El
Directorio
Si unos meses
atrás, alguien me hubiera dicho lo que estaba por vivir...
Si tan solo hubiesen intentado hacerme creer algo, de lo
que hoy estaba viviendo, no solo no lo hubiese creído, sino que posiblemente me
le hubiera reído en la cara.
Hoy en cambio,
pocas cosas pueden sacarme de esta obnubilación y pocas, tal vez ninguna, hacerme reír.
Segura de haber
podido entender lo que pasará; lo que de hecho ya estaba pasando tal vez a mi
alrededor sin que nadie lo notase, poco lugar queda para la risa, y muy poco
para el futuro.
Por momentos
renegaba de la verdad. Apostaba a que todo fuese una tremenda confusión,
concebida por la mente enferma de Ferlé ; sin embargo, algo me había movido a
escuchar a aquel hombre; algo que se sentía más firme que una pequeña sensación
del instinto, me había decidido no solo a la atención, sino mucho después, a la
investigación de lo que tal vez ahora,
prefería no haber comenzado nunca.
Por las cosas
que vivía, tenía la sensación de estar tocando el techo en mis posibilidades, y
al mismo tiempo, la convicción de que
tenía que comprometerme; la triste seguridad, de que a partir de ahora, ya nada
sería igual en el mundo, y de que mi razón, y mi tiempo, solo estaban al
servicio de salir de esta pesadilla, en pos de que mañana, existiesen sobre la
faz de la tierra.... algo más que autómatas.
¿Por qué yo? Me
preguntaba sin hallar respuesta.
¿Por qué esta
carga, que ni siquiera estaba segura de poder llevar adelante?
Unos meses atrás
como dije; en lo que tal vez fuera un día como hoy, llegaba a la puerta de “la
colonia” un neurosiquiátrico de las afueras de la ciudad, esperando encontrar
material, para una nota que ya había bosquejado en mi interior hacía mucho
tiempo.
Un tanto cansada
de notas de la farándula y redacciones frívolas sobre tal o cual actor, me
había propuesto una nota de carácter
existencial, con testimonios de fuerza, y así, de a poco, ir abriéndome
paso hacia un periodismo de vanguardia; ir de a poco, hacia aquello que soñaba allá, en los años de universidad, cuando era mucho más fácil fantasear
con ser una periodista independiente, apoyando de alguna manera a la justicia y
a la verdad, desde artículos mordaces e
inteligentes.
Algo diferente a
esto en que se había transformado mi carrera; redactora de una revista de la
farándula con más o menos una rutina de
oficinista.
Un poco de
redacción aquí, unas fotos allá y nada de contenido, o por lo menos, nada que
me conformara.
Ahí
estaba... como temiendo, sufriendo de
inseguridad por falta de training; sintiendo como que debía empezar con todo de
vuelta, con la sensación de asomarme recién, al verdadero periodismo.
Era una
sensación rara. Una mezcla de ansiedad y de miedo que me iba subiendo por los
brazos hasta alojarse arriba de los hombros, ahí detrás del cuello; mientras
desandaba la vereda rumbo a la dirección del hospital.
Me paré un
instante ante la reja de entrada, respiré profundo, y seguí.
Ni bien traspasé
la entrada algo me estremeció.
No sabía bien si
eran mis propias cavilaciones, o el sol,
cortado por esa construcción fría y gris que comenzaba a descubrirse
ante mí, pero sentí como si un repentino temblor me sacudiese por un instante.
Ya en la entrada
del propio pabellón el mundo parecía trocarse, y el aire se sentía mas grueso y
frió, en una recepción casi desierta.
Un extraño eco
parecía repetir, por los pasillos que se sucedían; un silencio grave, abarcativo,
espeso.
Un silencio,
donde todo caía, como en un pozo.
Mientras miraba
alrededor buscando la dirección, se escucho el retumbar de unos pasos... unos
tacos que repiqueteaban en la despoblada penumbra y que sonaban cada vez más
cerca; hasta que doblando uno de los pasillos, pude ver por fin la figura
robusta de una enfermera, metida como a fuerza en un guardapolvo azul-verdoso.
Algo debía decir
en mí; que no pertenecía, ni tenía nada que ver con el lugar; porque al
intentar un saludo, ni siquiera me contesto....
-Perdón, buen
día..._ Dije levantando un poco el tono de la voz, y todavía recuerdo su mirada
pétrea; sin pestañar, su boca entreabierta y la cabeza ligeramente de lado sin
contestar nada; como esperando a que siguiese.
Fueron por
cierto, segundos que parecieron durar una eternidad; hasta que intente una
salida rápida reponiendo...
- ¿ El
director?- Seguía incomoda, aunque su respuesta, esta vez no se hizo esperar.
- ¿ Si, de
parte? –
- Nora Garré,
por una entrevista. Ya habíamos hablado, y quedé en pasar por aquí esta mañana.
– Hubo un pequeño silencio, pero nada la conmovía o le hacía variar su tonito
desganado...
- A ver...
espere... –Dijo en forma autoritaria, y avanzó casi llevándome por delante, (ya
que entró en una puerta que estaba a mis espaldas).
Recuerdo que
gire, y la seguí con la mirada hasta trasponer la puerta; y que me llamó la
atención el que no tuviera ninguna
placa, o ningún cartel que identificara que aquella, era la dirección.
De alguna forma
esto me daba tristeza; se respiraba a desgano; a dejadez , tal vez ayudado por
el gris del ambiente, y la poca luz.
Todo y cada uno
de los lugares hacia donde uno mirase, parecía hablar de desidia, de algo
estancado; como si ahí.... el reloj no corriese en la misma forma.
¿Que estaba
haciendo Dios, ahí? Me preguntaba
confundida, en el transcurso de aquella espera.
Estaba en medio
de estos pensamientos, cuando el chillido de la puerta que se habría, dejó
entrever la figura del director.
Era una persona
joven, alta, de pelo revuelto y con los anteojos a media nariz, como para mirar
por sobre ellos; una extraña figura, que avanzaba casi sonriente, con un
guardapolvo que había dejado de ser blanco hace mucho tiempo; y la mano
extendida en acción de saludo, acompañado de una voz grave y pausada, que no se
hizo esperar.
-¿Nora Garré..?
– Preguntó mientras sentía la firmeza de su mano húmeda apretando la mía.
- Sí, hablamos
ayer sobre la posibilidad de hacer una nota sobre... -
- Sí, sí – Me
interrumpió, como adivinando el resto de la presentación.
- Ya lo
recuerdo, pero pasemos a mi oficina. Por cierto; no me presenté, soy el Doctor
Edgardo Porto, director a cargo de la colonia.... pasamos..? – Dijo mientras
hacía un ademán invitándome a pasar primero.
Desde afuera, no
parecía tan grande; pero ni bien traspasamos aquel pasillo, más bien estrecho,
me encontré en una enorme sala, alta, y tan gris, como la edificación
toda.
En realidad, se parecía mucho más a un salón de compra y venta de
antigüedades, que al despacho del director de un neurosiquiátrico; o será tal
vez, que uno siempre supone de los hospitales o sanatorios, lugares donde el
orden y la asepsia, son parte fundamental de él, y este, no era precisamente el
caso; es más, hasta se podría decir, que era todo lo contrario.
No era en sí que
estuviese todo sucio; sino que sencillamente, era todo un desorden.
Una sala que,
como antes dije, era grandísima, oscura y con la pintura raída, indicando no haber sido pintada en años.
Las manchas de
humedad, afloraban aquí y allá, y los plafones con una luz cansina, colgaban
del alto techo, aguantados por unas cadenas empeluchadas y grasosas.
Más allá de
donde estábamos, parecía dormir, lo que seguro fue; “allá lejos y hace tiempo”
una camilla para radiografías, sobre la cual
se amontonaban, entre otras cosas, una estufa eléctrica y un montón de
carpetas que supuse historias clínicas.
Ahí estaban,
abandonadas sin más a su suerte....
Me costaba
realmente creer tanta apatía, tanto abandono con cosas tan importantes.
Tan metida
estaba en mirar hasta en los más oscuros rincones, que evidentemente se debe de
haber notado, ya que su voz, con un tono sarcástico arguyó...
- Antes las
teníamos en un archivo... –
- ¿Qué cosa..? –
Pregunté.
- Las carpetas... ví que miraba hacia allá.... – Y agregó
- Antes las
teníamos en un archivo; pero el rigor de las últimas lluvias lo mojó todo.
Perdimos más de la mitad de las historias, y un sin número de estudios de
pacientes. Incluso, material bibliográfico de consulta, que pertenecía al
establecimiento....
Al parecer un problema
con las tejas, o en el entretecho, con los tirantes que deben de estar
podridos. En realidad, todavía no sé muy bien, lo único que sé, es que había
que tomar alguna medida si no quería que se pierda todo, así que decidí mudar
el archivo... Es decir; lo que quedaba de él. Aparte puede notar, (por el lugar
donde la estoy atendiendo) que mi oficina tampoco se salvó de los ataques del
agua....
Como se dará cuenta, el presupuesto es bastante duro para con nosotros,
aunque de cualquier manera, nos alcanza como para ofrecerle algo caliente –
Dijo, mientras se aflojaba con una sonrisa.
¿Le parece bien
un té? –
- Bueno...
gracias... – Le respondí sin más.
- ¡ELVIRA! -
Gritó mientras me seguía mirando, y otra vez pude escuchar los tacones... Y
otra vez, la robusta figura de la enfermera, en su delantal azul-verdoso se
recortó sin anunciarse tras el chillido de la puerta.
- Elvira; la
señorita desea algo caliente... –
- ¿Esta bien un
té, entonces..? - Volvió a
preguntarme mientras yo asentía con un movimiento de cabeza.
- Bien... que
sean dos por favor... –
- Bien Doctor...
– Contestó con la misma dejadez con que había entrado.
Elvira salió enseguida, y él volvió a tomar
la conversación.
- Bien, entonces
cual es la propuesta.... ¿perdón, puedo tutearte ? –
- Sí, por
cierto.- Contesté amablemente
-
Bueno,
entonces contame de que se trata la nota.- Dijo sin más.
-
En realidad,
no tengo nada pre-armado; quisiera primero recorrer y fijarme que puede salir;
ver como viven los internos, saber porque se llega a un sitio así, o al menos,
saber porque llegaron ellos, en fin, seguramente debe haber muchas y ricas
historias para contar...
Aparte me gustaría
conocer, al menos en el tiempo que lleva tu gestión a cargo del hospital, como
han sido las cosas; y en lo que respecta a tu persona, también sería bueno
saber de que tipo de escuela proviene tu doctorado, si es que aplicas alguna
técnica terapéutica en especial... en fin, tratar de reflejar de alguna manera,
un poco de esta realidad que ustedes viven a diario, y que no todos conocemos.-
Entonces pude ver que me miraba con mucha atención... había logrado
despertar su atención, su curiosidad.
Intuía que esto de incluirlo
le gustaría; y que el solo pensar que la nota también iba a hablar de él en
particular, le hacía brillar los ojos... o al menos eso me pareció.
El chirrido de la puerta,
anunció las dos tazas de té caliente y me sirvió para cambiar el ángulo de la
conversación, que se desmoronaba sin más.
- Gracias Elvira... – Dijo
mientras me preguntaba.
- ¿Y bien... por donde empezamos..? –
- No sé... por
las salas.... Sí. Quisiera primero ver las salas, los internos, ir descubriendo
cada caso... te parece..? -
- Bien...
terminemos el té, y por hoy al menos me voy a permitir hacerte de guía.- Dijo.
Así fue como
luego de terminar nuestro té, salimos a recorrer el hospital.
A los costados
se sucedían diversas puertas, y algunos otros corredores, que desembocaban a su
vez por el que íbamos.
Sobre el costado
derecho, las grandes ventanas permitían
ver un gran patio central, donde un día soleado, calentaba el pasto, levantando
la humedad que había dejado el rocío de la madrugada.
Caminábamos
hablando de nimiedades, o vertiendo alguna opinión sobre la construcción del
edificio, y a la vez, me iba contando de los diferentes tipos de salas, y de
internos.
A medida que
avanzábamos, iba sintiendo una sensación ambigua.
Por un lado, lo
escuchaba a él, o al menos intentaba escucharlo, ya que el ambiente todo me
abstraía, y me llenaba de ideas confusas que no alcanzaba bien a definirlas; y
por otro, sentía vergüenza, en que se pudiese dar cuenta de que no le estaba
prestando demasiada atención a lo que
decía. Lo escuchaba como en off, y a la vez intentaba ir incorporando de a
poco, las cosas que iba viendo, ahora en mayor cantidad.
Aquí, una
persona joven, nos cruzaba con la mirada perdida, hablando sabe Dios con quien;
allá, en cuclillas, como enrollado en si mismo, un muchacho (o muchacha) nos
miraba con cara de miedo... en silencio... despeinado... sucio.
Al pasar por
delante de él, se enfervoriza, sonríe, y me hace un ademán con la mano, que no
entiendo.
Entonces me
sobresalto por su proximidad, y la voz de Edgardo (el director) siento que
viene en mi ayuda...
- Quedate
tranquila. No pasa nada. Te está pidiendo un cigarrillo... esperá que le doy
uno...-
Saca un paquete
y un encendedor del bolsillo de su guardapolvo, mientras que el interno se para
y queda como encorvado, moviéndose en un vaivén que me pone nerviosa.
Le acerca
entonces el cigarrillo, que enciende, a grandes pitadas, y le deja dos más para
que se guarde.
El interno
entonces se sonríe; se sonríe y se mueve.... no habla, pero creo que en
realidad nos esta agradeciendo; entonces seguimos.
Allá hay otro descalzo;
ni bien pasamos junto a él, grita; es una mezcla gutural de grito y palabra, y
carcajada descontrolada.
En el momento
que lo cruzamos, le dice a media lengua...
- Hola
jefe...hola jefe...- Una y otra vez repite lo mismo, y nos acompaña unos pasos,
se ríe, y sigue repitiendo lo mismo...
- Hola jefe...
hola...- Hasta que nos deja, y se vuelve para el lugar donde estaba....
En un momento
dado, vuelvo a darme cuenta que lo sigo escuchando en off, entonces doy vuelta
la cara, lo miro, y puedo ver que sigue hablando, sin perturbarse; con la misma
tranquilidad con que me saludó unos minutos antes.
Ninguno de estos
encuentros le cambió el semblante, ni el ritmo de su conversación.
Como si el
convivir con estas miserias, hubiese de alguna manera, enfriado su corazón y su
alma.
A estas alturas,
me encuentro como bastante shoqueada, y parece darse cuenta, porque corta el
hilo de su monologo para decirme.
- ¿ Estás bien?
¿Querés seguir mañana?-
- No, no.. está
bien... – Contesté.
- Mirá... –
Comenzó a decir...
- Si pretendes
hacer un buen trabajo, seguro que la investigación te llevará a estar aquí un
tiempo; siendo así, te aconsejaría, si es que puedo darte algún consejo; que
primero; y esto hasta por una fórmula profesional; te desapasiones; y que
después; y esto más por una cuestión personal, no juzgues mal... – Debía de haber visto el fastidio en mis
ojos, porque instantáneamente, agrego con un tono mucho mas pasivo...
- Vos como
periodista, cumplís un papel; y yo como medico, otro. Yo
estoy aquí, para diagnosticar... contenerlos... e intentar recuperarlos. Mal puedo hacerlo, si me descontrolo, o si
permito que mi instinto de compasión, prive sobre mi razón. Uno
aquí convive diariamente con la escoria, con los deshechos del mundo; con lo
que la sociedad, ya no quiere reconocer
como parte de ella. Y si bien en algunos casos... solo en algunos casos,
logramos reinsertarlos nuevamente, muchos de ellos han de terminar aquí sus
días, saludándome cuando me ven, o pidiéndome un cigarrillo. Solos, babeándose, o hablando mal;
encerrados en su mundo, o no; son merecedores de nuestro respeto, que es algo
mucho más grande que la lástima.
Ellos son, aunque no queramos verlo, la ratificación de la realidad. Ellos, mostrando lo que realmente son, son un documento ineludible de la certeza del error del sistema; o del modelo, si te gusta más.
¡Aquí están, y
son esto¡ Aunque muchos intenten
esconderlo.
Lo realmente
inconcebible, e irrazonable, es ver, en que condiciones se los tiene. Y más
bien tendría la lástima que pasar por nosotros, es decir, antes por nuestra
sociedad, que por ellos....
Por eso pienso
que es bueno que hagas una nota, pero una nota objetiva, y para eso, tenés que
entender, que aquí existe un mundo diferente, con códigos, también diferentes;
donde la lástima, no siempre ayuda, y donde a veces, nada más que la buena
voluntad.... no siempre alcanza.
Si no lo entendés... te vas a
chocar, irremediablemente, con la impotencia primero, luego con el asco, y más
tarde, con la compasión y el miedo.
Se que es
difícil llegar a entenderlos, pero no
es mucho más fácil en nuestro mundo “normal”, ya que bastante de locos tenemos
nosotros mismos... y en realidad, cuando uno hace una introspección sobre la
sociedad actual, con sus modismos y desmanes; con su consumismo, y su
incultura, no me atrevería a decir, cuanto más acá estamos nosotros.- Dijo, y
se abrió un espacio de silencio.
Me parecía
mentira. ¿tanto podía haberme equivocado?
Ahora era al
revés; el mundo todo parecía haberse callado, y lo único que escuchaba, eran
las palabras de él.
Tal vez el tenía
razón y lo prejuzgué, y así intente decírselo.
- Disculpame,
tenés razón; lo que pasa es que es la primera vez que entro en un lugar así y
tal vez, sin quererlo, me había formado otro concepto... no se .... o
simplemente fue demasiado el choque, y no pude asimilar tu tranquilidad...
créeme que fue eso... disculpame. -
- Esta bien, no
hay problema, ¿ querés que volvamos? –
No, no...
sigamos y gracias. En realidad, no sabía bien que venía a buscar, y creo que
esto que me dijiste, puede ser muy útil para encontrarlo; y para hacer justicia,
también para entenderte mejor a vos... – Creo que la sonrisa le salió del alma,
y a mi también.... ahora lo veía como iluminado, como un niño que acababa de
arreglarse con su mejor amigo, después de una pelea. Parecía feliz.... y en medio de tanto letargo, eso, era como un
milagro.
Caminábamos
mucho más distendidos; hablábamos del tiempo o de algo por el estilo.
Habíamos salido
al parque, y allá, al final de un sendero de ladrillos, se podía ver otra
construcción importante.
Nos separaba de
ella unos doscientos metros, y ahora podía ver mucho más internos. Tal vez,
aprovechando el sol, que ahora caía rasante sobre un césped mal cuidado.
Me sentía
diferente, Edgardo, ya no era la misma persona que me había recibido hace un
rato atrás; y por cierto... yo tampoco era aquella misma periodista.
Parecía que
había pasado un montón de tiempo desde que crucé la puerta de la colonia, y sin
embargo no era así.
- Allá están los internos más antiguos.- Me comentó...
- En realidad
debería decir, los mas manejables. Casos no
violentos, retrasos, depresivos no peligrosos, algún caso de mogolismo y algún
otro, que vaya a saber Dios porque esta aquí.-
- ¿Como dijiste?
– Pregunte - ¿Quiere decir que de algunos, no sabés porqué están internados? –
-
Mirá...
Ya te expliqué que este es como un mundo aparte. Y ahí están por ejemplo, las
cosas con las que uno convive (aunque no quisiera convivir con ellas) y tiene que aprender a manejar, porque
aunque parezca mentira, si no lo hacés
de esa forma, a veces, en vez de ayudar... jodés...
La cosa funciona de esta manera, y bien puede ser este el modelo valido
para muchos de los que están acá, por ejemplo: Un patrullero sale a hacer una
ronda, y ven a alguien que parece estar perdido. Esta persona no recuerda su
nombre, no habla bien... y esta todo sucio. Entonces lo llevan a la comisaría.
Luego en la comisaría, nadie lo reclama. Y mas luego; después que se dan cuenta
que no es una borrachera lo que tiene,
y encima grita, o se babea, o se caga encima, se diría que tiene la suerte
echada. Pasan por la colonia, te dicen que te lo dejan mientras le hacen un
paradero, ya que aquí se lo puede manejar mejor; que ni bien el juez lo
disponga, lo vienen a buscar. Que no hace falta llenar ningún registro, ya que
es cuestión de algunas horas.... y chau, de buenas a primeras, tenés un interno
nuevo que no sabés como se llama, ni
sabés que es lo que tiene. Si amnesia, o algún problema de memoria,
stress o es algún pobre abuelo esclerótico que se escapo de la casa.....
¿entendés?; como si esto fuera un gran galpón, donde uno puede guardar gente,
como se guardan cosas que ya no se usan. Después pasa el tiempo.... nunca
vuelven por él; y cambian los directores; y los jueces, y los policías que lo
trajeron, cambian de destino, y un día, entonces; te desayunas con que hay
alguno que no tiene nada, pero en fin... se fueron quedando, y hoy no tienen a
donde ir... y así se suman los problemas. El presupuesto cuando llega, no solamente es magro, sino
que es como para doscientos, y resulta que vos tenés seiscientos; y los médicos
como tardan en cobrar, duran unos meses, y después se van. Descubrís entonces,
que el trabajo es enorme y si no te vas voz también, aprendes a tomarlo con
calma, aún cuando las condiciones no
son las mejores...(en realidad ni siquiera son las mínimas). Te enteras entonces, (como vos lo
hiciste recién) que no tenés un registro de internos; que tenés una cocina sin
personal, llena de cucarachas, y cuatro bolsas de papas y unos fideos que no
alcanzan para nada. Que muchos entran
y salen cuando quieren, como si fuera un hotel, gracias a que no hay dotación
de gente para cubrir los requerimientos mínimos, mucho menos los de seguridad;
que el cambio de ropa es una leyenda, y que en realidad, a nadie le importa
mucho un puñado de locos andrajosos, que ni siquiera votan.-En este punto....
pareció dar un largo suspiro, se dio vuelta de costado para mirarme de frente,
y se sacó los anteojos, para limpiarse los ojos de una molestia muy parecida a
una lágrima....
Yo por mi parte
estaba como atónita.
Me parecía estar escuchando la trama de una
novela de terror. Mientras tanto,
podía verlo ahí, como un testimonio feroz, desgarrador. Con los anteojos
colgando de la mano derecha, los ojos perdidos en algún lugar del techo, y
vomitando, todo lo que debían ser sus peleas diarias.
Retomamos el
paso, que por un momento habíamos dejado, y siguió hablando...
- Cuando llegué
aquí, hace tres años, creí que era la cima del mundo. Me veía a mi mismo, un
poco menos que encabezando una gesta patriótica. Convencido, de que con
inteligencia, aplicación y sin robar... todo podía ser mejorado. Y ya ves... no
te voy a decir que no he podido cambiar
nada, no, pero siento que el sistema me va ganando mil a cero. Igual no soy ni
tonto, ni ciego; así que veo, que a pesar de todo, el estado de la colonia, es
por cierto mucho mejor.
Se han mejorado los niveles de limpieza, y a través de embromar un poco
por diferentes medios, he logrado que al menos, se nos tenga un poco más en
cuenta, sobre todo en el tema de los remedios; drogas necesarias, y en la
comida; pero en cosas como muebles, colchones, o el mantenimiento general de la
colonia, es un desastre; así que hay que arreglárselas como uno puede, y no
creas que siempre sale de la mejor forma. Pero no te digo esto por cansancio...
no – Ahora nuevamente nos habíamos
detenido, el sol nos pegaba en la cara, y allá a un costado, algunos internos
hacían fuego en un tacho de doscientos litros, y apoyaban sobre unas brazas,
una pavita machucada y renegrida por el tizne, calentando agua para unos
mates....
Estábamos en
silencio; mientras avanzábamos despacio, casi llegando al grupo que se había
juntado alrededor del improvisado fogón.
El viento movía
las brazas haciendo volar por el aire, pequeñas motitas encendidas, y fui yo
esta ves quien le pregunté...
- ¿ Querés que
volvamos.? –
- No... por
favor... – repuso – Disculpame, lo que sucede es que a veces viene bien hablar
con alguien lejano a esto... –
- ¿ Para
que...?- Dije con picardía. - ¿para hacer catarsis? –
- Sí... algo
así. – Le escuché decir mientras se sonreía.
- Pero sigamos,
dale, así al menos te van conociendo, y de alguna forma te sirvo de enlace,
presentándote a algunos... –
A medida que nos
acercábamos íbamos viendo a otros, unos nos saludaban, otros nos hacían señas
desde mas lejos, y otros simplemente ni nos tenían en cuenta.
