no recordaba por donde tenía que seguir.

Seguí entonces unos pasos más, esperando encontrar a alguien que me pudiese guiar, pero el corredor, parecía  un desierto.

Luego tomé conciencia, que detrás mío se escuchaban unos pasos, y giré instintivamente,  para recurrir a quien viniese detrás de mí, pero cuando miré, entre la penumbra me pareció notar, que esta persona, también había detenido su marcha.

Quise entonces ir hacia ella, y me encaminé hacia la otra punta del corredor, pero antes de que pudiera dar un paso, se metió en alguna parte, desapareciendo rápidamente.

Esto último me llamo la atención, así que por curiosidad, me acerqué hasta donde me había parecido ver desaparecer a aquella figura.

Dí entonces, con una puerta abierta, en donde salía un corredor transversal, hacia la derecha. Llamó mí curiosidad no haberlo visto antes, por lo que calculé que la puerta, podría haber estado cerrada.

El corredor, a lo mismo que el central, se veía desierto, aunque por cierto más claro.

Me quedé parada entonces, tratando de percibir algún movimiento, o escuchar algún ruido de pasos, o algo que denotara a esta tan enigmática figura, pero fue inútil. El silencio era total.

Decidí entonces seguir por aquel corredor, para ver de alguna forma a donde me conduciría, pero solo fuí encontrando, sobre el costado derecho, una serie de puertas,  a las que deliberadamente traté de abrir  una tras otra, sin ningún resultado hasta llegar al final del mismo.

Interiormente, había algo que no me cerraba.

Segundos antes, había visto ( o creído ver) a esta figura, perderse en este mismo corredor, y no solo no la encontraba, sino que ninguna de las puertas se hallaba abierta. Algo no andaba bien.... y me molestaba.

Me encontraba discerniendo sobre el hecho, cuando al intentar accionar otra vez el picaporte, una sensación extraña hizo que me dé vuelta,  y casi con mi giro, un portazo sonó allá, casi al final del corredor, y luego; el claro sonido de unos pasos, lejos, en la distancia, que esta vez, se alejaban como corriendo.

Al principio sentí temor. Esto ya no era mí  imaginación, y pretendía por cierto, llegar al fín de esto, así que también me puse a correr en la dirección por donde antes había venido.

Unos metros antes de llegar al corredor principal, desde donde había accedido a este, me encontré con que una de las puertas estaba abierta.... y permitía ver un nuevo corredor, que salía hacia la derecha.

Este, era bastante más angosto que los otros, pero a su vez más iluminado, ya que por uno de sus lados, una serie de  ventanas daban directamente hacia el exterior.

No lo pensé, y seguí corriendo por él.

En un momento me detuve unos segundos nuevamente, para ver si escuchaba algo, pero otra vez fué inútil, solo algún que otro ruido se filtraba desde afuera. Seguí entonces mi marcha, y llegué hasta el fondo del pasillo, que también terminaba en una puerta, pero que a diferencia de las otras, se hallaba abierta.

Salí entonces por ella, al parecer me encontraba, a un costado del ala principal, y al parecer también ... se me había escapado, porque tampoco, por las inmediaciones, se veía a nadie. Solo se alcanzaba a ver la entrada, y hasta mí coche, que se divisaba allá, en la playa de estacionamiento.

En ese momento, tomé conciencia, de que estaba exactamente  en el mismo lugar, donde el viernes pasado, se hallaba la persona, a la que creí ver espiándome.

Entonces, sentí que se me erizaba la piel.

Ahora sí estaba segura de no estar equivocada; aunque ciertamente esto no me hacía más feliz.

Alguien en la colonia me estaba espiando.... ¿Pero porqué..?

Con más broca que miedo volví sobre mis pasos.

Esta vez, desandé el trayecto más lentamente, fijándome si encontraba algún detalle que pudiera darme una pista, pero no encontré nada; y al final, desemboqué en el penumbroso corredor central.

Miré a ambos lados, pero tampoco se veía a nadie, por lo que retomé el camino que había recorrido al principio, en busca de la oficina de Edgardo.

A poco de andar, sentí que una mano me tomaba por el hombro, y salté pegando un grito...

¡¡Nora..!! -me dijo. -¿Qué te pasa..?-

¡Hay.. Edgardo... – Dije mientras se me caían unas lagrimas...

Casi me matas de un susto.. –

Bueno, pero quedate tranquila. No pensé que te asustaría tanto el que te salude... – Por un lado lo escuchaba a él, y por el otro, podía

 escuchar, como el corazón golpeaba en mi pecho, mientras él insistía...

¿Pero que tenés.... te pasa algo..? –

Sí... me pasa algo... algo raro... – Y en verdad no mentía, ya que

sentía que era algo extraño lo que me había pasado, y de pronto me

 sorprendí asustada.

Edgardo me abrazó contra su pecho conteniéndome, a tiempo que me volvía a preguntar...

¿ Pero raro qué....? Explicamé... –

Bueno. Pero salgamos de aquí por favor... –

Retomamos el camino, y juntos nos dirigimos a su oficina...

A pesar de estar acompañada por él, no podía calmar la excitación y los nervios, que me había generado aquel extraño suceso.

De cualquier forma, me hacía bien no estar sola.

Salimos por fin al patio; la mañana estaba fresca pero linda.

Edgardo iba callado a mi lado, mientras yo intentaba recomponerme.

Miraba aquí y allá indiscriminadamente, tratando de ver algo sospechoso, o intentando descubrir en alguien, a quien (ahora estaba segura) me estaba espiando, pero era inútil.

Nada, ni nadie alrededor me aclaraba o me daba una pista de algo.

La vos de Edgardo me sacó de las cavilaciones cuando me preguntó....

Bueno... ¿que tal... estas bien..? –

Sí... gracias Edgardo... –

¿ Pero que te pasó, se puede saber..? –

Pasó que me estaban siguiendo... – Dije fastidiada, y debió de haber

pensado que estaba loca, ya que me miró con cara de no entender, mientras me preguntaba...

Que te seguían... ¿ donde..? –

Aquí Edgardo... aquí... –

Para... para un poquito porque no te entiendo. Me decís que te siguieron hasta aquí... –

No. Yo no dije que me siguieron “hasta aquí”, dije que me siguieron “aquí”, alguien de la colonia.- En ese momento, dejo escapar una

risita incrédula, que sumó mas fastidio, al que ya tenía. Y sin bastarle, agregó....

Nora.... por favor... ¿ quien te puede seguir aquí..? Te habrá parecido.

No Edgardo. Ya el otro día me pareció.... – No me dejó terminar, en

parte por su incredulidad, y en parte porque llegábamos al otro pabellón.

Bueno, aguantate, que ahora lo vemos en mi oficina. Me contas todo tranquila, y vas a ver que le encontramos una explicación., pero relajate un poco por favor... –

Ya terminábamos de subir las escaleras, cuando nos encontramos con el saludo  y la sonrisa de Angelita, que al parecer se acordaba de mi, porque con una gran alegría tomó mis manos con las suyas, y me saludó efusivamente. Edgardo también la saludó, le dio un beso, y le preguntó condescendientemente...

¿ Que comemos hoy Angelita..? –

PASSTTELLL... Dijo en su media lengua.

Bueno chau... después nos vemos... – Dijo mientras me tomaba del

brazo, y entrábamos al recibidor.

Esta vez no había nadie. Ni la paciente que hacía de secretaria, ni Juan sentado a la computadora.

Por fin entramos a su oficina, y mucho más suelto que la última vez me dijo.

Dejá tus cosas sobre el escritorio, y si querés, ahí tenés un perchero para la ropa; mientras yo preparo un poco de café. Así tomamos algo. –

Vi como sacaba agua del bañito para ponerla en la cafetera eléctrica, me saqué el abrigo, y lo colgué. En ese momento, sentí el ruido de los chocolates en el bolsillo del tapado. Más o menos tenía pensado que iba a decir, así que ya un poco más calma, pude ponerlo en práctica.

Ah... tomá... – Dije mientras extendía la mano mostrándole los chocolates que había traído...

Como no venía con idea de desayunar, se me ocurrió traer unos chocolates, como para retribuir gentilezas... y perdoname  por lo del otro día... –

Esta bien... pero igual no hacía falta que traigas nada. Pero decime... ahora que parece que estas mas calmada... ¿ Que te paso..? –

Mirá... sé que esto te va a parecer absurdo; pero tengo la idea de que alguien de la colonia me espía; en realidad... estoy segura... –

Haber Nora... que querés decir con que te espía. –

Yo el otro día, no te hice el comentario, porque... bueno, no estaba como para charlar, estaba muy cansada, pero el viernes, después que estuve aquí, me disponía a abrir el coche cuando ví algo raro... –

¿ Algo raro..? –

Yo entiendo que te parezca extraño, o que pienses que estoy

 perseguida, pero escuchá.                                                 

Cuando llegué al estacionamiento, tuve el presentimiento, de que algo andaba mal. La puerta del auto se veía como mal cerrada, y apenas la toqué, se abrió. Después estaba la guantera abierta, que te puedo asegurar que es algo que rara vez utilizo, así que vive cerrada. Bien, miré todo, pero no me faltaba nada, aunque habían revuelto algunos papeles que yo tenía en un sobre.                                        Como esto me pareció, como decirlo.... algo fuera de lo común, ya que no se habían llevado el estereo, ni dinero que había y a la vista, bajé y miré alrededor, para ver si veía algo, y me dí cuenta, de que al costado de la entrada, donde el pabellón parece hacer una ele, había una persona mirándome, cuando fijé bien la vista, se escondió de inmediato. –

Bien Nora... yo te puedo dar si vos querés, alguna posible idea de lo que sucedió. –

Dale... te escucho... –

Evidentemente, alguno de los internos o internas te vió conmigo, y bueno... vos sabes que el lazo entre este  tipo de pacientes y su doctor... a veces es muy fuerte... han sentido celos.... o curiosidad inclusive, y de alguna forma te miraban... simplemente... –

¿ Ah si..? ¿Y el coche abierto... también celos..? –

Capaz que lo dejaste abierto y no te diste cuenta... –

Bueno, supongamos que tenés razón, ahora decime, como explicas lo de hoy... –

Que se yo Nora, ni siquiera se que paso. Pero apuesto a que también debe haber una razón lógica. No sé... a ver explicame que paso. –

Bueno... ni bien entre me encontré con Elvira, me dijo que podía pasar, es más, se ofreció a acompañarme , cosa que no acepte, porque pensé que sola encontraría el camino.                                 Había estado caminando a lo largo de ese pasillo en el que vos me encontraste, y empecé a darme cuenta, de que me había olvidado de cómo llegar hasta aquí, así que pretendía preguntarle, a alguien que se cruzara por ahí.                                                                                  La cosa es que no encontraba a nadie, y que las puertas por las que fuí pasando, estaban todas cerradas.                                          Después me dí cuenta, de que atrás mío (ya que escuché los pasos) también venía alguien, entonces me dí vuelta para preguntarle que rumbo debía tomar.                                                                             El pasillo estaba penumbroso, y ni bien intenté comenzar a caminar hacia esta persona, automáticamente se detuvo.                               Esto me pareció extraño, razón por la cual, me detuve en principio, y luego intente dar unos pasos más hacia ella. En ese mismo momento escuché el redoblar de sus pasos retirándose rápidamente, te diría que poco menos que corriendo. Intenté  igual ir hacia él, pero desapareció en el medio de la penumbra, sin que pudiese saber bien adonde.                                                               Cerca de donde lo perdí, encontré una puerta abierta, que daba a un pasillo transversal (puerta que antes  por supuesto había estado cerrada) tomé por ese pasillo hasta el final... era un poco mas angosto que el central, y también tenía varias puertas, a las que esta vez, tuve la precaución de ir intentando abrir cada una de ellas, sin ningún resultado. Al llegar casi a la última de ellas, sentí un portazo, y alguien que se alejaba corriendo. Salí corriendo también para darle alcance, ya que a esta altura, quería saber quien era, pero justo antes de llegar al pasillo central, encontré, otra puerta abierta que daba a  otro pasillo, el cual me llevo al exterior, y me encontré, para hacerla corta, en el mismo lugar donde el viernes, se hallaba mirándome esa persona..                                                                                       Bueno... después volví, y fué donde me hallaste vos.                               ¿ No te parecen demasiadas casualidades..? –

La verdad, es que no se que decirte...                                                        Reconozco que es extraño, pero no se porque alguien querría seguirte. No entiendo... –

Bueno, en eso estamos iguales; ya que tampoco entiendo, pero te podes imaginar que no me causa ninguna gracia, pensar que alguien por ahí me esta siguiendo... Aparte hay una cosa que no te dije.              Me pareció que el otro día, el que me espiaba.... era Juan... –

Juan... ¿El de las computadoras..? –

Si, el mismo. Tal vez nada más que un parecer, ya que lo ví por unos segundos, pero podría jurar que era él. –

La verdad, es que me dejas pasmado.                                                    No te voy a decir que lo que me contas, no pueda ser cierto. Pero porque no puede ser alguien, que te siguió a vos desde afuera... suponiendo de que alguien te esté siguiendo. Vos, para cualquier interno de aquí, sos una perfecta desconocida, no encuentro un móvil...                                                                                              No encuentro como armar esto de que, a las tres o cuatro horas de estar acá, alguien te esté siguiendo, o revisando el coche... La verdad es que no me cierra. –

Mirá, yo entiendo que esto no te cierre, que no veas un móvil... yo entiendo todo, pero esto no lo inventé, si es que te sirve de algo.     Te puedo asegurar que alguien me seguía, y también, que era alguien de aquí. Porque sino, ¿como explicas que conozca tan bien los pasillos..? –

Sí.... no te voy a negar que me parece raro. Pero por otro lado, que me digas nada menos que es Juan quien crees que te siguió....         Yo como su doctor, te puedo decir que en lo que respecta a su internación, o mejor dicho, a su enfermedad, no he encontrado nada, que pueda hacer pensar, en un cuadro de persecución a una persona.     Es más, te dije que lo tengo como colaborador, porque realmente, no solo ayuda a su terapia, sino que es una persona muy inteligente.     Te diría que más de una vez,  he evaluado la decisión de darle el alta médica... –

Mirá vos.... ¿ y que te movió entonces a no hacerlo..? –

No sé.... inclusive ha sido uno de los casos mas difíciles de diagnosticar... Te aseguro que después de muchas evaluaciones, solo pude hallar, lo que podría denominar profesionalmente hablando, como  “Disfunciones Múltiples, sin intereses motores, ni agresión”. –

Haber... pasámelo en limpio... –

Sería algo así... Su afección más notoria, parecería ser cierto grado ínfimo de autismo, si bien no notado en forma constante; algo de ostracismo; a veces tiene problemas en recordar alguna  que otra cosa, y sufre cada tanto, de estados de letargo....                                                                  Más o menos, como el ochenta por ciento de las personas que uno se cruza diariamente en la calle.                                                             Lo interesante de esto, es que en los diferentes estudios que le realice, no parece haber ninguna arritmia ni algo que me demuestre que esta “afección” por decirlo de alguna manera, tenga su origen en algo fisiológico, así que ni siquiera esta medicado. Por otro lado, nunca ha demostrado tener una conducta agresiva, por lo que puede deambular por la colonia, prácticamente con total libertad. –

En una palabra... no sabés lo que tiene, entonces anda libremente por la colonia.-

No... yo no dije que anduviera libremente... –

Bueno... “prácticamente libre” para usar tus palabras.-

Mirá, en todos estos años, jamás ha demostrado ser agresivo... –

Bueno... al menos hasta hoy... – Interrumpí.

Seamos claros Nora. No tenemos ninguna prueba, de que halla sido Juan el que te siguió. En realidad, ni siquiera sabemos si el que te siguió, es de la colonia, y más luego, tampoco esta demostrado que alguien te halla seguido... –

¿ Que me querés decir, que lo inventé..? – Dije exasperada

No Nora... no te dije eso.... Lo que te digo es... –  Pero no lo dejé

terminar, y levantando la vos, volví a la carga...

¿ No te parece que lo que te conté, te lo demuestra..? A menos que

ahora resulte que pensas, que soy yo la que está loca... –

Mira Nora... te pido por favor que te serenes, y me escuches... por favor... – Su voz sonó tan tierna y conciliadora, que no pude menos

que acceder a su pedido.

Escuchame  atentamente Nora... yo no te dije que estés loca, ni negué que alguien te halla seguido, solamente te digo, de que no tenemos una prueba fehaciente de que así sea, ni de que haya sido de aquí, si es que realmente existió este seguimiento.                                                        De  cualquier manera, puedo darte otra vista, de lo que también pudo haber pasado. Y si es que tenés la serenidad de escucharme sin interrumpir hasta el final, tal vez podamos ponerla en un mismo plano, y revisar, si los mismos sucesos, pueden ser vistos  con lógica desde otro punto. ¿ Te parece.? –

Esta bien... te escucho. –

Si bien como ya te dije, de los internos ambulantes que ves por la colonia, ninguno tiene conductas agresivas, lo que si pudo pasar,  referente a lo de hoy, ya que sin lo de hoy, lo del viernes como vos misma lo dijiste, es solo un parecer...es que, no por celos... sino por ver quien eras, (ya que te vieron un tiempo largo conmigo) alguno haya querido “verte”, “estudiarte” más de cerca,por decirlo de alguna forma, y al ver que era descubierto, por timidez; o culpa; o miedo, salir corriendo, con el agravante, de que al correrlo vos también, se transformaba de alguna manera él, en el perseguido, y vos en la perseguidora, ¿ entendés..?                                                                       Y no te digo, que haya pasado tal cual. Apenas te demuestro, que sin arrebatarnos, y utilizando el razonamiento, podemos tener otras resultados sobre un mismo hecho. –

Esta bien Edgardo. Lo que pasa es que me puso muy nerviosa, porque lo sentí como una sensación fuerte, y féa. Vos podrás analizarlo porque estas tranquilo, y porque es lo que hacés a diario, pero yo no soy psiquiatra ni psicoanalista, soy periodista, y normalmente, no me andan siguiendo, así que cuando me pasa, me fastidio y me pongo loca... –

Bueno, hagamos esto.                                                                                          Tal vez tengas razón en lo que dijiste. Lo mío es el análisis, entonces, permitime que te de una mano; y entre los dos veamos que pudo haber pasado...                                                                              ¿ Preferís salir y que tomemos un café afuera? –

No... aquí esta bien. –

Dale, entonces tomemos el café de la paz. – Dijo sonriendo, mientras

iba hasta la cafetera y servía dos tazas de un café, que olía exquisito.

Estábamos en eso cuando le pregunté...

Escuchame Edgardo... ¿Podríamos ver a Juan...? –

Sos durita eh? Claro que podemos... tomemos el café y vamos... ¿ Te parece...? –

Mas vale que me parecía, el podría ser muy analítico , pero yo me iba a dar cuenta ni bien lo mirase a los ojos. Así que terminamos el café, y salimos.

 

Cuando comenzamos a recorrer ese otro pabellón. Pude ver, que también era grande, aunque la construcción era más moderna.

También pude ver más internos, y médicos y enfermeras que antes no había visto y le dije...

¿ No me habías dicho que no tenías personal..? –

No. Te dije, que para la cantidad de internos, el personal era inexistente. Y que no era fijo.                                                                Los pocos  médicos  que ves ahora, vienen a hacer una parte de su residencia. Es decir, capaz que están por dos o tres meses cuanto mucho y después se van. Lo mismo pasa con las enfermeras, a quien podríamos  llamar.... temporarias. Vienen, ven que el trabajo esta sobredimensionado, que se atrasan con el pago, y se van.                   Por eso te dije que no cuento con personal, y es por eso, que se hace tan difícil ponerse al día en todo lo que te conté. Lo de las historias clínicas por ejemplo, y donde te guste o no, Juan fue de muchísima ayuda. –

Bueno...otra vez... resulta que va a terminar siendo San Juan... –

No seas sarcástica ... querés... –

Bueno, hablando de Juan... ¿ en que sala está..? –

No... no esta en una sala común.. Juan esta en otro pabellón... –

¿ Como en otro pabellón..? – Pregunte, como intuyendo que la

respuesta que iba a recibir, no me iba a gustar.

-A ver si adivino... ¿cerca de donde me siguieron a mi no...?-

- Cerca de donde te siguieron a vos Nora. – Contesto, terminando de

darme la precisión que yo temía.

¡ Ah no...!  me estaba escondiendo... –

No te estoy escondiendo nada. Lo único que hago, es no permitirme conclusiones arrebatadas sobre algo.                                                       Aparte te dije que lo veríamos. Es más, vayamos ahora mismo para allá, así te sacás las dudas de una vez.-

El camino hacia el otro pabellón, fué de un largo silencio.

Ahora la colonia parecía haber cobrado vida, y se veían personas deambulando aquí y allá, alguna de ellas saludaban a Edgardo cuando las cruzábamos.

Adiós doctor.... Hola como le va Doctor.... o, ...después lo veo por una cosita....

A pesar de querer entender donde íbamos, pronto me desoriente.

Doblábamos aquí y allá, hasta que nos paramos frente a una  puerta, que parecía ser la de un consultorio, donde por fín golpeó .

A pesar de que se escuchaba el ruido de un teclado de computadora, nadie contestaba, así que volvió a golpear, esta ves más fuerte.

Esta vez la respuesta no se hizo esperar, y del otro lado de la puerta, se escucho la voz tenue de  Juan que contestaba...

-Sí... un momento... –

Cuando por fín abrió la puerta y me vió, pareció congelarse, a pesar de actuar con naturalidad; cosa que creo, Edgardo ni notó.

Sin ser consecuente, pero con mucha amabilidad, dirigió a mi su primer saludo.

Hola que tal... ¿como le va..? – Luego giró la cabeza y manteniendo

siempre ese mesurado aplomo, saludo a Edgardo.

-¿  Hola doctor, como le va...? – Edgardo repuso el saludo mientras intentaba romper el hielo con alguna cosa...

¿ Que tal Juan.... veo que te acordas de la señorita Garré ..? –

Juan asintió con la cabeza, sin dejar de mirarme, a tiempo que Edgardo le preguntaba...

-¿ Podemos pasar..?

Pareció dudar un instante, pero retomo su acostumbrado control diciendo...

Por supuesto... adelante...adelante –

Cuando entramos, no podía creer lo que estaba viendo. Era una enorme sala dividida; una especie de departamento de dos ambientes, en donde nosotros, habíamos entrado al living. A un costado había lo que parecía ser un bañito, y sobre el otro lado, una entrada, que más tarde supe que daba a otro ambiente, que hacía a su vez, de dormitorio.

Yo no podía salir de mi asombro, era algo, que realmente costaba creerlo, al menos en la figura de un interno.

Sobre uno de los lados, se encontraba una biblioteca con una improvisada mesa ratona, a esta, le hacían compañía, un par de grandes sillones tapizados en cuero oscuro.

Más allá, un gran escritorio de madera con una silla giratoria y una computadora sobre él, y para terminar la decoración, una lámpara de trabajo, se hallaba dispuesta al otro lado de la PC.

Era como si en vez de un interno, este fuera el despacho del director.

En realidad creo que ni Edgardo gozaba de una comodidad así; así que me costaba poder razonarlo. Lo que debe haber sido interpretado por Edgardo que de inmediato, dejo deslizar lo siguiente..

-Asombrada no... bueno, todo lo que ves acá, es obra de Juan.... muebles restaurados, paredes pintadas; como podes apreciar, es realmente habilidoso.-

Yo intentaba escucharlo... pero seguía asombrada...., y mientras tanto, él estaba ahí, como impertérrito, sin dejar de mirarme nunca... ni un momento.... fijamente y a los ojos.

Ni se sonreía, ni gesticulaba, ni cambiaba su semblante por las distintas aseveraciones de Edgardo, quien con su habitual verborragia, no se privaba de  seguir ensalzando sus cualidades; solo estaba ahí, parado... expectante...

Por fín, pareció que a Edgardo se le acabaron los adjetivos, porque cambiando de tema agregó.

Nora va a estar un tiempo con nosotros haciendo un trabajo de investigación. Es cronista de una revista y va a presentar una nota sobre la colonia, que por supuesto, nos viene bien a todos. –

Se había quedado callado.

Aunque parezca paradójico, este hombre, parado y expectante, que durante toda la anterior alocución no había hablado, era sin embargo, y tal vez con el correcto decodificador, un transmisor de cosas; de sensaciones, pero esta noticia de que iba a hacer una nota, lo había realmente dejado en silencio. Como desnudo, en un reino donde todo parecía  manejarlo.

Edgardo por supuesto parecía estar ajeno a todo esto, y seguía con su espíritu de orador

........así que quiero que la ayudes en cualquier cosa que necesite..... –

La respuesta de Juan, de cualquier forma, no fué de las mejores que ví, simplemente dejo deslizar un – Bueno... - que sonó como hueco.

Edgardo quería despedirse. Pero antes de que lo hiciera, nuevamente intente tantear la situación para ver si en algo cambiaba su semblante...

Bueno... no solo que me ayude; me interesa, si es que el esta de acuerdo,  incluirlo en la nota, como una parte sobresaliente de la colonia... cero que sus “habilidades” así lo merecen... –

Podía sentir su incomodidad tras mis dichos....

Algo se le escapaba a su manejo, y por lo visto, esto lo ponía nervioso.

Ya no tenía ese aplomo del principio...

Bueno Juan... le voy a seguir mostrando la colonia ....-  Dijo mientras

Nos saludábamos...

Ya no me miraba tanto a los ojos, sino que alternaba sus miradas entre Edgardo y  yo.

Solo me faltaba el toque final.... y ciertamente, no me quede con las ganas...

Así que después nos vemos eh... –

Se movió con gesto amable y me extendió la mano para saludarme, ya que nos íbamos, pero no me contesto nada.

Su aspecto, como dije, había cambiado. A pesar de su cortesía, podía ver que algo le preocupaba, y estaba dispuesta a saber lo que era.

Edgardo finalmente termino de despedirse, y salimos.

Ya afuera y en uno de los corredores, rompió el silencio.

- ¿ Y..? -

- ¿ Y que..? –

- ¿ Y que opinas...? querías verlo, bueno, decime que conclusión sacaste.. –

Era un dulce, pero un ansioso. No podía esperar, quería que le dijera algo. Es más, algo que salve a su descubrimiento; a su Juan el perfecto; a su mejor obra....

No sé... no sé Edgardo...Hay algo en el. Es un presentimiento; su hablar, su forma de vestir... no sé... –

Escuchame... Juan es muy limpio, y viste muy bien. Yo mismo le he dado alguna prenda que tenía en desuso.. –

Bueno... ves.... como te lo puedo explicar. Viste bien, habla bien; opera una computadora, tiene un despacho preferencial con una biblioteca y dos sillones de cuero... no entiendo. ¿Explicame que hace acá internado..? –

Para, para.... lugar preferencial no tiene.. –

Ah no... ¿ y como le llamas a eso que ví, o todos tus internos se alojan como el, con baño en suite...?

No; tenes razón. No todos tienen las mismas comodidades, como tampoco todos tienen las mismas terapias. Ni tampoco todos las mismas habilidades; ni con todos se logran los mismos avances... no, seguro que no. Porque entre otras cosas, todo lo que viste, fué un espacio ganado por él.... – Como era de esperar, el dulce se puso

serio, y la emprendió con la historia...

- Mirá... después de unas lluvias que tuvimos el año pasado, de la cual te hice ya algún comentario, tuvimos que mudar de edificio, ya que el estado del otro, era calamitoso, así que fueron muchas las cosas que cambiamos, y tuvimos que achicarnos un montón.                                 Gracias a golpear la puerta de diferentes medios y despachos, conseguí entre otras cosas, una partida de dinero para arreglos, que como supones, alcanzó para muy poco.                                                          Fué ahí, cuando decidí arreglar un solo pabellón, el de atrás., y con él, muchas cosa esenciales, como ser, salas,  mi oficina, y el archivo que despacio iba componiendo. Eso fué poco después de la madrugada que ya te conté, en la que comenzó una relación, muy fuerte con Juan.

Siempre fué diferente a todos. Pausado, aplicado, limpio. Siempre encorvado en lo que tal vez sea el punto neurálgico de su enfermedad, que son esos números y letras, que nunca supe bien que son, si es que en realidad son algo.

Como te dije antes, uno de los internos más limpios que tenemos.         Nunca tomó ropa de la lavandería o dejó la de él. Sino que de alguna forma, él mismo se encargaba de ella, entonces, no me pareció mal, en que en uno de los días en que estábamos trasladando las cosas, descubriese una sala que ya no usábamos, y me pidiese quedarse. Todavía lo puedo recordar claramente.

Habíamos recibido los materiales en varios camiones, y aparte un par de camiones más con útiles y muebles, colchones y elásticos viejos computadoras rotas y toda una sarta de basura, más que nada, inútil.             Evidentemente, todo este material, debería estar molestando en algún galpón, entonces, mataron dos pájaros de un tiro; se lo sacaron de encima, e hicieron obra.

Con él, y otros internos, habíamos guardado todo esto en una sala en desuso, que tenía un espacio bastante grande, y que no se llovía, y Juan, se ofreció a clasificar todo aquel material, a restaurar lo que se podía y como se podía, y a mantenerlos ordenados, junto con otros muebles que íbamos sacando de la misma colonia cuando nos mudábamos. Aquello, me pareció una idea excelente, así que cuando me dijo, que de paso él podía tomar alguna de las oficinas contiguas que estaban al lado de esa gran sala, y ahora deposito, me pareció bien.

Pensé en cuan independiente era en realidad Juan, y accedí a su pedido.

Poco tiempo después, con sobrantes de material refaccionó todo eso que viste hoy, transformándolo en un lugar apto para  estar, y vivir.                 Un lugar que el mismo forjó con el esfuerzo de sus manos, y su tiempo, y al que yo apoye por una razón de terapia, y de la que no me arrepiento, ya que todos los internos salieron ganando, ya sea con los muebles que recuperó y reconstruyó, o esa biblioteca a la que todos hemos ido armando, pero que fué reconstruida por él, con cosas que en algunos casos, rescató de entre escombros y  la suciedad, y que hoy es utilizada por muchos internos; o como las computadoras que él mismo arregló, y que serían importantísimas para la organización del archivo... es decir “La memoria de la colonia”.                                     

¿Ahora me entendés Nora, porque pienso lo que pienso de esta persona...  y porque te dije que estuve a punto de darle el alta varias veces..?–  Tenía el don de aplacar mis fobias... de sedarme con esa

parsimoniosa forma de hablar. Ahora mismo me sentía como desarmada, confundida, aunque aún podía sentir que la figura de Juan estaba envuelta en algo raro... y así se lo dije.

Que se yo... no te puedo decir que haya sido él, al menos, no con mirarlo solamente, pero lo que si puedo decirte, es que Juan tiene un halo de misterio a su alrededor.. –

Bueno Nora... si es por eso, todos tenemos un algo misterioso, y todos de alguna forma abigarramos pequeños o grandes secretos personales.... ¿Por qué no él..? –

Puede ser... puede ser que tengas razón . de cualquier forma, y tal vez  ahora más que nunca, me interesa investigarlo.                                 ¿ Acaso no te parece digno de una nota..? -

AH... doctor lo estaba buscando. – Dijo la voz de Elvira que cortó de lleno nuestra conversación

Sí Elvira decime... –

Llegó el camión de la farmacia doctor... –

Esta bien ... decile que ya voy para allá... – Terminó su frase, y se dió

vuelta para decirme que había llegado el pedido del ministerio, que si lo acompañaba y lo esperaba, o daba una vuelta por ahí por el asunto de la nota. Le dije que mejor me quedaba, que en todo caso luego nos veíamos.

Se fué apurado, pero luego de tres pasos volvió la cabeza para guiñarme el ojo; yo por mi parte, salí al patio para ver un poco la luz, y sentarme al sol en algún banco.

Hubiera querido correr hasta donde estaba Juan, y sacarle de mentira verdad, alguna cosa; pero  me pareció poco inteligente. Tenía que darme tiempo y planificar bien, cual iba a ser la forma de abordarlo, ya que tampoco quería ponerlo de sobre aviso.

Caminé un rato; miré por arriba algunas cosas y tomé unas notas como guía, en realidad eran apenas, algunos ayuda memoria de cosas que me parecían, podían tratarse.

Me costaba mucho hallar un tema, tal vez porque en realidad no lo había.

Había sí, un racimo de historias unidas en algún punto, que para la mayoría..... era el punto final.

Estaba en el medio de un recorrido azaroso, cuando oí la voz de Elvira.

Señorita Garré..!! Señorita Garré..!! –

Sí... como le va Elvira...-

Muy bien gracias... me dijo el doctor que ya terminaba, que si la ubicaba, le dijese que por favor lo esperase en su oficina, que él ya va para allá: y que si quería que la acompañe... –

Bueno.. gracias Elvira. Me va a invitar un té también...?

Sí señorita por supuesto... –

Al fín le había podido arrancar una sonrisa. Y sabía que de alguna forma, ella me seria útil, es más, se me ocurría, que debía ser quien más sabía sobre la colonia. Ella , y su esposo; así que de alguna forma, este era el momento justo para adelantar, con la primera pregunta....

¿ Hace mucho tiempo que trabaja aquí..? – Se sonrió y a su vez me

preguntó...

¿ Porqué... yo también voy a salir en el libro..?

En pos de no quebrar esta disposición que veía en Elvira, le deje caer

    esta graciosa contestación...

-Hay... pero este hombre lo cuenta todo...!! –

Evidentemente la contestación, había sido bien recibida, al decir de su nueva sonrisa, así que seguí con lo mío.

Bueno... en realidad no es un libro, sino un articulo para una revista, pero sí, todos los de la colonia, de alguna manera van a estar reflejados en la nota. –

Ah... - Contesto un poco decepcionada en su cholulismo, mientras yo

volvía a la carga.

Bueno...pero no me contesto Elvira, ¿hace mucho que trabaja aquí? –

Sí... – Hizo entonces un largo silencio, y pareció que se quedaba

enganchada en viejos recuerdos. O tal vez estaba nada más que sacando la cuenta.. Callada, con la cabeza de lado, y la vista perdida en algún lugar inexistente, pero enseguida agrego...

Y... calculo unos veinticinco años.... sí, porque todavía no habían subido los militares... –

Ah... pero hace un montón... –

Y sí... Al principio no vivía aquí, pero después se fué Rosa, que era la casera. Y enfermera también. Porque el marido murió, y los hijos se la llevaron a Neuquen vio? Entonces aproveché, porque para esa época mi esposo se había quedado sin trabajo, entonces le hablé al director, no a este a otro que había antes... y bueno, como ya me conocían... traje mis cosas y nos vinimos. .-

Pero que bárbaro... así que conoció a varios directores... –

Y... como tres más, sí.... uno de ellos era militar.... si... Pero no molestaban para nada eh? ... se comía bien.... ellos estaban allá, en otro pabellón más viejo, que después tiraron abajo... si .... pero no molestaban... lo único que no nos dejaban ir para el pabellón ese... ellos se encargaban de todo.... parece que traían enfermos peligrosos, porque siempre estaban con guardias, y las ambulancias entraban y salían todo el tiempo... pero molestar no molestaban.... –

¿ Y Juan, cuanto hace que esta aquí..?

¿ Que Juan...? –

Juan. El de las computadoras, el que le ayuda al doctor Edgardo... –

Ah... el ingeniero... –

¿ Como es eso..? –

Bueno, aquí todos tienen sobrenombre vió, entonces yo le puse así, bah yo, en realidad “el cantor”. Porque cuando tenía los ataques, decía que era ingeniero.... En realidad yo no lo escuche, pero me lo contó él... –

¿ El cantor..? –

Si... otro que estaba internado aquí, le decíamos el cantor, porque a veces se escapaba, y volvía  al tiempo, borracho y golpeado, pero contento... digo porque se  sentaba allá, abajo del tanque de agua, y cantaba.... cantaba y cantaba... hasta que se dormía.                      Ellos eran compañeros de cama en la sala, y lo había escuchado, que cuando tenía los ataques, decía que era ingeniero... vaya a saber.... capaz sea verdad, porque vió.... sabe de todo ese hombre... –

Pero en síntesis... ¿ no te acordas de cuando se internó, o cuando llegó...? –

Y sí... más o menos unos tres años, un poco más tal vez... Más o menos para cuando llegó el doctor Edgardo. Lo que pasa que yo en realidad no estaba, porque me había ido a Entre Ríos, a ver a una hermana que la habían internado porque estaba muy embromada de la vesícula, y mientras estaba allá, bueno ... que fué cuando ví en la televisión  todo lo que decían del otro director, y que lo habían sacado porque se había quedado con plata y todo eso.                      Inclusive hubo como una semana sin director, entonces cuando me enteré, yo me volví enseguida, porque tenía miedo de perder el trabajo... y bueno... el ya estaba.                                                          El cantor me dijo que justo antes de que se vaya el otro director, lo había recibido, así que unos tres años más o menos... –

Bueno... gracias Elvira, la verdad es que creo que me vas a ser de mucha ayuda; porque veo que te conoces todas las historias... –

Ya estábamos llegando al pabellón,  cuando ví a Edgardo que salía del hall a recibirnos.

Pero bueno... veo que se han hecho compinches... – Dijo en tono socarrón

Sí... la verdad que Elvira es como el diccionario de la colonia. –

Sí... a veces no se lo que haría sin ella. Bueno.... te saco un poco la compañera.. – Le dijo, y mirándome a los ojos me preguntó...

¿ Aceptas una invitación para ir a almorzar..?

Bueno dale. – Conteste sin rodeos.

Aquí en la autopista, hay una parrillita donde se come bien.               Me saco el delantal y vamos.                                                             Lo único que me vas a tener que llevar vos, porque hoy temprano vino el mecánico, y se llevó el auto para una afinación...

No hay problemas. – Conteste.

La pasamos divertido... era un lugar bastante informal pero limpio, y la comida era muy buena.

Durante todo el almuerzo, evité sacar el tema de la colonia, hasta que casi en la sobremesa, me dió el pie justo...

¿ Y... sacaste algo importante con Elvira...?

Si... de alguna forma otra vista, otro enfoque... siempre es importante para una cronista o una escritora, tener la posibilidad de ver la misma realidad, pero de diferentes matices.                                                     Es como que enriquece la realidad misma... ¿ no te parece..?-

Bueno... siendo así vas a tener suerte, porque aparte de hacer muchos años que esta en la colonia, Elvira tiene muy buena memoria... –

Sí... así me pareció. Por cierto... ¿ quién es “el cantor”..? –

Mira... al cantor, yo casi no lo conocí, porque al poco tiempo de llegar se escapó, y no volvió nunca más.                                               Era, mas que nada, un alcohólico, vivía a lo ciruja en donde podía, y cuando se cansaba de vagar por ahí, pegaba la vuelta para dormir la borrachera, o comer unos días, o a veces volvía porque si nomás, hasta que nuevamente decidía  irse.                                                    En realidad como ya te dije, no lo trate, bah, mas que administrarle algo para el hígado o esas estupideces, es decir que no creo que pueda agregarte nada sobre él, ni siquiera se si existe una ficha de ingreso... –

Ah... ¿ y de Juan..? – De pronto su cara cambio, y se reflejo un gesto de fastidio.

No Nora. La de Juan se  positivamente que no esta. Porque intente buscarla sin éxito un par de veces.  Aparte, ya sabes como es el tema. Pude entrevistarme con  todos, pero no todas las historia existen o están ordenadas. Pienso que estoy en el orden del ochenta por ciento, y casualmente mucho se lo debo ... –

Sí; ya se no me lo digas de nuevo.... a Juan.... que si no fuera por él.... –

A vos te causara gracia, pero es verdad.... –

No. No es que me cause gracia. Me causaría gracia, si en realidad no fuese tan dramática la escena.. –

A que te referís... explícame. –

Me refiero, por si no te diste cuenta, a que tenés tipeando las historias clínicas a uno de tus internos, del que ni siquiera sabés cuándo, o porqué ingresó.                                                                       ¿ Sabías por ejemplo que el cantor, fué el que sacó eso de Ingeniero...? ¿O que eran muy amigos..? –

No... en verdad no lo sabía.. –

Ves... Te deslumbra tanto la inteligencia o las particularidades de Juan, que en realidad te tapan su historia...  no sabes nada sobre él...-

No... y lo reconozco. Pero en cambio se que puede deambular tranquilo por la colonia, porque no agrede ni agredió a nadie, y se también, que la posibilidad de recuperación, depende de una terapia que vaya dosificando la inserción del individuo en la sociedad.          Si lo aparto de todo tipo de acciones sociales, que conlleven alguna carga de responsabilidad, nunca va a sentir la necesidad de hacer nada: ni se va a sentir nunca útil. Y si a esto,  le sumamos, que en realidad  esta siendo útil a todos, porque gracias a su aporte, las condiciones generales de la colonia han mejorado...                       bueno.... que querés que te diga... la verdad es que no lo veo dramático. –

Bueno... grotesco si te gusta mas. ¿ Te parece lógico que un interno este al tanto de otras historias, que se suponen son confidenciales..? -

Pero por favor Nora... – Dijo casi gritando de fastidio mientras

haciendo un bollo tiraba la servilleta a la mesa.

Juan ... no es un enfermo común.                                                              Porque no sos directa. Vos querés que lo investiguemos a Juan, bueno, investigalo, pero no des rodeos inútiles, ni eches mano a razonamientos tan pueriles, ni mucho menos, intentes desde tu necesidad, marcarme el camino que tiene que seguir mí terapia con un interno. Aparte no se que querés investigar, si ya lo has hecho, ya que al parecer sabés más de Juan que yo..-

No lo tomés así, no es lo que quiero, pero tenés que reconocer que en parte tengo razón. Por ejemplo. No sabes su identidad, o te lo pongo en otro plano... ¿Como se sabe la identidad de un interno..? – De a

poco parecía haberse calmado, y desde esa calma me contesto.

La identidad de un interno, tiene varias maneras de blanquearse, ya que: O lo internan sus familias; o un Juez, o llega por sus propios medios. En cualquiera de estos casos, por lo general, portan documentación, que por supuesto, se adjunta a su historia. –

¿ Que en este caso no existe no..? –

Que en este caso no existe, tenes razón.                                              Cuando llega un indocumentado, (si es lo que querés saber) solemos pedir a la seccional de la zona, a que por favor lo identifique, y en unas 48 Hs. A lo sumo tenemos dicha identificación a nuestro servicio. –

Bueno... quisiera que pidas eso Edgardo... –

Pero para que Nora. Si ya sabemos su identidad... –

Mirá... yo no estoy tan segura que séa quien dice... Y en que puede afectarle, o afectarte. Inclusive, siendo como vos decís, alguien que te interesa tanto, tal vez la información hasta te pueda servir para su tratamiento... –

No se.. No quisiera que lo interprete como un acto de desconfianza.     Para nosotros, la confianza es una de nuestras más potentes armas. –

Se veía como preocupado. Ofrecí llevarlo a la colonia, y aprovecho para pedir la cuenta. Tal vez estaba presionando demasiado, y era momento de abrir un poco una válvula, para que nada hiciera explosión.

Mirá, mañana no voy a venir, porque tengo que hacer mil cosas para la revista, pero el miércoles nos vemos... ¿ te parece..? –

 Como quieras... –

Volvimos en silencio... Luego me despedí de el con un beso en la

mejilla.

En realidad no fuí tampoco el miércoles, es más, deje adrede que pasara la semana, mientras se acumulaban los mensajes de Edgardo, preguntando por mí.

Por intermedio de la redacción, había una persona que nos podía averiguar sobre la identidad de Juan. Ya habíamos utilizado alguna vez estos recursos para otras notas, así que me decidí a echar mano de ellos.

Fueron días de impaciente espera, pero al menos me hice ver un montón de días seguidos por la editorial., y gracias a Verónica, aporte algunos otros datos para la nota pendiente sobre la compra del canal.

El jueves llame a Edgardo, y me justifiqué diciendo estar tapada de trabajo, del cual me era imposible zafar, que no tenía ningún problema,  y que la semana entrante lo vería.

A esta altura, era mi mamá la que quería saber si pasaba algo, ya que la había ido a visitar, dos veces en la semana.

El viernes por la tarde, llegó la contestación a mis averiguaciones, afirmando de alguna forma, mis sospechas.

Juan Fuló no existía... Documentos, catastro; padrones impuestos....  nadie aparecía con un nombre así.

Esa noche me costó mucho dormirme. Tuve pesadillas, y un estado de inquietud que no me permitió descansar.

Ansiosa por comentarle a Edgardo lo que había averiguado, sabía, que no me iba aguantar hasta el lunes, así que me levanté temprano, y salí para la colonia.

 

El día estaba opaco y frió cuando llegué.

Una bruma espesa, parecida a una llovizna le daba a la colonia, un tono de abandono.

No se veía a nadie, y a diferencia de  las otras veces, no dejé el auto en el estacionamiento de el frente, sino que tomé la senda que rodeaba al primer pabellón, y fuí directamente hacia la playa trasera, siguiendo la callecita de tierra, tal cual me había enseñado Edgardo.

Estacioné al costado del pabellón, Contra una palmera que hacía de baranda.

El auto de él no estaba, y las ventanas del despacho permanecían bajas, por lo que deduje su ausencia. de cualquier forma, estaba decidida a trabajar con, o sin él.

 Cerré el auto, y eché una mirada fiscalizadora, como para retener en la memoria, en qué condiciones dejaba todo.

Alrededor no se veía a nadie, y de a ratos, el sol luchaba por dejarse ver entre las nubes..

Subí las escaleras del pabellón, ya sin muchas esperanzas de encontrarlo, y golpeé en vano, ya que mi intuición, parecía confirmarse. No estaba.

Crucé el parque en silencio en busca de otro pabellón, y también fracasé en donde vivía Juan, ya que nadie me contestó.

Retomé  entonces en dirección hacia la entrada, que era el lugar donde sabía que encontraría a Elvira, y precisamente, a poco de encarar el pasillo fue su voz, la que me llamó efusivamente.

¡¡ Señorita Nora...!! –

Hola Elvira que tal... ¿No lo vio al Doctor...?  Pero no me dejó

terminar...

No... el doctor hoy viene a la tarde; después de las 13 Hs. Cuando empieza la visita. –

Claro... me olvide que hoy es sábado... hoy es día de visita.. –

Si... de 13 a 18 Hs.... – Dijo en forma diligente

Bueno... no importa, mientras tanto voy a ir trabajando un poco por acá. ¿ Por casualidad no lo vio a Juan? –

Ahí debe de estar... en su sucucho ... –

No, no creo... yo recién golpeé y no me contestó nadie.. –

Sí debe estar, por que casi nunca sale de ahí. Lo que pasa es que no contesta. –

¿Cómo que no contesta? –

Si, no contesta. Pero yo se que esta. A veces a la noche cuando yo me voy para adentro se sabe escuchar el ruido de la computadora cuando escribe. –

¿Cuándo escribe?. –

Bueno.... Escribe o saca cuentas. Para el caso es lo mismo, a veces pasa dos o tres días sin salir siquiera un poco. –

Mirá vos... Bueno Elvira, yo voy a andar por aquí, cualquier cosa que necesite te ubico... –

Bueno señorita. –

Los dichos de Elvira me habían dejado pensando; evidentemente entre Juan y las computadoras había un nexo.

Me animé a volver hasta su pieza y nuevamente golpeé esperando a que contestara.

Elvira me había hecho sentir más curiosidad.

Esperé en vano la contestación que nunca llegó, ni siquiera podía ver si detrás de la puerta había o no luz, por que el vidrio estaba pintado de verde oscuro y con lo que parecían varias capas de pintura.

Me fuí fastidiada por el desencuentro, pero decidí que sí o sí tenía que verlo hoy a Juan. Al fin y al cabo no podía estar lejos...

Me puse en marcha por el corredor, y a unos metros contra la pared ví un banco.

Al principio lo pase de largo, pero enseguida retrocedí y me pare frente a él, luego de unos segundos de duda, llegue a la conclusión de que, para que iba a buscarlo, si en cambio lo podía esperar; total en algún momento tendría que entrar o salir.

A pesar de que la luz era escasa aproveché para repasar un par de anotaciones, y terminé con el borrador de lo que iba a ser el copete de la nota; a la que pensaba titular sin mucha virtuosidad....

 

“NEUROPSIQUIATRICOS... OTRO MUNDO EN NUESTRO MUNDO”

 

Había comenzado a darle forma al borrador, cómo iban a ser las entregas, y cuantas iban a ser; cuando en el silencio del corredor se escuchó el girar de una llave.

Instintivamente me dí vuelta hacia su puerta; allá a unos metros.

Elvira tenía razón, Juan estaba adentro y no había contestado.

Un haz de luz cortó la penumbra del pasillo y permitió que se recortara la figura de Juan, que aún, no se había percatado de mi presencia.

Miró hacia un lado y hacia el otro, y tal vez por la diferencia de luz no me alcanzó a ver, mientras yo, sentada e inmóvil, seguía con atención cada uno de sus movimientos. Luego, cerró la puerta con decisión, hechó llave, y se encaminó hacia donde yo estaba, con paso firme.

Nada en la figura de este Juan, era igual a la que conocí  en la oficina de Edgardo, a aquel sumiso y retraído interno, que me miraba con ojos curiosos.

Cuando ya se encontraba a unos pasos de mi, decidí pararme.

Su sobresalto fué enorme... parado ahí, delante mío, con la respiración apenas contenida, era un Juan descubierto y desnudo; sin capacidad de reacción.

Manejé los movimientos, como una partida de ajedrez. Sabía que no tenía que darle tiempo para pensar.

- Hola... estaba esperando a que abriese. Necesitaba hablar con usted... -

Se sonreía nervioso, y ni alcanzó a contestar, cuando repuse.

Podemos ir al patio, ¿ le parece..? –

Volvió a sonreír y balbuceó un sí indeciso. Yo por mi parte le sonreí también casi hipócritamente; y sin que lo notara, hice una gran aspiración y me afloje un poco.

Percibía que la primera batalla, había sido ganada.

Juan estaba jaqueado y lo sabía, así que era el momento de jugar mis mejores fichas.

Con el block de notas en una mano, y Juan caminando nervioso a mi lado, señalé un banco, a la sombra de un roble, ni bien salimos del pabellón.

Ahora era un día casi primaveral, y el otoño había cubierto el parque, de hojas...

No terminamos de sentarnos cuando le disparé la primera pregunta...

Bueno... creo que ya sabe que soy periodista, y me llamo Nora garré ¿ no...?

- Si... el doctor me comentó algo... –

¿ Bien... puedo tutearlo..? –

Sí ... claro ... –

Ok... mirá ... me encuentro escribiendo una nota sobre la colonia, y los internos, y bien, una de las personas a quien quería entrevistar era a vos.... porque bueno; como te desenvolvés... y porque no falta mucho para que te den el alta, y puedas reintegrarte a la sociedad.

Así que bueno... me encantaría que alguien que esta a punto de salir de este infierno, me diga como fué que llegó hasta aquí... y cuándo... si es que se puede saber... –

Bueno... – No lograba componerse. Estaba como temeroso; y por mi lado, no pensaba bajarle la guardia.

Por Ejemplo... como te llamas, así empezamos por algo... –

Juan ... Juan Fuló... – Dijo en forma pausada.

Ahora debería estar más despierta que nunca, ya se había oxigenado y comenzaba a ser cuidadoso en sus respuestas. De cualquier forma, le hacía una pregunta, y no dejaba de mirarlo a los ojos hasta que la contestara por completo, intentando descubrir algún tipo de destello, en esos ojos, que ahora, se mostraban totalmente desapasionados.

¿ Fuló...? – Dije alargando un tanto la silaba

¿ De qué procedencia es ese apellido..?

Francés. – Contestó lacónicamente.

Ah... ¿nacionalidad? –

Argentino. –

¿ Cuánto hace que estas acá Juan..? –

Unos tres años mas o menos.-

¿ Y tenés algún apodo en especial...?

Mmhh ... no... – Dijo dubitativamente....

¿ Y te acordás de cómo o porqué llegaste aquí...? –

No... en esa época sufría desmayos y no me acuerdo de casi nada.... –

Se me estaba escapando.... había vuelto a manejar los tiempos.

Se había puesto nuevamente la coraza, y nada podía atravesarlo. Sentí que tenía que hacer algo, si no lo quería perder para siempre, y lo hice....

¿ Porqué me seguías los otros días...? – Le disparé a quemarropa

No... yo.... – De pronto ví que se había vuelto a turbar, así que arremetí sin piedad.

¿ Que buscabas en mi auto..? – No encontraba lo que responder, se

había quebrado.

Aquí me tenés... ¿ Qué querés conmigo..? ¿O qué querés saber de mí..?    ¿ Porque me decís que sos Juan Fuló, si es mentira?                                  No existe ningún Juan Fuló, ni esta empadronado, ni tributa ni hay ningún acta de nacimiento con ese nombre. Juan Fuló no existe..                   ¿quién sos Juan..?

Estaba muy nervioso y miraba para todas partes, sin poder mantener la vista quieta  en ningún lado, mientras se mordía, o rascaba el labio inferior con los dientes...

Su respiración estaba mucho mas acelerada, entonces.... hizo un silencio, respiró profundo, y por fín, casi sin mirarme, me contestó vencido.....

Es muy largo de contar... es muy largo y muy intrincado.... hay muchas cosas extrañas, que no entenderías... –

Tengo tiempo.... así que al menos intentalo... –

Lo que pasa, es que necesito que me jures, que nada sobre mí persona saldrá editado. –

No sé... Porqué tendría que hacer un trato, con alguien que me revisó el coche, y me estuvo espiando.. –

Entre otras cosas, porque te prometo que después de lo que vas a escuchar, vas a entender, el porque de mis acciones.

 Ah sí...  ¿ Y qué te hace pensar que no te voy a mentir, que después que me cuentes la historia que decís, no salga corriendo a divulgarla...? –

Tu perfil. -

¿ Mi qué..? –

Tu perfil... como sos en tu trabajo en la editorial, tu familia; lo diferente que sos a tu amiga Verónica.... –

¿¡Como..!? –  Dije como sacada de mí

¿ Cómo sabes esas cosas...? –

Te investigué Nora... –

Pero con qué derecho... – Pero no me dejó seguir y me dijo...

¿ Vos acaso no me investigaste a mi? ¿ O cómo es que sabes todo eso de mí..?  ¿ o a vos el derecho te asiste..? ¿ o el tema es que haya tenido más suerte que vos en el mismo empeño? ¿ Es eso lo que te molesta?                                                                                              Yo sé quién sos vos, en cambio, vos no sabés quien soy yo.... ¿ Esa es la desventaja que te incomoda..? Bueno... ya vez... estoy dispuesto a achicarla, a que estemos a la par: lo único que te pido, es que después de contártelo, no empeores mi situación, editando lo que vas a enterarte.-

La verdad es que no podía creer lo que estaba escuchando, aunque de alguna forma tuviera razón en lo de investigarlo..... al fin y al cabo, yo había hecho lo mismo... Así que a pesar de mi fastidio, me dispuse a escuchar, lo que tenía para decir...

Bueno... dale... empezá a contar... – Le dije de mal talante.

Mirá... tenés razón; yo revisé tu coche. Pero no para sacarte algo o por querer algo de vos; sino para saber fundamentalmente quien eras; y sobre todo, de donde venias.                                                             Edgardo me había comentado al pasar que eras periodista, y temí que de alguna forma estuvieras tras de mí.                                                La segunda vez que te ví, ( por casualidad) te ví sola y dando vueltas, y decidí seguirte para ver que era lo que hacías, o para saber en que tenías interés. Cuando te diste vuelta, lo único que atiné a hacer, fué escapar, pero bueno, nunca fué mi intención asustarte ni molestarte.-

Pues te voy a decir que no lo lograste. No solo me asustaste, si no que me fastidiaste, y no tenés derecho a...  – Pero de nuevo me

interrumpió.

Escuchame sin interrumpirme por favor...  Mi verdadero nombre, es

 Juan Alberto Ferlé, y si te interesa mi identidad, podes verla... – No

terminó de decir esto, cuando desde el interior de la campera, sacó una bolsa de polietileno, que estaba atada con unos cordones. En el interior parecía haber unos papeles, que ni bien terminó de desenvolver, pude ver que entre ellos había una serie de documentos que uno a uno me fué pasando....  cédula, pasaporte, DNI, una tarjeta verde (green card) otra tarjeta del tipo magnética, como para franquear el acceso de puertas controladas inteligentemente.                                            

Mientras terminaba de desenvolver cada cosa, y yo las miraba, Juan seguía hablando.

Bueno, como podés ver, soy argentino, tengo 39 años soy ingeniero en sistemas,(como decía mi apodo, que me pusieron muy a pesar mío, y sin que supiesen que era verdad) y soy viudo.-

¿ Viudo..? -

Si viudo, y si tenés un poco de paciencia, te vas a enterar de las causas, y vas a ver, que no soy tan loco como parece, ni tan mala persona como supones. – Dijo mirándome a los ojos y  agregó.

Me casé a los 28 años, después de volver de EE.UU. donde estuve becado con un master, también en sistemas.                                      Al poco tiempo, tuve la “suerte” de que me llamaran de una empresa americana que se había interesado en uno de los trabajos que presenté como tesis de maestría.                                                        Dichos trabajos habían llegado al conocimiento de esta gente, la cual decían estar interesados, no solo en discutir la posibilidad de mi proyecto, sino en contarme entre sus filas, y unirme, a otro proyecto ya en marcha, que por cierto, iba a estar a la altura, de mi idoneidad.    Me decían, que antes de contestar, tuviera un contacto con ellos para lo cual se me mandaba un baucher, con una comodidad en primera, en vuelo directo a New York ida y vuelta sin ningún compromiso,  ni costo de mi parte.                                                                                También se me hacía saber, que si me decidía ir a contactarlos, sería alojado en un hotel de excelencia.

Bien... como te podrás imaginar, no pude menos que sorprenderme, ya que a pesar de que mis notas estaban entre las de más alto nivel, y de que había tenido una mención honorífica por los trabajos presentados, nunca pensé que se me solicitara con tanta pomposidad, sobre todo cuando a pesar de tantos estudios, me encontraba trabajando como data entry.                                                               Como comprenderás, saltábamos de alegría.                                        Qué más podíamos pretender, para mí, un trabajo a la altura de mí capacidad, cosa que en mi propio país, me era imposible conseguir, y no ya por mi capacidad, sino porque puestos de estos niveles, estaban en las manos de los hijos de los conocidos del gerente, o del amigo que tiene un conocido que vive en el country y que blablablabla,.....  es decir... jamás un concurso, así que cuando llego esto era tocar el cielo con las manos, y para Silvia, ( mi mujer) la tranquilidad económica, que nos permitiría, no solo dejar de alquilar, sino buscar el hijo que tanto anhelábamos. Así que acepté y en principio, viajé a ver de que se trataba todo.                                                                                 Tal cual me pedían en la carta, llamé para confirmar el vuelo, y ellos mismos se ocupaban del tema del alojamiento.                                 Cuando por fin llegué, luego de un aburrido vuelo de 14 hs.  Se encontraba ya en el aeropuerto un coche esperándome para llevarme hasta el hotel.                                                                                           No habían mentido.... el hotel en que fui alojado, era poco menos que soñado, y aunque había llevado mi mejor ropa, podía sentir, que de alguna manera, estaba a años luz de aquel nivel.                                Subieron mi equipaje, y en la conserjería, se me entregó un mensaje  donde me daban la bienvenida y se me hacía saber de que se me iba a contactar prontamente.                                                                            Enseguida llamé a casa, avisándole de que  había llegado bien, y contándole, de que me sentía poco menos que un príncipe, que me habían recibido muy bien y que estaba esperando a que me llamen.      Ni bien corté me pegué un baño y al salir, escuché que golpeaban la puerta.                                                                                                       Era un botones, trayéndome un nuevo mensaje, en el me decían  que por hoy, preferían que descanse del largo viaje, que podía disponer de todos los servicios del hotel sin cargo alguno, y de que a la mañana siguiente, se me iba a pasar a buscar para una reunión.                Como dije antes, el vuelo había sido pesado, así que después de leer el mensaje del botones, bajé al Restaurante a cenar algo rápido e irme a dormir, para estar bien descansado al otro día.                                                                              Había dejado encargado de que se me despertase temprano, así que a las 8.00 Hs. Cuando vinieron por mí, me encontraron desayunado, y listo para la entrevista.                                                                            Se presentó ante mí, uno de los hombres de la compañía, a quien acompañaban un secretario y una secretaria.                                      Y por supuesto, nuevamente la cháchara de estar contentos, y  que esperaban que luego de ver el ambiente de trabajo, en que iría a desenvolverme decidiera estar entre sus filas.                                     Afuera nos esperaba un coche, que nos condujo a un helipuerto, donde volamos hasta las afueras de New York donde estaba montada la dirección central, a unos cuarenta minutos de helicóptero.                Desde el aire, ya se podía ver la magnitud de la construcción. Un gran hexágono central, desde  donde salían a su vez seis brazos, que unían a su vez a otros módulos.                                                                 El acceso a diferentes niveles, estaba manejado en forma inteligente por una tarjeta de identificación personal que funcionaba a su vez con un dáctilo decodificador.                                                                      Se me fueron mostrando algunos de los proyectos en los que se estaba trabajando en los diferentes módulos, y en cada uno de ellos, alguno de los integrantes de dicho proyecto, se acercaba y me ponía al tanto de alguna de las bondades o particularidades del desarrollo en cuestión. Diseño, matriceria,  software, genética, industria, seguridad, tecnología aplicada al agro, o al aeroespacio, y un sin fín de cosas que lograron despertar, no solo mi curiosidad, sino mi asombro.                                                                                                 Realmente el entorno que me mostraban, era descomunal, y aunque aún no había escuchado ninguna propuesta económica, interiormente, no solo lo había aceptado, sino que no podía creer que me estuviera pasando a mí.  En definitiva, cuando regresamos al hotel, y quedé en contestar al otro día, ya había decidido tomar el puesto.                                                                                                   Al llegar a Ezeiza me esperaba mi familia y la de Silvia ya que se había encargado de avisarles de mi regreso y de la aceptación del puesto, los padres de Silvia habían viajado a Bs. As. Desde Rosario, que era donde vivían.                                                                                       Si bien existe la ambigüedad, de que cuando una persona que queremos, emigra, aunque sea  para bien, o  por trabajo, nos pone triste; en este caso no existía.                                                         Todos estaban contentos, ya que la propuesta era importante en forma, y también en pesos, y esto sería de alguna manera, una mejora para toda la familia.                                                                            Noventa mil dólares anuales, dos semanas de vacaciones cada seis meses de trabajo, un auto, y una confortable casa que la compañía ponía a nuestra disposición, ya que viviríamos en un barrio que la misma ellos mismos tenían para su personal, a unos kilómetros del  “bloque” que era como solían denominar a esa estructura hexagonal donde se desarrollaba la compañía misma.                                       Todo fué muy rápido .                                                                         En unos quince días arreglamos nuestras cosas y nos despedimos entre medio de lágrimas y risas.                                                               La suerte nos había sonreído, y antes de que lo pudiéramos pensar, me encontraba atravesando un modulo del bloque en dirección a una  oficina donde una placa de acrílico pegada en la puerta decía. Juan Alberto Ferlé Ingeniero en sistemas. –

A esta altura del relato pude sentir como un quiebre en su voz, y un profundo suspiro, que dejó en el aire, el paréntesis de un silencio melancólico.

Por un momento sus ojos, perdieron la vivacidad y el destello, más bien se tocaron con un velo húmedo, que a pesar de todo, nunca llego a ser lágrima.

No quería interrumpirlo, pero me pareció mejor buscar un lugar más tranquilo para seguir escuchando lo que a todo ver, era una muy interesante historia, ya que me parecía imposible, que estuviese creando semejante fantasía, así que le propuse....

Perdón Juan, qué te parece si vamos a comer algo por aquí, y me seguís contando. –

No... 

Yo invito Juan, de veras.... –

No... te agradezco.... trato de no salir ... a menos que no sea necesario... –

¿ Pero porqué..? al fin y al cabo Edgardo me dijo que podías andar con toda libertad..?  Es mas, no creo que estés lejos del alta. –

Si es por eso... estoy seguro de poder empeorar antes de que eso ocurra... –

Pero no entiendo.... ¿ De qué, o de quién te escondes..?

Bueno... estoy intentando contártelo, así podes sacar tus propias conclusiones, pero mirá, hagamos así... si deseas un lugar tranquilo, te puedo invitar a mi pieza, y ofrecerte un té caliente...  igual  quedate tranquila.... que no soy un asesino... –

Esta bien Juan.... vayamos y te sigo escuchando... –

Nos pusimos en marcha hablando de frugalidades, tal vez hacíamos referencia al tiempo, o a la hora que era.

Llegamos a su puerta, y mientras la abría me dijo con una sonrisa opaca...

Espero que disculpes el desorden... –

Me sonreí de compromiso mientras pasaba. A diferencia del comedor ( o del otro ambiente a donde había estado) este era mucho más luminoso, y como había visto antes, también tenía como en el despacho de Edgardo, una computadora, y un escritorio.

Veo que al menos tenes comodidades... – Dije

Sí... gracias a Dios me las he podido arreglar para estar un poco más tranquilo.                                                                                                   Bueno... algo ya te habrá contado Edgardo.                                              Todo lo que aquí ves, estaba destruido, sucio o en desuso, y fué muy duro arreglar todo sin medios. – Dijo, mientras encendía una

hornallita en el Office, y ponía agua a calentar.

Después de un rato,  regreso con dos tazas de té y prosiguió su relato.

Bueno... al final ya estaba trabajando, tal vez un poco desencantado...   Bah.. es fácil desencantarse cuando se cobra bien, pero lo mío no pasaba por ese lado.                                                                                                       Ya llevaba muchos meses trabajando y como no había pasado más que de formar parte de algún proyecto ya comenzado, esperaba ansiosamente el momento de probar mis condiciones, en algo que realmente pudiese foguearme. Algo que fuese encabezado por mí.               De cualquier forma, el entorno era bueno, y en nuestras primeras vacaciones en  Bs. As. Dejamos a todos asombrados por las cosas que contábamos, y las fotos que traíamos.                                                          A pesar de que el trabajo era arduo, solíamos ir los fines de semana a conocer  los alrededores de New York, o ver algún espectáculo, y por lo general nos quedábamos a dormir en algún hotel de la zona.                 Los meses siguientes, en cambio, fueron realmente agotadores, y creo que de alguna forma fue por  causa de que se estuviera poniendo más atención en mí.                                                                                                               Se me había encomendado diseñar un sistema de seguridad para una base de datos virtual en el ámbito de defensa. Trabajo que no solo hizo que no pudiera tomar vacaciones, sino que trajo innumerables discusiones con Silvia, ya que la presión era demasiada.                            Pasaba semanas sin salir del bloque, y esto hacía que Silvia viviera en un estado depresivo y nervioso, que era feroz.                                         Al final, terminé el proyecto, con gran satisfacción del “directorio” y nos tomamos por fín, las vacaciones que tanto nos merecíamos; pero Silvia no era la misma persona.                                                                       Habíamos alquilado una cabaña enorme, en  Lanesborough, a orillas del lago Mowauk .                                                                                  Las tardes eran apacibles, y a la caída del sol, solíamos sentarnos en un sillón que estaba en el alero de la casa, para charlar; y en cada una de las charlas, afloraba en ella, la decisión de volvernos a Argentina.                Decía que no soportaba el ostracismo en que nos habíamos metido, ya que a pesar de manejarnos más o menos bien con el inglés, había resultado hacer muy pocas migas con las mujeres del barrio. Es más, decía que en la mayoría de las casa sentía que pasaba lo mismo, la mayoría de los esposos trabajaban mucho, y  como todos eran extranjeros, a ellas, es decir, a nuestras mujeres, se les hacia muy difícil no solo hablar, ya que algunas ni siquiera sabían algo de ingles, sino compartir, tan diferentes filosofías de vida.                                                                  Ella decía, que no soportaba más, tener que esperar que yo regrese para poder hablar con alguien, ya que en el barrio, se veían prácticamente por casualidad, como si cada quien estuviese encerrado solo en su propio mundo, como escondiéndose unos de otros. Me decía que se había dado cuenta, (sobre todo en el supermercado del pueblo) de que había en el barrio, alemanes, israelíes; árabes; Japoneses, nosotros; y algunos, que por desconocer su idioma, no sabía de donde provenían.                                                                                                  Yo le explicaba, que tal vez habían reclutado lo mejor de los diferentes master de cada países, pero no le alcanzaba, decía que se sentía muy sola. Que en todo caso, ya habíamos hecho un poco de dinero como para estar tranquilos, y que no le importaba el estar un poco menos holgados económicamente; que prefería volver.                                                       Para mí, cada una de estas discusiones, significaba un desgarro. Yo estaba encantado, o ciego, con mi trabajo; y probablemente no veía lo que estaba sucediendo, pero me rehusaba a dejar lo que cada día me costaba más, es decir.... posicionarme en la compañía.                              De cualquier forma, el estar de vacaciones , quitó un poco de presión, y para cuando volvimos, ya estábamos muchísimo más relajados, aunque igual lo vivimos como momentos muy duros, y muy caros para nosotros.                                                                              Aún así Silvia quedo embarazada, lo que de alguna forma vino a poner paños fríos sobre nuestra recalentada relación.                                                  

Una tarde nos vino a visitar a la oficina Grawes.... Bill  Grawes; el que me había mostrado la planta, en aquel primer viaje; y uno de los contacto con el directorio.

Juan... – Me dijo. – Me gustaría que esta noche, usted y su esposa nos acompañen a cenar  en mi casa... –

De más esta decir, que de alguna manera era lo que estaba esperando, ya que colegí, de que nadie nos invita a cenar por nada.                                    Evidentemente, me iban a hacer alguna proposición.                                  Recuerdo que llame temprano a Silvia y le pedí que prepare su mejor vestido.                                                                                                       Bill vivía en nuestro mismo barrio, a unas seis o siete calles, nada más que su casa, se hallaba en la parte del barrio donde estaban los directivos, y jefes. Era por supuesto, muchísimo más grande que la nuestra, y disponía de varias cocheras, jardines y una espectacular piscina, entre otras cosas. Aunque a decir verdad, se lo veía muy poco.                                                                         El recibimiento, tanto de él como el de su esposa,  fué muy gentil, y les encanto que lleváramos champagne.                                                      Mientras Silvia se iba con Lesly ( la esposa de Bill ) pasamos a un gran living, donde había un grupo de personas a quien me presentó de inmediato. Ellos ya estaban compartiendo alguna charla que se veía informal; Bill me acercó y quedamos como en el centro de un semicírculo.... entonces, comenzó la presentación señalando con su brazo levantado, a cada uno de ellos.

Mihail Zcherviv... Licenciado en Psiquiatría, y un estudioso en programas de aplicaciones a enfermedades motoras.                                       Brian Swampsom... Asesor del ámbito de defensa para el área del medio oriente.                                                                                                        Mohen Mholi ... Doctor en genética neuronal                                                                                                       Nedler Brushej .....  Ingeniero en Ciencias de la Comunicación con especialización en Enlaces Satelitales. – Terminó de presentármelos,

hizo un pequeño paso hacia atrás, y extendiendo su mano, agregó....

Señores.... les presento a Juan Alberto Ferlé, Ingeniero en Sistemas y una de las mejores mentes de que dispone la compañía... – Yo sentía

que no entraba en mí mismo.

Estaba terminando aún de saludar, cuando levanto la voz sonriente y nos dijo a todos...

Como ven ... esto no se trata nada más que de una cena social. Sino más bien, de una presentación en sociedad; y mientras nuestras respectivas mujeres van preparando la mesa, voy a hacerle unas preguntas a Juan que ya se la he hecho a ustedes... – Dijo mientras

servia whisky generosamente en un vaso.

Hemos estado fijándonos en su desempeño, y realmente nos place el crecimiento que ha venido demostrando con su actitud hacia la compañía, y tenemos la seguridad, que junto con estos colegas suyos, sería la persona que nos estaría faltando, para comenzar un proyecto muy especial. –

Bueno, gracias por contar conmigo... – Dije humildemente, pero no

me dejó seguir.

No, de ninguna manera... pero escuche, porque aquí vienen en realidad las preguntas...                                                                                           ¿Le gustaría digamos.... duplicar sus ingresos..? ¿ Mudarse a otra casa mucho mas grande...? Ya que como sabemos,  se va a agrandar su familia... – Dijo con una sonrisa enorme y mientras hacía participes a todos de la noticia del embarazo de Silvia, y yo quedaba  como centro de los saludos de todos...

Por supuesto, que en lo que se refiere a su área, usted sería el jefe, el que comandaría el desarrollo y la investigación...? Inclusive, hasta dispondría de más tiempo... cosa que siempre es bien recibido por nuestras mujeres... – Dijo mientras no dejaba de sonreírse.  

Parecía mentira tanto tiempo esperando esto, y se me estaba dando en este mismo momento....

Como es lógico, le contesté que sí a todas sus preguntas, luego siguieron una serie de conversaciones con los otros integrantes del grupo.

Nos dijo que cada uno de los allí presentes, formaba parte de este nuevo proyecto, y a quien la gente del “directorio” se había encargado personalmente de elegir, por su perfil para con la compañía.

Por cierto que nunca conocimos al directorio, pero se decía que eran unas veinticinco personalidades, millonarios todos ellos, entre los que habían políticos, industriales, religiosos, y financistas de varias nacionalidades...

La cena fue informal, a pesar de que nuestras respectivas mujeres, como antes dije, no hablaban un ingles fluido, pero de alguna manera, Lesly estaba preparada para lidiar con esto; ya que todos, excepto nuestros  anfitriones,  éramos extranjeros....

Como te decía... todo fue muy llevadero, ya que  la reunión estuvo excelentemente preparada por la mujer de Bill.

Siempre envidié esa actitud de anfitrión  y de organizar eventos que tienen los americanos.                                                                             Ya a los postres, la voz de Bill lleno el comedor....

-Now we let to the women and we make serius thigs... – Dijo, que viene a ser algo así como “ dejemos a las mujeres y hagamos cosa serias “

Así tomé contacto por primera vez con “Key Proyect one” el proyecto en que me iba a desenvolver por dos largos años, y donde comenzaría la tragedia de mi vida.

Nos levantamos como te dije tras una seña de Bill y pasamos a una especie de sala que quedaba como saliendo hacia los fondos de la casa.

Era una especie de sala de conferencias, con una pantalla y un retroproyector, había una gran mesa con sillas a los costados, sobre la cual estaban dispuestas una serie de  carpetas , que se encontraban dadas vuelta.

Ni bien terminamos de pasar, asombrados por la producción de la presentación, Bill tomó la punta de la mesa, y desde ahí, nos invitó con un gentil ademán,  a que nos sentemos en los lugares que teníamos designados, pidiéndonos que no diésemos vuelta ni abramos las carpetas.

Luego de una introducción del cómo y porqué  “el directorio”.... ( en realidad ahí fue la primera vez que Bill llamó así a la compañía.) había llegado a ser lo que era, nos pidió que sin abrirlas, diésemos vuelta las carpetas.

Eran carpetas de cuero negra, en donde en letras de plata, podía leerse nuestro nombre y bajo él, como presidiendo, el titulo... “ Key Proyect One”.

Se nos especifico; que de ahora en más, lo que se nos iba a decir, debería ser secreto aún, para nuestras propias familias.

Que se trataba de un proyecto de defensa, en la que existían varios módulos que lo componían, y de cuales nosotros, seriamos directores de ellos.

Que posiblemente sería la ultima reunión que tuviésemos juntos, ya que cada modulo trabajaría por separado, y en lugares físicos diferentes, y que sería él, precisamente, el que coordinaría las diferentes áreas.

Después de reiterarnos nuevamente la más cerradas de las reservas, nos dijo que, habíamos sido especialmente elegidos para esta tarea, por nuestro  desempeño, y a través de una exhaustiva investigación de nuestra vida, y nuestro entorno, cosa que nos pareció demasiado grandilocuente, hasta que dijo , que podíamos abrir las carpetas.

Fué una de las mayores sorpresas.... mi carpeta por ejemplo ( que calculo mantendría la misma forma de las otras) comenzaba con una foto, un numero de legajo, mi titulo, y las diferentes maestrías y cursos que había hecho, y luego... toda una serie de detalles personales, que llegó a abrumarme por considerarlo una intromisión a mi privacidad.

Nombre de mis padres ,de mi esposa y los padres de ella, acompañados de un comentario de su desenvolvimiento social, colegios a los que había asistido prácticamente desde la secundaria y detalles desde mi llegada a EE.UU. paso a paso, en lo laboral y en lo social, en donde incluían, cosas tan intimas, como fotos de donde habíamos ido a vacacionar.

Creo que de alguna forma, todos sentimos el mismo malestar, ya que con intermitencia, todos nos mirábamos unos a otros, sin comprender tamaña intromisión...

Luego de unos minutos de dejarnos revisar las carpetas, Bill quebró nuevamente el silencio.

Esta vez con una vos mucho mas pausada y un tono mucho más severo, nos pidió que dejásemos de leer, nos pedía disculpas  por la franca violación a nuestra privacidad, y nos explicaba, que la importancia y las características del proyecto, era de tal magnitud, que hacía que toda seguridad fuese poca. Lo que de alguna manera, le sumaba a todo esto, mucho más misterio.

Nos volvió a pedir por enésima vez, que se mantuviera en secreto nuestra labor, y que descontaba.... que todos, serían de la partida.

Recuerdo que cuando puntualizo esto, otra vez todos nos miramos, aún sin saber porque, o tal vez, esperando ver en el rostro de los otros la aprobación o el reparo.

Bill manejaba  muy bien los momentos, luego de estas palabras, dejó como unos segundos sin esgrimir vocablo, mientras como dije las miradas se sucedían a cortos golpes pero en general. A pesar de aquello, nadie desistió de pertenecer al proyecto, y así supongo que lo entendió Bill, al hacernos entrega de un sobre, dentro del cual había una tarjeta codificada, para acceder a áreas restringidas  dentro del bloque, que sería, donde comenzaríamos en principio nuestra labor.

Pero el show no terminaba.... “ no todo sería solo trabajo” había dicho.... ya que tendríamos a partir de ahora, dos semanas de vacaciones, en un lugar que la compañía ya había destinado, y que la llave que también se encontraba en el sobre, era del coche que se hallaba en la cochera de dicha casa.

 Que por la mañana se nos iba a pasar a buscar, y que en el transcurso de los días, nos iban a contactar, para la información total del proyecto y para el requerimiento de equipo y personal...

Que como se nos había dicho, todo corría por cuenta de la compañía, y que desde ya descontaba el éxito de este proyecto.

Que las carpetas quedaban ahí, que se daba por terminada la reunión, y que pasáramos al living nuevamente,  para beber un exquisito champagne y brindar por el futuro...

Cuando regresamos, encontramos a nuestras mujeres, en una amena charla sobre ropa y cocina.... al parecer y de la mano de Lesly habían encontrado un punto de  unión para lo del lenguaje, ya que todo era un parloteo vivaz.

 Ni bien nos vieron, Lesly le dijo a Bill algo así como basta de trabajo por hoy...  Y sirvió champagne, a lo que Bill se unió levantando su copa e invitando a un brindis...

Brindemos por las vacaciones que se han ganado los muchos con su merecido esfuerzo. –

Fué una sorpresa para nuestras mujeres, que comenzaron a gritar y reír, mientras Bill ( que lo maniobraba todo ) no se conformó con eso, sino que arremetió con...

Si.... no solamente vacaciones, sino por supuesto un ascenso, y la mudanza,  a una casa mas grande en la parte jerárquica de la villa... –

Bueno... ahí fué realmente la explosión, nos abrazaban, daban gritos, saltaban... era una verdadera algarabía.

Yo por mi parte miraba a las mujeres, a Silvia particularmente, a quien hacía mucho tiempo no la veía tan contenta, y lo miraba a Bill... sonriente... sabiendo que las tenía donde  las necesitaba; y poniéndole el broche de oro, fué en nuestra ayuda diciéndoles....

De cualquier manera, no habrá muchas explicaciones de parte de sus esposos, porque el proyecto es secreto, así que espero a que nos ayuden, y ayuden a sus esposos no preguntando demasiado, para que puedan trabajar tranquilos.                                                                                Bien como dijo Lesly, basta de trabajo por hoy y a brindar que mañana salen de vacaciones. -    

Todos alzamos nuestras copas y brindamos, la alegría.... realmente desbordaba.

Todo lo que había esperado, y por lo que tanto habíamos luchado, se   nos estaba dando en una sola noche.... ¿ Qué mas podíamos pedir..?

Una mejora material y profesional; más tiempo para estar juntos, la emoción me embargaba y Silvia se apretó fuerte contra mí acompañándome, toque su panza, y presentí que desde ahí, el estaba también riendo en esta fiesta.

Ni bien salimos y nos despedimos de los Grawes ya en el auto, comenzó la lluvia de preguntas; Silvia poco menos que saltaba en el asiento, y quería que le cuente; en realidad, ella tampoco podía creer lo que escuchaba.

Comencé a decirle, que íbamos a tener mas tiempo, que iba a ganar el doble, y que nos mudaríamos a una casa más grande.

De precavido, había dejado una botella de champagne en casa, todo era felicidad, y comenzamos a preparar las valijas, ya que a las 8.30 hs. pasarían a buscarnos, y luego... dejaríamos que la pasión haga lo suyo.

Al otro día a la mañana, con la puntualidad que los caracterizaba estaban el la puerta de casa para llevarnos.

Primeros fuimos hasta el bloque, donde para nuestra sorpresa, nos embarcaron, en un helicóptero derecho hacia Palmer Springs.

Después de unos 50 minutos de vuelo, aterrizamos al costado de una casa de campo, vecina  a un pequeño bosque de castaños, al que cruzaba un hermoso arroyo de unas aguas límpidas, como no recuerdo haber visto.

Parecía un sueño, pero ahí estábamos.

Nos recibió una señora mayor, quien salió a nuestro encuentro ni bien descendimos, la que dijo ser el ama de llaves y nos informo, que la casa estaba acondicionada para nuestra estadía.

Nos mostró las diferentes dependencias y nos dejó un teléfono por si necesitábamos alguna cosa.

Se despidió de nosotros deseándonos que la pasáramos bien, y se encaminó hacia el  “pájaro”  (que es como llamaban ellos al helicóptero) que la llevaría de vuelta a la compañía.

El piloto nos saludó con la mano en alto, y nos prometió, con una sonrisa, volver en quince días. 

Nada podía estar mejor... la felicidad  nos llenaba por completo.

Ni bien nos quedamos solos, volvimos a recorrer la casa paso a paso, admirando por cierto los detalles de buen gusto, que tenían sus diferentes ambientes, y comprobamos, que tal cual lo había dicho la señora, sacando un ambiente que se encontraba vacío, la casa, estaba totalmente equipada.

Pasamos unos días extraordinarios, el lugar era soberbio, y estar ajenos a todo, nos venía bien para reencontrarnos, y sanar algunas heridas.

Alguna tarde, solíamos ir hacia el pueblo, a unos quince kilómetros, para comprar alguna cosa; pero por lo general, pasábamos casi todo el día al costado del arroyo, o caminando... o amándonos con voracidad mientras soñábamos con el futuro.

Poco antes de que terminaran las vacaciones, al día once o doce,  tal vez escuchamos una mañana, el motor de un helicóptero.

Lo que me llamó la atención, es que fuera el propio Bill quien nos contactara; pero lo recibí gustoso, sobre todo porque  quería agradecerle en persona, la deferencia de alojarnos, en este lugar paradisíaco; así que ni bien lo ví, salí a su encuentro....

- Bill...  ¿como agradecerte esto..? Es sinceramente extraordinario -    Estaba en medio de estos dichos, cuando se nos acopló Silvia, quien también lo saludó y lo invitó a pasar.

¿ Supongo, que  me recibirán con un desayuno decente no...? – dijo con su habitual cordialidad, y agregó...

Yo por mi parte les he traído un poco de diarios y revistas, como para que vuelvan a la realidad; y por las dudas... donas.... – Dijo

mientras ponía una caja sobre la mesa. Entonces todos reímos.

Silvia mientras tanto salía rumbo a la cocina para preparar algo para desayunar...

- Bueno, me alegro de que la estén pasando bien. Les tengo muy buenas noticias.                                                                                                               La primera es que, sus vacaciones de alguna forma se alargan.                              Como se esta demorando un tanto, el reacomodamiento en el bloque, de los diferentes módulos, se podrán quedar unos días más, en realidad no se cuantos, pero calculo que al menos una semana más, aunque de cualquier forma, esto  habrá de retrasarnos; un poco pensando en eso, es que me serví traer algo de equipo para acá, como podés ver.-

En ese momento, volví a mira  por la ventana, y pude ver que varias personas, trasladaban desde el pájaro, una cantidad enorme de equipo.

Traje un buen equipo, como para que vayas adelantando algo de tarde en tarde. Internet satelital; video conferencia; red virtual en directo con los servers del bloque.... en fín, algo digno, como para que termines con un buen training tus vacaciones.                                                                 De cualquier forma, no se preocupen... los muchachos lo tendrán instalado en unas horas. En las cuales, si quieren, podría yo invitarlos a comer en mi barco.... así que desayunemos.... y a la mar... – dijo, mientras sacaba de su morral, dos gorras de capitán, la que nos puso respectivamente a mí, y a Silvia, que volvía con una fuente de frutas, y café.

¿ Que es  esto...? – Dijo Silvia riendo y escuchando de muy buen

agrado la noticia, y la invitación de Bill; mientras a nuestro alrededor, cinco o seis técnicos, comenzaban a acarrear el equipo.

El desayuno fué ligero, y me explicó que el equipo, sería instalado, en un desván, que había en el primer piso, al que  nosotros ya habíamos visto, e incluso, habíamos comentado lo raro de que este ambiente, permaneciera vacío.

Partimos en el mismo helicóptero, rumbo a su yate, y en el mismo camino Bill se la paso hablando todo el trayecto con Silvia, sobre todo respecto a las vacaciones y la cabaña; teniendo que aguantar, las ponderaciones que Silvia no daba abasto para hacer....” estos días fantásticos” “el bellísimo lugar” “ La hermosura de la casa” , blablablabla.........

 Realmente no mentía, para los dos, habían sido las mejores vacaciones de nuestras vidas

Fue entre medio de esta conversación cuando Bill le dijo...

Bueno... tal vez ustedes no entiendan porque les hago tantas preguntas referente  a su estadía aquí. Hace un rato le dije a tu esposo, que les tenía buenas noticias. Bien... la primera ya se la dí a su esposo, que fué la de que se alargan un tanto sus vacaciones, pero la segunda,  la guardaba para dársela a usted. – Y mientras me

miraba a mí de reojo, y se sonreía, saco del costado del asiento un maletín, desde donde extrajo una carpeta, que depositó en sus manos.

La misma contenía unos papeles, que enseguida fueron leídos por Silvia mientras su cara cambiaba de colores...

No entiendo... qué es esto... – Decía mientras su cara parecía estallar

de la emoción...

Bien... – Dijo haciendo una pausa entre las palabras.

Esta es la otra sorpresa.  La escritura  a su nombre, de la casa que

están habitando en estos días... –

Nos habíamos quedado mudos, nos mirábamos impávidos sin decir nada, pero no hizo falta, porque fué Bill quien retomó la palabra.

Sí... en realidad era una de las mejoras para los que van a trabajar en este proyecto, nada más, que primero queríamos estar seguros de que nuestra elección, ( a la que llegamos por una serie de pautas sobre su perfil) era realmente de su agrado. De no ser así, hubiésemos buscado otra opción.                                                                                                    Pero bueno, visto que les ha gustado, creo que solo me resta desearles felicidad en su nuevo hogar.-

Realmente, esto superaba todos los limites. Silvia, tardó un montón de minutos y muchas lágrimas en recuperarse.

Bajamos por fin en el yate de Bill, con nuestra carga de euforia.

Lesly nos esperaba con una copa de champagne  en la mano...

Felicidades... – Dijo mientras nos abrazaba y nos daba una copa a

cada uno.

Por las caras de alegría debo suponer que Bill ya les dió las buenas

nuevas...                                                                                                      Bueno, basta de emociones, brindemos y vamos a divertirnos un poco..-

Dijo Lesly mientras agregó...

Dejemos solos a estos marineros.-

Ni bien nos quedamos solos con Bill y mientras despegaba el piloto, aproveche para agradecerle todo lo que había hecho por nosotros, mientras él me contestaba...

De ninguna manera Juan... ya nos beneficiaremos luego, con su labor.  A propósito de su trabajo, creo que es un buen momento para contarle, que es lo que necesitamos de su área. De paso ya va viendo el tema del equipo, ya que por ahora preferimos que sea una etapa personal, para que la posible fuga de datos, sea mínima, y salvable. –

Bill manejaba perfectamente los entornos para cada conversación, por eso no me extraño cuando hizo ese largo suspiro, y oteó el horizonte, como dándole marco a lo que iba a decir.

Ahora tomaba ese porte más circunspecto, mientras se daba vuelta para mirarme a los ojos y comenzar a hablar en una forma simple, pero pausada.

En principio, necesitamos un programa de cobertura, destinado al sector de defensa e inteligencia.                                                                             Estamos pensando, como es lógico, en un programa que no pueda ser hakeado bajo ningún motivo. Algún tipo de codificación revolucionaria. Diferente a las que hay en juego. Esto es en lo que sería una primera fase, y tal vez la menos importante, o por decirlo de alguna manera la que menos  nos motiva, ya que tenemos algún tipo de programa muleto, por si llegara a pasar algo. El verdadero desafió, sería la segunda fase, en la que necesitaremos desarrollar, un programa de intromisión; un verdadero programa fantasma, que se a capaz de hackear a otros, pero tapando absolutamente todas sus huellas, y la tercera y última parte, sería la creación de un programa residente no detectable, y ejecutable a partir de una orden exterior.                                                                             Es decir, cambiar la cobertura de inteligencia y defensa y hackear dejando un ejecutable que no se detecte, listo para actuar cuando lo necesitemos, ¿ comprende..? –

Si..... ¿ y que sería lo anexo a ese ejecutable..? –

De eso.... se va a encargar otra área Juan....                                                                      Por ahora, solo necesitamos que trabaje en estas tres fases.                                 Por cierto, inteligencia ya esta trabajando en conseguir los programas de defensa de las diez potencias más importantes, así que calculo que en una semana a más tardar, los tendremos cargados en el Server del bloque como para que empiece a valerse de ellos. –

En línea general, nada de lo que pedía era imposible, es más, hasta podría decir que en línea general, siempre pensé en algo más difícil.

De cualquier forma, el trabajo iba a ser arduo.

Solo me incomodo (por decirlo así) la proposición de dejar un ejecutable sin saber el contenido de que función la anexarían. Pero a decir verdad fue tan solo un instante. Una estrella fugaz, a la que uno ve un instante, y que después ya no volverá.

Le dije pues alguno de los equipos que necesitaría, y la forma en que querían que fuesen conectados; aunque también les dejé saber, que por ahora, con los equipos que me habían traído, según lo que me dijo él, alcanzaba como para comenzar, y que por el tipo de trabajo que había que desarrollar, hasta que estuviera en la etapa de pruebas sobre otros programas, no necesitaría de nadie que me secunde.

Es más, que tranquilamente podía yo, comenzar a desarrollar el programa desde casa, Ya que con lo que se estaba instalando, más la posibilidad de entrar en red con el bloque, era más que suficiente para esta instancia.

Me dió el Ok. Y me dijo que siendo así, si yo lo prefería, podía trabajar directamente desde casa hasta que  viera la necesidad de un espacio más grande, ya que de cualquier forma, podíamos estar en continua comunicación, por lo que daba por terminada esta reunión, y porque Silvia y Lesly ya estaban de regreso.

Ni bien se nos acoplaron, subimos todos a cubierta para gozar de un hermoso día de sol.

Pasamos un día muy divertido y distendido, ya que los Grawes eran muy amenos y sencillos.

Bill había conseguido unas hermosas langostas las que cocinó con fina devoción y acompaño con un exquisito vino del Rhin.

Un poco antes de caer el sol, Bill recibió un mensaje por radio, avisándole , que ya se había terminado la instalación de los equipos, entonces me tomó del brazo, y me dijo...

Ven... vayamos a ver, que tal hicieron el trabajo mis muchachos... –

Nos dirigimos entonces hacia el puente, en donde me pidió que me sentara a una PC, que tenía en la sala de mandos, y que tipeara la IP de casa... Por unos instantes me sorprendió, y me quede mirando fijamente los ojos de Bill, que como era de esperar, dibujo en su rostro, una suspicaz y enorme sonrisa mientras agregaba...

Por favor ingeniero.... no hagamos esperar a los técnicos... –

Tecleé entonces los números de la IP a que hacia referencia, e inmediatamente entre en video conferencia con uno de los técnicos que estaban en casa, y que daban con esta prueba, terminado su trabajo.

Solamente me decían que quedaban unos retoques sin importancia, y esperar a que lleguemos para partir, Bill, aprovecho entonces el mismo ordenador, para avisarle al pájaro que nos viniese a buscar...

Bueno... – Me dijo sonriendo. –

 Las herramientas ya están en tu casa.... sorpréndenos. – Y me

estrechó fuertemente la mano.                                                                     Nos despedimos, no sin antes devolverles la gentileza, de una invitación a nuestra casa, y fuimos hacia cubierta esperando a embarcar, ni bien llegase el helicóptero.

Bill esta vez no fué de la partida, así que retornábamos solos, mientras los técnicos terminaban de dar unos retoques..

Como es de suponer, nuestro regreso estuvo colmado de risas y emociones, y a ambos, nos parecía estar viviendo un sueño..

Yo no terminaba de digerir aún lo que estaba pasando, y si bien sabía que me encontraba preparado para esto, la tamaña responsabilidad del proyecto, hacía que sintiese una extraña sensación, de ansias y nervios.

Llegamos casi, cuando el sol caía.

Los técnicos rápidamente cargaron sus cosas, y me dejaron una carpeta, con las direcciones y números de IP que podía necesitar, y unas instrucciones para el enlace satelital.

De más esta decir, que ni bien se fueron los técnicos, me senté al equipo para ver lo que tenía.

También en esto, se superaba las mas exigentes expectativas.

Me habían dejado dos maquinas en red a un Server personal, y una tercera, con una base de datos virtual en red, con el bloque. Impresoras aceleradores, decodificadores de algoritmo, en fín, más que suficiente, para comenzar el desarrollo que iba a comenzar.

De cualquier forma, decidí aún tomarme unos días, previendo que lo que vendría por delante no sería fácil.

Estaba convencido de que serían días de muchas horas de trabajo y concentración; y pretendía no romper ese regusto de encantamiento en que flotábamos por esos días.

No pude haberlo pensado mejor.

Una vez comenzado el proyecto, me enfrasque de lleno, en lo que más tarde Silvia llamaría  “el laboratorio”.

Fueron horas de tensión, y días sin descansos, así que el tiempo corrió veloz, y mucho antes de lo que yo mismo había previsto, tenía adelantada la primera fase del desarrollo.

Coincidió también, con la llegada de Luciana, nuestra hija, y con ella también, el milagro de llantos y pañales.

Todo era nuevo y hermoso, y día a día, descubríamos en la beba, un gesto nuevo, o una nueva morisqueta .

Antes de que cumpliera los cuatro meses, terminé por fín la  primera parte del proyecto, y decidimos tomarnos tres semanas de vacaciones, para que los abuelos, conozcan a su nieta.

Hubo llantos de emoción, y el tiempo se nos fué de las manos con una rapidez espantosa.

Nos fuimos con la promesa de que para el primer cumpleaños, les íbamos a mandar los ticket para que todos festejemos allá, ya que me sería imposible volver a viajar.

El regreso fué en silencio, premonitorio tal vez de los días que vendrían por delante.

Ni bien volvimos, decidimos dejar definitivamente la comodidad que teníamos en la villa, ya que casi no iba para el bloque, y si alguna vez, por necesidad tenía alguna reunión, “ el pájaro” como nos habíamos acostumbrado a llamar al helicóptero, siempre estaba a mi disposición.

El primer añito de Luciana, como dije, la pasó con todos sus abuelos, aunque prácticamente sin mí, ya que pasaba hasta tres o cuatro días sin salir del laboratorio, y prácticamente, ni pude atender a mis padres.

La presión era insoportable, y para cuando terminé con la segunda parte del proyecto, no solo no me había dado cuenta, de que se habían ido sin que los salude, ( me refiero a mis padres y a los de Silvia ), sino que los problemas habían vuelto.

Silvia lloraba todo el tiempo, y yo me había vuelto hosco e irascible.

El poco tiempo que estaba en casa sin trabajar, me la pasaba durmiendo, o quejándome por todo, por momentos le gritaba por cualquier cosa, y si bien me daba cuenta.... no podía evitarlo.

Fué la época en que empecé a trabajar en la última, e infeliz parte del proyecto.

Bill se había puesto realmente insoportable.

Preguntaba  continuamente por los adelantos, y me llamaba casi a diario.

Ya había presentado dos trabajos finales,  los cuales se me decía que eran incompatibles, para el tipo de ejecutable. Y de alguna manera, volvió a resurgir aquella primera duda.

Ya había intentado dos veces sin tener éxito de enterarme, que tipo de ejecutable era, y solamente conseguía que me dijera que eso pertenecía a otra área.

Precisamente, una de las ultimas discusiones con Bill, partieron de ese tema.

Le había dicho que si bien entendía las reservas del caso, el también tenía que entender, que yo jugaba de su lado, y que sabiendo yo, que era ese anexo a ejecutar, sería para mi mucho más fácil de compatibilizar.

Pero fue peor. Todavía puedo recordar, con que fastidio  cortante me contestó, y hasta con un tono bastante alto de voz.

Mire Juan... esperamos que sea la última vez que tengamos que hablar de lo mismo.                                                                                                        A usted no se le paga lo que se le paga para que se mas fácil, ni para que sepa más de lo que tiene que saber.                                                                 Este nunca fue un proyecto ordinario, y usted lo sabía.                                       Ahora estamos reclamando únicamente por lo que pagamos, y con las reglas que usted, ya había aceptado.                                                                   En todo caso, si es que quiere descansar, o se siente agotado, preferiría que se tome una semana de vacaciones.......                                                                pero que quede claro, que no voy a tolerar otra discusión sobre el mismo tema.... –

Me levanté del asiento, y sin decir nada me fuí.

Atrás mío, todavía se escuchaba la voz de Bill diciéndome algo.

No me dí vuelta para nada y salí del bloque a largos pasos y masticando odio.

El piloto me estaba esperando en el pájaro, y sin preguntar, puso rumbo a casa.

Cuando llegue, Silvia acomodaba unas ropas, y la nena dormía.

Me sentía cansado... Le pregunte si quería tomarse unas vacaciones...

Cuándo... – Me dijo

Ahora... – L e contesté

Tomamos solo algunas ropas y partimos rumbo al aeropuerto, sin tener muy claro adonde  ir.

Por mi parte había dejado una respuesta para Bill en mi buzón, que  sabía lo iba a desesperar.

De alguna manera era mi venganza.

Él, que todo lo manejaba y todo lo tenía que saber, iba a perder mi rastro por unos días., y yo sabía que para él, esto era lo peor.

El mensaje lo había dejado en mi ordenador, con una la función de contestar cuando desde algunas de las máquinas de Bill, se conectase o intentase conectar a la mía, y decía...

 

 Bill Acepto tu moción de descanso. En una semana te llamaré.

                                                   Juan

 

Ni yo mismo podía creer que hubiese tomado tal decisión.

Ellos, que continuamente nos obligaban a dejar la dirección de donde íbamos, ya que aducían que era por seguridad hacia nosotros... iban (al menos por unos días ) a perder el control sobre mí.

Manejé un montón de horas.

El fastidio aún no se me había pasado, y eso me mantenía despierto.

Llegamos por fín al Kennedy , y embarcamos justo en un vuelo directo a Madrid.

Para tratar de que no sigan mi rumbo, Silvia saco los boletos en efectivo y así fué como partimos.

Atrás quedaban ocho meses de presión y trabajo....Bien me había ganado huir una semana...

Ni bien abordamos me dormí profundamente y el resto del viaje me sumí en un silencio cerrado.

Silvia por su parte  no se animaba a  preguntarme nada, aunque sabía que había algo que no andaba bien.

Antes de llegar a Barajas, intento algunas sonrisas y un humilde comentario...

-Mirá...ya hemos logrado bastante Juan.... ¿ No querés renunciar y volver a Bs. As.?-

Yo no quise cerrar el tema y le contesté....-Después hablamos...querés?-

-Bueno_ Me contestó agregando_-Yo no necesito más plata Juan.... lo que necesito es que volvamos a estar bien... lo podes entender?-

-Ok... te prometo que lo charlamos antes de volver a trabajar....-

Yo sabía que no se conformaría, pero no estaba como para discutir nada.

Yo también estaba cansado de todo aquello, aunque tal vez no lo demostraba.

Siempre había querido conocer España y a pesar de no estar totalmente relajado, sentí que el viaje me había sacado un peso de encima.

Retiré dinero de un cajero y en el mismo aeropuerto alquilamos un coche  utilizando el nombre de soltera de Silvia.

De cualquier forma sabía que si en verdad lo querían, en unas horas a mas tardar sabrían de nuestro destino, lo que intentaba con esto, era que al menos no sepan nuestro paradero puntual, España era grande como para buscarnos de hotel en hotel.

Manejé entonces hasta la ciudad y nos alojamos en un pequeño hospedaje económico a un costado de la ciudad de Madrid, más bien sobre los suburbios de la misma.

Ya allí me dí una ducha y me tiré sobre la cama mientras Silvia acomodaba en la habitación contigua, las cosas de la nena.

No se cuantas horas dormí; pero cuando desperté sentía que me dolían todos los huesos.

Evidentemente aunque no lo veía,(o no lo quería ver) la presión  de estos meses, había sido poco menos que inhumana.

Silvia  y la nena  llegaron al rato que desperté, estaban radiantes, habían salido a caminar y traían no se que chucherías que había comprado.

Me comentó que ante mi visible cansancio, no quiso despertarme y que aprovechó para andar un poco por el barrio.

-Ah¡¡-Agrego- Mira que casualidad, me encontré con Dihaera-

-Con quien?- Pregunte interesado

-Con Dihaera, Dihaera Mholi, la mujer de uno de tus compañeros.-

-¿ De mis compañeros..?-

-Si, ¿ te acoradas  cuando comenzaron con el proyecto? Aquella cena en casa  de Bill  bueno...una de las mujeres de uno de ellos.-

- ¿ Estas segura...?-

-Si, claro. Es más, fué con una de las que más hablamos ya que ella hablaba algo de español... ¿ no te acordas? - Me dijo.

Recuerdo aún, que me llamo la atención el comentario que esta mujer le había hecho a Silvia en relación, con el proyecto...que el habría terminado su parte, cosa que me pareció extraño ya que el proyecto todo, era una suerte de ensamble y, al no tener mi parte terminada, daba por sentado de que ninguna otra parte podía estar terminada, ya que aún así, tendríamos que esperar para ver si el ensamble con las otras partes era el adecuado.

Me dijo también que se habían cruzado las direcciones para encontrarnos y salir a tomar algo juntos.

Que él,(agrego) luego de terminar su parte, había renunciado y de que a pesar de querer retenerlo, al ver que era una decisión irrevocable habían aceptado por fin esa renuncia. Es más, le habían dado una estadía paga aquí en Madrid en premio al excelente trabajo que había hecho, y  le habían dicho, que las puertas de la compañía  estarían siempre abiertas para él.

El comentario todo, me daba vueltas en la cabeza sin terminar de cerrarme; pero lo que más me molestaba, era la posibilidad de qué, por intermedio de este encuentro se enterasen  donde estábamos.

Había tomado la decisión de que hasta mi regreso, no tomaría contacto con nada que tuviera que ver con mi trabajo, y este encuentro, por muy casual que fuese, no sería la excepción, y así se lo hice saber a Silvia.

Es más, le advertí que no aceptaría salir a ningún lugar junto a ellos y que quería que cambiemos de hotel.

Sé que tal vez era demasiado y de que ellos no tenían la culpa de nada, pero la bronca todavía me duraba y no quería nada que ni siquiera rozase con la compañía, así que esa misma tarde y un poco a regañadientes nos cambiamos de  hotel.

La suerte nos llevó a encontrar una especie de pensión familiar en donde ni siquiera nos pidieron documentos, (que era de alguna manera lo que buscaba con  mi pequeña venganza), los tendría en vilo hasta que decidiese regresar.

Lo pasábamos estupendo en aquella posada donde la dueña de casa, proporcionaba para quien lo desease, un amplio comedor donde cada día; servia a un excelente precio alguna especialidad local, y con la calidad de lo casero.

Un gran televisor reinaba al costado de aquel comedor y fue ahí precisamente donde días más tarde nos sorprendió una noticia aterradora.

Tomábamos una manzanilla con Silvia, cuando en las noticias locales se escucho.....

NINGUNA PISTA SE TIENE AUN DE LA PAREJA INDU QUE  

FUE ENCONTRADA MUERTA AYER EN UN COCHE DE ALQUILER EN LAS AFUERAS DE MADRID. INCIDENTE DEL CUAL SOLO SE TIENE EL NOMBRE DE QUIEN SERÍA  EL QUE HABRÍA ALQUILADO EL AUTOMÓVIL... UN TAL MOUHEN MOHLÍ DEL CUAL NADA SE SABE AÚN.

LA POLICIA MADRILEÑA DESCARTA EL ASALTO COMO MOVIL DEL CRIMEN, YA QUE EN LA GUANTERA DEL AUTO SE ENCONTRO UNA CANTIDAD APRECIABLE DE DOLARES AMERICANOS, LO QUE HACE MAS EXTRAÑO AÚN ESTE RARO CASO.......

El golpe fue terrible, nos miramos con Silvia sin poder creer lo que habíamos escuchado, el relator siguió explicando que no solo los dólares habían sido encontrados en la guantera, sino que una de las victimas llevaba en su muñeca un reloj importado de oro, que no habría escapado a la requisa de ningún asaltante, por lo que descartaban por completo el móvil de muerte por asalto...

Si antes me había parecido extraño el encuentro con esta pareja y sus dichos, esto despertaba en mi nuevas y extrañas sospechas .

Una idea comenzó a darme vueltas por la cabeza y no me permitía descansar.

Las horas corrían y me ponía cada ves más tenso...

¿ Y si la compañía tuviese algo que ver..?  ¿Como es posible que no lo conexionen con la compañía si estaban aquí por ellos..?

Si de alguna manera ya me sentía incomodo y con dudas sobre el proyecto, esto venía a plasmarle un corolario a aquella duda; y más luego, ¿ que tal si al renunciar yo corriese el mismo camino..?

Silvia a pesar de todo opino que era demasiado fantasioso, y que seguramente no sería más que una desgraciada coincidencia lo de los Mohli, pero yo no estaba tranquilo

Si bien no se lo había contado a Silvia, hacía  rato que dudaba de la transparencia de la compañía, y por otra parte, ¿ no habían sido esas dudas, las mismas que habían puesto a Bill de mal humor..?

Los días pasaban, y tenía que buscar una solución.

Silvia acepto que al menos, tomáramos algún recaudo; así que pergeñé el siguiente plan:

Iríamos hasta Barcelona, y desde ahí en algún crucero hasta Marsella en Francia; y luego por tren o por autobuses hasta Paris, donde las dejaría para regresar solo a los EEUU y ver como estaban las cosas;  y así fue como lo hicimos.

Ni bien llegamos a Francia busque un hotel y dejé que ella sola se asentara en la conserjería mientras yo la esperaba en un café de la vuelta, luego nos reunimos y dejamos en claro los pasos a seguir.

Yo regresaría al trabajo, y diría que ella tomaría unos días más.

Si todo estaba bien, la llamaría y regresaría, y si no, la llamaría para que vuele a Bs. As.

De cualquier forma, ya tenía clara la decisión de renunciar, es decir que los tiempos para cualquiera de las dos cosas, habrían de  ser cortos.

Así fue como nos despedimos, esta vez sin peleas ni rencores, sino más bien como dos compinches que urdían juntos un plan.

No quería dejarla más intranquila de lo que ya estaba, así que no permití que la despedida se hiciese muy larga, bese a ambas y partí hacia el aeropuerto sin volver el rostro hacia atrás.

Desde el mismo aeropuerto en Paris reservé un auto que me esperaría en el Kennedy.

A pesar de que el vuelo se hizo largo, una ves arribado al Kennedy todo cambio, y si bien me esperaba un trecho largo para manejar, iba demasiado inmiscuido en mis asuntos como para aburrirme, así que cuando menos lo pensé estaba llegando a casa.

Estando casi a unos setecientos metros, justo donde empezaba el desvió que me llevaría a la entrada de nuestra casa, me pareció ver el levantar de un helicóptero. Aunque la arboleda que se cernía sobre la ruta no me permitió precisarlo.

Aceleré entonces, buscando la posibilidad de una mejor visión, pero me fué imposible divisarlo aunque ni bien estuve frente a la entrada me dí cuenta de que aún se podía ver sobre el pasto húmedo, la huella de los rieles donde se había asentado.

La sensación de este evento, me lleno de fastidio... tal vez estaba siendo vigilado en este mismo momento...

Miré en rededor para ver algún  resquicio de algo que llamara mi atención, pero nada; nada ni nadie más que esas huellas del pájaro,  parecían alterar la paz de aquel lugar.

De alguna forma sentí que me estaba poniendo un poco paranoico y que era precisamente lo que no debía hacer.

Entre a la casa encendí decididamente la luz y eché un vistazo rápido, pero todo parecía estar como lo habíamos dejado.

Era hora de llamar al bloque para informarle de mi regreso a Bill, que a estas horas debería de estar como loco, tal vez eso había sido, tal vez solo me había mandado a buscar, o a ver si había regresado.

Abrí un poco las ventanas para que corriera el aire; todo se había llenado de un olor a encierro que me disgustaba y esperaba que la fresca brisa de la tarde remozara un poco el ambiente.

Por fín me encamine al laboratorio,  y fué ahí donde comenzaron mis creencias de que en realidad, alguien había estado revisando mis cosas.

Lo que me llamó la atención, es ver tan prolijamente acomodados los CD’s cosa que por lo general, no sucedía conmigo, y paranoico o no, uno se da cuenta de cómo se maneja con las cosas.

Luego encendí mi equipo personal y noté que había un titilar indicándome un e-mail .

En realidad era un programita que había hecho en mis días de estudiante, y que de ahí en más lo instalaba en cada una de las máquinas que tenía, era una especie de vigilante que funcionaba de la siguiente forma:

               Al abrir la sesión, ponía la clave y aparte un número que aunque no me lo pedía quedaba registrado, sin este número, cualquiera que abriese algún programa generaba un archivo de alerta que al encender nuevamente el equipo hacía titilar un mensaje que decía E-mail en diferentes colores.

No cabía dudas, alguien había intentado acceder a mis programas.

Ya no estaban tan claras las cosas, porque el que lo intentó, lo hizo desde aquí, ya que este vigilante no funcionaba con ninguna red.

¿ Quién podía tener las llaves de mi casa sino alguien del entorno de Bill..?

¿ Pero que buscaban..?

Me puse a revisar con detenimiento entonces la posición de mis archivos, las propiedades me decían que habían sido abiertos algunos ayer, y algunos hoy mismos.

Más luego, encontré que la pila de mis CD’s tampoco  estaban con la correlación que las había dejado.

Me preguntaba, para que husmear, si bajaba diariamente mis trabajos al ¿“bloque”..?

¿ Porqué  meterse en mí casa..? ¿quebrar mi intimidad y limpiar de todo tipo de huellas para que yo no lo notara..?

No... evidentemente había algo que no estaba como debía ,y esto me tenía confundido.

Ahora era una suma de realidades la que me empujaba a irme. A mi decisión de renunciar, se le añadía que estaba siendo vigilado y controlado, y esto, no era para nada normal, ni cómodo.

Esto apuro mis tiempos y llame a Silvia.

Le dije que viajara a Bs.As. y que ni bien llegara me llamara, luego yo me desligaría de aquí....

- ¿Pero porqué, pasó algo? - Pregunto con preocupación...

- No... no, vos hace lo que te digo... – Le repuse tratando de que aquella conversación no se alargara demasiado.

-Bueno.... esta bien..... renuncia rápido..... te extrañamos...- me dijo con la

voz media quebrada por las dudas....

Esa fué la ultima vez que escuche su voz....

Ni bien corté con Silvia llame a Bill, y aunque podía escuchar su voz fastidiada; ya no me importaba.

Estaba como loco... ¿ Que como había hecho una cosa así ..?  Que la compañía tenia otra forma de hacer las cosas....Que si me ausentaba por alguna razón, yo debía dejar la dirección de donde iba a estar.....etc....

Pero ya nada me importaba. Ni su enojo, ni la compañía, ni el proyecto, ni nada, solo quería que pase de una vez el tiempo he irme a encontrar con los míos.

Aún así, me cuidé de decir nada de mi decisión de dejar de pertenecer a la compañía.

Por otra parte, más allá de mis primeras conclusiones, necesitaba la certeza de lo que estaba sucediendo, así que lo dejé que despotricara, y asumí una posición más sumisa.

Me excusé diciendo que había estado bajo mucha presión; no solo por el proyecto, sino también con mi matrimonio, y aproveche a mechár que por eso habíamos decidido de que ella se quede un tiempo en casa de la madre y de alguna manera le dí a entender que ya comenzaba con el ultimo paso; que hoy mismo, comenzaría a delinear lo que ya tenía en borrador. Luego Bill la emprendió con una larga lista de nunca más, y de rever las actitudes, que ya poco me interesaban pero a las que aparente aceptar con fruición.

La primera parte ya estaba, ahora iría preparando las cosas con tiempo, ya había comenzado sacando casi todo el dinero que tenía en el banco.

Esa noche no pude dormir, tenía un estado de inquietud que me llevó a despertarme varias veces.

No me había separado nunca de Silvia ni de la nena, y las extrañaba.

 En los días que se sucedieron, me encontraba como perdido, como imposibilitado de pensar, en medio de aquel caserón enorme, y ahora  silencioso. 

Bill me presionaba para la entrega del material, y yo no sabía como embaucarlo, porque no podía adelantar ni un ápice, entre otras cosas, porque me era imposible  concentrarme  en nada.

Había pasado casi una semana...muy temprano me levanté, y ya no pude dormir, así que aproveché para echarle una mirada al banco de CD’s que tenía al costado de mi equipo, intentando entender todavía que buscaban.

Tipo ocho escuché el motor del pájaro  acercarse. Fuí hasta la puerta y salí justo cuando estaba por apoyarse.

Era Bill... bajó y vino hacia mi con el rostro ensombrecido, casi al tiempo entraba por el camino la patrulla del alguacil.

En principio no entendía muy bien, pero rápidamente todo el horror de la noticia cayó sobre mí.

Bill vino a mi encuentro y me abrazo fuertemente mientras balbuceaba.....

-Lo lamento tanto Juan...-

 Mi pregunta no se hizo esperar, ya que no podía entender que sucedía.

- Silvia.... Silvia tuvo un accidente Juan, camino al aeropuerto, en Paris... -

Bill seguía hablando pero ya no podía escuchar más.

Solo entendí el final de lo que decía....

- Fallecieron las dos Juan...  encontraron la tarjeta de la compañía entre sus efectos, y por eso llamaron al bloque.... –

Mi mundo se había acabado.

No entendía que esto fuese cierto, y estallé en una andanada de noes y lágrimas.

El alguacil venía a fín de oficializar la noticia que me estaba dando Bill.

Pronto me subieron al helicóptero con destino al bloque, ya que por un arreglo que había logrado hacer Bill con un enlace en la zona del accidente, los cuerpos venían en camino.

Todo parecía como una rara película; todo lo escuchaba como a lo lejos y una mezcla de odio y asco me apretaba el pecho sin dejarme respirar libremente...

Bill no dejaba de explicarme cuanto lo sentía y me fue pormenorizando de cuanto sabía.

Al parecer había sido un accidente de auto, camino al aeropuerto.

La ruta estaba mojada y la visibilidad  era mala; se suponía que  se habían salido de la banquina y luego el auto había hecho varios trompos.

La policía había encontrado los dos cuerpos ya sin vida retorcido entre los hierros del auto que luego del vuelco, se habría incendiado..

Cuando escuche esto, sentí como que algo se desgarraba en mi pecho, lo miré fijamente, y ya no quise escuchar más.

Nunca supe de donde saque fuerzas para no terminar con aquella farsa en el propio helicóptero, pero supongo que la idea de saldar todo aquello, más el odio que sentía en ese momento  me ayudo.

Bill no lo sabía, pero Silvia.... jamás supo manejar....

Ahora no me quedaba ninguna duda, algo estaba pasando y a pesar de que el dolor no me dejaba pensar, la sola idea de vengarme del que había hecho esto... me mantuvo en pie.

Ahora, la certeza de la más cruda realidad no me dejaba lugar para vacilaciones, a Silvia y la nena... las habían matado...

A pedido del mismo Bill  había llamado a Bs. As. para que vengan mis padres y los de Silvia y para el otro día cuando llegaron, todo estaba preparado para unas rápidas exequias.

Los ataúdes fueron bajados en silencio, mientras las lágrimas de sus padres y los míos no encontraban consuelo.

Yo permanecí como inmóvil,  ya no podía llorar más, estaba creciendo en mi un odio inconmensurable, un odio del que nunca  me había pensado capaz de sentir.

No obstante intente no traslucirlo y por sobre todas las cosas, no contarle a mis padres ni a los de Silvia las verdaderas causas, al fín y al cabo, mientras menos supiesen era mejor.

No estaba seguro de nadie ni de nada, Así que decidí mantenerlos al margen de todo, por una cuestión de seguridad.

En el cementerio se hizo presente casi toda la compañía, al menos, los que nos conocían, aunque note la falta de mis colegas de proyecto.

En un momento Bill se acercó y me hizo el comentario, de que por una razón de seguridad, todos mis otros compañeros de proyecto no se habían hecho presentes

Pero que los cuatro sin excepción me mandaban sus condolencias.

No dije nada, solo asentí con un callado mutismo.

Por lo visto no sabía que estaba enterado de la muerte de MOUHEN en Madrid

En ese momento recordé lo de las carpetas personales y pensé...

¿ Desde cuando estaríamos espiados ..?  ¿Seria realmente esta una compañía legal...? ¿o habíamos desarrollado esto para algún grupo de poder..? Por otro lado... ¿ Hasta donde llegarían las ramificaciones de esta gente ..?

Estaba muy cansado y todo se me mezclaba.

Nos trasladamos hasta el bloque en auto, y de ahí en el pájaro hasta casa con mis padres y mis suegros.

Mientras abordábamos Bill me pidió que me tome la semana, y me despidió con un nuevo abrazo.

Ya en casa, me quebré en un llanto feroz. Rompí alguna que otra cosa que encontré al paso, y tome mas whisky del que podía soportar.

Al otro día cuando desperté, el alcohol aún embotaba mi cabeza, tomé una ducha caliente y bajé.

Estaban todos en el living, y ni bien me vieron nos confundimos de a uno en un abrazo.

Mamá me ofreció café y mi suegro me alcanzo un sobre.

Me dijo que por la mañana, alguien lo había dejado bajo la puerta.

El mismo rezaba  

                              JUAN FERLÉ

                                  Presente

Al abrirlo encontré un CD-rom y una nota que decía:

  

                    NO FALTE...  Carlson SEIT  217 St.  22.00 hs.     13/6/2000

 

La fecha era para el día de mañana, así que decidí ver que contenía el mismo.

El CD tenía varias carpetas con el nombre c, c1,c2 y un archivo de lectura con el nombre Prewie que fue el primero que abrí.

Al abrirlo me encontré con un mensaje encriptado de manera bastante básica, así que no me fué muy difícil el descifrarlo.

El mismo decía que en otro archivo iba a encontrar las respuestas a muchos interrogantes e iba a entender porque me citaba de incógnito.

De cualquier forma por si no me atrevía a ir, me entregaba una copia del proyecto en el que había esta trabajando, y me decía que para abrirlo buscara un password que me fuera familiar, y me ponía que si quería más información, fuese a la dirección y hora que figuraba en la tarjeta.

Las dos horas que siguieron, me las pase en “el laboratorio” mirando lo que tenía en las manos.

Aunque me llevo entender de que se trataba, de alguna forma me había allanado el camino al poner el pasword de SILVIA.

Cuando comencé a darme cuenta de lo que me explicaba, ví que realmente esto era una locura, el proyecto era una especie de virus informático, pero que mediante de técnicas de sugestión subliminal, podía lograr “mandatos” sobre el cerebro humano.

De alguna manera se estaba trabajando en la forma de acceder el cerebro, bombardeando desde el monitor con mensajes subliminales a una velocidad ultra rápida.

Virus u orden que en algún momento, iba a ser detonada por alguna acción o palabra o fecha o comando en especial.

Me decía, también, que de alguna forma había descubierto que este era un proyecto encubierto y que nunca saldría a la luz.

Que no sabía hasta que niveles políticos y militares llegaba dicho proyecto, y que luego de terminar nuestros trabajos, nuestra vida, y las de los nuestros podían correr serios riesgos.

Que tenía miedo, y que creía que ya se habían dado cuenta de lo que el sabía.

Que el poder de esta arma (por decirlo de alguna manera ) iba a tener también efectos colaterales hasta su detonación y que el que estuviese expuesto a este virus, podría sufrir desgano, irracionalidad, violencia....

Que había estado sistemáticamente retrasando la parte final del proyecto (digamos el detonador) pero que ya no podía seguir haciéndolo.

Que era necesario juntar todas las fases del proyecto, para encontrar un antivirus, y que me hacía llegar todo esto, porque creía en mi y como garantía por si a el le pasaba algo, y de que pase lo que pase, no me comunique con el de otra forma, ya que todos los teléfonos  estaban siendo escuchados.

No sabía que hacer...

Veía que había algo que no andaba bien, pero no sabía que hacer.

Comencé a tientas a trazar algunas prioridades y me puse en marcha.

Lo primero, era saber si esto que estaba viendo ( el CD-rom) era legitimo y luego, investigar de que forma la muerte de mi hija y de mi esposa, estaban relacionadas con esto.

De cualquier forma, sea lo que fuere, no quería a mi gente involucrada en esto, así que baje, y los convencí de que al otro día mismo viajaran para Bs.As..

Les hice creer que me habían pedido la casa, cosa que por supuesto era mentira y que de alguna forma debía adelantar la última parte del proyecto.

En fín, los convencí que lo mejor para  mí, era trabajar y no ponerme a pensar.

Esa noche comimos en silencio y me fuí a dormir.

Temprano por la mañana me fuí hasta el pueblo y retiré dinero de una cuenta especial que teníamos en otro banco.

Le di una suma a mamá para que me guarde, y les di algo a mis suegros, que no querían aceptar nada, y me que con dinero yo por si pasaba algo.

La madre de Silvia estaba  guardando algunas pertenencias de la hija, que yo mismo pedí  que lleve a Bs.As.

Y mis padres terminaban de hacer los bolsos, yo aproveche para conectarme con el aeropuerto y les saqué cuatro plazas para Argentina en un vuelo Non stop que salía a las 21 .00hs.

En viaje al aeropuerto no hablábamos mucho, el dolor nos cerraba el pecho y la garganta.

Yo no lo decía, pero sentía como poco a poco el odio me iba creciendo y me desconocía a mi mismo.

Los dejé por fin entre llantos y abrazos y puse rumbo a casa no sin antes detenerme en un bar, a comer y tomar algo.

Era una sensación rara la que sentía.

Sentía como que estaba vació; sin interior; como si este cuerpo que se movía entre la gente, fuera en realidad una cáscara que nada cubría.

Sentía que nada tenía que hacer, ni que tenía lugar donde ir.

Solo odio. Un odio enfermante, y enfermizo .Odio... como una acidez estomacal, trepándose hasta mi garganta, y llenándome los ojos de lágrimas y la conciencia de sin razón.

La noche estaba pesada y amagaba a llover.

Por momentos me parecía estar viviendo una fantasía, y en realidad; aún no sabía la magnitud de la misma realidad.

Llamé a la chica que atendía para pagarle, y me encontré de casualidad con el sobre en el que había llegado a mis manos el CD-ROM.

Adentro, aun estaba la tarjeta con la dirección

                                  Carlson SEIT 217 St.   22.00 Hs.

Casi automáticamente miré mi reloj chequeando la posibilidad de pasar a ver de que se trataba todo esto, pero ya era tarde; eran las 21.40 Hs. Y todavía me faltaban cubrir muchos kilómetros en una ruta húmeda y  silenciosa .

Seguí entonces sin prestar atención a mis pensamientos, que como en una especie de catarata iban y venían y se mezclaban unos con otros sin delinear nada.

Un gran embotamiento en el que el resultado final era  una especie de cerebro en blanco.

En un momento determinado, el cartel de un desvío llamó mi atención..... CARLSON SEIT y una determinación me sacó del sopor en el estaba.

Miré por el espejo retrovisor y me crucé de carril hacia la salida.

Mientras salía, busque la tarjeta en el sobre para cotejar la dirección.... Carlson SEIT 217 St. ... eran pasadas las 23.00 Hs., pero ahora un presentimiento me decía que debía pasar por aquella dirección.

Carlson SEIT  era la avenida que llevaba al pueblo, no me fué difícil encontrar la dirección, pero el desconocer el lugar me hacía andar con precaución.

Cuando me quise acordar estaba subiendo la escalera de un apartamento.

Todo se hallaba muy silencioso y supuse que como ya eran las 23.30 Hs. Estaría durmiendo o se habría ido, sin embargo seguí.

El lugar era por si medio lúgubre, un viejo edificio de dos pisos, no muy limpio, al final de un barrio de bajos recursos.

Me costaba creer que uno de mis colegas, pudiese tomar un lugar como este para trabajar o estar, aunque por otro lado, si todo estaba tan mal como parecía, hasta se justificaría, sería casi un sitio insospechado para buscar a alguien de su nivel.

Aunque la tenía grabada en la memoria, volví a mirar la dirección a la luz de la pequeña bombilla de la puerta,...217 St.    No cabía dudas, era aquí .

Llegue hasta su puerta y golpeé tímidamente... y luego una vez más y una tercera vez ya más fuerte, pero nadie respondió a mi llamado, sin embargo, se podía escuchar el sonido de un televisor funcionando.