Aquí se acerca a
una paciente, y tomándola por el hombro, la saluda con un beso, ella lleva una
especie de delantal, y se va atando un gorro con el que cubre su cabeza.
- Hola
Angelita!! – Dijo, y se dio vuelta para guiñarme un ojo.
- Esta es
Angelita... – Volvió a decir mientras se daba vuelta e intentaba una
presentación mas formal.
En su cara se
podía notar algún grado de mogolismo.
Era una chica
más bien gordita, de unos veintipico de años, y se sonreía por todo mientras
nos acompañaba.
-Sabés
Nora, Angelita es mi ayudante... bah,
de todos, ya que ayuda en la cocina.- dijo mientras íbamos dejando atrás a
aquel grupo de internos, y llegábamos a otro pabellón un poco más pequeño que
el anterior, y que se unía a toda la otra edificación, a través de este gran
patio por el que recién habíamos pasado.
Aquí nos
despedimos de Angelita; mientras subíamos unos escalones, me apretó fuerte la
mano con las suyas, me dio un beso, y nos dijo como podía un hasta luego.
Se fue contenta,
con su delantal y su cofia, y cada tanto se daba vuelta, y saludaba con la
mano.
Ya estábamos
bajo el alero del otro pabellón, cuando Edgardo me comentó...
- Bueno Nora,
aquí es en realidad donde paso la mayor parte del día.-
Entramos
entonces a una oficina, que ya estaba abierta, y a la cual pasó sin llamar,
adentro había dos personas, a las que luego de saludar, me presentó
rápidamente...
- Bueno Nora...
te presento a Mariel, mi secretaria... – Dijo.
Tendría veintitrés o veinticuatro años y al parecer
era extremadamente retraída. Se mantuvo callada, extendió su mano con la cabeza
gacha y me miraba de reojo, casi encorvada.
- Mucho gusto...- Dije; pero no me contestó,
solo dejó su mano en la mía, como esperando a que yo terminase de saludarla;
así fué como le solté la mano con una sonrisa, mientras seguía mirando la oficina.
Era un ambiente
grande y luminoso, con dos bancos de madera a los costados, una cocinita, o lo
que parecía ser un Office, y una puerta que daba a su despacho. También había,
haciendo antesala; a forma de recibidor, un gran escritorio con una computadora,
que era lo más parecido a la recepción de una clínica, y sentado a ella, la
persona, que poco tiempo después, habría de cambiar el curso de nuestras
vidas.
Edgardo vio que nos mirábamos mutuamente, y enseguida arremetió...
-Bueno Nora, por
último, te voy a presentar a nuestro genio en informática, a Juan.... Juan
Fuló... – Era alto, más bien delgado, morocho, y aparentaba unos cuarenta o cuarenta y tres años. Se paró de
su asiento, estrechó mi mano con firmeza, mientras sacó sus lentes,( los que
retuvo en la otra mano), y se presentó.
- Juan... mucho
gusto.-
- Si no fuera
por Juan, nuestras pobres máquinas, hace rato que ya no existirían más... –
Dijo Edgardo mientras me invitó a pasar a su despacho.
Este sí, parecía
estar más acorde con su cargo.
A pesar de lo
austero del lugar, se podía gozar también de un ambiente luminoso como el
anterior, una pequeña biblioteca, un gran sillón tapizado en cuero verde, un
perchero de roble; una camilla sobre un costado, y un escritorio con otra
computadora.
Una vez adentro
me ofreció quitarme el abrigo que llevaba, y lo colgó.
Para comenzar a
hablar de algo, hice una chanza mientras le señalaba la computadora.
- Bueno, pero no
te podes quejar; al menos tenés computadoras. Por un momento, hoy cuando me
comentabas lo de las historias clínicas y las carpetas mojadas, me hiciste
pensar que todo lo hacías a lápiz. –
- En realidad es
un poco así... Estos equipos que ves,
hace muy poco tiempo que están aquí... –
- Ah... ¿ por
eso lo del técnico.? –
- ¿ Que
técnico... Juan? – Pregunto mientras reía.
- No... Juan es
un interno... –
- Bueno... como
dijiste que a no ser por él... –
- Es que es
verdad. Te parecerá raro, pero de alguna forma es él responsable, de que estos
equipos estén todavía aquí. Cuando yo vine a hacerme cargo, esto era un
desastre. No había ni
una máquina de escribir, ni una estufa, ni nada; al director anterior lo habían
hecho renunciar, ya que se había comprobado que se quedaba con las remesas de
dinero que le giraban; mientras que aquí, todo se iba terminando, rompiendo u
olvidando...
Esto era tierra de nadie.
Cuando
intente comenzar a poner orden, me di cuenta de que no había personal. Es decir, estaba Elvira, (a quien ya
conociste) y Armando, su esposo, que hacían a la vez de caseros y de enfermera
respectivamente. Al
parecer, antes había una serie de enfermeras, y personal de cocina, que junto
con algún medico, también amigo del anterior director, llevaban un manejo
mínimo de la cosa, pero aunque no lo dicen, deberían también estar metidos en
algo, porque cuando renunciaron al director, se fueron todos, sin siquiera
reclamar nada; de esta forma, y a pesar de que se me había prometido la
asignación de nuevas partidas, y del nombramiento de algunos médicos, (entre
otras cosas) que por supuesto nunca llegaron, me ví en la necesidad, hasta
humanitaria, de ponerle fin a este descontrol, y perfilar un
proyecto de organización mínima, a partir de lo que tenía. Se me ocurrió entonces valerme de los
propios internos, o al menos, de los que podían desarrollar algún tipo de
tarea. Aparte, me pareció que era hasta muy buena terapia, ya que de alguna
forma, iba generando en ellos, algo de su perdida estima. Bien... primero por supuesto tenía que conocerlos, a
fin de evaluar quienes harían que tareas, fue ahí, cuando me encontré, como
antes te dije, que las historias clínicas no existían, o había historias de
gente que ya no estaba; en otras palabras;
el archivo en sí, era un montón de carpetas amontonadas, desordenadas o rotas,
o mojadas e ilegibles.
Ante este paisaje desolador, decidí como primera medida, la
reconstrucción del archivo, cosa que pudiese saber... quien ; cuando, y
porque... habían llegado a la colonia,
(tarea ciclópea, si las hay). Esto me llevó horas y horas de entrevista,
quedándome cada vez más tarde, hasta que un buen día, me descubrí quedándome a
dormir, y haciendo las estadías en la colonia, cada vez más largas.
De pronto me di cuenta, que yo también, estaba produciendo otra
colección de carpetas, que al pasar de las semanas, se me iba haciendo más difícil
de mantener ordenadas. En ese momento, resolví
traer mi computadora personal, y comenzar a hacer un archivo como
corresponde.
También esto trajo a colación otras cosas, ya que lo que al principio,
fué nada más que fletar la máquina con impresora y todo, degeneró rápidamente en una pequeña mudanza, porque
ya que estaba, como no me iba a llevar la cafetera eléctrica, que tenía en mi
cuarto desde estudiante, y mi silla giratoria, más alguna que otra ropa, (ya
que pasaba más tiempo en la colonia que en mi casa) algo de música, y
alguna planta, que mamá insistió en que trajese. Y así, entre esto y aquello,
se fue armando lo que yo llamo... “el desembarco”. Recuerdo aquel
día que traje las cosas en el flete... La colonia parecía estar como
revolucionada. En esta misma oficina las baje. Ese día, inducidos por Elvira, vinieron a
ayudarme varios pacientes; entre ellos Juan. Comencé
pues a bajar con ayuda de todos, las cajas, para despachar el flete, y luego
les fuí dando un lugar provisorio, como para que todo quedara en el despacho,
que ya había hecho mío; cuando me dí cuenta, ya se habían ido todos, solo
quedaba Juan.
Hasta el momento, y en el fragor de la mudanza, no había en realidad
tomado en cuenta la actitud de los internos, pero ahora, más relajado, podía
cruzar alguna palabra con el único que quedaba a mi lado..... es decir...
Juan.
Aún no había tenido un acercamiento con todos, como antes te dije, pero
me llamó la atención en Juan lo tranquilo y atinado que era, ya para tratar un
bulto, o para preguntar algo. Sin arrebatos, fijándose bien al apoyar las
cosas, o la utilizando reglas básicas de educación, que si bien para nosotros
es lo más lógico, no abundan en la mayoría de los internos, como, gracias y
permiso; o por favor, y que sí, se daban en él: - Perdón... ¿esto lo dejo
aquí.? O Disculpe... ¿dónde pongo esto? así que oficio al fín.... comencé a
prestarle mayor atención. Esa noche lo invité a comer unos sándwiches. Se había hecho bastante
tarde, y me pensaba quedar a dormir. Todavía recuerdo la
cara de sorpresa cuando comencé a abrir la caja con los componentes de la
computadora. En un momento dado, me pareció que había
perdido toda esa relajación de la que te hablé, y que su ansia, a pesar de no
ser euforia, podía palparse.
También ese cambio de
personalidad me llamó la atención; esa especie de nerviosismo, en una
persona que hasta hace un rato antes, aparentaba un perfecto aplomo y de alguna
manera, al advertirlo, traté de inducir las cosas, para ver hasta donde
llegaban.
Con esa idea, fuí hasta la caja del monitor, a la vez que iba viendo con
que atención, seguía cada uno de mis movimientos; y mientras maniobraba con
ella le pregunté... –
¿Te gusta la
computadora? ... - En ese momento, pude
ver como se
le iluminaba el
rostro, como perdía ese equilibrio, que aunque en este caso suene asombroso,
tenía en su proceder. Aún así, ví como trataba de contenerse, y tras un corto
silencio, me respondió.... –
Me gusta la
computación... –
Por un momento
me descolocó. Esta vez no era un simple parecer, y esta, (por cierto) tampoco
era una respuesta simple. Se trataba de todo un desarrollo de idea en
contraposición, a una pregunta en realidad, mal hecha, o hecha en forma
básica. Demasiado
elaborada como para ser casualidad, tal vez por eso, me animé a hacerle otra
pregunta. –
¿Sabes manejarla? –
Sí, - Respondió taxativamente, y tras un largo
silencio agregó.
He operado
computadoras.. – Como volviéndome a
recalcar lo
primario de mi
cuestión....
¿Querés ayudarme
a conectarla? Le dije mientras apoyaba el monitor
en el escritorio. –
Sí... como
no...- Me contestó, y he aquí que otra
vez estaba, la
postura atinada
y mesurada del Juan de antes.
Como si por un
momento hubiese alcanzado un punto de crisis, al que ya había dominado, y al
que ahora podía manejar. Es más, te diría que hasta ese momento, y desde ese
entonces, nunca más lo he visto en ese grado de exaltación incipiente. Lo que
siguió después, no fue menos sorprendente. Había dejado el monitor sobre el
escritorio, y me disponía a buscar un mueble donde armo siempre el equipo...
entonces le pedí. –
Juan, me ayudás
con este mueble. Así la conectamos cerca de aquí que tenemos enchufes... así que bueno, me ayudó con el mueble, y
caja con la CPU. Saqué entonces el drive, y como al descuido, le dí los cables
de toda la máquina, mientras hacía tiempo maniobrando con otras cosas, tanto
como para ver su comportamiento.
La sorpresa fué, que comenzó a conectarla no solo perfectamente, sino
que rápido. Te digo una cosa; a mí que
ya la conozco, y la he armado y desarmado varias veces, me hubiese llevado por
lo menos el doble de tiempo, así que si bien no salía de mi asombro, entendía
como muy importante el momento, y dejé que todo siguiera su curso, sin hablar
ni preguntar nada. Aproveché a hacer tiempo, sacando unos libros de una
caja, y lo dejé que siguiera solo, mientras que sin que lo notara, lo miraba a
descuidos. Así fué que no tardó mucho en preguntarme... –
Dr. ¿La
impresora también quiere conectarla ahora? –
Si... como
quieras... – Respondí, entonces fué hasta la caja, a la que calculo ya había
visto antes, y sencillamente la desembaló y la
conectó.-
Ya esta
doctor... – Dijo al rato.
Bien, encendela
a ver si todo esta bien... – Le había dicho.
Entonces me miró
en silencio, y percibí que dudó un instante; luego movió la cabeza
afirmativamente varias veces, sin dejar de mirarme, hasta que se dió vuelta, se
calzó los anteojos y acercándose a la silla giratoria, se sentó con una
determinación que me dejó pasmado. Es curioso, porque
después de evaluar todo esto, y con el tiempo, tomé conciencia, de que hay un
montón de cosas que uno percibe, y que pasan sin que uno se detenga demasiado,
siendo que muchas veces ( sobre todo para lo mío) son de vital importancia para
cualquier diagnóstico. Por ejemplo Juan. Te dije que se había sentado con
determinación; y solo después, pude
entender que en realidad, lo que yo había visto era, como se sienta a la
computadora una persona que sabe operarla. No como quien no sabe usarla... ¿ me
entendés...? –
Contesté que sí,
y miré el reloj de reojo. Parecía mentira, pero ya hacía mucho que había pasado
el mediodía.
El tiempo había
pasado velozmente, dejándome una muy fuerte impresión de lo que había visto y escuchado.
De alguna manera
también, quería cortar por hoy. Resolver en casa, cual iba a ser el trabajo en
adelante, en fín, ver como iba a caminar la nota.
Había visto de
golpe muchas cosas, y necesitaba ordenarlas, y darles prioridades.
Gerardo se dió
cuenta y me preguntó.
Perdoname, a
veces me apasiono y no me doy cuenta... por ahí se te hace tarde... –
No, simplemente
que hay tanto tema. Tantas particularidades... que bueno, como vos me dijiste
antes, la investigación me va a llevar un tiempo. Es decir, un tiempo y un
montón de anotaciones, y como se han dado las cosas, creo que por hoy ya es
suficiente. Ya te lo había comentado, no tenía
muy claro que es lo que venía a buscar, y creo que el escucharte, me hizo mirar
mejor, y más claro, pero siento la necesidad de parar. De pararme ante todo lo
que vi, y comenzar a ver como lo voy a desarrollar. Mirá, hoy es viernes, yo
quedaría para venir el lunes, y de paso en el íin de semana veo como encaro la
nota.
Perfecto, de
cualquier forma, si es que no me quedo a dormir, por lo general, vengo temprano
igual; tipo ocho, es decir que me encontrás seguro.
No obstante por cualquier eventualidad, yo ya dejo las instrucciones, a
fin de que te puedas mover en cualquier área. –
Bueno, gracias
Edgardo. Creo que va a salir un buen trabajo, y de alguna manera, también ha de
ser por tu aporte, así que te vuelvo a agradecer.-
No... no tenés
porque. Te tendría yo que dar las gracias, ya que me hiciste tomar una mañana
de vacaciones.-
Nos reímos
juntos a punto de despedirnos, y me ofreció acompañarme.
Le dije que no,
que sabía como salir, que aparte me iba a venir bien andar un poco sola, así me
iba acostumbrando. Entonces me ayudó a ponerme el abrigo, y salió conmigo hasta
la puerta de su despacho, donde me saludó.
Yo por mi parte,
intenté un saludo de cortesía con la interna que le hacia de secretaria, que
por supuesto no me contestó, solamente me siguió con la mirada de reojo,
ensayando entre sus labios una pequeña sonrisa.
Juan ya no estaba...
Bajando los
escalones, el sol de la tarde me pegó en la cara... fuerte... de lleno.
Me sentía
cansada. Al fin y al cabo, habían sido muchas horas, y muy densas; aunque
también estaba contenta, ya que me llevaba más de lo que había venido a buscar.
Todo había
salido bien, y eso me reconfortaba.
Entonces fui en
busca del auto que había dejado en la playa de estacionamiento de la entrada,
pero cuando llegué me dí cuenta de que
la puerta estaba abierta.
En realidad, me
molesto la idea de que me hayan intentado robar.
Me senté, e
inspeccioné todo, sin embargo no me faltaba nada, es decir al menos no lo
notaba.
Es más, podían
haberse llevado el estereo, ya que no lo había bajado, o un cambio en billetes
que había quedado en la consola de la palanca de cambios, pero no; faltar, no
me faltaba nada, y sin embargo, aún algo me decía que yo había dejado el coche
cerrado, es más, estaba abierta la guantera, y eso si podía decir que no había
quedado así.
Miré desde
adentro del auto alrededor, pero el estacionamiento estaba desierto. Solo un
par de gatos, daba vueltas por los canteros descuidados.
No había mucho
más que buscar, ni donde, así que lo puse en marcha, y puse la reversa, mientras seguía mirando para
retomar y salir.
Era raro, pero
tenía la sensación de que no estaba sola.
Tal vez era mi
imaginación, no obstante, cuando retomé, paré un instante para mirar
nuevamente, ya que persistía en mi esa sensación de que alguien me estaba
vigilando, de que alguien, me miraba desde algún lugar. Y fué ahí, donde al
volver la vista hacia uno de los lados de la colonia, lo pude ver.
Allá, a uno de
los lados de la entrada; había alguien que me miraba con atención.
Con la mitad del
cuerpo asomado a la pared, seguía atentamente
todos mis movimientos.
De pronto sentí
un escozor.
Que alguien
pudiese estar vigilándome, sumado a la idea de que me habían abierto el coche,
no solo me molestaba , sino que me asustaba.
Me encontraba
luchando con esa sensación de recelo, cuando sin dejar de mirar a aquella
persona, que allá a lo lejos parecía interesarse en mí, advertí (si bien solo
lo había visto por un momento) que esa persona que miraba para aquí, era
Juan... el interno que Edgardo me había presentado en su despacho.
Todavía podía
sentir la firmeza de su mano, y lo penetrante de su mirada.
Intenté
entonces, con el recuerdo fresco aún en mi mente, tratar de acordarme de cómo
estaba vestido, para cotejarlo, pero cuando volví la vista se escondió
súbitamente.
Como si hubiese
tenido la certeza de que había sido descubierto.
Repuse la marcha
y salí nerviosa, no sin antes echar una ultima mirada, pero era inútil... ya no
había nadie.
Mientras
maniobraba para salir, sentí que me invadía una sensación horrible, e incomoda
que no lograba calmar.
Las preguntas se
sucedían con una velocidad increíble, yendo, viniendo, mezclándose.
¿Había intentado
robarme?
¿Por qué me
vigilaba?
¿No sería más
que una idea mía, y esto carecía de sentido?
Fuera lo que
fuera, me molestaba, y por ahora, lo único que quería, era irme de aquí lo mas
rápido posible.
Una doble fila
de añosos eucaliptos, me guiaba hasta la salida, a unos seiscientos metros, los
cuales devoré rápidamente.
Ya en la ruta
pude relajarme un poco más, e intentar varias lecturas...
Tal vez solo
era, que lo que había vivido hoy, era
muy fuerte, y al estar tan sensibilizada, haya de alguna forma creído que había
cerrado el auto y en verdad no era así, y que alguien mire hacia el lado que yo
estaba, tampoco quería decir nada...
Seguramente de
eso se trataba, y aunque no me terminaba de cerrar, me alegraba el haber
terminado, porque evidentemente, me sentía agotada, como incapaz de absorber
más cosas.
Gracias a Dios,
tenía todo el fin de semana, para ir delineando los temas a plantear.
Desgraciadamente,
había tomado muy pocas notas, y no había grabado nada de lo ocurrido, así que
tendría que apelar a mi memoria, lo que me tendría ocupada durante estos días.
Me sentía
cansada, y no quería manejar y estar pensando en la nota, pero no me podía
desenganchar. Las diapositivas de las cosas vistas y los diálogos, iban y
venían, trayéndome alguna idea, o simplemente acomodándose en algún lugar de mi
cabeza.
Mientras dejaba
que todo fluyese, sin pretender nada, prestaba atención para ver si veía una
estación de servicio al costado de la colectora.
Eché entonces un
vistazo al reloj, y pude entender que mi languidez estomacal; era perfectamente
justificable, ya que eran como las tres y pico, y estaba solamente con un té en
el estomago.
Recordé entonces
el no haber echo las compras de la semana, razón por la cual, dudaba que en la
heladera de casa hubiera algo, así que si quería comer, lo mejor sería parar en
una de esas parrillitas que había al costado de la autopista... aparte me lo
merecía... si señor....
Un buen almuerzo
sola y tranquila; y porque no un buen vino, lejos de redacciones, de locos, o
de nada... sola y tranquila.
Necesitaba un
poco de paz, de no hablar con nadie de nada, así que apague el pager y el
celular, los deje en la guantera, cerré el coche.... y deje el mundo adentro...
Sentía que nada
podía interrumpir mi recreo, y a medida que me acercaba a la parrilla, un
olorcito a achuras crujientes, me anunciaba un momento extraordinario...
II
Cuando menos me
di cuenta, estaba abriendo la puerta de casa.
Vacaciones
cortas me había tomado.... pero aún así, había valido la pena.
La cuestión era
que entre achuras y vino, había logrado hacerme de una modorra, pocas veces
concebida, y de solo mirar el desorden que reinaba en casa, con pilas de ropa
amontonada, y la mesa del desayuno sin levantar, parecía que me daba todavía
más sueño; así que decidí tomar un baño, para recuperarme, sacarme de encima
este sopor, y recién luego limpiar la casa.
De cualquier
forma, ya había decidido no ir a la editorial. Dejé el bolso sobre la mesa, me
saqué el abrigo; y mientras me ponía cómoda, retrocedí la máquina de llamadas
para ver que mensajes tenía.
NORA!! ...
¿donde te metiste?...... te necesito urgente en la redacción ... llamame ni
bien llegues... –
Hola Norita... habla mami, me llamaron de la
editorial para ver si estabas aquí...Decime si pasa algo... por favor... –
Nora... es
Verónica ... acordate que nos encontramos a las nueve. Te paso a buscar. Yo voy a ir con un
tallieur negro y una capa... cualquier cosa llamame.
Nora... Soy
Edgardo Porto, de la colonia. Me tomé el atrevimiento de llamar, para avisarte
que te olvidaste la agenda, y unas notas sobre el escritorio. Te dejo mi
teléfono para que me llames, nos
encontramos y te la entrego... no sé fijate que querés hacer. Mi
teléfono es 668-2355, espero tu
llamada. –
No podía creer
que me hubiese olvidado las cosas en la colonia...
A medio
desvestir, volví a escuchar el mensaje para tomar el numero de teléfono, y lo
llamé..
-Hola Edgardo...
si que tal....Bueno, gracias por avisarme, me hubiese puesto como loca......
no, hoy aunque quisiera no puedo porque tengo una cena, pero en todo caso, ¿que
hacés mañana...? bueno.... si querés, aquí nomás hay un parque, podemos correr
juntos, y después te invito un buen desayuno... ¿te parece? Bien anota....
Vidal 1320 4to.B.... Bueno.... a las
nueve, y gracias de nuevo. –
Enseguida me di
cuenta que por un momento los mensajes de mamá, y los de Verónica, me habían hecho olvidar de Edgardo; de la
colonia, y de los golpes fuertes del
día.
Pronto me
descubrí riéndome sola en el comedor.
No podía creer
aún, que me hubiese olvidado las cosas en la colonia, ni que tuviera que
verlo....
En realidad, no
me disgustaba, es decir, no me disgustaba verlo de nuevo, sobre todo fuera de
la colonia, y también porque no, de mi círculo.
Me iba a hacer
bien cambiar un poco de aire.
Se podía decir,
que casi me sentía agradecida por el suceso...
Mientras me
preparaba la ropa interior que me iba a poner, volvió a sonar el teléfono. Dejé
que atendiese la máquina, mientras escuchaba...
Era Verónica de
vuelta y al parecer, ya estaba histérica.
-Soy yo... Vero
de vuelta.... que pasa que no llamaste? Por favor llamá y decime si escuchaste
el mensaje anterior... yo voy a estar un rato mas acá, porque vino la
depiladora, así que llamá... no seas guacha... –
Me la imaginaba,
a esta hora debería tener los pelos de punta.
De todas formas
preferí bañarme antes de contestarle; sino tendría que contarle lo de la nota,
y el olvido de la agenda, e iba a tener que describirle a Edgardo con lujo de
detalles, y no iba a terminar más.
Así que tomé mi
baño tranquila, con la complicidad del teléfono, que gracias a Dios, no sonó ni
una vez.
Ni bien terminé,
y más serena me puse a elegir la ropa
que me iba a poner.
A esta altura,
me dí cuenta que sería imposible que tomara una siesta como lo había pensado,
así que acomodaría este desastre en que se había convertido la casa y después
vería....
Había separado
un vestido verde esmeralda con una gran espalda, una chalina de gasa al tono, y un tapado de paño negro,
faltaba la elección de los zapatos, y un toque de bijouterie, pero en general,
ya había decidido que iría con eso. Después de todo, iba más para acompañarla a
Vero.. (que esto de las sociales le encanta) que por mí, a quien la vidriera, y
las poses de la farándula, ya me tenían un poco cansada.