Tanteé entonces la puerta, que cedió ni bien le puse un poco de presión con la palma de mi mano y me animé a entrar.

Era una habitación pequeña, casi en penumbras, solo alumbrada por la luz del televisor, que mostraba lo que parecía una zona de desastre.

Todavía puedo recordar el escalofrió que sentí al ver aquello.

Todo estaba revuelto y desordenado, los cajones por el piso, la ropa desparramada, y sobre un sillón, hacia el costado de la habitación, el cuerpo de mi colega bañado en sangre.

Me quedé como congelado de terror.

El cuerpo tenia rastros de haber sido golpeado, y tenía varios impactos de bala que bañaban de sangre el sillón, y el piso, pero aún así lo reconocí enseguida, era  Zchervic... Mihail Zchervic, uno de los más jóvenes, Psiquiatra e investigador en aplicaciones y enfermedades motoras.

En un primer momento cerré la puerta pensando en buscar algo que tuviese relación con el proyecto, pero pronto lo desestimé, pensando en que alguien podría incriminarme.

Salí inmediatamente de ahí y me apresuré en llegar a casa, sabía, o intuía que tenía los minutos contados, y no pensaba quedarme a correr la misma suerte.

Ni bien llegué, preparé un bolso con algo de ropa  la notbook satelital que la misma compañía me había dado, y accesé el banco para sacar del cajero algún dinero más del que tenía permitido.

De cualquier forma ya había retirado casi todo lo que teníamos en la otra cuenta, así que llevaba una buena cantidad de efectivo.

Antes de salir, hice una copia de seguridad en un mini disc con todo lo relacionado al proyecto y puse en un bolsón todos los compact con los trabajos que había hecho.

Antes de irme, dejé un programa de protección que detonaba un virus, si todo salía como lo pensaba, al querer acceder a lo que parecía un descuido en mis archivos, el bloque se infectaría con una especie de agujero negro que se iría comiendo toda la información y que aumentaría con ella su volumen de destrucción, esto seguramente me daría tiempo para resolver algunas cosas.

Di otra mirada a las cosas que llevaba, y sin pensarlo más puse rumbo hacia México.

Si bien sabía que sería el primer lugar donde me buscarían, sabía también, que tenía unas horas, antes de que todo se precipitara, por lo menos, hasta mañana, lo que me daba unas nueve o diez horas de ventaja

No quería correr ningún riesgo, así que viaje toda la noche, deteniéndome solo para cargar combustible.

A la mañana, hice una parada para tomar algo y descansar un poco las piernas, y comprobé, que tal cual lo había pensado, todo se complicaba.

Estaba desayunando cuando lo escuche en el televisor de la cafetería.

Se hablaba de asesinato, de espionaje comercial y de que estaba todo regado de huellas de un sospechoso, que podría ser alguien de la misma compañía.

Todavía me faltaban muchas horas de viaje, así que tenía que pensar en algo.

El primer paso era darme tiempo, así que con la ayuda de la nootbook dejé un par de pistas falsas, por ejemplo, reserve con mi numero de tarjeta un pasaje para Italia desde el Kennedy, para el otro día a la mañana.

Desde ya, sabía que detectarían esta reserva, y esto me daría las horas suficientes como para acercarme a la frontera.

Luego, toque un poco el distribuidor como para que comenzara a fallar y me fuí hasta un taller para ver que conseguía.

Como lo supuse, ni bien me vieron forastero intentaron estafarme explicándome de que era el distribuidor el que ya no servía, y que era imposible arreglarlo en el día, ya que tenía que pedir la reparación a otro lado y que bla bla bla bla y que me saldría 600 dólares. Le conteste que estaba de acuerdo, pero que no podía esperar, que en todo caso, yo le dejaba pago el trabajo, y que si el disponía de algún otro coche como para alquilarme por dos o tres días, que ni bien estuviese de vuelta haríamos el cambio.

Mi auto era un BMW y el auto en que me fuí por fín, un Celica Toyota que estaba bastante entero y que me dió sin titubear, luego de dejar el mío en garantía con todos los papeles y con una responsabilidad civil firmada.

Por la noche, en otra de las paradas que hice, alcance a escuchar una información que me tranquilizó.

Todo seguía igual en el caso del doctor asesinado, pero la policía tenía una pista firme y prometían para mañana por la mañana dar una importante noticia.....

No cabía duda, habían caído en la trampa.

Al costado de la cafetería había un pequeño hotel, y aproveche para dormir un poco, ya que no podía seguir sin descansar.

Apenas si fueron tres o cuatro horas, pero al menos me servían para poder seguir, ya que aún, tenía muchas horas de ruta por delante.

Ahora necesitaba que la suerte me ayudara un poco, con un poco de suerte, podría acceder la central de mi tarjeta de crédito, y generar un cupón de carga de gasolina. La idea era medio complicada, pero me quedaban todavía muchas horas por delante, e intentaba, no encontrarme con nadie.

Generaría una serie de cupones carga de gasolina sobre la  ruta 87, y pensarían que iba hacia Montreal- Canadá, esto seguramente me daría las horas que necesitaba

Había hecho bastante más rápido de lo que había pensado.

Me quedaban poco menos de una hora de cobertura, y una última jugada.

El Paso era un pueblito pequeño frente a Juárez – México.

Aquí haría yo mi última jugada para salir de los EE.UU.

Tomé una pieza en un hotelucho ,y comencé a trabajar.

Aprovechando que conocía los programas de defensa de varios países triangule una operación y me conecté a la delegación de la frontera.

Tal cual me imaginé, habían cruzado información pidiendo que se me detuviera si intentaba cruzar, solo tuve que cambiar algunos archivos y listo.

Sabría que era cuestión de 30 o 40 minutos hasta que el sistema detecte la intromisión, y era ese el tiempo del que disponía para cruzar.

Levante mis cosas y salí con confianza.

Unas cuadras más adelante, al llegar a la frontera, la cola de autos me acobardó, el transito era demasiado pesado, y el tiempo pasaba más veloz de lo que quería.

Al parecer, la causa de tanto trafico, era una fiesta en Juárez-México y aunque la cola en algún momento se agilizó, la discusión de un chicano por los papeles de su camioneta me puso nervioso.

Los minutos pasaban, y yo contaba con cada uno de ellos.

Cuando por fín llegó mi turno, sentí que mis nervios llegaban a su máximo punto, estaba bañado en transpiración, el oficial me saludó, y yo extendí mi documentación, esperé unos segundos mientras pasaba mi tarjeta por la máquina....

Segundos que en realidad me parecieron horas.

La información no terminaba de llegar nunca.

De pronto me volvió a mirar.... pareció cotejar mi aspecto con algo en su pantalla y regreso devolviéndome la documentación y saludándome con una leve inclinación me deseó buen viaje.

Salí despacio pero sintiendo que aún no había pasado todo, y aunque solo me quedaban 100 metros sentía que los minutos se me acababan...

Le alcance mi registro y pasaporte al policía mexicano y lo salude en castellano lo que fué muy bien recibido y supongo que me allano las cosas ya que rápidamente  y tras una mirada  me devolvió la documentación y me dio la bienvenida.

De aquí en más todo sería más fácil, en México y con dinero se podía decir que ya estaba a salvo.

Aún quería salir de esta zona fronteriza , y aprovechando la cantidad de gente por la fiesta. Me fuí hasta un desarmadero donde vendí mi auto y compré otro.

Por suerte aquí nadie hacia preguntas, y como el cambio de auto fué por un modelo más nuevo, tampoco llamó mucho la atención.

También compré un poco de ropa y cambié mi apariencia. Es decir dejé un poco lo formal y compre jeans, zapatillas y una musculosa con lo que adopté un aspecto más común.

Después manejé sin parar hasta Durango, a unos 900 kilómetros donde tomé una habitación para descansar.

En realidad, no sabía muy bien lo que iba a hacer. De lo único que estaba seguro, es de que de alguna manera, tenía que volver a Argentina, y rápido.

Si se habían jugado a incriminarme no iban a dejar así porque si que me les escapara, y yo por mi parte, estaba lo suficientemente paranoico como para no dejarme agarrar fácilmente. Ellos sabían de alguna forma , que yo disponía de información, más que importante, como para tirar su proyecto por tierra, y no iban a abandonar su búsqueda tan fácilmente.

Me quedaba todavía terminar de extraer algunos datos de aquel CD que me había pasado Zchervik, pero esa noche estaba demasiado cansado como para hacerlo así que decidí dormir.

Al otro día ni bien me levante tomé mi bolso (en el que llevaba mi nootbook ) y mientras desayunaba en un bar, comencé a ver que era lo que tenia aquel CD-ROM.

Me llevo un buen rato expandir el contenido, ya que estaba comprimido; y encontré que había una cantidad de archivos demasiado grande como para hacer este trabajo en un bar, así que decidí volver al hotel, y ponerme a trabajar de lleno, en ver que era todo esto.

Entré al hotel por el costado, ya que tenía un pequeño barcito y pretendía pedir un vaso de agua para tomar una aspirina.

Justo en ese momento escucho por el altoparlante...

-Reitero.... Si el señor Ferle se encuentra en el hotel ... favor de pasar por conserjería... gracias...-

Estuve a punto de darme vuelta, pero reaccioné a tiempo, seguí tomando mi aspirina serenamente, mientras miraba alrededor con precaución.

Sucedía que nunca había dado mi nombre en el hotel, sentí que por un momento la sangre se me helaba pero intenté mantener la calma.

Terminé de tomar la aspirina, y le pregunté al barman por el baño, que fué lo primero que se me ocurrió, luego seguí hacia donde me indicó... entre al baño.... y al salir, después de agradecer, salí por la misma puerta que había entrado, ya que era independiente de la del hotel y daba a la transversal.

Cruce la calle sin mirar para atrás y dí un pequeño rodeo para estar en una posición que no levantara sospechas, me acerqué hasta un puesto de revistas que había en la acera de enfrente y con cuidado miré la situación.

En el lobby del hotel se podía ver a tres personas con todas las características de ser policías , o matones, y fuera del hotel, estacionado frente mismo a su puerta un auto con otra persona del mismo aspecto que las anteriores, y en franca actitud de espera.

Estaba claro, me estaban esperando.

Yo había dejado (gracias a mi paranoia) estacionado el auto, no en la playa del hotel, sino en la playa de la cafetería, a una cuadra del hotel, así que sin pensarlo fuí en busca de él para escapar.

Cuando crucé por la esquina, al mirar de reojo, ya había dos patrulleros parados frente al hotel.

Sentía que no tenía paz, nuevamente la cosa se complicaba, y sabía que ahora... el acoso sería cada vez más grande.

Y no me equivoque, fueron semanas de huir siempre con alguien pisándome los talones en cada pueblo al que iba.

Me había dejado la barba había vuelto a cambiar de auto, y mi estado general, distaba bastante del normal.

Ya no paraba en hoteles, dormía en el auto, donde me tomara el sueño y en los lugares que creía seguro.

Solía asearme  en las estaciones de servicio, a las que ahora iba únicamente por necesidad de combustible o para comprar algo que comer, aunque cada ves cuidaba más el poco dinero que comenzaba a tener. Así fui viajando  y bajando hacia el sur

Parando al lado de los ríos a descansar, o en algún lugar solitario, me ponía a seguir descifrando las cosas que me había pasado Zchervic.

Sería por eso que me buscaban con tanta vehemencia.

Tal ves, y sin saberlo aún, yo tenía en mis manos el final del proyecto que tanto ansiaban.

A medida que iba bajando hacia el sur, iba comprendiendo más y más la importancia de lo que tenía en mis manos.

Por fín, en los últimos archivos que abrí, estaba tal vez la razón de más fuerza para seguir sin que esto cayese en manos de la compañía, y si es que ya lo tenían; tratar de interceptar de alguna forma sus programas.

En estos últimos archivos, Zchrvic me adelantaba algo de los desarrollos en que había estado trabajando, y que supuestamente sería el famoso “ detonador”.

También me daba el nombre de no menos de 50 personas que habían estado expuestas a parte de este programa o virus sin que ellos supiesen.

La forma de reclutamiento era la siguiente...

Se reclutaba estudiantes en diferentes áreas, por lo general extranjeros, o becarios cuyos lazos familiares eran endebles, y se armaban departamentos de trabajo en diseño de publicidad, investigación, etc. Exigiéndoles de alguna forma muchas horas de trabajo con equipos infectados con el virus del proyecto Master Key I.

A la vez, en grupos paralelos se armaban idénticos departamentos, con las mismas exigencias de trabajo, pero ante equipos sin ningún virus.

El resultado fué espantoso.

Al cabo de unas semanas, en el primer departamento ya se habían efectuado bajas, peleas, y varios estudiantes habían tenido serios problemas neurológicos; que por supuesto nadie relaciono con la compañía, sino mas bien por la presión de la labor llevada a cabo.

Un 40% de dichos empleados, había sufrido graves perdidas de memoria, y cuando no violentos, otros habían demostrado cuadros de un apreciable autismo.

Zchervic había llegado a estas conclusiones, porque cuando se va Mouhe de viaje, por haber terminado su parte, él y Mouhe sin que nadie lo supiese  estaban manteniendo una amistad extra laboral,(cosa que en la compañía, siempre trato de controlarse de una u otra manera)

Precisamente antes de irse de viaje, Mouhe le había comentado, de que había visto cosas raras, (sin decirle obviamente nada en especial) y que no veía la hora de terminar e irse con su mujer, y después, ya no lo volvió a ver, ya que el arreglo de alguna forma terminar su trabajo antes, entregarlo, y renunciar.

Me hacia saber también, que luego no supo más nada.

Que pasado unas semanas sin verse , Mouhen le  había dejado una carta bajo la puerta que decía lo siguiente:

 

 

                MIHAIL....

Me las arreglé de alguna forma para salirme del proyecto.

Les dije que la presión de todos estos meses era demasiado para mÍ, y que   a pesar de todas sus peticiones, me era imposible seguir.

Tomé esta decisión tras entererarme de algunos pormenores que verdaderamente aterran.

Esa es la razón por la que no quise hablar más contigo; ya que           comprobé, que tienen todos los sistemas de comunicación controlados.

Quedaté tranquilo que voy a estar bien, inclusive me regalaron  una estadía en España por quince días, y me dijeron que si pasado esos quince días, había cambiado de opinión, que mi puesto estaba a mi disposición.

De todas forma no pienso volver, me enteré de cosas pesadas.

El virus que estaban utilizando de prueba, muto; y no saben que tipo de consecuencias ni alcance puede tener dicha mutación, Mihail, querido amigo; lamento tener que irme así, sin una despedida; pero sé, que ni bien pase todo esto te encontraré.

El mundo es chico, y nosotros no tan viejos.

De cualquier forma, la última parte que les entregué del proyecto,

es un bleff es decir, que no les va a servir de mucho.

Sin más y con deseos de suerte se despide de ti

                                                                              Mouhle.

Ahora comenzaba a ver el problema.

El virus boceto, el que se estaba usando como prueba, de alguna manera se había escapado, y había mutado, y desde luego que nadie se quería hacer cargo. Es más, solo lo sabían unos pocos, y entre esos pocos, estaba yo.

De alguna manera ahora me era más comprensible lo del apuro por el ejecutable.

Sobre todo entendiendo que si les daba un ejecutable, les daría también un desinstalador.

Lo cierto, es que llegada esta instancia, pretendían abortar las pruebas que se venían haciendo, no dejar huellas del proyecto, y comenzarlo en otro lugar con otra gente.... y yo, no solamente vivía, sino que tenía en mis manos una cantidad de pruebas, que acreditarían en cualquier foro, la existencia del proyecto.

Mi pregunta era ahora (como calculo que fue para el resto de mis colegas) hasta donde llegaría la cadena de conocimiento del proyecto, y hasta que instancias del poder.

Como poder tener la seguridad de que si me presentaba ante la justicia de algún país, para hacer una denuncia, no desaparecería yo, y las pruebas.

Desgraciadamente la respuesta a esto no la tenía, y en realidad, todo me demostraba que esto, estaba enquistado en lo mas alto de la política mundial.

Una cosa era cierta, si había pensado que me escaparía de esto así porque si, me había equivocado. Después de llegar a estas conclusiones, me dí cuenta, de que ya no podría estar tranquilo;  que no pararían hasta darme muerte.

No tenía mucho para elegir; pero tampoco iba a permitir que tantas muertes fuesen en vano.

Debería buscar la forma para parar esto, aunque me llevase el resto de mí vida.

De ahora en más tenía que mantenerme despierto y activo, sin impulsos o pasión o nervios que me dominaran, si no ........... estaría muerto.

En estos avatares estaba, cuando en un pueblito de Honduras, tuve la fatalidad, y al mismo tiempo la posibilidad de que ya no me persiguieran.

Los días para mí ya no eran los mismos, no paraba casi en ningún lugar, y bajaba hacia el sur por carreteras que no eran principales, como para pasar mas desapercibido. Así que avanzar me costaba mucho.

Había bebido en un bar, al costado de una ruta provincial, y había bebido bastante.

De pronto tuve la sensación de que tenía que irme (parecería paranoia, pero ya en varios casos dicha sensación me había salvado de que me hallen, por lo que a esta altura, le hacía caso )

Recuerdo que puse en marcha el auto, y salí bastante rápido encarando para la ruta.

Volví un segundo la vista, para ver si mi salida no era espiada por nadie en las afueras del bar y  cuando fui a mirar de vuelta para la salida, ya no tuve tiempo de nada, ni siquiera pude frenar.

El cuerpo de un borracho que salió de Dios sabe donde; se había cruzado frente al auto sin que yo nada pudiera hacer.

Cuando quise intentar algo, ya había pegado arriba del capot, y luego en el parabrisas,  bien arriba, casi en el techo.

El cuerpo había sido despedido hacia un costado con violencia.

En un primer momento me desesperé y pensé en seguir, pero me fué imposible, no pude dejarlo ahí sin asistirlo.

Si bien no estaba quebrado, estaba sin conocimiento, y tendría algún golpe interno, ya que sangraba por la boca, una rara mezcla de sangre y baba. Aún respiraba, aunque parecía ahogarse.

Lo subí como pude para llevarlo a alguna lugar asistencial, y fué en ese momento, en que mientras lo acomodaba en el asiento trasero pareció ahogarse en un estertor final,  y su cuerpo se volvió inerte y frió... acababa de morir, acababa de morir en mi propio asiento.

En un momento me desesperé, pateé la puerta del coche y me fui a llorar a un costado, lejos del cadáver, pero entonces volví en mi, miré hacia la puerta del bar, donde nadie había salido.

Nadie parecía haberse percatado de lo sucedido, y  yo necesitaba tiempo, así que encendí el auto y tomé la ruta.

Fueron minutos terribles, en donde por primera vez, pude llorar y gritar en la inmensidad de una ruta perdida, lejos de todo, y de todos.

Por fin, el halo de supervivencia, la idea que me permitiría descansar de esta locura. Terminaba de pasar un cartel que ofrecía...  HOSPEDAJE Y BUNGALOWS y me dí cuenta de que esa era la solución.

Al fin y al cabo, nada podía hacer ya por él.

Retomé hacia donde había visto el cartel, y antes tiré el cadáver en el piso del auto y lo tapé con una manta que llevaba en el baúl.

Llegué hasta la entrada, y pedí un bungalow. Para mi suerte, me dio el ultimo de una fila de apartamentitos, al final de una calle en donde se podía estacionar el auto en la puerta, como a unos 50 metros de la entrada.

Pagué, y me fui con mi llave hacia el final de la calle. Estacioné el auto de culata sobre la baranda misma y justo frente a la puerta.

El sereno, o encargado, lejos de prestar atención a mis movimientos se encontraba muy ocupado mirando una película en televisión que acaparaba toda su atención.

En una maniobra bastante rápida, y cuidando de no manchar con sangre bajé el cadáver del auto y lo entre a la habitación.

Luego le puse una muda de ropas mía, puse la nootbook sobre una mesita copié algunos minidisc y cambié  algunos fragmentos de archivo para inutilizar los programas sin que fuera demasiado obvio.

Puse al cadáver en una silla frente a la maquina y rocié todo con una botella de Wisky que tenía , luego abrí la llave de la pequeña cocinita y cerré la puerta como para que se condensara el gas, encendí unos papeles, tomé mi pequeño morral, y corrí hacia los fondos para perderme en la oscuridad.

Desde mi lugar, podía ver como el pequeño resplandor de la llama iba creciendo hasta que se hacía de importancia.

Cuando el sereno se dio cuenta del inicio ya era inevitable.

Ví como entre gritos volvió a la casilla para tomar un matafuegos, y justo en ese momento una explosión pareció iluminar toda la tranquilidad de aquel paraje, El bungalow todo explotó en llamas que llegaron inclusive hasta el bungalow lindero, y hasta mi propio auto que rápidamente tomo también fuego.

Las llamas lo devoraban todo.

Algunos de los que paraban en el lugar, trataban con baldes y mangueras que el fuego no se transfiriera a otros bungalow vecinos y apenas lo conseguían.

Como a la media hora, llegaron los bomberos seguidos de la policía y luego de más de una hora, pudieron controlar el fuego, que lo había consumido todo.

Yo aún seguía entre los árboles, a resguardo de la vista de todos, escrudiñando  para ver como se sucedían los hechos.

La policía le preguntaba cosas al sereno y este contestaba entre ademanes.

Yo me había encargado de dejar caer mi billetera casi en la puerta de la casilla del sereno, y en algún momento, cuando vino la policía vi el ademán de dárselo y de mostrarle done lo había encontrado.

Yo había firmado con un nombre falso, como para que no pensaran que había sido a propósito.

La policía por su parte, seguían comunicando cosas por su radio, y luego de una ardua tarea, vi como los bomberos retiraban en una bolsa de plástico el cuerpo que yo había dejado.

Si bien no podía ver en que estado estaba, se me ocurría que no seria fácil su identificación ya que el fuego  había calcinado todo.

Más tarde ví como sacaban un saco, que yo usé como bolso, y que deje deliberadamente dentro del baño, como si fuera escondido, y done iban a hallar, restos (que yo esperaba en buenas condiciones) de un atache lleno de CD’S con datos.

Todas estas cosas las había puesto para que deliberadamente se me relacionase.

También pude ver que sacaban restos de lo que podía ser la nootbook.

Ya me decidía a ponerme en marcha (esta ves caminando) cuando ví que llegaban dos autos negros particulares.

Sabiendo que siempre andaban no muy lejos mío no dude en darme cuenta de quienes eran....

Desde donde estaba, ví como preguntaban a uno y a otro, inclusive, ví en el momento en que, el que calculo era el jefe de bomberos, fue llamado por el oficial de policía. Primero conversaron un rato y después, este que al parecer era el jefe, mando a buscar a otros bomberos el bolso, y lo que me había parecido ser restos de la máquina.

Los podía ver revolviendo todo y mirando cada cosa.

De a poco todos se fueron.

Los bomberos, la policía, y mis perseguidores.

Solo quedaba un espacio humeante aún, demarcado por una cinta, y en mí, una angustia que aún hoy me es difícil quitarme cuando recuerdo aquella noche.

Luego me puse a caminar.

El rocío me pegaba en la espalda, y a pesar de que había tomado la precaución de tomar una campera, la noche fría  se hacia sentir en mi cuerpo.

Después de andar un largo trecho me senté a descansar bajo un árbol a un costado de la ruta que venía bordeando.

Cuando desperté, el sol ya estaba alto.

Debía ser la primera vez que dormía así desde que comenzó todo esto.

No tenía noción de cuanto había caminado, pero por lo que tardaron en llegar los bomberos, el pueblo no debería estar muy lejos.

Camine todavía unos kilómetros más, hasta que desde una loma pude ver el pueblito, estaría como a media hora de camino.

Estaba desesperado de hambre, así que decidí acercarme a la ruta para hacer más rápido.

Una camioneta que pasaba me levantó, y me llevó el ultimo trecho.

Mientras desayunaba revivió mi espíritu escuchando lo que decían los paisanos....

Que parecía que se había prendido fuego porque estaba borracho....

Que al parecer lo buscaban desde EE:UU:

Que era un ladrón que robaba bancos por medio de la computadora etc. Etc. Etc.....

Pero entre esas estupideces, había para mi la pobre esperanza de que me pierdan el rastro.

Antes de tomarme el micro que iba hacia la ciudad, me enteré de algunas otras cosas.

Por lo pronto el cadáver estaba carbonizado. Habían encontrado los restos de lo que sería una computadora portátil, y una billetera que al parecer se le cayo al difunto cuando pagó en la entrada, donde figuraba su verdadero nombre Juan Alberto Ferlé, así figuraba en su registro de conducir y hasta una tarjeta de crédito.

De ahí en más, todo fué acercarme hacia el sur, sin pasar por las aduanas de ningún país, recorrí todo el continente en micro tren, camiones, y todo lo que servía para regresar a Argentina sin ser detectado.

Así fué como llegué hasta un paso fronterizo en Bolivia por donde nuevamente entre de Regreso a Argentina de contrabando.

El regreso al país no fué menos sencillo.

Con el dinero que me quedaba, a penas si podía llegar a Bs. As, hacía semanas que no tocaba una computadora y de la informática, lo único que me quedaba eran los dos minidisc que llevaba en el porta documentos.

Había tomado la decisión de no comunicarme para nada con ningún familiar o conocido para no poner en riesgo la vida de más nadie.

Luego de que se me terminó el dinero, comencé a vagar, a dormir y  a comer, donde y como podía.

Así aprendí a viajar en trenes de carga y a pedir comida en las diferentes iglesias de los pueblos que iba conociendo.

Así conocí al “cantor”, en un pueblo de Bs. As, creo que en Arrecifes. Yo estaba un poco depresivo, y de alguna manera había perdido el enfoque de la realidad.

Me había vuelto una especie de ciruja, y dormía a la intemperie en alguna estación o bajo de algún puente cubierto con cartones.

Anduvimos un tiempo juntos, deambulando por ahí, recorríamos las verdulerías en busca de las cosas que tiraban y mendigábamos monedas para comprar un poco de vino.

Cada tanto, no se si por la mala alimentación o por el gran stress que tenía, me daban unas especies de convulsiones, me subía la temperatura y me desmayaba sin poder recordar nada, ni siquiera cuando volvía en si; solo sabia las cosas que luego me contaba “el cantor” que era quien me atendía cuando me sucedan estos ataques.

El me había hecho el comentario de que en medio del delirio, gritaba y llamaba a una tal Silvia y hablaba en otro idioma, y decía que me prendía fuego etc.......

Pero siempre los hechos eran repetidos, como si una y otra vez, mi cabeza desquiciada, volviera a vivir la misma pesadilla.

Por esa época la policía de aquel pueblo se había puesto bien cargosa, y nos vimos en la obligación de irnos. Entonces “ el cantor” me dijo que aquí en Bs. As. Íbamos a ir a un lugar que el conocía, donde podríamos comer y dormir cuanto quisiéramos, que había baños donde asearnos, una colonia    ( me dijo) donde el conocía a todas las enfermeras y a los médicos y que seguro, podían darme algo para “ esas pataletas” ( como el les decía). Así que ni bien pudimos, nos vinimos para aquí.

Cuando pasamos el alambrado, recién me dijo en realidad donde estábamos.

-Escuchá..... –Me había dicho-  acá esta lleno de locos....vos áseme caso.... no contesté a nadie, por un tiempo, no  hable con nadie..... vos quédate tranquilo que yo aquí conozco todo....

A veces vengo medio en pedo viste ..? entonce me pongo a cantar a los gritos abajo del tanque del agua, como para que también piensen que estoy loco .... entende..? pero no pasa nada.... al menos vamo a comer y dormir sobre un colchón ... pero no hable con nadie.... hace que miras siempre como pa ùn  costao........ –

Y acercaba su cara a la mía como haciéndome una confidencia, y me volvía a repetir...

_Vo’ no hablas .. he..? Estamo..?-

Enseguida me di cuenta de que se trataba de un neuropsiquiatrico. Bah... no se si enseguida, ya que mi estado general dejaba bastante que desear, pero ni bien dormí algunas horas y comí algo, me repuse bastante bien, y recuerdo que era tanto el descontrol de este lugar, que me pareció bárbara la idea de quedarme.

Seguramente este, sería el último lugar en donde me buscarían, aparte aprovecharía lo del director, ya que ni bien llegamos nos enteramos que habían echado al anterior.

Evidentemente, todo estaba preparado para que me quedase.

Entre “por la ventana” como decía “el cantor” y a los pocos días llegó Edgardo, y se encontró con este caos... por eso me fué fácil cubrir mí entrada ante el nuevo director, aquí nadie sabía ni controlaba a nadie.

Al poco tiempo, “ el cantor” se fué, sin que se sepa más nada de él.

A veces pienso.. ¿ por donde andará, o si estará vivo o no ..?

Para esa época, aún no había vuelto a tocar una computadora, seguía muy depresivo y mi única meta, era hablar de alguna forma con mis padres, si es que aún vivían...

Un día me animé, y les escribí una carta en donde les explicaba todos los detalles.

En la misma les decía, que ahora me encontraba bien, pero que por su seguridad, no les diría donde estaba, ni nadie debería enterarse de mi carta, desgraciadamente, ni mis suegros, ya que también temía por sus vidas.

Así que me armé de coraje, y tomé alguna de las pilchas que tenía en el atado con el que había llegado, y así, con la apariencia de ciruja, una madrugada llegué hasta la puerta de mis viejos, y les dejé la carta por debajo de su puerta.

A partir de ahí, me serené un poco, aunque cada tanto, aún me daba alguna “pataleta” y comencé a trabajar nuevamente (en lápiz y papel por supuesto) en memorizar algunos de los algoritmos que había tenido que destruir aquella noche del incendio.

Yo guardaba en mi “ Boyito” ( que era como le decía “ el cantor “ a las pocas cosas con las que uno andaba viajando), una manta vieja donde guardaba alguna que otra muda y una especie de repasador, que cubría una bolsa de polietileno, donde aún, resguardada de las cosas por las que pasé, escondida a la vista de todos, un par de minidisc, y una lectora de minidisc, que en realidad estaba rota, pero que la guardaba con la posibilidad o la esperanza, de poder arreglarla, cosas que me eran perfectamente inútiles, ya que no disponía de computadora alguna ni podía hablar de ello con nadie.

En esos días, se hizo aquí en la colonia, una mudanza....

-Si Juan ... ya sé.... algo me contó Edgardo..-

-Sí... fué algo tan fuerte, que no podía creerlo...

Me sentí como paralizado cuando entre las cosas a bajar, vi unos equipos de computación, es decir, si es que se podía llamar así a esos desastres de máquinas.

Sentí realmente, que era Dios mismo el que me había puesto ahí para terminar mí labor.

Edgardo no se dio cuenta, y yo intenté (con suerte) que no se notara mi emoción, pero a partir de aquel momento, disminuyo mi depresión; y solo me quedó la meta de terminar de una vez y para todas con este proyecto antes de que la humanidad tuviera que lamentarlo.

Todo lo demás, fué más fácil.......

Con un poco de idea me aislé, aprovechando la ayuda que le brindaba a Edgardo (que por otro lado, la necesitaba) y fuí ganándome un lugar en la colonia.

Arreglar los equipos fué cosa de niños, aunque necesitaban algunas cosas, como un modem, memoria etc.... al menos servían para el trabajo ( el enorme trabajo diría) que Edgardo tenía por delante si quería poner las cosas medianamente organizadas.

Una tarde, entre la ropa que cada tanto mandaba alguna sociedad filantrópica a la colonia, llegó un guardapolvo aún sin uso y eso me disparó una idea.

Tomé un casco de unos albañiles que estaban trabajando, me puse el guardapolvo y golpée la puerta de mis padres con una palmeta y un lápiz en la mano.

En esa época me había dejado la barba , y mi madre necesitó unos segundos para reconocerme, estaba más flaco, y muy demacrado. Solo cuando la miré fijamente a los ojos, pude ver como su semblante, iba subiendo la emoción, que hizo, que rápidamente de sus ojos se escaparan un par de lágrimas.

De pronto todo se precipito, y justo antes de que estallara en gritos y abrazos, alcancé a dar un paso para dentro de la casa, y cerrar la puerta.

Ese encuentro, fué determinante.

Tal cual yo lo  había pensado, pronto descubrieron que no era mi cuerpo, ya que la policía, había ido un par de veces, alguna acompañadas de un par de personas extranjeras ( según me contaba mi mamá).

Me dijo también, que durante un tiempo, se pudo dar cuenta de que la seguían o la espiaban; y de que un amigo de Mario, ( mi suegro) que era amigo de un Juez, le dijo que el teléfono ( supongo que el de ellos ) estaba pinchado.

En ese momento me arrepentí de haber ido, y sentí que era una locura estar ahí.

Luego de repetirle que no intente ningún tipo de contacto conmigo, le pedí algo de plata que le había dado para que me guarden, y me llevé en un bolso, un equipo que aún tenía en mi casa, y que le había instalado a mi vieja, para poder comunicarme con ella , cuando estábamos en EE.UU.

Todavía siento el abrazo de la vieja y la tristeza de no ver a mi papá, ya que en ese momento no estaba, y yo no podía, ni debía estar más tiempo ahí.

Le volví a repetir que se quedara tranquila, que era mejor que no supiesen donde estaba, y que si podía cambiar de casa, sería mejor.

Que no los iba a volver a ver, al menos por mucho tiempo, ni a volver a comunicarme, hasta estar seguro de que todo había terminado; y que ni siquiera los padres de Silvia, tendrían que saber de esta visita.

Te puedo decir, que fué unos de los días más duros  de mi vida, luego de la muerte de mi esposa y mi hija.

Sentía que el corazón se me iba a reventar y podía intuir la tristeza desgarradora de mi madre, a quien nuevamente le partía la vida, aunque no fuese yo el culpable de eso. Pero debía irme, así que la abrasé por última vez,  y encaré con paso firme hacia la calle, sin siquiera volver la cabeza para mirar.

Di un largo rodeo con el bolso, de aquí para allá, trenes , colectivos, largas caminatas, hasta que cansado, y seguro de que no me hubiesen seguido, regresé a la colonia por la noche, y me metí, por el alambrado donde por primera vez habíamos entrado con “el cantor”.

Después... bueno, esto que vez aquí.

Armé mi propio equipo de trabajo, sin que nadie supiese nunca, que es lo que yo tenía aquí; aproveché  a clasificar los trastos, hacerme de un espacio al que nadie entre.... y listo..... no me queda nada más que contarte....

¿ Vos querías saber quien era no...? Bueno... ahora ya sabes.

Lo único que espero, es que te des cuenta de la magnitud de gravedad que tiene, lo que te acabo de contar, y pedirte desde ya, que no publiques nada de esto, ni me saqués una foto.

 Es más, hasta vos misma, estarías en peligro si así lo hicieses, por otro lado; puedo darte pruebas, de que lo que te digo es cierto, aunque no se si conviene que te pongas a hurguetear... –

Me había quedado sin palabras.

Lo miraba, me miraba.... y no atinaba a decir nada.

Tener una historia así entre mis manos, y no poder publicarla.

Aparte me parecía imposible, que esto fuera una fabulación, de hecho, algunos de los documentos que tenía en mi mano, me lo demostraban.

Realmente no sabía que hacer, ni que decir, mientras tanto...  Juan me miraba como a la espera de que dijese algo, y por lo pronto; solo se había abierto un hueco de silencio, que parecía llevárselo todo hacia dentro de él.

Juan levantó las tazas de la ultima vuelta de té. Se lo veía cansado y sin embargo, se podía advertir, que se acababa de sacar un enorme peso de encima.

Ahora....así, sin su coraza, se lo veía vulnerable, cuanto no quebrado.

Lo miraba llevándose las tazas, y me preguntaba a mi misma.... ¿ Como sigue esto..?

Por el momento... había perdido importancia la nota, la colonia...  es decir que sentía, con tal dimensión la fuerza de aquella historia; que esto mismo, opacaba cualquier intento de contar, o bucear en otros temas....

¿ Que pasó..? Te quedaste callada... – Dijo mientras regresaba a la mesa.

Espero que ahora entiendas, porque necesitaba saber quien eras.       Y que de alguna forma me disculpes, ya que no pretendía ni hacerte daño, ni molestarte. –

Esta bien ... supongo que debe haber sido terrible lo que pasaste... bah... por lo que pasaste, y por lo que pasas. Ya que en algún momento dado, supongo que querrás normalizar tu vida... –

Que se yo... para contestarte, tendría que saber con que parámetros acotas “normalidad”. Tal vez, para muchos por ejemplo, “normalidad”, hubiese sido ponerle un precio a mi trabajo, sin importar que uso iban luego a hacer de él.                                                Para otros, tal vez, solo olvidar lo que pasó, y tratar de seguir con la vida. Hoy para mí, lo normal.... es tratar de luchar contra esta basura, que puede causar mucho más daño que una bomba nuclear. ¿ Porqué no se si te das cuenta, de hasta donde puede llegar esto..?                     Yo estoy seguro, que esto no ha terminado. Así como me reclutaron a mí, pueden reclutar a otros iguale; o más inteligentes, o lo que es peor.... con muchos menos principios, como para terminar con su maldito proyecto.                                                                                    Podes estar bien segura, que esta gente no se amilana y que solo es cuestión de tiempo, hasta podes estar segura, de que van a conseguir adeptos a su mismo pensamiento.                                                     Tal vez vos misma, hoy, al trabajar en la editorial, o en tu casa frente a la PC, te estés auto programando, para el momento en que decidan tomar el control....

O lo que es peor (bah... en realidad ya no se que es mejor o peor) si por alguna razón, esto se les escapara de las manos, como se les escapo el SIDA, la proporción de infección, sería catastrófica.... irracionalidad.... desgano... violencia.... autismo....                                Tendríamos una raza de zombis, que no sabríamos muy bien en que terminarían... –

¿ Que querés decir...? – Pregunte espantada.

¿ Que esto podría ser usado como un arma o que podría expandirse como una enfermedad contagiosa..?-

¡Ambas cosas..!  y peor aún, ya que en muchos casos, ni siquiera sabríamos que estamos enfermos ... – Ahora me miraba de vuelta,

 con ese aplomo que no parecía humano, otra vez estaba en pie de guerra, nuevamente la malla protectora lo protegía de las cosas que nos aquejaban a nosotros, los comunes mortales.... y siguió con su visión...

Las dos cosas, y peor, te decía, porque fué concebida como un arma, y en realidad es un virus... –

Bueno.... ¿ Pero que se puede hacer..? Porque tampoco vamos a dejar jodernos así porque si sin hacer nada ¿ No? –

Mira Nora... yo esto nunca lo hable con nadie. Sin embargo, desde donde puedo, y como puedo, estoy haciendo algo.                                Lo primordial es mantener el secreto, ya que no se hasta donde  puede llegar,  la red de encubrimiento, y presiento, casualmente, que no debe ser pequeña. Y después, seguir trabajando en un antivirus, como lo vengo haciendo desde que me escapé,  aunque para eso, me falta algo de equipo; ya que son programas muy especiales.                   Que podes hacer vos, es una decisión tuya, y de la que no quiero formar parte.... ya me llevaron mucho.... no quiero exponer a mas nadie. Esta en una lucha personal. –

¿Así, te parece... y si te sale mal, nos  cagamos todos..? ¿ Te pensas que alguien se puede quedar de brazos cruzados después de saber lo que me acabas de contar...? –

Bah.... no han levantado loa brazos con  Hiroshima, con Vietnam; con Hitler; con Chernobill... con el recalentamiento del globo,  la capa de ozono, con la tala de bosques.... con el hambre en el mundo... ¿qué esperas..?     ¿ Que descrucen los brazos cuántos..? ¿...Cuándo..?  soñar es delicioso, divertido, romántico si querés... pero yo no tengo tiempo.-

¿ Tan descreído estas de todo..? –

¿ Y vos como estarías... lo pensaste..? Esto no es una historieta... de donde salí, la gente se muere... –

Vos lo dijiste, aquí también la gente se muere y nadie hace nada, y ya vez, que de alguna forma yo estaba en contar eso... –

Si. ¡Pero esto no lo podes contar! ¿ Entendes eso o no..? –

Si. Pero yo igual pienso que se debe poder hacer algo.... –

Ya te dije, que algo estoy haciendo, aunque vaya despacio. Ahora si me querés ayudar... es decisión tuya... pero sabé que te expones a lo peor... –

Y que sería esa ayuda... –

Por ejemplo, averiguar ciertas cosas que yo desde aquí no puedo, ya que no es conveniente mostrarme mucho en la calle. –

Si... por supuesto, decime en que puedo ayudar... –

Sobre todo en unas averiguaciones del ámbito de los canales de televisión, y las agencias de publicidad, ya que me había hecho saber Zchervic, que uno de los difusores del virus, se haría encriptando un algoritmo de base, en un archivo gráfico... –

No entiendo nada Juan... Desgraciadamente, de computación, apenas si puedo escribir, y guardar... –

No importa Nora, porque en realidad las averiguaciones que necesito no tienen nada que ver con la computación, sino más bien con management de empresas, o con venta de productos terminados, es decir: Videojuegos de reciente aparición, películas, publicidades, presentación importantes y hasta congresos, en los que por alguna razón, se regales CDs. ... –

Ahora... ¿ No sería mejor, comenzar a tirar la idea por intermedio de la revista, de las cosa que sabes...? –

¿ Y cuanto te crees que duraríamos..? ¿ Que oportunidad tuvieron mi esposa y mi  hija... mis colegas y sus familias...? NOOO... ni lo sueñes.  En todo caso, si no querés cooperar, me conformo con que no lo divulgues. Y estas en todo tu derecho de no entrar en esto, que como antes te dije, es una guerra mía.... Desgraciadamente, te lo tuve que contar por fuerza mayor, pero trato de que nadie se vea involucrado en esto. –

¿ Y no opinas que Edgardo tendría que saberlo...? –

Era una posibilidad que ya había pensado.. es más, después de ver como es Edgardo, supuse que podía confiar en él, solo estaba esperando la oportunidad de decírselo, de cualquier forma, no tenés la obligación de involúcrate. Si te lo tuve contar, ya te explique que fué por fuerza mayor... –

No sé... por un lado me decís de la posibilidad de que se acabe el mundo... –

¡NO!- Repuso con firmeza sin dejarme seguir.

Yo no dije eso... –

Bueno,  esta bien. La posibilidad, de que en un tiempo no muy lejano, (sino ya) seamos autómatas, cuando no violentos o autistas, o bobos manejados... –

No... no la posibilidad. Este es un programa del que ya te dije, que inclusive, se han hecho pruebas. –

Y bueno... más a mí favor. Por un lado  me decís todo esto, y por el otro me decís que no estoy obligada a involucrarme.... Y que pretendes.... ¿ Que me vaya tranquila a mi casa, o que haga que esto que escuché no lo escuché..? ... no se... De cualquier forma tengo que cotejar algo de lo que decís.... –

Yo no lo haría... pero bueno, ahí tenés mi documentación, fíjate y cotejá lo que tengas que cotejar. Consultá sobre mis viajes o en la universidad, sobre los master que hice; pero por favor... cuidate. –

 Esta bien Juan ... te creo... lo que pasa es que es tan fuerte lo que me decís, que no se que decir. –

Es que no tenes que decir nada... –

 Esta bien Juan.... creo que por hoy es suficiente, necesito salir un poco, y volver a casa por una ducha.... en todo caso nos vemos el lunes y charlamos con Edgardo, ¿ te parece..? –

Esta bien... me parece bien. Yo de cualquier forma, sigo con lo mío, que es encontrar una relación de estos números, de la cual se que estoy muy cerca. A propósito, si podes conseguir una lectora de minidisc.... sería de gran ayuda.-

Bueno, me fijo..-

Me despedí en silencio.... al final Edgardo no apareció.

Afuera caía la tarde. Habían pasado muchas horas y estaba cansada, con hambre y con ganas de ir al baño,  así que lo último que quería, era encontrarme con él. Es más, ahora mismo pensaba, en que era raro que no me hubiese buscado, pero como lo sabía medio despistado, lo mas probable, es que ni siquiera hubiera visto estacionado el auto.

Quería descansar un poco la cabeza. Así que crucé el campito, llegue hasta el auto, lo puse en marcha y por suerte me fui, sin cruzarme con nadie.

Estaba realmente agotada, pero aún así, ni sentí el viaje.

Envuelta en pensamientos controvertidos, en dudas y asombro, poco antes de darme cuenta, estaba entrando a la cochera de casa.

Subí, abrí la puerta. Y sin sacar la llave corrí hacia el baño.

No había hecho pis desde la mañana, y mi vejiga, parecía a punto de estallar.

Más que sentarme, me tiré sobre el inodoro, con la cartera todavía colgando de mi brazo.

Parecía que me desinflaba.... pero era un deleite.

Necesitaba estar en casa, respirar mi propio aire.

Con toda esta charla de Juan, me parecía haber visto una película que durara cien horas.... me sentía agotada, agotada y hambrienta.

Antes de salir del baño, deje llenando la bañadera, luego cerré  bien la puerta del departamento (pasador inclusive) y apreté el botón del contestador, al que nadie había llamado.

Mi viaje a la cocina resultó un fracaso.

Como de costumbre, en la heladera no había nada, pero estaba demasiado cansada como hacerme problemas, así que decidí bañarme primero y ver que hacía después.

El baño me había relajado demasiado como para salir, pero estaba hambrienta, y tenía ganas de comer pizza, así que hice de tripas corazón, y con un jeans y un rompevientos, me fuí a reventar la noche.

Caminé un poco por el barrio, ya que no había querido sacar el auto, y terminé recalando en un “ Food Criollo” vecino a casa.

Era un bolichito lindo, al que ya tenía visto, y al que tenía ganas de descubrir.

Un negocio más bien chico, pero muy cálido, atendido por gente joven, y que rezaba en sus vidrieras una proposición divertida:

“AHIJUNA... FOOD CRIOLLO” “Empanadas y comidas regionales”

El bolichito, estaba muy bien decorado.

Abundaban las tinajas con espigas, cuadros con temas gauchescos, cueros de mulita, y allá en un rincón, reinaba una enorme canasta de mimbre, donde varias mazorcas secas, descubrían bajo las chalas descoloridas, unos brillantes granos de maíz.

Las pocas mesas que disponía el local, estaban acompañadas por sillas de paja, y al lado de la ventana, de robustas rejas negras, se dejaban colgar, arreos y bozales.

Casi al lado de los baños, un fardo de alfalfa, y un tarro lechero, terminaban de ambientar la decoración.

Era tan cálido el ambiente, que sentí la necesidad, de compartirlo con alguien, así que le pregunté a la joven de planchado delantal que atendía, si disponían de teléfono, ya que había salido sin el celular.

Ante la positiva, se lo pedí, y llamé a Vero.

Mi suerte al parecer era completa, ya que no solo la encontré, sino que me dijo que ya salía para aquí para cenar juntas.

Volví a la mesa, luego de agradecerle el teléfono, y conociéndola a Vero, me animé a pedir una botella de un buen tinto, para acompañar las dos empanadas de humita , que había pedido como  para matizar la espera.

Mientras comía mis empanadas, que a decir verdad, no eran nada del otro mundo; me dí cuenta de que la salidita, me había servido para olvidarme por un rato de ese matete de Juan y el proyecto.

Aunque comenzaba a extrañar a Edgardo, tenia ganas de charlar con Verónica. Hacia mucho que nos debíamos esto, es decir, comer a solas, y charlar hasta ponernos al día de todo.

Estaba pensando en esto, cuando escuché el grito de Verónica que venía a mi encuentro.

-Ayyy loca.... donde te habías metido pedazo de... – Una levantada de cejas y mi ceño hosco, fueron suficientes para evitar el procaz final de la frase, en el vozarrón de Verónica..

- Pedazo de guacha... iba a decirte, no te asustes... – Nos abrazamos y por

fín se sentó, mientras no dejaba de reírse. Estaba como siempre.... pero con pilas nuevas.

¿ Que te pasa Nora... estas borracha...? ¿ Que es todo este look gauchesco, por Dios..? Ya sé, nos vamos a encontrar con un par de  estancieros, y me lo tenés oculto... – Si hay algo que a ella le

sobraba, era el sentido del humor, y yo era de alguna manera, lo que más necesitaba en este momento.

No Vero... no sea loca... – Le respondí como para empezar a hablar.

Ah ya se.... la nota de los locos... y sobre todo, del “director del loquero” ... – Dijo mientras levantaba su copa de vino para brindar.

Hay basta... dejame hablar... – Era una máquina de decir tonterías

cuando quería, y si se llegaba a tentar, era de terror.

Bueno para un poco, que comemos... – Le dije como para calmarla, y

porque la chica que atendía, parada y sonriendo a nuestro lado, esperaba para tomar la orden.

Mira, yo me vine sin brigdes ni botas, pero ya que estamos aquí, podríamos empezar por un locro bien picante ¿ no..? – Al final,

comimos nuestro locro, después Vero se comió un par de empanadas salteñas, de esas que tienen la carne cortada a cuchillo.

Pedimos media botella más de vino, y entre risas y bromas, nos pusimos al día de nuestras cosas de amigas, (Galleguito y Edgardo incluidos).

Luego le descerrajé sin más ni más, la historia de Juan, sin anestesia.

Vero miraba como atónita, sin decir nada.

Pocas veces había visto que algo le interesase tanto, estaba ahí.... tan callada, que no parecía Vero.

Ahh guacha.... estas escribiendo un libro.  Esta bárbaro Nora, es buenísimo.. –

Parecía mentira, pero Verónica era capaz de estos despistes.

No Vero, no es un libro boba, es una historia real.. –

¿ Como que es una historia real..? –

 Si... todo esto le paso a Juan, un interno de la colonia... – Aquí,

pareció que para Verónica se había terminado el juego, porque se puso seria y me dijo...

¿ Pero vos te das cuenta lo que me estas diciendo no..? –

Sí... más bien. ¿ Porqué te pensas que quería que nos juntemos..?  Necesitaba charlar esto con alguien de confianza.                                    Calcula que la cabeza me da vueltas sin saber que hacer. Es decir, que actitud tomar, luego de que verifique que esto es cierto. Aunque te digo, que estoy totalmente segura de que es así.                               Te imaginas la responsabilidad.. –

Si... la responsabilidad, y el riesgo. – Remarco verónica, que se había

puesto definitivamente seria.

Buenos ves.... de todo eso, es de lo que tenía ganas de hablar con vos.-

Ahora, mirá si todo esto es un invento... ¿ Que papel jugas vos..? a ver si te convertís en el juguete de un loco.                                                Vos sabes que ese tipo de personas, no solo urden tramas de una forma extraordinaria; sino, que se la creen hasta ellos mismos. –

Bueno... pero tengo ciertas cosas, que de alguna forma, avalan lo que me contó... –

¿ Que ciertas cosas...? – Pregunto con la voz que ponía cuando no

jugaba

Mira... mientras hablábamos con Juan, yo estaba escéptica a lo que estaba escuchando, entonces el desenvolvió un atadito en el que tenía guardado algunas cosas... una foto de los tres (Silvia, él y su hija) certificado de defunción de ambas.... una tarjeta magnética y otros documentos personales... Bueno...mientras charlábamos me quedé con el green card...y una tarjeta magnética de la compañía donde figura el logo –

¿ Las tenes acá..? –

No... en casa. –

Bueno, vamos quiero verlas... – Así que pagamos y nos fuimos sin

postre.

Vero, había perdido toda la risa y se veía tan seria, que ya me parecía mentira, así que mientras fui al dormitorio para buscar la otra cartera, le grité, como para cortar lo serio del ambiente.

Hace un poco de café... – Pero ni me contestó, entró al dormitorio

mientras yo me sacaba las zapatillas, y me increpó.

 Ahora, yo no entiendo...  ¿ Como hiciste para meterte en esto ..? realmente no lo entiendo.. – Su comentario me fastidio y se lo dije.

Hay Verónica... deja de joder, al final te pareces a mi vieja. Te hice un comentario como para que me ayudes a pensar, y no para que me cagues a pedos.                                                                                        Aparte no es cuestión de cómo uno se mete o no, sino, de que una vez enterada del asunto, tome o no una posición.                              Creo que por lo que significa, no puedo no involucrarme, y hacerme a un costado nomás porque me parezca riesgoso .                               Al fin y al cabo, soy periodista, y si elegí esta carrera, fue en parte  porque creo en la defensa insoslayable de la justicia... –

Sí... ya se , no me hagas caso... lo que pasa es que me dio miedo.. –

Dijo mientras me sacaba las tarjetas de la mano, y decía en vos alta...

Si.... como ser, parecen autenticas.... –

Ahora que la ves... ¿ Note parece demasiado traído de los pelos que alguien, ( como vos decís) fabule una historia, y para darle fuerza a esa fábula falsifique credenciales  de tal magnitud...? –

Si... en realidad no lo veo muy posible. Pero de alguna forma habría que averiguar algo. ¿ Porque no me la dejas hasta mañana o pasado y yo veo que puedo hacer? –

No entiendo, ¿ que podes hacer con qué..? –

Con las  credenciales. Mirá, tengo un amigo en la embajada americana, y anda en asuntos de computación. –

Pero estas loca.... ¿ y si por averiguar salta todo..? –

Escucha... seré despistada, pero no estúpida. El flaco esta muerto conmigo, cada tanto me llama y todo eso, lo que pasa es que nunca le di demasiada bola, pero ni bien le pida el favor, quedate tranquila que me lo hace... vos dejame a mi... –

Pero mirá que no tiene que... –

Mirá Nora... vos querías de alguna forma mi opinión no, bueno, yo creo que lo primero, es tener la certeza  de que esto, es tal cual lo cuenta este tipo, porque también puede ser de que esta tarjeta sea real, y que lo que no sea real es la historia, o que sea diferente. Y para eso, tenemos minimamente que averiguar algo, si es que se puede.                                                                                                Mañana le llevo esto al flaco, y vos, en todo caso borrate por un par de días, así no tenés que dar ninguna explicación.                     Aparte, si hay alguien que nos puede ayudar en esto, creélo que este flaco. –

Esta bien. Aparte tenes razón, ni siquiera se si todo esto es real... –

Al final Vero accedió a hacer café, y terminamos hablando de pavadas.

El lunes, pensaba ir a la editorial, y esto me significaba preparar algo.

Así que como siempre, le hice el comentario a Vero, para ver en que podía ayudarme, y también como de costumbre, me volvió a salvar.

En este sentido, ella era como una máquina, siempre tenía en el cajón, cuatro o cinco notas ya preparadas por las dudas.

Una tal Maria Nart, una vedette que había tenido una fractura. Ella había quedado en pasar en la semana con el fotógrafo y no iba a tener tiempo, así que me venía bien , y de paso ella no quedaba mal con esta mina.

En la revista les iba a encantar, ya que desde unos líos que había sabido tener con otras vedettes “Maria Nart” siempre era actualidad.

El encuentro con Verónica me había serenado, me había sacado un poco la presión o la ansiedad que me había provocado este tema. Y aparte, tenía solucionado la cuestión de la nota de la semana.

Le dije a Vero que se podía quedar, pero me dijo que no, que con el asunto del gallego, no había parado en la casa, y que su madre, estaba insoportable. Así que se fué tranquila, y yo me quede a dormir.

Quería llamar a mamá. Pero ya era demasiado tarde. De cualquier modo, ya me había visto bastante en la semana.

Y tampoco era cosa de que se acostumbrase, como decía Vero.

Me dormí enseguida creo, ya que a la mañana, la televisión estaba encendida, y yo no recordaba haber visto nada.

Me prepare tranquila, la ropa que me iba a poner, y me dí una ducha.

Antes había dejado arriba de la mesa, todo preparado como para hacer la nota, la agenda, el grabador de mano, la cartera, y la dirección que me había pasado Verónica.

 Aunque superficialmente estaba tranquila, mantenía de alguna forma la expectativa de hablar con Edgardo.

Por un lado sentía como que estaba mal, el no comentarle lo que había hablado con Juan, y por otro, comenzaba a pensar si en realidad había sido lo mejor, el permitir que vero se llevase la credencial y averiguase. Aunque eso lo diría el tiempo...

Y el tiempo lo dijo...

Hacia ya tres días que ni hablaba a la colonia, y durante el mismo tiempo, no había recibido llamadas de Edgardo.

Tal vez había presionado demasiado, o había estado despectiva el alguno de mis comentarios.

 

Si bien no sabía el motivo de su silencio, me cargaba de culpas y dudas, y a decir verdad... tenía ganas de verlo.... lo extrañaba.

Los últimos días habían pasado chatos, y en la redacción, asistían al deslumbramiento que era verme varios días seguidos, y trabajando ordenadamente en el cierre de notas.

A Vero, no la había vuelto a ver, y los dos llamados que le había cruzado, no me los había respondido, ya comenzaba a aburrirme, mientras desde el box de al lado, escuche su vozarrón.

Yo miraba una Bijou que había traído una compañera para vender, cuando la vi entrar.

En realidad ni entro. Se paro bajo el marco de la puerta, me miró con una sonrisa apretada, y a espaldas de la otra compañera, me hizo señas con la cabeza, como para que la vea en privado... mientras ensayaba un...

-Buen día... –

Dejé pues la bijouterie para después, disculpándome por el apuro, y salí a su encuentro.

Ya en el pasillo, su vos grave, me presagiaba noticias bravas .

Vamos al box que tenemos que hablar... – Me dijo.

Estuve con el pendejo... –

Sí..  ¿y? – Le pregunte ansiosa.

No... ni te imaginas lo que me dijo... – Me decía entre atónita e

intrigante

Bueno, dale dejate de dar vueltas y contame... –

Mira, este Juan, como existir, existe. Tiene captura internacional por un presunto homicidio en EE.UU.. Donde se escapo alterando los archivos de la central de policía, y se cree que mato a otra persona en Honduras para cubrir su fuga... –

Bueno...  ¿ y qué más..? –

Como que más Nora.... ¿ Te parece poco..? ¿ Que querés,  más todavía..? mato a dos persona... – Pero no la deje seguir.

Eso ya lo sabía Vero. Yo te conté las cosas muy por arriba, pero Juan ya me había contado algo de esto, y yo fui la que no te dije ciertos detalles, esto de las muertes ya lo sabía. –

¿ Vos, sabías que había matado a dos personas..? –  Respondió a los

gritos mientras yo trataba de hacerle bajar la voz.

Para Vero... para un poco. Baja la voz y escuchame por favor... –

¿ Que querés que escuche...? – Dijo mientras había logrado ya que se

calme un poco.

¿ Otro resumen de la historia...? Deja de joder.... me haces poner la cara, y resulta.... –

No Vero, no es como dicen, el no tuvo nada que ver con esas muertes, al menos con una... –

Ahhh,  Bueno... ahora me dejas mas tranquila... – Dijo en forma

sarcástica.

Escuchame, lo de EE.UU. es mentira. Lo incriminaron a él, pero él no tuvo nada que ver. Y lo de Honduras, fue un accidente... –

Así que, prender fuego a una persona... ¿Vos lo llamas un accidente..? –

¿ Que, salió eso también..? – Verónica me miró, y noté que la

pregunta la había fastidiado

¿ También sabías esos detalles, no..? –

Mira vero, ya te dije que era mentira. –

¿ Pero que sabes vos si es mentira? ¿ Y si fué a vos que te mintió..? Explicame como comprobas que el tipo esta bien de la cabeza, cuando hay informes internacionales que dicen que mató a dos personas...-

Pero pará... pará...  Vos misma dijiste que en los informes aparecía, que estaba implicado en un “presunto asesinato”, y que “se cree” había matado a otra persona para cubrir su fuga., ¿ o no..?                   Y si fuera accidente... escucha... – Y no tuve mas remedio que 

Contarle la historia completa, con lujos y detalles.

Ahora podía ver como la cara de verónica iba cambiando, imperturbable me dejó seguir hasta el final, sin interrumpir, y luego me preguntó.

Ahora no entiendo... ¿ Porque no me contaste, lo de la muerte de la esposa y la hija...?  -

La verdad que no sé. Me pareció que el asunto del virus, era en realidad lo más inmediato. Que se yo... Pero al menos sabemos que algo de realidad, evidentemente hay. Aparte es como algo demasiado intrincado para ser una cosa fraguada, demasiados detalles...               Es más, por lo que me dijo, él tiene aun algunos minidisc del proyecto, donde hay partes del trabajo de ese tal Mouhen Mholi. –

Era como que no me escuchaba, se había quedado estática, con la vista perdida en alguna parte...

¿ He Vero... me escuchaste..? –

Si... si... lo que pasa es que sigo sin entender, el porque no me contaste todo como era... – De pronto levanto la cabeza y me dijo

mas seria que nunca...

¿ Te das cuenta, que tal vez cambio todo..? –

No entiendo lo que decís.... no te vas a ofender por una cosa así... –

No Nora.... que la situación cambio. Que si yo hubiese sabido esto de un principio, no se si hubiese  pedido esos informes, me entendes...    si es verdad lo que te contó Juan, revolver el avispero, no se si era lo mejor... –

Hay Vero... no me asustes... –

No. No te asustes si querés, pero es la verdad. Es peligroso hasta para nosotras. Es decir, si no es verdad, es peligroso Juan, y si es verdad, apenas nos tenemos que cuidar de la C.I.A.                         Evidentemente en EE.UU. estuvo y algo de lo que contó, resulta cierto... no se. –

Vos que le dijiste al flaco. –

 ¿ Como que le dije... de que..?-

Si... ¿que comentario le hiciste cuando le pediste que te averigue esto? –

Nada, me aparecí, le tiré un poco de onda, le pregunté porqué no me había llamado más, y me dijo que porque había perdido el teléfono.   Después ahí nomás, le pedí que si no me buscaba los datos de una persona, que era para una investigación  de un colega amigo de un diario en el Uruguay, a quien yo le debía varios favores,  y bueno tipeo un par de direcciones, y bueno, comenzó a salir esto... –

¿ Y de la compañía..?

De la compañía sabe que existe, tiene una pagina con su nombre inclusive; venden software  a medida para todo tipo de empresas, y de emprendimientos... Pero nada en especial, el nombre de Ferlé, ni aparecía... –

¿Y como sabes eso...? –

A.... porque el flaco es medio loquito...  ¿de estos hacker viste..? Se metió en un par de direcciones, y en los record o staff de personal de la  empresa y sacó un print, y el nombre de Ferlé, ni aparecía... –

¿ Como... imprimieron una lista..?

Si, no te lo acabo de decir. La tengo en la cartera. –

Damela por favor, quiero ver si encuentro otro nombre.. – Mi intención era ver si figuraba Bill en esta lista.                                    Por fin la encontró y pude dar un vistazo..... Ahí estaba.... entre los primeros nombres, se podía claramente leer...

                             

                                 Director de Proyectos y Diseño

                                                 BILL GRAWES

Bill Grawes.... -  Pensé en vos alta...

¿ Quien es Bill Grawes..?-

Si, perdoname.... Bill Grawes, era el jefe de proyecto de Juan, y de los otros colegas, así que esto confirma también lo que me contó Juan... Esto, como yo lo supuse... no es un invento..                               A propósito, y después de ver todo esto, el flaco ¿ Que te dijo..? –

Nada, me pregunto en que andaba, y le volví a decir lo mismo. Que no era para mí, que era para un colega de Uruguay, a quien le debía una gauchada, y que había quedado en averiguarle, y que después que este tipo terminase con la nota, le iba a avisar como había salido. Después no volvió a preguntarme nada... –

Bien... y tu teléfono... ¿ Le diste el numero...?