Aparte, si no
fuese por las cuotas del departamento, ya hace rato que habría dejado la
revista, para poner proa a otros rumbos. En cambio a Vero le encantaba todo
esto; las cenas con diferentes elencos, las privadas de tal o cual director; un
cocktail por un nuevo proyecto, o las fiestas de despedida de algún afamado
ciclo.
En fín, igual
cualquier cosa me iba a servir para rapiñar alguna nota boba para el martes...
Seguramente alguien se habría separado, o se
iba a separar; o se habría peleado algún productor con la estrella, o la
vedetita de turno llegaría a la tournée del brazo de algún encumbrado
político... que va a ser.... trabajo es trabajo.
De más esta
decir, que no volví a llamar a Verónica , la que, como era lógico; cinco
minutos antes de las nueve, estaba en casa, producida como para un casting;
solo le faltaba, como ella misma dijo,”un toque de maquillaje aquí y
allá”.
Yo por mi parte,
como era algo lógico también, estaba en veremos; pero al menos, había podido
arreglar algo la casa.
A Vero le
encanto el equipo que iba a llevar, y me eligió un collar de pequeñas perlas
blancas que caía justo al borde del escote, (en realidad, siempre tuvo buen
gusto para combinar la ropa).
Como la ví demasiado pendiente de la reunión, omití
contarle lo de Edgardo.
Es decir... lo
de la nota; lo de la agenda; y que nos íbamos a ver mañana.
Vero dijo que si
bien desconocía el menú, la íbamos a pasar bárbaro. Así que luego de un poco de
perfume, a las 22.00 hs. Nos encaminamos a la cena listas (como decía
Verónica...) a pasarla bárbaro!!!
Debo decir que a pesar de mi cansancio, la
reunión estuvo divertidísima, el menú excelente, y rociado toda la noche, con
abundante y buen champagne.
La casona era
poco menos que extraordinaria, y para la madrugada, alguien se sentó al piano a
cantar un excelente jazz, y algún otro recitó. Tampoco faltaron los popourries
etílicos de viejas canciones.
Entre medio de
la amanecida algarabía, Verónica me comentó que estaba dando vueltas la idea de
seguirla en una quinta de Pilar, y ahí fue donde me dí cuenta, de que eran casi las seis y media, y que me
había olvidado por completo que tenía que encontrarme con Edgardo a las nueve.
Se lo comenté a
Verónica, la que por supuesto puso el grito en el cielo, y no quería saber nada
con que nos retirásemos de la fiesta.
Y comenzó, con
que cual era el problema... que lo llamara para avisarle que no vaya, o que me
dejara de joder y lo deje plantado, que a quien le importaba alguien que cuida
locos; y que como nos íbamos a perder ir a la quinta de no se que Arguello Lenz
que era donde se juntaba toda la crema.
Así hasta las
siete y pico, en que la convencí que con ella o sin ella, yo me iría. Que la
había pasado “bárbaro”, pero que sobre todo.... tenía que irme.
A regañadientes
lo pudo entender. Le dije que no había problemas, que ella se quedara, y que yo
podía volverme sola.
Tanto que al
final, y al parecer, se quedó convencida. Enseguida entonces llamé un remis, y
me despedí de los dueños de casa, agradeciéndoles haberla pasado muy bien.
Sabía que
teníamos un viaje largo, y me molestaba pensar en llegar tarde.
Estábamos en
Adrogué, y aparte teníamos que cruzar media capital para llegar a casa, pero me
rehusaba a pedirle al remisero que vaya tipo urgencia, al fin y al cabo, la
culpa había sido mía, y a pesar de que ahora me hubiese gustado estar ya en
casa, la fiesta había estado estupenda.
Gracias a Dios,
y a pesar de mi silencio sobre el caso, el chofer iba bastante rápido, lo que
me tranquilizaba un poco.
Avanzábamos por
una avenida hacia capital, cuando los efectos del champagne, se hicieron notar
sobre las dos neuronas que me quedaban lúcidas, y a pesar de estar destruida,
me hubiese sentido feliz, a no ser por el sentimiento de culpa, ya que a estas
horas, tendría que estar despertándome y calzándome algún cómodo equipo para
gimnasia.
Desperté casi
llegando a casa, con esa extraña sensación que nos impide entender que hacemos y hacia donde vamos.
Me sequé un poco
la comisura de los labios, e instintivamente saqué un espejo de la cartera para
arreglarme un poco, el chofer me miraba
de a momentos por el retrovisor, y yo me veía horrible, pero al menos,
casi en mi casa, y diez minutos antes de las nueve, lo que para ese entonces,
me parecía magia.
Cuando
doblábamos por Vidal, la calle me devolvió la figura de un Edgardo deportivo.
Vestía un coqueto joggins, y se hallaba parado en la puerta de casa, con unos paquetes
en la mano.
Le pedí al
remisero que pare, mientras saludaba a Edgardo e intentaba una sonrisa que me
justificara.
El se sonreía
desde el otro lado de la ventana, haciendo guardia con vaya a saber que cosas
para desayunar.
Se me antojaba
una imagen graciosa; como una escena de alguna película de Woddy Allen...
Ni él, creo que
podría haber imaginado este cuadro.
Me abrió
gentilmente la puerta, me saludó, y me dijo....
Disculpame, pero
llegue un tanto temprano.... ya estaba por tocar timbre... –
Quise ensayar
nuevamente una justificación, pero me dí cuenta de que no hacía falta;
aquí estaba.... diez minutos antes de lo previsto, y en el lugar de la
cita. Aparte no pensaba hacerme problemas, ya que el cansancio, no me dejaba
pensar.
Y ahí
estaba él... con un impecable joggins
azul con vivos verdes, zapatillas blanquísimas, un paquete con facturas en una
mano, y la agenda y el anotador en otra.
Nos mirábamos
sonriendo.... pero creo que no hacía falta explicarle que... a las nueve de la
mañana, vestida de noche, y con una resaca a cuesta; lo último que podía hacer,
era correr.....
Tal vez por eso
permaneció en silencio.
Abrí la puerta
del palier, y le pedí que pase, luego subimos al ascensor callados, aunque
intuía su media sonrisa.
Bueno...
arribamos a palacio... – Dije en un ataque de creatividad, y
abrí la puerta
del departamento.
Había prendido
la luz desde el pasillo, extendiendo la mano, y sin fijarme lo había invitado a
pasar, cuando cerré la puerta a su espalda, y pude mirar, quería que me tragase
la tierra.
Lo que hasta
ayer me había parecido una casa, medianamente ordenada, hoy parecía
Sarajevo....
Había olvidado
tirada, la ropa interior que me saqué la última vez que me duché; los
toallones; los pares de zapatos que no habían sido los elegidos; las dos tazas
de café que sirvió Verónica mientras nos maquillábamos... en fin... un asco.
La verdad, es
que para elegir frase.... había estado totalmente inoportuna...
Esto estaba tan
lejos de ser un palacio, como yo de una carmelita descalza; y así me lo hacía
saber, la contenida sonrisa de Edgardo.
Todo estaba
hecho, y era imposible salvar la situación. La verdad, era que me había
olvidado por completo de cómo había quedado la casa.
Entre medio de
este desbarajuste, solo se me ocurrió poner mi mejor cara de superada, y
descerrajar un comentario intimista....
Lo único que te
pido es que no mires el lío que hay. Ayer vino una amiga a cambiarse para la
fiesta, y no sabes lo que somos las mujeres probándonos ropa y zapatos... –
Pero no... por
favor. Es más, te dejo las cosas aquí arriba de la mesa, y en todo caso nos
vemos el lunes, ¿ te parece...?-
Mi cabeza era
una máquina. Por un lado quería que se quedase, y por otro el cansancio, me
pedía que lo dejara ir tranquilo...
Aparte...-
Agregó – ¿ Creo que a correr... no vas
a salir no...?- Y remató su comentario, con una sonrisa tan condescendiente,
que pensé que era el momento propicio para la justificación que tanto había
estado intentando.
¿ Sabes que pasó...?. Se hizo todo muy largo.
Y me fué imposible dejar antes la fiesta.... para colmo, era lejos ... era por
allá por...- Pero
no me dejó
terminar....
No hay
problema... Yo ahora me voy, y después o mañana si queres me hablas, eh..? –
OK. Quedamos
así... – Le respondí.
Entonces lo
saludé con un beso en la mejilla, y el me hizo un guiño y se fué.
Por adentro me
sentía enojada, pero estaba demasiado cansada como para llevarme el apunte.
Ni bien se fué,
me desnudé y me tiré en la cama.
La resolana
entraba por las rendijas de la persiana y me hacía cerrar los ojos.
Entre dormida
pensaba en Edgardo; en la fiesta; en que me hubiera gustado salir a correr con
él, y en no sé que otras cosas, porque me cubrió el adormecimiento, y caí en un
sueño profundo.
Más tarde tuve
un sueño extrañísimo.
Estaba yo como
en una nebulosa. Me veía corriendo por un corredor larguísimo, en cuyo final,
se veía un fuerte resplandor, y alguien me perseguía.
Solo escuchaba
el ruido de sus pasos, y su respiración.. Como si estuviera tan cerca mío como
para asirme; y cuanto más corría, más
escuchaba su respiración, como agitada y sus pasos... muy cerca de los míos, y
así se repetía continuamente; una y otra vez... la nebulosa, el corredor; el
jadeo nervioso de su respiración como tocándome.... hasta que del sobresalto me
desperté.
Estaba totalmente
bañada en transpiración.
Lo primero que
atiné, fue a dar un manotazo a la mesa de luz, en busca de la lámpara, ya que
todo estaba a oscuras. La prendí, respire hondo, y me senté en la cama.
Estaba empapada,
y no podía salir del estado de inquietud que me había provocado la pesadilla.
Me había cruzado
de brazos, y me corrían unos chuchos de frió.
Miré el reloj,
eran como las tres de la mañana, y lo último que quería, era volverme a dormir.
A pesar de haber
dormido todo el día, sentía en las coyunturas, la trasnochada y el champagne,
así que me duché, y me dispuse a
cambiar las sabanas, antes de volver a acostarme.
De cualquier
forma, nada podía hacer a esta hora.
Más tarde
seguramente, llamaría mamá para invitarme a comer.
Antes de
acostarme, miré por costumbre la máquina del teléfono. No había nada, así que
Vero.... todavía la estaría siguiendo.
Sobre la mesa,
todavía estaban las cosas que había traído Edgardo, la agenda: el anotador, y
el paquete de facturas....
Las miré y me
causo gracia. Pobre.... se había tomado la amabilidad de alcanzarme las cosas,
y yo, prácticamente ni lo atendí.
Como para
desagraviarlo, aproveché, y me llevé una bandeja a la cama, con un té, y las
facturas de Edgardo; ya me había relajado lo suficiente como para volver a dormir
un poco más, pero de cualquier forma, prendí un poco el televisor, he hice un
poco de zapping, hasta que por fín me quedé nuevamente dormida.
Como era lógico,
mamá me despertó temprano por teléfono, para ver si iba a almorzar . En
realidad no tenía ganas de moverme, así que le dije que no; que en todo caso
iba a la noche o mañana.
Verónica llamó
como a las diez, me avisaba que vaya, que en la quinta todavía la seguían, y
que ya estaban estaqueando unos chivitos, para despedir la farra como
corresponde, pero tampoco acepté. Al fin y al cabo, tenía que trabajar en la
nota, ya que todavía no había hecho nada, y poner en orden la casa de una vez
por todas.
Aprovecharía
para llevar la ropa al lavadero, comería una pizza por ahí, y mientras tanto,
podría repasar la agenda para organizar la semana.
Edgardo no me
había llamado, y yo tampoco me atreví a hacerlo.
Mañana
seguramente lo vería, aparte tenía que ponerme a tipear algo para la editorial,
porque sino, ya veía venir un problema, y en este momento, no me podía dar el
lujo de perder un trabajo.
En la reunión,
había rescatado un par de cosas, que si bien no eran de esas notas que
revolucionan cuando salen a la luz, podía de alguna manera, ser una noticia
jugosa. Hasta había pensado el titulo...“Encumbrado industrial
automotriz, tras la adquisición de un canal de cable”
Yo sabía de que presentada en esta forma en la
editorial, no solo iba a causar interés, sino que, se me iba a pedir de que
siga la información, y esto me iba a permitir mas tiempo en la semana para lo
mío.
De cualquier
forma, ya casi lo tenía, solo debía
redactarlo y presentárselo.
Gracias a Dios,
el día siguió tranquilo, y no solo pude encausar la organización de la semana,
sino también, ponerme frente al material que tenía de la colonia, y pautar un
poco, lo que iba a ser el desarrollo de la investigación.
La cosa ahora se
me presentaba mucho más clara. Podría separar la nota, en varias entregas, con
un target revisionista, sobre las políticas de salud mental que se manejan
desde el poder. Y por otro lado, detenerme en algunas de los personas ahí
internadas: que ya sea por su rareza, o
por lo intrincado de su destino, eran dignos de dar a conocer.
Todo esto, en
varias historias paralelas, e individuales, donde cada una de ellas, pudiese
mostrar un punto de inflexión en nuestra sociedad, ya sea consumismo,
abstención, cultura o incultura.
Es decir,
mostrar desde un ángulo oscuro, las
diferentes antinomias que como un dogma, forman, o desvían a nuestro
prójimo, y exponer de cada una de ellas....
“sus veteranos de guerra”.
Mientras me
terminaban la ropa, aproveché para ir a caminar un poco al parque.
Los fines de
semana con sol, el Centenario, parece vestirse de fiesta.
Deambulé
entonces por la Feria Artesanal, compré un poco de barquillo, y me senté en el
césped, a ordenar un poco las notas y darle forma definitiva.
Primero haría lo
de la editorial, ya que si quería borrarme, un par de días, tendría que dar la
cara y bajarle la idea precisa de la
nota, como para que no me jodiesen; y a
la vez como para hacerles creer que estaba en eso.
Ni bien empezó a
caer un poco el sol, pasé a retirar la ropa, y me fuí para casa.
El trabajo de la
compra del canal, me salió redondito, y de corrido; me quedaba arreglar un poco
la casa, y hablar con Hernández, para descansar tranquila hasta mañana.
Me sentía
bien... sobre la mesa de la cocina, todavía quedaban algunas de las facturas en
el paquete desenvuelto.. pobre Edgardo....
Me causaba gracia y ternura el solo pensarlo; parado en
el palier, tocado de sport, y con su paquete de facturas...
La verdad que
había estado mal....
El crepúsculo
había pasado incendiándolo todo; y ahora la noche caía abierta y clara.
Ni siquiera
quise encender el televisor; corrí un poco las cortinas, apagué la luz, y me
tiré en la cama con un regusto feliz....
Para mi
sorpresa, quince minutos antes de que suene el despertador, ya estaba en pie.
Lo que de por sí, me liberaba de la molestia que me causaba la chicharra, que
todos los días, ponía mi humor matinal, totalmente irascible, por un buen rato.
Armé entonces
mis papelitos, y salí para la redacción.
Mientras iba,
recordé que al final, no había hablado; lo que se notó ni bien entré, ya que a
medida que pasaba saludando por los boxes, camino a la dirección todos me
miraban como un fantasma.
Llamé entonces a la puerta de Hernández, quien del
otro lado de la persiana controlaba unos contactos, y de inmediato se escuchó
su socarrona voz....
¡¡Pase Garré...
pase!! –
Una vez adentro,
traté de mantenerme con todas mis fuerzas dentro del plan, mientras él me
seguía reprochando...
- Que tal... ¿Se
digno a venir nomás..? ¡¡Desde el
viernes que andamos tras usted!!
¿Donde se había metido... me quiere decir? –
Trabajando
señor... trabajando... –
No me haga reír
Garré... Mañana tenemos el cierre y no sabemos si tenemos o no su columna. ¿A
eso le llama trabajar?
¿Usted no tiene el pager que se le dió, o no escuchó su contestador en
todos estos días? – Se lo veía sacado, pero yo (no sin esfuerzos)
me mantenía
tranquila y fría; segura del toque certero que estaba por asestar.
¿Dígame Nora si
tengo o no tengo razón...?
Perdón señor,
pero a veces hay información, que para obtenerla, uno no puede andar a boca
suelta diciéndose periodista, o con alarmas y llamadas a cada rato.
Desde el viernes que estoy tras una bomba, y ahora vengo aquí, y resulta
que usted me reta, como si fuera una chica de secundario... ¡¡La verdad que no lo entiendo...!! – Su rostro
había cambiado, de
pronto me miraba
como no entendiendo muy bien lo que pasaba, y fué ahí, donde aproveché para
mechar lo que quería.
Mire... lo tengo
que corregir, pero todo esta aquí... – Le dije,
mientras le
tiraba sobre el escritorio los papeles en que había armado la nota, y en la que
había puesto un titulo tentativo, como para atrapar su curiosidad, cosa que
paso tal cual me lo había propuesto.
Lo miró, me
pidió que me siente, y leyó el titulo y la bajada en vos alta...
“LA TV, DA PASO
A UN INDUSTRIAL AUTOMOTRIZ” Tras el reciente romance con una estrella
televisiva, encumbrado industrial automotriz se debate en la compra de un
importante porcentaje de un canal de aire. – Entonces, levantó la vista de los
papeles, y más calmado preguntó.
¿Pero esto puede
decirse con nombre y apellido Nora...?
Mire señor...
esto por hoy, es esto; pero estoy trabajando en sacar toda la data completa, ya
que atrás hay mas cosas. De cualquier manera, yo quería que primero pase por
sus manos, para que usted le dé ese toque de suspenso que tienen sus notas...
no se, separarlo en varias entregas, o prometer un seguimiento... yo sé que usted para eso es mandado a
hacer... – Le encantaba que le chupen las medias...
y por supuesto, yo lo sabía, y lo manejaba perfectamente.
¡¡Bien Nora...
muy bien!! Usted deje esto en mis manos, y no me pierda el hilo de esta
información. En todo caso, tiramos una punta y después le muestro la idea para
ver que le parece; ya que por supuesto la nota es suya.... –
Esta bien
Hernández , por eso se la traje de esta manera. –
Mientras salía,
intentaba contener el grito.... la risa, la alegría de ver como el imbécil se
arrastraba, por ensalzarle un poco la mañana.
Ni siquiera me
detuve en el escritorio. Algunos me miraban de reojo, otros, me levantaban el
pulgar en forma cómplice, mientras buscaba la salida.
A la altura de
la recepción, me encontré con Verónica, con quien casi nos chocamos. A juzgar
por su look, habían terminado la fiesta , hace un par de horas, ya que estaba
mal de pelo, con un tapado negro y anteojos ahumados, tras los que pretendía esconder el ajetreado fin de semana.
Al verme,
levantó sus anteojos para mirarme a la cara, se sonrió, y me agarró del brazo
invitándome a desayunar juntas.
Ya en el ascensor,
comenzamos a ponernos al día.
Bueno Vero
contá.... de donde venís...? – Entonces dio unos grititos
mientras se
reía, y me apretó fuerte el brazo.
Ahora de casa.... pero hace un rato, del
departamento de él... –
¿De quien..? –
¡¡Ah!! Nora... – Dijo, y no dejaba de suspirar...
No sabés... se
llama Esteban; es español... de Canarias creo. Al parecer los tíos tienen campos aquí, y él es
ingeniero agrónomo o algo así.
Se va a
quedar una temporada en Argentina.... –
Después todo
siguió en como, cuándo, donde y cuánto.
Al parecer el
galleguito la había impactado, y viniendo de Verónica, eso no era poco.
Me preguntó al
pasar como me había ido, pero estaba muy ocupada con sus nuevas sensaciones
peninsulares, como para escuchar, así que también al pasar, le dije que después
le contaba.
Me dijo que
bueno, pero que a la noche cenaba con él , que cualquier cosa me llamaba...
Estaba mas loca que nunca.
También al
pasar, le dije que iba a sacar lo de la compra del canal, y me dijo que estaba
bien. Nos despedimos con un beso, quedando en llamarnos mientras juntaba sus
cosas, y terminaba de comerse la medialuna.
Al fín me
encaminé para la colonia.
Me sentía bárbara.
Por un lado
tenía solucionado, casi una semana de tiempo, es decir que podía trabajar sin
presión, y eso me ponía de muy buen humor;
por otro lado, estaba realmente esperanzada en que iba a ser un muy buen
articulo. Tal vez, la forma de comenzar una nueva línea de trabajo.
Algo, que no
solo me redituase dinero, sino también, un nombre, y un lugar en el medio.
El día estaba
más que adecuado para manejar, así, que casi no sentí cansancio en cubrir los
kilómetros que me separaban de la colonia.
En una estación
de servicio cargué gas, y de paso compré unas golosinas, con el propósito de
romper el hielo del encuentro.
Todo se daba
como un buen día, y ya en la colonia, Elvira me sorprendió con una
atención de la cual no la creía capaz.
Buen día
señorita... ¿como le va...? –
El doctor me
dijo que si venía, pasara a su oficina, en el pabellón de atrás. –
Bueno, muchas
gracias Elvira... - Parecía mentira que fuese la misma
persona, que
días atrás me había atendido con tanta parquedad; inclusive hasta se ofreció a
acompañarme, cosa que me negué, aduciendo que ya conocía el camino; y dándole
nuevamente las gracias.
Me encaminé
entonces hacia la oficina de Edgardo, y a pesar de que el corredor no se veía
tan oscuro como la última vez, todavía podía sentir esa rara sensación de ser
ajena al lugar...
Tomé por el
primer corredor que salía a la izquierda, y mientras avanzaba, me dí cuenta de
que en realidad, no recordaba por donde tenía que seguir.
Seguí entonces
unos pasos más, esperando encontrar a alguien que me pudiese guiar, pero el
corredor, parecía un desierto.
Luego tomé
conciencia, que detrás mío se escuchaban unos pasos, y giré
instintivamente, para recurrir a quien
viniese detrás de mí, pero cuando miré, entre la penumbra me pareció notar, que
esta persona, también había detenido su marcha.
Quise entonces
ir hacia ella, y me encaminé hacia la otra punta del corredor, pero antes de
que pudiera dar un paso, se metió en alguna parte, desapareciendo rápidamente.
Esto último me
llamo la atención, así que por curiosidad, me acerqué hasta donde me había
parecido ver desaparecer a aquella figura.
Dí entonces, con
una puerta abierta, en donde salía un corredor transversal, hacia la derecha.
Llamó mí curiosidad no haberlo visto antes, por lo que calculé que la puerta,
podría haber estado cerrada.
El corredor, a
lo mismo que el central, se veía desierto, aunque por cierto más claro.
Me quedé parada
entonces, tratando de percibir algún movimiento, o escuchar algún ruido de
pasos, o algo que denotara a esta tan enigmática figura, pero fue inútil. El
silencio era total.
Decidí entonces
seguir por aquel corredor, para ver de alguna forma a donde me conduciría, pero
solo fuí encontrando, sobre el costado derecho, una serie de puertas, a las que deliberadamente traté de abrir una tras otra, sin ningún resultado hasta
llegar al final del mismo.
Interiormente,
había algo que no me cerraba.
Segundos antes,
había visto ( o creído ver) a esta figura, perderse en este mismo corredor, y
no solo no la encontraba, sino que ninguna de las puertas se hallaba abierta.
Algo no andaba bien.... y me molestaba.
Me encontraba
discerniendo sobre el hecho, cuando al intentar accionar otra vez el picaporte,
una sensación extraña hizo que me dé vuelta,
y casi con mi giro, un portazo sonó allá, casi al final del corredor, y
luego; el claro sonido de unos pasos, lejos, en la distancia, que esta vez, se
alejaban como corriendo.
Al principio
sentí temor. Esto ya no era mí
imaginación, y pretendía por cierto, llegar al fín de esto, así que
también me puse a correr en la dirección por donde antes había venido.
Unos metros
antes de llegar al corredor principal, desde donde había accedido a este, me
encontré con que una de las puertas estaba abierta.... y permitía ver un nuevo
corredor, que salía hacia la derecha.
Este, era
bastante más angosto que los otros, pero a su vez más iluminado, ya que por uno
de sus lados, una serie de ventanas
daban directamente hacia el exterior.
No lo pensé, y
seguí corriendo por él.
En un momento me
detuve unos segundos nuevamente, para ver si escuchaba algo, pero otra vez fué
inútil, solo algún que otro ruido se filtraba desde afuera. Seguí entonces mi
marcha, y llegué hasta el fondo del pasillo, que también terminaba en una
puerta, pero que a diferencia de las otras, se hallaba abierta.
Salí entonces
por ella, al parecer me encontraba, a un costado del ala principal, y al
parecer también ... se me había escapado, porque tampoco, por las
inmediaciones, se veía a nadie. Solo se alcanzaba a ver la entrada, y hasta mí
coche, que se divisaba allá, en la playa de estacionamiento.
En ese momento,
tomé conciencia, de que estaba exactamente
en el mismo lugar, donde el viernes pasado, se hallaba la persona, a la
que creí ver espiándome.
Entonces, sentí
que se me erizaba la piel.
Ahora sí estaba
segura de no estar equivocada; aunque ciertamente esto no me hacía más feliz.
Alguien en la
colonia me estaba espiando.... ¿Pero porqué..?
Con más broca
que miedo volví sobre mis pasos.
Esta vez,
desandé el trayecto más lentamente, fijándome si encontraba algún detalle que
pudiera darme una pista, pero no encontré nada; y al final, desemboqué en el
penumbroso corredor central.
Miré a ambos
lados, pero tampoco se veía a nadie, por lo que retomé el camino que había
recorrido al principio, en busca de la oficina de Edgardo.
A poco de andar,
sentí que una mano me tomaba por el hombro, y salté pegando un grito...
¡¡Nora..!! -me
dijo. -¿Qué te pasa..?-
¡Hay..
Edgardo... – Dije mientras se me caían unas lagrimas...
Casi me matas de
un susto.. –
Bueno, pero
quedate tranquila. No pensé que te asustaría tanto el que te salude... – Por un
lado lo escuchaba a él, y por el otro, podía
escuchar, como el corazón golpeaba en mi
pecho, mientras él insistía...
¿Pero que
tenés.... te pasa algo..? –
Sí... me pasa
algo... algo raro... – Y en verdad no mentía, ya que
sentía que era
algo extraño lo que me había pasado, y de pronto me
sorprendí asustada.
Edgardo me
abrazó contra su pecho conteniéndome, a tiempo que me volvía a preguntar...
¿ Pero raro
qué....? Explicamé... –
Bueno. Pero
salgamos de aquí por favor... –
Retomamos el
camino, y juntos nos dirigimos a su oficina...
A pesar de estar
acompañada por él, no podía calmar la excitación y los nervios, que me había
generado aquel extraño suceso.
De cualquier
forma, me hacía bien no estar sola.
Salimos por fin
al patio; la mañana estaba fresca pero linda.
Edgardo iba
callado a mi lado, mientras yo intentaba recomponerme.
Miraba aquí y
allá indiscriminadamente, tratando de ver algo sospechoso, o intentando
descubrir en alguien, a quien (ahora estaba segura) me estaba espiando, pero
era inútil.
Nada, ni nadie
alrededor me aclaraba o me daba una pista de algo.
La vos de
Edgardo me sacó de las cavilaciones cuando me preguntó....
Bueno... ¿que
tal... estas bien..? –
Sí... gracias
Edgardo... –
¿ Pero que te
pasó, se puede saber..? –
Pasó que me
estaban siguiendo... – Dije fastidiada, y debió de haber
pensado que
estaba loca, ya que me miró con cara de no entender, mientras me preguntaba...
Que te
seguían... ¿ donde..? –
Aquí Edgardo...
aquí... –
Para... para un
poquito porque no te entiendo. Me decís que te siguieron hasta aquí... –
No. Yo no dije
que me siguieron “hasta aquí”, dije que me siguieron “aquí”, alguien de la
colonia.- En ese momento, dejo escapar una
risita incrédula,
que sumó mas fastidio, al que ya tenía. Y sin bastarle, agregó....
Nora.... por
favor... ¿ quien te puede seguir aquí..? Te habrá parecido.
No Edgardo. Ya
el otro día me pareció.... – No me dejó terminar, en
parte por su
incredulidad, y en parte porque llegábamos al otro pabellón.
Bueno,
aguantate, que ahora lo vemos en mi oficina. Me contas todo tranquila, y vas a
ver que le encontramos una explicación., pero relajate un poco por favor... –
Ya terminábamos
de subir las escaleras, cuando nos encontramos con el saludo y la sonrisa de Angelita, que al parecer se
acordaba de mi, porque con una gran alegría tomó mis manos con las suyas, y me
saludó efusivamente. Edgardo también la saludó, le dio un beso, y le preguntó
condescendientemente...
¿ Que comemos
hoy Angelita..? –
PASSTTELLL...
Dijo en su media lengua.
Bueno chau...
después nos vemos... – Dijo mientras me tomaba del
brazo, y
entrábamos al recibidor.
Esta vez no
había nadie. Ni la paciente que hacía de secretaria, ni Juan sentado a la
computadora.
Por fin entramos
a su oficina, y mucho más suelto que la última vez me dijo.
Dejá tus cosas
sobre el escritorio, y si querés, ahí tenés un perchero para la ropa; mientras
yo preparo un poco de café. Así tomamos algo. –
Vi como sacaba
agua del bañito para ponerla en la cafetera eléctrica, me saqué el abrigo, y lo
colgué. En ese momento, sentí el ruido de los chocolates en el bolsillo del
tapado. Más o menos tenía pensado que iba a decir, así que ya un poco más
calma, pude ponerlo en práctica.
Ah... tomá... –
Dije mientras extendía la mano mostrándole los chocolates que había traído...
Como no venía
con idea de desayunar, se me ocurrió traer unos chocolates, como para retribuir
gentilezas... y perdoname por lo del
otro día... –
Esta bien...
pero igual no hacía falta que traigas nada. Pero decime... ahora que parece que
estas mas calmada... ¿ Que te paso..? –
Mirá... sé que
esto te va a parecer absurdo; pero tengo la idea de que alguien de la colonia
me espía; en realidad... estoy segura... –
Haber Nora...
que querés decir con que te espía. –
Yo el otro día,
no te hice el comentario, porque... bueno, no estaba como para charlar, estaba
muy cansada, pero el viernes, después que estuve aquí, me disponía a abrir el
coche cuando ví algo raro... –
¿ Algo raro..? –
Yo entiendo que
te parezca extraño, o que pienses que estoy
perseguida, pero escuchá.
Cuando llegué al
estacionamiento, tuve el presentimiento, de que algo andaba mal. La puerta del
auto se veía como mal cerrada, y apenas la toqué, se abrió. Después estaba la
guantera abierta, que te puedo asegurar que es algo que rara vez utilizo, así
que vive cerrada. Bien, miré todo, pero no me faltaba nada, aunque habían
revuelto algunos papeles que yo tenía en un sobre. Como esto me pareció, como
decirlo.... algo fuera de lo común, ya que no se habían llevado el estereo, ni
dinero que había y a la vista, bajé y miré alrededor, para ver si veía algo, y
me dí cuenta, de que al costado de la entrada, donde el pabellón parece hacer
una ele, había una persona mirándome, cuando fijé bien la vista, se escondió de
inmediato. –
Bien Nora... yo
te puedo dar si vos querés, alguna posible idea de lo que sucedió. –
Dale... te
escucho... –
Evidentemente,
alguno de los internos o internas te vió conmigo, y bueno... vos sabes que el
lazo entre este tipo de pacientes y su
doctor... a veces es muy fuerte... han sentido celos.... o curiosidad
inclusive, y de alguna forma te miraban... simplemente... –
¿ Ah si..? ¿Y el
coche abierto... también celos..? –
Capaz que lo
dejaste abierto y no te diste cuenta... –
Bueno,
supongamos que tenés razón, ahora decime, como explicas lo de hoy... –
Que se yo Nora,
ni siquiera se que paso. Pero apuesto a que también debe haber una razón
lógica. No sé... a ver explicame que paso. –
Bueno... ni bien
entre me encontré con Elvira, me dijo que podía pasar, es más, se ofreció a
acompañarme , cosa que no acepte, porque pensé que sola encontraría el
camino. Había estado caminando a lo
largo de ese pasillo en el que vos me encontraste, y empecé a darme cuenta, de
que me había olvidado de cómo llegar hasta aquí, así que pretendía preguntarle,
a alguien que se cruzara por ahí. La
cosa es que no encontraba a nadie, y que las puertas por las que fuí pasando,
estaban todas cerradas.
Después me dí cuenta, de que atrás mío (ya que escuché los pasos)
también venía alguien, entonces me dí vuelta para preguntarle que rumbo debía
tomar.
El pasillo estaba penumbroso, y ni bien intenté comenzar a caminar hacia
esta persona, automáticamente se detuvo. Esto me pareció extraño, razón por
la cual, me detuve en principio, y luego intente dar unos pasos más hacia ella.
En ese mismo momento escuché el redoblar de sus pasos retirándose rápidamente,
te diría que poco menos que corriendo. Intenté
igual ir hacia él, pero desapareció en el medio de la penumbra, sin que
pudiese saber bien adonde.
Cerca de donde lo perdí, encontré una puerta abierta, que daba a un
pasillo transversal (puerta que antes
por supuesto había estado cerrada) tomé por ese pasillo hasta el
final... era un poco mas angosto que el central, y también tenía varias
puertas, a las que esta vez, tuve la precaución de ir intentando abrir cada una
de ellas, sin ningún resultado. Al llegar casi a la última de ellas, sentí un
portazo, y alguien que se alejaba corriendo. Salí corriendo también para darle
alcance, ya que a esta altura, quería saber quien era, pero justo antes de
llegar al pasillo central, encontré, otra puerta abierta que daba a otro pasillo, el cual me llevo al exterior,
y me encontré, para hacerla corta, en el mismo lugar donde el viernes, se
hallaba mirándome esa persona.. Bueno...
después volví, y fué donde me hallaste vos. ¿ No te parecen demasiadas
casualidades..? –
La verdad, es
que no se que decirte... Reconozco que es extraño, pero no se porque
alguien querría seguirte. No entiendo... –
Bueno, en eso
estamos iguales; ya que tampoco entiendo, pero te podes imaginar que no me
causa ninguna gracia, pensar que alguien por ahí me esta siguiendo... Aparte
hay una cosa que no te dije.
Me pareció que el otro día, el que me espiaba.... era Juan... –
Juan... ¿El de
las computadoras..? –
Si, el mismo.
Tal vez nada más que un parecer, ya que lo ví por unos segundos, pero podría
jurar que era él. –
La verdad, es
que me dejas pasmado. No te voy a
decir que lo que me contas, no pueda ser cierto. Pero porque no puede ser
alguien, que te siguió a vos desde afuera... suponiendo de que alguien te esté
siguiendo. Vos, para cualquier interno de aquí, sos una perfecta desconocida,
no encuentro un móvil...
No encuentro como armar esto de que, a las tres o cuatro horas de estar
acá, alguien te esté siguiendo, o revisando el coche... La verdad es que no me
cierra. –
Mirá, yo
entiendo que esto no te cierre, que no veas un móvil... yo entiendo todo, pero
esto no lo inventé, si es que te sirve de algo. Te puedo asegurar que alguien me seguía, y también, que era
alguien de aquí. Porque sino, ¿como explicas que conozca tan bien los
pasillos..? –
Sí.... no te voy
a negar que me parece raro. Pero por otro lado, que me digas nada menos que es
Juan quien crees que te siguió....
Yo como su doctor, te puedo decir que en lo que respecta a su
internación, o mejor dicho, a su enfermedad, no he encontrado nada, que pueda
hacer pensar, en un cuadro de persecución a una persona. Es más, te dije que lo tengo como
colaborador, porque realmente, no solo ayuda a su terapia, sino que es una
persona muy inteligente. Te diría
que más de una vez, he evaluado la
decisión de darle el alta médica... –
Mirá vos.... ¿ y
que te movió entonces a no hacerlo..? –
No sé.... inclusive
ha sido uno de los casos mas difíciles de diagnosticar... Te aseguro que
después de muchas evaluaciones, solo pude hallar, lo que podría denominar
profesionalmente hablando, como
“Disfunciones Múltiples, sin intereses motores, ni agresión”. –
Haber...
pasámelo en limpio... –
Sería algo
así... Su afección más notoria, parecería ser cierto grado ínfimo de autismo,
si bien no notado en forma constante; algo de ostracismo; a veces tiene
problemas en recordar alguna que otra
cosa, y sufre cada tanto, de estados de letargo....
Más o menos, como el ochenta por ciento de las personas que uno se cruza
diariamente en la calle. Lo interesante
de esto, es que en los diferentes estudios que le realice, no parece haber
ninguna arritmia ni algo que me demuestre que esta “afección” por decirlo de
alguna manera, tenga su origen en algo fisiológico, así que ni siquiera esta
medicado. Por otro lado, nunca ha demostrado tener una conducta agresiva, por
lo que puede deambular por la colonia, prácticamente con total libertad. –
En una
palabra... no sabés lo que tiene, entonces anda libremente por la colonia.-
No... yo no dije
que anduviera libremente... –
Bueno...
“prácticamente libre” para usar tus palabras.-
Mirá, en todos
estos años, jamás ha demostrado ser agresivo... –
Bueno... al
menos hasta hoy... – Interrumpí.
Seamos claros
Nora. No tenemos ninguna prueba, de que halla sido Juan el que te siguió. En
realidad, ni siquiera sabemos si el que te siguió, es de la colonia, y más
luego, tampoco esta demostrado que alguien te halla seguido... –
¿ Que me querés
decir, que lo inventé..? – Dije exasperada
No Nora... no te
dije eso.... Lo que te digo es... –
Pero no lo dejé
terminar, y
levantando la vos, volví a la carga...
¿ No te parece
que lo que te conté, te lo demuestra..? A menos que
ahora resulte
que pensas, que soy yo la que está loca... –
Mira Nora... te
pido por favor que te serenes, y me escuches... por favor... – Su voz sonó tan
tierna y conciliadora, que no pude menos
que acceder a su
pedido.
Escuchame atentamente Nora... yo no te dije que estés
loca, ni negué que alguien te halla seguido, solamente te digo, de que no
tenemos una prueba fehaciente de que así sea, ni de que haya sido de aquí, si
es que realmente existió este seguimiento. De cualquier manera, puedo darte otra vista, de
lo que también pudo haber pasado. Y si es que tenés la serenidad de escucharme
sin interrumpir hasta el final, tal vez podamos ponerla en un mismo plano, y
revisar, si los mismos sucesos, pueden ser vistos con lógica desde otro punto. ¿ Te parece.? –
Esta bien... te
escucho. –
Si bien como ya
te dije, de los internos ambulantes que ves por la colonia, ninguno tiene
conductas agresivas, lo que si pudo pasar,
referente a lo de hoy, ya que sin lo de hoy, lo del viernes como vos
misma lo dijiste, es solo un parecer...es que, no por celos... sino por ver quien
eras, (ya que te vieron un tiempo largo conmigo) alguno haya querido “verte”,
“estudiarte” más de cerca,por decirlo de alguna forma, y al ver que era
descubierto, por timidez; o culpa; o miedo, salir corriendo, con el agravante,
de que al correrlo vos también, se transformaba de alguna manera él, en el
perseguido, y vos en la perseguidora, ¿ entendés..?
Y no te digo, que haya pasado tal cual. Apenas te demuestro, que sin
arrebatarnos, y utilizando el razonamiento, podemos tener otras resultados
sobre un mismo hecho. –
Esta bien
Edgardo. Lo que pasa es que me puso muy nerviosa, porque lo sentí como una
sensación fuerte, y féa. Vos podrás analizarlo porque estas tranquilo, y porque
es lo que hacés a diario, pero yo no soy psiquiatra ni psicoanalista, soy
periodista, y normalmente, no me andan siguiendo, así que cuando me pasa, me
fastidio y me pongo loca... –
Bueno, hagamos
esto. Tal vez tengas
razón en lo que dijiste. Lo mío es el análisis, entonces, permitime que te de
una mano; y entre los dos veamos que pudo haber pasado...
¿ Preferís salir y que tomemos
un café afuera? –
No... aquí esta
bien. –
Dale, entonces
tomemos el café de la paz. – Dijo sonriendo, mientras
iba hasta la
cafetera y servía dos tazas de un café, que olía exquisito.
Estábamos en eso
cuando le pregunté...
Escuchame
Edgardo... ¿Podríamos ver a Juan...? –
Sos durita eh?
Claro que podemos... tomemos el café y vamos... ¿ Te parece...? –
Mas vale que me
parecía, el podría ser muy analítico , pero yo me iba a dar cuenta ni bien lo
mirase a los ojos. Así que terminamos el café, y salimos.
Cuando
comenzamos a recorrer ese otro pabellón. Pude ver, que también era grande,
aunque la construcción era más moderna.
También pude ver
más internos, y médicos y enfermeras que antes no había visto y le dije...
¿ No me habías dicho
que no tenías personal..? –
No. Te dije, que
para la cantidad de internos, el personal era inexistente. Y que no era
fijo. Los
pocos médicos que ves ahora, vienen a hacer una parte de su residencia. Es
decir, capaz que están por dos o tres meses cuanto mucho y después se van. Lo
mismo pasa con las enfermeras, a quien podríamos llamar.... temporarias. Vienen, ven que el trabajo esta
sobredimensionado, que se atrasan con el pago, y se van. Por eso te dije que no
cuento con personal, y es por eso, que se hace tan difícil ponerse al día en
todo lo que te conté. Lo de las historias clínicas por ejemplo, y donde te
guste o no, Juan fue de muchísima ayuda. –
Bueno...otra
vez... resulta que va a terminar siendo San Juan... –
No seas
sarcástica ... querés... –
Bueno, hablando
de Juan... ¿ en que sala está..? –
No... no esta en
una sala común.. Juan esta en otro pabellón... –
¿ Como en otro
pabellón..? – Pregunte, como intuyendo que la
respuesta que
iba a recibir, no me iba a gustar.
-A ver si
adivino... ¿cerca de donde me siguieron a mi no...?-
- Cerca de donde
te siguieron a vos Nora. – Contesto, terminando de
darme la
precisión que yo temía.
¡ Ah no...! me estaba escondiendo... –
No te estoy
escondiendo nada. Lo único que hago, es no permitirme conclusiones arrebatadas
sobre algo. Aparte te
dije que lo veríamos. Es más, vayamos ahora mismo para allá, así te sacás las
dudas de una vez.-
El camino hacia
el otro pabellón, fué de un largo silencio.
Ahora la colonia
parecía haber cobrado vida, y se veían personas deambulando aquí y allá, alguna
de ellas saludaban a Edgardo cuando las cruzábamos.
Adiós doctor....
Hola como le va Doctor.... o, ...después lo veo por una cosita....
A pesar de
querer entender donde íbamos, pronto me desoriente.
Doblábamos aquí
y allá, hasta que nos paramos frente a una
puerta, que parecía ser la de un consultorio, donde por fín golpeó .
A pesar de que
se escuchaba el ruido de un teclado de computadora, nadie contestaba, así que
volvió a golpear, esta ves más fuerte.
Esta vez la
respuesta no se hizo esperar, y del otro lado de la puerta, se escucho la voz
tenue de Juan que contestaba...
-Sí... un momento...
–
Cuando por fín
abrió la puerta y me vió, pareció congelarse, a pesar de actuar con
naturalidad; cosa que creo, Edgardo ni notó.
Sin ser
consecuente, pero con mucha amabilidad, dirigió a mi su primer saludo.
Hola que tal...
¿como le va..? – Luego giró la cabeza y manteniendo
siempre ese
mesurado aplomo, saludo a Edgardo.
-¿ Hola doctor, como le va...? – Edgardo repuso
el saludo mientras intentaba romper el hielo con alguna cosa...
¿ Que tal
Juan.... veo que te acordas de la señorita Garré ..? –
Juan asintió con
la cabeza, sin dejar de mirarme, a tiempo que Edgardo le preguntaba...
-¿ Podemos
pasar..?
Pareció dudar un
instante, pero retomo su acostumbrado control diciendo...
Por supuesto...
adelante...adelante –
Cuando entramos,
no podía creer lo que estaba viendo. Era una enorme sala dividida; una especie
de departamento de dos ambientes, en donde nosotros, habíamos entrado al
living. A un costado había lo que parecía ser un bañito, y sobre el otro lado,
una entrada, que más tarde supe que daba a otro ambiente, que hacía a su vez,
de dormitorio.
Yo no podía
salir de mi asombro, era algo, que realmente costaba creerlo, al menos en la
figura de un interno.
Sobre uno de los
lados, se encontraba una biblioteca con una improvisada mesa ratona, a esta, le
hacían compañía, un par de grandes sillones tapizados en cuero oscuro.
Más allá, un
gran escritorio de madera con una silla giratoria y una computadora sobre él, y
para terminar la decoración, una lámpara de trabajo, se hallaba dispuesta al
otro lado de la PC.
Era como si en
vez de un interno, este fuera el despacho del director.
En realidad creo
que ni Edgardo gozaba de una comodidad así; así que me costaba poder razonarlo.
Lo que debe haber sido interpretado por Edgardo que de inmediato, dejo deslizar
lo siguiente..
-Asombrada no...
bueno, todo lo que ves acá, es obra de Juan.... muebles restaurados, paredes
pintadas; como podes apreciar, es realmente habilidoso.-
Yo intentaba
escucharlo... pero seguía asombrada...., y mientras tanto, él estaba ahí, como
impertérrito, sin dejar de mirarme nunca... ni un momento.... fijamente y a los
ojos.
Ni se sonreía,
ni gesticulaba, ni cambiaba su semblante por las distintas aseveraciones de
Edgardo, quien con su habitual verborragia, no se privaba de seguir ensalzando sus cualidades; solo
estaba ahí, parado... expectante...
Por fín, pareció
que a Edgardo se le acabaron los adjetivos, porque cambiando de tema agregó.
Nora va a estar
un tiempo con nosotros haciendo un trabajo de investigación. Es cronista de una
revista y va a presentar una nota sobre la colonia, que por supuesto, nos viene
bien a todos. –
Se había quedado
callado.
Aunque parezca
paradójico, este hombre, parado y expectante, que durante toda la anterior
alocución no había hablado, era sin embargo, y tal vez con el correcto
decodificador, un transmisor de cosas; de sensaciones, pero esta noticia de que
iba a hacer una nota, lo había realmente dejado en silencio. Como desnudo, en
un reino donde todo parecía manejarlo.
Edgardo por
supuesto parecía estar ajeno a todo esto, y seguía con su espíritu de orador
........así que
quiero que la ayudes en cualquier cosa que necesite..... –
La respuesta de
Juan, de cualquier forma, no fué de las mejores que ví, simplemente dejo
deslizar un – Bueno... - que sonó como hueco.
Edgardo quería
despedirse. Pero antes de que lo hiciera, nuevamente intente tantear la
situación para ver si en algo cambiaba su semblante...
Bueno... no solo
que me ayude; me interesa, si es que el esta de acuerdo, incluirlo en la nota, como una parte sobresaliente
de la colonia... cero que sus “habilidades” así lo merecen... –
Podía sentir su
incomodidad tras mis dichos....
Algo se le
escapaba a su manejo, y por lo visto, esto lo ponía nervioso.
Ya no tenía ese
aplomo del principio...
Bueno Juan... le
voy a seguir mostrando la colonia ....-
Dijo mientras
Nos
saludábamos...
Ya no me miraba
tanto a los ojos, sino que alternaba sus miradas entre Edgardo y yo.
Solo me faltaba
el toque final.... y ciertamente, no me quede con las ganas...
Así que después nos
vemos eh... –
Se movió con
gesto amable y me extendió la mano para saludarme, ya que nos íbamos, pero no
me contesto nada.
Su aspecto, como
dije, había cambiado. A pesar de su cortesía, podía ver que algo le preocupaba,
y estaba dispuesta a saber lo que era.
Edgardo
finalmente termino de despedirse, y salimos.
Ya afuera y en
uno de los corredores, rompió el silencio.
- ¿ Y..? -
- ¿ Y que..? –
- ¿ Y que
opinas...? querías verlo, bueno, decime que conclusión sacaste.. –
Era un dulce,
pero un ansioso. No podía esperar, quería que le dijera algo. Es más, algo que
salve a su descubrimiento; a su Juan el perfecto; a su mejor obra....
No sé... no sé
Edgardo...Hay algo en el. Es un presentimiento; su hablar, su forma de
vestir... no sé... –
Escuchame...
Juan es muy limpio, y viste muy bien. Yo mismo le he dado alguna prenda que
tenía en desuso.. –
Bueno... ves....
como te lo puedo explicar. Viste bien, habla bien; opera una computadora, tiene
un despacho preferencial con una biblioteca y dos sillones de cuero... no
entiendo. ¿Explicame que hace acá internado..? –
Para, para....
lugar preferencial no tiene.. –
Ah no... ¿ y
como le llamas a eso que ví, o todos tus internos se alojan como el, con baño
en suite...?