No... porque justo que estábamos charlando, entro una jefa o que se yo, y medio que terminamos saludándonos a la apurada, quedando en vernos... o algo así. Así que al final no se lo dí. –

Bueno. Menos mal. –

Hay Nora...  ¿ No te parece que hay que dejar esto...? –

Estas loca... para nada...  Si lo que dice Juan es como creo, y resulta cierto... estamos todos jodidos... –

Si. Pero si nos llagan a agarrar en medio de esto... las jodidas vamos a ser nosotras. –

Mirá Vero, vos por lo pronto, no hables de esto con nadie, ni averigües mas nada. Y si te llega a llamar o verte, y el flaco toca el tema, hacete la que pasaste el material que te había dado, y que ni te importa, ni sabés para que lo quería. Y dame las tarjetas...              Yo por lo pronto ahora voy a arreglar para salir. Le voy a decir a Hernández que tengo que ver unos chismes o algo así, total lo tengo dulce estos días. –

¿ Y  adonde vas..? –

Me voy a ver a Juan.... bueno, en realidad primero voy, a ver a Edgardo, no quiero seguir sin que sepa sobre esto...  porque si...–

El sonido del intercomunicador interrumpió mi explicación.

“Nora Garre línea cuatro”- Se escuchó...

Hola Edgardo... – dije con sorpresa, mientras le hacia señas a

Verónica de que era él.

Estábamos hablando de vos... Con una amiga.... No, no la conoces... – Deliberadamente apreté el botón de manos libres, ya que Vero me hacía señas que quería escuchar... –

¿ Y como andas..? Disculpame  lo de la otra vez, lo que pasa es que me sentí como presionado... – Yo a todo esto contestaba con

monosílabos.

Pero no quiero que pienses que no pensé sobre el asunto, y ví que tenés razón. Que no se justifica siquiera por el bien de él mismo, que yo lo tenga como trofeo, como preservado para las grandes ocasiones... así que hoy mismo, voy a mandar un par de fichas a la policía, y que le vengan a tomar las huellas... –

NOO!! – Grité sin dejarlo terminar, a tiempo que Vero saltaba de la silla y me hacía todo tipo de señas...

¿ No qué..? – Me pregunto como no entendiendo.

Que no, que espera a que hablemos... –

Pero no, Nora. Quedate tranquila, que creo que tenés razón, esta todo bien... –

No importa Edgardo, te pido a que esperes que hablemos,  ¿ puede ser..? –

Bueno. ¿Pero que pasa, paso algo..? Porque me entere que habías estado, y como no me esperaste... –

Mirá, sí y no. Pero prefiero que almorcemos juntos y lo charlamos... ¿Tenés tiempo..? –

Sí , más bien. –

Bien, en la parrillita de la otra vez, tipo 13 hs. ¿ Te parece..? Chau... un beso... nos vemos. –

Bueno, bueno.... – Dijo Vero con sonrisa picara. – Parece que el

doctorcito te echó el ojo....

No seas tonta querés. –

Precisamente porque no soy tonta, te digo lo que te digo, ese tipo esta muerto con vos... –

Bueno cortala, yo me voy porque si no, no llego. –

Te acompaño. – Dijo mientras se reía.

No gracias, me arreglo sola. – Conteste también sonriendo.

Enseguida me puse en viaje.

Me hacía bien pensar que lo iba a ver, y a pesar de todas las preocupaciones por esto que estaba pasando, por un momento me olvidé de todo, para pensar nada más que en él...

Llegué con bastante tiempo por delante, y me vino bien, como para repasar las cosas que habían sucedido.

Porque inventaría Juan tan tremenda fábula.

No, yo estaba segura de que esta historia de Juan era cierta, y necesitaba hablar con Edgardo al respecto.

Di vuelta la cabeza y miré hacia fuera, justo cuando estacionaba el auto.

Su figura desgarbada se encaminó hacia la entrada, y al descubrirme tras la vidriera, me saludó con la mano en alto.

Estaba como serio. Luego de entrar me saludó con un beso, y nos pusimos a hablar.

Los primeros fueron comentarios vanos, o más bien domésticos... ¿ Qué hacés..?    ¿ Como estas..?  Tenía ganas de verte....  y todo por el estilo.

Creo que fué la primera vez, que me dí cuenta fehacientemente, de que me gustaba y tenía toda la idea, de que también... yo le gustaba a él.

Tal vez fue por eso que arrancó a decir.

Mira Nora, yo se que el otro día te fuiste mal, por la casi discusión que tuvimos, pero tenés que entender, que ciertas decisiones, sobre todo en  vidas que no nos pertenecen, hay que tomarlas no solo con criterio, sino con cierto tiempo de maduración  y en el momento oportuno. –

Esta bien Edgardo, yo también me dejé llevar por el arrebato, y se que te presioné, más allá de lo que te mereces, y de lo que me corresponde, ya que no tenés porqué darme ningún tipo de explicaciones, ni soy quien, para pedir que tomes ningún tipo de actitud, así que bueno, olvidémoslo, y disculpame. –

Esta bien Nora,  mira no hagamos de esto algo tan denso, yo tampoco te dije nada, referente a que no tenés  porque pedirme una  u otra actitud, si discutimos lo que discutimos, es por que yo también dí lugar a que así sea, y no me arrepiento de haberte dado ese lugar... así que no sigamos esto por favor... – Dijo, mientras me tomaba la

mano... No pude menos que decirle que estaba de acuerdo, que tampoco quería estar de ninguna manera, enemistada con él... 

Ahora todo era distinto... el ambiente ya no se sentía tan tenso, y a pesar de que me había soltado la mano, todavía me parecía sentir que estábamos unidos.... después de todo... era un dulce.

Bueno- Dijo con esa sonrisa que le llenaba la cara.

¿ Y ahora.... de que vamos a hablar..? – Dijo con picardía. Pero yo

todavía estaba muy interesada en contarle lo de Juan , como para encarar algún otro tema...

El sábado yo anduve por la colonia. –

Sí ya sé, me contó Elvira.-

Bueno, yo le pregunté por vos... –

Si , pero te fuiste sin esperarme. – Me reprocho.

Si, es verdad, pero escúchame por favor... – Y comencé a contar la

historia tal y como me la había contado Juan, al fin y al cabo, el mismo me dijo que quería habérsela contado.

Edgardo escuchaba en silencio, y no salía de su asombro.

Cada nuevo detalle que iba descubriendo de aquella negra trama, sumaba en su rostro más desconcierto, pero aún así, ( o tal vez por eso) permitió que llegase hasta el final, sin interrumpirme.

La verdad.... no se que decir Nora... – Fué lo único que pudo

expresar.

Mira como decir no tenés que decir nada, es más, iba a ser Juan mismo el que te lo iba a decir, pero me comentó, que no había encontrado el momento... –

¿ Y que.... con vos se dio..? – Me preguntó en una forma extraña....

¿ A que viene esta pregunta Edgardo..? ¿ Que sentís... celos..? – Le

pregunte sin vueltas.

No.... disculpa.... pero me da bronca, que haya vivido y hablado un montón de cosas conmigo, y de pronto, a vos, que ni te conoce, te hace tamaña confesión.... –

Bueno... precisamente. Al no tener ningún vinculo afectivo conmigo, le fué seguramente más fácil que con vos, en donde de alguna forma estaban mezclados afectos  y otras cosas... –

Ahh... Bárbaro, lo único que falta ahora es que me analices... –

Ay Edgardo, por favor. No puedo creer que te moleste tanto lo que te dije, que por otra parte, realmente te lo iba a decir el propio Juan. –

 Si... me lo iba a decir.... pero lo cierto es que te lo dijo a vos... –

Bueno Juan... Perdón, Edgardo. ¿ que hacemos, seguimos hablando de la cuestión, o te das por ofendido y terminamos esta conversación como un mero encuentro informativo..? – se notaba que le había

molestado bastante, ya que tardó unos segundos en balbucear una respuesta...

No... esta bien, seguí... –

Bien. Lo cierto, es que cuando me enteré de todo esto, o mejor dicho, después que me fui de la colonia, me encontré con Verónica, una amiga, y me propuso hacer algunas averiguaciones, con un flaco amigo que trabaja en la embajada de EE.UU. y resulto ser, que tiene captura internacional, por estar involucrado en dos posibles muertes.-

Pero esto es grave Nora... –

Si, ya se que es grave Edgardo, por eso es que no quería que lo fiches, ni que pidas su filiación, antes de hablar con él... –

Así que Juan Fuló... –

En realidad tampoco se llama así... se hace llamar así, para evitar su verdadero nombre, por una cuestión de protección. Su verdadero nombre es Juan Alberto Ferlé. – Edgardo estaba como desorientado,

pero en ningún momento se alarmó, más allá de la primera sorpresa del comienzo.

Necesito hablar con el Nora. – Dijo mientras se levantaba, y pedía la

cuenta.

Lo seguí con el auto hasta la colonia, y luego de estacionarnos, nos dirigimos hasta donde Juan tenía su habitación.

Edgardo golpeo varias veces, esperando la contestación que nunca llegó.

Tras el último intento, ví como en su cara, iba creciendo el fastidio, y le pedí que me dejara intentar.

Juan, soy yo.... Nora.... contesta por favor. Dije tras golpear su puerta una vez....

No hubo contestación. Pero no tardo en escucharse el girar de la llave en el tambor de la cerradura, y segundos después, la puerta se abrió lentamente..

La figura de Juan, entonces se recorto bajo el marco de la puerta, y con voz resignada, se lo escucho decir...

Hola.... pasen por favor... –

Pasamos los dos sin decir una palabra. Edgardo se había sentado en uno de los oscuros sillones de cuero, y desde ahí, lo miraba fijamente sin decirle nada.

¿ Como están..? – Atinó a murmurar ni bien terminó de cerrar la

puerta, y mientras venía hacia nosotros.

El momento era tenso, y sabía que tenía que mechar alguna frase como para romper con aquel clima...

Mira Juan.... yo le conté todo a Edgardo. Perdoname,  pero no podía seguir ocultándoselo. Aparte, vos mismo me dijiste que pensabas hacerlo... .

Esta bien Nora.... – Respondió como buscando las próximas

palabras.

Desgraciadamente, no pude, o no supe contárselo antes a nadie... que puedo decirte... – Dijo mirándolo fijo a Edgardo.

Edgardo, que aún se encontraba frustrado por  aquella confesión, no hubiese sido hecha a él, le respondió como expectante... –

No sé... podemos empezar por tu nombre, por ejemplo ya que parece, que ni eso conozco... –

No... es verdad. Pero creé que no ha sido por maldad, ni mucho menos porque no creyese en vos, a quien sabés, me une un profundo afecto, sinó fué por protegerme... y protegerte. – Edgardo suspiró

entonces profundamente, mientras Juan seguía con su testimonio...

-Cuando llegué aquí, (más allá de que no estabas) yo andaba mal. Hacía tiempo que había empezado a tomar, con “el cantor”, y andaba rodando por los pueblos, borracho y sucio.

Dormíamos donde nos encontrase la noche, y vivíamos mendigando para el vino o para comer alguna cosa.

Para esa época, me daban convulsiones, (de las cuales creo llegaste  a ver alguna) en las que me desmayaba, y perdía el conocimiento... y en eso tengo que agradecerle a “el cantor” que siempre me cuidó.

Cuando llegué aquí, no tardé en darme cuenta, que este sería el último lugar en donde me buscarían, entonces decidí un a vez más, matar a Juan Alberto Ferlé y permitir que este Juan Fuló se pudiera curar, y recuperar de alguna forma su estima, y su lucha.

Ni bien pude, (y con tu llegada) me fuí haciendo un lugar... y bueno, ¿qué te puedo decir..? los otros detalles más o menos los sabes... –

Sí... creo que sí... – Respondió Edgardo, quien parecía más sereno.

Lo que no me queda claro, es lo del virus... –

Te entiendo. – Comenzó respondiendo Juan.

Yo se que puede sonar loco, pero en este caso, es mucha mas loca la realidad.                                                                                               El virus, es en un principio, (o fue en un principio) un arma táctica sin terminar... (al menos en lo que a mi respecta). Fija, mediante exposiciones subliminales, micro imágenes de alta frecuencia, capaz de fijar ordenes que se alojan en la memoria de quien se exponga frente a ellas.                                                                                             Una especie de reflejo condicionado, que acumula en alguna parte del cerebro de quien se exponga, ordenes o acciones, listas a ser ejecutadas en un determinado momento, para y por quien tenga el poder de detonar dichas ordenes, y que hoy por hoy.... desconocemos quien es.                                                                                                   Es decir, se que Bill, era la parte visible de aquel proyecto ( al que no creo que hayan abandonado) pero nunca supe, para quien trabajaba,  aunque no es muy difícil darse cuenta, que se trata de un grupo de poder. Tal vez, de ese directorio, que alguna vez nos nombrara el mismo Bill, y que si bien nunca conocimos, se decía que estaba constituido por las fortunas más grandes de la tierra, y los niveles más altos que uno pueda imaginar. -  Juan parecía haberse

sacado un peso de encima, y Edgardo, lo miraba asombrado, asintiendo con su cabeza cada párrafo con los que Juan, seguía informándonos...

Y como si esto fuera poco por si solo, hay que agregar, que la mera exposición a dicho virus, más allá de la ejecución de las ordenes, provoca, según la persona.... irracionalidad.... violencia, en otros desgano o cierto grado de autismo... – Edgardo, que a esta altura

estaba como desencajado, explotó diciendo entre una sarcástica risa...

Es decir... o terroristas, a mano de no sabemos quien.... o tarados –

No pudiste tipificarlo mejor... – Contesto Juan secamente, mientras

nos miraba a los dos, que nos habíamos quedado como congelados... y agregó....

¿ Entienden ahora el porqué de mi desesperación, de mi recluirme aquí, y mi falsear un nombre..?- Ninguno de los dos contestó, aunque

la afirmación se sentía en el aire. Los dos entendíamos perfectamente, pero era algo tan fuerte, que tardábamos en reaccionar.

- Que tal... – Dijo Edgardo levantando la vista sin mirar a ningún lado....

Luego, pasado unos segundos, pareció salir de su letargo y con una frialdad envidiable, pregunto...

Bueno Juan... ¿ entonces como sigue esto..? –

Yo, en este tiempo, he hecho algún tipo de adelanto en lo que se refi... – Pero interrumpí sin dejarlo terminar.

El otro día que hablábamos, vos me mostraste unas credenciales que al irme, por descuido me llevé... –

Si, ya me había dado cuenta... -.

Bueno, cuando llegué a casa, me encontré con una amiga... –

¿ Y le contaste..? – me pregunto.

Sí, pero no solo eso.... Ella es como mi hermana, mi mejor amiga, periodista también, y la historia le pareció tan fuerte, que al decirle yo, que tenía un par de credenciales, insistió en que averiguáramos por intermedio de un conocido, que ella tiene en la embajada americana, he hicimos, un par de averiguaciones... –

No entiendo... – Dijo Juan con cara de quien espera una mala noticia.

¿Que tipo de averiguaciones..? -

Sobre tu seguro social, y la compañía. De cualquier forma, esto no se hizo en forma oficial... este muchacho es medio hacker, y que se yo, busco por ahí... en los staff de empleados... –

Bueno... ¿ Y..? –

Nada... en los record de personal no figuras, pero tenés captura internacional pedida por el FBI  y la INTERPOL. Según dicen por estar implicado en dos posibles homicidios... – Lo que pensé que  le

iba a molestar o perturbarlo, no produjo ni lo uno, ni lo otro, y tanta fué mi sorpresa, que me animé a preguntarle...

¿ No te jode lo que te estoy contando..? –

No... realmente no.                                                                                           De alguna forma, ya lo imaginaba, tal vez yo en lugar de ellos, hubiese  hecho lo mismo.                                                                          De cualquier forma, esto habla de que los recaudos que tomé no eran en vano.- Pero no me engañaba, a pesar de todo su esfuerzo, podía

ver en su cara la preocupación, así que le pregunté.

¿ Y a que se debe entonces tu cara de preocupación..? –

A que espero que no hayan rastreado la solicitud de datos... y no solo por mí... sino por como puedan involucrarse otras personas...              Si bien como te dije, contaba con que podías querer confirmar lo que te había dicho... de alguna forma también, esperaba que no lo hagas... – Edgardo, parecía más afectado que él, y que yo misma, y le

pregunto con interés.

¿ Y si te rastrean hasta aquí..? –

Mira ... hasta acá me parece difícil. Si no, hubiesen venido hace rato por mí...                                                                                                       Saben que puedo estar en Argentina, o al menos lo deben tener como hipótesis, pero creo que todo este tiempo que pasó, ha servido para sacarme de primer plano.                                                                           Bah... espero no equivocarme. –

 Sí... tenés razón. Pero volviendo a mi pregunta inicial. ¿ Como sigue esto..? – Volvió a insistir Edgardo.

Creo que lo principal por ahora, es que no se entere más nadie. Me parece, que para una cosa como esta, cuatro ya somos multitud...-

De cualquier forma... – Dije volviendo a interrumpir

Verónica no le comentó nada... simplemente le pidió los datos, y nada más. Aparte que yo le dije que no lo comentara con nadie... –

Esta bien Nora... lo hecho, hecho esta... – Dijo con muy buen tino.

Ahora lo importante, es saber en que estado están las cosas, es decir. Con las muertes de Mohuen, de Schervic, y mi deserción, el proyecto debe haber sufrido algún tipo de retraso o cambio.                                    No creo que lo hayan abortado, ya que como nos reclutaron a nosotros seguramente captaran a otros, hasta llegar a su meta.                                                                                          El poder económico, indudablemente lo tienen, pero se debe haber retrasado enormemente, lo único que juega a nuestro favor, es que todo el aparato, de lo que fue el proyecto original, ( y me refiero al aparato geográfico ) lo tienen que haber desensamblado, ya que no podrían dejar ( al menos mientras me supiesen con vida) la posibilidad de que probase la veracidad del proyecto.. –

Y entonces... . - Volvió a preguntar Edgardo...

 Entonces... entonces... Entonces no es tan sencillo. Se necesitan equipos, horas de trabajo...una diagramación mínima. 

Esta bien Juan. Pero intentemos al menos, “un pequeño primer paso”- Dijo Edgardo, para tapar un poco el fastidio de las palabras de

Juan, y siguió...

Yo comprendo lo que debe haber sido pasar por todo lo que pasaste, pero también me doy cuenta, que intentas luchar contra esta aberración o proyecto como se llame, y que solo, no vas a llegar mucho mas lejos que hasta aquí.                                                                                         Lo que digo, es, pautar prioridades y organizarnos, al menos minimamente,(como vos decís)  para luchar desde nuestro lugar, y posibilidades. Aparte, sino, ¿ para que nos contaste esto..? Evidentemente porque querés hacer algo, no creo que sea esto, meramente testimonial, o confesionario.                                                                                                         ¿ O nos das a entender que estamos frente a un futuro azaroso, que según la preedición mas bondadosa, nos auspicia un porvenir bizarro... para que..? ¿ Simplemente por el deleite sádico de vernos sufrir..?     ¿ Para quedarnos sin hacer nada..?                                                                             Bueno, si es así... sentémonos entonces al último banquete, esperando la traición.... o tirémonos, en un sofá, a ver crecer el exterminio en nuestro televisor a color, mientras engordamos, comiendo cuanta porquería se pone de moda...                                                                                          Bueno... yo al menos, no puedo elegir eso....                                                           No puedo resignarme, a no tener mañana, sin hacer nada. – Yo lo

escuchaba en silencio. Hacía tan poco que lo conocía, y me llenaba tanto.

Lo sentía como la sublevación de mi yo, como mi acto fallido...

Parecía ver las cosas en silencio, como si fuera un fiscal juntado pruebas... Con su rostro enjuto, y su consecuencia.

Como  abrevando en fuentes que luego servirían para aplacar la sed...

Y ahora, estaba justamente allí.... en ese mismo punto erguido y altísimo, elevándose a cada palabra. Sostenido por el pedestal de la razón, y empujado por la fuerza de su convicción.

Ahh!!  Como lo gozaba.... Con que placer veía mis mugre, mis esmirriadas cobardías cotidianas, contraponiéndose con esta figura, que ahora mismo me involucraba en su llama....

- Edgardo tiene razón Juan... algo tenemos que hacer. -  Edgardo se dio

vuelta y me miró sonriente. Una mirada enorme... una mirada cómplice y complaciente.  Fué como un beso, como un abrazo, como un pacto sin palabras.

-Si... ya se... – Dijo Juan respirando largo y profundo

Tal vez, aunando esfuerzos, tengamos algún tipo de posibilidad.... –

Mirá Juan.. – Le dijo Edgardo, intentándolo convencerlo para que no

decaiga.

Lo primero, de alguna manera, la parte más importante hasta hoy, ya la cumpliste, que fué la de sobrevivir; la de haber resistido. Con las perdidas, y con todo lo que significa una guerra, pero haber resistido. Segundo, haber tenido la valentía, y la inteligencia, de habérselo contado, a las personas correctas... ¿ Te parece poco..? –

No. Al contrario, me parece mucho. Mucho y caro el precio que tuve que pagar... – Pero Edgardo no permitió que siguiese...

Mira... hace un rato, le contestabas a Nora, con la misma frase que yo te voy a decir ahora, mas allá de que te pueda parecer crudo...    “lo hecho, hecho esta”.                                                                          Ni sé, ni creo que nadie pueda entender, el dolor por lo que pasaste y por lo que pasas, pero creo que si no luchamos, todo eso, fue gratis.                                                                                        Creo que en este momento, lo más importante, es lo que antes decías, aunar esfuerzos, ya que si entendimos algo de lo que contaste.... los vamos a necesitar.                                                                             Por lo pronto decías que necesitabas equipos. Bueno... ¿ Que equipo mínimo se necesita?-

Y... como mínimo una Pentium III, con un procesador numérico, y una lectora para minidisc, ya que aun tengo los discos que me paso Schervic, y eso nos va a ahorrar mucho tiempo de trabajo.                           También una buena conexión a Internet, y lo optimo, seria una laptop, con conexión satelital, como para poder hackear diferentes equipos, y no quedar enganchados .... y después.... trabajo de banco, de agenda....-

¿ Que querés decir con eso de trabajo de bancos...? –

Mira Nora. Seguramente, todo este proyecto se haya mudado. Otro nombre, otra compañía, en fin... otra mascara, pues bien, hay que ver, bajo que mascara se esconden.                                                     Algo ya te había adelantado el otro día.; hay que monitorear, nuevas compañías de software, de juegos, que fabriquen CDs, publicaciones digitales, en fín, no hay que dejar ningún rincón sin mirar.

Pero eso es una locura..!!- Dijo exaltado Edgardo

Podríamos pasar todo una vida buscando, y aún así no encontrar lo que queremos... –

No... quedate tranquilo. – Le respondió Juan con un aplomo que ya

Extrañaba.

No si utilizamos algunos parámetros, te explico.                                               Entre algunos de los datos que me cruzó Schervic, estaban los nombres de algunos de los que conformaban la cara visible de las compañías,  esos otros Bill, que no conocemos, y que también trabajan para el directorio. –

 Ahh!! – Grité, interrumpiendo nuevamente.    

Yo tengo una copia del personal de la compañía de Bill . -  

¿ Como una copia..? - Pregunto exaltado Juan.    

Si, entre las cosas que vió este muchacho del que te hable; ( el hacker amigo de Verónica) fue el staff del personal, por eso te dije que vos no figurabas, sin embargo Junto con un montón de nombres en la parte directiva , aparece el de Bill Grawes... es más.... acá tengo el print.- Dije metiendo la mano en la cartera y sacando la copia de

varias hojas.

Bravo!! Nora... a ver, dejame ver.- Dijo Juan mientras leía con detenimiento aquellas hojas...

No te imaginas, lo útil que nos va a ser esto. – Dijo mostrando me

los diferentes nombres ahí existentes.

Es muy probable como antes te dije, que el proyecto haya cambiado tras la fachada de alguna otra empresa, y si es así, algunos de estos nombres, han de estar seguro en su conformación societaria.                            Si aparece alguno de estos nombres, en compañías relativamente nuevas entonces puede ser lo que buscamos, y nos puede dar un indicio, de cómo piensan lanzar el virus.... Entienden.. –

¿ Bueno, y cuando empezamos..? – Preguntó Edgardo.

¿ Ustedes entienden que esto no es un juego no..?                                         Porque no quiero tener la responsabilidad, de que pasen por algo que no esperaban.                                                                                            Yo he perdido  prácticamente todo, así que no me queda mucho por perder, pero en cambio ustedes.... -  Se hizo un largo silencio, sin que

nadie agregara ningún comentario, y ésta vez, fué el mismo Juan el que quebró el hielo.

Se sentó bien recto en su silla, arqueo la espalda como para acomodarse los huesos, luego golpeó la mesa con las dos palmas de la mano y con distensión, arengó...

-Bien... A trabajar entonces!!- Ni bien terminó de decir eso, descorrió una cortina que hacía de puerta a un armario, y trajo un block de papel y unos lápices.

Veamos ... – Dijo, mientras dibujaba en una hoja tres círculos a los

que unió con una recta, cada uno de los cuales, tenia el nombre de uno de nosotros, y una serie de items.

Mi labor por ejemplo. Consistía en buscar las conformaciones de nuevas compañías, y cruzarlas entre si, en busca de algún dato relevante.

Edgardo por su parte, trataría de conseguir el equipo necesario, y posible, mientras que Juan, se afectaría al virus, su detección, y como contrarrestarlo.

También habíamos quedado, en que para no levantar ninguna sospecha, en la colonia, iba a quedar todo como hasta ahora, no íbamos a abundar en llamadas telefónicas, y cualquier cosa que tengamos que decir en relación al proyecto, o cualquier nueva información, la bajaríamos personalmente, ( bueno, en realidad yo, ya que ellos podían verse diariamente) luego, quedamos en encontrarnos de nuevo, a los tres días es decir, el viernes; y dimos por terminada, nuestra primer reunión de trabajo.

Era tarde, y Edgardo se ofreció a escoltarme hasta la autopista, cosa que acepté.

Unos metros antes de subir, me hizo señas con las luces para que pare. Estacionó atrás mío, se bajó, y vino a saludarme.

Yo había bajado la ventanilla, y torcí un poco la cabeza hacia el costado para mirarlo...

Bueno... – Dijo mientras se agachaba para saludarme

Era de Dios que teníamos que hacer algo juntos no... –

Sí, parece que sí ... - Le conteste mientras dejaba escapar una sonrisa

Bueno, mañana te llamo... – Dijo mientras se seguía agachando hacia

mí... Estaba tan cerca, que pensé que me iba a dar un beso en la boca... (pensé, o mas bien deseé)  me miró profundamente a los ojos, mientras bajaba hacia mí su cara... yo intentaba respirar hondo sin que se notara, para quedarme con su perfume, y me descubrí con el corazón latiendo más fuerte que lo normal; hasta que el bocinazo de otro coche queriendo subir, nos sobresaltó. Entonces se paró, sonrió, suspiró lentamente... y con unos golpecitos en el techo me despidió....

Te llamo.. si..-

Bueno...chau... – Dije moviendo mi mano, mientras Edgardo, ya

caminaba hacia su auto.

Subí la ventanilla, y entré por fín ala autopista. Era una noche espléndida, fría pero abierta.... las estrellas parecían explotar por sobre las luces de mercurio, y ya no me acordaba ni de Juan, ni del virus, ni de nada..... Mi corazón seguía latiendo apresurado, y dentro del auto, solo flotaba su olor.

Llegue a casa en una nube, me costaba concentrarme en algo... todavía me parecía que estirando el cuello, podía tocar con mi mejilla su mentón...

Abrí la puerta, tiré el bolso sobre la mesa, y apreté el botón del contestador en busca de algún mensaje. No había llegado a la cocina, cuando escuche su voz...

NORA LLAMAME !!!  LLAMAME NI BIEN LLEGUES

Me dí vuelta sobre la marcha. Tal vez en otra oportunidad, hasta me hubiera alarmado, sobre todo por el tema que estábamos tratando, pero no.... no sentía más que querer llamarlo y escuchar su voz, así que marque apresuradamente su número. Seguramente él también estaba ansioso., porque no alcanzo a terminar de sonar la segunda vez, que ya estaba atendiendo...

-¿ Nora..? –

Si yo...? Que pasa..? –

Pasa que necesito verte... Necesito verte ahora mismo... –

¿ Pasó algo..? –

No, si, pasó que quiero verte. Que quiero que hablemos, de nosotros No quiero que pase otro día... necesito verte ahora... – su voz

temblaba desde el otro teléfono, y yo temblaba desde aquí...

Me quedé en silencio unos segundos, y al fín le dije...

Esta bien... vení.... yo también quiero verte. – Hasta pude adivinar su alegría y su sonrisa cuando me respondió apresurado.

Bueno, salgo para allá. –Estaba nerviosa y contenta al mismo tiempo.

Prendí el calefón para  ducharme y eché una mirada rápida a la casa, que como siempre, estaba hecha un desastre.

Ropa tirada por aquí, algo para colgar por allá, algún cacharro que había quedado sin lavar, en fín... pretendía que de alguna manera, el ambiente brillase cuando llegue. Así que rápidamente arregle todo a las corridas.

Sabía que dispondría de unos 50 minutos hasta que llegue, y los aproveché.

Acomodé todo, limpié por arriba las plantas, y puse a hacer café, puse una carpeta y un centro de mesa en el comedor, y aquí y allá, tiré un poco de perfume, para quitar el olor a encierro.

Por fin me duché, y elegí la ropa que me iba a poner, como hace mucho que no hacía....

Todo era augurio de buen presagio, y una y otra vez repasé cada detalle del maquillaje haciendo sonrisas y miradas.

Me sentía encendida.

Encendida y arrebatada de pasión, por la cercanía de su llegada.

El ruido del teléfono, me libero del intimo embeleso en el que había caído... era Verónica...

Hola... ah... que hacés vero... que querés..? –

Como que querés... – Me contesto fastidiada.

Desde la mañana que te fuiste y un se nada de vos...  Te fuiste a las corridas, te dejaste el celular y el pager en el box así que no te pude ubicar.... y me decís ¿ Que querés..? –

Tenés razón vero, disculpame, no me dí cuenta..-

¿ Te pasa algo Nora..? –

No, no... es decir sí... viene Edgardo... –

 ¿ Ahora..? –

Si, ahora. Hace un rato me llamó diciendo que salía para aquí, y debe estar por llegar. –

¿ Van a salir..? –

No se Vero, mañana te cuento... –

Pero dale... no seas guacha .. –

No Vero. Ahora no, mañana..- El sonido del portero, dio por terminada nuestra conversación....

Están llamando Vero, debe ser él... mañana te cuento... chau. – Corrí

a la cocina a atender, y efectivamente era él.

-Sí... pasá.- Saqué la llave de la puerta, y la dejé entreabierta, mientras

volví al tocador, para un último retoque.

Esperé paciente el ruido del ascensor, y a que sonara el timbre mientras hacía tiempo para darle un poco más de intriga.

Sí...  pasá esta abierta..... yo ya salgo... - Grité desde el dormitorio mientras me miraba por última vez para ver como estaba, luego un toque más de perfume, y por fín crucé la puerta de mi dormitorio.

Ahí estaba...  con un paquete en una mano, una botella de vino en la otra, y su enorme sonrisa, esa que me hacía sentir tanta ternura...

Pensé que para facturas no era hora- Dijo mientras levantaba  los paquetes

Así que traje unas empanadas y un poco  de vino... no sé si te gustan?

Sí, sí que me gustan... pero no tenías que traer nada... -

No  importa, bah digo... no cenaste no?-

No. Recién llegaba cuando escuché tu llamada, y ni bien colgué con vos, me dedique a arreglar un poco como para que se vea un poco más presentable... -

Perdoname... al parecer te hice trabajar... -

No importa. No es nada. Dame los paquetes que los llevamos para la cocina.

Te querés sacar el saco?-

Bueno... -  Me contestó mientras  apoyaba los paquetes en la mesada.

 Estaba hermoso. Llevaba unos jeens, camisa clara y remataba con blazer con botones dorados, todo el envuelto en un perfume riquísimo que delataba que también él, sé había preparado para la ocasión.

- Pongo el saco en la cama....-  Me grito desde la otra habitación, mientras  yo ponía las empanadas en una fuente....

Te ayudo en algo?-

Si... destapa el vino mientras yo las pongo a calentar- Dije mientras le alcanzaba un descorchador.

Copa o vaso...?- Le pregunté

Es lo mismo, lo que tengas más a mano...-

Le alcancé entonces dos copas, que sirvió hasta la mitad, ofreciéndome una de ellas...

Bueno... por que brindamos... ?- Le dije.

Te parece por nosotros...?- Dijo muy solemne mientras me miraba profundamente a los ojos

 Los minutos pasaban mientras seguía pendiente de las empanadas, y Edgardo había caído en un mutismo atroz.

Al parecer la impostación de la vos en ese  “ por nosotros” había terminado con su energía, y su libreto; y no era cosa de dejar que decaiga la fiesta, así que me animé a avanzarlo...

Bueno...   y  que era eso tan importante, si se puede saber?-

Que se yo... esto era lo importante, vos, sos lo importante para mí, y como nunca pude decírtelo, quería que fuese hoy...

No quería dejar pasar un momento más, y sentí que no me podría dormir sin verte y decirte esto...  Que te quiero, y que necesito que lo sepas. Que te quiero, y que necesito que me quieras. -

Me lo quedé mirando... parada al lado de la cocina sin poder decir nada, sintiendo como el corazón latía más aprisa...

Pero al parecer, no estaba dispuesto a esperar mucho más por mi respuesta.

Avanzo un paso,  dejó su copa en la mesada, y mientras me tomaba las mejillas en sus manos; nos confundimos en un profundo beso...

Me separé un instante entonces, como para volverlo a mirar, y sentí que dos lagrimas corrían por mi rostro. Él me las secó con sus dedos; y otra vez el abrazo... y el beso; y el volver a separarme, mientras lo miraba a los ojos y suspiraba muy hondo...

Si no sacamos las empanadas se van a quemar... - Dijo entre mis labios.

Reíamos...  reíamos tomados aún de la mano.

Apagué el horno y en un momento, pusimos un mantel y servimos la cena.

Mientras cenamos, seguíamos aún  riéndonos, y contándonos mutuas historias de la adolescencia, todo era risa, y aquí y allá buscábamos encontrarnos en pareceres, colores, gustos musicales, libros... todo era necesario y apetecible.

Como si no bastara aún, prendernos fuego en cada uno de los besos.

Como si tuviéramos la obligación  de encontrarnos hasta en el pasado, y más aún...

El amor nos desbordaba, y ambos...  sentíamos la necesidad de no ponerle frenos.... 

Mamá llamó temprano, Edgardo todavía dormía a mi costado...

-Siii mamá...   Hoy paso... dale - En realidad le contestaba en forma automática

En parte porque estaba entre dormida, y en parte porque me resultaba extraño despertarme con alguien al lado...

Sii te dije...  pero no a comer... no... -

Su espalda se escapaba de la sabana y parecía abrazar la almohada que tenía sobre su cabeza.

Me permití entonces acariciarle la espalda...

Bueno si... nos vemos..... yo también. - 

Se dio vuelta justo cuando colgaba con mamá, y cambio el abrazo de la almohada, por el de mi cintura. Luego se cubrió un poco más con la sabana, y a pesar de mis cosquillas, anduvo repartiendo besos matinales hasta que sobrevinieron las risas...  y el asombro de amanecer juntos.

 Todo era un lugar para morder y besar y abrazarse y encenderse y volver a comenzar...

Ni bien nos dimos un aliento me preguntó...

- Qué hora es..-

Las diez – Le contesté.

Hummm...  ¿ Puedo hacer una llamada...? –

 Sí ... más bien. –

Marcó el teléfono de la colonia.

Yo sabía que normalmente él llegaba o se levantaba mucho más temprano, pero me gustaba eso de que “ deje sus cosas por mí” me sentía como formando parte de su vida, aunque fuera aún prematuro.

Hola... Elvira? – Pregunto con vos trasnochada

Sii ... Yo voy a tardar un poco en llegar- Dijo mientras me miraba de reojo y se sonreía en forma cómplice...

No...  seguramente después del mediodía, porque tengo unos tramites que hacer en el centro. Ok.  Cualquier cosa le tomás el teléfono y le decís que luego me comunico yo con ellos... eh? ... bueno... chau.-

Me volvió a besar, y me pidió permiso para tomar una ducha

Querés un té. ? – Le grité mientras sentía el tintinear del agua...

O preferís que haga café...? –

Si haces café, voy a comprar facturas ni bien salgo... querés. ?-

Bueno dale. - Volví a gritar mientras el teléfono sonaba.

Era Verónica

Hooolaa Nora .... NOOORAAA..- Seguía gritando por el contestador

DAALEE   .....    Despertate ..... se que estas ahí .... -   Sabía que no iba a colgar, así que decidí contestarle antes de que Edgardo saliese del baño.

¿Que querés... hincha cocos..? – Le conteste por lo bajo

¿Porque hablas en vos baja..? ....? Esta ahí no..?- Pregunto mientras dejo soltar una risita picara...

Te ganaste al doctorcito nomás... –

Te voy a cortar Vero... -   Repliqué odiosa

Después te cuento en la redacción...  almorzamos juntas... chau besos. -

Edgardo salió envuelto en la toalla y me preguntó ...

- ¿ Bueno... y.. ?   ¿ Voy a comprar facturas. ? –

No, dejá... en todo caso hago unas tostadas de lactal... ¿ te parece. ? –

Dale, pero las hago yo, así te podes ir a duchar...-

Bueno esperá que te digo donde está el pan. -

Andá tranquila que yo me arreglo. -

Otra ves estábamos a la mesa. Desayunamos charlando lo que haríamos con el asunto del virus.

Nos mirábamos continuamente a los ojos pero estábamos más tranquilos.

Por lo pronto, yo comenzaría a buscar información en lo que se refería a  compañías en desarrollo de software, en EE.UU. y Canadá y Edgardo intentaría cobrar unos fondos que se le debían en la colonia...

Bajamos los dos, y yo me despedí en la puerta antes de irme hacia la cochera.

Quedamos en llamarnos... era un hermoso día de sol, y los dos estábamos felices y radiantes, ahora solo nos faltaba encarar la realidad, y dar pelea a todo lo que ciertamente amenazaba nuestro futuro.

En la redacción todo estaba bien.

Había quedado para ir con el fotógrafo a las 14 hs. Para la nota, así que tenía tiempo para ver como organizaba la búsqueda.

Tenía un plan, aunque me faltaba darle forma. Pretendía  relacionar de alguna forma la computación, con  algún tipo de nota  a desarrollar en la revista, cosa que por intermedio de ella ( de la revista) pudiese investigar sin levantar ningún tipo de sospecha, pero me faltaba encontrar la punta de la madeja.

Verónica llego antes del mediodía, y ni bien entro al box, empezó el interrogatorio.

En realidad estaba más interesada en saber que es lo que había pasado con Edgardo, que en todo lo otro, así que antes de saludarme me pregunto...

- Y... –

- ¿ Y que. ?   ¿ Podrías saludar antes no. ?  -

-  Bueno, esta bien... Hola.  Ya esta... ahora conta... Dale nena... que te estas haciendo la intrigante. ? –  Dijo fastidiada mientras sacaba del bolso mí celular y el pager...

No seas tonta... – Le dije haciéndole seña de la poca privacidad del box.

Bueno dale entonces. -

Bueno... Ayer estuvimos casi todo el día juntos, ya que primero le conté todo sobre lo de Juan y lo que habíamos averiguado, y después fuimos hasta la colonia a hablar con Juan hasta casi la noche, que nos despedimos.

Ya cuando nos despedimos fué algo especial, porque se ofreció a acompañarme ( bueno, a escoltarme más bien, porque venía atrás mío con su auto ) hasta la entrada a la autopista.

     Una vez ahí me hizo señas de que pare y me vino a saludar.

     No sabes...  me hablaba tan cerca de la cara, que pensé que me iba a dar un beso en la boca... –

¿ Y.. entonces..? - Pregunto ansiosa Verónica

Entonces nada, porque un tarado quería subir a la autopista y tocó un bocinazo que nos sobresaltó. Así que ahí se cortó todo y me saludó sin más... y quedamos en hablarnos... -

Y entonces...  no me dijiste que estaba en tu. ????-

Sí. Para... La cuestión que yo me volví en las nubes, no sabes... todo el auto había quedado con olor a él...

Y ni bien llegué a casa, que te parece, que estaba en el contestador....

Me pedía que ni bien llegue lo llame ,y que me necesitaba ver, así que lo llamé, y se vino con unas empanadas, un vino  fino, y bueno.... se quedó a dormir....-

No te puedo creer... – Me contesto contenta...

Si... yo tampoco lo podía creer...  Sobre todo esta mañana cuando me desperté, y lo vi a mi lado...

Aparte no sabes... se despertó como para seguir todo el día...... – Verónica soltó una carcajada y al final terminamos riendo las dos...

Y sobre lo otro... – ( me dijo bajando un poco la vos)

Mirá la cosa es así, primero, que es bastante mas serio de lo que parecía, ya que... – Y con paciencia le fui contando todo lo que tenía de nuevo para agregarle sobre lo del virus.

También sobre como pensábamos armar la resistencia...  recomendándole, que no hable con nadie del tema.

En un momento me preguntó que cual iba a ser su papel....

Mirá, en realidad no se habló sobre vos, ya que yo no sabía si es que querías entrar en esto o no...  entendes.?-  Le dije sabiendo lo que iba a contestar...

Más vale... no me voy a quedar afuera. !! –

Mirá que esto no es joda Vero.!!  En medio de todo esto ya hay 5 o 6 muertes que creemos relacionadas con este caso... –

No importa...  aparte no voy a dejarte sola.!! –

Yo intenté una vez más que entrara en razones, pero cuando se cerraba no había forma...

Verónica... mirá que esto no puede saberlo más nadie, entendes.?? –

Vos quedate tranquila... -  Me dijo

Justo entró el fotógrafo que me iba a acompañar, y nos despedimos con Vero quedando en hablarnos...

Después me fuí a hacer la nota que tenía confirmada, y sin querer, fué ahí mismo de donde salió la idea que más luego habría de servirme para comenzar a investigar sobre el Software.

Si bien esta María Nart era en cuestión una diva, nos atendió de muy buena onda y no tuvo ningún reparo a la hora de contestar las preguntas que le hice.

Más allá de su accidente, derivamos en otros tópicos, en sus romances, su carrera, y en el ofrecimiento que había recibido de  “Play Nudes”  para ser precisamente una de sus chicas del mes.

Le pregunte también que si había dado ya alguna sesión de fotos para la revista, o como había sido su selección.

Nos contó que todo estaba en manos de su representante, pero que sabía que todo se estaba manejando vía Internet...

En ese momento supe que tenía en mis manos la oportunidad que necesitaba...

Solo tenía que hacerla seguir de alguna forma con esta línea de discurso...

Esto que nos decís...  – Ataqué firmemente – Nos sirve para preguntarte sobre algo que venimos notando desde algún tiempo...

¿Sirve el utilizar Internet para venderse.? ¿Es decir, en tu caso, te sirvió? ¿ Estas de acuerdo? –

Mirá, este o no de acuerdo casi no importa, ya que las mayorías de las agencias, ya no se manejan con el mismo criterio del “Book” con que se manejaban antes.

Hoy cruzan un archivo con tus fotos, o mandan un CD-ROM con una presentación en la pueden incluir  audio, video y otras yerbas...

Incluso, sé que hay empresas que se han encargado del desarrollo de diferentes programas, expresamente guiados a este tipo de industria.

Hoy, si una empresa sé dice seria, no puede dejar de tener una pagina de Internet mostrando sus modelos.

Imaginate que es como un Book Mundial... entendés.?  -

Sí... seguramente -  Dije como para metér un bocadillo y permitir que siga con lo que me interesaba...

La mera posibilidad de que alguien, en algún lugar del mundo este necesitando tu cara; tu cuerpo o tu expresión, y que en el mismo momento que la vé, pueda de alguna manera tomar contacto con tus representados, es realmente una propuesta más que interesante...

Hoy, si no estas en Internet no existís... – Dijo, mientras yo sabía que lo que me llevaba me iba a servir como pie para la investigación, así que luego de agregar algún que otro tipo de pregunta redondeé conceptos y dí por terminada la nota.

El fotógrafo ya se había ido y yo ya me despedía, contenta de saber que no solo estaba cumpliendo con mi trabajo en la revista, sino que aparte me serviría para comenzar a revolver el otro tema sin que se den cuenta.

María Nart había resultado ser una mina bárbara, y de tonta no tenia ni un pelo.

La nota había salido genial, solo tenia que redondearla un poco, pero para eso, ni pensaba en ir a la redacción, me iría directamente a casa y ahí la terminaría.

Llegué a casa tarde ya que me quede mirando vidrieras y aproveché a comprarme un par de zapatos que ya me los debía hace rato.

Estaba tomando una ducha, cuando recordé que había quedado con mamá en pasar, así que salí y me vestí para ir a ver a mi vieja.

Antes de salir intente comunicarme con Edgardo, pero un pude.

Verónica tampoco daba señales de vida, así que decidí darle la sorpresa a los viejos y quedarme a cenar.

En casa de mamá, lo de siempre... que estoy flaca; que no paro un minuto; que porque no dejo el Dpto. y me quedo con ellos, que tengo que comer bien....

Etc... Etc... Etc...

La amaba... me encantaban sus preocupaciones, sus desvelos, era como que me cargaban las pilas, pero era una pesada. Ni bien le conté lo de Edgardo, ya quería conocerlo y empezó con la otra cantinela...

Que aprovechara si creía que era un muchacho serio; que ya que era un profesional, a ver si de paso con él sentaba cabeza...  que no quería morirse sin tener nietos...

¡ Ayy... mamá... – Grité en un momento 

Si me seguís escorchando, me voy. –

 Esta bien... – Dijo mientras pareció bajar sumisa la cabeza, pero yo sabía que era mentira... que nada la iba a hacer callar... que dentro de cinco minutos volvería a la carga las mismas cosas.

Papá no había llegado del club todavía. Solía ir a juntarse con “los muchachos” (como les decía él) a jugarse un truco o un domino, o simplemente tomarse un vermucito con los amigos.

Mamá me estaba preparando su especialidad... croquetas de papas con queso; sabía que me encantaban, y de alguna manera buscaba agasajarme, pero duró poco la ilusión de la madre sumisa...

¿ Cuánto hacen que salen dijiste...? – Le estaba por decir que la corte, cuando

escuche el celular que había dejado sobre la mesa del comedor. Era Verónica...

Hola ... Nora... ¿ Donde estas..? –

En lo de mamá, ¿ por..? –

Bueno, decile a tu vieja que voy a comer, después hablamos... – Verónica a

comer en casa de mamá..... algo raro pasaba.

Mamá recibió contenta la noticia de que vendría Vero, en realidad la adoraba, se podría decir que era como una hija más.

Papá llego al rato y estuvimos embromando  y cargando un poco a mamá.

Siempre admiré en papá, ese don de estar siempre de un buen humor.

Nora tampoco tardó tanto en llegar, y para mí que la conocía tanto, estaba como un poco nerviosa...

Hola Analia... hola Alberto, como están... tanto tiempo.? – Grito mientras dejaba su bolso en el comedor y en vos baja me decía...

Tenemos que hablar... –

Luego se fué para la cocina y se abrazó con mamá y papá. Sabía que algo pasaba...

Verónica estaba echa una tromba,( es decir como siempre, pero mas rara)

Esto si que no me lo esperaba... – Dijo mientras le sacaba una croqueta y

mamá le tiraba un chirlo a la mano.

¿ En que andan ustedes dos. ? – Pregunto mi viejo que no se le escapaba

ninguna.

Pero como medio lo dijo de pasada, Verónica que tampoco es lerda, no le dio calce.

Luego charlamos un rato de cosas sueltas, con la consabida pregunta de mamá que quería saber si estaba o no de novia Vero, a lo que papá le dijo “que dejara de casar gente” cosa que a la vieja no le gusto ni medio y entre esto y lo otro Verónica aprovecho para sacarme...

Hay... ¿ no nos perdonan un minutito..? – Dijo con su mejor cara de inocente.

Tenemos que hablar una cosita... –

 Ya volvemos mamá... – Le dije, y salimos hacia el corredor.                           En la cara de Verónica se podía adivinar preocupación.

¿ Que pasa loca..? –

¿ Sabes quien me llamó.? – Dijo con los ojos desorbitados

No...  no sé, ¿quien..? –

 Rony... -  Dijo sin que yo entendiese mucho...

Ah... bueno... ¿ quien es Rony..? -

Rony... boluda, el pendejo de la embajada... – Dijo casi gritando

 ¿Pero como? – Repuse

¿ No es que no tenía tu teléfono..? –

Bueno, pero no sé, me habrá rastreado por el laburo, no se, la cuestión que me llamó. Hace un rato, cuando pasé por la redacción. Justo me avisaron de la llamada y era él viste? –

Bueno... ¿ y? –

Nada. Que dice que llamaron no se bien de que departamento, para preguntar si se habían pedido datos sobre Juan Ferlé... –

¿ Y él que dijo? –

Nada, lo negó. De cualquier forma, no pueden detectar desde que equipo se hizo.

Al parecer se cruzó un memo desde EE.UU. preguntando si alguno de los que puede tener acceso a fuentes de información reservada, había pedido informes sobre un tal Juan Ferlé.... –

Bueno, ¿ entonces todo bien  ..? –

Si, en principio no pasa nada; solo que de alguna manera, desde el otro lado, a alguien le interesó esa solicitud de datos...... –

Pero no entiendo Verónica... Vos no me dijiste que este pendejo “Crakeo o Jaqueo” esos datos, es decir, el no los pidió en forma oficial... o si.? –

No... al menos es lo que me dijo... pero no sé... de alguna forma, saltó... –

Bueno... ¿ y que más te dijo.? –

Nada... Me pregunto en que andaba de tanta importancia, como para que al toque se haya cruzado una nota aclaratoria...? –

¿ Y vos le contaste.? – Pregunte con miedo a la respuesta...

Vos debes pensar que soy tonta... como le voy a contar. Le dije que en realidad, ni siquiera era para mí, que era una deuda ética, con un  amigo en Uruguay a quien le debía un montón de gauchadas, y blablabla.  Que me lo había encontrado en Colonia de casualidad, y que salió esto de que si yo le podía averiguar... nada más. –

¿ Y entonces..? –

Nada. Entonces bien, sé conformó, si a eso apuntaba tu pregunta. –

Por ahí me llamo para ver sí salíamos... me entendés? Pero bueno, me pareció que lo tenias que saber. Igual quedamos en que lo iba a llamar... –

No... Esta bien, hiciste bien... En todo caso, mañana se lo voy a contar a Edgardo como para que lo sepa y se lo comente a Juan... esperemos que no sea nada...-

El tema se disolvió en  una cena realmente amena. Mamá gozaba horrores con la loca de Vero e insistió unas cuantas veces para que nos quedásemos a dormir, a lo que yo me justifiqué diciendo que teníamos que arreglar aún unas cosas de trabajo en casa, y no era del todo falso.

Nos fuimos para casa con Verónica que se iba a quedar a dormir, y de paso la iba a poner al tanto de la nota que había hecho.

Antes de llegar a casa, me hizo señas como para cargar nafta y... De paso cañazo... compro unos chocolates y una botella de Champagne... era una zafada. Tenia razón mamá, a su lado era imposible estarse seria, aunque se le notaba que realmente estaba preocupada.

Llegamos a casa, y después de ponernos nuestros respectivos pijamas, pusimos la televisión a los pie de la cama, y entre el Champagne, los chocolates, y las lagrimas por un dramón clásico que encontramos, estábamos durmiendo temprano.

Por la mañana se la veía mejor. Cambiamos opiniones sobre la nota (que por cierto le gusto mucho) mientras desayunábamos...

Yo no se si hubiese podido sacar una nota así... – Me dijo

Es una nota con mucho “Punch”, esta bárbara.!! – Insistió

Y luego, entre las dos le dimos el titulo...

 

 

      “SI NO ESTAS EN INTERNET... NO EXSISTIS...

                                              DIJO  MARIA NART...”

 

Verónica se fué a hacer no se que cosas mientras yo me quedé repasando la agenda; junté las cosas del desayuno, y hacía un poco de orden, cuando me llamó Edgardo.

Dijo que tenía ganas de verme, y aproveché la llamada, para contarle lo del muchacho de la embajada, cosa que lo alarmó bastante.

¿ Como que llamaron averiguando quien pidió datos..? No era que no se había hecho nada de oficio..?  Te pido que por favor tengan cuidado eh. –

Yo también tenia ganas de verlo, así que quedamos en cenar en casa, tipo nueve.

Mientras tanto el se iba a juntar con Juan a ver que le parecía todo esto...

Nos despedimos y me fui para la redacción, iba nerviosa, necesitaba que Hernandez me diera el Ok para la nota tal cual estaba, y Hernandez... era siempre una caja de sorpresas...

Llegué temprano y armé la nota en la computadora como para que la viera terminada.

Chicho (el fotógrafo) ya había dejado el rollo con las tomas en la tarde de ayer, así que levanté los contactos en producción, y le llevé la nota a “Full”.

Ni bien crucé la línea de la puerta, sonrío con sorna y me dijo...

Bueno, bueno... parece que nos caímos de la cama..?  Pero miren a quien tenemos aquí!! – Dijo siguiendo con la ironía...

Pero yo no me deje amilanar, estaba dispuesta a no dejarme llevar por delante...así que ni lerda ni perezosa le repuse...

¿ A quien tenemos..?  Tenemos a la que tiene la mejor nota de la semana...

que viene a ser exactamente esta.... – Le dije, mientras le tiraba la nota sobre el

escritorio.

La miró desde arriba y se sonrío, (Lo que para mí era ya un excelente síntoma) luego movió la cabeza en forma afirmativa.....

Me gusta... – Dijo sin siquiera mirarme. Se levantó, recogió las hojas, y mientras giraba para salir de atrás de su escritorio me informó...  Me la llevo he... Después te llamo... – y se fue para el lado de gráfica...  SIII!!! Grité para

mis adentros. Sabía que le había encantado.

Ahora si podía tener chance con lo que quería, así que preparé rápido la idea.

Necesitaba darle un buen titulo, que de alguna forma, se combinara con esta nota que le había presentado ahora, y que tuviera un copete apetitoso como enganche.

 

                  INTERNET... La nueva arma de las agencias de modelo

                    “Cuerpos y caras bonitas dando vueltas por la red

                                      en pos de venderse.

                      ¿ Quienes maneja este negocio millonario...?

 

Estaba terminando de pasar en limpio el copete, cuando llego Verónica.

¿ Que hacés... y, como te fue.? – Me pregunto.

Bárbaro, te cuento... – Estaba en contarle, cuando se escucho la vos de Hernandez en el intercomunicador...

Nora... venís un minuto a mi oficina..? –

Siii... Hernandez... ya voy... –

Verónica me guiño un ojo y yo arranque con las pilas puestas. Había ganado tiempo visualizando el titulo y copete de la idea, y estaba bastante bien armada...

Pasa Nora... y cerrá. – Me dijo en forma muy solemne

La verdad, es que no solo me gustó mucho la nota, sino que creo que mereces tapa, así vamos a mandar una foto de María Nart a gráfica para la tapa y quiero que seas vos quien la elijas... – me dijo mientras yo volaba de alegría, y enseguida agregó....

Ah...  Va el mismo titulo que propusiste eh.?...

                               “si no estas en  INTERNET...bla bla bla.....”

Bueno... quería que lo sepas, y quería felicitarte...                                                ¿Querés hacerle algún cambio al titulo o alguna cosa..?-

No, no... – Contesté.

Mándelo así, y que las fotos las elijan en producción gráfica... –

Ok... Algo más. ? –

Si... mirá... ya que va a ir de tapa, creo que tengo una serie de notas con el asunto de Internet, que pueden ir seriadas...                                                                           Un tema nuevo, y nos sirve para ganarle la tirada a las otras publicaciones de peso, que irremediablemente, van a ir atrás  de nosotros... –

¿ Y qué sería..? – Me dijo muy circunspecto

Y sería algo así... “Internet... la nueva arma de las agencias......” – Y ahí nomás le bajé toda la idea con copete y todo.

Hernandez no dejaba de mover su cabeza afirmativamente (lo que como dije, era para mí un signo realmente bueno) y argumentó en forma académica...

Sí...  como no...   puede andar. Pero tenés que trabajar mucho en eso eh, si no, no lo creo... –

No... por eso, lo que quiero es hacer un trabajo de investigación... pero serio... –

Esta bien... dale para delante y miremos como queda....esperemos que no sea como lo del empresario en el canal de aire..... –

Lo que pasa que el tipo ahora esta en el exterior, pero bueno, eso sigue... yo tengo todas las puntas...                                                                                                      De cualquier forma, creo que esto en lo que estoy, no solamente va a mover el avispero, sino que da para varias entregas... –

Bueno Garré... dale para adelante nomás. ¿ Supongo que vas a necesitar Internet no..? –

Sí... mejor... –

Bueno, llamá a Antonito de técnica, y decile que te baje una conexión. Que yo dí la orden... 

Bárbaro Hernandez, vas a ver que van a ser unas notas interesantes... –

Esta bien, igual tomate tu tiempo, porque prefiero que los trabajos salgan bien aunque te lleven más tiempo.                                                                                 Aparte entraste justo, con la idea, porque de alguna forma,. Ya se estaba pensando en darle un giro un poco más serio a la revista, algún modulo más formal... –

Me fui con una felicidad inmensa, parecía que todo se ordenaba tras mi necesidad.

Sumado a que era la primera vez que tenía una nota de tapa, sentía que no cabía en mí...

Estaba realmente feliz, y lo quería compartir con Vero, así que apure el paso para poder contarle...

Estaba tan feliz que me parecía a ella...  Entre al box a los gritos... Todo lo recatada y contenida que estuve ante Hernández, parecía haber explotado de golpe...

Nota de tapa!!! Vero!!! – Saltaba... golpeaba las manos y hacia monerías

mientras Verónica trataba de tenerme para que le explique todo...

¿ No me digas que el vejete te dio una tapa. ? –

Si y escucha... ayer no te dije nada, porque todavía no lo tenía bien definido. -

¿ No tenias bien definido que... Nora..? –

Bueno... pará que te cuento...

Ayer mientras le hacía la nota a esta mina, salió un tema que supuse que trayéndolo a la revista, me podría servir para tener acceso a información en Internet, y de paso buscar información sobre el asunto del virus, y no sabés...-

Espera que no entiendo... ¿ que le ofreciste...? –

Mirá, es así. No fué casualidad, que el trabajo se titulara “Si no estas en Internet..”

Le propuse hacer una serie de notas de investigación, digamos.... “ Internet en el espectáculo, y de paso tendría tiempo para averiguar sobre todo lo otro sin despertar sospecha...

Bueno... no solo le interesó, si no que me hace bajar Internet al box... te imaginas que nos viene bárbaro... –

¿ No me digas que te dio luz verde con una nota así..?

Si. Me dijo que casualmente estaban por insertar algún modulo mas serio, y que bueno por ahí podría ser yo quien me dedicase a eso... –

Bien negra.!!  Bien... –

Sí. Ahora solo tengo que aprender a usarla... – Dije mientras me reía...

Bueno... pero lo tenes a Juan, aparte le podes pasar la contraseña de la conexión...-

Claro, no lo había pensado, tenes razón. Después lo voy a llamar a Edgardo... –

Dale... llamemos a técnica... – Me dijo enloquecida Vero

Al parecer ya le habían avisado, porque cuando llamamos, nos dijeron que ya estaban preparando todo.

En mi desconocimiento, pensé que era algo más aparatoso, pero no. Habrán sido cinco minutos, vinieron, cablearon, y se fueron.

Me dejaron dicho, que me daban hasta la otra mañana parta limpiar lo que quería del equipo, ya que me lo cambiaban.

Me iban a poner un equipo más grande, me explico Antonio (el técnico) y en todo caso mañana cuando lo cambiaban me daban mas detalles.

Me dio la dirección electrónica personal, a la cual debería cambiarle la clave y me explico minimamente como trabajar con un programa de video conferencias.

Nos quedamos enganchadas mirando un poco algunas paginas y luego nos fuimos a comer... al boliche de enfrente.

Vero, no te olvides que tenés que llamar al pibe.... – No me dejo seguir

Si... dame el celular... – Dijo, mientras de una libretita buscaba el número a marcar, y de pronto  dejó el teléfono ....

Para, mejor lo llamo del publico, así de paso le digo que la empresa nos retiró el teléfono o algo, y no me engancha a hablar una hora... -

En realidad no le prestaba mucha atención porque tenía hambre, y estaba eligiendo que iba a pedir. Pero en algún momento de esa breve comunicación, pude ver de nuevo su cara de preocupación; luego cortó y se quedó como pensativa.

¿ Que te pasa Vero.? – Le pregunte preocupada por su aspecto.

No se, un presentimiento raro... – Me contesto sin cambiar mucho el

semblante....

¿ Hablaste con el flaco? -

No. Es eso... es raro como me atendieron... –

Haber... ¿ que es lo raro.? – Pregunte sin saber bien que pasaba

Mirá. Yo ya llamé un par de veces a este pibe... –

Si, ¿ y ? –

Y que nunca hubo problemas... en cambio recién cuando llamé... –

¿ Recién cuando llamaste que... ? Habla... –

Nada, que  le digo  “ Hola, con Rony Malbran por favor...” entonces escucho como que se corta la mina viste “ah... a ver... espere un minutito eh... que esta ocupado” y ahí me dejaron, sin música, sin nada...  hasta que otra ves me atendieron...  esta ves era un hombre... de tono extranjero .... –

Bueno Vero, es una embajada no...–

Si, pero ... escucha... me dice “ Si, buen día, con quien desea hablar..?” con Rony Malbran por favor... “ A... si... de parte...” Verónica... “Si... Verónica que...?” Entonces ahí le dije, no esta bien, yo lo llamo después, y les corté, ¿entendés..?? – Me comento como con miedo...

Mirá que yo llame unas cuantas veces, y nunca paso nada así. No se, acá pasa algo raro...-

Justo en ese momento suena el pager. Era Edgardo que quería que lo llame, se ve que sin darme cuenta había dejado el celular apagado.

Aproveché y lo llamé  ya que, aunque no se lo dijese, a esta altura el relato de Vero, también me había preocupado.

Hola, Edgardo.. si... ya me di cuenta. No en el restaurante comiendo con Verónica. Bueno... Buen día... escuchame. Tengo varias cosas para charlar con vos... no... mejor nos vemos ... después te digo... si, en la parrillita ... bueno, salgo para allá. –

Verónica me miraba sin decir nada.

-   Era Edgardo, nos encontramos en.... vamos dale... – le dije mientras llamábamos para suspender el pedido.

Nos fuimos sin servirnos nada, previa disculpa con la chica que nos atendía.

De cualquier forma éramos clientas, y más de una vez habíamos  tenido que salir a las corridas, así que ya estaba curada de espanto la pobre.

Pasamos por la redacción como para hacer papel, y seguimos. Vero dejó el auto en las cocheras de la editorial y fuimos con el mío.