No; tenes razón.
No todos tienen las mismas comodidades, como tampoco todos tienen las mismas
terapias. Ni tampoco todos las mismas habilidades; ni con todos se logran los
mismos avances... no, seguro que no. Porque entre otras cosas, todo lo que
viste, fué un espacio ganado por él.... – Como era de esperar, el dulce se puso
serio, y la
emprendió con la historia...
- Mirá...
después de unas lluvias que tuvimos el año pasado, de la cual te hice ya algún
comentario, tuvimos que mudar de edificio, ya que el estado del otro, era
calamitoso, así que fueron muchas las cosas que cambiamos, y tuvimos que
achicarnos un montón. Gracias a golpear la puerta de
diferentes medios y despachos, conseguí entre otras cosas, una partida de
dinero para arreglos, que como supones, alcanzó para muy poco. Fué ahí,
cuando decidí arreglar un solo pabellón, el de atrás., y con él, muchas cosa
esenciales, como ser, salas, mi
oficina, y el archivo que despacio iba componiendo. Eso fué poco después de la
madrugada que ya te conté, en la que comenzó una relación, muy fuerte con Juan.
Siempre fué
diferente a todos. Pausado, aplicado, limpio. Siempre encorvado en lo que tal
vez sea el punto neurálgico de su enfermedad, que son esos números y letras,
que nunca supe bien que son, si es que en realidad son algo.
Como te dije
antes, uno de los internos más limpios que tenemos. Nunca tomó ropa de la lavandería o dejó la de él. Sino que
de alguna forma, él mismo se encargaba de ella, entonces, no me pareció mal, en
que en uno de los días en que estábamos trasladando las cosas, descubriese una
sala que ya no usábamos, y me pidiese quedarse. Todavía lo puedo recordar
claramente.
Habíamos
recibido los materiales en varios camiones, y aparte un par de camiones más con
útiles y muebles, colchones y elásticos viejos computadoras rotas y toda una
sarta de basura, más que nada, inútil. Evidentemente, todo este material, debería estar
molestando en algún galpón, entonces, mataron dos pájaros de un tiro; se lo
sacaron de encima, e hicieron obra.
Con él, y otros
internos, habíamos guardado todo esto en una sala en desuso, que tenía un
espacio bastante grande, y que no se llovía, y Juan, se ofreció a clasificar
todo aquel material, a restaurar lo que se podía y como se podía, y a
mantenerlos ordenados, junto con otros muebles que íbamos sacando de la misma
colonia cuando nos mudábamos. Aquello, me pareció una idea excelente, así que
cuando me dijo, que de paso él podía tomar alguna de las oficinas contiguas que
estaban al lado de esa gran sala, y ahora deposito, me pareció bien.
Pensé en cuan
independiente era en realidad Juan, y accedí a su pedido.
Poco tiempo
después, con sobrantes de material refaccionó todo eso que viste hoy,
transformándolo en un lugar apto para
estar, y vivir.
Un lugar que el mismo forjó con el esfuerzo de sus manos, y su tiempo, y
al que yo apoye por una razón de terapia, y de la que no me arrepiento, ya que
todos los internos salieron ganando, ya sea con los muebles que recuperó y
reconstruyó, o esa biblioteca a la que todos hemos ido armando, pero que fué
reconstruida por él, con cosas que en algunos casos, rescató de entre escombros
y la suciedad, y que hoy es utilizada
por muchos internos; o como las computadoras que él mismo arregló, y que serían
importantísimas para la organización del archivo... es decir “La memoria de la
colonia”.
¿Ahora me
entendés Nora, porque pienso lo que pienso de esta persona... y porque te dije que estuve a punto de darle
el alta varias veces..?– Tenía el don
de aplacar mis fobias... de sedarme con esa
parsimoniosa
forma de hablar. Ahora mismo me sentía como desarmada, confundida, aunque aún
podía sentir que la figura de Juan estaba envuelta en algo raro... y así se lo
dije.
Que se yo... no
te puedo decir que haya sido él, al menos, no con mirarlo solamente, pero lo
que si puedo decirte, es que Juan tiene un halo de misterio a su alrededor.. –
Bueno Nora... si
es por eso, todos tenemos un algo misterioso, y todos de alguna forma
abigarramos pequeños o grandes secretos personales.... ¿Por qué no él..? –
Puede ser...
puede ser que tengas razón . de cualquier forma, y tal vez ahora más que nunca, me interesa
investigarlo.
¿ Acaso no te parece digno de
una nota..? -
AH... doctor lo
estaba buscando. – Dijo la voz de Elvira que cortó de lleno nuestra
conversación
Sí Elvira
decime... –
Llegó el camión
de la farmacia doctor... –
Esta bien ...
decile que ya voy para allá... – Terminó su frase, y se dió
vuelta para
decirme que había llegado el pedido del ministerio, que si lo acompañaba y lo
esperaba, o daba una vuelta por ahí por el asunto de la nota. Le dije que mejor
me quedaba, que en todo caso luego nos veíamos.
Se fué apurado,
pero luego de tres pasos volvió la cabeza para guiñarme el ojo; yo por mi
parte, salí al patio para ver un poco la luz, y sentarme al sol en algún banco.
Hubiera querido
correr hasta donde estaba Juan, y sacarle de mentira verdad, alguna cosa; pero me pareció poco inteligente. Tenía que darme
tiempo y planificar bien, cual iba a ser la forma de abordarlo, ya que tampoco
quería ponerlo de sobre aviso.
Caminé un rato;
miré por arriba algunas cosas y tomé unas notas como guía, en realidad eran
apenas, algunos ayuda memoria de cosas que me parecían, podían tratarse.
Me costaba mucho
hallar un tema, tal vez porque en realidad no lo había.
Había sí, un
racimo de historias unidas en algún punto, que para la mayoría..... era el
punto final.
Estaba en el
medio de un recorrido azaroso, cuando oí la voz de Elvira.
Señorita
Garré..!! Señorita Garré..!! –
Sí... como le va
Elvira...-
Muy bien
gracias... me dijo el doctor que ya terminaba, que si la ubicaba, le dijese que
por favor lo esperase en su oficina, que él ya va para allá: y que si quería
que la acompañe... –
Bueno.. gracias
Elvira. Me va a invitar un té también...?
Sí señorita por
supuesto... –
Al fín le había
podido arrancar una sonrisa. Y sabía que de alguna forma, ella me seria útil,
es más, se me ocurría, que debía ser quien más sabía sobre la colonia. Ella , y
su esposo; así que de alguna forma, este era el momento justo para adelantar,
con la primera pregunta....
¿ Hace mucho
tiempo que trabaja aquí..? – Se sonrió y a su vez me
preguntó...
¿ Porqué... yo
también voy a salir en el libro..?
En pos de no
quebrar esta disposición que veía en Elvira, le deje caer
esta graciosa contestación...
-Hay... pero
este hombre lo cuenta todo...!! –
Evidentemente la
contestación, había sido bien recibida, al decir de su nueva sonrisa, así que
seguí con lo mío.
Bueno... en
realidad no es un libro, sino un articulo para una revista, pero sí, todos los
de la colonia, de alguna manera van a estar reflejados en la nota. –
Ah... - Contesto
un poco decepcionada en su cholulismo, mientras yo
volvía a la
carga.
Bueno...pero no
me contesto Elvira, ¿hace mucho que trabaja aquí? –
Sí... – Hizo
entonces un largo silencio, y pareció que se quedaba
enganchada en
viejos recuerdos. O tal vez estaba nada más que sacando la cuenta.. Callada,
con la cabeza de lado, y la vista perdida en algún lugar inexistente, pero
enseguida agrego...
Y... calculo
unos veinticinco años.... sí, porque todavía no habían subido los militares...
–
Ah... pero hace
un montón... –
Y sí... Al
principio no vivía aquí, pero después se fué Rosa, que era la casera. Y
enfermera también. Porque el marido murió, y los hijos se la llevaron a Neuquen
vio? Entonces aproveché, porque para esa época mi esposo se había quedado sin
trabajo, entonces le hablé al director, no a este a otro que había antes... y
bueno, como ya me conocían... traje mis cosas y nos vinimos. .-
Pero que
bárbaro... así que conoció a varios directores... –
Y... como tres
más, sí.... uno de ellos era militar.... si... Pero no molestaban para nada eh?
... se comía bien.... ellos estaban allá, en otro pabellón más viejo, que
después tiraron abajo... si .... pero no molestaban... lo único que no nos
dejaban ir para el pabellón ese... ellos se encargaban de todo.... parece que
traían enfermos peligrosos, porque siempre estaban con guardias, y las
ambulancias entraban y salían todo el tiempo... pero molestar no molestaban....
–
¿ Y Juan, cuanto
hace que esta aquí..?
¿ Que Juan...? –
Juan. El de las
computadoras, el que le ayuda al doctor Edgardo... –
Ah... el
ingeniero... –
¿ Como es eso..?
–
Bueno, aquí
todos tienen sobrenombre vió, entonces yo le puse así, bah yo, en realidad “el
cantor”. Porque cuando tenía los ataques, decía que era ingeniero.... En
realidad yo no lo escuche, pero me lo contó él... –
¿ El cantor..? –
Si... otro que
estaba internado aquí, le decíamos el cantor, porque a veces se escapaba, y
volvía al tiempo, borracho y golpeado,
pero contento... digo porque se sentaba
allá, abajo del tanque de agua, y cantaba.... cantaba y cantaba... hasta que se
dormía. Ellos eran
compañeros de cama en la sala, y lo había escuchado, que cuando tenía los
ataques, decía que era ingeniero... vaya a saber.... capaz sea verdad, porque
vió.... sabe de todo ese hombre... –
Pero en
síntesis... ¿ no te acordas de cuando se internó, o cuando llegó...? –
Y sí... más o
menos unos tres años, un poco más tal vez... Más o menos para cuando llegó el
doctor Edgardo. Lo que pasa que yo en realidad no estaba, porque me había ido a
Entre Ríos, a ver a una hermana que la habían internado porque estaba muy
embromada de la vesícula, y mientras estaba allá, bueno ... que fué cuando ví
en la televisión todo lo que decían del
otro director, y que lo habían sacado porque se había quedado con plata y todo
eso. Inclusive hubo como una semana sin director,
entonces cuando me enteré, yo me volví enseguida, porque tenía miedo de perder
el trabajo... y bueno... el ya estaba.
El cantor me dijo que justo antes de que se vaya el otro director, lo
había recibido, así que unos tres años más o menos... –
Bueno... gracias
Elvira, la verdad es que creo que me vas a ser de mucha ayuda; porque veo que
te conoces todas las historias... –
Ya estábamos llegando
al pabellón, cuando ví a Edgardo que
salía del hall a recibirnos.
Pero bueno...
veo que se han hecho compinches... – Dijo en tono socarrón
Sí... la verdad
que Elvira es como el diccionario de la colonia. –
Sí... a veces no
se lo que haría sin ella. Bueno.... te saco un poco la compañera.. – Le dijo, y
mirándome a los ojos me preguntó...
¿ Aceptas una
invitación para ir a almorzar..?
Bueno dale. –
Conteste sin rodeos.
Aquí en la
autopista, hay una parrillita donde se come bien. Me saco el delantal y vamos. Lo
único que me vas a tener que llevar vos, porque hoy temprano vino el mecánico,
y se llevó el auto para una afinación...
No hay
problemas. – Conteste.
La pasamos
divertido... era un lugar bastante informal pero limpio, y la comida era muy
buena.
Durante todo el
almuerzo, evité sacar el tema de la colonia, hasta que casi en la sobremesa, me
dió el pie justo...
¿ Y... sacaste
algo importante con Elvira...?
Si... de alguna
forma otra vista, otro enfoque... siempre es importante para una cronista o una
escritora, tener la posibilidad de ver la misma realidad, pero de diferentes
matices. Es como que
enriquece la realidad misma... ¿ no te parece..?-
Bueno... siendo
así vas a tener suerte, porque aparte de hacer muchos años que esta en la
colonia, Elvira tiene muy buena memoria... –
Sí... así me
pareció. Por cierto... ¿ quién es “el cantor”..? –
Mira... al
cantor, yo casi no lo conocí, porque al poco tiempo de llegar se escapó, y no
volvió nunca más. Era, mas que nada,
un alcohólico, vivía a lo ciruja en donde podía, y cuando se cansaba de vagar
por ahí, pegaba la vuelta para dormir la borrachera, o comer unos días, o a
veces volvía porque si nomás, hasta que nuevamente decidía irse. En realidad
como ya te dije, no lo trate, bah, mas que administrarle algo para el hígado o
esas estupideces, es decir que no creo que pueda agregarte nada sobre él, ni
siquiera se si existe una ficha de ingreso... –
Ah... ¿ y de
Juan..? – De pronto su cara cambio, y se reflejo un gesto de fastidio.
No Nora. La de
Juan se positivamente que no esta.
Porque intente buscarla sin éxito un par de veces. Aparte, ya sabes como es el tema. Pude entrevistarme con todos, pero no todas las historia existen o
están ordenadas. Pienso que estoy en el orden del ochenta por ciento, y
casualmente mucho se lo debo ... –
Sí; ya se no me
lo digas de nuevo.... a Juan.... que si no fuera por él.... –
A vos te causara
gracia, pero es verdad.... –
No. No es que me
cause gracia. Me causaría gracia, si en realidad no fuese tan dramática la
escena.. –
A que te
referís... explícame. –
Me refiero, por
si no te diste cuenta, a que tenés tipeando las historias clínicas a uno de tus
internos, del que ni siquiera sabés cuándo, o porqué ingresó.
¿ Sabías por ejemplo que el cantor, fué el que sacó eso de Ingeniero...?
¿O que eran muy amigos..? –
No... en verdad
no lo sabía.. –
Ves... Te
deslumbra tanto la inteligencia o las particularidades de Juan, que en realidad
te tapan su historia... no sabes nada
sobre él...-
No... y lo reconozco.
Pero en cambio se que puede deambular tranquilo por la colonia, porque no
agrede ni agredió a nadie, y se también, que la posibilidad de recuperación,
depende de una terapia que vaya dosificando la inserción del individuo en la
sociedad. Si lo aparto de todo tipo de acciones
sociales, que conlleven alguna carga de responsabilidad, nunca va a sentir la
necesidad de hacer nada: ni se va a sentir nunca útil. Y si a esto, le sumamos, que en realidad esta siendo útil a todos, porque gracias a
su aporte, las condiciones generales de la colonia han mejorado... bueno.... que querés
que te diga... la verdad es que no lo veo dramático. –
Bueno...
grotesco si te gusta mas. ¿ Te parece lógico que un interno este al tanto de
otras historias, que se suponen son confidenciales..? -
Pero por favor
Nora... – Dijo casi gritando de fastidio mientras
haciendo un
bollo tiraba la servilleta a la mesa.
Juan ... no es
un enfermo común. Porque no sos directa. Vos querés que
lo investiguemos a Juan, bueno, investigalo, pero no des rodeos inútiles, ni
eches mano a razonamientos tan pueriles, ni mucho menos, intentes desde tu
necesidad, marcarme el camino que tiene que seguir mí terapia con un interno.
Aparte no se que querés investigar, si ya lo has hecho, ya que al parecer sabés
más de Juan que yo..-
No lo tomés así,
no es lo que quiero, pero tenés que reconocer que en parte tengo razón. Por
ejemplo. No sabes su identidad, o te lo pongo en otro plano... ¿Como se sabe la
identidad de un interno..? – De a
poco parecía
haberse calmado, y desde esa calma me contesto.
La identidad de
un interno, tiene varias maneras de blanquearse, ya que: O lo internan sus
familias; o un Juez, o llega por sus propios medios. En cualquiera de estos
casos, por lo general, portan documentación, que por supuesto, se adjunta a su
historia. –
¿ Que en este
caso no existe no..? –
Que en este caso
no existe, tenes razón. Cuando llega un indocumentado, (si es lo
que querés saber) solemos pedir a la seccional de la zona, a que por favor lo
identifique, y en unas 48 Hs. A lo sumo tenemos dicha identificación a nuestro
servicio. –
Bueno...
quisiera que pidas eso Edgardo... –
Pero para que
Nora. Si ya sabemos su identidad... –
Mirá... yo no
estoy tan segura que séa quien dice... Y en que puede afectarle, o afectarte.
Inclusive, siendo como vos decís, alguien que te interesa tanto, tal vez la
información hasta te pueda servir para su tratamiento... –
No se.. No
quisiera que lo interprete como un acto de desconfianza. Para nosotros, la confianza es una de
nuestras más potentes armas. –
Se veía como
preocupado. Ofrecí llevarlo a la colonia, y aprovecho para pedir la cuenta. Tal
vez estaba presionando demasiado, y era momento de abrir un poco una válvula,
para que nada hiciera explosión.
Mirá, mañana no
voy a venir, porque tengo que hacer mil cosas para la revista, pero el
miércoles nos vemos... ¿ te parece..? –
Como quieras... –
Volvimos en
silencio... Luego me despedí de el con un beso en la
mejilla.
En realidad no
fuí tampoco el miércoles, es más, deje adrede que pasara la semana, mientras se
acumulaban los mensajes de Edgardo, preguntando por mí.
Por intermedio
de la redacción, había una persona que nos podía averiguar sobre la identidad
de Juan. Ya habíamos utilizado alguna vez estos recursos para otras notas, así
que me decidí a echar mano de ellos.
Fueron días de
impaciente espera, pero al menos me hice ver un montón de días seguidos por la
editorial., y gracias a Verónica, aporte algunos otros datos para la nota
pendiente sobre la compra del canal.
El jueves llame
a Edgardo, y me justifiqué diciendo estar tapada de trabajo, del cual me era
imposible zafar, que no tenía ningún problema,
y que la semana entrante lo vería.
A esta altura,
era mi mamá la que quería saber si pasaba algo, ya que la había ido a visitar,
dos veces en la semana.
El viernes por
la tarde, llegó la contestación a mis averiguaciones, afirmando de alguna
forma, mis sospechas.
Juan Fuló no
existía... Documentos, catastro; padrones impuestos.... nadie aparecía con un nombre así.
Esa noche me
costó mucho dormirme. Tuve pesadillas, y un estado de inquietud que no me
permitió descansar.
Ansiosa por
comentarle a Edgardo lo que había averiguado, sabía, que no me iba aguantar
hasta el lunes, así que me levanté temprano, y salí para la colonia.
El día estaba
opaco y frió cuando llegué.
Una bruma
espesa, parecida a una llovizna le daba a la colonia, un tono de abandono.
No se veía a
nadie, y a diferencia de las otras
veces, no dejé el auto en el estacionamiento de el frente, sino que tomé la
senda que rodeaba al primer pabellón, y fuí directamente hacia la playa
trasera, siguiendo la callecita de tierra, tal cual me había enseñado Edgardo.
Estacioné al
costado del pabellón, Contra una palmera que hacía de baranda.
El auto de él no
estaba, y las ventanas del despacho permanecían bajas, por lo que deduje su
ausencia. de cualquier forma, estaba decidida a trabajar con, o sin él.
Cerré el auto, y eché una mirada
fiscalizadora, como para retener en la memoria, en qué condiciones dejaba todo.
Alrededor no se
veía a nadie, y de a ratos, el sol luchaba por dejarse ver entre las nubes..
Subí las
escaleras del pabellón, ya sin muchas esperanzas de encontrarlo, y golpeé en
vano, ya que mi intuición, parecía confirmarse. No estaba.
Crucé el parque
en silencio en busca de otro pabellón, y también fracasé en donde vivía Juan,
ya que nadie me contestó.
Retomé entonces en dirección hacia la entrada, que
era el lugar donde sabía que encontraría a Elvira, y precisamente, a poco de
encarar el pasillo fue su voz, la que me llamó efusivamente.
¡¡ Señorita
Nora...!! –
Hola Elvira que
tal... ¿No lo vio al Doctor...? Pero no
me dejó
terminar...
No... el doctor
hoy viene a la tarde; después de las 13 Hs. Cuando empieza la visita. –
Claro... me
olvide que hoy es sábado... hoy es día de visita.. –
Si... de 13 a 18
Hs.... – Dijo en forma diligente
Bueno... no
importa, mientras tanto voy a ir trabajando un poco por acá. ¿ Por casualidad
no lo vio a Juan? –
Ahí debe de
estar... en su sucucho ... –
No, no creo...
yo recién golpeé y no me contestó nadie.. –
Sí debe estar,
por que casi nunca sale de ahí. Lo que pasa es que no contesta. –
¿Cómo que no
contesta? –
Si, no contesta.
Pero yo se que esta. A veces a la noche cuando yo me voy para adentro se sabe
escuchar el ruido de la computadora cuando escribe. –
¿Cuándo
escribe?. –
Bueno....
Escribe o saca cuentas. Para el caso es lo mismo, a veces pasa dos o tres días
sin salir siquiera un poco. –
Mirá vos...
Bueno Elvira, yo voy a andar por aquí, cualquier cosa que necesite te ubico...
–
Bueno señorita.
–
Los dichos de
Elvira me habían dejado pensando; evidentemente entre Juan y las computadoras
había un nexo.
Me animé a
volver hasta su pieza y nuevamente golpeé esperando a que contestara.
Elvira me había
hecho sentir más curiosidad.
Esperé en vano
la contestación que nunca llegó, ni siquiera podía ver si detrás de la puerta
había o no luz, por que el vidrio estaba pintado de verde oscuro y con lo que
parecían varias capas de pintura.
Me fuí
fastidiada por el desencuentro, pero decidí que sí o sí tenía que verlo hoy a
Juan. Al fin y al cabo no podía estar lejos...
Me puse en
marcha por el corredor, y a unos metros contra la pared ví un banco.
Al principio lo
pase de largo, pero enseguida retrocedí y me pare frente a él, luego de unos
segundos de duda, llegue a la conclusión de que, para que iba a buscarlo, si en
cambio lo podía esperar; total en algún momento tendría que entrar o salir.
A pesar de que
la luz era escasa aproveché para repasar un par de anotaciones, y terminé con
el borrador de lo que iba a ser el copete de la nota; a la que pensaba titular
sin mucha virtuosidad....
“NEUROPSIQUIATRICOS...
OTRO MUNDO EN NUESTRO MUNDO”
Había comenzado
a darle forma al borrador, cómo iban a ser las entregas, y cuantas iban a ser;
cuando en el silencio del corredor se escuchó el girar de una llave.
Instintivamente
me dí vuelta hacia su puerta; allá a unos metros.
Elvira tenía
razón, Juan estaba adentro y no había contestado.
Un haz de luz
cortó la penumbra del pasillo y permitió que se recortara la figura de Juan,
que aún, no se había percatado de mi presencia.
Miró hacia un
lado y hacia el otro, y tal vez por la diferencia de luz no me alcanzó a ver,
mientras yo, sentada e inmóvil, seguía con atención cada uno de sus
movimientos. Luego, cerró la puerta con decisión, hechó llave, y se encaminó
hacia donde yo estaba, con paso firme.
Nada en la
figura de este Juan, era igual a la que conocí
en la oficina de Edgardo, a aquel sumiso y retraído interno, que me
miraba con ojos curiosos.
Cuando ya se
encontraba a unos pasos de mi, decidí pararme.
Su sobresalto
fué enorme... parado ahí, delante mío, con la respiración apenas contenida, era
un Juan descubierto y desnudo; sin capacidad de reacción.
Manejé los
movimientos, como una partida de ajedrez. Sabía que no tenía que darle tiempo
para pensar.
- Hola... estaba
esperando a que abriese. Necesitaba hablar con usted... -
Se sonreía
nervioso, y ni alcanzó a contestar, cuando repuse.
Podemos ir al
patio, ¿ le parece..? –
Volvió a sonreír
y balbuceó un sí indeciso. Yo por mi parte le sonreí también casi
hipócritamente; y sin que lo notara, hice una gran aspiración y me afloje un
poco.
Percibía que la
primera batalla, había sido ganada.
Juan estaba
jaqueado y lo sabía, así que era el momento de jugar mis mejores fichas.
Con el block de
notas en una mano, y Juan caminando nervioso a mi lado, señalé un banco, a la
sombra de un roble, ni bien salimos del pabellón.
Ahora era un día
casi primaveral, y el otoño había cubierto el parque, de hojas...
No terminamos de
sentarnos cuando le disparé la primera pregunta...
Bueno... creo
que ya sabe que soy periodista, y me llamo Nora garré ¿ no...?
- Si... el
doctor me comentó algo... –
¿ Bien... puedo
tutearlo..? –
Sí ... claro ...
–
Ok... mirá ...
me encuentro escribiendo una nota sobre la colonia, y los internos, y bien, una
de las personas a quien quería entrevistar era a vos.... porque bueno; como te
desenvolvés... y porque no falta mucho para que te den el alta, y puedas
reintegrarte a la sociedad.