Íbamos en silencio.

A ninguna de las dos nos había gustado lo de la llamada a la embajada, y queríamos  hacerle el comentario  a los muchachos para ver que opinaban.

Ambas íbamos tensionadas. Y me daba cuenta, porque después de un buen trecho, aún seguíamos calladas.

¿ Y vos no tenés el numero particular de él..? – Le pregunte como para hablar de algo

No... ni siquiera se como me acordé de que existía. Si no hubiese visto esa tarjeta del seguro social, no se si me hubiera vuelto a acordar de él...                                 pero me jode, pensar que pueda tener un problema en el trabajo por mi culpa... –

¿ Y si averiguamos por guía..? –

Dale... total... – Dijo

Mientras avanzábamos por la autopista, podía escuchar a Vero dándole los datos a la operadora de guía.

Hasta que en un momento dijo...

Si... a ver un momentito... – Abrió a tientas su bolso, y saco una agendita en donde empezó a anotar él número...

Bueno ... Gracias.. – Sentí que dijo mientras volvía a marcar otro numero.

¿ Y ... lo tenés.? –

Mirá, hay que ver si es él, pero no creo que haya  tantos Rony Malbran.... –

La ví marcar con el ceño adusto. En realidad, no recordaba haberla visto tan seria ni tan callada, en muchísimo tiempo.

Hola... ¿ Rony..? ah perdón Sr. Malbran. No, yo quería hablar con él, soy Verónica, una amiga.  Si porque yo lo ví ayer... es decir hable con él, ah... si... Así de improviso... Bueno, cuando regrese en todo caso que me llame; si, él tiene mi número...Bueno gracias.... –

Yo, a pesar de haber prestado atención a la conversación, no sabía exactamente que pasaba; lo que sabía, es que ahora, Verónica estaba blanca...

¿ Que pasa?  – Le pregunté con intriga

No se. Me atendió el padre al parecer. Me contó que hoy temprano ni bien llegó a la embajada le dijeron que salía para EE.UU. acompañando a alguien... que fué una cosa repentina; que ni tiempo de buscar ropa tuvo. –

Bueno, tal vez no estaba ya cuando vos lo llamaste. –

No Nora. ¿ Que no estaba?  Si me dijeron que estaba ocupado, que le dejara mi numero... – Dijo como desencajada

Habrás entendido mal Vero... –

Pero no. ¿ Que soy tonta? Aquí pasa algo raro Nora... como a alguien lo sacan para el exterior sin avisarle nada antes, así sin ropa, sin nada... no se... –

¿Bueno Vero, que le va a pasar?  No dijo el padre que fué él , el que llamó a la casa para avisar. Capaz que en su trabajo eso sea una cosa normal... anda a saber... –

Igual no me convencés... – Dijo y se quedó callada.

Lo poco que quedaba de camino hasta la salida de la autopista, (que era donde estaba la parrillita en donde nos encontrábamos siempre con Edgardo) lo hicimos en silencio. 

Si bien no quería cargar las tintas, también me afectaba lo que me había contado, es más, en realidad recordando todas las cosas que había escuchado de boca de Juan, y aunque parezca egoísta; estaba más preocupada por Vero, que por el pibe.

Por fín llegamos, serían unos cuarenta metros de la salida de la autopista.

Edgardo me había visto estacionar, y se acercó hasta la puerta para recibirme.

Me abrazó, me dió un beso, y los presenté respectivamente....

Hola Verónica... bueno... por fin te conozco... – Pero Verónica estaba todavía en otra dimensión y ni se dió cuenta del saludo de Edgardo, que quedó agachado como para darle un beso en la mejilla, cuando no se por que acto reflejo, ella se tiro para atrás...

Vero.!!! – Casi le grité...

Ah...   perdoname... – Dijo con vergüenza... – Me quede colgada... – Dijo nuevamente, y entonces si le retribuyo el saludo con un beso.

Edgardo notó que algo no andaba bien, porque enseguida preguntó...

¿ Pasa algo.? –

Pasemos y te cuento. – Le dije tomándolo de la mano.

Nos sentamos, y mientras Verónica se pedía una gaseosa, aproveché para contarle lo que había pasado.

Edgardo escucho hasta el final en silencio sin adjetivar nada. Estaba como neutro.

Mirá, en realidad, no se que decirte... – Dijo después de estar unos segundos buscando las palabras... – Yo creo que lo importante en estos casos es no perseguirse. Es decir que... tal vez en cualquier otro contexto, este desencuentro no tomaría la importancia que toma ahora...

Ni siquiera a decir verdad, creo que sabemos como se manejan estos tipos de empleos.

Es decir, no sabemos si esto es normal o no...

Tal ves si... o no... no se que decirles... De cualquier forma, creo que es una cosa para tener en cuenta y hacer un seguimiento. Mañana, por ejemplo volvés a comunicarte, como para ver que pasa... –

Las dos asentimos con la cabeza, pero me dí cuenta de que a Verónica, no le había conformado mucho  la evaluación de Edgardo.

Yo estaba enganchada con contarle cosas personales, así que de alguna forma, sirvió de justificación para que la conversación de otro giro, y de paso, quedarnos un poco más tranquilas; sacando que en lo particular, su sola presencia era un factor de contención. Escucharlo, siempre me producía una enorme paz.

Rápidamente le tiré todo lo del equipo, la nota, Internet y el servidor.

Enseguida dijo que le parecía un gran paso, y que él por su parte, había conseguido en préstamo, una NooTBook, que según le dijeron, era “ un fierro “

Luego llegamos a la Colonia y nos reunimos con Juan; quien todavía fué mas cauto que Edgardo, a pesar de que estaba demasiado interesado en la relación  (la de Vero y este muchacho)

¿ Vos estas segura, que no tiene tu dirección.? –

No!! – Respondió Vero... – Bah. No se... –

El me dijo que había perdido mi teléfono por ejemplo, pero ayer me llamo a la redacción... así que no se... –

¿ Vos vivís con tus padres.? –

¿ Si con mi vieja,  por.? – Pregunto Verónica como sorprendida

Yo me iría unos días de mi casa... – Aconsejo Juan con una tranquilidad que nos pasmo.

Por lo menos hasta ver bien que pasa. Es más, ni  intentaría llamar por teléfono, buscaría la forma de avisarle a mis padres, y les diría por ejemplo, que me salió un viaje... –

En esta instancia, la vos de Edgardo, cruzó la conversación con fuerza...

Mira Juan... recién les acabo de decir que no se persigan... y vos a....-

Si no fuera por mi paranoia, no se si estaría vivo -  Interrumpió Juan sin dejarlo

terminar.

¿ Que me querés decir? –  Pregunto alarmada Verónica.

Lo que dije. Ni más ni menos que lo que dije. Es decir que yo, particularmente, le prestaría mucha atención a las cosas, y sobre todo a las corazonadas... a los presentimientos... y algo más, que tal vez en este momento puede sonar pesimista;  si es que algo puede pasar con relación a esto... esperen siempre lo peor... –

Juan...!!! – Dije con fastidio.

Pero al parecer, Juan no estaba dispuesto a callarse nada.

Mira Nora, desgraciadamente, aprendí a manejar esto desde el peor lugar...                                              yo también dudé y descreí, y ya ves,  sin querer,  puse a otras personas en riesgo. Bueno, ya aprendí la lección, y prefiero ponerla en practica... –

Las palabras de Juan, nos habían caído como un balde de agua fría. Todos nos habíamos quedado en silencio... estáticos... como congelados, pero Juan siguió...

Yo no digo que esto tenga relación, pero siento, que descartarlo, es un lujo que no se debe correr... bah... que yo no correría...                                                                                                                     Se los vuelvo a repetir...  Yo estaría unos días sin aparecer por los lugares de siempre, e insistiría por diferentes medios, en ver que es lo que sucedió con este muchacho... –

Venite a casa Vero... –

No... no hay problema, quedate tranquila. El otro día el gallego me ofreció ir unos días a la estancia, así que aprovecho, total cerré hoy con una nota, pido una semana, y a mi vieja le digo que me voy afuera por un trabajo... – Dijo mientras

se le escapaba una forzada sonrisa ...

El gallego va a saltar por el aire... – Agregó

¿ Entonces te vas..? – Preguntó Edgardo

Y si...   Yo ya soy de por si media paranoica, imaginate en esta posición. –

Te puedo asegurar que es lo mejor. – Interrumpió Juan

Aunque después no sea más que haberse equivocado. No importa, también esa es una forma de cuidarse... –

Sí... en todo caso pasamos por casa... – Dijo Vero –  agarro algo de ropa, y de última hoy me quedo a dormir en tu casa... ¿ te parece Nora..? –

Esta bien, yo ya te dije que no hay problema –

Nora... – Dijo Juan como si se le hubiese ocurrido una idea

¿ Vos tenes los datos del servidor en la cartera..?

Si. Al menos los anote cuando me los dieron... a ver... – Dije mientras intentaba buscar en el bolso...

Si, aquí esta... www.chismescorp.com.ar  dije mientras se lo alcanzaba a Juan.-

No. Eso es la dirección de una pagina...  no importa. Dejame ver si puedo hacer

     una cosa... – Dijo Juan mientras le pedía la Notebook y la conectaba al

 teléfono...  luego saco de entre unas cajas unos CDS. Que dejo al lado de las máquinas...

Bueno... - Dijo, mientras se hacia sonar los dedos

Ahora vamos a probar el fierro... –

Verónica le dió el nombre y apellido del flaco en cuestión, y el número de teléfono, el particular, y el de la embajada.  

Rápidamente conectó el celular a la Notebook, y cargó un programa...

Este es un programa mío. – Dijo – no permite que se rastree la llamada. Cuando lo intentan, el programa refleja el serial de su mismo módem iniciando un circulo vicioso que termina en la perdida de la señal a rastrear... –

Sus manos volaban por el teclado con una velocidad increíble.

Realmente, cuando se sentó a la máquina, parecía otro...

Enseguida se comunicó  con la embajada, mientras nosotros en silencio podíamos escuchar el siguiente dialogo....

 

                              - Hola.......    si, con Rony Malbran por favor............

                               No. El Sr. Malbran no trabaja mas en la embajada.

                               ¿ En que puedo ayudarle..?

                               Esta bien........ Gracias...  – Dijo y cortó

Ni bien cortó, Juan la miró a Verónica. Todos esperábamos de alguna forma sus palabras...  palabras que tardaban en venir, mientras Juan no le sacaba los ojos, de los ojos de Verónica... esos segundos parecieron siglos, por fín rompió a hablar...

- Bueno, ya escucharon. Evidentemente hay algo que no cierra. En el mejor de los casos, una “gran” equivocación de alguien,  o alguien esta mandando información cambiada... – Dijo mientras nos miraba a todos por vez...

Pero Juan...  – Interrumpió Verónica con desesperación...

¿ Como pensar que van a hacer desaparecer a una persona dentro de una embajada..? –

Yo no dije “Dentro de la embajada” es más, todavía ni dije ni siquiera “desaparición”. Digo simplemente, que alguien esta teniendo información cambiada o irreal...    a ver... dejame  probar con una cosa. –Dijo y volvió a

cargar el programa, para dentro de él, llamar a casa de Rony.. -

 -   Hola... sí, la familia Malbran...??  Una vos seca contesto desde el otro lado...

No! Equivocado. –

Perdón no corte, ¿ es el numero 483-4635...? – Tardó unos segundos, y con la misma seca vos respondió.

Sí... pero aquí no vive ninguna familia Malbran. –

Bueno Gracias... – Dijo y cortó

Verónica lo increpó de inmediato...

Pero Juan!! Ese no es el número.... –

Ya se Verónica, el que le dije es un número inexistente, pero el que marqué si es el número... ¿vés..? – Y le mostró en el monitor el numero al que realmente se

había comunicado...

Este es el número que marqué...  566-1843, entendés?  La persona que contestó, ni sabía que número era....                                                                              Evidentemente pasa algo... –

¿ Y que hacemos ahora.? – Pregunto Verónica, a punto de llorar...

Creo que lo primero que tenemos que hacer, es tranquilizarnos, ya que cualquier actitud atolondrada va a hacer que hagamos las cosas mal (que es lo que esperan). Luego mirar donde estamos, y tratar de ver donde están ellos... –

Si es que pensaba seguir, Edgardo no se lo permitió...

Espera un poco Juan, no estas yendo demasiado lejos.

¿ No puede ser esto más que una equivocación, un mal entendido que de alguna forma haya degenerado en esta idea.? –

Sí... por supuesto. Pero no te parecen, demasiadas explicaciones... porque, repasemos las posibilidades...                                                                              Primero: Rony se comunica con Verónica para decirle q...... –

La chicharra del pager de Verónica nos sobresalto a todos...

Es Rony... quiere que lo llame... – Dijo Verónica levantando la vista, y mientras

una incipiente sonrisa se le dibujaba en la cara...

Edgardo por su parte volvió a hacerse sentir...

Vez lo que decía Juan... no se puede hacer toda una hist..... – Pero esta vez fué

 Vero la que interrumpió.

¿ Pero... como tiene mi número de pager.? – Pregunto con preocupación

Ya vez... al parecer tiene un poco más de lo vos crees, no – Dijo Juan mientras miraba a Edgardo quien había dejado súbitamente de hablar a partir de lo que dijera Vero...

Porque no llamas a la redacción... – Propuso Edgardo... – Y averiguas si le dieron a alguien tu nume....... – Pero Nora lo interrumpió

No Vero; si vos sabes que no dan datos personales de nadie... te digo más... – Dijo mirándolo a Edgardo... – Ni aunque argumentes una urgencia médica, te digo porque ya fue conversado, es una política de la revista... En el trabajo no puede ser..-

Que tiene que ver... – Insistió Edgardo. – ¿ Llama igual, total que te cuesta.? –

Espera Verónica... – Le pidió Juan – Mejor llamamos desde adentro del programa –

Nuevamente estábamos  atentos a la comunicación...

Hola... Fernando...   habla Verónica... si escucha... ¿  por casualidad no tuve ningún llamado o alguien que preguntase por mí.? ... si, te espero...  Bueno.. gracias..-

¿ Y..? – Pregunto Juan

No. Nada!... –

Yo por ahora no lo llamaría... Dijo Juan

¿ Y si realmente es Rony y esta en problemas..?  – Dijo Vero como desorientada

No se... ¿ te da un teléfono para que lo ubiques...? –

Es decir.. – Prosiguió Juan.

Se supone que al único lugar que lo podes llamar, es a la embajada o a la casa     ¿ no? –

Y si... – Respondió Vero como entendiendo a que apuntaba su pregunta...

Te voy a decir que esta vez, me parece que tiene razón eh... – Dijo Edgardo que

se había quedado callado

Aunque me cueste decirlo, la cosa no esta tan clara... creo que esta vez estoy de acuerdo con Juan... que no contestaría a ese llamado... –

Aprovechando que parecen estar todos de acuerdo, conque, evidentemente algo raro pasa; les vuelvo a decir lo que les dije en un principio. Lo que creo es que lo más importante, es saber donde estamos parados, es decir, intentar entender como se están moviendo, y para qué. –

¿Pero cual es el problema de llamar Juan? Vos no decís que podes llamar y que tu programa hace que no rastreen la llamada.. –

Sí y no... Te explico... Yo ya llamé una vez. Y no estamos hablando del café de la esquina o de una empresa de publicidad... estamos hablando de la Embajada de Estados Unidos, estamos hablando de un nivel de sofisticación en comunicaciones con una reacción tremendamente veloz...                                                                  Es decir... primer llamado, factor sorpresa, programa desconocido, triunfo... entendés. ¿ Pero que pasa si grabaron la señal como para decodificar el programa de bloqueo, y cuando llamamos quedamos permeables y nos detectan.? –

Bueno... vos te manejas con más detalles técnicos, que van más allá de  lo que yo puedo deducir... yo pensé que como dijiste... no te detectarían... –

Por eso te aconsejé desaparecer unos días. Y esta comunicación demuestra, no solo que no estoy equivocado, sino que es peor que lo que yo mismo pensaba... –

Explicate Juan.. – Le dijo Edgardo que seguía escuchando las conversaciones

con mucha atención.

Claro. Hasta hace un rato, podíamos decir que teníamos una idea. Me refiero a una idea de lo que estaba pasando... o mejor aún, una “pobre” idea... ahora creo que hay que hacer otra lectura de la situación... –

¿Y cual sería, esa lectura..? –

¿ Cual sería...? – Volvió a repreguntar Juan como para darse un espacio de

tiempo para pensar lo que iba a decir... Luego respiró muy profundo y comenzó...

¿ Cual sería...? bien...  Primero como dije antes, tendríamos que saber donde estamos y para que se están moviendo... Si esto que esta pasando, lo tomamos como un enunciado, tendríamos que “alguien se quiere comunicar con ella...” (con Verónica)...  Luego... ¿Quien se quiere comunicar..?  se descarta que sea Rony, porque si ya se lo busco en los lugares que los dos sabían que se podían encontrar, es decir... – Le dijo mirando a Verónica...

Lo llamaste a la embajada, no esta, lo llamaste a la casa, no esta... luego un mensaje de él te pide que lo llames sin dejar ningún número... bien... ¿Adonde tendrías que llamarlo..?                                                                                                                Por otro lado, los lugares a donde llamaste, jamás te habían filtrado como hasta ahora, ni te habían preguntado quien era la persona que lo estaba llamando, menos que menos pedirte que prácticamente te identificaras con nombre y apellido...

Luego en la casa de los padres, una vez te atienden y te dicen que se fue de viaje y otra nos atienden (en el mismo número, ya que yo pude cotejarlo en el programa) y nos dicen que esta equivocado... bien...    

Lo único que podemos asegurar, es que alguien esta mintiendo.

Por error ,omisión, o decisión, hay alguien que esta dando información equivocada o irreal.

Ahora bien, ¿ para que dar una información cambiada? Evidentemente, para cubrir una información real, ¿ si.? Luego si ya se te dió la otra información, ¿con que fín pedirte que te comuniques nuevamente..? –

Todos nos mirábamos sin poder dar ninguna contestación. Más allá de su personalidad, (que era fuerte) presentadas las cosas desde el ángulo que él las presentaba, era muy difícil luego, el poder verlo de otra forma. Pero aún así no llegábamos a ver a donde apuntaba, y ante nuestro silencio, prosiguió...

Por eso, si razonamos de una forma parcial (que creo que es lo que tenemos que hacer de una vez por todas) podría explicarte el porque opino que estamos peor de lo que pensaba...

Recuerden que dije parcial eh?  - Dijo mirándonos y volvió a enganchar el tema...

Con lo que teníamos hasta hace un rato, podíamos suponer que:

Ante la necesidad de saber con quien contacto Rony bajándole los datos que había buscado, de alguna forma, filtraron su línea (llamémosle filtrar a... no se, grabar o pinchar la línea desde afuera, o directamente están involucrados desde dentro de la embajada..) para ver si por ese medio, lograban identificar el paradero  de dicha persona... bien..?¡ -

Esta bien seguí... – Le pidió Edgardo

Lo cual nos lleva a pensar, que Rony no se los dijo.

Después el asunto de las contestaciones desde la embajada; a vos diciéndote primero que estaba ocupado, y luego a mí, después de un montón de horas, que no trabajaba más, nos lleva a pensar, que deben de estar haciendo inteligencia desde la embajada, porque nadie puede tener durante tanto tiempo pinchada una embajada, y menos esa...

Ahora bien, al padre le dicen que viaja a EE.UU. de improviso. Esto, también esta agarrado con pinzas, ya que en algún momento todo se destapa. ¿ Para que entonces tomarse ese riesgo..? por una causa solamente... Tiempo!.....

Luego... Saben que todo se va a destapar, y aún así siguen con la farsa, esto nos da que a) Que por el poder que tienen gozan de inmunidad ( o impunidad)  y b) Que piensan que nadie va a denunciar nada, lo cual únicamente se sostiene con la convicción de callarlos...

Cosa que podemos unir a la contestación de un extraño, cuando llamamos a la casa de Rony y negaron que sea así. –

Pero Juan... – Dijo Edgardo mientras pensaba en vos alta... lo que decís apunta a

que cabe la posibilidad de que esté... ¿ digamos... secuestrado...? 

Por lo menos... - Dijo Juan  asintiendo a la vez con la cabeza.

Verónica que a estas alturas desesperada, no tardo en agregar...

¿ Cómo, por lo menos.?” –

Si, precisamente es la parte que seguía en mi razonamiento.

Mirá, esto es como un partido de ajedrez, en el que cada uno tiene movimientos a hacer, (y pueden estar seguros de que tienen el mas alto nivel de juego) ellos no van a hacer ninguna jugada inútil. Cada uno de sus movimientos van a obedecer a la búsqueda de un resultado... es decir un movimiento de ellos, va a determinar un movimiento de nosotros.......... –

¿ No se te va un poco la mano Juan ..? – Pregunto Edgardo

Mira Edgardo, hagámosla fácil. No me creas.

Es más, no solamente no me creas, sino creé en lo que te dicte el más frío y desapasionado razonamiento... ¡Pero ojo!! Razoná...  porque si no, es como si vos también pusieras a pesar la pasión... pero en el otro plato ...

Es más, me parecería lo mejor, que me rebatieran, y por eso elegí hacer el razonamiento en vos alta... –

Todos lo mirábamos, y nos mirábamos.

Aunque costase creerlo, o mejor dicho, aunque deseábamos no creerle ya que jugaban todos nuestros miedos... lo de Juan era razonamiento puro.

De alguna manera también lo debe haber sentido así Edgardo, ya que luego de suspirar profundamente, ví, como evidentemente su gesto parecía estar aceptando la posición de Juan, para luego preguntarle...

Bueno... y vos... ¿ cual pensas que va a ser su próxima “jugada”.? –

Mirá Edgardo. En realidad me parece que la próxima jugada, nos pertenece a nosotros...

Creo que ellos ya jugaron cuando llamaron al pager de Verónica... al menos yo lo veo como un mensaje claro.

¡ AY!! ... mi vieja... – Grito Verónica sobresaltándonos a todos, menos a Juan, que con un aplomo sobrenatural, la miró a los ojos y le dijo...

Veo que empezaste a pensar... –

¿ Que decís Juan...? – Le pregunte

La verdad... te juro que la verdad Nora...

¿Son como códigos, entendés..?  Comienza la partida cuando ellos intentan saber con quien había contactado Rony. Entonces intentan el filtro en la embajada, saber el nombre o el teléfono...

Después fuimos nosotros  los que jugamos, que entendimos que algo andaba mal e intentamos primero a la embajada y luego a la casa de Rony, que también estaba pinchada.

¿ A ver si entendés?  En ese momento fue como decir... “Bueno... ya estoy enterado de que esta la línea pinchada pero no les voy a decir quien soy,  y luego para comprobar esto, llamamos nuevamente a la embajada desde adentro del programa, y nuevamente a la casa particular desde el programa, listo... juegan ellos!!!  ¿ Entendés Nora..?

La primera vez que llama Verónica a la embajada, tuvo la suerte de cortar rápido y no decir el apellido o algún dato como para ser descubierta, y que el azar haya permitido que la comunicación sea desde un publico. Tal vez sea la única jugada que hicieron mal.  Es decir, obraron pensando en la posibilidad de que al comunicarte, ibas a dejar tus datos o tu teléfono ( que para el caso es lo mismo si es que quieren ubicarte) bueno, no lo hiciste y encima les cortaste, cosa que  entendieron como la respuesta a su mal movimiento, ¿ que otra opción les queda....?  ¿ A donde se supone que vas a llamar..? -

A la casa.!! – Dijo Verónica que seguía muy concentrada  la conversación...

Claro... a la casa... Pero resulta, que vos te moviste rápido, cuando vos llamaste, ellos todavía no estaban en la casa, porque si no, te hubiesen intentado rastrear desde ahí, es decir, que fué entre un llamado y otro (desde el tuyo a la casa y el mío a la casa)  que ellos tuvieron el tiempo suficiente como para llegar (aunque tarde para su idea) hasta los padres de Rony...

Cuando llamo yo a la casa desde adentro del programa, y ellos se dan cuenta de que no puede rastrear la llamada,  también entienden que hemos jugado nosotros, y que entonces, les toca a ellos mover...

La llamada al pager. - Apunto Edgardo que a esta altura comenzaba a comprender todo...

 Así es... la llamada al pager...

Claro, llaman al pager de Verónica como para que sepamos que ya saben quien es.. –

Sí, aunque incompleto... Llaman al pager de Verónica, como para obligarnos a un movimiento, que es que ella llame a alguno de los dos lugares que están pinchados como para detectarla, porque, evidentemente, no se como llegan al pager, pero es seguro que no saben como llegar a ella.!!! –

Quiero irme a casa.. Nora.!! – Me pidió Verónica casi en un llanto.

Si... te llevo... – Le conteste.

Esperen por favor!! – Nos grito Juan mientras ya nos íbamos...

No se desesperen... !!  Eso es precisamente lo que buscan. Si ellos hubiesen tenido tu dirección particular, no hubiesen llamado... o te hubiesen llamado que se yo, diciendo que vayas par tu casa...

Disculpame... – Dijo Edgardo

Que oportunidad tenes de sacar a tus vieja de tu casa Verónica ..? –

¿ De que la saque de casa.? – Pregunto como desorbitada

Si Verónica, Edgardo tiene razón – Dijo Juan

Pensa que mucho peor va a ser que le pase algo... –

Verónica se largó a llorar desconsolada, y Juan que estaba a su costado, luego de dudar unos segundos, la abrazó contra él, conteniéndola....

Quedate tranquila.. – Dijo mientras se le llenaban los ojos de lágrimas...

No voy a permitir que le pase nada... – Agregó y luego la apretó contra su pecho...

Habrá sido nada más que una fantasía mía, pero me pareció ver como por los ojos estáticos de Juan, pasaba toda su historia repetida...

La separó... con sus dos manos la tomó por los hombros, y mirándola fijo le dijo...

-Por favor... quédate tranquila... -   Luego se dio vuelta, nos miró a todos y dijo....

Bueno... quieren jugar.... juguemos... –

Se sentó a la maquina y marcó el número de la policía desde adentro de su programa.

Entonces pudimos escuchar como contestaban...

 

 

        --------------- -“Comando Policía Federal buenos días... “

                               -“No permitiremos que el gobierno de EE.UU.

                                  siga castigando nuestra causa...

                                  La embajada volará dentro de 15 minutos como

                                  prueba de ello...

                                                               Glob Shijadd.. 

      

Todos nos mirábamos sin entender nada, de pronto, Juan apagó los equipos y dijo...

Bueno... vamos... –

¿ Vamos adonde Juan.? – Pregunto Edgardo sin entender nada...

Vamos ahora te explico... ya que si estoy en lo cierto, no tenemos mucho tiempo...

Vos anda  con Nora a buscar la madre...

¿ Y que hacemos..?- Pregunto Edgardo.

Traelos para acá... –

Traela... – Replico Verónica...

Es mamá sola...-

Disculpame – Dijo Juan, mientras seguía explicando lo que íbamos a hacer...

Con Verónica, vamos a ir hasta la embajada. Seguramente la van a evacuar, nos vamos a mezclar entre la gente a ver que vemos....Ah...!!  No llamen al teléfono de  Verónica...-

Paso todo tan rápido, que ni tuvimos tiempo para discutirlo ...

Edgardo me llevó a mí, y Verónica se llevo mi auto.

Antes de llegar se me ocurrió encender la radio, para ver si Juan había logrado su cometido, y al parecer, era así, se decía que una llamada anónima, había alertado sobre  una bomba y que sé yo...

Hace mucho que la conoces a Verónica... ¿ –

Sí... desde la escuela secundaria...

Yo entré a la revista por ella... bah... en realidad estudie periodismo también por ella... porque cuando ella dijo que iba a seguir periodismo, yo no tenía claro que es lo que quería seguir, entonces para seguir con ella, la acompañé. –

Es decir que conoces perfectamente a los padres... –

Si, más bien. Aparte de que vivíamos una en la casa de la otra continuamente, ya que para aquella época,  (todavía vivía el padre...) vivía a la vuelta de su casa... –

Ah... Y que le vas a decir..? –

La pregunta de Edgardo me volvió a la realidad...

Recién me daba cuenta que no sabía que le iba a decir... lo miré a Edgardo sin poder decir nada. De a ratos giraba por un instante la cabeza y me miraba... en  realidad todavía no tenía idea, de cómo iba a sacarla de su casa...

Adentro del auto, el silencio sé hacía enorme, Edgardo seguía prestando atención a la autopista (que ahora parecía más ancha y rápida que de costumbre) esperando mi contestación...  y yo me descubría sin demasiada creatividad para este tipo de situaciones.

No sé...- Le dije al rato, aceptando que ni lo podía planear...

Cuando lleguemos, algo se me va a ocurrir... –

Casi llegamos  donde teníamos que salir de la autopista.

Le indiqué entonces la salida, y lo guié hasta la casa de Vero.

Antes de parar, tomamos la precaución de ver si algo o alguien nos llamaba la atención.

Como todo parecía estar normal, estacionamos y encaré derecho hacia el timbre.

Enseguida salió a atenderme la mamá de Vero que me recibió con un enorme beso...

Hola Nora... como estas... pasa.. –

Graciana cerró la puerta tras de mi, y comenzó a preguntarme por mis cosas....

Nos tenés olvidadas eh.?  Bah... a mí, porque a Verónica la vez todos los días...

Vero no llegó todavía...-

Si ya se vengo de estar con ella... mire, tiene que acompañarme... –

Graciana cambio la cara y ví como el susto la embargaba...

Paso algo con Verónica... –

No, quédese tranquila que con Vero no paso nada, no se asuste, nada que ver.. –

Simplemente que tenemos una sorpresa...-

¿ Una sorpresa.? – Pregunto en forma inocente...

Si, Graciana... Una sorpresa, pero tenemos que salir rápido, porque sino no, no llegamos... – Le dije tratando de hacer lo más rápido posible...

Bueno nena, espera que me cambio... –

No... no... venga así nomás que no es tan importante... –

Hay... son locas ustedes dos he.?? Mirá como estoy... – Dijo, pero al final pude sacarla antes de lo que había imaginado.

Edgardo nos esperaba en el coche, listo para irnos.

Cuando llegamos hasta el coche y le presente a Edgardo, sonrío en una forma cómplice mientras me miraba.... no había nada que hacer, Verónica tenía a quien salir...

Hablamos de pavadas mientras desandábamos el camino a la colonia...

A Graciana al parecer se le habían acabado los temas, y ya había intentado que le diga varias veces, cual era la sorpresa...

Yo tenía toda la idea  de esperar, hasta  encontrarme  con Verónica, pero Graciana era de las que insistían,  y no se quedaba nunca con una duda... así que volvió a la carga...

Bueno nena... ¿ me vas a decir o no.? –

Justo en ese momento sonó mi pager...

Me fijé en lo que decía, mientras Edgardo de reojo, me miraba como queriéndome sacar una respuesta.

Era Verónica, y me decía un escueto “Todo bien... volvemos”.

Con mucho cuidado le mostré de costado  el pager a Edgardo para que lo leyera de reojo, y él me asintió con la cabeza a tiempo que yo decía en vos alta...

Es Vero... dice que nos vemos en la colonia.. –

¿ En la colonia ..? – Pregunto Graciana...

Sí... Edgardo es director de una colonia terapéutica... –

Bueno... – Dijo sonriendo...

Pero tan loca no estoy.... esta bien que quiero que se case; pero creo que no es como para internarme... – Dijo y nos arrancó una sonrisa...

No, seguramente... – Dije, mientras creí encontrar una forma de ir comenzando a adelantarle algo...

Pero precisamente, hay mucho loco suelto por ahí, y a veces se complica... y pagamos los que no tenemos nada que ver... –

¿ Ah... entonces paso algo no.? – Me dijo Graciana que no dejaba pasar ninguna...

Mire... estuvimos recibiendo unas amenazas.... –

Le paso algo a Verónica y no me lo querés decir... –

No Graciana, le juro que no.-

Ahora nos vamos a encontrar con Verónica precisamente... y va a ver que no le miento...  es otra cosa... –

¿ Pero que cosa.? ¿ Para que tengo que venir yo hasta aquí...? no entiendo... –

Nos faltaba muy poco para llegar, así que preferí no comenzar a contarle nada para no tener después que cortar el relato, y así se lo hice saber...

Mire Graciana, es medio complicado para explicárselo, aparte ya estamos llegando.  Ni bien estemos con Verónica, se lo vamos a explicar. –

Edgardo ya había salido de la autopista, y tomamos el asfalto que nos llevaba a la colonia.

Cuando llegamos, Juan y Verónica salieron a encontrarnos...

Hola mamá ... – Dijo mientras corría a abrazarla

¿Que te pasa.? – Dijo mientras le tomaba las manos

Vení que te explicamos.. – Dijo presentándole a Juan, y comenzamos a contarle la historia...

Graciana escuchaba con atención, aunque no con poco asombro.

En definitiva, muchas veces uno se llena de prejuicios y piensa que esta más allá de la mayoría, y se equivoca. Y ahí estaba Graciana precisamente, para reafirmar esta idea.

Ahí estaba, digiriendo esto, que de por sí no era tan fácil, de una manera mucho mejor que lo que nosotros hubiéramos creído.

Tampoco era muy fácil saber que haríamos después, ya que no habíamos ni siquiera hablado del asunto, lo que al parecer, no desvelaba a Graciana, que en ningún momento interrumpió como para hacer comentarios.

Escucho en silencio el relato de Verónica, mechado a veces por Edgardo o Juan que marcaban algún punto en especial, y solo lo acompañó con algún que otro suspiro, o levantaba las cejas; y el asombro, permitía que se hagan más grandes sus ojos grises...

Solo comenzó a hablar, luego que yo interrumpí...

Así que se me ocurrió, que esta noche, podía quedarse a dormir en casa... –

Ah... no mijita... te agradezco, pero tengo que hacer... –

¿ Hacer que mamá..?     Sí Nora, vamos a ir...– Dijo Verónica casi en un grito.

No...  no  para qué... – Insistió Graciana

No mamá, no entendés, no te estoy pidiendo una opinión. Te digo directamente que si hoy no vamos a dormir a casa de Nora, vamos a dormir a un hotel... –

Claro, resulta  que ahora tengo que hacer caso, me guste o no... como si fuera que no puedo decidir... – Intento nuevamente Graciana, que no quería saber nada de dormir fuera de su casa.

Pero a fuerza de tires y aflojes, fué viendo que no tenía mucho para elegir, y terminó aceptando cuando Verónica le dijo...

- Ya sé, nos vamos a San Clemente  eh..?  ¿Cuantas veces me pediste que querías ver a tía Bettina...? – En esta instancia parecía que Graciana había aflojado con los rezongos...

Ahora parecía que Verónica había pegado en el lugar justo... y como se dió cuenta de ello siguió en  esa tesitura...

Te llevo, me quedo hasta el fin de semana, y vos té quedas unos días con tía eh.?? –

Tardo unos segundos en contestar, pero ya se veía que pensaba aceptar...

Bueno... pero y la ropa... –

Verónica se dio vuelta y me miró como pidiendo ayuda.

-    ¿ Que decís Juan, se puede volver para buscar algo de ropa...? –

¡ eh!! Juan... – Grité para ver si lo sacaba del ensimismamiento que tenía, ya que a esta altura, estaba sentado frente al equipo haciendo unos cálculos....

¿ Disculpame, como decís...?? –

Que si será conveniente ir a buscar ropa para la mamá de Verónica... – Le dijo Edgardo...  

 Lo que pasa es que había que haberla traído antes... –

 Bueno Juan... – Dije con fastidio

Pero no se hizo... Aparte, ¿que le iba a decir que pasaba.? –

No se... – Dijo Juan.

Yo no volvería.... Al menos hasta no estar seguro de que estos hij... –

El pager de Verónica volvió a sonar, y todos nos miramos... entonces leyó el mensaje en vos alta....

        

           “Vero, llamame urgente a casa”

 

Ves... – Dijo Juan como certificando lo que él ya sabía...

Lo que quieren es tu teléfono... evidentemente quieren ubicarte... 

Pero espera Juan... Hay algo que no entiendo... – Interrumpió Verónica...

Tienen mi nombre, mi numero de pager... si es como vos decís, que tienen tanto poder de inteligencia... –

Espera, espera un poco, porque ya se donde vas.

Una cosa es  que tengan, poder de inteligencia, y otra es que les interese usarlo....

Yo tampoco entiendo Juan... – Le dijo Edgardo que seguía la conversación...      

Mira, en realidad no hay mucho para entender, es así como lo dije...           Tienen recursos como para hacer inteligencia, pero eso llevaría a tener que blanquear ciertas situaciones que no quieren.                                                     Por ejemplo:  Tienen el nombre de Verónica  porque se los dijo Rony...

     Hasta puedo imaginarme desgraciadamente la situación...

 

                          “Para quien pediste la información... (un golpe)

            Rony----- No se como se llama...

                            “Dale que tenemos a tus viejos... (y tal ves algún golpe más)

            Rony----- es reportera, se llama Verónica. Bla bla  bla................

                            Y les da tus números que evidentemente los tenía... 

Listo... ya tienen tu nombre, y tus números, ahora tienen que ubicarte, ya que tu apellido y tu domicilio no lo tienen.

Ellos tienen los contactos para, por ejemplo: llamar a la firma de los pager poniendo algún juez por medio, hacer que le den los datos que tienen tuyos o de la firma entendés ?... pero... ya alguien más sabría de la maniobra.       

Ellos necesitan que nadie, o al menos, “que la menor cantidad de gente se entere”, las posibilidades de echar mano a su poder digamos “político”, la dejan como último recurso.     

Mientras tanto, como ya tienen tu teléfono, y como tienen también la posibilidad técnica de hacerlo, es mucho más fácil ubicarte satelitalmente, cuando usas tu teléfono.

Date cuenta de que este llamado o el otro que decía ser Rony, lo único que pretende, es que llames a sus bases, desde donde te pueden rastrear, cosa que por supuesto, es lo que no debemos hacer...-  Edgardo lo interrumpió como para

redondear la idea...

Pero entonces Juan... ¿ quiere decir, directamente, que están tras nosotros..? -     

De alguna forma sí... – Respondió fríamente Juan.

¿ Como de alguna forma...? –

 Claro. Lo único que saben fehacientemente, es que alguien pidió datos sobre mi persona. (y ellos lo detectaron)

Detectaron desde donde había provenido el acceso, y por fín, quien había accesado la base de datos, bien..?

Ellos se mueven, porque esta es una información muy particular... si?

Ellos entienden, que no se trata del entretenimiento de un Hacker, pretendiéndole ganar a un programa, cosa que existe, aunque ustedes no lo crean...

Son cosas que pasan a menudo, y que ellos tienen perfectamente monitoreado.

Es decir, accesan la base de datos, andan un rato dentro de ella sin que les importe nada en especial del contenido de la base, sino simplemente quebrar la fortaleza del programa de resguardo; y ellos lo saben...

En este caso es diferente, alguien entró de alguna forma, y fue a buscar un dato especifico, y ellos no solamente no pueden permitir eso, sino que necesitan saber quien es y para que necesitan esos datos.

Eso si es hacer inteligencia... quien pidió los datos:? Y sobre todo, ¿ para qué..?

En relación a nosotros, lo más probable es que sea más o menos así.  Alguien del directorio, recibió la información sobre el acceso a mi archivo, y enseguida se puso en marcha el operativo de llegar hasta la persona que lo había accesado, y averiguar que sabía.

Ya que si yo (que de cualquier forma no lo haría) hubiese accesado la base, no hubiera entrado al archivo por mi nombre, sino que hubiese buscado otra puerta.

Bien, esto ellos lo saben, y su conclusión, es que alguien más sabe algo de esto...

Bueno... ahora ellos quieren saber quienes, y cuantos...

Lo que nos indica, según lo que decís, es que, solo es cuestión de tiempo el que la encuentren... bah... el que nos encuentren? - Pregunto Edgardo

No! El que la encuentren, es decir.... el que “nos” encuentren ... – Dijo Juan mirándonos a todos...

Es cuestión de nosotros... – y siguió...

El, ¿ donde vive?, seguramente cuando agoten otras instancias lo averiguaran por algún medio, el donde trabajas y quien sos, ya deben  estar trabajando para saberlo... pero el que la encuentren, solo depende de nosotros.

Entonces hasta conviene que salgan ahora mismo...  no? – Pregunto Edgardo.

 Y... no sería mala idea.

      De cualquier forma, ahora nos toca hacer una movida a nosotros... –

Y cual sería... – Pregunté

Sería así... vos y Verónica vayan tranquilos a la casa y traigan ropa dinero el coche, que se yo, todo lo que tengan que traer, y lo que se pueda en el menor tiempo posible... –

A la casa de Verónica!!?? – Pregunto Edgardo

Si, vayan tranquilos (aunque sea con prudencia) porque si llamaron, quiere decir que todavía no tienen tu dirección. Así que disponemos de algo de tiempo.           Yo mientras tanto los voy a cubrir para darles mas seguridad y tiempo..-

A pesar de que estábamos todos en el mismo ambiente,, yo había tratado de llevarme a Graciana a un costado, a un sillón que había, y mientras le daba charla sobre manualidades, a fin de aflojar un poco su angustia... pero no era ninguna estúpida.

A pesar de que charlaba y todo, estaba perfectamente al tanto de todas las conversaciones y los movimientos...

Yo la admiraba..! Destilaba paz en cada cosa que hacía, pero sin ser apocada...

Tenía la condición de enfrentar la realidad, si bien con sumisión, también con carácter. Tal vez una extraña dualidad, pero era así.

Yo ya la había visto pasar por trances amargos... como cuando murió Don pepe y Esteban (el papá y el hermano menor de Vero) en aquel accidente en El Tigre.

.... Con que determinación vendió su casa, y se fue a ese Dpto. más pequeño, y siguió con su trabajo, y no aflojó, ni permitió que su duelo, obnubilara sus fuerzas...

Por allá Verónica saludó lista para irse...

Mama... quedate tranquila que voy a buscar ropa y vengo eh?? –

Graciana sonrío, y asintió con la cabeza mientras seguía tomada de mi mano.

Verónica le dio un beso entonces, y se encaminó hacia la puerta....

Ah... Verónica... – Se le escucho decir

Si mamá... –

No te olvides de traer algunas fotos ¿ eh..? –

Ya quisiera tener yo esa determinación pensé, mientras le acariciaba las manos...

Verónica y Edgardo salieron, y mientras Juan permaneció en la computadora, pasando algunos archivos a la Notebook .

Luego tomó un soldador, y soldó unos cocodrilos a unos cables, para hacer una extensión  de no se que...

Ahora nos toca a nosotros... – Dijo mientras me miraba y ponía algunas cosas en su bolso.

Nos acompaña.?? Graciana se llama no?? –

Si, Graciana me llamo. Y usted Juan no..? –

Si. Vamos que la llevaremos de copiloto... – Dijo y terminó de guardar algo más en el bolso.

Necesito que me lleves hasta un teléfono publico, que no sea de aquí de la colonia, y si es posible, que quede un poco resguardado del transito... – Me dijo y arrancamos .

Dimos unas vueltas hasta cerca de la parrillita, por una transversal de la colectora, enfrente de lo que parecía ser un kiosco que se encontraba cerrado, vimos uno...

Estaba a punto de preguntarle si ese servía, cuando escuche el grito de Juan

Ahí... ese, estacionate a la par... – Me pidió

Necesitas monedas o tarjeta.?? – Le pregunte a Juan que estaba en el asiento de atrás...

No gracias .. – Dijo mientras desplegó la notebook en el asiento.

Luego se bajó, y con la ayuda de un destornillador, forzó un costado de la caseta, entonces conectó los cocodrilos que había soldado, y tomó línea telefónica, como para entrar en red...

Bien... ya esta... -  Se escucho después de unos minutos

Ahora ustedes, hagan de cuenta de que hablan, mientras yo trabajo. – Nos pidió, así que puse la tarjeta como si tuviera que llamar a algún lugar, marqué un numero hipotético luego corté, y me siguió Graciana. En ese momento, pasó un patrullero, por la otra mano de la avenida, nos miró, y nos tocó bocina.

A mi se me heló la sangre, y a Graciana calculo que también, porque estaba blanca como un papel..., Juan, seguía con su labor...

Yo me quedé mirándolo, mientras el oficial bajo un poco la ventanilla y me gritó...

SI NO LLEGA A FUNCIONAR... AQUÍ A DOS CUADRAS  SOBRE CASTEX TIENEN OTRO!!!

Gracias!! – Grite yo también, mientras se alejaban y sentía como el corazón parecía latirme en la garganta... Juan ni se inmutaba, o al menos no lo parecía. Había permanecido con la Notebook sobre sus piernas, y solo se digno a saludarlos con la mano en alto cuando se retiraban...

En ese momento lo miré, y desde adentro del coche me hizo señas como que siguiese un poco más.

Yo estaba ansiosa de que termine, y tenia miedo de que vuelva a pasar el patrullero; pero Juan ya estaba golpeando por la ventana del auto y nos llamaba.

Abrió la puerta, se estiró sin salir del auto, y pegó un tirón de los cables que se soltaron rápidamente...

Ya esta, vamos...  con esto van a tener para divertirse un rato.... – Dijo mientras se sonreía

En ese momento, me di cuenta de que era la primera ves que lo veía sonreírse.

¿Todo bien...?– Pregunte.

Si, me metí en la embajada, y le deje un virus, que ni bien empiecen el rastreo de la llamada se va a activar.

Si tenemos la suerte de que tengan todos los equipos en red, llega hasta el servidor en un momento y le va a mordisquear todos los programas que quieran hacer correr o que estén corriendo,  atacando alternativamente los archivos ejecutables, así que con un poco de paciencia, estarán incomunicados por un par de horas, telefónica, y satelitalmente...

Al menos nos va a dar el tiempo necesario para que los chicos hagan lo que tienen que hacer en casa de Verónica, y a preparar alguna otra jugada....

Y usted Graciana... ¿ Pensó alguna ves que se iba a convertir en una espía parecida al 007..??? – Dijo Juan, mientras Graciana con sorna le contestaba...

No la verdad que no... Pero no es tan aburrido eh... – Al final todos nos reímos y nos fuimos del lugar...

Bueno... ¿ volvemos a la colonia no..? –

Si... aunque...  – Dijo dubitativo

¿ Necesitas algo..? – Le pregunte, porque intuí un cambio de idea...

¿ Vos me harías un favor..? –

¿ Sí, que necesitas...? –

¿ Me llevarías a un lado..? –

Sí, decime... –

En ese momento sonó mi celular, era Verónica, desde un publico, avisándome que todo estaba bien.

Juan aprovecho para avisarle de una dirección donde encontrarnos... Había cambiado, no era el mismo Juan que hasta hace unas horas...

Hacía chistes con Graciana y su semblante era otro...

 Parece que estamos de buen humor eh.. – Le dije  a Juan sin poder abstraerme de la cháchara que hacía...

Sí... ustedes me hicieron mucho bien... – Me respondió con una sonrisa muy tierna.

Seguimos en silencio, ya estábamos casi llegando a la dirección que me había dado, y podía verlo por el espejo retrovisor, guardando las cosas en el bolso y  pasándose los dedos por el cabello, como queriendo mejorar su aspecto informal...

Doblá por esta a la derecha... – Dijo

Avanzamos un par de cuadras y volvió a decir...

En la otra de vuelta a la derecha, por favor... –

Volví a girar ...

Cruzando a la mitad de cuadra... – Me dijo, mientras se notaba que el ansia lo

desbordaba.

Estaba estacionando, y Juan habría la puerta para bajar, cuando por mi espejo retrovisor, pude ver que me hacían señas con  las luces...

Eran Verónica y Edgardo, que estaban parados en la otra esquina.

Juan también los vio al bajarse, y les hizo una ademán para que vengan.

Mientras tanto se adelantó hasta una casa en donde tocó timbre, y nos hizo gestos a nosotros, pidiéndome que baje el bolso que había dejado en el asiento de atrás...

Los chicos ya estaban bajando, y uniéndose a nosotros, cuando se escuchó la cerradura de la vieja puerta de madera...

Ni bien se entreabrió la puerta, vimos como aparecía la figura de una mujer. Tendríá la edad de Graciana o tal vez algo más. De un pelo casi blanco y tras ella un hombre; alto, de gesto duro, y que con un movimiento de cabeza hacia el costado, escudriño para ver de que, y quien se trataba... pero duró poco  esa escena... porque no pasó mas que unos segundos para que ambos, (Juan y la mujer) se confundieran en un abrazo...

Mamá... – Se le escucho decir a Juan entre sollozos, y ambos rompieron en un

 llanto en donde se mezclaba la sorpresa, la angustia, y la alegría...

Juan..!!  Hijo... – Dijo el padre, también quebrado por la emoción, mientras se

sumaba a aquellas dos figuras que apretó entre sus brazos.

La emoción fue bajando de a poco, y Juan se dio vuelta para presentarnos...

Vengan por favor... pasen... – Nos dijo con los ojos aún llenos de lágrimas, pero

sonriente.

- Mamá, papá, ellos son Edgardo; Nora Verónica y Graciana, la mamá de Vero.. –

Era una de esas casa antiguas, que tenía zaguán y patio con galería a un costado, donde una a una se sucedían las habitaciones, todas ellas de altas celosías...

Las macetas, parecían hacer guardia, indefectiblemente una al lado de cada columna, y un geranio que se había ido en vicio, alternaba con algún que otro malvón, allá al fondo, y contra la otra pared del frente...

Ya estábamos todos adentro,  y la vos de Doña Berta (la mamá de Juan) se hizo escuchar mientras nos guiaba hacia el living...

Bueno. Se quedan a comer eh!!! –

Edgardo, que estaba un paso más allá de Juan y su padre se explayó con un ético y académico...

No... creo que este es un momento para que estén en familia... –

Pero Juan que estaba aún cerca como para escuchar, se dio vuelta, y repuso con hondo sentimiento...

Precisamente...  ustedes, también son mi familia... – Dijo con los ojos aún

lacrimosos y  enseguida sugirió...

Mamá, mostrale a las chicas la casa, mientras hablamos con Edgardo y el viejo

de una cosa... –

Doña Berta entonces nos mostró la casa.

El patio, la cocina enorme,  allá casi en el fondo; su dormitorio... todo revelaba los detalles de un enorme cuidado, aunque humilde en su elección.

La habitación de Juan, aún de la misma forma como la había dejado la última vez, luego, alguna de las fotos que tenía de su nuera y su nieta, y ahí pudimos ver como la amargura asomaba a sus ojos...

Luego el gran comedor, y otra vez la cocina.

Para cuando nos quisimos acordar, ya teníamos a los hombres con pizzas y empanadas sobre la mesa.

¡Bueno...! – Grito Don Ramón

Ahora, a dejarse de chismeríos y a preparar la mesa eh? – Nos sentenció.

Enseguida Berta sacó un mantel, y unos cubiertos, y en un momentito le ayudamos a poner la mesa.

Era una de esas mesas grandes, las que para alargarla hay que ponerles suplementos en el medio, toda ella en un roble limpio y lustrado...

Enseguida los hombres se encargaron de abrir las cajas y pusieron la bebida...

Bueno, ¿ supongo que vamos a brindar no.? – Dijo Don Ramón, levantándose

del asiento con un vaso en la mano.

Seguro... – Dijo Juan

Yo brindo primero, por haberlos encontrado tan bien.. . – Dijo Juan (que se

había parado y ubicado tras sus padres) tomándolos por los hombros, y apretándolos contra él.

Y después por ustedes... que me dieron la fuerza necesaria para estar aquí, y me

devolvieron la confianza en la gente... –

Todos nos unimos en un brindis y comenzamos a comer, y fué ahí, donde comenzaron a salir los temas que nos unían en desgracia... (por decirlo de alguna manera)

Y fue precisamente Juan, quien sacó el tema, cuando comenzó  a decir...

Ustedes tal ves no entienden a que viene esto de estar cenando, digamos, “en mi casa”. Pues bien. Voy a tratar de explicarlo, si es que puedo.

Todos estos años que pasaron, estuve negándome a venir. Un poco por resguardarlos, otro poco por miedo, y otro porque de alguna manera estaba enfermo.

Enfermo de odio, de soledad, de miedo, sin fé en nada, ni en nadie...

Me habían golpeado las cosas,  de tal forma, y a tal velocidad que no pude lidiar con ellas, y en mi imposibilidad de contar siquiera lo que me sucedía, me fuí encerrando en mí mismo, con la intención de no hacerle más mal a nadie...

Sin darme cuenta de que igual, encerrándome en mí, y negándome a todos aquellos afectos que aún me quedaban, digo, de alguna forma, ya los estaba matando yo, poco a poco.

Hoy, cuando ví como Verónica se preocupaba por su mamá, y como también, de alguna forma, iban surgiendo soluciones, (hasta aportadas por mí mismo) Me di cuenta de que también yo me merecía y debía buscar una solución que me permita estar con los míos... Que de nada servía ser un desaparecido opcional, porque entonces a nadie ni a nada, podría brindar yo lo que me queda por vivir... Y de alguna manera... comprendí que no estaba solo...

Y eso... se los debo a ustedes,... - Dijo sonriéndonos a todos y mientras se

 abrazaba a sus padres...

Bueno Juan, por mi parte te agradezco lo que me toca, pero no te parece que tendríamos que ver, que hacer..  -

Graciana y Berta se habían puesto a charlar no se que cosas a su costado, cuando Juan las interrumpió...

Mamá... ¿sacaste la plata del banco, como te pedí la última vez que estuve..? -

Si... la tengo guardada... –

Bueno, ¿cuanto es..? – Graciana lo miraba y no terminaba de contestarle...

Mamá!! Habla tranquila por favor... – Le dijo mirándola fijamente...

Bueno... 125.000... –

Verónica lo miro a Juan, y casi le pegó un grito

¡!125.000 pesos.??!! – Pero Juan, no era de los que se asombraba...

No...125.000 dólares;  la última ves que estuve, le dí el número de una cuenta secreta que yo tenía, porque pensé que tal ves podría necesitarlo.. –

Si, pero yo no toqué ni un peso de ahí.!! – Repuso Berta con orgullo

Bueno mami, ¿ donde los tenés..? –

Aquí, en casa... –

Bueno – Dijo.

Les cuento una idea a ver que les parece... –

A ver... Te escucho. – Respondió Edgardo intrigado.

Mire, hoy pensé, que ni bien comencemos a darles pelea, uno de los lugares que indefectiblemente van a “reventar” (para usar su misma jerga) va a ser este.    

¿ Es decir que ahora mismo podrían estar viniendo para aquí.? – Interrumpió

Verónica.

No, creo. En estos momentos están ocupados con el virus, y con encontrarte. –

Pero si, es cuestión de tiempo... – Volvió a decir con su aplomo que a veces daba

escalofrío...

¿ Pero entonces porque no nos vamos...? – Pregunto Edgardo

Quédate tranquilo Edgardo, que no creo que sea ya, pero si quieren, no hay problemas, nos vamos; pero quiero que antes me escuchen por favor... –

Bueno, dale pero apurate... – Le pidió Edgardo

Bueno, les decía que hoy me di cuenta que también iba a tener que sacar a mis viejos, entonces se me ocurrió una idea. Pero antes tenía que saber  si contaba con el dinero necesario, por eso el venir hasta aquí.

Mi idea en síntesis es la siguiente.

Vos Verónica, te vas con tu mamá a San Clemente no..?? –

Sí, dentro de un rato... –  Contestó.

Bueno, pensé que también podías ir con mis viejos... –

Ramón y Berta lo miraban con los ojos desorbitados, e intentaron entrar en conversación, pero Juan siguió sin llevarles el apunte.

Se instalan en algún hotel, salen unos días a ver las inmobiliarias, compran alguna casa, y se pueden quedar tu mamá y mis viejos... tranquilos y sin ningún problema... –

Verónica largo una carcajada, se paró y lo encaró como para reírsele en la cara...

Mirá, perdóname Juan por lo que te voy a decir, pero vos te volviste loco nomás.. – Pero Juan ni se inmuto.

Si bien yo no había captado totalmente la idea, no me disgustaba, y se lo hice saber...

¿ Porque Verónica..?  Pensalo, no es mala idea... –

Ah... tomaron de la misma botella... – Dijo como fuera de si

Claro, yo voy abro la cartera, que lo único que puedo sacar de ella son cosméticos,  y compro una casa... –

No, disculpame Verónica, que yo no té eh pedido que pongas nada. Tal vez no supe explicarme. – Dijo Juan sin perder el tono cansino y optimista con el que

había empezado.

El dinero te lo doy yo, para que tus, perdón tu mamá y mis padres, puedan comprar una casita, amueblarla, y quedarse,  “de vacaciones” si te gusta verlo de esa manera. La ponen a nombre de los tres, como para que este todo respaldado legalmente, y les quedaría algún dinero como para no tener que hacerse problemas por un tiempo. Ya que  siento que de alguna forma, yo les traje este problema, y aparte porque creo que es una buena forma de sacarlos de este entuerto. Por lo menos, ahora... –

Verónica se había quedado callada, y miró a todos como buscando una respuesta... pero Juan, no le permitió que hablara...

Escucha antes de contestar nada, Vero. Creo que es una buena solución, y no creo que tengas que desperdiciarla... aparte, porque se los ofrezco de corazón ...

Verónica lo miraba, y a su ves miraba a la madre, que a su vez lo miraba a Juan con una dulzura inenarrable, mientras se le dibujaba una sonrisa...

Hoy... – Dijo Juan retomando la palabra. - Cuando comenzamos a ver qué podíamos hacer, para que a tu mamá no le pase nada, tomé conciencia de que, también yo, podía hacer algo por mis viejos. O como se los decía antes de todo esto, que tenía que salir de ese bloqueo, que ya por miedo o por lo que fuera, me tenía encerrado en mí, sin la posibilidad de pedir ayuda, y sin poder a su vez ayudar a los que más quiero.

Yo, desperté de mi letargo, gracias a ustedes, y a su vez, ustedes, gracias a mi o al destino, tienen una serie de problemas a los que yo, de alguna forma, puedo aliviar... –

Ramón, interrumpió el silencio que se había creado luego de las palabras de su hijo

¿Y vos crees, que luego de esto?  no se... ¿Terminaremos con esto alguna vez? –

Mirá viejo. Siempre les digo lo mismo. Yo no quise enredarlos en este problema, pero también es cierto, que hasta ahora, lo único que hice fué correr, correr y encerrarme...

     Bueno... hoy estoy dispuesto a luchar... – Dijo mientras intentaba abrazar hacia él a Edgardo, Verónica, Graciana y a mí, y agregó...

Y ya ves que no estoy solo... – Dijo profundamente emocionado.

Y bueno Vieja... – Dijo Don Ramón

 Habrá que irse de vacaciones nomás... –

En ese momento mire a Graciana, y pude ver que con una sonrisa miraba a Verónica, y bajaba su cabeza en forma afirmativa...

Realmente creo que no es mala idea Verónica... – Le dije

Bueno.. ¿ cuando nos vamos.? – Dijo Verónica mientras hacia muecas con la cara

¿No te parece que tiene que ser cuanto antes Juan..? – Dijo Edgardo que se había

 quedado con la idea fija desde antes.

Si, aunque de cualquier forma, todavía deben de estar bastante embarullados. Es más, después del virus que le metí, de alguna manera, van a pensar en la posibilidad de que este vivo. Es decir que aquí, van a venir seguro. –

Quédense tranquilos que ya salimos... – Dijo Berta y  agregó...

Todo sea por terminar con estos porquerías... 

Juan le tomó las manos a Graciana y le dijo...

Va a ver que todo va a salir bien... ¿ aparte es o no 007..? – Agregó mientras se reía...

En unos cuantos minutos, ya estábamos en camino a la colonia, y a pesar de lo grave de la situación, estábamos todos bastante optimistas...

Ya en la colonia, armamos unas camas con unos elásticos que tenia Juan en el galpón de al lado, porque Verónica dijo que estaba muy cansada, como para salir a la ruta, y que prefería salir de madrugada y con la fresca... cosa que todos asentimos.

Habíamos pautado varias cosas, que aunque parecían locas, nos servirían de reaseguro ante la posibilidad de que algo salga mal. Una de ella era que Verónica se volvía en el día, y sin saber en donde habían alquilado o comprado.

Otra era que solamente ellos, se iban a comunicar con nosotros, y en caso de emergencia únicamente.

Después, que si nosotros necesitábamos contactarnos con ellos, íbamos a estar parados en la 1 y avenida Costanera en la vidriera de “ El Tiburón” (que es una casa de pesca) a las 14.Hs. en punto. Únicamente así,  se podrían acercar...

Si bien no era mucho, al menos era una forma de cubrirnos.

Otra cosa, era que no nos llevaríamos por las noticias que pudiéramos escuchar por radio o televisión, ni aún aquello que pudiese estar reflejado en video, ya que sabíamos de la posibilidad  de editar todas esas cosas.

Entre unas y otras cosas, habíamos de alguna forma, organizado una defensa, y no faltaba mucho, para que también se comenzara a trabajar en la resistencia...

Despertamos por fín a Verónica luego de un par de horas, y se fueron con abrazos y besos incluidos....

Nos habíamos quedado con el celular de Verónica, y yo debía avisar en el trabajo

Ya que Verónica no hacía a tiempo.

No sabíamos hacia donde, ¡pero todo estaba en marcha!!

Va a ser mejor que durmamos un poco... – Dijo Juan

Entre medio de la preocupación, Edgardo se destapó con una sonrisa y me dijo en forma picara...

¿ Te muestro donde duermen los residentes.? –

Nunca pensé en pasar una noche en un neuropsiquiatrico... – Le dije resignada, y nos fuimos para el otro pabellón, luego de saludar a Juan.

Las primeras insinuaciones del alba, se mostraban aquí y allá, y Edgardo me llevaba por el hombro en silencio.

Yo tampoco hablaba mucho, habían sido muchas cosas de golpe, y el cansancio era enorme...

La habitación era una especie de office no muy grande, con una cama cucheta, y un escritorio chico al lado de un armario. Disponía de un bañito, y alguien había puesto un mechero Bundsen que hacía de cocina.

Bueno... – Me dijo capcioso

¿ Arriba, o abajo.? –

¿ Que te parece un rato de cada lado..? – Le conteste mientras me colgaba del

hombro para besarlo...

Fueron los golpes de Elvira en la puerta, lo que nos despertaron, y aunque eran las diez y media de la mañana, a mi me parecieron cinco minutos de sueño...

Nuevamente se sintió el Pum Pum de sus nudillos, y la vos chillona que volvía a intentarlo...

Doctor... las diez y media... –

Bueno... ¡gracias Elvira! – Le contestó mientras con el índice cruzado sobre los labios, me hacía seña de que no haga ruido.

Pero Elvira no era ninguna tonta, y seguro había visto mi auto estacionado en la playa, aunque de cualquier forma no se lo dije.

Me quise pegar una ducha, pero  al parecer, no habían prendido el calefón, así que preferí ir a casa, no sin antes pasar por lo de Juan, a quien lo encontré despierto y sentado a la PC.

Buen día... 

Buen día... – Me contesto sonriendo....

Que tal la guardia... – Me pregunto con doble sentido

Bien, y la tuya...? – Le dije mientras palmeaba el monitor.

¿ No dormiste no..?? –

No... – Me respondió.

Estuve intentando recordar  algunos algoritmos que había en el CD-ROM que me paso Zchervik.

Pero la perdida de training es terrible. Hasta mis propios trabajos me parecen lejanos... –

Yo pensaba que era como andar en bicicleta, que cuando se aprende una vez, ya no te olvida más. –

Algo de eso hay...  pero no es lo mismo.–

Bueno, yo me voy para mi casa y después para la redacción, cualquier cosa te aviso... de cualquier forma nos vemos a la tarde no ..?? –

 Si... Supongo que si – Dijo sin sacar la vista del monitor...

Volver a casa me pareció como si volviera de vacaciones.

Sentía que habían pasado un montón de días...

De alguna forma me parecía estar viviendo una película.

Todavía no tomaba conciencia de cómo se movían las cosas en torno a mi .

La ducha estaba excelente, pero no la pude gozar bien porque sabía que tenía que salir rápido, ya que tenía que ir al trabajo.

Ya estaba cerrando el grifo, cuando escuche la vos de Verónica en el contestador...

                                           Hola Negri.

                                           Llegamos bien...

                                           Hoy me quedo...

                                           Vuelvo mañana temprano....

                                            Besos...

Me cambié y salí para la redacción. Había quedado con Antoñito el de técnica, que a la mañana lo vería, y ya era el mediodía.

Ni bien entre me paró Zulema en la recepción.

¿  Sabes algo de Verónica.? –

No... ¿ por.? – Le dije muy suelta

No, porque la anda buscando Hernandez no sé para que... –

No... ni idea... – Le repetí

Hice que iba hacia el baño para pasar frente a la puerta de Hernández, y ni bien me vio pasar, me pegó el grito...

¡ GARRE ¡!! –

Si. Buen día – Dije...

Buen día era cuando yo llegue... – Me respondió mientras sus dos invitados me miraban...

¿ No sabes  donde anda Verónica..?? – me pregunto fastidiado

No..., Ayer la vi aquí unos minutos, pero enseguida se fué... no se si me dijo que iba a colonia.. ¿Puede ser.? – Le dije haciéndome la despistada.

No se, pero si te llegas a ver con ella, decile que la necesito... –

OK... – Dije con mi mejor sonrisa, y me fui derecho al box.

 En realidad, no se si tendría relación o no, pero estaba hablando con dos americanos, y eso podía jurarlo...

Aproveché para llamar a Antoñito, y que me explique un poco mas sobre Internet  y de paso le preguntaba.

Si hay alguien que sabía las cosas que pasaban en la empresa, era él.

Era un tipo que siempre tenía buena onda, así que ni bien lo llamé, subió enseguida con mucho tino.

Bueno... ¿ lista y vestida de marinero para navegar...? – Dijo riendo mientras entraba al box

Hola Antonio, como va todo... –

Bien. Me dijo el gran jefe que vas a navegar... –

Mirá, en realidad quiero ver algunos datos nada mas... Pero sí, voy a necesitar bajar algunas cosas, y bueno, como nunca hice nada más que escribir en la compu, voy a necesitar de tu ayuda.

Por lo menos,  aprender a entrar, buscar direcciones, que se yo... –

Enseguida pusimos manos a la obra, y comenzó a enseñarme las cosas esenciales.

Cuando me dí cuenta, eran como las dos de la tarde, y yo aún no había almorzado.

Ahora comprendía algo de lo que decía Juan.

Estando frente a la maquina, realmente el tiempo vuela, y cuando uno se quiere acordar se pasaron un montón de horas.

Volví a mirar el reloj, y Antonio  se dio cuenta y me dijo...

¿ Si te cansaste cortamos eh,?? –

No, no es por eso. Es porque no almorcé, y la verdad que tengo hambre.

¿ Que te parece si bajamos al buffet a comer algo.? –

¿ Vos invitas.? – Me pregunto riéndose

Si, no hay problema... –

La verdad, es que no lo hice a propósito, pero ya que estaba, aproveche para ver si sabía algo de los que estaban en la oficina del viejo... Y como me lo imagine, estaba al tanto de todo.

Che, no sabes quienes eran los que estaban hoy en la oficina de Hernandez.?? –

Ah!!...  ¿los Americanos.?? –

Si... bah no se. Los que estaban cuando yo llegué, mas o menos veinte minutos antes de que subieras al box. –

Sí, los americanos... –

No pasa nada, son de una empresa chica  de telefonía, de Miami, y están buscando posicionarse en Argentina.

Al parecer ofrecieron un paquete completo entre equipos y Software que da un rendimiento extraordinario.

No entiendo... – Le pregunte con cierto mal presentimiento...

Claro, no se trata de usar celulares y pager, y no poder tener un control sobre nada. Viste que siempre están jodiendo sobre los llamados  porque sí, y que  el gasto es demasiado...??

Bueno, estos tipos presentan unos equipos que son a la ves Handi, pager y teléfono; nada más que centralizados, es decir, que cuando haces una llamada, se hace por decirlo desde alguna manera, desde la central.. ¿entendés..?? Como un celular de ultima generación, pero como si el que te da la apertura de señal, en ves de ser una empresa, es tu propia compañía...  ¿no se si comprendiste?

Todo pasa a través de ella, calcula que por ejemplo, una cosa es ubicarte por celular, o por pager y otra muy distinta es tener un equipo que saben que aprietan tu código y te esta sonando, es decir, como haces para borrarte..??

Aparte cada ves que llamas, queda asentado en un registro en la centralita, es decir que no podes huevear porque ahí salta  todo...

Es más, tienen G.P.S. que pueden ubicarte en un radio creo que de 100 Km. Que se yo, tienen un montón de ventajas... –

Que bárbaro eh... como se lo tenían guardado... –

No...  los tipos aparecieron recién ayer, lo que pasa es que le interesó tanto a Hernandez, que quería que yo empalme lo que se refiere a detalles técnicos y de prestaciones... –

¿ Y que marca son..?? –

Mirá, no son de ninguna marca conocida, ni tenían folleteria,  porque trabajan con la necesidad del cliente. Es decir que cada Software y los mismos equipos, se adaptan a la necesidad de la empresa a cubrir...                                                       Aparte le ofrecieron no poner un peso, hasta que todo el equipo este funcionando y se  pueda ver como trabaja... –

¿ Y le interesó.?? –

Que si le interesó..?  ¡Le encantó!! Diría yo... –

Ahora hay que pasarle una lista del personal, para ir preparando el croquis para el soft... –

¿ Como una lista.? –

Claro, se toman en cuenta los detalles de cada equipo en uso, se decir desde donde hasta donde va a ser utilizado,  para que va a ser utilizado, porque no todos van a tener línea abierta de salida, algunos para usarlo como teléfono van a tener que marcar un 0 o un 9... igual que si fuera un conmutador y el tuyo fuese un teléfono interno, entendés.??  Entonces hay que saber donde vive, que desempeño cumple en la empresa, y bueno, sobre la base de eso, el equipo va a tener un tipo de prestación especial... aparte hay gente que va a tener, hay gente que no... –

¿ Y ya acepto todo.? – Le pregunte ansiosa.

¡Si! Aparte le dieron un precio que no existe... de cualquier forma no es algo al toque, ya que como te dije, lo primero es preparar la organización de la prestación, después te la traen para el Ok., y después recién traen los equipos y lo instalan... –

Pero, ¿ y porque lo de nuestras direcciones y todo eso..??

Y ya te lo dije Nora!! No me escuchaste.?? –

A... cierto, disculpame.. – Dije como saliendo del paso.

Luego me quedé pensando lo que decía Juan referente al instinto, Y mi instinto me decía que esto tenía relación directa con nosotros.

¡He!! Nora, que pasó, ¿ te quedaste colgada.? – Me dijo Antonio, mientras yo volvía a la realidad...

Ah... si disculpame...

Si estas cansada la cortamos y en todo caso seguimos mañana.?? –

Bueno, casi es mejor, porque yo tengo que hacer unas cosas. De cualquier manera, creo que para un día es bastante no. –

Sí. Si practicas sí. El secreto de esto esta en sentarte al equipo y darle y darle...       Lo básico como para comenzar a moverte ya lo tenés, aparte cualquier cosa que necesites, me llamás, y subo a explicarte. –

Bueno Antonio, te agradezco... nos vemos... –

Lo saludé y salí del buffet.

Necesitaba hablar con Juan de esto, pero no quería hacerlo desde dentro de la redacción, así que fuí en busca de mi abrigo, para salir e ir hasta un locutorio que quedaba a la vuelta.

Cuando  iba hacia el box, deliberadamente tomé por el otro corredor, para pasar por la oficina de Hernández, y aún estaban ahí, meta charla.

Tomé mis cosas, salí, y enseguida me comuniqué con Juan. Evidentemente a él tampoco le cerraba mucho lo de esta gente, y sobre todo, lo de esa lista con domicilios de  los empleados.

Vos quedate tranquila que yo me encargo... – Me dijo luego de volver a pedirme mi acceso a Internet, y la del Server de la empresa.

Vos volvé a tu trabajo, y actúa normalmente, luego de quince minutos, llama a personal, y pedile cualquier cosa. No se, un recibo de sueldo por ejemplo, decile que lo perdiste y lo necesitas para un crédito, y después me llamas.. Ok.?? –

Tal cual había quedado con Juan colgué y volví al box.

Aproveché entonces que tenía que hacer tiempo, y me conecté como para ir practicando lo que había aprendido.

No buscaba nada en especial, sino que estaba acostumbrándome a los buscadores; de pronto, en la pantalla del monitor comenzaron a explotar flores de colores....

Se hacía un punto de un color determinado, el que luego se iba inflando hasta quedar convertido en pimpollo, el que a su vez,  se inflaba, hasta derivar en una enorme flor, y así sucesivamente se iban superponiendo una flor a otra, hasta tapar toda la pantalla.

Lo primero que se me ocurrió era que era una broma de Antonio, e intente llamarlo, pero nadie contestaba, entonces decidí salir para ver si alguien me ayudaba, pero a esta altura, el pasillo parecía una romería.

Todos salían de los box, quejándose por la caída del sistema, justo en el momento en que se cortó la luz.

Fue toda una conmoción, nadie sabía que había pasado, hasta que apareció Antonito con la gente de técnica, pidiendo  que nos quedáramos tranquilos, que habían cortado la luz a propósito, ya que un virus extraño había afectado el sistema, y no lo podían parar.

Que tengamos paciencia, pero que no sabían cuanto tiempo les iba a tomar restablecer todo.

Nos pedían que por favor, no utilicemos las computadoras para nada, hasta que no sean desinfectadas y que lo mas probable era que recién mañana volverían a tener todo en orden... que en diez minutos iban a dar la luz...

Me acerqué entonces a una ventana, esperando que dieran la luz, y en la proximidad con la oficina de Hernández, pude escuchar, cuando el mismo les decía, que en todo caso les pasaría la lista mañana.

En ese momento me dí cuenta de lo que pasaba.

Tomé mis cosas, y fui saludando a los que encontraba en el camino.

Casi al llegar a los ascensores, (que no andaban como es lógico)  vi que Hernandez volvía por las escaleras(seguro que de acompañar a los yanquis) con el mal humor grabado en la cara...

Cuando me cruzo lo saludé...

Hasta mañana Hernandez... –

Chau Garré...!  A... viste a antonito por ahí.? – me pregunto

A si... andaba por aquí hace un rato... – Le dije como al pasar

Bueno chau, gracias – Me dijo y siguió su paso hasta perderse de vista en la oscuridad del pasillo, mientras escuchaba su vos tratando de ubicarlo...

¡ANTOONIOO!!! –

Yo por adentro me reía.

 Aunque no lo sabía, estaba segura, de que esto, era producto de alguna cosa hecha por Juan.

Volví entonces al locutorio para volver a comunicarme como habíamos quedado.

Hola... Juan... Si, yo... – Se podía adivinar su sonrisa.

Y... ¿ pediste eso a personal como te dije.?

La verdad es que no pude, porque un virus extraño entro al Server y tuvieron que cortar la luz para que no se siga propagando...

A, por cierto, hermoso detalle el de las flores eh.!! – Le dije sarcásticamente

Bueno... usted lo merece... – Me dijo entre sonrisas, y agregó

Espera que aquí esta Edgardo que te quiere hablar... –

Se lo escuchaba como mas distendido

Si... ya me estaba yendo... bueno, te parece en casa..? Ok.   No... no... yo cocino, no traigas nada. Dale, 21 hs. ... –

Como tenía tiempo, fui hasta el supermercado a comprar algunas cosas porque en casa no tenía nada.

Quería que fuese una cena especial.

Había pensado en un plato que predispusiese a lo romántico, pero que no fuese cargado, así que andaba dando vueltas, y mientras tanto tratando de armar en mi mente el menú, con lo que me iban sugiriendo las cosas que veía.

Pronto se soluciono mi incertidumbre, al pasar por la góndola de las carnes.

Enseguida pensé en un medallón de lomo, cosa que aparte, no se me complicaría para cocinar, ya que recordaba haber visto en un programa de cocina, como un chef, cocinaba un lomo, dentro de un paquetito de papel aluminio, y lo ponía al horno; lo que también, evitaba  lo de llenar el departamento de humo, que no era poco.

Ya estaba decidido, un medallón de lomo, dentro de un paquete de papel aluminio, con una feta de panceta alrededor, algunos champignon un poco de manteca y un toque de pimienta.

Antes de pasar por la góndola de las carnes, había visto unos frascos, con unas zanahorias Baby y unas bolsas con papas redonditas  (noissettes) que me parecía iban a quedar muy bien de guarnición.

Solo faltaba un buen vino tinto...

Me detuve después en la góndolas de las frutas.

Quería tener aunque sea una fuente de frutas para aromar el ambiente, pero se me ocurrió, que no quedaba nada mal servir de postre, un plato de frutas, por ejemplo unos Kiwis y unas frutillas fileteadas, sobre un poco de Helado, rociado con chocolate...

Si, Edgardo tenía pinta de goloso... de nene grande...de que le guste todo lo dulce...

Tal vez lo acompañaría con una copa de champagne, que terminaría por arrancarle una sonrisa y le daría un toque desenfadado.

Las velas ya estarían a medio arder, y yo sacaría a Berlioz, para que un bolero nos invite a bailar...

Aquí y allá volví a caminar, tratando de no olvidarme de nada...

En realidad, quería deslumbrarlo...

Pronto estaba en mi casa, con la compra, y todas mis ansias de que llegue.

Ordene un poco, puse música, y ni bien terminé,  comencé a cocinar...

Era la primera vez que le cocinaba a alguien en especial, y la verdad, es que no me había ido nada mal, en poco tiempo tuve preparado los dos paquetes con los lomos, y tenia las papas en el horno.

Se me había ocurrido también hacer una entrada, así que había cortado unas fetas de gruyere al lado de un puñadito de berros...

Cada rincón de la casa, había tomado un cariz especial, y para acompañar todo aquello, también yo me había vestido especial.

Había elegido un solero negro de seda, bien suelto y largo.

Sin ninguna bijou, solo un collar de pequeñas perlas blancas, quebraba un poco la solemnidad del composé.

Pretendía estar lista antes de que llegue; así que me preparé con tiempo.

Para cuando toco el timbre,  yo ya era un racimo de nervios.

Le abrí por el portero y dí los últimos toques antes de que suba. En el equipo estaba sonando Count Bassie (elección de ultimo momento) delante del espejo me dí un repaso en el cabello con la punta de los dedos y apreté un poco los labios para emparejar el rouge.

El timbre en la puerta, sonó justo cuando prendía la ultima vela. Respiré hondo, descontracture el cuello moviendo un poco la cabeza y abrí.

Ni bien abrí y me vio, Edgardo se quedó asombrado...

Caray... no me dijiste que la cena era de gala... – Dijo muy galante mientras sonreía y yo lo invitaba a pasar.

Aparte... – Dijo mirando la mesa con las velas encendidas.

Me haces sentir mal, porque no me dejaste que trajera nada... –

No, más bien. No quería que traigas nada, porque era yo quien te quería ofrecer una cena. Así que no tenés que sentirte mal para nada,  al contrario. –

Bueno, entonces comencemos por saludarnos como corresponde a la ocasión... -    Y tomándome las manos, me dio un beso que pareció eterno... para luego murmurar...

Hola... buenas noches... –

Hola.. – le respondí, mientras de una mano lo llevaba hacia la mesa.

¿Te gusta el queso..? -

Si, me encanta. –

Bueno señor... entonces lo invito a que comencemos... – Le dije  y luego acepté que acomodara mi silla para que me siente.

Había valido la pena el esfuerzo, y todo daba cuenta de estar en su punto exacto.

Olvidándonos un poco de todo el embrollo del virus, hablamos de trivialidades.

Él no dejaba de alabar mi mano para la cocina; el plato de lomo le había parecido una exquisitez, y la estábamos pasando divertidos. -

No puedo creer que te hayas tomado tanto trabajo por mí. -  Dijo

¿ Por qué.?  ¿ Pensas que no te lo mereces.? – Le respondí.

Bueno, bueno... otra vez me vas a  analizar... – Dijo y ambos nos reímos.

Esta broma mía había disparado sin querer una linda conversación, y enseguida estábamos discutiendo  la idea de pertenencia y estima, cuando sonó el teléfono.

Era Verónica y deje correr la maquina...

         “hola negra... atendeme por favor...

Le respondí entonces y le conté lo del trabajo y lo de las listas de personal.

Ella, a su vez, me comentó que  había decidido quedarse uno o dos días más; que habían visto una casita, y parecía que iban a cerrar trato.

Que cualquier cosa me avisaba...

Ni bien corté, ví que Edgardo me miraba ansioso de que le cuente...

Se había parado tras de mi en el sillón, así que ni bien corté me paré también y aproveche para darle un beso...

¿ Que noticias hay...? – Me pregunto

Ninguna. Bah... Que a pesar de lo acordado, se queda unos días más, porque parece que vieron una casita, o la tienen que ver mañana... – Dije entre beso y beso...

Que raro que no le dijiste que estaba... – Me dijo con cara de intrigado. Entonces yo, que aún estaba parada junto a él, tomada por la cintura entre sus manos, alejé un poco mi cara de la suya como para enfocar su mirada, y en tono insinuante le contesté...

Es que no quería perder tiempo... –

Y nos volvimos a fundir en un largo beso.

Sentía que el aire se me iba a través de su boca, y me dejé alzar por su abrazo.

Hubiera olvidado todo en ese momento, para permitir que salga a borbotones, todo ese fuego que encendían sus brazos a través de mi cuerpo; pero preferí saciar mi sed, y la suya, a pequeños sorbos., y luchando contra mi mismo deseo, respiré profundo y me separé un poco de su boca para decirle...

Bueno... ¿ Supongo que vamos a tomar el postre no..? –

Supongo que si... – Contestó con cara de pícaro, mientras me volvía a apretar contra él, para agregar...

Pero no mucho... –

Me separé entonces y llevé los platos para la cocina, el quiso ayudarme, pero ante la negativa, se quedo mirando unos CD’s de música...

Ni bien pasaron unos minutos, intentó entrar con el pretexto de traerme una copa de vino...

No, no, no... – Dije en vos alta, mientras lo echaba de la cocina.

Es una sorpresa... – Dije mientras sacaba los platos que ya los tenía preparados y

le echaba un poco de chocolate caliente por arriba

Poné algo de música... – Le grité. Porque cuando llamo Vero, había apagado el

 equipo para que escuchara mejor.

Si sabía traía una botella de champagne... – Me gritó el desde el comedor

Entonces aproveche para sacar las copas y la botella de champagne que había puesto en la heladera y la puse en la bandeja, entre medio de los dos platos de postre.

Date vuelta para la pared y no mires para acá... – Le pedí.

Por fín entre despacio, mientras él, respetando la consigna se mantenía sin mirar hacia la entrada de la cocina.

¡TARAAANNN....!!!! – Dije, tratando de imitar a una música de suspenso

Te podes dar vuelta... –

Ni bien se dio vuelta, y vió la fuente con el postre y el champagne, se comenzó a sonreír de una manera muy tierna.

Sos loca eh¡¡? – me dijo

Viste, se te cumplió el deseo, ya tenes champagne... –

Entonces me acerqué hasta la mesa, y mientras ponía los platos en su lugar, el tomó la botella para destaparla...

Después sirvió dos copas, brindamos, y comimos el postre.

El postre, creo que fue lo que más le gustó. Tal cual me había parecido, era dulcero por excelencia.

La verdad es que todo esta extraordinario. – Me dijo

¿ Te gusto.? 

¿ Que si me gusto.?  Soy capaz de quedarme a vivir... – Me contesto, mientras

servia más champagne...

Y... – Dije mientras hacia mohines con mi cara. – Tal ves no sería mala idea... –

Se levantó, y mirándome fijo a los ojos, estiró sus brazos hasta tomarme las manos, y me invitó a bailar.

De fondo sonaba una melodía melosa, y a su són, nuestros cuerpos giraron apretados el uno con el otro...

Después, todo fue ardor e incendio, y nuestras bocas reconociéndose, y nuestras manos ofreciendo hallazgos, hasta que nuestras mandíbulas se apretaron de goce mientras afuera, la noche... lo consumía todo...

Edgardo se despertó temprano. De reojo lo miré mientras se vestía, sus piernas, su espalda, su andar desgarbado...

Me desperecé mientras el terminaba de abrocharse la camisa, y crucé mis manos tras de mi cabeza, y arqueé un poco la espalda como para sacarme el resto de modorra...

Hola... buen día “bella durmiente”... Me dijo mientras me daba un beso y se sentaba en la cama para explicarme.

Me tengo que ir rápido. No quiero llegar tarde, porque hoy vienen del ministerio a ver unos números, y quiero tener todo listo. –

Bueno. – Le contesté mientras se despedía...

Esperá un poco... – Dije mientras me senté en la cama, y saqué del cajón de la

mesa de luz, un juego de llaves que tenía de repuesto, y se la puse en la palma de la mano mientras le decía...

Toma. Así podes venir cuando quieras, sin depender de mí para entrar o salir... –

Apretó las llaves en su puño, mientras me miraba y dijo...

¿ Es una proposición...? –

Es una idea... – Le respondí

Bueno, entonces ojalá que sea “una buena idea” – Repuso, y luego se acercó me dio un beso, y se puso en marcha.

Al llegar al marco de la puerta, se dio vuelta y con un gesto pícaro me preguntó.

¿ Y... en el placard... habrá un espacio..?

Te lo vas a tener que hacer vos... – Le contesté mientras le soplaba un beso

desde la palma de mi mano. Se dio vuelta entonces, y siguió su camino; aún de espaldas, podía adivinar su sonrisa... era un dulce.

Podía notar que algo había cambiado en mi.

Tal vez era, como decíamos por la noche, este nuevo sentido de pertenencia. Este saberme para alguien, y saber que tenía alguien en quien caber.

Y yo sentía, que esto era lo que brotaba en mi.

Ayer nomás, la posibilidad de futuro, era un tema de discusión, una idea, un dogma filosófico. Hoy en cambio, con el ansia de este amor, la necesidad de un futuro en paz, era una urgencia, una prioridad a la que no podía, ni debía renunciar.

Al tiempo de que se fué Edgardo, me levanté y fui hacia la cocina.

Si... la cena había estado estupenda, pero la casa era un desastre; y la cocina en particular, parecía un campo de batalla.

Había platos amontonados en la pileta, la asadera, con restos de papel aluminio sobre la mesada, y todos los utensilios que había utilizado (ya que no había lavado nada) desparramados por todas partes.

Mamá llamo justo cuando me disponía a comenzar.

Quería que vaya a comer con ella, así que acepté, y comencé limpiar...

Después de una ardua tarea, pude volver todo a la normalidad, era hora de que me recompensase con un buen baño y me dispusiese a ir a trabajar...

Era un día precioso, el sol parecía partir las veredas, y todo, desde mi entusiasmo era signo de buen augurio.

Ni bien llegué a la redacción, me puse a navegar, ya que al parecer el problema del Server había sido subsanado.

Tenía la intención de empezar a cotejar cosas.

Juan me había dado un diagrama, de cómo comenzar en la búsqueda de los datos que necesitábamos.

Antonio me había instalado una utilidad, que al mismo momento de conectarme a la red, leía mi correo, y me causo sorpresa encontrar uno en mi casilla...

                                   “ KAKU... leé el diario... –

Me quedé helada, desde ya, sabía que algo andaba mal.

El correo era de Verónica, ya que era la única capaz de utilizar ese nombre.

Ese nombre era como una seña, como un código que teníamos en tiempo de la secundaria, para hacernos saber que algo andaba mal, y ni siquiera nuestros padres sabían de él...

Fui entonces hasta la recepción y pedí los diarios, que me puse a revisar enseguida.

No sabia que era lo que Verónica quería que lea, pero calcule que me daría cuenta...

Buscaba y buscaba y no había caso, hasta que al doblar una pagina, encontré por fin lo que era...

Un titulo relativamente pequeño sobre un costado decía:

                          MAFIA INFORMATICA.?!!

Y seguía en su desarrollo....  

                             Ayer por la tarde, se encontró el cuerpo sin vida

                              De un joven de 23 años, atado por sus muñecas

                              Y con un tiro en la nuca al estilo “vendetta” de

                               La mafia.

                               Rony Malbran, tal la identificación que más tarde

                               pudo dar a conocer el personal de la comisaría 32

                               era un reconocido “HACKER” local, famoso por

                               el espionaje industrial, y miembro de una banda

                               dedicada al robo de datos  a importantes empresas

                               en desarrollo................... blabla bla bla.......

 

Yo no salía de mi asombro, estaba como paralizada, y ante lo acordado de no hablarnos por teléfono para nada (si era posible) decidí irme a la colonia para informar de esto a Juan  y Edgardo.

Si bien no conocía a este muchacho, sentí que la indignación me llenaba el pecho y no me dejaba respirar, y por otro lado, me imaginaba como debería de sentirse Vero...

Estaba yendo hacia la puerta, cuando antes de llegar a los ascensores, una mano me toma por los hombros...

Mi sobresalto fué tan grande que hasta el mismo Hernández se asustó...

Discúlpame Nora... no pensé que te podías asustar... –

Esta bien Hernández... no importa, ¿que necesita.? – Dije todavía shoqueada

¿ Vos te vas.? –

No, no... iba hasta el kiosco, por –

Porque necesito que me hagas una diligencia. – debe haber visto mi cara, porque

enseguida agregó...

Ya se que no te corresponde, pero tiene relación directa con el asunto que hablamos los otros días, lo de las notas sobre la computación y todo eso, y supuse que te podía interesar... – Y prosiguió....

Ayer vinieron unas personas, unos americanos. Es una empresa nueva en el país, que distribuye Software. En realidad, el ofrecimiento hacia nosotros es muy ventajoso, pero no viene al caso...                                                                               Lo cierto, es que quedé en darle unos datos, como para elaborar un programa especial para nuestra empresa, justo en el momento en que se cayó el sistema, entonces pensé, que te podría interesar ponerte en contacto con esta gente, no se, de cualquier manera, es nada más que un sobre... –

Ah... si... me parece bárbaro. – Dije reponiéndome un poco del susto que me había llevado.

Bueno, vení entonces hasta la oficina que te doy el sobre y la dirección de la firma... –

Por adentro no lo podía creer. Parecía que todo se daba justo. Y si bien era exagerado pensar en algún resultado, el poder espiarlos de tan cerca era algo auspicioso...

- Bueno Hernández, llevo esto y de paso aprovecho para hacer unas averiguaciones.

Bueno Garré... a propósito...  ¿ no viste a Verónica para nada.? –

 No, por..? –

No esta bien... anda tranquila. –

Bueno, hasta luego... – Dije, y salí de la oficina.

Quería irme cuanto antes. Aún no salía de la bruma que me había causado la noticia de lo de Rony, y pretendía llegar cuanto antes a la colonia.

Llegué hasta el pasillo y llamé al ascensor.

Estaba inquieta, necesitaba sacarme esto de encima, poder contárselo a alguien.

En ese estado de inquietud estaba, cuando se abrió la puerta del ascensor.

Yo me largué hacia adentro, sin mirar si había gente o no, así que ni bien pude darme cuenta, estaba chocando con alguien que quería salir.

Perdón... – Dije levantando la vista, y en ese momento me quedé como helada,

las  personas, que querían descender, y a quien yo acababa de chocar, eran nada menos, que las personas que habían estado hablando con Hernandez el día anterior.

Por un segundo, fuimos los cuatro los que nos quedamos como congelados mirándonos a los ojos. Traté de quebrar un poco lo del empellón, dando un paso hacia atrás, poniendo mi mejor sonrisa, y balbuceando un ...

Perdón. –

Así que ellos hicieron lo mismo, pero dentro del ascensor, y con una apretada sonrisa, me cedieron el paso.

Se cerro la puerta del ascensor, y sentí que me desinflaba.

Mi corazón latía en forma acelerada, y sentía la cara como un fuego.

Tenía que hacerle saber a Juan esto antes de llegar, así que me encaminé hacia el locutorio, pero aún en mi apuro, pude ver, a la salida de la revista, dos coches azul- oscuro estacionados en la puerta. Enseguida los asocié con los yanquis, por su apariencia, y su pelo amarillo casi rapado al mejor estilo marines...

Crucé entonces hasta el locutorio, pero me fué imposible comunicarme.

Inútilmente probé una y otra vez, sin resultado, mientras no dejaba de sacarle la vista de encima a los dos autos, estacionados allá, en la puerta de la redacción.

Después de muchos intentos, al fín me contesto la voz de Elvira.

Si... hola... Elvira... – La comunicación parecía cortarse, y yo no sacaba los ojos de la entrada de la revista.

Yo, Nora... Si, podría ubicar a Edgardo.?  Si... espero en línea..? –

De pronto, vi un movimiento de las personas que harían a la vez de chóferes, e intente seguir con mi vista los sucesos, pero la vidriera comenzaba a taparme un poco la visión...

Hola Edgardo... yo Nora. Escucha... espera un momento... –

Evidentemente no me equivocaba, las tres personas salieron, y abordaron uno de los autos, mientras uno de los que lo aguardaba, les habría la puerta.

Disculpa, pero estaba prestando atención a una cosa. – De cualquier forma ya no

 había apuro para la información, ya que uno de ellos, (al parecer el que comandaba el trío) llevaba un sobre en la mano, con seguridad, una copia que les había dado Hernandez.

No... nada. Decile a Juan que salgo para allá, que tengo que decirle algo importante que sucedió recién... –

Colgué rápido, mientras alcance a ver cuando se ponían en marcha.

El transito estaba pesadísimo, y no les permitía salir del lugar donde habían estacionado. Entonces pagué, y salí rápido con la intención de seguirlos.

Tenía el auto estacionado a la vuelta, así que corrí y lo puse en marcha, con la sorpresa de que cuando lo estaba haciendo, los veo pasar...

Habían doblado por la misma calle en que yo tenía el auto, lo que me facilito visualizarlos.

Me llevarían una cuadra mas o menos, cuando yo también, me puse en marcha tras ellos.

Despacio pude ir adelantando un poco, pero tomé la precaución, (en parte gracias a que el transito era lento) de permanecer a cinco o seis coches de distancia y no ser advertida.

Luego de varias cuadras, tomaron por Avenida del Libertador con rumbo a Palermo.

Ahí aumentaron la velocidad, y dejé que se vayan un poco, como para que no se den cuenta de nada. Así podría permanecer tras ellos, sin ser notada y  a la vez, sin perderlos de vista.

Así fué que los ví doblar en la rotonda, desviarse, y entrar a la embajada.

Yo venía disminuyendo la velocidad, cuando los ví cruzar la empalizada y seguir sin siquiera ser detenidos...

Ya no cabía  ninguna duda, y por otro lado, demostraba que comenzaban a moverse.

No hacía falta consultar a Juan, para saber que tendríamos que extremar los cuidados.

Esto me hacía sentir un poco perseguida, y a cada momento miraba el retrovisor confirmando que nadie me seguía.

También comenzaba a sentir miedo, y a desconfiar, de cual sería su próxima jugada.

El diario, donde salía la noticia de lo de Rony, permanecía abierto sobre el asiento del acompañante, y yo, en la imposibilidad de entender el porque de tanta locura, me preguntaba... ¿con que gente nos habremos topado?

Por fín llegué a la colonia, tomé por el sendero que me llevaba al patio de atrás, y estacioné Junto al auto de Edgardo, que me miraba por la ventana de su oficina.

Ni bien paré y abrí la puerta, vi que Edgardo venía a  mi encuentro...

¿ Que pasa..? – Me pregunto

Toma... leé... – Le dije mientras le pasaba el diario y las lágrimas que había

estado apretando desde que leí la noticia, me corrían por la mejilla...

Lo mataron Edgardo... Lo mataron... – Repetí mientras la impotencia me hacía

morder los labios...

Bueno... calmate... – Dijo mientras terminaba de leer la noticia, aún parados

afuera.

Quiero hablar con Juan... – Le pedí

Bueno... vamos... –

Comenzamos a caminar para ir hasta donde estaba Juan.

Edgardo me llevaba por los hombros, un poco terciada contra él, y en silencio...

Así cruzamos el pabellón que nos separaba, cuando al entrar al parque, vimos más allá a Juan, perdido entre medio de un montón de papeles, sentado sobre un banco.

Edgardo, levantó la mano haciéndole señas, y Juan respondió también con una seña invitándonos a unirnos a él.

Se debería notar en el estado en que estaba, porque ni bien nos acercamos, Juan pregunto impaciente...

¿ Paso algo..? –

Mataron a Rony... – Le dijo Juan mientras le alcanzaba el diario.

Yo mientras tanto comencé a contarle lo sucedido...

Hoy cuando llegue al trabajo, Verónica me había mandado un mail en clave... –

Como un mail en clave... no entiendo – Dijo Juan

En realidad, lo único que decía era “ kaku lee el diario”. Bueno, la única persona que me puede llamar de esa forma es Vero, porque era una clave que teníamos, que no la conocían ni nuestros padres siquiera.. –

Juan prosiguió leyendo y se puso pálido. Luego dijo como pensando en vos alta...

Evidentemente, ya no van a parar por nada.!! –

Y que vamos a hacer..? – Pregunto Edgardo.

Hacer ya no se puede hacer nada.... Digo por Rony... no! –

¿ De los padres se sabe algo..? – Nos preguntó, y ambos nos miramos con un gesto de asombro y a la ves de desolación, porque como parecía encuadrarse todo, no creíamos que les pudiese haber ido bien...

Y de alguna forma debe haber interpretado nuestro pensamiento, porque enseguida agrego mirándonos fríamente...

Es que de alguna forma, es como trabajan... –

En realidad podrían ser, cualesquiera de los cuerpos que se encuentran diariamente, en esta ciudad, y que por burocracia, o desidia, o por falta de allegados, nadie reclama... Sino, vos mismo Edgardo... me vas a decir que de las personas que hay aquí internadas, sabés si hay alguna que las este buscando algún familiar... –

Edgardo miro sin entender bien a que venia dicha pregunta..

Y no entiendas mal eh.? Por favor... que no solamente no te culpo de nada, sino que mejor que nadie, se de tu esfuerzo para que todo este en las mejores condiciones. Pero más allá de la labor posible tuya. ¿ Sabes como llegaron todos acá.?  ¿ Sabias como había llegado yo.? –

Bueno no, pero vos no podes ... –

Te vuelvo a decir, yo no te hecho la culpa Edgardo, ya te dije que mejor que nadie conozco tu preocupación; pero también tu frustración, y tu imposibilidad de poner todo en orden...

Porque lo que esta enfermo, es el centro todo de la sociedad...

No nos damos cuenta, pero diariamente adherimos a un montón de consignas erróneas, y cuando no negativas , socialmente hablando, esas mismas consignas que, sin darnos cuentas, o porque las pensamos mínimas, son aprovechadas por todas las mafias, la de la delincuencia, la de la política, la de los corruptos que miran y hacen como que no ven, porque gracias a todo esto embolsan sus buenos pesos...

Vos y Yo, Nora y Vero, los padres, mis padres, somos apenas eslabones en una larga cadena de desencuentros, en lo que respecta al sistema social...

Guarda, yo se que cuesta aceptarlo, pero es así.

Vos desconoces todo, (o algo) sobre tus pacientes, las autoridades, desconocen todo sobre vos, los gobiernos desconocen todo sobre sus pequeñas secretarías, y el mundo entero, desconoce todo sobre nuestro pequeño país, ya que a su vez, están inmersos en sus propias cadenas de desconocimiento y burocracia.

Nadie puede salvarse por si solo... persona, familia, vecino, barrio, partido, provincia, nación ... mundo...

Estos hijos de puta contra los que hoy nos toca luchar, explotan eso.

Saben que la cadena esta rota, y sacan provecho de eso... total a quien le importa un par más o menos de viejos, o un par más o menos de jóvenes, cuando hay tantos problemas domésticos que resolver...?                                                                        Hay cosas que comprar urgente, hay canciones que hay que aprender, hay programas de televisión que hay que mirar; y hay una moda que hay que respetar, y si no le das bola a todo esto... no existís...  les graban en la cabeza a chicos  y grandes, a ingenuos e inteligentes.–

Se lo veía como loco, sacando todos sus dardos sin piedad, y lo peor... era que tenía razón...

Hay una sociedad mediática y adormecida, que no va a hacer caso de lo que le digamos, porque por los oídos y por los ojos, los bombardean con otros mensajes, idiotizándolos.- Agregó

- Sino, fíjense en la lucha mundial por los medios de comunicación ... Radio, televisión; diarios y revistas, Internet...

Hoy, para todo aquel que haya leído esta nota... -  Dijo golpeando el diario sobre

sus rodillas.-  Rony, era un pirata informático, que hasta se tenía merecido lo que le    pasó.            

     Nada, o muy poco, va a hacer cambiar esa opinión que se formó.

-    Alguien dijo “Miente mucho que algo quedara”... Recordó mientras se le ponían  los ojos vidriosos

Ellos lo saben... y tienen el poder...  y no van a parar... – Juan se quedó en

silencio y respiró profundamente, mientras sus ojos se quedaban clavados en el diario.

Bueno Juan... – Le dije todavía angustiada....

¿ Pero entonces que hacemos...? – Dijo Edgardo

Porque...  ¿supongo que no habremos llegado hasta aquí para aflojar no...? – Y

Agregó - Aparte... No sabré sobre mis pacientes, pero me plegué a tu causa, lo mismo que Nora y Verónica... y tus viejos mismos... Así que ya no podés decir ni sentir que estas solo... –

No... tenes razón. Les pido a los dos que me disculpen... – Dijo mientras se secaba unas lagrimas que se le habían escapado...

Ah... escucha. Hoy volvieron esos tipos... – Les dije para comentarles lo que había visto.

¿  Quiénes, los americanos...? –

Si, y los seguí... –

¿ Cómo que los seguiste...? – Me pregunto Edgardo como loco.

Si, los seguí, y ví como entraban a la embajada. Pero quédense  tranquilos que no me vieron.                                                                                                                   Lo que se, es que se llevaron una copia de esto... – Les dije mientras sacaba el sobre y les contaba como había sucedido.                                                                              Juan abrió el sobre, y comenzó a fijarse en los datos que les habían entregado.

Era como yo lo había pensado. – Dijo mientras seguía leyendo

Las direcciones de los empleados, que tipo de trabajo desempeña, los horarios, y con que otros internos tenían comunicación generalmente. Con esto evidentemente no se puede hacer ningún tipo de programa, así que ya te puedo confirmar que es mentira. Pero, también como imaginábamos esta la dirección de Vero, su numero de celular, su pager, y hasta su numero particular y algunas otras cosas... – Fué diciendo mientras leía. Hasta que en un momento se puso más serio...

¿ Vos trabajas en el mismo departamento que ella...? - Me pregunto muy preocupado.

No. Es decir, antes trabajábamos en pareja... porque...? –

Porqué aquí, en esta lista, figuran como que siguen trabajando juntas... –

¿ Y...? – Pregunte sin ver bien a que apuntaba

Y..es que cuando no la encuentren, ¿te imaginas a quien van a ir a preguntar...? –

La sangre se me heló.

Quedate tranquila... – Me pidió Edgardo mientras me abrazaba contra él, y le

preguntaba a Juan...

Y entonces,  ¿ que hacemos...? –

Mirá, vos los seguiste hasta hace un rato... – Me dijo mirándome.

Supongo que lo que quieren, es en principio la dirección de Verónica, esto quiere decir que primero van ir hasta la casa, y harán un poco de inteligencia para ver si esta. Es decir, que entre una cosa y otra, disponemos con suerte de un par de horas. Que nos da tiempo como para que saques ropa, o cosas que puedas necesitar, y ya no volver... – Dijo, y agregó

Es más, de ser yo; tampoco iría ni al trabajo... – Termino diciendo Juan,

mientras sentía que la bronca y la impotencia  me hacían saltar las lágrimas. Me separe de Edgardo, y no sin fastidio casi le contesté gritando...

-   ¡Ah... bárbaro!!   Y después vamos a sacar a mis viejos de la casa, y después... no se....!! ¿Cuantos después va a haber Juan.?                                                                       ¡Lo único que hacemos es escapar! O es que no te das cuenta de cual es el planteo...?

¿ Cuando vamos a luchar , realmente contra ellos..?

¿ Que vamos a seguir escapando, hasta meternos en un agujero donde estaremos seguros de que  no nos encuentren...?

¡O mejor...!!! Nos mudamos todos para acá, y transformamos esto en una gran familia... eh... que te parece...? –

Juan me miro como sin mirarme, en silencio; mientras yo, todavía desbastada... esperaba su respuesta...

Lo que me parece, si querés saberlo; es que yo no tengo la culpa de esto. Que no es conmigo, con quien tenés que descargar tu bronca, y que no tenés porque agredirme, porque entre otras cosas, estoy de tu mismo lado.                                                          ¿ O te olvidas que yo perdí mi familia...? –

¡Es que yo no quiero perder la mía Juan, entendes.?!!  No quiero perder mi familia, ni mis amigos, ni a nadie que quiera ni nada de lo que proyecte, no tengo porque perder nada, así que no me quiero quedar sentada a la sombra, viendo como se me pasa la vida, esperando que me descubran a mí, o a los míos...Vos mismo dijiste que no fué lo mejor que hiciste.                                   ¿Lo podes entender...? –

Edgardo, que siempre optaba por moderar las cosas, interrumpió para bajar los decibeles...

Bueno, bueno... paren un poco. No va a ser peleando entre nosotros, como vamos a hallar la solución a esto. –

No Edgardo... – Le dijo, mientras me miraba a los ojos...

Ella tiene razón, y yo la entiendo; pero también entiendo, que muertos, no servimos para nada.                                                                                                                      Yo también estoy cansado Nora, y te aseguro que corrí y perdí, mucho más que vos. Pero hay que saber relegarse para que nos podamos armar... No te creas que por reciente, es poco lo que estamos haciendo...                                                          Tal vez, sin querer, pero hemos hecho que se muevan... que busquen.                         Tan mal no nos esta yendo,  ya que los hemos obligado, a adoptar una posición más combativa, como fue moverse hasta la redacción, para recabar datos que claramente le hemos estado negando.                                                         

 Estamos, en realidad; una jugada delante de ellos... no la desperdiciemos Nora.           Yo no tengo problemas en aceptar lo que digas, si es que tenes una idea mejor, pero creo que no tenemos la fuerza como para enfrentarnos en el llano. Es más, ni la fuerza, ni la determinación de matar que tienen ellos.                                                Vos, estas segura de poder enfrentarte a ellos, aún teniendo que matar...? –

Esta vez era yo, la que lo miraba sin poder darle una respuesta...

- Entonces...  Cuando esto suceda, ¿ que vas a hacer...? ¿A quien vas a pedirle ayuda.? ¿A la policía...? –

Sabía que el tenía sus razones, pero la indignación no me permitía pensar.

Juan siguió con su defensa y me tiró por la mesa el diario donde figuraba la noticia de Rony y prosiguió...

Mirá si no... Aquí tenés un ejemplo claro. Quien dió a la policía la información de que Rony era un Hacker o un pirata...? ¿Acaso todos nosotros, no sabemos que trabajaba en la embajada...?  Como, ¿ ellos no averiguaron eso...?                                   ¿ Entendés lo que quiero decirte...?                                                                                  Tienen fuerza de cobertura, matones, medios que los apañan.... no nos equivoquemos Nora, nuestra fuerza por ahora, radica en que no saben quienes, ni cuantos, ni donde.... Démosle cualquiera de estas respuestas, y pronto, no va a quedar nada de nosotros... –

Bueno, pero tendríamos minimamente que tener un plan, porque si no, tiene razón Nora. Es decir, armarnos si; tomar posiciones si, pero para que...? ¿ que plan tenemos...? – Argumento Edgardo

El plan, es uno solo. Terminar con el virus, y destruir la organización que montó el proyecto... – Dijo Juan, mientras Edgardo volvió a preguntar.

Bueno, entonces decime, como es que vamos a intentar eso... –

Por lo pronto, no permitiendo que nos encuentren. Creo que eso es primordial, y después... – Dijo mientras  se rascaba la incipiente barba del mentón

Yo ya he hecho algunos adelantos, referente al virus en particular, pero bueno, tenemos que juntarnos, y empezar a organizarnos. Cosa que todavía no hicimos, por como se fueron dando las cosas. –

 Yo ya me había calmado un poco, y me disculpe con Juan, ya que ha decir verdad, había estado un poco agresiva. Edgardo, ni lento ni perezoso, aprovecho para mechar...

Mira Nora, yo creo que por ahora, lo mejor es hacer lo que dice Juan, así que...  bueno... apuremos los tramites... –

Igual, antes de hacer ninguna cosa, van a vigilar, así que esto, les da tiempo como para ir seguros..                                                                                                      Inclusive vos me habías dicho, que tu departamento es interno y que el edificio tiene cocheras no...? – Me pregunto Juan

Sí por..? –

Y, porque cuando se decidan a ir a tu casa, van a esperar el movimiento de una mujer, y desde afuera del edificio...(en principio) así que, en el peor de los casos, (es decir, si ya estarían vigilando) puede ir Edgardo en su auto ( o en el de él), y vos tirada en el asiento de atrás, o tapada en el piso con algo, entrar a la cochera, y de ahí si a tu departamento, total, al no tener ventanas, nadie se enteraría. Y después salís de la misma forma... –

¡Si! No es mala idea. – Dijo Edgardo mientras me miraba, como esperando una respuesta.

Bueno... dale, vamos. – Dije intentando una sonrisa.

Salimos entonces con rumbo a casa.

Mi preocupación eran mis viejos, aunque no lo comente. Tendría que inventarles un viaje, y de paso serviría para que no me llamen a casa, y resguardarlos ante la posibilidad de que pinchen la línea de mi departamento. En el trabajo, no sabía bien como iba a hacer, pero ya se me ocurriría algo...

Cuando faltaban unas cuadras para llegar, Edgardo doblo en una calle, en que casi no había transito, y aproveche para pasarme atrás, luego me tire en el piso del auto, y  me tapo con una manta que habíamos llevado especialmente para el caso.                       

También habíamos traído, unas enormes cajas de cartón,  vacías, las que pensábamos

Sacar llenas cuando nos fuéramos.

Ya le había dado el remoto de la cochera, y ahora solo debía esperar que me avise.

Ni bien pasaron unos minutos, sentí que frenábamos, y escuche la alarma del portón de la cochera, luego como bajábamos, y por fín, como apagaba el motor de su coche.

Aún permanecí tapada y en silencio unos segundos más, hasta que escuche la voz de Edgardo llamándome.

_ Dale... ya esta Nora. – Dijo, mientras sentía, como corría las cajas que también me habían servido de camuflaje. Dale tranquila que ya miré y no hay nadie...

Subimos entonces, y ni bien llegué, empecé a poner ropa en la cajas.

Juan nos había pedido que hiciéramos varias cosas, y las fuimos haciendo tal cual nos había pedido. Desconecté el contestador telefónico, y me llevé el cassette, luego prendí la televisión y la dejé con un volumen que permitía, desde el otro lado de la puerta, suponer que adentro, alguien la estaba viendo.

Cargué también la filmadora y traté de sacar todo tipo de papel, agendas o fotos que los pudiese guiar hacia mis viejos, (ya que la dirección de ellos no figuraba en la lista que se habían llevado de la revista) y luego salimos.

Ni bien hicimos unas cuadras, me pasé hacia delante, y le pedí que pasáramos por casa de mis  padres. Quería dejar todo listo de una vez, como para que sobre todo mamá, no se preocupara.

Les pensaba decir que tenía que hacer unas notas en Uruguay, así que iba a estar unos días afuera, (por lo menos quince)

Le pedí a Edgardo que no entrara, cosa de no hacerla muy larga, y decirle a Mamá que me estaban esperando en la puerta, para llevarme al Aeroparque.

Me faltaba nada más, que hacer una llamada al trabajo; así que fuimos hasta un locutorio y me comunique con la redacción.

Encontré justo a Hernández, y le dije que había fallecido un tío en el Uruguay, y que tenía que viajar urgente. Que me tenía que tomar unos días, y que le iba a hablar desde afuera, que no había podido entregar el sobre, a lo que el me respondió, que estaba bien, que ya no hacía falta, que la gente había estado ahí, y que ya se había llevado una copia de lo que necesitaban, lo que me demostraba que estábamos en lo cierto.

Después de terminar con todo, pusimos rumbo a la colonia.

Edgardo estaba callado, y durante el camino, prácticamente no emitió palabra.

¿ Te pasa algo.? – Le pregunté luego de esperar en vano algún comentario.

No. – Dijo sonriendo, para agregar enseguida...

Te quiero, y no quiero que te pase nada, ni que me pase nada... –

No dijo más...bajo su mano derecha del volante, y mientras la comisura de sus labios, se plegaban en una forzada sonrisa, tomo mi pierna, primero dándome una caricia, y luego apretándome apenas, pero haciéndome sentir, que me contenía toda.                     Entonces me acerqué, y después de darle un beso, me quedé recostada sobre su brazo, hasta llegar a la colonia.

Cuando llegamos, encontramos a Juan en la máquina. Se lo veía como exaltado...

¿  Hola, todo bien...? – Nos preguntó, y tras nuestra afirmativa respuesta agrego.

Ya tengo la movida que haremos...!! ¿ A ver que les parece...? –

Y comenzó a contarnos la idea

Antes de que se pongan pesados aquí, ya que van a seguir hasta encontrarnos, démosle algo más, de lo que ya tienen. –

No entiendo Juan... – Dijo Edgardo.

Esto es así. Ellos me están buscando a mí, porque soy el único que queda vivo de su equipo, o al menos, el único vivo en disidencia. Bien, ellos a mí, no me necesitan para nada. Y seguramente, su proyecto, a seguido adelante sin mí, o no, pero el solo hecho de que yo pueda estar vivo, no les  permite dar el paso final, ya que correrían el riesgo, de que pudiera estar monitoreandolos e impedirlo justo, en el momento del lanzamiento.

     Tal vez en un primer momento se me creía muerto, entonces han utilizado la base que tenían para seguir adelante, cuando yo, o mejor dicho, mi nombre, aparece en escena, su problema comienza a ser, saber si estoy vivo (cosa que a partir de lo de la embajada, se lo deben haber imaginado) y si no, quien sabe de mí, cuánto del proyecto, y cuántos son...

Quiere decir, que en este momento pueden pasar dos cosas; que hayan parado por completo el proyecto, hasta que de alguna forma esto les cierre, (cosa que no creo) o por el contrario, que estén apurando la suelta del virus, que es por lo que más me inclino. En cualquiera de lo dos casos , lo nuestro, y lo de ellos, es una lucha contra reloj. Lo que necesitamos nosotros, es tiempo para encontrar el antivirus, y lo que nec... –  Pero lo interrumpí con un comentario, que sería, el que  sin querer, determinaría nuestros pasos a seguir...

Como los de Bet-Sabet. –

¿ Como quien...? – Pregunto Juan

Los de Bet-Sabet, un grupo canadiense creo, que esta trabajando en un antivirus, para un virus que se dice que ya esta residente y que será apocalíptico... –

A ver... explicame eso... – Me pidió Juan dejando la conversación y mostrándose más que interesado.

Ah... no me digas que no sabés, parece que hay un virus, que ya hace mucho que está, y que esta por hacer eclosión dentro de poco, se llama alcapone,  o capone, no sé,  o algo así. Dicen que dentro de poco, va a hacer efecto, que se espera que sea mucho más terrible, que lo que fué el chernobil, ya que dicen que no va a quedar sistema sano; por eso hay un grupo que esta trabando, también a contra reloj, para encontrar el antivirus... –

¿ Y vos como sabes eso...? –

El otro día, dando vueltas, mientras me explicaban como había que hacer para navegar, me quedé un rato fijándome, y me topé con esto... –

¿ Y recordas donde lo leíste...? –

Mirá, no recuerdo bien, porque no estaba buscando nada, salió de casualidad mientras, me fijaba como usar un buscador...  Lo que me acuerdo es que se llama betsabé... ¡ahhh!!! ahora recuerdo, busqué en un lugar donde estaba “grupo” y entre las respuestas que me dió, estaba esta, que me llamo la atención porque en el encabezado decía algo de un antivirus. –

¿ Y porqué no me lo comentaste...? – Pregunto Juan

No se. Como yo todavía no entiendo mucho, ni idea. Me acordé cuando dijiste lo de que tenemos poco tiempo. Entonces bueno, lo relacioné. –

¿Y que más decía... te acordas..? –

No mucho, porque al parecer era como una noticia que hablaba de ese grupo. Decía que lo último que se sabía, era que ya casi tenían terminado el antivirus, que era cosa de poco tiempo, y que lo bajarían a la red en forma gratuita, para que todos puedan servirse de él, ya que este “capone  o “alcapone”, no es detectable, y todos podrían estar infectados sin saberlos... –

¿ Discúlpame Nora, como dijiste que se llamaba ese supuesto virus...? – Preguntó Juan interrumpiéndome.

No se... capone o Alcapone o algo así... – Juan me miró serio a los ojos y no dijo nada, pero en una actitud nerviosa, anotó algo en un papel, y me lo mostró mientras me preguntaba...

Mira bien Nora, ¿ no seria este el nombre...? – Y me mostró el papel, donde en una letra grande, había anotado MK-Pone

Si... si ese, MK-Pone... – Mientras Juan como enloquecido se paró, mientras se agarraba la cabeza con las manos...

¡!Claro!! – Gritó y se volvió a sentar mientras daba un golpe con la palma de su mano, en la mesa..

¡Ese es el detonador!! –

¿ Que decís...? – Dijo Edgardo

¿ Que digo... me preguntas...? – Volvió a repetir Juan mientras nos miraba como un loco...

Digo que...  ¿que mejor, para instalar un virus en todas las máquinas, que un antivirus...? ¿Entienden...? – Nos pregunto Juan, mientras seguía...

Esto es así. Amenazan con un virus letal, y luego nos regalan un antivirus, que en realidad es el verdadero virus. Nada más que no lo sabemos... –

Y... tan loco no es... – Dijo Edgardo con cara de descreimiento.

Pero con ese criterio, tendríamos que desconfiar hasta de las más grandes compañías... – Juan volvió a tomar lápiz y papel y retomó su idea.

Mira, creo que a esta altura, lo de las grandes compañías es nada más que un rotulo donde se pueden esconder un montón de cosas. Pero volviendo a este caso en particular, te voy a explicar algo que a ustedes se les escapa, y que hasta hace unos minutos, ni siquiera yo tenía idea. – Entonces nos miró a los ojos, y mientras iba escribiendo las siglas del virus nos dijo...

El nombre MK-Pone o alcapone o kapone en realidad, creo que es una deformación cacofónica... –

¿ Que cosa...? – Pregunte sin entender bien, a lo que Edgardo me corrigió enseguida.

Una deformación cacofónica, una deformación en el sonido, o mejor dicho; en la fonética de la palabra.... – A lo que Juan asintió con la cabeza  para redondear...

Yo ya les comenté que el proyecto se llamaba Master Key Proyect I... Bien. Nosotros, cuando bajábamos informes, para evitar poner todo el nombre lo abreviábamos, poníamos... M.K.P.I   y si ustedes saben que “uno” en ingles se escribe “one” bueno, no es muy difícil terminar en MK-P one, luego en MK-Pone y si quieren luego en capone o alcapone , o lo que ustedes quieran... –

Juan nos miraba como esperando a que dijéramos algo, hasta que Edgardo, olvidándose de su acotada forma de ser, pegó un golpe sobre la mesa y dejo escapar...

¡Vamos Juan carajo!! ¡Vamos todavía!! – A su vez, comenzaba a darme cuenta que había sido por mí comentario el que había llegado a esta conclusión, y eso me ponía muy bien.

¿ Entonces ya esta...? – Pregunte.

¿ Quiere decir que tenemos donde están y cuando van a disparar el virus...? –

No, no es tan así. – Respondió Juan, explicándome.

Lo que tenemos, es una línea de trabajo que es correcta.. –

Vamos todavía... bien... – Volvió a decir Edgardo que estaba irreconocible.

Golpeaba el puño sobre su palma, nos abrazaba, y tenía una euforia que no le había visto jamás.... entonces Juan siguió

Ahora, lo que necesitamos, es saber más sobre donde se sitúa este grupo, cosa de tenerlo mas controlado, ( que creo que puedo) y al mismo tiempo ir adelantando el antivirus... –

Creo que figuraba en un buscador como grupo o grupos, algo así fué lo que yo puse y me salió el nombre de betsabé. – Le dije

No importa, después vamos a buscar. – Dijo mientras se quedó como mirando a la nada...

Ahora se lo veía diferente. Por momentos me pareció volver a encontrar al Juan aplomado y que parecía tener todo bajo control.

De cualquier forma, esto no cambia lo que les iba a proponer, al contrario. – Nos dijo y comenzó a explicarnos el plan..

Miren... seguramente, la única información concreta que les pudo haber dado Rony, (aunque errónea) es que la información que el pidió, la pidió en nombre de Verónica, para un periodista Uruguayo que había encontrado en Colonia, no...? – Los dos asentimos con las cabezas, mientras el prosiguió.

Entonces yo pensé lo siguiente....  Que vos Nora; vayas a Uruguay, en avión, y con el pasaje sacado con tarjeta, cosa que puedan seguir hacia donde fuiste, mientras Edgardo, se va en auto por el Ferry, para traerte por ruta por el lado de Fray Bentos, que es un lugar donde no les van a pedir documentos ni nada...                                 Es decir, que ahí tendríamos, tu salida; y tu reingreso, sin que puedan rastrearte.     La segunda parte de esto, sería que... Desde algún lugar donde tengan Internet, (que puede ser un bar o un locutorio) mandes un E-Mail a tu dirección de correo en la oficina que diga lo siguiente:

 

                                     Verónica, me quedo unos días en Uruguay.

                                      Bety sabe donde estoy en Montevideo, y que

                                      tengo la fecha de su cumpleaños, así que vení.

                                                                                               Nora. 

 

¿Que es eso Juan..? – Le preguntamos casi a dúo, y sin entender a que apuntaba.

En realidad, esto no es nada. Pero espero que ellos opinen lo contrario. Ya te lo voy a explicar... – Nos dijo y continuo.

Luego vas a cruzar otro correo, pero esta ves a alguien de Uruguay, y va a ser así... vamos a buscar la dirección electrónica, de la redacción de algún diario importante de allá, y en particular, la de la sección de noticias internacionales o de política, y sin poner un nombre verdadero, (lo que ellos pueden interpretar, como nombre en clave) para evitar involucrar a nadie, dejaremos este mensaje: -

 

                                  Verónica viene para acá. Bety sabe la fecha,

                                   Y nos encontraremos en tu oficina, porque

                                    Juan no sabe donde es...

                                                                               Nora.

 

- Espero que esto les haga pensar que nos movilizaremos para allá.                       

Y que los que les dijo Rony, de alguna forma es real.

Por otro lado, si llegan a llamar a tu casa, tus viejos le van a decir también que estas en Uruguay, cosa que también va a ayudar a quitarlos de en medio, ya que les va a cerrar todo, y creerán que cuentan con saber donde encontrarte.

Por último, si como pienso llegan a pinchar tu correo y teléfono, se van a encontrar con el mensaje que se supone  era para Verónica, y al rastrearlo, no solo les va a asegurar Uruguay sino que, van a encontrar los registros de la máquina desde donde mandaste el otro mensaje, con lo que a su vez rastrearan el otro mensaje también.

Esto, no solo nos dará tiempo, sino que si juegan con el “Bety sabe” saltará que sabemos lo de Betsabé y con lo de la fiesta y la fecha y Juan, espero que piensen que la resistencia, será de firme en Uruguay, lo que los va a obligar a trasladarse allá, descomprimiendo la presión aquí, y permitiendo que trabajemos más tranquilos...  mientras yo, preparo un ataque directo al virus... que les parece..? –

¿ Vos pensas que realmente van a creer todo esto que dijiste...? – Pregunto Edgardo.

Si, más bien. Les puedo asegurar que a ojos vista de alguien que este haciendo inteligencia, esto es más que creíble.

Aparte, ya hemos logrado que se muevan, (lo de la redacción es una prueba) ahora tenemos que sacarle el jugo a este hallazgo de “Betsabé”. –

Si es así... – Agregue

Solo nos quedan unos cuarenta días, porque me acuerdo que una de las cosas que informaban, era una fecha tentativa para subir el programa a la red... –

No importa. Eso ahora lo voy a ver bien, y voy a ver bien que es lo que encuentro.

Aparte, esto nos quita el trabajo de andar buscando en blanco, y gastar energías.   En cambio, mientras investigamos el antivirus, podemos ir poniéndole escollos, como para que se vean en la necesidad de cubrirse, y así hacerles perder tiempo... –

Bueno, si es así creo que no tenemos más tiempo que perder... no...? – Dije mientras lo miraba a Edgardo

De Verónica se sabe algo...? – Pregunto Juan

Si. Hoy se quedaba porque iban a ver una casa, después se volvía, pero calculo que cuando se de cuenta que tengo el celular apagado y el teléfono de casa no contesta, entenderá que pasa algo y vendrá directo para acá. –

Si, espero, porque no era así como habíamos quedado, ella no se da cuenta, pero es demasiado peligroso que siga allá... – dijo Juan con preocupación.

Bueno Nora, pongamos mano a la obra. Te llevo al aeroparque, para ver cuando es el primer vuelo, y después yo cruzo en el Ferry. De paso vamos arreglando como y donde nos encontramos... – Dijo Edgardo.

Llegamos prácticamente sobre la hora de embarque, de un vuelo de Austral, y tal cual habíamos quedado saqué mi pasaje con tarjeta, como para que me detecten, cosa que estábamos seguros, iba a pasar.

Habíamos quedado con Edgardo, que nos encontraríamos en el hotel Sorrento, ya que no sabíamos a que hora tenia el, el primer Ferry.

Juan se había encargado de conseguir la dirección electrónica de “El País”, un diario uruguayo muy importante, que en una de sus secciones, dedicadas a la computación había tocado el tema del “Kapone”. Había conseguido la dirección de esta sección y pensábamos utilizar el nombre de Waldemar Pelayo, para dejar el mensaje.

Nos despedimos y por fín embarqué.

Él por su parte, iría directamente para el Ferry.

Se había puesto como para lloviznar, y el aeropuerto parecía desierto, o al menos, era lo que  me parecía a mi desde la ventanilla del avión.