Así que bueno...
me encantaría que alguien que esta a punto de salir de este infierno, me diga
como fué que llegó hasta aquí... y cuándo... si es que se puede saber... –
Bueno... – No
lograba componerse. Estaba como temeroso; y por mi lado, no pensaba bajarle la
guardia.
Por Ejemplo...
como te llamas, así empezamos por algo... –
Juan ... Juan
Fuló... – Dijo en forma pausada.
Ahora debería estar
más despierta que nunca, ya se había oxigenado y comenzaba a ser cuidadoso en
sus respuestas. De cualquier forma, le hacía una pregunta, y no dejaba de
mirarlo a los ojos hasta que la contestara por completo, intentando descubrir
algún tipo de destello, en esos ojos, que ahora, se mostraban totalmente
desapasionados.
¿ Fuló...? –
Dije alargando un tanto la silaba
¿ De qué
procedencia es ese apellido..?
Francés. –
Contestó lacónicamente.
Ah...
¿nacionalidad? –
Argentino. –
¿ Cuánto hace
que estas acá Juan..? –
Unos tres años
mas o menos.-
¿ Y tenés algún
apodo en especial...?
Mmhh ... no... –
Dijo dubitativamente....
¿ Y te acordás
de cómo o porqué llegaste aquí...? –
No... en esa
época sufría desmayos y no me acuerdo de casi nada.... –
Se me estaba escapando....
había vuelto a manejar los tiempos.
Se había puesto
nuevamente la coraza, y nada podía atravesarlo. Sentí que tenía que hacer algo,
si no lo quería perder para siempre, y lo hice....
¿ Porqué me
seguías los otros días...? – Le disparé a quemarropa
No... yo.... –
De pronto ví que se había vuelto a turbar, así que arremetí sin piedad.
¿ Que buscabas
en mi auto..? – No encontraba lo que responder, se
había quebrado.
Aquí me tenés...
¿ Qué querés conmigo..? ¿O qué querés saber de mí..? ¿ Porque me decís que sos Juan Fuló, si es mentira? No existe
ningún Juan Fuló, ni esta empadronado, ni tributa ni hay ningún acta de
nacimiento con ese nombre. Juan Fuló no existe.. ¿quién sos Juan..?
Estaba muy nervioso
y miraba para todas partes, sin poder mantener la vista quieta en ningún lado, mientras se mordía, o
rascaba el labio inferior con los dientes...
Su respiración
estaba mucho mas acelerada, entonces.... hizo un silencio, respiró profundo, y
por fín, casi sin mirarme, me contestó vencido.....
Es muy largo de
contar... es muy largo y muy intrincado.... hay muchas cosas extrañas, que no
entenderías... –
Tengo tiempo....
así que al menos intentalo... –
Lo que pasa, es
que necesito que me jures, que nada sobre mí persona saldrá editado. –
No sé... Porqué
tendría que hacer un trato, con alguien que me revisó el coche, y me estuvo
espiando.. –
Entre otras
cosas, porque te prometo que después de lo que vas a escuchar, vas a entender,
el porque de mis acciones.
Ah sí...
¿ Y qué te hace pensar que no te voy a mentir, que después que me
cuentes la historia que decís, no salga corriendo a divulgarla...? –
Tu perfil. -
¿ Mi qué..? –
Tu perfil...
como sos en tu trabajo en la editorial, tu familia; lo diferente que sos a tu
amiga Verónica.... –
¿¡Como..!?
– Dije como sacada de mí
¿ Cómo sabes
esas cosas...? –
Te investigué
Nora... –
Pero con qué
derecho... – Pero no me dejó seguir y me dijo...
¿ Vos acaso no
me investigaste a mi? ¿ O cómo es que sabes todo eso de mí..? ¿ o a vos el derecho te asiste..? ¿ o el
tema es que haya tenido más suerte que vos en el mismo empeño? ¿ Es eso lo que
te molesta?
Yo sé quién sos vos, en cambio, vos no sabés quien soy yo.... ¿ Esa es
la desventaja que te incomoda..? Bueno... ya vez... estoy dispuesto a
achicarla, a que estemos a la par: lo único que te pido, es que después de
contártelo, no empeores mi situación, editando lo que vas a enterarte.-
La verdad es que
no podía creer lo que estaba escuchando, aunque de alguna forma tuviera razón
en lo de investigarlo..... al fin y al cabo, yo había hecho lo mismo... Así que
a pesar de mi fastidio, me dispuse a escuchar, lo que tenía para decir...
Bueno... dale...
empezá a contar... – Le dije de mal talante.
Mirá... tenés
razón; yo revisé tu coche. Pero no para sacarte algo o por querer algo de vos;
sino para saber fundamentalmente quien eras; y sobre todo, de donde
venias. Edgardo me
había comentado al pasar que eras periodista, y temí que de alguna forma
estuvieras tras de mí. La segunda vez que
te ví, ( por casualidad) te ví sola y dando vueltas, y decidí seguirte para ver
que era lo que hacías, o para saber en que tenías interés. Cuando te diste
vuelta, lo único que atiné a hacer, fué escapar, pero bueno, nunca fué mi
intención asustarte ni molestarte.-
Pues te voy a
decir que no lo lograste. No solo me asustaste, si no que me fastidiaste, y no
tenés derecho a... – Pero de nuevo me
interrumpió.
Escuchame sin
interrumpirme por favor... Mi verdadero
nombre, es
Juan Alberto Ferlé, y si te interesa mi
identidad, podes verla... – No
terminó de decir
esto, cuando desde el interior de la campera, sacó una bolsa de polietileno,
que estaba atada con unos cordones. En el interior parecía haber unos papeles,
que ni bien terminó de desenvolver, pude ver que entre ellos había una serie de
documentos que uno a uno me fué pasando....
cédula, pasaporte, DNI, una tarjeta verde (green card) otra tarjeta del
tipo magnética, como para franquear el acceso de puertas controladas
inteligentemente.
Mientras
terminaba de desenvolver cada cosa, y yo las miraba, Juan seguía hablando.
Bueno, como
podés ver, soy argentino, tengo 39 años soy ingeniero en sistemas,(como decía
mi apodo, que me pusieron muy a pesar mío, y sin que supiesen que era verdad) y
soy viudo.-
¿ Viudo..? -
Si viudo, y si
tenés un poco de paciencia, te vas a enterar de las causas, y vas a ver, que no
soy tan loco como parece, ni tan mala persona como supones. – Dijo mirándome a
los ojos y agregó.
Me casé a los 28
años, después de volver de EE.UU. donde estuve becado con un master, también en
sistemas.
Al poco tiempo, tuve la “suerte” de que me llamaran de una empresa
americana que se había interesado en uno de los trabajos que presenté como
tesis de maestría. Dichos trabajos
habían llegado al conocimiento de esta gente, la cual decían estar interesados,
no solo en discutir la posibilidad de mi proyecto, sino en contarme entre sus
filas, y unirme, a otro proyecto ya en marcha, que por cierto, iba a estar a la
altura, de mi idoneidad. Me decían,
que antes de contestar, tuviera un contacto con ellos para lo cual se me
mandaba un baucher, con una comodidad en primera, en vuelo directo a New York
ida y vuelta sin ningún compromiso, ni
costo de mi parte.
También se me hacía saber, que si me decidía ir a contactarlos, sería
alojado en un hotel de excelencia.
Bien... como te
podrás imaginar, no pude menos que sorprenderme, ya que a pesar de que mis
notas estaban entre las de más alto nivel, y de que había tenido una mención
honorífica por los trabajos presentados, nunca pensé que se me solicitara con
tanta pomposidad, sobre todo cuando a pesar de tantos estudios, me encontraba
trabajando como data entry. Como
comprenderás, saltábamos de alegría. Qué más podíamos pretender,
para mí, un trabajo a la altura de mí capacidad, cosa que en mi propio país, me
era imposible conseguir, y no ya por mi capacidad, sino porque puestos de estos
niveles, estaban en las manos de los hijos de los conocidos del gerente, o del
amigo que tiene un conocido que vive en el country y que
blablablabla,..... es decir... jamás un
concurso, así que cuando llego esto era tocar el cielo con las manos, y para
Silvia, ( mi mujer) la tranquilidad económica, que nos permitiría, no solo
dejar de alquilar, sino buscar el hijo que tanto anhelábamos. Así que acepté y
en principio, viajé a ver de que se trataba todo.
Tal cual me pedían en la carta, llamé para confirmar el vuelo, y ellos
mismos se ocupaban del tema del alojamiento. Cuando por fin llegué, luego de un
aburrido vuelo de 14 hs. Se encontraba
ya en el aeropuerto un coche esperándome para llevarme hasta el hotel. No habían
mentido.... el hotel en que fui alojado, era poco menos que soñado, y aunque
había llevado mi mejor ropa, podía sentir, que de alguna manera, estaba a años
luz de aquel nivel. Subieron mi equipaje, y en la
conserjería, se me entregó un mensaje
donde me daban la bienvenida y se me hacía saber de que se me iba a
contactar prontamente.
Enseguida llamé a casa, avisándole de que había llegado bien, y contándole, de que me sentía poco menos que
un príncipe, que me habían recibido muy bien y que estaba esperando a que me
llamen. Ni bien corté me pegué un
baño y al salir, escuché que golpeaban la puerta. Era
un botones, trayéndome un nuevo mensaje, en el me decían que por hoy, preferían que descanse del
largo viaje, que podía disponer de todos los servicios del hotel sin cargo
alguno, y de que a la mañana siguiente, se me iba a pasar a buscar para una
reunión. Como dije antes,
el vuelo había sido pesado, así que después de leer el mensaje del botones,
bajé al Restaurante a cenar algo rápido e irme a dormir, para estar bien
descansado al otro día.
Había dejado encargado de que se me despertase temprano, así que a las
8.00 Hs. Cuando vinieron por mí, me encontraron desayunado, y listo para la
entrevista.
Se presentó ante mí, uno de los hombres de la compañía, a quien
acompañaban un secretario y una secretaria. Y por supuesto, nuevamente la
cháchara de estar contentos, y que
esperaban que luego de ver el ambiente de trabajo, en que iría a desenvolverme
decidiera estar entre sus filas.
Afuera nos esperaba un coche, que nos condujo a un helipuerto, donde
volamos hasta las afueras de New York donde estaba montada la dirección
central, a unos cuarenta minutos de helicóptero. Desde el aire, ya se podía ver la magnitud de la
construcción. Un gran hexágono central, desde
donde salían a su vez seis brazos, que unían a su vez a otros
módulos. El
acceso a diferentes niveles, estaba manejado en forma inteligente por una
tarjeta de identificación personal que funcionaba a su vez con un dáctilo
decodificador.
Se me fueron mostrando algunos de los proyectos en los que se estaba
trabajando en los diferentes módulos, y en cada uno de ellos, alguno de los integrantes
de dicho proyecto, se acercaba y me ponía al tanto de alguna de las bondades o
particularidades del desarrollo en cuestión. Diseño, matriceria, software, genética, industria, seguridad,
tecnología aplicada al agro, o al aeroespacio, y un sin fín de cosas que
lograron despertar, no solo mi curiosidad, sino mi asombro.
Realmente el entorno que me mostraban, era descomunal, y aunque aún no
había escuchado ninguna propuesta económica, interiormente, no solo lo había
aceptado, sino que no podía creer que me estuviera pasando a mí. En definitiva, cuando regresamos al hotel, y
quedé en contestar al otro día, ya había decidido tomar el puesto. Al
llegar a Ezeiza me esperaba mi familia y la de Silvia ya que se había encargado
de avisarles de mi regreso y de la aceptación del puesto, los padres de Silvia
habían viajado a Bs. As. Desde Rosario, que era donde vivían.
Si bien existe la ambigüedad, de que cuando una persona que queremos,
emigra, aunque sea para bien, o por trabajo, nos pone triste; en este caso
no existía. Todos
estaban contentos, ya que la propuesta era importante en forma, y también en
pesos, y esto sería de alguna manera, una mejora para toda la familia. Noventa
mil dólares anuales, dos semanas de vacaciones cada seis meses de trabajo, un
auto, y una confortable casa que la compañía ponía a nuestra disposición, ya
que viviríamos en un barrio que la misma ellos mismos tenían para su personal,
a unos kilómetros del “bloque” que era
como solían denominar a esa estructura hexagonal donde se desarrollaba la
compañía misma. Todo fué muy rápido . En
unos quince días arreglamos nuestras cosas y nos despedimos entre medio de
lágrimas y risas.
La suerte nos había sonreído, y antes de que lo pudiéramos pensar, me
encontraba atravesando un modulo del bloque en dirección a una oficina donde una placa de acrílico pegada
en la puerta decía. Juan Alberto Ferlé Ingeniero en sistemas. –
A esta altura
del relato pude sentir como un quiebre en su voz, y un profundo suspiro, que
dejó en el aire, el paréntesis de un silencio melancólico.
Por un momento
sus ojos, perdieron la vivacidad y el destello, más bien se tocaron con un velo
húmedo, que a pesar de todo, nunca llego a ser lágrima.
No quería
interrumpirlo, pero me pareció mejor buscar un lugar más tranquilo para seguir
escuchando lo que a todo ver, era una muy interesante historia, ya que me
parecía imposible, que estuviese creando semejante fantasía, así que le
propuse....
Perdón Juan, qué
te parece si vamos a comer algo por aquí, y me seguís contando. –
No... –
Yo invito Juan,
de veras.... –
No... te
agradezco.... trato de no salir ... a menos que no sea necesario... –
¿ Pero porqué..?
al fin y al cabo Edgardo me dijo que podías andar con toda libertad..? Es mas, no creo que estés lejos del alta. –
Si es por eso...
estoy seguro de poder empeorar antes de que eso ocurra... –
Pero no
entiendo.... ¿ De qué, o de quién te escondes..?
Bueno... estoy
intentando contártelo, así podes sacar tus propias conclusiones, pero mirá,
hagamos así... si deseas un lugar tranquilo, te puedo invitar a mi pieza, y
ofrecerte un té caliente... igual quedate tranquila.... que no soy un
asesino... –
Esta bien
Juan.... vayamos y te sigo escuchando... –
Nos pusimos en
marcha hablando de frugalidades, tal vez hacíamos referencia al tiempo, o a la
hora que era.
Llegamos a su
puerta, y mientras la abría me dijo con una sonrisa opaca...
Espero que
disculpes el desorden... –
Me sonreí de
compromiso mientras pasaba. A diferencia del comedor ( o del otro ambiente a
donde había estado) este era mucho más luminoso, y como había visto antes,
también tenía como en el despacho de Edgardo, una computadora, y un escritorio.
Veo que al menos
tenes comodidades... – Dije
Sí... gracias a
Dios me las he podido arreglar para estar un poco más tranquilo.
Bueno... algo ya te habrá contado Edgardo. Todo lo que aquí ves, estaba destruido,
sucio o en desuso, y fué muy duro arreglar todo sin medios. – Dijo, mientras
encendía una
hornallita en el
Office, y ponía agua a calentar.
Después de un
rato, regreso con dos tazas de té y
prosiguió su relato.
Bueno... al
final ya estaba trabajando, tal vez un poco desencantado... Bah.. es fácil desencantarse cuando se
cobra bien, pero lo mío no pasaba por ese lado.
Ya llevaba muchos meses
trabajando y como no había pasado más que de formar parte de algún proyecto ya
comenzado, esperaba ansiosamente el momento de probar mis condiciones, en algo
que realmente pudiese foguearme. Algo que fuese encabezado por mí. De cualquier forma, el entorno era bueno, y en
nuestras primeras vacaciones en Bs. As.
Dejamos a todos asombrados por las cosas que contábamos, y las fotos que traíamos. A pesar
de que el trabajo era arduo, solíamos ir los fines de semana a conocer los alrededores de New York, o ver algún
espectáculo, y por lo general nos quedábamos a dormir en algún hotel de la
zona. Los meses
siguientes, en cambio, fueron realmente agotadores, y creo que de alguna forma
fue por causa de que se estuviera
poniendo más atención en mí.
Se me había encomendado diseñar un sistema de seguridad para una base de
datos virtual en el ámbito de defensa. Trabajo que no solo hizo que no pudiera
tomar vacaciones, sino que trajo innumerables discusiones con Silvia, ya que la
presión era demasiada.
Pasaba semanas sin salir del bloque, y esto hacía que Silvia viviera en
un estado depresivo y nervioso, que era feroz. Al final, terminé el
proyecto, con gran satisfacción del “directorio” y nos tomamos por fín, las
vacaciones que tanto nos merecíamos; pero Silvia no era la misma persona.
Habíamos alquilado una cabaña enorme, en Lanesborough, a orillas del lago Mowauk .
Las tardes eran apacibles, y a la
caída del sol, solíamos sentarnos en un sillón que estaba en el alero de la
casa, para charlar; y en cada una de las charlas, afloraba en ella, la decisión
de volvernos a Argentina. Decía que no soportaba el ostracismo
en que nos habíamos metido, ya que a pesar de manejarnos más o menos bien con
el inglés, había resultado hacer muy pocas migas con las mujeres del barrio. Es
más, decía que en la mayoría de las casa sentía que pasaba lo mismo, la mayoría
de los esposos trabajaban mucho, y como
todos eran extranjeros, a ellas, es decir, a nuestras mujeres, se les hacia muy
difícil no solo hablar, ya que algunas ni siquiera sabían algo de ingles, sino
compartir, tan diferentes filosofías de vida.
Ella decía, que no soportaba más, tener que esperar que yo regrese para
poder hablar con alguien, ya que en el barrio, se veían prácticamente por
casualidad, como si cada quien estuviese encerrado solo en su propio mundo,
como escondiéndose unos de otros. Me decía que se había dado cuenta, (sobre
todo en el supermercado del pueblo) de que había en el barrio, alemanes,
israelíes; árabes; Japoneses, nosotros; y algunos, que por desconocer su
idioma, no sabía de donde provenían.
Yo le explicaba, que tal vez habían reclutado lo mejor de los diferentes
master de cada países, pero no le alcanzaba, decía que se sentía muy sola. Que
en todo caso, ya habíamos hecho un poco de dinero como para estar tranquilos, y
que no le importaba el estar un poco menos holgados económicamente; que
prefería volver.
Para mí, cada una de
estas discusiones, significaba un desgarro. Yo estaba encantado, o ciego, con
mi trabajo; y probablemente no veía lo que estaba sucediendo, pero me rehusaba
a dejar lo que cada día me costaba más, es decir.... posicionarme en la
compañía.
De cualquier forma, el estar de vacaciones , quitó un poco de presión, y
para cuando volvimos, ya estábamos muchísimo más relajados, aunque igual lo
vivimos como momentos muy duros, y muy caros para nosotros. Aún
así Silvia quedo embarazada, lo que de alguna forma vino a poner paños fríos
sobre nuestra recalentada relación.
Una tarde nos vino
a visitar a la oficina Grawes.... Bill
Grawes; el que me había mostrado la planta, en aquel primer viaje; y uno
de los contacto con el directorio.
Juan... – Me
dijo. – Me gustaría que esta noche, usted y su esposa nos acompañen a
cenar en mi casa... –
De más esta
decir, que de alguna manera era lo que estaba esperando, ya que colegí, de que
nadie nos invita a cenar por nada. Evidentemente, me iban a hacer
alguna proposición. Recuerdo que llame temprano a
Silvia y le pedí que prepare su mejor vestido.
Bill vivía en nuestro mismo barrio, a unas seis o siete calles, nada más
que su casa, se hallaba en la parte del barrio donde estaban los directivos, y
jefes. Era por supuesto, muchísimo más grande que la nuestra, y disponía de
varias cocheras, jardines y una espectacular piscina, entre otras cosas. Aunque
a decir verdad, se lo veía muy poco.
El recibimiento, tanto de él como el de su esposa, fué muy gentil, y les encanto que lleváramos
champagne. Mientras
Silvia se iba con Lesly ( la esposa de Bill ) pasamos a un gran living, donde
había un grupo de personas a quien me presentó de inmediato. Ellos ya estaban
compartiendo alguna charla que se veía informal; Bill me acercó y quedamos como
en el centro de un semicírculo.... entonces, comenzó la presentación señalando
con su brazo levantado, a cada uno de ellos.
Mihail
Zcherviv... Licenciado en Psiquiatría, y un estudioso en programas de
aplicaciones a enfermedades motoras. Brian Swampsom... Asesor del
ámbito de defensa para el área del medio oriente.
Mohen Mholi ... Doctor en genética neuronal Nedler
Brushej ..... Ingeniero en Ciencias de
la Comunicación con especialización en Enlaces Satelitales. – Terminó de
presentármelos,
hizo un pequeño
paso hacia atrás, y extendiendo su mano, agregó....
Señores.... les
presento a Juan Alberto Ferlé, Ingeniero en Sistemas y una de las mejores
mentes de que dispone la compañía... – Yo sentía
que no entraba
en mí mismo.
Estaba
terminando aún de saludar, cuando levanto la voz sonriente y nos dijo a
todos...
Como ven ...
esto no se trata nada más que de una cena social. Sino más bien, de una
presentación en sociedad; y mientras nuestras respectivas mujeres van
preparando la mesa, voy a hacerle unas preguntas a Juan que ya se la he hecho a
ustedes... – Dijo mientras
servia whisky
generosamente en un vaso.
Hemos estado
fijándonos en su desempeño, y realmente nos place el crecimiento que ha venido
demostrando con su actitud hacia la compañía, y tenemos la seguridad, que junto
con estos colegas suyos, sería la persona que nos estaría faltando, para
comenzar un proyecto muy especial. –
Bueno, gracias
por contar conmigo... – Dije humildemente, pero no
me dejó seguir.
No, de ninguna
manera... pero escuche, porque aquí vienen en realidad las preguntas... ¿Le
gustaría digamos.... duplicar sus ingresos..? ¿ Mudarse a otra casa mucho mas
grande...? Ya que como sabemos, se va a
agrandar su familia... – Dijo con una sonrisa enorme y mientras hacía
participes a todos de la noticia del embarazo de Silvia, y yo quedaba como centro de los saludos de todos...
Por supuesto,
que en lo que se refiere a su área, usted sería el jefe, el que comandaría el
desarrollo y la investigación...? Inclusive, hasta dispondría de más tiempo...
cosa que siempre es bien recibido por nuestras mujeres... – Dijo mientras no
dejaba de sonreírse.
Parecía mentira
tanto tiempo esperando esto, y se me estaba dando en este mismo momento....
Como es lógico,
le contesté que sí a todas sus preguntas, luego siguieron una serie de
conversaciones con los otros integrantes del grupo.
Nos dijo que
cada uno de los allí presentes, formaba parte de este nuevo proyecto, y a quien
la gente del “directorio” se había encargado personalmente de elegir, por su
perfil para con la compañía.
Por cierto que
nunca conocimos al directorio, pero se decía que eran unas veinticinco
personalidades, millonarios todos ellos, entre los que habían políticos,
industriales, religiosos, y financistas de varias nacionalidades...
La cena fue
informal, a pesar de que nuestras respectivas mujeres, como antes dije, no
hablaban un ingles fluido, pero de alguna manera, Lesly estaba preparada para
lidiar con esto; ya que todos, excepto nuestros anfitriones, éramos
extranjeros....
Como te decía...
todo fue muy llevadero, ya que la
reunión estuvo excelentemente preparada por la mujer de Bill.
Siempre envidié
esa actitud de anfitrión y de organizar
eventos que tienen los americanos. Ya a
los postres, la voz de Bill lleno el comedor....
-Now we let to
the women and we make serius thigs... – Dijo, que viene a ser algo así como “
dejemos a las mujeres y hagamos cosa serias “
Así tomé
contacto por primera vez con “Key Proyect one” el proyecto en que me iba a
desenvolver por dos largos años, y donde comenzaría la tragedia de mi vida.
Nos levantamos
como te dije tras una seña de Bill y pasamos a una especie de sala que quedaba
como saliendo hacia los fondos de la casa.
Era una especie
de sala de conferencias, con una pantalla y un retroproyector, había una gran
mesa con sillas a los costados, sobre la cual estaban dispuestas una serie
de carpetas , que se encontraban dadas
vuelta.
Ni bien
terminamos de pasar, asombrados por la producción de la presentación, Bill tomó
la punta de la mesa, y desde ahí, nos invitó con un gentil ademán, a que nos sentemos en los lugares que
teníamos designados, pidiéndonos que no diésemos vuelta ni abramos las
carpetas.