Todo se me antojaba cansino y de color plomo, y aún la voz del comandante, informándonos sobre las generalidades del vuelo, me pareció monótona.

Apenas salí un tanto de esa opacidad, en el momento en que la azafata, pasó por los asientos pidiendo que nos abrochemos los cinturones.

Sentí entonces, como el aparato comenzaba a moverse en busca de la pista central; y luego de un giro, aceleró con mas fuerza sus motores, ya dispuesto a carretear.

Luego vibró un poco, y enseguida la avenida costanera quedó definitivamente bajo nosotros.

Partir, siempre me ponía un  poco melancólica, pero en este caso más.

Intentaba ordenar mis pensamientos, pero no podía.

Mis viejos, Edgardo; el virus... Verónica y su mamá...

Todo se mezclaba y superponía, y volvía a aflorar sin orden ni razón una y otra vez.

La voz de la azafata ofreciéndome un Sándwich de miga, me sacó de aquella madeja de sensaciones.

Ya nada se veía hacia abajo, y volábamos entre una nubosidad, que parecía ser muy espesa.

Creo que recién en ese momento, me di cuenta de que tenía hambre, de que era ya entrada la tarde, y que ni había almorzado, así que acepte con gusto algunos sándwiches más, y una copa de champagne.

La rematé con un café, y para cuando lo estaba terminando, la voz del comandante, avisó al pasaje de que estábamos a punto de llegar a destino. Con la amabilidad de siempre nos agradecían por haber elegido su línea, y nos informaban de la hora local, para que pudiéramos arreglar nuestros relojes.

El tramite de aduana fué muy rápido, y mientras esperaba un remis, alcancé a ver un cartel que ofertaba.. “telecomunicaciones, Videoconferencias, Internet, así que mientras esperaba a que la cola se hiciese más pequeña, aproveché para dejar un mensaje desde aquí, en el celular de Verónica.

Al rato estaba en Montevideo. Este país tenía el don de sorprenderme en cada viaje que hacía a él. Sobre todo esta ciudad.

Montevideo, para aquel que la ha podido disfrutar, es como una colección de secretos. Como un ir y venir de asombros.

En la plaza había muy poca gente, y el viento la cruzaba con fuerza aquí y allá.

Ciudad vieja, más allá de la recova, se encendía en colores hacia el puerto.

Bajé mi bolso del remis, y tomé mi reserva en el Sorrento.

Desde el primer piso, (que era donde estaba mi habitación) podía ver toda la plaza, y allá, en la punta de la 18... como escondido bajo la recova, el viejo “Sorocabana”.

Tenía hambre, y los sándwiches del avión, solo habían servido como aperitivo, así que me cambié, y salí a ver que hacía...

Después de un rato de andar, casi llegando a la “Plaza de La Independencia” ví un cartel que rezaba...    “CIBER-CAFÉ  Internet... y algo más”

Entré entonces, y pedí mi turno; pero tuve que esperar, porque los equipos estaban todos ocupados, así que aproveché para pedir algo que comer.

En realidad, la espera no fué muy larga, porque a los veinte minutos, se desocupó un equipo y me pude sentar.

Saqué entonces de mi cartera la dirección, y mandé los Mails, luego, tanto como para hacer un poco de tiempo, aproveché a ver si encontraba algo sobre el tan mentado grupo “Betsabé”, pero sin ningún resultado.

Entré entonces a otro buscador, y comencé a buscar por el lado “virus” donde si encontré infinidad de direcciones, pero nada aun sobre betsabé, solo una dirección de un foro al parecer Mexicano que decía “ ¿ APOCALIPSIS INFORMATICO...?” lo cual me llamó poderosamente la atención. Me conecté, y al rato, estaba chateando junto a unas  veinte personas.

Se me solicitaba un Nick ( un apodo) y se me ocurrió el de “Buscadora”.

Luego de entrar en la sala, comencé a comunicarme, Dije que era periodista, y que estaba necesitando información sobre el virus “Alcapone”.

Las respuestas no se hicieron esperar, y enseguida tuve a cinco o seis personas que me respondían más o menos lo mismo, que sí, que habían escuchado sobre el tema, que se temía que fuese muy destructivo, y cosas por el estilo.

Inclusive alguno de ellos, hasta dijo conocer un grupo llamado betsabé, pero aún sin ninguna idea, solamente algo superficial.

Me disponía ya a retirame, cuando en mi monitor, comenzaron a aparecer unas líneas rojas que pronto se convirtieron en un mensaje.

 

 

                                   “BUSCADORA........... PETE DESEA

                                      HABLAR EN PRIVADO CONTIGO...”

 

En ese momento me acordé de Juan, y de lo que decía referente a la intuición, y supe que aquel llamado, era providencial, y que debía prestarle atención.

Atenta a esta percepción, fuí por la positiva, y nos cruzamos (ya en privado) en una serie de preguntas y de respuestas, personales y en relación al tema del virus y al del grupo betsabet, a partir de ahí, Pete, que según me lo había hecho era de España,(yo por mi parte le había dicho que estaba de paso en Montevideo) se dió a silencio.... así que yo, esperé durante largos minutos  en vano, la comunicación que no llegaba, luego de estos minutos de silencio, la máquina pareció apagarse brevemente, y al volver a iluminarse el monitor, apareció como  un hueco en el monitor, que al extenderse, dejo en el centro de la pantalla, el siguiente mensaje:

  

                       “Quédate ahí Buscadora.... Pete te buscara...”

 

El mensaje, brillaba en un verde chillón, contra el fondo negro de la pantalla, y se fué apagando lentamente, hasta que ya no pudo ser visible.

Me quedé entonces delante de la pantalla en negro, esperando no sabía bien que.

Pedí un café, y luego uno más... pero no había ninguna respuesta.

La luz de la CPU me indicaba que la máquina estaba encendida, y en el costado derecho del monitor, un destello de color verde, parecía decir lo mismo, pero sin embargo, la pantalla permanecía en negro y sin cambios.

La camarera, que ya había visto el monitor, me pregunto si todo estaba bien, y si la máquina estaba funcionando en forma correcta, estaba precisamente en contestarle, cuando escuche un chiflido por los parlantes del equipo, y se ilumino por fín el monitor con un mensaje, que en el mismo tono de verde decía...

 

                              ¡Buscadora... Pete te ha encontrado...!

La camarera se sonrío entonces, y siguió su camino, mientras el mensaje cambiaba a un...

 

                                  Charlamos???

Y luego se diluía en  un cuadro de chateo.

Nuestro primer intercambio de palabras, tenía un tono de bohemia, al que yo para nada estaba acostumbrada, pero aún así, permanecí contestando sus preguntas...

 

-Buscadora... pete te pregunta... en realidad, que buscas...?-

 

-Saber sobre el virus kpone-

 

-Porque dices Kpone, yo solo conozco el virus  “capone... al capone”-

 

-Como tu digas, pete... entonces será capone.-

 

-¿ Estaremos hablando de lo mismo... buscadora...?-

No se, dímelo tu... –

Solo si me dices, porque lo llamas Kpone... –

Porque creo que capone, es una deformación de uso, que en realidad, se llama K.P.One – Le conteste sin preámbulos, a lo que el me repuso con mayúsculas...

¿QUE QUIERES SABER?!! –

Si es que sabes algo del grupo Betsabé...? –

¿ Y tu...? –

Yo no he de contestarte nada más, si antes no me contestas mí. Así que comienza o tendré que dejarte. –

Betsabé se dice un grupo independiente, que estaría en lucha contra un virus llamado capone, que explotaría en una fecha próxima en todos los ordenadores del mundo. –

¿ Y le crees...? – Fué mi contestación, que ya empezaba a manejar mejor los tiempos en red

Al menos es lo que dicen que son... “Independientes  y Luchadores” –

Insisto, ¿ Le crees...? –

Yo creo que debería  leerse “ Radicales e intolerantes”...

Mira Pete... creo que hablamos de lo mismo. –

¿ De que...? ¿ de Kpone...?

No... de M.K.P. one. – Le dije como esperando quebrar una respuesta. Esperé unos segundos y su respuesta no venía, de pronto, la pantalla exploto en un violeta, hasta que sobrevino en amarillo un mensaje que decía...

                  

                    Por hoy  ya hay demasiados caracteres en la avenida

                    ¡Búscame ....!  Buscadora

                     Chau, ciao, bay lkj-hhg.jhgvv b nb j

 

Las letras habían salido como si corrieran en una cartelera de neón, y eran cada ves más pequeños, hasta que desaparecieron en el violeta, y el violeta mismo exploto a su ves en la hoja de chateo que había cuando comencé.

En la sala seguían chateando ajenos a todo, y pregunte varias veces si Pete seguía  en línea, sin conseguir ninguna respuesta, o alguien que lo conociera.

Busqué entonces en el registro de las hojas a la que había entrado, pero era inútil, Pete no había dejado ningún tipo de rastro, y yo, estaba muy cansada como para seguir buscando.

En un momento miré el reloj que había en una pared del boliche, y ví que eran las dos de la mañana.

La hora había volado, y a pesar de que estaba pasada de hambre, sentí que el cansancio me superaba, desistí de comer algo, y me fuí derecho al hotel.

Ni bien llegué, el conserje me dijo de un mensaje, y me entregó un sobre.

Era de Edgardo, decía...

                       “Estoy en la 315... Te extraño...

                                                                   Edgardo.”

El mensaje me debe haber arrancado una sonrisa, porque al robusto conserje, se le dibujo una mientras me miraba...

Le dí entonces las gracias, y me encamine al ascensor.

Ya en el tercer piso, tuve que golpear varias veces la puerta para que me atendiese.

Primero se escuchó un vago...

Siii....... -  Y ante mi respuesta, me abrió la puerta aún entredormido.

Al parecer se había quedado dormido con Jeans y todo, y mientras se desperezaba y daba un largo bostezo, vino a mi encuentro y me abrazó, me dio un beso, y aun  refregándose los ojos me preguntó...

Donde estuviste... Te extrañe.... – Dijo mientras me tomaba la mano y me hacia entrar.

Precavido como siempre, había tomado una habitación con cama matrimonial, y en forma picara, me miró y me dijo...

¿ Supongo que no íbamos a salir sin antes descansar no...? –

Entonces mientras yo me reía, me tomó por la cintura y me tiró sobre la cama, arriba de él...

Yo le mordí un par de veces los labios, mientras lo miraba e intentaba contarle lo del chateo, pero fué inútil, el solo repetía...

Después... después... – Y no me permitía combinar palabras. Evidentemente, estaba decidido a no dejarme descansar... y yo... a permitirlo.

Me despertó la mano pesada de Edgardo pasando sus dedos por mi cabeza...

Ni siquiera recordaba cuando me había dormido...

Tenía los huesos cansados, y ante mi, una bandeja con el desayuno que había pedido Edgardo.

Todavía no podía terminar de abrir los ojos, pero aún así, podía ver la rosa que terciaba sobre la bandeja.

Yo sonreí, mientras el corría las cortinas de la habitación. Entonces un haz de luz entro de golpe, y me hizo cerrar por un instante los ojos.

De pronto me sobresalté por el horario...

¡Que hora es...?! – Pregunte

Casi las once... no quise despertarte. Te veías tan cansada... Aparte no tenemos un horario para volver, así que no tenemos problema... –

No, esta bien, es que aparte, no nos podemos volver... – Edgardo me miraba sin

 entender... entonces le agregué rápidamente...

Primero me tengo que comunicar con Pete... –

Con Pete... ¿Quien es Pete...? – Preguntó

Mira, ayer mientras mandaba los mails que me pidió Juan.......... – Y le conté todo lo sucedido.

Edgardo escuchó paciente y asombrado  todo lo que me había sucedido, y cuando finalicé, me dijo...

Pero entonces, habría que encontrar a ese Pete... . –

Sí... – Le respondí

Pero resulta que era de España, y que no tengo ningún contacto para hallarlo, solo la sala a la que entré. –

¿ Y que vamos a hacer entonces...? –

A mi me parece que podríamos  volvernos a conectar, y ver que sucede. –

Bueno, vamos... – Me dijo.

Cruzamos las cuadras que nos separaban del ciber-café, abrazados y felices, casi sin acordarnos del virus y los problemas, como si realmente nada existiera, solo nosotros, llenos de dicha... en una larga avenida...

Después de unas cuadras, apareció el cartel ante nosotros. Se notaba que recién habían abierto, porque aún estaban limpiando, y no había nadie mas, que los empleados.

Entramos, y tomamos una máquina.

Comencé nuevamente a navegar en el mismo camino que lo había hecho la noche anterior, pero vagamente podía recordar los pasos exactos que había dado...

Por ahí recordé lo de “ Apocalipsis Informático”. Estaba segura que era aquella la palabra que me había llevado a que me encuentre con Pete.

Al principio presté atención a las personas que había, y a lo que  chateaban, y espere en vano, el nombre de Pete, que nunca apareció.

Me plegué entonces a la sala, y comencé a preguntar directamente por él, sin que nadie me diese ninguna pista, ni jamás me contestaran.

Ya estábamos dispuestos a irnos, ante la imposibilidad de comunicarnos, cuando Edgardo me dio la idea de hacerle saber de alguna manera, que si no nos podíamos comunicar con el nos iríamos.

Fue así como largué un...

 

Buscadora nada tiene que buscar aquí, si no te encuentra...

Buscadora volverá a su base.... –

Y Edgardo tenia razón, ya que la respuesta no se hizo esperar...

 

Para Buscadora.... Pete dice que ya no encontraras la base....

                                   Tequila Sun...

                                    Yo te buscare....

Nos miramos con Edgardo sin entender mucho. Y fué inútil otra vez el tratar de que nos conteste... así que esperamos un largo rato, y ante la imposibilidad de hacer nada, nos fuimos.

¿ Que quería decir, con que no encontraría la base...?

Había realmente entendido mi mensaje, o todo seria una gran confusión, y que sería Tequila Sun...

Yo tengo idea, que tequila sun es un trago... – Dijo Edgardo

Pero no tengo idea, que quiso decirnos... –

Bueno, habrá algún lugar que se llame así, seguramente, ya que me puso que me buscaría... –

Estuvimos dando vuelta, buscando algún lugar que tuviese ese nombre, pero no lográbamos nada.

Nos fuimos entonces a comer, y casi a  los postres, a Edgardo se le ocurre preguntarle al mozo si sabía donde quedaba Tequila Sun...

No entiendo... – Dijo el mozo.

Ustedes  quieren tomar un coctail, o es que buscan un lugar que se llame así...? –

En realidad, las dos cosas... – Le respondió en tono de broma Edgardo para salir del atolladero...

Bien. Aquí en Montevideo, les puedo asegurar que no hay ningún lugar que se llame así. Le digo, porque hace años que me dedico a la gastronomía, y estoy al tanto de los negocios que se abren. Pero si quieren tomar un buen Tequila Sun, pueden ir a  “La Coctelera”.... – Dijo El mozo y agrego.

Es una especie de disco, Púb.-bar, ciber; show... Un lugar divertido, lindo... y aparte hacen los mejores Cócteles de Montevideo, el Tequila Sun es su especialidad. –

Salimos con la certeza, de que teníamos el lugar, y aunque había sido hilar muy fino, tampoco daba mucho más esta ciudad, con esa definición.

Debíamos esperar hasta la noche, porque el negocio este no abría de día, así que estuvimos dando vueltas por diferentes lugares, y luego nos fuimos para el hotel.

Intentamos hablar con Juan, para avisarle de nuestro retraso, ya que habíamos estado de acuerdo, en que, “si había una emergencia, podíamos comunicarnos” y nos pareció que esta era una...., pero no lo conseguimos.

Las horas pasaron rápido, mientras nos aseábamos y preparábamos las valijas, listos para salir ante cualquier necesidad, hasta tuvimos tiempo para cruzarnos, desde el hotel, hasta un bolichito muy chiquito que había enfrente de la plaza, donde según el conserje, se comían los mejores mariscos de Uruguay.

Al final, después de un día tan “turístico”, se había hecho la noche, y salimos hacia la famosa  “Coctelera”.

La explicación del mozo había sido sencilla, así que no nos fue difícil encontrarla.

Era una especie de complejo gastronómico, o de divertimento.

De afuera, se veía como una suma de dos o tres galpones enormes, unidos por grandes patios.

Abundaba el neón, y aquí y allá, se veían diferentes tipos de gentes, la mayoría joven.

Ni bien atravesamos la entrada, pronto entendí a que se refería Pete, y supe que estábamos en el lugar indicado.

La entrada, era una especie de antesala, que servía a la vez de biombo. Ni bien se pasaba ese sector, se habría un gran patio cubierto, extensísimo. Una especie de calle peatonal, ornamentada muy bien con cestos, bancos y farolas, y a sus costados, siete u ocho salones, como negocios independientes, ofertaban sus diferentes actividades en iluminadas carteleras, y todos confluyendo en aquel gran paseo.

Así se podía ver, Roller-disco, canto-bar, Cafés, Púb.Restaurante; cada uno de ellos llevaba el nombre de un coctail.

Así pudimos ir viendo, mientras recorríamos aquel paseo, “Mojito” donde se bailaba salsa, y más allá  “Whisky Sawers”, donde había una exposición de Artes Plásticas y Decoración; y por fín, sobre la derecha, explotando sobre el verde de neón se leía   “Tequila Sun” Chat-Bar......

El ambiente era mucho más informal que nuestras ropas, así que era fácil notar que no éramos habitúes, pero aún así entramos.

Ya dentro de él, caminamos un pequeño boulevard, donde a cada lado, un pequeño box, atesoraba una máquina.

Tuvimos que esperar un buen rato para tomar nuestro turno, ya que había muchísima gente, y mientras tanto hojeamos unas revistas, que había en uno de los stand del Tequila.

El negocio estaba muy bien montado, y pensado.

Semejaba una calle de México, y a los costados se podían ver balcones y ventanas, bajo los cuales, se hallaban los boxes donde estaban las máquinas.

En el centro de aquella calle, había un kiosco, (donde de más esta decir abundaban las revistas de computación) y unas cuantas mesas  con sillas, atendida por unas jóvenes camareras, vestida al estilo mexicano.

Todo terminanaba en un semicírculo, donde funcionaba la confitería, y a sus lados, una librería, desde donde se podía no solo comprar libros, sino también diferentes tipos de papeles, y poder imprimir los trabajos que se hiciesen en las máquinas, y un negocio de computación, donde  se encontraban todos tipos de insumos y equipos para la venta.

Nuestro paseo ya comenzaba a cansarnos, cuando una voz por el altoparlante, nos informo que nuestro turno había llegado.

Fuimos entonces hasta la caseta de los turnos, y desde ahí, nos acompaño una señorita de minifalda llevar, montada en sus roller...

Nos sentamos entonces, mientras antes de retirarse, la joven, nos dió como souvenir, una especie de libretita con la propaganda de el negocio y una lapicera a cada uno, para anotar lo que necesitáramos, y nos invitó a que pidiéramos algo para tomar...

Ya estábamos listos entonces, e intente otra vez, aquella sala del “Apocalipsis informático”.

Ya desde ahí, tuvimos la impresión de la diferencia, la máquina en la que estábamos navegando, parecía volar, y aproveché, para meterme rápidamente en la conversación, haciéndome conocer...

A diferencia de la primera vez, sabía manejar un tanto más las formas, y esperaba que esto me sirviera para mi cometido

 

La buscadora los interpreta pacientemente....                                                             no deliren.....

 

-    Al menos Betsabé vela  por nosotros....                                                               

                                                  La buscadora

- Para mi también, el Apocalipsis ya empezó.....

               a proyectarse!!!

                                                Buscadora

 

 

Nada parecía llamar la atención de Pete, que no se encontraba en la red, o se negaba tácitamente a encontrarnos.

Al cabo de unas horas, ya estábamos cansados de leer y contestar estupideces.

Los cafés  y los tragos se habían sucedido, y agotados por la frustración de conectarnos con Pete, comenzábamos a desestimar, que aquel fuese siquiera el lugar. Cuando un mensaje nos llamo la atención.

El mismo salía de el contesto general de la conversación, y decía textualmente...

                “ Buscadora... Solo Xavier, te llevara a la base....

                                                                                 Dundee.

Luego se repitió lo de siempre, ya que fué inútil preguntar por Dundee, ya que al parecer, entró y salió de la sala con velocidad...

Así que estuvimos otro montón de minutos, aguardando y tirando frases a la red, sin conseguir nada.

Con Edgardo nos mirábamos sin entender, pero ahora veíamos, que había algo; que no estábamos equivocados; y que aunque no se nos mostrasen abiertamente, estaban tratando de comunicarse con nosotros.

Recordé entonces lo de Juan y su explicación de los sucesos utilizando como ejemplo el ajedrez, y decidí, por mi cuenta, probar yo, con una jugada.

Fue casi sobre el final, ya habíamos pedido la cuenta, entonces le pregunte a nuestra Roller-moza...

¿ Perdoname, conoces a alguien que se llame Xavier...? – La contestación no se hizo esperar, pero vino con otra pregunta.

¿ Porqué, se les colgó la máquina...?

¡Si!! – Dije automáticamente, mientras Edgardo me miraba sin entender.

Esperen un segundo... – Nos dijo, mientras salía para el fondo.

Pronto la vimos llegar y hablar tras el vidrio con un gordo pelilargo, que al parecer atendía el negocio de insumos.

Desde nuestro lugar, pudimos ver que le dijo algo, y pudimos ver como bajo la cabeza, para mirarnos sobre sus lentes, entonces volvió nuestra moza con un...

Ya viene... –

En unos minutos, estuvo con nosotros.

Tenia el andar perezoso  de los robustos, y el aspecto de llevar horas trabajando.

Bueno, en que puedo ayudarlos..? –

Nos preguntó con una sonrisa que se me antojo falsa, y yo por mi parte, le descerrajé la pregunta sin dejarlo pensar...

¿ Vos me podés llevar a la base...? –

La puntualidad de la pregunta, pareció como hacerlo desenfocar por unos segundos, miró instintivamente a sus costados me volvió a mirar, y sacándose los anteojos me pregunto.

¿ A la base...? –me pregunto como si no entendiera, mientras agregaba.

¿ Vos que querés decir, al Aeropuerto...? ¿ Que querés...?   ¿ un remis...? –

Edgardo me miraba como pidiéndome que termine y nos vayamos, pero yo estaba segura, de que este era el paso a seguir, y volví a insistir...

No... no quiero ni un remis ni quiero ir al aeropuerto. Quiero ir a “ la base”... Y agregue segura...

Y hace un rato, Dundee me dijo, que solo vos me llevarías... –

Bien... pero quien sos... – Me pregunto

Yo soy “la buscadora” y el es mi pareja... – Dije arrancándole una sonrisa a Edgardo que estaba súper nervioso, entonces nuestro robusto amigo, me escudriño unos segundos, y nos dijo...

Bien... tómense algo que ya vengo... –

Así fue como lo vimos meterse del otro lado de la vidriera, y hablar con alguien por teléfono, mientras nos miraba.

Luego apago las luces del negocio, cerró, y vino a nuestro encuentro.

¿ Así que Dundee dijo que te buscaría...? – Pregunto ni bien se nos acerco.

¡no! – Asegure entreviendo el doble sentido de su pregunta.

Dundee me dijo, que solamente tu, podrías llevarme a la base. Pete, fué el que me dijo que me buscaría... – Conteste,  mientras aun me seguía escudriñando,

con lo que entonces se decidió a contestar...

Bien... vamos, estamos lejos... – Dijo.

Fuimos hasta el estacionamiento, y subimos a su camioneta, mientras nos decía que nos quedemos tranquilos por el auto (el de Edgardo) que estaría bien cuidado.

Pronto me di cuenta, que agarrábamos para el lado de Carrasco.

Antes de llegar al Aeropuerto, al costado de la ruta, había un bolichito de mala muerte, con una luz roja en la puerta, casi escondido entre un monte de grandes Eucaliptos, y podía adivinarse (más que leerse) en un cartel despintado...  “La Base” Wiskeria ...

Estacionó la chata (como él le decía) y entramos a un tugurio rasposo, donde trabajaban cinco o seis mujeres semidesnudas, y donde todo estaba a media luz.

Parecieron conocerlo, porque ni bien entramos, lo saludaron en forma muy amena, entonces pidió hablar con Dundee, y se fué por un costado. Enseguida vino una chica, y nos llevó a un apartado (como una oficina) donde nos atendió alguien con cara de matón, que le pidió a la chica que nos había llevado, que nadie nos interrumpiese por nada, hasta que terminemos.

Ni bien cerro la puerta, se abrió otra sobre el costado, que estaba simulada como si fuera un frente de bar, y  apareció una persona mucho mas Joven...

Bueno... – Dijo presentándose.

 Yo soy Dundee, y esta es la base... – Invitándonos, con una mueca parecida a una reverencia, a pasar del otro lado.

A Xavier ya lo conocen, y veo que también han tenido el disgusto de conocer a mi padre... – Dijo mientras se intercambiaban sonrisas, con el que hasta hace un segundo, parecía estar hecho de granito.

Gracias pá... yo me encargo... – Dijo mientras cerraba la puerta.

La habitación en cuestión era pequeña. Tenía una cama sobre un costado, y una estantería, atiborrada de libros desordenados.

Contra la otra pared, en dos o tres grandes mesas, que habían sido puestas, como formando una medialuna, se apoyaban towers, equipos impresoras, monitores y scaners.

Siéntense, por favor... – Nos pidió.

Ya los pongo en comunicación... – Dijo, y sus dedos comenzaron a saltar por el teclado. Nosotros estábamos sentados a su costado, prestando atención a lo que aparecía en la pantalla, hasta que de pronto, el disparo de un flash nos sobresaltó... Enseguida Dundee nos pidió que no nos alarmemos, que era solo una foto. Seguimos entonces, prestando atención a lo que hacia en la máquina, sin entender mucho para que  la foto.                                                                 Pronto entro al lugar donde nos conectaríamos con Pete, se llamaba “resuelve por ti” y era una pagina web donde por un precio por minuto, Pete (que era ingeniero en sistemas, o algo así) te brindaba, bajo otro nombre, ayuda gráfica y técnica en línea.                                                                                                            Por supuesto que esto era una especie de pantalla, como para tener un espacio en la red y que no se sospeche.

Dundee, rápidamente crackeo un archivo, y pudimos entrar en comunicación directa con él.

Vengan, siéntense... – Nos pidió, y comenzamos a charlar...

Enseguida comenzamos a recibir un mensaje, con un tono muy diferente al que habíamos tenido cuando chateábamos...

Te dije buscadora que te encontraría........ Me place de que hallas llegado hasta aquí, te quiero decir que su situación en Bs. As. Es complicada. Como la de sus amigos y los padres en San Clemente... –

Nos miramos con Edgardo, y miramos lo que nos rodeaba, no solamente no entendíamos como tenían ese nivel de información, sino que comenzábamos a desconfiar de estar del lado correcto, y debe haber sido visible nuestra desconfianza, porque Dundee, que estaba parado a nuestras espaldas, nos apoyo sus manos en los hombros, mientras nos decía...

Quedence tranquilos que aquí esta todo bien, somos los buenos de la película... presten atención a Pete... –

Así que seguí la conversación...

¿ Que sabes tu de mis amigos..? –

Se lo que te digo. Que su situación es comprometida... y que ustedes no deberían volver a Bs. As.                                                                                                          Esto es algo más grave de lo que parece, ya que el directorio los esta buscando.      Ni bien pongan un pie en Bs. As. Van a correr la misma suerte que Rony.          

 Mi consejo, es que no regresen a Bs. As. Pero si aún así, deben hacerlo, que lo hagan por algún paso que no tomen datos, es decir...                                            Nada de avión, o barcos, o micros.                                                                              Aparte voy a darles una listado de maquinas, que hoy por hoy, son una línea segura como para conectarse. –

Francamente nos dejaba más que sorprendidos, pero aún así, no nos contaba nada más.

Según Pete, el directorio era el monstruo, así que me dió una lista y ya dejaba la comunicación, cuando Edgardo, me hizo preguntarle, como sabíamos nosotros que el no era parte de lo mismo que acusaba, y como es que estaba al tanto de todas esas cosas referente a nosotros...

Miren... yo no los busqué, y si fuera parte del directorio, los hubiéramos eliminado ni bien comenzaron a preguntar ciertas cosas.                                                             Aparte de que no les pido nada. Ni siquiera, que se vuelvan a comunicar conmigo.  Es más, en realidad, saben más ustedes de mi, por mi; que yo de ustedes por ustedes.                                                                                                                     Tal vez por eso, aún no sea el momento de una conexión total.                                  Solo les pido que se cuiden.                                                                                         Esto no es un peligro virtual, esto es algo terrible, real y enorme, y nos involucra a todos, por eso traten de no extender el tema, ya que nunca saben quien puede estar escuchando, y tengan más cautela que la que tuvieron conmigo....                         Nos vemos... Ya tenéis el listado, y  ante cualquier emergencia, ya sabéis... –

¿ Bueno, creo que ya esta no...? – Nos dijo Dundee, y entendimos que debíamos retirarnos..

Nos dio un CD, con un navegador, y una clave de acceso a un programa, que nos guiaría a “La Base” para que él luego se comunique con Pete.

Xavier, (nuestro ocasional chofer) se acercó, y nos explicó que debíamos seguir ciertas instrucciones, para nuestra seguridad, nos alcanzó unos documentos a nombre de unos periodistas Uruguayos, Los mismos tenían nuestra foto, y recién nos dimos cuenta lo del Flash, nos entregó también la llave de un coche con el que podríamos cruzar, sin tener ningún inconveniente, y nos dió una dirección en Bs. As. De un taller mecánico, donde nos volverían a dar nuestro auto.

Las valijas, ya habían sido retiradas del hotel y puestas en el auto que teníamos a nuestra disposición.

Por último, nos habían entregado una Notebook, para comunicarnos satelitalmente en caso de emergencia, y un equipo de fotografía, similar al que usan los periodistas, el que devolveríamos cuando vallamos a retirar nuestro auto, y así, entre recomendaciones de todo tipo, nos despidieron por la puerta de atrás del negocio en cuestión...

Salimos agradeciendo, (aunque no sabíamos bien que) nos subimos al auto, y partimos.

Partimos en silencio después de mirarnos por unos segundos. Todo había pasado tan rápido y tan intenso, que no alcanzábamos  a evaluar, si esto era o no real...

Yo me había puesto al volante casi instintivamente, y no despegaba la vista de la capa asfáltica, y podía sentir que Edgardo hacía lo mismo.

Tras unos minutos de ruta, tiré hacia la banquina y paré.

Mi respiración estaba agitada, y trataba de respirar a grandes bocanadas, entonces me dí vuelta, ya casi en lagrimas, buscando la mirada de Edgardo, como para contener mi estado de shock, y me dí cuenta de que a él, le pasaba lo mismo...

De todas formas me apretó contra él, y trato de calmarme...

¿ Querés que maneje yo...? – Me pregunto ya más calmado.

No, no. Quiero que me digas que pasa..!! ¿Que es esto..? Que hacemos en un coche que no es nuestro, con documentos falsos, y prácticamente huyendo..? –

No se Nora... Dijo mientras me miraba con los ojos muy abiertos...

Te juro que no se... – Y agregó...

¿Que te parece si paramos por ahí a comer...Bah... a desayunar.?  – Dijo

mientras se sonreía con esfuerzo.

Yo también sentía que teníamos que parar. Aunque sea para darnos un respiro e intentar entender un poco toda esta locura...

- Bueno... dale   - Dije, y retomé la ruta a espera de alguna estación de servicio .

El día comenzaba a clarear, y me sentía abombada.

No era para menos, ya que habíamos pasado la noche en vela.

Por suerte, no andamos mucho hasta ver un cartel indicador, que decía que a tres Kilómetros había una  estación de servicio, sentí que se aparecía ante mi, casi como si fuera un espejismo.

Después de haber aflojado un poco la terrible tensión, me sentía cansada, necesitaba un café, y tenía ganas de ir al baño.

Edgardo se quedó cargando nafta y revisando el aceite, mientras yo me fui hacia el toilette.

Al costado de la estación, había una confitería, y más allá, una pequeña alameda para estacionarse, y allí fué donde nos dirigimos.

Ni bien terminamos de estacionar, sentí que el sueño, podía más que el hambre, así que le dije.

Mira Edgardo,  prefiero dormir un poco y después seguir, aparte ahora no tengo ganas de tomar nada, en todo caso después, antes de salir... –

Si, en realidad, yo tampoco puedo más... – Me dijo, y así fué como decidimos tomar un descanso bajo aquellos árboles,  antes de proseguir.

Sentía que estaba totalmente extenuada, y me dormí en un tris...

Nos debemos haber desplomado los dos, pero ni me acordaba de nada.

Me despertó el bocinazo de un camionero, que parecía saludar a otro, y luego el fuerte resplandor sobre el parabrisas empañado.

Edgardo aún dormía, y yo comencé a sentir, que de a poco me iba despertando.

Me desperece un poco, tratando de acomodar los huesos en la incomodidad de los asientos, mientras unos chuchos de frió me corrieron por el cuerpo,(me corrieron los diablitos , dijera mi abuela) la cuestión fue que me dio un temblor que me asustó tanto, que me agarré de Edgardo..

Eso debe haber sido lo que lo despertó, o casi despertó, ya que lo único que hizo; fue regalarme una media sonrisa, y reacomodarse en el asiento hacia el otro lado, como para seguir durmiendo.

Comprendí entonces que debía dejarlo un poco más.

Habíamos dormido como cuatro horas, ya que mi reloj marcaba las diez y media, y ahora que ya estaba más despierta, tomé conciencia de cómo me dolía el cuerpo. Sentía los ojos como huevos duros, tenía hambre, y me moría de ganas de hacer pis. Así que tome mi cartera, salí en busca de asearme, y de un buen desayuno.

Pasé entonces por el Toilette para mejorar un poco mi aspecto, y luego volví hacia el auto antes de pasar por un café.

El canto de la  chicharra preanunciaba un día de calor, y el cielo, era un diáfano celeste, surcado apenas por una o dos nubes perdidas.

Golpeé una o dos veces la ventanilla, hasta que se movió, y la bajó.

Hola... buen día... – Dijo con una sonrisa, mientras se desperezaba, bostezaba, y sacaba su mano, en busca de las mías...

Entonces me agaché, tome su mano, y se la besé varias veces, mientras lo miraba.

Era un tierno, una miel que podía transformar cualquier animo, en algo positivo, y sentí que su capacidad de paz, me inundaba y desbordaba...

Dale fiaca... desayunemos que ya deben ser como las once... – Le dije, también sonriendo.

Ronroneo, se desperezo, y por fin se sentó ya decidido a salir.

Pero poco nos iba a durar aquel embelesamiento.

Espere a que se aseara, y luego entramos a la confitería.

Ni bien nos sentamos, el mozo nos tomo las ordenes, y nos ofreció los diarios, lo que agradecimos.

Aun estábamos tomados de la mano, cuando el mozo dejo los diarios, y pude leer de soslayo, un titular que me congelo...

 

                             “Explota una caldera en un neuropsiquiatrico

                               El fuego consumió la mayoría de los pabellones

                               Hay decenas de muertos y desaparecidos.....”

 

Traté en un primer momento de que no lo leyese, o de leerlo yo primero, como para evitarle el golpe, pero fué imposible. Ni bien vio mi semblante, me soltó las manos y tomó rápido el diario para ver que había pasado.

Luego nos miramos, sin poder creer lo que acabábamos de leer...

No lo puedo creer... – Alcance a decir, mientras veía como iba cambiando el rostro de Edgardo, y como las lagrimas le explotaban en unos ojos llenos de odio y de incomprensión.

Yo tampoco lo puedo creer... – Dijo con el rostro demacrado por la rabia...

Sobretodo, porque no tenemos caldera. –

¿ Como...? – Alcancé a preguntar

Si, como lo escuchas, la caldera que hay en la colonia, no solo hace años que no se enciende, sino que esta inutilizada, y hasta en alguna parte, desmantelada... – Las palabras de Edgardo quedaron como suspendidas en el aire...

Juan... – Alcancé a decir.

Si... Juan, y vaya a saber cuantos más. –

La nota iba acompañada de una o dos fotos, y la magnitud de lo que mostraban, era espeluznante.

En la bajada de la nota, se decía, que al parecer se estaba buscando el cadáver del director, entonces comprendimos que no había sido un accidente...

Te digo que no puede ser Nora . Dijo mientras corríamos los diarios para permitir que el mozo deje el pedido.

Edgardo le pagó en el momento, y tomamos rápido nuestros alimentos saliendo hacia el auto.

Edgardo seguía tratando de convencerme, de que no podía ser un accidente.

- Te digo que no fue un accidente. El calefón que tenemos, tiene más años que la escarapela. Gracias que calienta algo, y esta en el pabellón de mi oficina, que es el menos dañado, como me lo explicas...?    Esto fué obra de ellos... –

Entonces Pete estaba en lo cierto... – Argumenté

Si... Bah. No sé, pero tengo que comunicarme con mi vieja... – Dijo desesperado

¡No..!! – Le repliqué.

No hagamos locuras, recordá que habíamos quedado en no comunicarnos telefónicamente con nadie. Aparte tu mamá sabía que viajabas... no? –

¡No..!! Porque como pensábamos volver casi en el día, lo único que le dije, es que tal vez no volvía a dormir, que cualquier cosa no se preocupara... –

De cualquier forma, pensemos antes de hacer nada, por favor... – Le volví a pedir.

Si fuera algo relacionado con vos, (digo lo del atentado), para que decir que desapareciste...?                                                                                                              Tal vez Juan, fué el que haya hecho alguna jugada, que fué detectada y que provocó el ataque.... –

Edgardo no me contestaba. Estaba con la mirada perdida en el parabrisas, y en su rostro, podía adivinarse la desesperación.

No se Nora... – Dijo por fín saliendo de su ostracismo.

Es evidente que Pete, algo sabía... – Dijo mientras ponía en marcha el auto.

Si, pero hablo de nosotros... ¿ Para que, la colonia...? – Pregunté.

Para el caso, si es nosotros a quien buscan, podríamos inferir, que nuestros padres, están corriendo el mismo riesgo... o no...? – Yo evité contestarle, para no sumar más desazón a la que ya había.

Mirá Nora, tenemos que ir si o si para Bs. As, y ver como nos comunicamos con Verónica.. –

Aprovechando los documentos falsos, nos fuimos por el puente internacional, aunque de cualquier manera, solo nos pidieron el registro, y del lado Argentino.

El camino se hizo largo, por el silencio, y cada tanto, nos íbamos turnando como para descansar, y no parar.

Cuando llegamos a Bs. As. Ya estaba oscuro.

La colonia nos quedaba de paso, y no hubo forma de que Edgardo desistiera de pasar y ver.

De cualquier forma, la magnitud de lo acaecido, no nos permitió ver mucho.

La colonia había sido evacuada en su totalidad, y una guardia policial desde la puerta, se encargaba de  que no ingresen curiosos.

Fui yo, finalmente, quien le pedí que bajemos.

Recordé los documentos falsos y le pedí a Edgardo que tome la cámara y se ponga un par de anteojos negros.

Que aunque al oscuro, servían como para ningún paciente que anduviese merodeando, lo reconociese.

Así fué como enseguida pudimos franquear la valla....

Buenas Noches Agente... – Lo encaré con decisión.

Somos periodistas Uruguayos, y estamos cubriendo la remoción de escombros... – Agregué mientras le hacia seña a Edgardo como que tomara unas fotos.

Pasen... – Dijo.

Pero no se acerquen demasiado todavía están trabajando las maquinas... –

Pasamos resuelto a revisar cuanto podíamos, mientras tras los oscuros lentes de Edgardo, se podía adivinar la angustia que lo embargaba.

Los pabellones estaban literalmente destruidos, y los que no, estaban estropeados por el fuego, por el agua, o habían sido derribado preventivamente.

Dos palas mecánicas chicas, cargaban escombro en los camiones, y las ambulancias se estacionaban por todas partes, a la espera de algún sobreviviente.

Todo estaba alumbrado por unos grandes reflectores alógenos, pero todo era burocracia, ya que no había ni un Juez, ni nadie tomando muestras, como para ver, que era lo que había pasado.

En nuestro andar, tratábamos de ver sobre el sector donde estaba Juan, pero era imposible casi de reconocer nada. Todo era un solo retorcer de hierros y mamposterías.

Hacia el otro pabellón, si bien podía verse que había sido grave, todavía quedaba algo en pie. Más tarde me diría Edgardo, “Es que nadie se pregunto como hizo el fuego para cruzar tremendo espacio, y afectar al otro pabellón...?”

El ambiente era desastroso. Aquí y allá elásticos calcinados, y colchones a medio quemar o empapados por el agua, se amontonaban sobre uno de los costados.

Edgardo disparaba el Flash continuamente, suponiendo que Juan estuviese vivo, y estuviera vigilando, pero era imposible.

A la salida, sin más que quedarnos a hacer, le preguntamos al agente de consigna, si es que ya se habían dado listas de muertos y heridos, pero lo que nos contesto, sirvió de broche para nuestra indignación...

No se... Eso tiene que pedirlo en la seccional o mañana en el juzgado. Pero creo que no se pudo identificar a nadie... como esto era  un manicomio....alguno de los que se salvaron se lo llevaron a otros lados, y algunos fueron a los hospitales, y algunos se deben de haber escapado, igual... no creo que los reclame nadie... –

Saludamos, y nos fuimos con un nudo en el estomago. Edgardo no decía nada... se tiró en el asiento, y apenas esbozó un lacónico...

Arranca por favor... –

Intente tomarle la mano, pero preferí arrancar. Estaba como duro, y las lágrimas le brotaban por debajo de los anteojos que aún no se había quitado.

Ni bien me puse en marcha, tiró la cámara hacia atrás, y se largó a llorar en forma descontrolada....

Era la primera ves que lo escuchaba putear...

¡Hijos de puta...!  Hijos de puta.... – Repetía sin consuelo.

Así seguí un rato por la autopista, sin interrumpir su crisis, hasta que lo ví un poco más calmado, como para decirle...

Querés que pare...? –

No. – Dijo respirando profundamente

Ya esta... Quiero pasar por casa... – Me pidió...aun sollozando.

Sabes que no podemos, Edgardo!! –

Mira Nora, ya no se, que es lo que podemos y que lo que no.                                      ¿ Que voy a esperar...? Que también destruyan mi casa con mi mamá adentro..?       No, la tengo que poner a resguardo.... y vos tendrías que hacer lo mismo.... –

Estaba como loco y no podía entender nada, así que seguí sin decirle nada... en un momento determinado dijo...

Ya se.... paremos en un teléfono por favor... –

Llegué entonces hasta la primera salida, y divisé justo un locutorio.

Edgardo me dijo que estacionemos, y que de paso aprovechemos para comer algo, ya que al lado de las cabinas, había una pizzería.

Había habido  un cambio tan repentino en Edgardo, que no lo entendí bien.

De cualquier forma, mientras el fué a hablar, aproveche para hacerle el pedido al mozo.

Luego de unos minutos volvió, y se lo veía más relajado...

¿ Y... paso el odio..? – Me animé a decirle.

Si... Pero no odio... Es mas bien, bronca.                                                                    Impotencia, ante tanta deshumanización, ante tanta desidia.                                         Ver de pronto, que uno cumple una labor, que en realidad no le interesa a nadie.

Es como te había dicho un día, a nadie le interesan mucho un puñado de locos, que ni siquiera votan. Y de alguna forma, la barbaridad que dijo ese vigilante, en el fondo, conlleva algún viso de realidad. Seguramente para muchos, hasta se les haya terminado un problema, y otros ni se acordaran que tienen a alguien aquí.

Bueno, veo que estas mas calmado... ¿ ahora decime, que hacemos con tu mamá...? –

Con mi mamá, y obviamente con tus padres...! –

No te entiendo... –

Es fácil Nora.                                                                                                               Si es que están tras nosotros, y nosotros no aparecemos. ¿ Con que te parece que nos van a atraer...?                                                                                                                Ya nos demostraron que tienen aparato, más que suficiente como para hacer inteligencia, y dar con los domicilios de quien quieran, no te parece..?

Aunque no quisiera verlo, Edgardo tenia razón.    

Esto no solamente no era un juego, sino que tampoco había reglas...

¿ Entonces que decís que hagamos...? – Le pregunte totalmente entregada.

Y, en principio, contarle la verdad a nuestros viejos, y ponerlos a resguardo. –

Esta bien, la verdad se la contamos. Pero, adonde los llevamos. Que vamos a buscar, ¿ otro familiar a quien comprometer...? Le pregunte sin ver solución.

No, mirá. Yo había pensado en lo siguiente...

¿ Viste que me fui a hablar por teléfono...? – Yo solo asentía con la cabeza, mientras el me seguía explicando la idea. 

Bueno, yo hablé con un amigo. Nos criamos juntos hasta que cada uno eligió carreras diferentes, yo... bueno ya sabes, Psicología, y el medicina. –

Si... y...? – Dije sin entender mucho, ya que no veía aparecer la idea.

Edy,(que es como se llama mi amigo, Eduardo Schapiro) ya viene para acá.            Es un tipo de lucha. Siempre permaneció fiel a su militancia, desde su profesión, y tiene un dispensario en una villa de San Martín. No le quise adelantar mucho por teléfono, pero nos va a dar una mano... –

¿ Vos estas diciendo que querés que lleve a mis viejos a una villa...? –

¿¡A tus viejos...!!?? – Me replicó mirándome de forma muy dura...    

No, no solo a tus viejos, sino que yo voy a llevar a mi madre... y bueno, discúlpame, pero no sabía que eras tan prejuiciosa...                                                 ¿ O sos de las que prefiere no enterarse que hay olor, pasando lejos del pozo..? –

No!!... o si, no se. Pero aparte, en todo caso, no es cuestión de lo que yo piense o no, o de que yo lo entienda o no.                                                                               Mi caso no es como el de Verónica. Yo hace mucho tiempo que me independice, y ahora no voy a llegar a disponer de ellos, porque yo opine que es conveniente...

Me guste o no, o te guste o no, yo primero tengo que consultarles, y en todo caso, lo que yo tengo de prejuiciosa, vos lo tenes de autoritario, ya que dispones de tu mamá, como dispones de un bolso... –

Me ofendés... –

Vos también me ofendés a mi con lo de prejuiciosa, y sin embargo no digo nada. Seguramente los dos tenemos nuestro lado jodido, pero no creo que este sea el lugar  ni el momento para hablarlo... no...?? -   

Disculpame, se me junto todo... –

Bueno, pero a mi también se me junta todo, ya que los dos estamos juntos en esto, así que intentemos hablar, pero también escuchar... –

Si bien los dos estábamos tensos, tratemos de contener la situación.

La comida siguió con algún que otro tema, aunque sin poder abstraernos de lo que nos pasaba.

Edgardo me comentó alguna que otra cosa de Edy, De cuando cantaban juntos, de los años de estudiantina politizada y café de barrio, y de cómo tocaba el clarinete .... Yo escuchaba paciente,  y a la vez mechaba algunas cosas que también recordé en relación a ellas.

Creo que los dos, a priori, nos permitimos divagar un poco por los recuerdos, y que eso nos sirvió para descomprimir un poco el nivel de ansiedad y tensión en que estábamos.

Íbamos  por el café cundo llego Edy.

Era casi como me lo imagine, aunque tal ves un poco más alto. Morocho, de pelo largo, y  una barba frondosa y desaliñada, pero una sonrisa amplia y un andar resuelto.

Edgardo... ¿ Que haces negro, como te va...? –

Bien... Te Presento a Nora... mi compañera... –

No se si lo noto o no, pero lo mire dichosa y llena; orgullosa y satisfecha.

“Mi compañera”, había dicho... y sonaba enorme...

Después casi no escuche... tal vez por remanida, aquella historia  que ya sabía con puntos y comas.

Ahora solo lo quería mirar. Mirar sin que lo sepa. Saborearlo a escondidas, y en forma egoísta.

Edgardo explicaba y acentuaba cada parte del relato con un gesto diferente, se movía, y sus ademanes se llenaban de pasión.

Edy por su parte miraba interesado, en silencio, y con un gesto grave; asintiendo o negando con su cabeza, según la parte del relato lo mereciere.

Yo seguía ensimismada, mirando la escena de ambos, sin escuchar prácticamente la conversación .Viendo  simplemente a aquel hombre, a aquel hombre que me gustaba, descargando el poder de su pasión en cada palabra.

Pronto llegaron a un acuerdo, y así me lo hicieron saber...

Mirá Nora, yo ya te explique algo... Edy tiene un dispensario en la villa de San Martín, y nos puede conseguir una casa “cómoda y limpia”... –

Sabía que el acentuado de esas palabras eran por mi, y lo miré como para que la cortara, entonces siguió...

Aparte, sabiendo que somos gente amiga de él, todos nos van a respetar, y bueno... podemos ir viendo que hacemos desde la tranquilidad... – Yo, a pesar de todo, todavía  no quería creer lo que estaba escuchando, pero tampoco tenía mucho  para elegir...

Te puedo asegurar... – Me dijo Edy.

Que dentro de la villa no los saca nadie. Y que si fuera necesario, los van a cuidar con muchos más esmeros que cualquiera. No en vano me deben un montón de favores... –

Lo miré resignada. Si lo que Pete había dicho era cierto, tampoco teníamos tanto tiempo como para buscar otro tipo de salida, así que accedí al menos, a planteárselo a mis viejos, lo que pasara después... lo veríamos.

Primero nos llevo a la Villa, entramos y nos mostró el lugar. Era una edificación que estaba pegada al dispensario. En algún momento se había proyectado como un pequeño centro cultural, pero no se había podido llegar a cerrar el proyecto.

Edy la usaba para casos extremos, una emergencia, alguna chica golpeada por su compañero con la necesidad de casa, alguna madre soltera que había quedado en la calle, etc...

En realidad, si bien no era lo optimo, tenía que aceptar que era limpio, grande, y seguro, como me lo había dicho Edy.

Aparte, Edgardo tenía razón, esto se ponía cada vez peor, y aparte tendríamos que irnos para ver que pasaba con Verónica y los padres de Juan, y necesitábamos saber que nuestros padres estuviesen en un lugar seguro.

Había que ver también, como habían tomado lo de la colonia, así que lo primero, era ir a buscar a los viejos.

Edgardo se iba a ir en el coche de Edy a buscar a su mamá,  y Edy a su vez me iba a acompañar a mi, para poder entrar y salir de la villa, (al menos hasta acostumbrarme).

El viaje fué ameno. Edy era un tipo bárbaro y se notaba que  lo apreciaba mucho a Edgardo.

Aquí y allá, ponía pinceladas de recuerdos que los unían, o rememoraba alguna pequeña anécdota.

Pronto estuvimos en  casa de mis padres.

Miré hacia los alrededores antes de estacionar,(desgraciadamente ya se me había hecho costumbre) a ver si veía algo extraño y como todo parecía estar bien, paré el auto y bajé.

Edy me esperaría en el auto, y mientras tanto, aproveché los metros que me separaban hasta la puerta, en determinar como iba a explicarles esto a mis viejos.

Mis viejos eran medios tradicionales... Buenazos...  crédulos si se quiere.

Ni siquiera habían terminado de aceptar, el que me  hubiese ido a vivir sola. Así que no sabía como podían tomar esto... pero en fín... tampoco tenía tiempo para andar dando vueltas... Se lo tenía que decir, y listo.

Mamá respondió enseguida al timbre.

Vaaa!! – Sonó la vos sobresaltada, desde el otro lado de la puerta.

¿¡Quien es...!!? – Pregunto aun sin abrir.

Yo mamá... – Le conteste lo más bajo posible...

Abrió sobresaltada, y no era para menos, eran como las dos de la mañana, y hacía un montón de días que no tenía noticias mías...

Nora... donde estabas... ¿ que pasó...? – pregunto sofocada.

¿ Que pasó con qué, mamá...? – Pregunté

Estuvieron llamando de la editorial, al parecer Verónica tuvo un  accidente, y querían saber si estaba con vos.... ¿Te imaginas como nos pusimos...? Podías haber llamado por lo menos... – Estaba como sacada

¿ Que te parece si primero paso, mamá...? –

Si bueno... perdóname... pero que pasó...? – Me volvió a preguntar ya detrás de la puerta.

No se mamá, ni se lo que pasó, ni estuve en Bs. As, lo que quiero saber ¿ es que le pasó a Verónica y quien fué el que llamó...? – Le pregunte mientras intentaba calmarla.

Quien llamó no se, porque fueron dos o tres veces. Preguntaban por vos, y me dijeron que era de la redacción. Querían saber donde estabas... yo les dije que no sabía.... – Siguió contándome en forma consternada mientras yo la interrumpí

Esta bien mamá, querían saber donde estaba. ¿ Pero no dijo quien era...?? –

No!! Ya te dije que no. Dijeron solamente que eran de la redacción y que Verónica había tenido un accidente, y que querían saber donde estabas vos... para saber si estabas o no con ella, o algo así... –

Mira mamá, si hubiese estado con ella y hubiera tenido un accidente, ya se hubieran enterado. Atende bien mamá, necesito que me digas que te dijeron, que tipo de accidente... –

No se Nora... no nos dijeron... pero calcula como nos pusimos... – la voz de

mamá sonaba como un trueno, e hizo que se despierte papá...

¿ Ah... apareciste..? – Dijo como reproche y fastidiado

¿ No podías  llamar por teléfono , como para que uno se quede tranquilo y sepa que estas bien...? –

No papá... no podía... –

Era la primera ves que le contestaba a mi papá de aquella forma, pero sirvió para hacer la introducción a lo que necesitaba...

Y no podía, porque quería evitar  a exponerlos a mas problemas... –

¿ Pero porqué, que pasa...? – pregunto asustada mamá.

Por favor, escuchen bien.... – Y comencé a contarles todo lo que sucedía...

Ni fué fácil, ni fue placentero; pero no podía ni se merecían más, que la realidad de las cosas.

De cualquier forma, siempre tuve suerte, y siempre lograron sorprenderme. Y a pesar de que el tema no fuese fácil, y de que a simple vista se notaba que no terminaban de entender bien  lo sucedido, dejaban en mí su decisión.

¿ Vos que crees que conviene que hagamos los tres...? – Me pregunto papá  mirándola a mamá.

Yo creo que lo mejor, es que nos vayamos por un tiempo... – Les dije tomándole las manos a los dos.

Bien... – Dijo mientras le hacia una seña a mamá, como para que prepare las cosas.

Así fué, como casi en silencio, armamos los bolsos y salimos los tres.... también en silencio.

Las presentaciones fueron cortas, Edy se limitó a saludar, y a guardar cauteloso silencio..

En el camino, intenté que mamá, que iba sentada a mi lado, me contara algún detalle más del asunto de las llamadas, pero en realidad, no había mucho más que contar, evidentemente sabían como hacían las cosas.

Entramos a la villa callados, y cuando bajamos del auto, tomé a mamá del brazo, la apreté contra mí, y por fín pude sacarle una media sonrisa...

Ellos no tenían la culpa....... Pero yo tampoco.

Edgardo tardó un poco más en regresar, y regreso solo.

Al parecer la madre, prefería quedarse en la casa , más allá de las consecuencias o no que hubiera.

Si bien no se lo veía como destruido, (como tal vez estaría yo en su lugar)  había aceptado con dolor, pero con calma, la decisión de su madre.

Las presentaciones se siguieron sucediendo, y no por cortas, fueron menos sorpresivas, ya que en un acto de justicia, quise de alguna forma, devolverle, todo lo que me había hecho sentir... y dije...

Mamá, papá... el es Edgardo... mi compañero... –

El apenas giro la cabeza, y de reojo y con una sonrisa, avaló mi presentación.

A mamá se le llenaron los ojos de lagrimas, y papá, le estrecho la mano en un solemne....

Mucho gusto. –

Tal vez no era el mejor momento, o el lugar mas indicado, pero el aire se cargo de suspiros, y en su mirada, comprendí que estábamos encarando una alianza.

Ahora el mundo giraba a una velocidad diferente a la nuestra, y nuestras miradas, como en un túnel, llevaban y traían un montón de preguntas y respuestas. Uno dentro del otro, incendiándonos en silencio con el instinto egoísta de los destinados, en un embeleso atemporal y loco....

La vos de Edy nos volvió al llano...

_ Bueno... vamos... cuando regresen van a tener tiempo de zalamerías... –

Tenía razón. Habíamos quedado en viajar cuanto antes a San Clemente, para ubicar a Verónica y a los padres de Juan, y no podíamos perder tiempo.

Si bien Edgardo estaba preocupado por la mamá, lo había tomado como de hecho era, una decisión, en la que no podía ni debía meterse.

Aún así se lo veía angustiado. Aparentaba ser un progre y haber tomado esto con naturalidad, pero yo sabía que estaba afligido.

Edgardo era el que iba manejando, y hacía ya un largo trecho que veníamos en silencio, hasta que en un momento, giro por un segundo la cabeza, me miró y me dijo....

Gracias, por lo compañero.... – Y por supuesto, mi respuesta no se hizo esperar...

Gracias por lo de compañera... –

Los dos nos miramos, y el quito su mano derecha del volante para llevarme contra él.

Entonces me acurruque contra su pecho, mientras su mano, en mi hombro... parecía abarcarme toda.

Cuando me desperté, estaba acomodada sobre su pierna, y su mano me rascaba tiernamente la cabeza... mientras me decía...

Vamos fiaca... ¿o voy a manejar yo solo...? –

Ya había amanecido (o estaba en eso) y no faltaba mucho para llegar, pero aun no me daba cuenta. Un poco porque aún estaba aturdida por el sueño, y otro porque no me quería despertar.

Así, que por un pequeño trecho aún, me desperecé sobre él, le besé el cuello levantando un tanto mi cuerpo, y le mordí las costillas por sobre su remera.

El intento un poco de cosquillas, pero enseguida, al ver que mis mordiscos no cedían

Me dijo... en un acto de responsabilidad.

-¡ Bueno... que estamos en una ruta... –

Pero yo no hacia caso.

Me sentía desbocada, y desfachatada.

Como con la necesidad de no bajar de ese limbo. De vivir ese instante, con un profundo apasionamiento; es decir que tuvo que soportar aún por unos kilómetros,

mi sonrisa picara, y mi carga de doble sentido...

Y bueno... Paremos... – Le dije, sin dejar de mirarlo, y mientras me mordía maliciosamente la punta de los dedos, como provocándolo...

Entonces estacionó en la banquina... apagó el motor, tomó mi cara entre sus manos, y me beso en la boca, para luego decirme mientras me miraba a los ojos...

Te amo... ¡Dale... manejá... – Entonces, muerto de risa abrió la puerta para

pasarse a mi asiento... Al menos nos quedaba un espacio para las bromas aún... y no era poco.

Me senté entonces al volante, mientras el daba la vuelta, acomodé el espejo retrovisor, y proseguimos viaje.

Enseguida se durmió. Se notaba que estaba cansado.

Como faltaba muy poco para llegar, rápidamente estábamos en la entrada de la ciudad.

Busqué un hotel, y lo desperté.

Era muy temprano aún para encontrarnos, ya que habíamos quedado, que ante cualquier necesidad, nos encontraríamos a las 14.Hs... en 1 y la costa, en “El tiburón”.

Ni bien entramos a la habitación, Edgardo se tiró a la cama y se quedó dormido.

Yo aproveché para darme una ducha, y pedí a conserjería que nos despierten a las 13.00  Hs.

Yo también estaba rendida, pero él se había llevado la peor parte...

Así fué que descansamos unas horas, hasta que el sonido del teléfono nos despertó.

En realidad, ”me despertó”, porque Edgardo ya se estaba bañando.

Mientras nos terminamos de preparar, ya se habían hecho las dos menos cuarto de la tarde, y como estábamos a unas cuatro cuadras, decidimos ir caminando.

Así vimos pasar en el lugar indicado (en realidad estábamos en frente ) las dos, y las dos y media y luego las tres... sin ninguna señal de ellos.

No contento con ello, y después de deambular toda la tarde, para ver si aunque sea los veíamos por ahí, volvimos a repetir la guardia al otro día, también sin novedad.

Algo no andaba bien... y no teníamos como averiguar nada.

Parecía sonarme la vos de mamá, cuando me contaba de que la habían llamado avisándole de que Verónica  había tenido un accidente...

Teníamos que averiguar algo de alguna forma... tal vez en las inmobiliarias, o en algún hotel, ( al fin y al cabo tenían que haber parado en alguno).

Haciendo un esfuerzo, me pude acordar del nombre de la tía de Vero, e intentamos buscarla por la guía de teléfonos...

Al final dimos con ella, y la llamé para avisarle que iba para la casa..

Ahh... Vos sos Norita... – Dijo, mientras recordaba que habíamos venido con Vero, pero yo ni me acordaba, o tenia un muy vago recuerdo...

Sabes que Vero, vino hace unos días, si... Me dieron una alegría bárbara... me dejo inclusive la dirección, y me dijo que iba a volver, pero todavía no vino. Bah... ni vino, ni hablo... –

Bueno Bettina...  igual le agradezco y ni bien la vea, le voy a recordar que pase eh... – le dije tratando de dar la menor cantidad de explicaciones...

Bueno querida... y realmente es un gusto volverte a ver eh...Estas hermosa.... –

La saludé con un beso y nos fuimos hacia la dirección que nos había dado.

Tenía una especie de nudo en el estomago, pero evitaba hacer ningún comentario..

Era relativamente cerca, tal vez unas veinte o treinta cuadras desde ahí.( Bueno, en realidad, en San Clemente, todo parece estar cerca...)

En cinco minutos estábamos en la casa.

Una linda casa,(al menos de afuera). Tenía una pequeña galería de entrada, y algo antes, un jardín con algunos rosales a medio secar...

Daba el aspecto de abandonada, y no nos equivocábamos demasiado.

Tras golpear y no ser atendidos... comenzamos a ver como podíamos entrar...

Nos ayudaba que el barrio, estuviera como vacío, con esa particularidad que tienen ciertos lugares de las zonas balnearias, donde luego de terminada la temporada, parece que tomaran ese aspecto como de “pueblo Fantasma”, cruzado a penas, por algún perro olvidado, o algún casero de la zona.

Dimos la vuelta alrededor de la casa, buscando alguna entrada trasera, y andábamos bien encaminados....

Al tocar el picaporte, vimos que la puerta cedía, y entramos cautelosamente.

Ni bien estuvimos adentro y vimos como se encontraba todo, supimos que las noticias no eran buenas...

Restos de comida sobre platos de una mesa servida, nos dió la idea de una salida inesperada.

Luego el desorden y las cosas tiradas como sillas, y hasta una lámpara de pie rota en un costado, nos confirmaba que tal vez no solo había sido inesperada la salida; sino acaso.... no deseada.

Inútilmente buscamos algún tipo de indicio, solo algunos efectos como una falda, y algún par de zapatos que conocía, me dieron la seguridad de que habían estado ahí.

La cabeza parecía que iba a estallarme, y un nudo en la garganta no me dejaba respirar con tranquilidad.

Tal vez, como nunca en ese momento, tomé conciencia de la calaña de gente que se escondía detrás de todo esto... y comenzaba a sentir, que esta era una pesadilla de la que ya no saldría...

Quizás Juan al final,  había hecho lo correcto, esconderse... sobrevivir..

A lo mejor, nunca creí, que nos podría pasar nada, y vivía esto como quien en una película, va descubriendo tramos, y se angustia, o se asusta o se preocupa, pero desde la tranquilidad de la butaca.

Tal vez, ese sentir de que siempre es a los otros a los que les pasa las cosa, no me había dejado ver, lo que ahora, la cruda realidad, me echaba en la cara.

De pronto me encontraba ahí, parada en el medio del desorden, y mirando las cosas que quedaban de una amiga, que tal vez nunca volvería a ver.... y no lograba entender como es que había sucedido...  como y porque, llegamos a esto..?

Estaba llena de culpas.

Para que la había metido en esto...

La angustia me fué ganando, y explote a llorar mientras pateaba  lo que encontraba y tiraba al suelo las cosas que había en la mesa...

Edgardo me dejo que estallara en crisis, que tirara cajones y revoleara cosas, y despacio comenzó a contenerme...

Ya esta Nora.... – Me decía mientras me sostenía fuertemente contra él...

Vamos Nora.... tenemos que irnos... – Había repetido una y otra vez... Pero no escuchaba... no quería escuchar, me quería quedar ahí, sentía que quería cambiar el lugar por ella...

Vamos Nora!!  Tenemos que salir de aquí cuanto antes... –

Nos fuimos rápido, a pesar de que aún por unos minutos, intente en mi desesperación, buscar alguna pista... pero fué imposible, habían limpiado todo...

Pronto estábamos en la ruta de regreso a Bs. As., y aunque se lo había pedido, Edgardo no permitió que manejase.

Descansa, trata de relajarte... – Me dijo mientras con su mano me acariciaba la

Pierna.

Pero me era imposible, aunque no quisiese me venían los recuerdos de las cosas vividas con mi amiga del alma, y me negaba a pensarla siquiera muerta...

Después de unas horas, volví a intentar que me deje manejar...

Como ya estaba mejor me lo permitió...

Me hacía bien manejar... Al menos ponía atención en otra cosa que no fuera el recordar cosas con mi amiga y destruirme...

Ni bien lleguemos a Bs. As. Voy a pasar por la editorial.... – Le comenté a

Edgardo, sin darme cuenta de que ya estaba dormido.

Me di vuelta un par de veces más, a lo largo de la ruta, pero dormía...

Me gustaba el poder verlo a mi costado, me hacía sentir segura.

Hicimos bastante rápido, ya que paramos únicamente para cargar nafta.

Cuando entre a la capital, hacía rato que ya había amanecido.

Edgardo se desperezo un poco, mientras yo enderecé instintivamente, hacia el  centro...

¿ Adonde vamos..? – Me pregunto aún despertándose...

A la editorial... – Le dije, y enseguida agregué...

Te lo comenté en la ruta, pero me parece que estabas dormido... –

¿ No te parece peligroso...? – Me dijo no muy convencido del tema, y siguió,

tratando de que desistiera...

¿ Porque mejor no llamas por teléfono...? –

No..! quiero ir, necesito ir... –

Bueno. ¿ Querés que te acompañe..? –

No, prefiero que no. En todo caso estacionemos antes, y me acompañas hasta una cuadra antes, y me esperas en un barcito que hay ahí. –

Hicimos así. Estacionamos en una playa de las inmediaciones, caminamos, y nos metimos al bar... Ahí lo dejé, y me dispuse a hacer la cuadra y media que me separaba  de la redacción.

Cruzaba las calles como sin prestar demasiada atención a las cosas, los pensamientos me fluían mezclando sin orden dentro de mi cabeza,  y no alcanzaba a poder concentrarme en ninguna idea fija.

Ni siquiera sabía que iba a buscar a la editorial. O si. En realidad creo que quería buscar una confirmación, algo que me dijese que lo que yo pensaba era mentira, que todo lo que sentía que estaba pasando, era solo una mala jugada de mi mente, o algo así...

En esas cosas andaba cuando esquivé a un auto que casi me atropella, y subí a la otra vereda, mientras el chofer seguía gritándome no se que cosas. Me di vuelta entonces sin prestarle demasiada atención, y me tropecé con un vagabundo, que sentado en la vereda, pedía limosna...

¡Nora!! – Me dijo una vos sobresaltándome...

Era el vagabundo, que sin levantar la vista siquiera, volvió a decirme...

Busca una moneda en tu cartera para darme... soy Juan... –

Sentí entonces que me bañaba en transpiración, pero al ver lo que me sucedía,

rápidamente  volvió a la carga..

No me hables... dame una moneda y no me hables... – Dijo en vos baja, mientras en vos alta dejaba escuchar...

Gracias... que tenga buen día muchacha... – Yo me tomé un tiempo para cerrar la cartera, y aprovechó para decirme.. nuevamente en vos baja...

Seguí.!! No entres a la editorial, y espérame en la placita Libertad.. –

Todo duro segundos.... Lo que pude haber tardado en abrir y buscar una moneda en la cartera, pero fué tan intenso, que mi corazón parecía quererse salir del pecho.

Hice lo que me pidió, así que en vez de seguir, crucé la calle haciendo un ademán de haberme olvidado algo, y retomé por la acera opuesta...

Entonces di vuelta la manzana, y fui al barcito a contarle a Edgardo lo que había sucedido...

Edgardo no podía creer que estuviese vivo y ambos, vibrábamos ansiosos de saber que es lo que había pasado, así que como habíamos quedado pasamos por la placita, y a una seña nuestra, Juan subió rápidamente al auto

Sigan... sigan... – Dijo mientras se tiraba al piso en la parte de atrás.

Parecía estar exaltado, barbudo y sucio. Desde el piso, nos pidió que nos fijáramos si alguien nos seguía, y luego de unas cuadras, se incorporó y vimos que se había sacado la barba, y una peluca que le había servido de disfraz.

También se había sacado el andrajoso saco con el que lo habíamos visto, y guardó todo en un bolson que llevaba con él.

¿ Pero... que paso..?? – Pregunto Edgardo, pero Juan no contesto a su requisitoria, sino con otra pregunta...

¿ Saben algo de mis padres y Verónica..? –

El repentino silencio que prosiguió a su pregunta, tuvo la elocuencia de una respuesta... y así lo comprendimos, cuando sentimos el golpe del puño de Juan, estrellarse contra el pasabrazos de la puerta trasera, y tratar, en un largo suspiro, de querer contener el llanto...

Mirá... nosotros recién venimos de San Clemente... – Comenzó a decir

Edgardo a modo de adelanto...

Después de varios días de búsqueda y espera, pudimos dar con la casa.            Cuando llegamos, estaba vacía, y había rastros sino de pelea, por lo menos, de que hallan tenido que salir de improviso, o de que se los hallan llevado por la fuerza.  Creemos que los pueden haber secuestrado, ya que había platos con restos de comida servida, la casa estaba vacía, pero toda revuelta, y había rastros como te dijimos antes, sino de pelea, pero de algún suceso imprevisto. Luego de eso, no sabemos más nada... –

Juan mordía su bronca y su angustia sin poder decir nada, pero Edgardo, también necesitaba saber que había sucedido en la colonia, así que sin más preámbulos, volvió con su pregunta inicial...

¿ Pero que fué lo que paso acá..? –

Bueno... algo ya se deben haber enterado seguramente, ya que los medios, cubrieron la información enseguida... – Dijo Juan sarcásticamente

Lo que no dijeron los medios, fue que hubo gente muerta a tiros, y no una explosión,  sino varias... – Agrego indignado.

¿ Pero como llegaron aquí.? – Le volvió a preguntar Edgardo.

Bueno, precisamente  por eso les pregunté si es que sabían algo de mis viejos y de Vero y su mamá. Cuando los ví a ustedes, supe que el único lado de donde podían haber sacado información, era por el lado de ellos... y por lo que me dicen, desgraciadamente me lo confirman.... evidentemente los apretaron a ellos... – Dijo casi sin fuerzas

Entonces Pete tenía razón... – Le dije a Edgardo, a tiempo que Juan me preguntaba...

¿ Quien es Pete..¡? –

Mirá, es largo, pero ya te vamos a poner al tanto...- Le dije mientras Edgardo me interrumpió para preguntarle...

¿ Y vos.? ¿ Adonde estas parando ahora..? –

Mira, después de lo de la colonia, decidí volver a casa de mis padres.                 Me las arreglé entrando por el baldío que hay al lado, y puse unas chapas viejas, como si estuviera durmiendo ahí... –

Bueno... igual ahora te venís con nosotros que va a ser mas seguro, así estamos todos juntos – Le dijo Edgardo, mientras cruzaba el puente de la General Paz con rumbo a San Martín, y de paso lo poníamos al tanto de todo...

Juan por su parte, nos contó como habían sido las cosas, y que eran gente de ellos por la forma en que entraron. Que el alcanzo justo a escapar, y que escondido, pudo ver como detonaban y prendían fuego a todo...

Que había alcanzado a sacar la nootbook y los Cd’s que importaban. Que en realidad, información no había quedado nada, que precisamente, ante el hallazgo de no haber encontrado nada... incendiaron todo...

El camino se iba matizando con el cruce de información, y de alguna manera, mitigaba el dolor y la incertidumbre ...

Cuando llegamos a la villa Edy no estaba. Le presenté a mis padres y sin demora nos pusimos a trabajar mientras Edgardo se iba a cambiar el coche hasta el taller que nos habían dicho...

Ahora disponíamos de dos equipos. El que nos había dado la resistencia, y  el de   Juan que llevaba cuidadosamente guardado en aquel bolso.

Precisamente fué él, el que a toda costa quería investigar quien era ese tal Pete, ya que nada podíamos hacer por Vero  la mamá y sus padres... así que pusimos manos a la obra de inmediato...

Tal cual me había dicho, y con las direcciones que nos habían dado, comenzamos a triangular...

Las direcciones, eran direcciones de salas de chateo. En la que acabábamos de entrar, había 15 personas.... ya había seguido todos los pasos, me había anotado en las salas que tenia como ruta y había largado al chat una risa en cada una de las salas, solo faltaba esperar unos minutos y en esta empezaría a buscarlo...

Pasado los  cinco minutos que se me había pedido comencé a tipear...

 

 

Buscadora le avisa a Dundee que ha levado anclas...-

 

Esperamos pacientemente hasta que vimos la respuesta...

 

-Xavier le dice a buscadora que la marea será apropiada en unas horas, que mantenga la proa mar adentro, y los motores calentando....-

 

Parecía estar todo claro, deberíamos quedarnos en línea y esperar...

Así fue como me quedé atenta a lo que pasaba en la sala, sin contestar ni hablar con nadie, tan solo esperando el mensaje de Dundee, o alguno de la resistencia...

Juan me pidió que sea yo quien me quede en la espera de la contestación, porque él quería intentar accesar a betsabet, o algo por el estilo...

Así fueron pasando las horas. Mamá nos servia café en silencio, mientras papá leía pacientemente el diario. Fue precisamente un comentario de papá el que nos saco del mutismo y la tensión de la espera...

Todo esta patas para arriba, pero la cuestión, es que siempre hay alguno que se la lleva – Había dicho en voz alta, como para que lo escuchen, o como para cortar precisamente el silencio, ya que estábamos, cada cual pendiente de su pantalla. A su ves, Juan, en un acto de generosidad y mirándome  a mi de reojo, le había contestado algo como para hacer ver que lo había escuchado...

¿ Porqué.?  ¿ Que paso?? –

Y, estos... No habrá plata, pero sin embargo sacan un nuevo cable de televisión que va a venir por teléfono y que sé yo... –

Bueno, en realidad no será por teléfono, sino que la señal vendrá por el mismo cable... – Comento Juan como para seguirle el hilo...

Lo que sea. La cuestión es que ya los recibe el gobernador, y hay toda una pompa a su alrededor... Vaya a saber si también el no esta metido en el negocio con estos gringos de BET S.A. – Dijo papá mientras Juan y yo girábamos sorprendidos por lo mismo... y fué Juan el que luego de mirarme, y ver que también yo había caído en la cuenta del nombre que acababa de decir, le pregunto...

¿ Como dijo.?? Betsa??? –

Si. A ver... Baires Entertainment Televisión Sociedad Anónima.... Bet.S.A. – Juan se levantó como si tuviera un resorte, mientras yo seguía de oído lo que sucedía, ya que no quería descuidar el progreso de la pantalla. De pronto sentí el grito de Juan...

BILL...!!!  es Bill... este hijo de puta es Bill!!! – Repetía Juan como sacado. Dejé entonces por un momento mi lugar, y me acerqué  para compartir la noticia...

En la foto podía verse al gobernador, y una serie de empresarios a su lado, y en la bajada decía...

Anoche se inauguro la planta de la nueva señal de cable BET S.A.

con la presencia del señor Gobernador y el intendente de la Matanza.

Dicha empresa, invirtió en este proyecto mas de 4 mill. De dólares, y dará        trabajo a unas 2000 personas en sus fases posteriores.                              

El nuevo sistema de televisión, llegará a los hogares mediante la línea

telefónica, tal cual una señal de Internet.

El nuevo sistema, tendrá la posibilidad de menús interactivos y otros

adelantos, que prometen revolucionar el concepto actual de televisión.

Cabe señalar, que a diferencias de otros lanzamientos internacionales, 

esta vez se ha elegido a la Argentina para lanzar la primera señal, que

por supuesto, se hará a  nivel mundial...

 

Luego seguía con algún antecedente de orden político, y bajo la foto podía leerse...

 

                         Aquí se puede ver al Señor Gobernador Junto al Intendente de La Matanza, y el presidente de la compañía Sr. Jonathan Wesley , en el momento en que cortan la cinta inaugurando oficialmente la planta.

 

Esto es mentira!!! .. – Grito Juan

Este no es ningún Jonathan Wesley ni nada que ver.!!! Este es Bill... Bill Graves – Repetía exaltado

Está claro... – Agregó mientras su mirada quedaba suspendida en el aire.

Bet. S.A. o betsabet, deben de ser lo mismo y el saber que Bill esta en Bs.As. confirma de alguna forma, que fué su gente la que atento contra la colonia, y las que de alguna manera son responsables de la desaparición de mis padres, Verónica, y su mamá; y que aparte de nuestra búsqueda, están aquí para algo mucho más importante. – Dijo mientras me miraba profundamente a los ojos.          Yo volví a la pantalla, mientras Juan mascullo algunas cosas más en vos alta, que no alcance  a escuchar con preescisión.

Me sentía mal. Una cosa era saber de Bill y su existencia, y otra muy distinta era verlo ahí, en una foto, sonriente como si fuese todo un señor...

Era como ver al “ángel de la muerte”.

Su foto, ahí en el diario, era la certeza de este  sistema de descontrol y corrupción  en que vivíamos...

Pronto apareció un mensaje para mí..

 

                  Xavier le dice a la buscadora, que ya es buena la marea.

                  Que Dundee la cruzara en rumbo 6.5

 

Me fijé entonces entre las direcciones que nos habían dado, y figuraba

6.5 = www.yuruga.com  entonces entré nuevamente a la dirección y me dí a conocer... 

 

                  Buscadora esta en marcha...

 

Pronto vino la respuesta del mismísimo pete

 

                   Aloha buscadora...

                    Como han soplado los vientos.?? 

 

Enseguida le respondí...

 

                    Hemos tenido tormentas... pero aun nos mantenemos a flote...

                    Tenemos un par de tripulantes desaparecidos, y pensamos que tal

                    Vez podías tener alguna respuesta...

Y contestó...

 

                      Estas navegando en nuestro barco..??

Sí – Le contesté suponiendo que me preguntaba si es que estaba chateando desde la nottbook que nos habían dado ellos...

 

 Otra ves volvió a contestarme...

 

                           Pues bien... deslígate de todo, pon rumbo 8.2 y deja que tome el

                           Timón...

 

Nuevamente me fijé en que era lo que debía hacer. Esta ves el paso era mas sencillo, sin hacer nada, debía apretar F9, y así lo hice.

Espere unos segundos y de pronto la máquina empezó a cerrar los programas, hasta que en el negro de la pantalla exploto un SLEEP que se fué apagando hasta desaparecer.

Nos quedamos esperando entonces que sucedería, mientras Juan me explicaba que la máquina había entrado en un Stand-by, que seguramente sería el quien nos accese.

Así pasaron unos minutos, ínterin en el que volvió Edgardo y Edy.

Todo eran presentaciones y chocar de manos, y a pesar de que le habíamos adelantado lo de Bill y Betsa, estábamos pendientes de la máquina, y no queríamos empezar ninguna conversación, como para no dejarla pendiente si nos accesaban. Edgardo por su parte nos explico que todo había salido bien, y que tenía nuevamente su auto.

Juan le estaba explicando con más detenimiento lo de la foto de Bill, cuando se escucho de mi equipo el sonido de la sirena de un barco y sobre el negro de la pantalla se fue abriendo un mensaje que decía....

 

                         Buscadora..... estamos navegando..!!!

 

Todos se pusieron rápidamente detrás de mí para ver que sucedía en la pantalla. No era una pantalla de chat común, sino que solo los mensajes nuestros podían verse; en letras grandes, cual si fuera un salva pantallas, pero un poco mas pequeño.

Todos mirábamos ansiosos, mientras otro mensaje estallo en otro color, con un efecto que se parecía al agua que se escurría entre las letras del mensaje que luego quedaba en la pantalla como si fuera en bajorrelieve...

 

                      Estamos en aguas tranquilas buscadora....

                       Puedes hablar libremente...

Así fue como comenzamos a dialogar...

 

                        Pete... tenemos una compañera su madre, y los padres de un compañero desaparecidos en San Clemente del Tuyu, sabes algo..??

 

                        Como son sus nombres..??

 

                        Verónica y Graciana Torres y los padres de Juan que se apellidan Ferlé.

 

                         Tu me estas diciendo que Juan Ferlé se encuentra ahí... contigo...?

 

                          Si... porque..?

 

                          ¡Que se ponga a la máquina!!! –Tipeo entre signos de admiración, lo que aparentaba ser a simple vista... imperativo. Juan se sentó enseguida y enseguida tipeo...

  

                           Ya estoy aquí Pete.... que sabes de mis padres.???

 

La respuesta nos desconcertó a todos...

 

                            Quiero que mires atentamente la pantalla, porque solo van a ser unos segundos....

 

Y ante nuestra vista, comenzaron a aparecer en la pantalla una serie de números complejos que no alcanzábamos a entender, salvo Juan, que estaba tan sorprendido que parecía comerse la pantalla; y que sin esperar a que terminé tipeo...

 

                             ¿ Como es que sabes esto..? 

Le pregunto, mientras se daba vuelta para explicarnos que era una serie de algoritmos que le había pasado su compañero antes de morir, y su respuesta no se hizo esperar...

                            Estas hablando con Yahsir Mohli...”alias Pete” hermano del que fuera tu compañero en el  M.K.P.I.....

Juan parecía estar como desorientado.

Solo miraba la pantalla mientras seguía en silencio el mensaje...

Sabíamos de la posibilidad de que estés vivo, pero nunca pudimos dar contigo.                 Desgraciadamente, no son buenas las noticias que debo darles sobre sus amigos y tus padres...-

Vimos como Juan en ese momento, pegaba un puñetazo en la mesa y apretaba fuerte los dientes mientras seguía leyendo...

Un infiltrado, nos dijo taxativamente de que estaban fuera del juego...                         Yo tengo en mi poder, un archivo, que mi hermano me encargó que se te diese, si en algún momento te encontrábamos, ya que él, solo te había mandado una parte, en aquel CD-Rom que te hiciera llegar por Mihail Schervic luego de la muerte de tu esposa...  Al parecer es solo una parte del antivirus en el que él se encontraba trabajando; aunque no esta terminado, pero te reitero, me encargó que si algo le pasaba, y tú te mantenías a salvo, te lo hiciese llegar.                                                                                                   Por lo pronto la buscadora te habrá contado de que formamos una resistencia, que si bien no disponemos de tus conocimientos, al menos mantenemos monitoreados todos los movimientos de estas bestias... – Todos mirábamos con atención como la pantalla se iba llenando con mensajes que nos dejaban atónitos, mientras que Juan, seguía preguntando...

¿ Y que otros datos tienen de Betsabet...? –

Betsabet es solo una parte; como la compañía, hay también una serie de cadenas de medios internacionales, bancos y carteles de drogas, y por supuesto, sectas y movimientos políticos que responden al directorio...                                               No siempre las funciones son las mismas, pero de alguna forma, todo apunta a lograr caos centralizados a diferentes niveles, socialmente hablando, desde donde apuntan al tejido mas vulnerable que tienen las sociedades globalizadas que son sus clases medias, (en franca decadencia gracias en parte a su labor) Culturalmente, con la inserción de diferentes tipos de religiones y sectas que aquí y allá corroen las tradiciones y la fe de las familias (donde por supuesto insertan la droga), económicamente, forzando a la adopción de recetas que se ven mágicas , mediante el trabajo mediático en televisión, radio, diarios y revistas que trabajando en el mismo proyecto caótico, logran mediante la agitación subliminal el descrédito del lugar al que quieren derrocar...   sin hablar ya de la parte mas fundamentalista que bueno.... conoces desgraciadamente como obran...  Es por eso que teníamos la esperanza de encontrarte con vida....-   Ninguno de nosotros podíamos salir del shock que nos producía leer lo que estaba frente a nuestros ojos... mientras Pete seguía

Eres como quien dice.... “Nuestra Gran Esperanza”.....      te esperábamos, como quien espera a un guía.... -   El mensaje en este punto se detuvo unos segundos, Juan ni siquiera se dió vueltas.... se quedó mirando el mensaje sin hacer nada, como estático. Todos tras el estábamos en silencio, esperando la reacción que no llegaba, hasta que la vos de Edgardo nos sacó a todos de esa rara hipnosis....

¡JUAANN!! ... No pensas contestarle..?? -  Juan sonrío, aun sin darse vuelta, mientras con la cabeza hacia un gesto de afirmación, y comenzó a tipear la respuesta.

¿ Y que se supone que esperan de mi..? –

Mira. Mi hermano no creyó en mas nadie que en ti cuando estaba en vida, y en su última comunicación, junto con los archivos que me entregó, me dijo textualmente que si alguien podía parar esto, ese eras tu....                                        Bien. Estamos listos para seguirte, para pasarte todos los datos que disponemos y que se han ido acumulando en estos años, y poner a tu disposición,  una resistencia en red, que estará lista a trabajar contigo cuando tu lo resuelvas, y que atacara los puntos que tu necesites... -   Juan se tiró para atrás en la silla; entrelazo sus manos tras la nuca, y mientras su mirada se perdía en algún lugar del techo se escucho un largo suspiro, al que acompañaron algunas lagrimas, luego hizo sonar sus dedos, y reacomodándose frente al teclado tipeo....

¡PUES COMENCEMOS!!!! -  Tipeó y se dio vuelta para mirarnos.... tenía un extraño gesto en que se mezclaba alegría y tristeza, y nos miraba sonriente mientras lloraba. Yo me acerqué y lo abracé, mientras Edgardo le grito un...

Vamos Juan todavía...!No se quede!!! – Juan me abrazó también (Ya que a esta altura, lejos de consolarlo lloraba sin control) luego me separó, miro a todos, y nos dijo...

Quedence tranquilos, que no se van a llevar a mas nadie..... -  Y se dio vuelta para encarar el teclado

Una ultima gran inhalación, le sirvió para recomponer su aspecto todo.

De golpe pareció cambiar, y tras él dejo de aquel rostro desdibujado por el dolor, emergió todo el aplomo y el coraje del que Juan era capaz

Pronto comenzó a tomar decisiones con la firmeza de lo que era.... un líder!

Bien... – Comenzó tipeando

Por lo pronto “Pete”, nos vamos a poner en red con un equipo mío... – Dijo

Primero me vas a bajar todos los archivos que te dio tu hermano a www.elcantor.com.bus/25&199 en donde vas a encontrar un programa para subirlos, de alguna manera, yo voy a estar testeando desde aquí como suben, supongo que tendrás algún otro equipo para que sigamos mientras tanto en línea... y de paso me vas adelantando algo del virus y de Betsabet.... –

Esperamos unos minutos, hasta rutear la nootbook de Juan y prepararla como Server, hasta que vio como comenzaban a pasar los datos. Una ves comenzado esto, volvió a la máquina, y se sucedieron una a una las noticias...

En realidad ... – Le decía Pete.

El directorio se reúne en Canadá. Pero tienen pequeñas centrales (no por eso menos dañinas) en varios países.                                                                        Sabemos que el virus, va a ser lanzado dentro de muy poco, pero no tenemos la fecha cierta, lo que si sabemos, es que lo llaman “El Detonador”. También sabemos que esta en  Bs. As. Argentina, pero no tenemos tampoco el lugar...        Tenemos, por si puede servirte, todas las direcciones electrónicas de las centrales del grupo ( o casi todas) y lo mejor, es que no hemos accesado ni intentado nada con ninguna de ellas como para no levantar sospechas ... –

Aquí y allá se siguieron cruzando información, hasta que decidieron dejar a los equipos en modo de vigilia por cualquier necesidad.

Por ahora (decía Juan) necesitaba saber que había en esos archivos...

Juan estuvo trabajando horas, después de la comunicación con Pete.

Parecía incansable. Obsesionado con su labor, parecía no escuchar nada de lo que lo rodeaba, y solo de a ratos, se lo escuchaba golpear la mesa con un –Claro!! –

Estaba oscureciendo ya, cuando Edgardo me pidió si lo acompañaba a ver a su madre...

Se lo veía preocupado ( y no era para menos).

Yo accedí, y de paso, aproveché para llorar durante el viaje, lo que no había podido llorar en la Villa.

Cuando llegamos, la madre estaba por cenar.

Nos atendió con una gran sonrisa, y le pregunto mientras me tomaba de las manos...

Ella debe ser Nora... verdad.?? –

Si mamá... – Respondió mientras pasaba su mano por mi hombro.

Ella es Nora... –

Bien... ¿ supongo que se quedaran a comer no ..?? –

Mirá. ¿ Que te parece si mejor salimos a comer afuera..?? – Intento Edgardo

Nooo ... No estoy cambiada y ... –

Vamos, que cambiada ni ocho cuartos, acaso nosotros estamos vestidos de fiesta..??.... Aparte para que tanto cambiarse, ¿ para comer una  pizza..? – Reintento Edgardo

Bueno, ganaste... espera que me pongo algo rápido y salimos...  Guarda eso en la heladera ... – Gritó la mamá desde la otra habitación

Edgardo tomo entonces un plato servido que se hallaba sobre la mesa, lo tapó con otro y lo guardó en el refrigerador. Al rato salió Nelida, y salimos...

Era una persona muy jovial, y a medida que fuimos ganando confianza, demostró un humor envidiable...

Ante de los postres, Edgardo volvió a intentar sin éxito, que dejara la casa...

Bueno mamá... ¿ vas a venir un tiempo con nosotros o no..?? –

No Edgardo. Ya te dije que no, y quedate tranquilo, que no va a pasar nada.... – Le contesto Nelida y agrego....

Porque no hacemos una cosa. Ya que me querés cuidar, quédense a dormir... Bah, si no tenés que llevarla a ningún lado, digo... –

Edgardo me tomo la mano por debajo de la mesa y me sonrío como esperando alguna respuesta, y yo a su vez, le hice un ademán con la cabeza como asintiendo, que entendió de inmediato.

Bueno... aceptado... pero con una condición.. – Dijo Edgardo

Nora duerme en tu cuarto y yo en el.... – Pero Nelida no lo dejo terminar...

Hay... pero por favor!!!! Ya hace bastantes años que dejé de lado los protocolos. ¿ No creerás que me voy a asustar por verlos dormir en el mismo cuarto...? – Dictamino Nelida, y los tres nos largamos a reír...

De alguna manera aprovechamos el haber dicho en la villa que tal vez no volvíamos a dormir, o que llegaríamos tarde.

El viaje de regreso a casa de Nelida fué mucho más distendido, y veníamos todos haciendo bromas, cuando en una esquina anterior a la casa, Edgardo hizo una maniobra brusca y giro de pronto desviándose. Yo que venía hablando con Nelida me sobresalté, sin entender lo que había pasado...

¿Que pasó..?? – Le pregunté.

No se. Pasar no paso nada, pero desde que tengo uso de razón, en la cuadra de mi casa y a esta hora, nunca hay nadie estacionado, y no sé, pero me pareció ver estacionados a dos coches iguales frente a casa, o por ahí al menos... y como dice Juan.... el instinto es el instinto... –

Nos miramos con las mandíbulas apretadas, y Edgardo siguió más despacio, dió un giro por la transversal; cosa de poder mirar al cruzar la bocacalle, y evidentemente era tal cual lo había creído ver.

Justo enfrente de la casa, se habían estacionado dos autos oscuros, importados, y de la misma marca... los dos con vidrios polarizados.

Edgardo volvió a girar, esta vez en sentido contrario a la casa, e hizo dos o tres cuadras para retomar por la misma calle y quedarse a unas dos cuadras, tratando de ver lo que sucedía...

Estacionamos así a dos cuadras atrás de ellos, con las luces apagadas, y esperamos unos minutos a ver pasaba.

Durante unos cuantos minutos no hubo ningún movimiento, hasta que de el primer auto, se vió descender una robusta figura que se dirigió hasta el segundo de los autos, y le dijo algo por la ventanilla, paso seguido, se encaminó directamente hacia la casa de Nelida.

Si bien no podíamos ver con exactitud, en parte por los árboles, en parte porque estábamos lejos, Edgardo, que conocía muy bien su lugar me dijo....

¡Están en casa Nora..!!! ¡Te digo que están golpeando en casa!!! – Me aseguró, mientras Nelida parecía haberse puesto muy seria y guardaba silencio....

Los voy a cruzar!!! – Dijo Edgardo de pronto.

Como que los vas a cruzar, ¿ estas loco..?? – Le dije enseguida.

En realidad, quiero decir que voy a pasar por delante de ellos, como cualquier hijo de vecino, así al menos estoy seguro de que se trata. – Me repitió.

Y si llegan a conocer el coche.... – Pregunte no muy convencida de la

maniobra que quería hacer...

Mira Nora, en realidad no creo que sepan que coche tengo, y por otro lado   ¿que querés que haga...? ¿Voy me bajo y les pregunto.... Perdón señores, por casualidad me están buscando a mi o a mi mamá.??? – Dijo sarcásticamente.

Estábamos en medio de esa discusión, cuando otro auto que circulaba en su dirección, ilumino al sujeto que regresaba desde la casa al segundo auto.

Enorme, tipo ropero y de cabellos rubios casi rapado..

No investiguemos mas.... – Me dijo, y agregó...

Pudiste ver lo mismo que vi yo...? – Me preguntó

Si... son ellos... – Le respondí.

Edgardo puso marcha atrás aún sin prender las luces, y nos fuimos por la transversal, en busca de la villa.

Bueno mamá... al parecer no podes elegir. – Le dijo Edgardo, mientras con una mueca de resignación, apoyó su brazo en la ventanilla abierta....

Hicimos un trecho en silencio y cuando volví la cabeza hacia el asiento trasero, note que Nelida se había quedado dormida.

Se durmió... – Le dije.

Si... ya me había parecido... – Me respondió, para agregar enseguida...

Menos mal que se nos ocurrió venir, carajo... –

Si. Venir y salir... – Repuso

Que si no nos enganchan a los tres... –

¿ Vos tenés el papel de claves y teléfonos que te dio Dundee en Uruguay..?? – Me pregunto de repente

¿ Sí.. Por..??? –

Ya te digo... aguanta, y dámelo... –

Siguió manejando unas cuadras hasta una estación de servicio, y mientras cargábamos combustible le pregunto al playero por un locutorio que pudiese estar abierto.

Aparentemente, por las señas que veía, (ya que yo no me había bajado) quedaba relativamente cerca de unas 5 o 6 cuadras, y le explico como llegar hasta el.

Era una especie de polirubro con locutorio, y podía leerse... FAX/Internet/MENSAJERIA....

Bueno... vamos... – Me dijo.

¿ Vamos que.? ¿ Qué querés hacer.?? – Repuse sin entender bien lo que quería.

Mira, intento no ir a la villa por ahora, hasta saber que todo esta bien, y ver si la resistencia, tiene algún lugar en donde podamos pasar la noche, ya que tampoco me parece ir a un hotel y poner los documentos exponiéndonos a que nos encuentren... –

Lo escuchaba, y aunque no sabía bien que hacer, no me pareció tan mala idea, así que entramos y pedimos una maquina.

Utilice directamente el rumbo 6.5 que era la dirección de Dundee, a quien sabía, encontraría de inmediato...

 

                      Dundee.... Buscadora se encuentra en una línea desconocida...

                       ¿ Puedes decirme si sirve....?

Abre la caja de susurros... – Me dijo casi instantáneamente.

Y así podremos hablar en privado... –

Espere todavía unos minutos a que el nuevo mensaje apareciera...

 

                        Ya escanee la línea y es segura, puedes hablar...

 

Si.... necesitamos pasar la noche... somos tres. Hay posibilidad de algún lugar seguro..?? –

¿ Donde se encuentran...? – Me pregunto enseguida.

Cerca de San Martín.... – Tipee rápido

LEGUIZAMON  1500 V.Ballester “BARRACUDA” Pregunten por Zulma. –

 Me contesto.

Mensaje recibido. Cruza  este a Juan por favor.....INTRUSOS EN CASA DE EDGARDO.... MAÑANA NOS VEMOS....LOS TRES ESTAMOS BIEN...

Hubo unos cortos saludos y salimos.

Nelida seguía durmiendo, y todavía nos quedaba viajar un trecho.

En unos treinta minutos, estábamos en el lugar que nos habían marcado.

El lugar, era un  POOL y BOWLING, con cinco o seis máquinas que más que nada eran para juegos en red, Zulma era la encargada, y una hacker de la resistencia. Ni bien nombramos a Dundee, nos pidió que esperemos un rato por ahí, en alguna mesa, y nos mando unos cafés. Al rato regreso con mejor predisposición.

Disculpen, pero tenía que verificar quienes eran... – Nos dijo, y luego de extendernos la mano a cada uno nos explico...

Yo estoy de noche, porque el negocio esta abierto las 24 hs. A las ocho de la mañana entra el otro turno, así que hasta esa hora, pueden usar dos piecitas que tengo aquí arriba, si les sirve..?? –

Si más bien, y desde ya muchas gracias.. – Dijo Edgardo

Bueno, vengan que los acompaño... – Dijo en forma muy servicial, la tal Zulma

Cruzamos por detrás de la barra, y subimos a una especie de entrepiso, en donde entre otras cosas había un deposito y tal cual nos los había dicho, dos piecitas chiquitas y un bañito al fondo de una especie de pasillo.

Se disculpo por no poder ofrecernos ropa de cama, ya que no se usaba sino para cuando alguno de los dueños debía quedarse, y aprovechaban un sofá que había en una de las habitaciones tanto como para descansar un poco, pero en cambio, nos ofreció un par de toallas, que tenía siempre a mano, para cambiar en los baños de abajo, y unos manteles para fiestas, que nos sirvieron para el caso.

Nelida se acomodo sin demasiadas preguntas, en la habitación del sofá, y nosotros hicimos lo propio en la otra; sobre las camperas, en el piso.

Nos dijo que podíamos dormir tranquilos, (en la medida que los ruidos de abajo nos lo permitiera) y que ella misma nos vendría a despertar.

Ni bien bajo Zulma, le golpeé la puerta a Nelida para ver si no necesitaba nada, y aprovechamos para charlar un rato.

Después de un rato volví con Edgardo, que ya se había quedado dormido.

Al principio me costó entrar en sueño, ya que el ruido que venia del pool no me dejaba relajar, pero luego me venció el cansancio y me derrumbé.

A las siete de la mañana, tal cual nos había dicho, nos vino a despertar, y nos ofreció desayunar en la cafetería, sin ningún preámbulo.

Era de alguna manera, justo lo que necesitábamos. Sin preguntas, sin charlas; solo el servicio de la necesidad a cubrir, y una sonrisa, una gran sonrisa que nos unía en resistir.

Pusimos por fín rumbo a la villa, recuperados de la tensión de la noche anterior, y no sin antes contactarnos con Dundee que nos dijo que todo estaba bien...

En realidad la idea de Edgardo había sido oportuna. Porque no tomar ciertos recaudos si es que podíamos, y a pesar de que todo estuviese bien, para que tirar mas abajo el ambiente allá en la villa, cuando Juan necesitaba de tranquilidad para seguir trabando, y cuando de alguna manera, lo que pasó, era predecible.

En todo caso, teníamos que dar gracias de lo azaroso de nuestra salida, inclusive, hasta de nuestro regreso, y de que de esta forma, todos íbamos a estar mucho más tranquilos, ( dentro de la tranquilidad que puede tener alguien que sabe que esta peleando por su vida).

De cualquier forma, contábamos con la villa, que era lejos, el mejor escondite.

Cuando llegamos, Juan aun no había dormido.

Aprovechó para parar un poco, mientras me preguntaba por lo sucedido, y le presentábamos a la mamá de Edgardo.

¿ Que paso..? Recibí el correo de Dundee donde me decía de intrusos en casa de Edgardo..? – Pregunto

Mientras Edgardo lo ponía al tanto, yo me lleve a Nelida y se la presente a mis padres... hubo entonces sonrisas, chanzas, y estuvieron charlando un rato largo, mientras nosotros, terminábamos de ponernos al tanto de las cosas.

Con los archivos de Mouhen, había logrado un importante avance en el antivirus y la detección del mismo.

Mouhen al parecer había llegado a la conclusión que el virus, se servía de los rayos gamma en el tubo catódico, y de que el salto de cuadro insertado, y que luego se fijaría en la memoria por efecto subliminal, teñía la pantalla de un violeta de muy alta frecuencia, incapaz de ser visto por el ojo humano, pero que filmado por una cámara detectaba un destello de luz claramente visible.

También había llegado a evaluar, cual podría ser la cobertura para que el virus a su vez no afecte a ellos mismos, utilizarían un decodificador para anular ese salto de cuadro y pantallas de cristal liquido, ya sea en televisores o monitores.

Es decir que ya se contaba con algún arma como para comenzar a dar batalla.

Solo faltaba inocular el programa que canalizaría al virus.

Este programa se servía del programa maestro para inocular el mismo antivirus, y funcionaba así; cuando llegaba la orden de saltar el cuadro, repetía por defecto de algoritmos alterados la misma orden una ves mas, y saltaba a su ves el cuadro que tenía el disparo de la emisión subliminal; algo que parecía básico, pero que era mucho mas complejo, de lo que parecía.

Pero desgraciadamente, existía un inconveniente; ya que desde su mismo desarrollo habían sido muy cautos en lo que se refiera a enmascarar dicho virus y a su defensa, y más allá de que estuviese alterado en alguna de sus partes, sabía que no había “puertas traseras”, es decir que necesitaría sentarse en la misma consola del detonador si es que quería intrusarlo con el antivirus.

Juan prefería mantener aun en silencio lo de sus adelantos, sin pasárselos aun a la resistencia, ya que no sabía cuan segura era, y si bien no dudaba de que estén del mismo lado, cualquier fuga, acabaría con la ventaja que ahora tenían.

Solo faltaba ubicar el detonador, y no era poco... Así que nos pusimos a trabajar en ello.

Todas las ideas, apuntaban al cable de Betsa, al fin, en que otra parte física podían pasar desapercibidas antenas satelitales, que en un vídeo cable...?

De alguna manera, había que entrar a la planta de San Justo, y ver si los equipos estaban ahí.

Juan planteo un plan mínimo, y todos aceptamos; también habíamos concordado, en que trataríamos de hacer lo que podíamos, sin la necesidad de la resistencia, y que se solo se le pediría ayuda, en caso de extrema necesidad.

Atenta al plan, cambié mi color de pelo, y Edgardo se cortó tipo rapado y adopto un look diferente al normal.

Teníamos sospechas de que pudieran tener fotos nuestras, así que junto con mi cambio de color de pelo, me maquillé de otra forma para disimular mis rasgos, y me puse un par de anteojos.

Estábamos convencidos de haber cambiado radicalmente nuestra apariencia, y con esa certeza, salimos para el canal.

Así fué que en unas horas, estábamos en la planta del canal, con la excusa de averiguar por el abono de sus servicios.

En principio, la seguridad no era tanta, o al menos así nos pareció, y ya de regreso, nos fijamos en el cartel del staff, memorizando los nombres que figuraban, como para preguntar por ellos en algún paso posterior.

Después de volver, nos encontramos con la sorpresa de que Juan, creía tener listo el antivirus, y tras nuestras noticias de cómo era toda la planta, ( al menos lo que habíamos podido ver) dictamino un...

Mañana vamos a ver... – Estaba como hosco, concentrado en si mismo, y al

parecer...  preocupado.

Esa noche casi no volvimos a hablar del tema, y nos fuimos a dormir temprano, solo Edgardo y Edy se quedaron charlando.

Al otro día, todos nos despertamos tarde.

Juan ya se encontraba en la máquina, grabando unos compactos con datos que utilizaría luego para instalar el antivirus .

En un momento determinado, dijo...

Bueno, que les parece si se van preparando... – Refiriéndose a Edgardo y a mi

Yo también voy a hacer lo mío... – Dijo, y vimos como se fué hacia la otra habitación para preparar sus cosas y tras varios pasos de maquillaje ( a los que ya estaba acostumbrado) vimos salir a  Juan que nos convido un...

- ¿ Bueno... vamos... ?

Vestía un overol, y portaba una valija con el logo de la empresa perfectamente impreso.

De esta forma aparentaría acompañarnos a algún lugar, cuando nos encontremos en el canal..

Si bien la planta había sido inaugurada oficialmente, en realidad solo se encontraba en la fase primaria, la de ponerla a punto, ya que la señal,  recién sería puesta al aire tres o cuatro  semanas después.

 Las oficinas se hallaban vacías, así que no fué difícil escondernos en una de ellas, y esperar ahí hasta que cerraran al publico.

Pasaron varias horas, hasta que por fin, fueron mermando los pocos sonidos que habían habido.

Juan seguía como preocupado, y a pesar de no habernos dicho nada, se podía ver en su rostro, que había algo que le preocupaba; que no le gustaba.

Moviéndonos como podíamos, intentamos durante casi dos horas ver donde se hallaban los equipos, pero nada encontrábamos más que oficinas vacías, preparadas para  la parte comercial o contable.

Aparte Juan había hecho hincapié ya un par de veces, de que le parecía extraño el que no hubiese cámaras de seguridad, o al menos, en la cantidad que se hubiese imaginado.

Esto nos decidió a que nos dirijamos  hasta la terraza, para ver la forma de enlazar

una de las antenas, lo que tampoco fué fácil, ya que gracias a que aún no se encontraba en funcionamiento, la mayoría de las puertas que daban a los palieres, se encontraban cerradas, aún así, Juan parecía haber pensado en todo, ya que sacó de su bolso una especie de neceser, del cual extrajo una serie de llaves maestras con las que pudimos abrirnos paso.

Por fín, desembocamos en la terraza.

Cuatro grandes antenas satelitales, se disputaban los altos de aquella azotea.

 

Juan revisó con cuidado cada una de las antenas, pero su rostro no se inmutaba, estaba como nervioso y miraba aquí y allá como para ubicarse donde nos hallábamos.

De alguna forma los repetidos movimientos de su cabeza, nos decían que no estaba encontrando lo que necesitaba.

Así fué que estuvimos un largo rato escrudiñando desde arriba todos los sectores aledaños.

La mayoría del edificio estaba a oscuras, solo allá...   atrás del edificio, como lindante con el video cable, en una construcción a medio terminar, parecía haber un inusual movimiento para la hora que era.

Tratando de no  movernos demasiado aún, Juan nos mostró con claridad, como uno de los cables de una de las antenas, se dirigía directamente hacia aquella obra.

¿ Que hacía aquella obra casi pegada al video, en un baldío lleno de basura..?

¿Y porque la antena llegaba hasta ahí..?

Enseguida tuvimos la certeza, de que ahí estaba lo que buscábamos, y tratamos de encontrar alguna forma de acceder. Por fín descubrimos una escalera de mano, que desde el costado de una de las antenas, bajaba por la medianera trasera del edificio directamente hasta un patio posterior del canal, y descendimos de a uno.

Todo estaba a oscuras, y para cuando yo bajé, Edgardo y Juan habían encontrado la puerta abierta de un taller de mantenimiento, donde nos servimos de unos uniformes de trabajo y unos cascos, que tomamos con la idea de pasar desapercibidos si nos encontrábamos con alguien.

Nos encontrábamos poniéndonos los uniformes, cuando sentimos pasos.

Juan apago la pequeña linterna con que estábamos alumbrándo y nos hizo señas de que hiciésemos lo mismo. El lugar era amplio, con doble fila de lokeds para cambiarse y repletos de cajones, al parecer de maquinas a medio desembalar.

Vimos que Juan pudo meterse en uno de los cajones de madera que estaban apilados sobre un costado, y nosotros nos quedamos a cubierto de unas grandes cajas de cartón casi acostados sobre el piso, ayudados por la poca luz que había.

Al parecer era gente de seguridad haciendo una ronda, ya que alumbraron al azar y pudimos escuchar cuando uno de ellos dijo por un handi...

Deposito bien...!! –

Nos quedamos entonces unos minutos en silencio, hasta que sentimos que estábamos seguros y salimos en dirección de donde habían salido los guardias, y ... sorpresa, ahí estaba...

Una pequeña escalera nos llevaba a un pasillo en el subsuelo que terminaba en una puerta inteligente.

Chicos... – Dijo Juan en vos baja mientras nos miraba fijamente a los ojos

Me parece que llegamos... – Y enseguida saco de su valija una serie de herramientas y se dispuso a trabajar...

A esta altura ya estábamos nerviosos, ya que el pasillo, nos dejaba al descubierto ante cualquiera, y a la vez, no sabíamos que nos encontraríamos detrás de aquella puerta, aunque por lo que veíamos desde arriba, el movimiento parecía estar sobre el otro costado de la edificación, que perfectamente camuflada, daba la apariencia de una obra en construcción.

Lo primero es abrir la puerta... – Dijo Juan

Tomá, vigila el pasillo.. – Le ordeno Juan mientras del bolso sacaba una

pistola automática que puso en su mano.

Edgardo se puso pálido, y no quería ni tocar el arma...

Una pistola... vos estas loco. Porque no me hiciste el comentario de que

vendrías armado... – Le dijo de mal modo poniendo la pistola nuevamente sobre el bolso...

Porque no lo hubieras aceptado. – Dijo lacónicamente

Bueno, pues ahora tampoco lo acepto... Guárdala para vos si te interesan las

armas... – Agrego tozudamente, entonces Juan levanto su chaqueta, y dejo ver otra pistola que portaba en su cinturón...

Yo ya tengo una Edgardo... por favor... no seas tonto querés. –  Y siguió

Que crees que nos van a hacer si nos llegan a encontrar aquí..? Mandarnos a la dirección..?  ¿Seguís pensando que esto es un juego no..? aseme el favor de no ser chiquilín y cubrimos. – Le dijo volviéndole a dar el arma.

A esta altura pensé que no estaba tan errado, así que lo miré como tratando de que entendiera, y a pesar de su enojo, tomo el arma en silencio y se dirigió a la punta del pasillo, pistola en mano. Juan mientras tanto, sacó una serie de cables , los conecto a su computadora portátil, y se dispuso a abrir la puerta.

Fué cuestión de segundos... evidentemente Juan sabía lo que hacía.

No teníamos mucho que pensar, pero gracias a Dios detrás de la puerta no había nadie.

Por fin le hizo una seña a Edgardo y todos pasamos. Un pequeño pasillo nos llevaba a otro ambiente más grande, en un nivel más bajo, con otra puerta que volvimos a franquear como la anterior.

Edgardo ya se había acostumbrado a su papel, y mientras trabajaba Juan, prestaba atención a cualquier movimiento en la puerta que habíamos dejado atrás y que ya habíamos cerrado, yo por mi parte vigilaba un pequeño pasillo que salía para uno de los costados cuando el grito de Juan nos hizo volvernos hacia él...

Bingo!!! – Dijo sin dejar de mirar los equipos que aparecían frente a nosotros.

El lugar en cuestión, era como una gran nave central, en semi circulo, con una consola en el centro que se elevaba sobre el nivel del piso, y enfrentada una larga pantalla que cubría casi toda la pared que enfrentaba dicha consola.

A los costados, una serie de pequeños boxees dejaban destacar consolas y monitores donde se reflejaban más de ciento cincuenta señales de distintos canales.

Ahí lo tienen... – Dijo señalando la consola central también en semi circulo y con un gran sillón giratorio, que permitía comandar todos los controles...

Secuenciadores, emisores y enlaces satelitales, aceleradores, y sistemas de medios virtuales.... Les presento al “detonador”.... – Dijo dándose vuelta y mirándonos seriamente...

Y bueno... ¿ que pasa Juan..? – Le pregunto Edgardo

¿ Pensabas encontrarte con otra cosa..? –

No... no. – Contesto sin dejarnos demasiado contentos

Es que paso mucho tiempo desde que dejé de manejar este tipo de equipos, y a decir verdad... – Dijo haciéndose sonar los nudillos

Si que se han esforzado. !! –

No importa... no perdamos tiempo... – Dijo mientras se disponía a subirse a la consola...

Ustedes quédense por ahí vigilando, mientras yo veo que hago... –

De a ratos se podía sentir el ruido de los dedos en el teclado, mezclado con las mil voces que llegaban desde los diferentes monitores y señales.

Las horas pasaban, y al parecer no era tan sencillo, ya que no teníamos ninguna señal de Juan, que metido en el sillón de comando, ni siquiera se lo veía... solo dejo escapar en un momento, que en realidad, solo habían usado parte de su programa, mechado con otro diseño, así que teníamos que tener paciencia y estar alertas...

Y si... estábamos, no solo alertas, sino angustiados... temerosos, y aterrados ya que entre otras cosas, no solo no sabíamos que iba a insumir tanto tiempo, sino que no teníamos claro como íbamos a salir.

Mientras Juan seguía intentando, Edgardo descubrió un pequeño montacargas, mas allá de una oficina que daba al costado de la sala central. Se notaba que en algún momento había sido utilizado en la parte de la construcción, o para bajar equipos hasta el sector donde estábamos. O tal ves, (y porque no) como una salida de emergencia camuflada...

Edgardo se trepó entonces por los cables, para no llamar la atención con el ruido del motor, y descubrió con asombro, que daba al obrador que nosotros habíamos visto en el baldío desde arriba.

Volvíamos para contárselo a Juan, cuando escuchamos una voz que nos dijo...

Vaya... vaya... ¿ Que tenemos aquí..? -

 Ambos nos dimos vuelta de golpe, y pudimos ver casi llegando a la consola a tres hombres, entre los cuales estaba Bill...

Con razón no lo encontrábamos en su casa...!! – Agrego Bill, mientras sus dos

matones comenzaron a caminar hacia nosotros...

Edgardo entonces pego un salto, se me puso adelante, y sacando el arma le apuntó a la cabeza de Bill amenazándolo.

Edgardo me tenía con un brazo, como desplazándome tras él, y no paraba de temblar, entonces Bill se frenó, y con un ademán hizo frenar a su gente.

Un paso más y te vuelo la cabeza basura.!!! – Dijo Edgardo en un solo grito, en momentos en que uno de los matones intentó un movimiento.

Pero si bien paró a su gente, él se seguía acercando muy lentamente...

Un paso más y te mato hijo de puta ¡¡ – Volvió a intentar retrocediendo unos pasos...

Pero Bill, más calmado que nunca, y hasta casi con una sonrisa, se siguió acercando, en un determinado momento me pegó un empujón para atrás y trato de disparar, pero por más que apretaba el gatillo, el arma no disparaba. Bajó entonces la vista para ver que pasaba y fue en ese momento cuando Bill se le abalanzó, le arrebató la pistola de la mano, y en un mismo movimiento, le pegó un culatazo en la boca, que lo hizo caer ensangrentado a mis pies...

Primero tendría que sacarle el seguro... doctorcito..!! – Dijo mientras les dió orden de tomarnos... Justo en ese momento, vi como se asomaba Juan por la consola...

No lo habían visto, porque lo alto del sillón, y el ruido de las señales lo cubrían.

Yo rogaba por adentro para que no lo descubriesen, y él en ese instante, me hizo una seña como que espere...

Pronto nos ataron a unas sillas con unos cables.

Busquen por todo el edificio, a ver si hay alguien mas.!!! – Les ordeno, y comenzó a hacernos preguntas...

¿ Donde está Ferlé..? – Le preguntó en un grito mientras le dió un golpe de revés.

Para.. Animal!! – Le grité, pero solo conseguí también un golpe, que me hizo estallar la cabeza. Cuando volví a mirar, pude ver que Juan se había bajado de la consola y desde atrás le dijo...

¿ Me buscas a mi Bill..?-

Bill se confío en que Juan no estaría armado, y  que si lo estaba, no le dispararía, así que se dio vuelta, casi con sorna, pero antes de que se diese cuenta, se escucho el descerrajar de un tiro, que le partió el hombro derecho a Bill haciéndolo caer...

Enseguida se acercó, y le pateó el arma que había caído apenas  unos centímetros más allá de Bill.  Luego vino a nuestro encuentro, y sin dejar aun de apuntarle nos desató. En ese momento, Juan le hizo señas a Edgardo para que tomara el arma que había pateado lejos de las manos de Bill.

Primero enseñalé a que saque el seguro... – Dijo Bill mientras hacia una mueca

 entre dolor y risa..

No te entiendo Ferlé... pudiste ser rico... evitarte todos estos años de

problemas... hasta tener una familia como Dios manda... –

Como podes hablar vos de Dios... basura.!!- Dijo Juan que comenzaba a caer

en el juego de Bill..

Juann... van a venir los otros... – Le grité tratando de que terminase ...

Sí... atalo Edgardo mientras trabó la puerta para frenarlos un poco, así puedo seguir... y vos Nora, toma esto...- Dijo pasándome la pistola que el tenía.

¿ Te diste cuenta que no podes dudar no...? – Me aconsejo mientras me miraba

a los ojos.

Siii... sean como el dice, que van a llegar lejos...- Dijo Bill socarronamente

mientras Edgardo lo ataba.

Vos callate... – Dijo Juan

¿ Vamos a ver donde van a llegar...? –  Insistió, pero Edgardo le devolvió el

 culatazo en la boca diciéndole..

Cállate te dijeron... ¿o no entendiste...? –

Bill escupió un poco de sangre, y contestó...

Aprende rápido doctor... –

Lo pusimos a un costado, mientras Juan cambiaba la combinación de la puerta para hacer tiempo.

¿ De verdad creen que van a escapar...? Nos pregunto Bill... Juan ya había

 subido a la consola, y seguía intentando hackear el sistema.

De verdad piensan que pueden ganar.... – Volvió a decir Bill mientras soltó una risa.

Dentro de unas horas se detonará el virus en todas las centrales del mundo...   La red misma se va a encargar de regarlo gratis por todo el planeta, después serán las televisoras que los llevaran a sus casas... y bien... después ya se imaginan...el caos... la anarquía. Los estúpidos matándose unos a otros.         En uno o dos años, nos pedirán por favor que regresemos... –

¿ Que regresen...? – Pregunto Edgardo

Si.!!! Que regresemos.!! ... Esta ves no vamos a necesitar del exterminio de ninguna raza en particular... no será el miedo el que nos haga triunfar... Nos han de pedir por favor que tomemos el poder... – Dijo como exaltado

¿ Quien les puede pedir que gobiernen...?  algunos pocos, que están tan enfermos como ustedes... – Le retruco Edgardo

Si... serán tal ves unos pocos, pero en esos pocos se entrelazara la nueva raza..-

Si!!! Seguro, una raza de locos... – Le volvió a retrucar Edgardo

Llámenos loco si quieren, pero miren primero a que apunta su vida normal, miren como se destruyen las familias y la juventud nada más que en busca de cosas efímeras y se recluye en el sexo, el alcohol y las drogas...                           Bueno... nosotros les vamos a dar lo que quieren, nosotros les daremos droga y sexo televisivo, alcohol y programas que laven sus cerebros inútiles, hasta que esta raza de viciosos y esmirriados cobardes, toquen el fondo total, que se revuelquen en su asco, entonces levantaremos nuestras banderas, y pondremos orden; mejoraremos este mundo caduco ... – A medida que avanzaba en sus

palabras, se apasionaba más y más, y su propio fanatismo enervaba las palabras hasta el grito.

¡Somos muchos peleando esta guerra... ellos no permitirán que ustedes ganen-

Edgardo no soporto más... dejo el lugar en que vigilaba la puerta, se le acercó, y le dio un puñetazo en la cara.

Esto es lo que opino de su discurso.. – Le dijo mientras le ponía una cinta

plástica en la boca.

De pronto la pantalla central se iluminó y explotó un cuadro de dialogo...

 

                    ACCSESO PERMITIDO

 

SII!!! Carajo!!! – Grito Juan, y empezó a pasar el catalizador al programa madre.

Cuando Juan comenzó a copiarlo, se dio cuenta de que quedaban apenas treinta minutos para que el detonador se ponga en marcha...

Evidentemente Bill lo sabía, y estaba tratando de hacer tiempo.

De pronto se sintieron unos golpes... estaban tratando de forzar la puerta, los minutos pasaban rápidamente,  hasta que sentimos la primera explosión, que casi logro abrirla.

Juan.!!!- Grité

Apúrate... Vamos

Pero estaba demasiado metido en lo suyo como para escucharme...

Unos minutos más... aguanten unos minutos más... para que empiece a pasar el programa madre a las centrales... – Grito Juan

Pero rápido se sintió el explotar de otra granada o algo así, y la puerta cedió al paso de los guardias.

Ahora si... – Gritó Juan... y la pantalla se ilumino con todas las centrales  a las que estaba pasando el programa ya catalizado, solo era cuestión de aguantar unos minutos más.

Juan bajó y se sumo a nosotros. En un momento todo era confusión, y se sumaron más guardias a los que ya había, y era todo un repicar de tiros, entre medio del humo, producidos por las detonaciones que barrieron la puerta.

Al montacargas.!!! Vamos al montacargas!!! – Grito Edgardo

Yo corrí mientras el trataba de cubrirme, pero Juan estaba obnubilado con la pantalla central que marcaba el progreso del traspaso del antivirus...

94...95...96...

Vamos Juan..- Volvió a gritarle Edgardo casi en la puerta del montacargas...

97...98...

De pronto se escucho el rebotar de una granada...

99... 100....

y en toda la pantalla se encendió un  “Archivos copiados”....

Vimos volar a Juan junto a un escritorio y pronto todo tomó fuego, y se comenzaron a suceder las explosiones.

En un momento dado, Edgardo me dice...

Vamos Nora... ya esta.. –

Me disponía a subir, cuando entre el humo, hacia un costado... como atontado pero vivo se incorporaba Juan...

- Pará Edgardo... Juan esta vivo..!! – Grite

Edgardo se trató de acercar enseguida, y pronto ví como lo traía de un hombro.

En segundos todo fue un chisporroteo y fuego, pero logramos llegar los tres al montacargas, y comenzamos a subir...

De pronto una explosión nos tiró por el aire con montacargas y todo...

Solo se que nos buscamos a tientas, y que corríamos hacia  la empalizada de la calle entre la basura y los pedazos de cosas que volaban, cuando todo el obrador, desde el subsuelo saltó por el aire, en una gran y ultima explosión que hizo que comenzara a arder también el canal.

Nos arrastramos como pudimos, mientras allá en la calle se empezaba a agolpar la gente.

Justo en ese momento sentí que me tomaban por los brazos. Eran unos enfermeros, y ante de que nos pudiéramos dar cuenta, estábamos los tres en una ambulancia...

Toda la maniobra tardo solo unos segundos, nos llevaban a algún lugar.. pero estaba demasiada aturdida como para resistirme... intenté levantarme... pero casi no tenia fuerzas.... estaba tirada boca abajo... y a mi lado Juan parecía estar desmayado... De cualquier forma, el virus había sido ya catalizado en todas las terminales...

Casi sin fuerzas , intente darme vuelta...

Cuando volví la cabeza, pude ver que una mano,  limpiaba la sangre en la boca de Edgardo...

¿ Todo bien....? – Pregunto Edy que atendía a Edgardo

Se me cayeron las lágrimas y me acomode sobre el pecho de Edy...

Si... todo bien... –

Ni bien llegamos a la villa, nos atendió y curó en lo que cada uno necesitábamos y nos administro unos calmantes....

-De cualquier forma... será mejor no salir por unas horas, así que les administre unos sedantes- Nos dijo y agregó...

Uno de los muchachos se encargo de traer el coche, y la ambulancia ya esta cortada, así que no va a quedar rastro..

Ah... sus viejos están en lo de una vecina, y ya saben que esta todo bien, así que ahora descansen tranquilos...- Dijo con una sonrisa y se fué...

Cuando desperté, Edgardo ya se había levantado, Juan estaba todavía bastante magullado y dormía en una cama al lado.

Edgardo me tiró el diario sobre la panza mientras me decía...

Vamos  fiaca... enterate. –

En letras catástrofe se podía leer la siguiente noticia....

 

ARDIO VIDEO CABLE

 

Y en el copete decía:

Un video cable de la Zona de la matanza, ardió ayer al haber explotado lo que se cree una fabrica clandestina de pirotecnia, que se encontraba lindera a el.

Gracias a que en el momento de la explosión no había gente, no hay que lamentar víctimas, solo los daños materiales, que alcanzaron a un 100% de equipos y muebles de que disponía la flamante empresa.

El cable, cuya señal iba a salir mañana en forma internacional no se sabe en cuanto tiempo podrá retomar su curso normal, ya que las instalaciones, quedaron totalmente destruidas. Hasta el cierre de esta edición, ninguno de los ejecutivos pudo ser entrevistado......

 

 

 

Bet.S.A. nunca volvió a abrir el canal de cable, y nunca se supo bien que sucedió con la supuesta compañía.

Tampoco nunca se encontraron cuerpos, entre los escombros, después de aquel incendio.

El grupo Betsabet, retiró la hojas de la red, aunque bien sabemos que siguen ahí, presentes, aún sin que podamos verlos...

Tal vez no hallamos podido hacer desaparecer al directorio... pero de alguna manera, demoramos un poco otro holocausto...

Nelida y mis viejos, viven juntos en una quinta cerca de Escobar que nos presto el padre de Dundee

Con Edgardo estamos esperando un bebe, yo deje la revista, pero escribo artículos y editoriales para diferentes medios en forma independiente y el no volvió a hacer hospital, pero tiene un pequeño dispensario en la villa, junto con Edy donde tratan violencia familiar, alcoholismo y drogadicción, entre otras cosas.

Si bien no machacamos continuamente sobre lo que pasó, siempre estamos atentos a comunicarnos con la resistencia, sobre todo desde que la encabeza Juan, quien se fue a vivir a España, invitado por Pete.

Cada tanto, la noticia de algún niño disparando un arma en el aula, de algún grupo de cabezas rapadas insultando o agrediendo a alguien, o la noticia de alguna nueva secta....o la cháchara de algún medio bajándole línea sin piedad a la gente, hace que nos miremos con preocupación, pero en fín, ahí estamos, prestos a dar batalla cuando sea necesario, y desde donde sea necesario. Al menos ya sabemos que no se puede vivir con miedo; el recuerdo de  los seres que “amamos tanto”, como dice la canción y que ya no están, de alguna manera no nos lo permite.....