Luego de una
introducción del cómo y porqué “el
directorio”.... ( en realidad ahí fue la primera vez que Bill llamó así a la
compañía.) había llegado a ser lo que era, nos pidió que sin abrirlas, diésemos
vuelta las carpetas.
Eran carpetas de
cuero negra, en donde en letras de plata, podía leerse nuestro nombre y bajo
él, como presidiendo, el titulo... “ Key Proyect One”.
Se nos
especifico; que de ahora en más, lo que se nos iba a decir, debería ser secreto
aún, para nuestras propias familias.
Que se trataba
de un proyecto de defensa, en la que existían varios módulos que lo componían,
y de cuales nosotros, seriamos directores de ellos.
Que posiblemente
sería la ultima reunión que tuviésemos juntos, ya que cada modulo trabajaría
por separado, y en lugares físicos diferentes, y que sería él, precisamente, el
que coordinaría las diferentes áreas.
Después de
reiterarnos nuevamente la más cerradas de las reservas, nos dijo que, habíamos
sido especialmente elegidos para esta tarea, por nuestro desempeño, y a través de una exhaustiva
investigación de nuestra vida, y nuestro entorno, cosa que nos pareció
demasiado grandilocuente, hasta que dijo , que podíamos abrir las carpetas.
Fué una de las
mayores sorpresas.... mi carpeta por ejemplo ( que calculo mantendría la misma
forma de las otras) comenzaba con una foto, un numero de legajo, mi titulo, y
las diferentes maestrías y cursos que había hecho, y luego... toda una serie de
detalles personales, que llegó a abrumarme por considerarlo una intromisión a
mi privacidad.
Nombre de mis
padres ,de mi esposa y los padres de ella, acompañados de un comentario de su
desenvolvimiento social, colegios a los que había asistido prácticamente desde
la secundaria y detalles desde mi llegada a EE.UU. paso a paso, en lo laboral y
en lo social, en donde incluían, cosas tan intimas, como fotos de donde
habíamos ido a vacacionar.
Creo que de
alguna forma, todos sentimos el mismo malestar, ya que con intermitencia, todos
nos mirábamos unos a otros, sin comprender tamaña intromisión...
Luego de unos
minutos de dejarnos revisar las carpetas, Bill quebró nuevamente el silencio.
Esta vez con una
vos mucho mas pausada y un tono mucho más severo, nos pidió que dejásemos de
leer, nos pedía disculpas por la franca
violación a nuestra privacidad, y nos explicaba, que la importancia y las
características del proyecto, era de tal magnitud, que hacía que toda seguridad
fuese poca. Lo que de alguna manera, le sumaba a todo esto, mucho más misterio.
Nos volvió a
pedir por enésima vez, que se mantuviera en secreto nuestra labor, y que
descontaba.... que todos, serían de la partida.
Recuerdo que
cuando puntualizo esto, otra vez todos nos miramos, aún sin saber porque, o tal
vez, esperando ver en el rostro de los otros la aprobación o el reparo.
Bill
manejaba muy bien los momentos, luego
de estas palabras, dejó como unos segundos sin esgrimir vocablo, mientras como
dije las miradas se sucedían a cortos golpes pero en general. A pesar de
aquello, nadie desistió de pertenecer al proyecto, y así supongo que lo
entendió Bill, al hacernos entrega de un sobre, dentro del cual había una
tarjeta codificada, para acceder a áreas restringidas dentro del bloque, que sería, donde comenzaríamos en principio nuestra
labor.
Pero el show no
terminaba.... “ no todo sería solo trabajo” había dicho.... ya que tendríamos a
partir de ahora, dos semanas de vacaciones, en un lugar que la compañía ya
había destinado, y que la llave que también se encontraba en el sobre, era del
coche que se hallaba en la cochera de dicha casa.
Que por la mañana se nos iba a pasar a
buscar, y que en el transcurso de los días, nos iban a contactar, para la
información total del proyecto y para el requerimiento de equipo y personal...
Que como se nos
había dicho, todo corría por cuenta de la compañía, y que desde ya descontaba
el éxito de este proyecto.
Que las carpetas
quedaban ahí, que se daba por terminada la reunión, y que pasáramos al living
nuevamente, para beber un exquisito
champagne y brindar por el futuro...
Cuando regresamos,
encontramos a nuestras mujeres, en una amena charla sobre ropa y cocina.... al
parecer y de la mano de Lesly habían encontrado un punto de unión para lo del lenguaje, ya que todo era
un parloteo vivaz.
Ni bien nos vieron, Lesly le dijo a Bill algo
así como basta de trabajo por hoy... Y
sirvió champagne, a lo que Bill se unió levantando su copa e invitando a un
brindis...
Brindemos por
las vacaciones que se han ganado los muchos con su merecido esfuerzo. –
Fué una sorpresa
para nuestras mujeres, que comenzaron a gritar y reír, mientras Bill ( que lo
maniobraba todo ) no se conformó con eso, sino que arremetió con...
Si.... no
solamente vacaciones, sino por supuesto un ascenso, y la mudanza, a una casa mas grande en la parte jerárquica
de la villa... –
Bueno... ahí fué
realmente la explosión, nos abrazaban, daban gritos, saltaban... era una
verdadera algarabía.
Yo por mi parte
miraba a las mujeres, a Silvia particularmente, a quien hacía mucho tiempo no
la veía tan contenta, y lo miraba a Bill... sonriente... sabiendo que las tenía
donde las necesitaba; y poniéndole el
broche de oro, fué en nuestra ayuda diciéndoles....
De cualquier
manera, no habrá muchas explicaciones de parte de sus esposos, porque el
proyecto es secreto, así que espero a que nos ayuden, y ayuden a sus esposos no
preguntando demasiado, para que puedan trabajar tranquilos.
Bien como dijo Lesly, basta de trabajo por hoy y a brindar que mañana
salen de vacaciones. -
Todos alzamos
nuestras copas y brindamos, la alegría.... realmente desbordaba.
Todo lo que
había esperado, y por lo que tanto habíamos luchado, se nos estaba dando en una sola noche.... ¿
Qué mas podíamos pedir..?
Una mejora
material y profesional; más tiempo para estar juntos, la emoción me embargaba y
Silvia se apretó fuerte contra mí acompañándome, toque su panza, y presentí que
desde ahí, el estaba también riendo en esta fiesta.
Ni bien salimos
y nos despedimos de los Grawes ya en el auto, comenzó la lluvia de preguntas;
Silvia poco menos que saltaba en el asiento, y quería que le cuente; en
realidad, ella tampoco podía creer lo que escuchaba.
Comencé a
decirle, que íbamos a tener mas tiempo, que iba a ganar el doble, y que nos
mudaríamos a una casa más grande.
De precavido,
había dejado una botella de champagne en casa, todo era felicidad, y comenzamos
a preparar las valijas, ya que a las 8.30 hs. pasarían a buscarnos, y luego...
dejaríamos que la pasión haga lo suyo.
Al otro día a la
mañana, con la puntualidad que los caracterizaba estaban el la puerta de casa
para llevarnos.
Primeros fuimos
hasta el bloque, donde para nuestra sorpresa, nos embarcaron, en un helicóptero
derecho hacia Palmer Springs.
Después de unos
50 minutos de vuelo, aterrizamos al costado de una casa de campo, vecina a un pequeño bosque de castaños, al que
cruzaba un hermoso arroyo de unas aguas límpidas, como no recuerdo haber visto.
Parecía un
sueño, pero ahí estábamos.
Nos recibió una
señora mayor, quien salió a nuestro encuentro ni bien descendimos, la que dijo
ser el ama de llaves y nos informo, que la casa estaba acondicionada para
nuestra estadía.
Nos mostró las
diferentes dependencias y nos dejó un teléfono por si necesitábamos alguna
cosa.
Se despidió de
nosotros deseándonos que la pasáramos bien, y se encaminó hacia el “pájaro”
(que es como llamaban ellos al helicóptero) que la llevaría de vuelta a
la compañía.
El piloto nos
saludó con la mano en alto, y nos prometió, con una sonrisa, volver en quince
días.
Nada podía estar
mejor... la felicidad nos llenaba por
completo.
Ni bien nos
quedamos solos, volvimos a recorrer la casa paso a paso, admirando por cierto
los detalles de buen gusto, que tenían sus diferentes ambientes, y comprobamos,
que tal cual lo había dicho la señora, sacando un ambiente que se encontraba
vacío, la casa, estaba totalmente equipada.
Pasamos unos
días extraordinarios, el lugar era soberbio, y estar ajenos a todo, nos venía
bien para reencontrarnos, y sanar algunas heridas.
Alguna tarde,
solíamos ir hacia el pueblo, a unos quince kilómetros, para comprar alguna
cosa; pero por lo general, pasábamos casi todo el día al costado del arroyo, o
caminando... o amándonos con voracidad mientras soñábamos con el futuro.
Poco antes de
que terminaran las vacaciones, al día once o doce, tal vez escuchamos una mañana, el motor de un helicóptero.
Lo que me llamó
la atención, es que fuera el propio Bill quien nos contactara; pero lo recibí
gustoso, sobre todo porque quería
agradecerle en persona, la deferencia de alojarnos, en este lugar paradisíaco;
así que ni bien lo ví, salí a su encuentro....
- Bill... ¿como agradecerte esto..? Es sinceramente
extraordinario - Estaba en medio de
estos dichos, cuando se nos acopló Silvia, quien también lo saludó y lo invitó
a pasar.
¿ Supongo,
que me recibirán con un desayuno
decente no...? – dijo con su habitual cordialidad, y agregó...
Yo por mi parte
les he traído un poco de diarios y revistas, como para que vuelvan a la
realidad; y por las dudas... donas.... – Dijo
mientras ponía
una caja sobre la mesa. Entonces todos reímos.
Silvia mientras
tanto salía rumbo a la cocina para preparar algo para desayunar...
- Bueno, me
alegro de que la estén pasando bien. Les tengo muy buenas noticias. La
primera es que, sus vacaciones de alguna forma se alargan. Como se esta
demorando un tanto, el reacomodamiento en el bloque, de los diferentes módulos,
se podrán quedar unos días más, en realidad no se cuantos, pero calculo que al
menos una semana más, aunque de cualquier forma, esto habrá de retrasarnos; un poco pensando en eso, es que me serví traer
algo de equipo para acá, como podés ver.-
En ese momento,
volví a mira por la ventana, y pude ver
que varias personas, trasladaban desde el pájaro, una cantidad enorme de
equipo.
Traje un buen
equipo, como para que vayas adelantando algo de tarde en tarde. Internet
satelital; video conferencia; red virtual en directo con los servers del
bloque.... en fín, algo digno, como para que termines con un buen training tus
vacaciones. De
cualquier forma, no se preocupen... los muchachos lo tendrán instalado en unas
horas. En las cuales, si quieren, podría yo invitarlos a comer en mi barco....
así que desayunemos.... y a la mar... – dijo, mientras sacaba de su morral, dos
gorras de capitán, la que nos puso respectivamente a mí, y a Silvia, que volvía
con una fuente de frutas, y café.
¿ Que es esto...? – Dijo Silvia riendo y escuchando
de muy buen
agrado la
noticia, y la invitación de Bill; mientras a nuestro alrededor, cinco o seis
técnicos, comenzaban a acarrear el equipo.
El desayuno fué
ligero, y me explicó que el equipo, sería instalado, en un desván, que había en
el primer piso, al que nosotros ya
habíamos visto, e incluso, habíamos comentado lo raro de que este ambiente,
permaneciera vacío.
Partimos en el
mismo helicóptero, rumbo a su yate, y en el mismo camino Bill se la paso
hablando todo el trayecto con Silvia, sobre todo respecto a las vacaciones y la
cabaña; teniendo que aguantar, las ponderaciones que Silvia no daba abasto para
hacer....” estos días fantásticos” “el bellísimo lugar” “ La hermosura de la
casa” , blablablabla.........
Realmente no mentía, para los dos, habían
sido las mejores vacaciones de nuestras vidas
Fue entre medio
de esta conversación cuando Bill le dijo...
Bueno... tal vez
ustedes no entiendan porque les hago tantas preguntas referente a su estadía aquí. Hace un rato le dije a tu
esposo, que les tenía buenas noticias. Bien... la primera ya se la dí a su
esposo, que fué la de que se alargan un tanto sus vacaciones, pero la
segunda, la guardaba para dársela a
usted. – Y mientras me
miraba a mí de
reojo, y se sonreía, saco del costado del asiento un maletín, desde donde
extrajo una carpeta, que depositó en sus manos.
La misma
contenía unos papeles, que enseguida fueron leídos por Silvia mientras su cara
cambiaba de colores...
No entiendo...
qué es esto... – Decía mientras su cara parecía estallar
de la emoción...
Bien... – Dijo
haciendo una pausa entre las palabras.
Esta es la otra
sorpresa. La escritura a su nombre, de la casa que
están habitando
en estos días... –
Nos habíamos
quedado mudos, nos mirábamos impávidos sin decir nada, pero no hizo falta,
porque fué Bill quien retomó la palabra.
Sí... en
realidad era una de las mejoras para los que van a trabajar en este proyecto,
nada más, que primero queríamos estar seguros de que nuestra elección, ( a la
que llegamos por una serie de pautas sobre su perfil) era realmente de su
agrado. De no ser así, hubiésemos buscado otra opción.
Pero
bueno, visto que les ha gustado, creo que solo me resta desearles felicidad en
su nuevo hogar.-
Realmente, esto
superaba todos los limites. Silvia, tardó un montón de minutos y muchas
lágrimas en recuperarse.
Bajamos por fin
en el yate de Bill, con nuestra carga de euforia.
Lesly nos
esperaba con una copa de champagne en
la mano...
Felicidades... –
Dijo mientras nos abrazaba y nos daba una copa a
cada uno.
Por las caras de
alegría debo suponer que Bill ya les dió las buenas
nuevas...
Bueno, basta de emociones, brindemos y vamos a divertirnos un poco..-
Dijo Lesly
mientras agregó...
Dejemos solos a
estos marineros.-
Ni bien nos
quedamos solos con Bill y mientras despegaba el piloto, aproveche para
agradecerle todo lo que había hecho por nosotros, mientras él me contestaba...
De ninguna
manera Juan... ya nos beneficiaremos luego, con su labor. A propósito de su trabajo, creo que es un
buen momento para contarle, que es lo que necesitamos de su área. De paso ya va
viendo el tema del equipo, ya que por ahora preferimos que sea una etapa
personal, para que la posible fuga de datos, sea mínima, y salvable. –
Bill manejaba
perfectamente los entornos para cada conversación, por eso no me extraño cuando
hizo ese largo suspiro, y oteó el horizonte, como dándole marco a lo que iba a
decir.
Ahora tomaba ese
porte más circunspecto, mientras se daba vuelta para mirarme a los ojos y
comenzar a hablar en una forma simple, pero pausada.
En principio,
necesitamos un programa de cobertura, destinado al sector de defensa e
inteligencia.
Estamos pensando, como es lógico, en un programa que no pueda ser
hakeado bajo ningún motivo. Algún tipo de codificación revolucionaria.
Diferente a las que hay en juego. Esto es en lo que sería una primera fase, y
tal vez la menos importante, o por decirlo de alguna manera la que menos nos motiva, ya que tenemos algún tipo de
programa muleto, por si llegara a pasar algo. El verdadero desafió, sería la
segunda fase, en la que necesitaremos desarrollar, un programa de intromisión;
un verdadero programa fantasma, que se a capaz de hackear a otros, pero tapando
absolutamente todas sus huellas, y la tercera y última parte, sería la creación
de un programa residente no detectable, y ejecutable a partir de una orden
exterior.
Es decir, cambiar la cobertura
de inteligencia y defensa y hackear dejando un ejecutable que no se detecte,
listo para actuar cuando lo necesitemos, ¿ comprende..? –
Si..... ¿ y que
sería lo anexo a ese ejecutable..? –
De eso.... se va
a encargar otra área Juan....
Por ahora, solo necesitamos que trabaje en estas tres fases. Por cierto,
inteligencia ya esta trabajando en conseguir los programas de defensa de las
diez potencias más importantes, así que calculo que en una semana a más tardar,
los tendremos cargados en el Server del bloque como para que empiece a valerse
de ellos. –
En línea
general, nada de lo que pedía era imposible, es más, hasta podría decir que en
línea general, siempre pensé en algo más difícil.
De cualquier
forma, el trabajo iba a ser arduo.
Solo me incomodo
(por decirlo así) la proposición de dejar un ejecutable sin saber el contenido
de que función la anexarían. Pero a decir verdad fue tan solo un instante. Una
estrella fugaz, a la que uno ve un instante, y que después ya no volverá.
Le dije pues
alguno de los equipos que necesitaría, y la forma en que querían que fuesen
conectados; aunque también les dejé saber, que por ahora, con los equipos que
me habían traído, según lo que me dijo él, alcanzaba como para comenzar, y que
por el tipo de trabajo que había que desarrollar, hasta que estuviera en la
etapa de pruebas sobre otros programas, no necesitaría de nadie que me secunde.
Es más, que
tranquilamente podía yo, comenzar a desarrollar el programa desde casa, Ya que
con lo que se estaba instalando, más la posibilidad de entrar en red con el
bloque, era más que suficiente para esta instancia.
Me dió el Ok. Y
me dijo que siendo así, si yo lo prefería, podía trabajar directamente desde
casa hasta que viera la necesidad de un
espacio más grande, ya que de cualquier forma, podíamos estar en continua
comunicación, por lo que daba por terminada esta reunión, y porque Silvia y
Lesly ya estaban de regreso.
Ni bien se nos
acoplaron, subimos todos a cubierta para gozar de un hermoso día de sol.
Pasamos un día
muy divertido y distendido, ya que los Grawes eran muy amenos y sencillos.
Bill había
conseguido unas hermosas langostas las que cocinó con fina devoción y acompaño
con un exquisito vino del Rhin.
Un poco antes de
caer el sol, Bill recibió un mensaje por radio, avisándole , que ya se había
terminado la instalación de los equipos, entonces me tomó del brazo, y me
dijo...
Ven... vayamos a
ver, que tal hicieron el trabajo mis muchachos... –
Nos dirigimos
entonces hacia el puente, en donde me pidió que me sentara a una PC, que tenía
en la sala de mandos, y que tipeara la IP de casa... Por unos instantes me
sorprendió, y me quede mirando fijamente los ojos de Bill, que como era de
esperar, dibujo en su rostro, una suspicaz y enorme sonrisa mientras
agregaba...
Por favor
ingeniero.... no hagamos esperar a los técnicos... –
Tecleé entonces
los números de la IP a que hacia referencia, e inmediatamente entre en video
conferencia con uno de los técnicos que estaban en casa, y que daban con esta
prueba, terminado su trabajo.
Solamente me
decían que quedaban unos retoques sin importancia, y esperar a que lleguemos
para partir, Bill, aprovecho entonces el mismo ordenador, para avisarle al
pájaro que nos viniese a buscar...
Bueno... – Me
dijo sonriendo. –
Las herramientas ya están en tu casa....
sorpréndenos. – Y me
estrechó
fuertemente la mano. Nos despedimos, no sin antes devolverles la
gentileza, de una invitación a nuestra casa, y fuimos hacia cubierta esperando
a embarcar, ni bien llegase el helicóptero.
Bill esta vez no
fué de la partida, así que retornábamos solos, mientras los técnicos terminaban
de dar unos retoques..
Como es de
suponer, nuestro regreso estuvo colmado de risas y emociones, y a ambos, nos
parecía estar viviendo un sueño..
Yo no terminaba
de digerir aún lo que estaba pasando, y si bien sabía que me encontraba
preparado para esto, la tamaña responsabilidad del proyecto, hacía que sintiese
una extraña sensación, de ansias y nervios.
Llegamos casi,
cuando el sol caía.
Los técnicos
rápidamente cargaron sus cosas, y me dejaron una carpeta, con las direcciones y
números de IP que podía necesitar, y unas instrucciones para el enlace
satelital.
De más esta
decir, que ni bien se fueron los técnicos, me senté al equipo para ver lo que
tenía.
También en esto,
se superaba las mas exigentes expectativas.
Me habían dejado
dos maquinas en red a un Server personal, y una tercera, con una base de datos
virtual en red, con el bloque. Impresoras aceleradores, decodificadores de
algoritmo, en fín, más que suficiente, para comenzar el desarrollo que iba a
comenzar.
De cualquier
forma, decidí aún tomarme unos días, previendo que lo que vendría por delante
no sería fácil.
Estaba
convencido de que serían días de muchas horas de trabajo y concentración; y
pretendía no romper ese regusto de encantamiento en que flotábamos por esos
días.
No pude haberlo
pensado mejor.
Una vez
comenzado el proyecto, me enfrasque de lleno, en lo que más tarde Silvia
llamaría “el laboratorio”.
Fueron horas de
tensión, y días sin descansos, así que el tiempo corrió veloz, y mucho antes de
lo que yo mismo había previsto, tenía adelantada la primera fase del
desarrollo.
Coincidió
también, con la llegada de Luciana, nuestra hija, y con ella también, el
milagro de llantos y pañales.
Todo era nuevo y
hermoso, y día a día, descubríamos en la beba, un gesto nuevo, o una nueva morisqueta
.
Antes de que
cumpliera los cuatro meses, terminé por fín la
primera parte del proyecto, y decidimos tomarnos tres semanas de
vacaciones, para que los abuelos, conozcan a su nieta.
Hubo llantos de
emoción, y el tiempo se nos fué de las manos con una rapidez espantosa.
Nos fuimos con
la promesa de que para el primer cumpleaños, les íbamos a mandar los ticket
para que todos festejemos allá, ya que me sería imposible volver a viajar.
El regreso fué
en silencio, premonitorio tal vez de los días que vendrían por delante.
Ni bien
volvimos, decidimos dejar definitivamente la comodidad que teníamos en la
villa, ya que casi no iba para el bloque, y si alguna vez, por necesidad tenía
alguna reunión, “ el pájaro” como nos habíamos acostumbrado a llamar al helicóptero,
siempre estaba a mi disposición.
El primer añito
de Luciana, como dije, la pasó con todos sus abuelos, aunque prácticamente sin
mí, ya que pasaba hasta tres o cuatro días sin salir del laboratorio, y
prácticamente, ni pude atender a mis padres.
La presión era
insoportable, y para cuando terminé con la segunda parte del proyecto, no solo
no me había dado cuenta, de que se habían ido sin que los salude, ( me refiero
a mis padres y a los de Silvia ), sino que los problemas habían vuelto.
Silvia lloraba
todo el tiempo, y yo me había vuelto hosco e irascible.
El poco tiempo
que estaba en casa sin trabajar, me la pasaba durmiendo, o quejándome por todo,
por momentos le gritaba por cualquier cosa, y si bien me daba cuenta.... no
podía evitarlo.
Fué la época en
que empecé a trabajar en la última, e infeliz parte del proyecto.
Bill se había
puesto realmente insoportable.
Preguntaba continuamente por los adelantos, y me
llamaba casi a diario.
Ya había
presentado dos trabajos finales, los
cuales se me decía que eran incompatibles, para el tipo de ejecutable. Y de
alguna manera, volvió a resurgir aquella primera duda.
Ya había
intentado dos veces sin tener éxito de enterarme, que tipo de ejecutable era, y
solamente conseguía que me dijera que eso pertenecía a otra área.
Precisamente,
una de las ultimas discusiones con Bill, partieron de ese tema.
Le había dicho
que si bien entendía las reservas del caso, el también tenía que entender, que
yo jugaba de su lado, y que sabiendo yo, que era ese anexo a ejecutar, sería
para mi mucho más fácil de compatibilizar.
Pero fue peor.
Todavía puedo recordar, con que fastidio
cortante me contestó, y hasta con un tono bastante alto de voz.
Mire Juan...
esperamos que sea la última vez que tengamos que hablar de lo mismo. A
usted no se le paga lo que se le paga para que se mas fácil, ni para que sepa
más de lo que tiene que saber. Este nunca fue un proyecto
ordinario, y usted lo sabía. Ahora estamos reclamando
únicamente por lo que pagamos, y con las reglas que usted, ya había
aceptado. En todo caso, si es que
quiere descansar, o se siente agotado, preferiría que se tome una semana de
vacaciones.......
pero que quede claro, que no voy a tolerar otra discusión sobre el mismo
tema.... –
Me levanté del
asiento, y sin decir nada me fuí.
Atrás mío,
todavía se escuchaba la voz de Bill diciéndome algo.
No me dí vuelta
para nada y salí del bloque a largos pasos y masticando odio.
El piloto me
estaba esperando en el pájaro, y sin preguntar, puso rumbo a casa.
Cuando llegue,
Silvia acomodaba unas ropas, y la nena dormía.
Me sentía
cansado... Le pregunte si quería tomarse unas vacaciones...
Cuándo... – Me
dijo
Ahora... – L e
contesté
Tomamos solo
algunas ropas y partimos rumbo al aeropuerto, sin tener muy claro adonde ir.
Por mi parte
había dejado una respuesta para Bill en mi buzón, que sabía lo iba a desesperar.
De alguna manera
era mi venganza.
Él, que todo lo
manejaba y todo lo tenía que saber, iba a perder mi rastro por unos días., y yo
sabía que para él, esto era lo peor.
El mensaje lo
había dejado en mi ordenador, con una la función de contestar cuando desde
algunas de las máquinas de Bill, se conectase o intentase conectar a la mía, y
decía...
Bill Acepto tu moción de descanso. En una
semana te llamaré.
Juan
Ni yo mismo
podía creer que hubiese tomado tal decisión.
Ellos, que
continuamente nos obligaban a dejar la dirección de donde íbamos, ya que
aducían que era por seguridad hacia nosotros... iban (al menos por unos días )
a perder el control sobre mí.
Manejé un montón
de horas.
El fastidio aún
no se me había pasado, y eso me mantenía despierto.
Llegamos por fín
al Kennedy , y embarcamos justo en un vuelo directo a Madrid.
Para tratar de
que no sigan mi rumbo, Silvia saco los boletos en efectivo y así fué como
partimos.
Atrás quedaban
ocho meses de presión y trabajo....Bien me había ganado huir una semana...
Ni bien
abordamos me dormí profundamente y el resto del viaje me sumí en un silencio
cerrado.
Silvia por su
parte no se animaba a preguntarme nada, aunque sabía que había
algo que no andaba bien.
Antes de llegar
a Barajas, intento algunas sonrisas y un humilde comentario...
-Mirá...ya hemos
logrado bastante Juan.... ¿ No querés renunciar y volver a Bs.
As.?-
Yo no quise
cerrar el tema y le contesté....-Después hablamos...querés?-
-Bueno_ Me
contestó agregando_-Yo no necesito más plata Juan.... lo que necesito es que
volvamos a estar bien... lo podes entender?-
-Ok... te
prometo que lo charlamos antes de volver a trabajar....-
Yo sabía que no
se conformaría, pero no estaba como para discutir nada.
Yo también
estaba cansado de todo aquello, aunque tal vez no lo demostraba.
Siempre había
querido conocer España y a pesar de no estar totalmente relajado, sentí que el
viaje me había sacado un peso de encima.
Retiré dinero de
un cajero y en el mismo aeropuerto alquilamos un coche utilizando el nombre de soltera de Silvia.
De cualquier
forma sabía que si en verdad lo querían, en unas horas a mas tardar sabrían de
nuestro destino, lo que intentaba con esto, era que al menos no sepan nuestro
paradero puntual, España era grande como para buscarnos de hotel en hotel.
Manejé entonces
hasta la ciudad y nos alojamos en un pequeño hospedaje económico a un costado
de la ciudad de Madrid, más bien sobre los suburbios de la misma.
Ya allí me dí
una ducha y me tiré sobre la cama mientras Silvia acomodaba en la habitación
contigua, las cosas de la nena.
No se cuantas
horas dormí; pero cuando desperté sentía que me dolían todos los huesos.
Evidentemente
aunque no lo veía,(o no lo quería ver) la presión de estos meses, había sido poco menos que inhumana.
Silvia y la nena
llegaron al rato que desperté, estaban radiantes, habían salido a
caminar y traían no se que chucherías que había comprado.
Me comentó que
ante mi visible cansancio, no quiso despertarme y que aprovechó para andar un
poco por el barrio.
-Ah¡¡-Agrego-
Mira que casualidad, me encontré con Dihaera-
-Con quien?- Pregunte
interesado
-Con Dihaera,
Dihaera Mholi, la mujer de uno de tus compañeros.-
-¿ De mis
compañeros..?-
-Si, ¿ te
acoradas cuando comenzaron con el
proyecto? Aquella cena en casa de
Bill bueno...una de las mujeres de uno
de ellos.-
- ¿ Estas
segura...?-
-Si, claro. Es
más, fué con una de las que más hablamos ya que ella hablaba algo de español...
¿ no te acordas? - Me dijo.
Recuerdo aún,
que me llamo la atención el comentario que esta mujer le había hecho a Silvia
en relación, con el proyecto...que el habría terminado su parte, cosa que me
pareció extraño ya que el proyecto todo, era una suerte de ensamble y, al no
tener mi parte terminada, daba por sentado de que ninguna otra parte podía
estar terminada, ya que aún así, tendríamos que esperar para ver si el ensamble
con las otras partes era el adecuado.
Me dijo también
que se habían cruzado las direcciones para encontrarnos y salir a tomar algo
juntos.
Que él,(agrego)
luego de terminar su parte, había renunciado y de que a pesar de querer
retenerlo, al ver que era una decisión irrevocable habían aceptado por fin esa
renuncia. Es más, le habían dado una estadía paga aquí en Madrid en premio al
excelente trabajo que había hecho, y le
habían dicho, que las puertas de la compañía
estarían siempre abiertas para él.
El comentario
todo, me daba vueltas en la cabeza sin terminar de cerrarme; pero lo que más me
molestaba, era la posibilidad de qué, por intermedio de este encuentro se
enterasen donde estábamos.
Había tomado la
decisión de que hasta mi regreso, no tomaría contacto con nada que tuviera que
ver con mi trabajo, y este encuentro, por muy casual que fuese, no sería la
excepción, y así se lo hice saber a Silvia.
Es más, le
advertí que no aceptaría salir a ningún lugar junto a ellos y que quería que cambiemos
de hotel.
Sé que tal vez
era demasiado y de que ellos no tenían la culpa de nada, pero la bronca todavía
me duraba y no quería nada que ni siquiera rozase con la compañía, así que esa
misma tarde y un poco a regañadientes nos cambiamos de hotel.
La suerte nos
llevó a encontrar una especie de pensión familiar en donde ni siquiera nos
pidieron documentos, (que era de alguna manera lo que buscaba con mi pequeña venganza), los tendría en vilo
hasta que decidiese regresar.
Lo pasábamos
estupendo en aquella posada donde la dueña de casa, proporcionaba para quien lo
desease, un amplio comedor donde cada día; servia a un excelente precio alguna
especialidad local, y con la calidad de lo casero.
Un gran
televisor reinaba al costado de aquel comedor y fue ahí precisamente donde días
más tarde nos sorprendió una noticia aterradora.
Tomábamos una
manzanilla con Silvia, cuando en las noticias locales se escucho.....
NINGUNA PISTA SE
TIENE AUN DE LA PAREJA INDU QUE
FUE ENCONTRADA
MUERTA AYER EN UN COCHE DE ALQUILER EN LAS AFUERAS DE MADRID. INCIDENTE DEL
CUAL SOLO SE TIENE EL NOMBRE DE QUIEN SERÍA
EL QUE HABRÍA ALQUILADO EL AUTOMÓVIL... UN TAL MOUHEN MOHLÍ DEL CUAL
NADA SE SABE AÚN.
LA POLICIA
MADRILEÑA DESCARTA EL ASALTO COMO MOVIL DEL CRIMEN, YA QUE EN LA GUANTERA DEL
AUTO SE ENCONTRO UNA CANTIDAD APRECIABLE DE DOLARES AMERICANOS, LO QUE HACE MAS
EXTRAÑO AÚN ESTE RARO CASO.......
El golpe fue
terrible, nos miramos con Silvia sin poder creer lo que habíamos escuchado, el
relator siguió explicando que no solo los dólares habían sido encontrados en la
guantera, sino que una de las victimas llevaba en su muñeca un reloj importado
de oro, que no habría escapado a la requisa de ningún asaltante, por lo que
descartaban por completo el móvil de muerte por asalto...
Si antes me
había parecido extraño el encuentro con esta pareja y sus dichos, esto
despertaba en mi nuevas y extrañas sospechas .
Una idea comenzó
a darme vueltas por la cabeza y no me permitía descansar.
Las horas
corrían y me ponía cada ves más tenso...
¿ Y si la
compañía tuviese algo que ver..? ¿Como
es posible que no lo conexionen con la compañía si estaban aquí por ellos..?
Si de alguna
manera ya me sentía incomodo y con dudas sobre el proyecto, esto venía a
plasmarle un corolario a aquella duda; y más luego, ¿ que tal si al renunciar
yo corriese el mismo camino..?
Silvia a pesar
de todo opino que era demasiado fantasioso, y que seguramente no sería más que
una desgraciada coincidencia lo de los Mohli, pero yo no estaba tranquilo
Si bien no se lo
había contado a Silvia, hacía rato que
dudaba de la transparencia de la compañía, y por otra parte, ¿ no habían sido
esas dudas, las mismas que habían puesto a Bill de mal humor..?
Los días
pasaban, y tenía que buscar una solución.
Silvia acepto
que al menos, tomáramos algún recaudo; así que pergeñé el siguiente plan:
Iríamos hasta
Barcelona, y desde ahí en algún crucero hasta Marsella en Francia; y luego por
tren o por autobuses hasta Paris, donde las dejaría para regresar solo a los
EEUU y ver como estaban las cosas; y
así fue como lo hicimos.
Ni bien llegamos
a Francia busque un hotel y dejé que ella sola se asentara en la conserjería
mientras yo la esperaba en un café de la vuelta, luego nos reunimos y dejamos
en claro los pasos a seguir.
Yo regresaría al
trabajo, y diría que ella tomaría unos días más.
Si todo estaba
bien, la llamaría y regresaría, y si no, la llamaría para que vuele a Bs. As.
De cualquier
forma, ya tenía clara la decisión de renunciar, es decir que los tiempos para
cualquiera de las dos cosas, habrían de
ser cortos.
Así fue como nos
despedimos, esta vez sin peleas ni rencores, sino más bien como dos compinches
que urdían juntos un plan.
No quería
dejarla más intranquila de lo que ya estaba, así que no permití que la
despedida se hiciese muy larga, bese a ambas y partí hacia el aeropuerto sin
volver el rostro hacia atrás.
Desde el mismo
aeropuerto en Paris reservé un auto que me esperaría en el Kennedy.
A pesar de que
el vuelo se hizo largo, una ves arribado al Kennedy todo cambio, y si bien me
esperaba un trecho largo para manejar, iba demasiado inmiscuido en mis asuntos
como para aburrirme, así que cuando menos lo pensé estaba llegando a casa.
Estando casi a
unos setecientos metros, justo donde empezaba el desvió que me llevaría a la
entrada de nuestra casa, me pareció ver el levantar de un helicóptero. Aunque
la arboleda que se cernía sobre la ruta no me permitió precisarlo.
Aceleré
entonces, buscando la posibilidad de una mejor visión, pero me fué imposible
divisarlo aunque ni bien estuve frente a la entrada me dí cuenta de que aún se
podía ver sobre el pasto húmedo, la huella de los rieles donde se había
asentado.
La sensación de
este evento, me lleno de fastidio... tal vez estaba siendo vigilado en este
mismo momento...
Miré en rededor
para ver algún resquicio de algo que
llamara mi atención, pero nada; nada ni nadie más que esas huellas del
pájaro, parecían alterar la paz de
aquel lugar.
De alguna forma
sentí que me estaba poniendo un poco paranoico y que era precisamente lo que no
debía hacer.
Entre a la casa
encendí decididamente la luz y eché un vistazo rápido, pero todo parecía estar
como lo habíamos dejado.
Era hora de
llamar al bloque para informarle de mi regreso a Bill, que a estas horas
debería de estar como loco, tal vez eso había sido, tal vez solo me había
mandado a buscar, o a ver si había regresado.
Abrí un poco las
ventanas para que corriera el aire; todo se había llenado de un olor a encierro
que me disgustaba y esperaba que la fresca brisa de la tarde remozara un poco
el ambiente.
Por fín me
encamine al laboratorio, y fué ahí
donde comenzaron mis creencias de que en realidad, alguien había estado
revisando mis cosas.
Lo que me llamó
la atención, es ver tan prolijamente acomodados los CD’s cosa que por lo
general, no sucedía conmigo, y paranoico o no, uno se da cuenta de cómo se
maneja con las cosas.
Luego encendí mi
equipo personal y noté que había un titilar indicándome un e-mail .
En realidad era
un programita que había hecho en mis días de estudiante, y que de ahí en más lo
instalaba en cada una de las máquinas que tenía, era una especie de vigilante
que funcionaba de la siguiente forma:
Al abrir la sesión, ponía la
clave y aparte un número que aunque no me lo pedía quedaba registrado, sin este
número, cualquiera que abriese algún programa generaba un archivo de alerta que
al encender nuevamente el equipo hacía titilar un mensaje que decía E-mail en
diferentes colores.
No cabía dudas,
alguien había intentado acceder a mis programas.
Ya no estaban
tan claras las cosas, porque el que lo intentó, lo hizo desde aquí, ya que este
vigilante no funcionaba con ninguna red.
¿ Quién podía
tener las llaves de mi casa sino alguien del entorno de Bill..?
¿ Pero que
buscaban..?
Me puse a
revisar con detenimiento entonces la posición de mis archivos, las propiedades
me decían que habían sido abiertos algunos ayer, y algunos hoy mismos.
Más luego,
encontré que la pila de mis CD’s tampoco
estaban con la correlación que las había dejado.
Me preguntaba,
para que husmear, si bajaba diariamente mis trabajos al ¿“bloque”..?
¿ Porqué meterse en mí casa..? ¿quebrar mi intimidad
y limpiar de todo tipo de huellas para que yo no lo notara..?
No...
evidentemente había algo que no estaba como debía ,y esto me tenía confundido.
Ahora era una
suma de realidades la que me empujaba a irme. A mi decisión de renunciar, se le
añadía que estaba siendo vigilado y controlado, y esto, no era para nada
normal, ni cómodo.
Esto apuro mis
tiempos y llame a Silvia.
Le dije que
viajara a Bs.As. y que ni bien llegara me llamara, luego yo me desligaría de
aquí....
- ¿Pero porqué,
pasó algo? - Pregunto con preocupación...
- No... no, vos
hace lo que te digo... – Le repuse tratando de que aquella conversación no se
alargara demasiado.
-Bueno.... esta
bien..... renuncia rápido..... te extrañamos...- me dijo con la
voz media
quebrada por las dudas....
Esa fué la
ultima vez que escuche su voz....
Ni bien corté
con Silvia llame a Bill, y aunque podía escuchar su voz fastidiada; ya no me
importaba.
Estaba como loco...
¿ Que como había hecho una cosa así ..?
Que la compañía tenia otra forma de hacer las cosas....Que si me
ausentaba por alguna razón, yo debía dejar la dirección de donde iba a
estar.....etc....
Pero ya nada me
importaba. Ni su enojo, ni la compañía, ni el proyecto, ni nada, solo quería
que pase de una vez el tiempo he irme a encontrar con los míos.
Aún así, me
cuidé de decir nada de mi decisión de dejar de pertenecer a la compañía.
Por otra parte,
más allá de mis primeras conclusiones, necesitaba la certeza de lo que estaba
sucediendo, así que lo dejé que despotricara, y asumí una posición más sumisa.
Me excusé
diciendo que había estado bajo mucha presión; no solo por el proyecto, sino
también con mi matrimonio, y aproveche a mechár que por eso habíamos decidido
de que ella se quede un tiempo en casa de la madre y de alguna manera le dí a
entender que ya comenzaba con el ultimo paso; que hoy mismo, comenzaría a
delinear lo que ya tenía en borrador. Luego Bill la emprendió con una larga
lista de nunca más, y de rever las actitudes, que ya poco me interesaban pero a
las que aparente aceptar con fruición.
La primera parte
ya estaba, ahora iría preparando las cosas con tiempo, ya había comenzado
sacando casi todo el dinero que tenía en el banco.
Esa noche no
pude dormir, tenía un estado de inquietud que me llevó a despertarme varias
veces.
No me había
separado nunca de Silvia ni de la nena, y las extrañaba.
En los días que se sucedieron, me encontraba
como perdido, como imposibilitado de pensar, en medio de aquel caserón enorme,
y ahora silencioso.
Bill me
presionaba para la entrega del material, y yo no sabía como embaucarlo, porque
no podía adelantar ni un ápice, entre otras cosas, porque me era imposible concentrarme en nada.
Había pasado
casi una semana...muy temprano me levanté, y ya no pude dormir, así que
aproveché para echarle una mirada al banco de CD’s que tenía al costado de mi
equipo, intentando entender todavía que buscaban.
Tipo ocho
escuché el motor del pájaro acercarse.
Fuí hasta la puerta y salí justo cuando estaba por apoyarse.
Era Bill... bajó
y vino hacia mi con el rostro ensombrecido, casi al tiempo entraba por el
camino la patrulla del alguacil.
En principio no
entendía muy bien, pero rápidamente todo el horror de la noticia cayó sobre mí.
Bill vino a mi
encuentro y me abrazo fuertemente mientras balbuceaba.....
-Lo lamento
tanto Juan...-
Mi pregunta no se hizo esperar, ya que no
podía entender que sucedía.
- Silvia....
Silvia tuvo un accidente Juan, camino al aeropuerto, en Paris... -
Bill seguía
hablando pero ya no podía escuchar más.
Solo entendí el
final de lo que decía....
- Fallecieron
las dos Juan... encontraron la tarjeta
de la compañía entre sus efectos, y por eso llamaron al bloque.... –
Mi mundo se
había acabado.
No entendía que
esto fuese cierto, y estallé en una andanada de noes y lágrimas.
El alguacil
venía a fín de oficializar la noticia que me estaba dando Bill.
Pronto me
subieron al helicóptero con destino al bloque, ya que por un arreglo que había
logrado hacer Bill con un enlace en la zona del accidente, los cuerpos venían
en camino.
Todo parecía
como una rara película; todo lo escuchaba como a lo lejos y una mezcla de odio
y asco me apretaba el pecho sin dejarme respirar libremente...
Bill no dejaba
de explicarme cuanto lo sentía y me fue pormenorizando de cuanto sabía.
Al parecer había
sido un accidente de auto, camino al aeropuerto.
La ruta estaba
mojada y la visibilidad era mala; se
suponía que se habían salido de la
banquina y luego el auto había hecho varios trompos.
La policía había
encontrado los dos cuerpos ya sin vida retorcido entre los hierros del auto que
luego del vuelco, se habría incendiado..
Cuando escuche
esto, sentí como que algo se desgarraba en mi pecho, lo miré fijamente, y ya no
quise escuchar más.
Nunca supe de
donde saque fuerzas para no terminar con aquella farsa en el propio
helicóptero, pero supongo que la idea de saldar todo aquello, más el odio que
sentía en ese momento me ayudo.
Bill no lo
sabía, pero Silvia.... jamás supo manejar....
Ahora no me
quedaba ninguna duda, algo estaba pasando y a pesar de que el dolor no me
dejaba pensar, la sola idea de vengarme del que había hecho esto... me mantuvo
en pie.
Ahora, la
certeza de la más cruda realidad no me dejaba lugar para vacilaciones, a Silvia
y la nena... las habían matado...
A pedido del
mismo Bill había llamado a Bs. As. para
que vengan mis padres y los de Silvia y para el otro día cuando llegaron, todo
estaba preparado para unas rápidas exequias.
Los ataúdes
fueron bajados en silencio, mientras las lágrimas de sus padres y los míos no
encontraban consuelo.
Yo permanecí
como inmóvil, ya no podía llorar más,
estaba creciendo en mi un odio inconmensurable, un odio del que nunca me había pensado capaz de sentir.
No obstante
intente no traslucirlo y por sobre todas las cosas, no contarle a mis padres ni
a los de Silvia las verdaderas causas, al fín y al cabo, mientras menos
supiesen era mejor.
No estaba seguro
de nadie ni de nada, Así que decidí mantenerlos al margen de todo, por una
cuestión de seguridad.
En el cementerio
se hizo presente casi toda la compañía, al menos, los que nos conocían, aunque
note la falta de mis colegas de proyecto.
En un momento
Bill se acercó y me hizo el comentario, de que por una razón de seguridad, todos
mis otros compañeros de proyecto no se habían hecho presentes
Pero que los
cuatro sin excepción me mandaban sus condolencias.
No dije nada,
solo asentí con un callado mutismo.
Por lo visto no
sabía que estaba enterado de la muerte de MOUHEN en Madrid
En ese momento
recordé lo de las carpetas personales y pensé...
¿ Desde cuando
estaríamos espiados ..? ¿Seria
realmente esta una compañía legal...? ¿o habíamos desarrollado esto para algún
grupo de poder..? Por otro lado... ¿ Hasta donde llegarían las ramificaciones
de esta gente ..?
Estaba muy
cansado y todo se me mezclaba.
Nos trasladamos
hasta el bloque en auto, y de ahí en el pájaro hasta casa con mis padres y mis
suegros.
Mientras
abordábamos Bill me pidió que me tome la semana, y me despidió con un nuevo
abrazo.
Ya en casa, me
quebré en un llanto feroz. Rompí alguna que otra cosa que encontré al paso, y
tome mas whisky del que podía soportar.
Al otro día
cuando desperté, el alcohol aún embotaba mi cabeza, tomé una ducha caliente y
bajé.
Estaban todos en
el living, y ni bien me vieron nos confundimos de a uno en un abrazo.
Mamá me ofreció
café y mi suegro me alcanzo un sobre.
Me dijo que por
la mañana, alguien lo había dejado bajo la puerta.
El mismo
rezaba
JUAN FERLÉ
Presente
Al abrirlo
encontré un CD-rom y una nota que decía:
NO FALTE... Carlson SEIT 217 St.
22.00 hs. 13/6/2000
La fecha era
para el día de mañana, así que decidí ver que contenía el mismo.
El CD tenía
varias carpetas con el nombre c, c1,c2 y un archivo de lectura con el nombre
Prewie que fue el primero que abrí.
Al abrirlo me
encontré con un mensaje encriptado de manera bastante básica, así que no me fué
muy difícil el descifrarlo.
El mismo decía
que en otro archivo iba a encontrar las respuestas a muchos interrogantes e iba
a entender porque me citaba de incógnito.
De cualquier
forma por si no me atrevía a ir, me entregaba una copia del proyecto en el que
había esta trabajando, y me decía que para abrirlo buscara un password que me
fuera familiar, y me ponía que si quería más información, fuese a la dirección
y hora que figuraba en la tarjeta.
Las dos horas
que siguieron, me las pase en “el laboratorio” mirando lo que tenía en las
manos.
Aunque me llevo
entender de que se trataba, de alguna forma me había allanado el camino al
poner el pasword de SILVIA.
Cuando comencé a
darme cuenta de lo que me explicaba, ví que realmente esto era una locura, el
proyecto era una especie de virus informático, pero que mediante de técnicas de
sugestión subliminal, podía lograr “mandatos” sobre el cerebro humano.
De alguna manera
se estaba trabajando en la forma de acceder el cerebro, bombardeando desde el
monitor con mensajes subliminales a una velocidad ultra rápida.
Virus u orden
que en algún momento, iba a ser detonada por alguna acción o palabra o fecha o
comando en especial.
Me decía,
también, que de alguna forma había descubierto que este era un proyecto
encubierto y que nunca saldría a la luz.
Que no sabía hasta
que niveles políticos y militares llegaba dicho proyecto, y que luego de
terminar nuestros trabajos, nuestra vida, y las de los nuestros podían correr
serios riesgos.
Que tenía miedo,
y que creía que ya se habían dado cuenta de lo que el sabía.
Que el poder de
esta arma (por decirlo de alguna manera ) iba a tener también efectos
colaterales hasta su detonación y que el que estuviese expuesto a este virus,
podría sufrir desgano, irracionalidad, violencia....
Que había estado
sistemáticamente retrasando la parte final del proyecto (digamos el detonador)
pero que ya no podía seguir haciéndolo.
Que era
necesario juntar todas las fases del proyecto, para encontrar un antivirus, y
que me hacía llegar todo esto, porque creía en mi y como garantía por si a el le
pasaba algo, y de que pase lo que pase, no me comunique con el de otra forma,
ya que todos los teléfonos estaban
siendo escuchados.
No sabía que
hacer...
Veía que había
algo que no andaba bien, pero no sabía que hacer.
Comencé a
tientas a trazar algunas prioridades y me puse en marcha.
Lo primero, era
saber si esto que estaba viendo ( el CD-rom) era legitimo y luego, investigar
de que forma la muerte de mi hija y de mi esposa, estaban relacionadas con
esto.
De cualquier
forma, sea lo que fuere, no quería a mi gente involucrada en esto, así que
baje, y los convencí de que al otro día mismo viajaran para Bs.As..
Les hice creer
que me habían pedido la casa, cosa que por supuesto era mentira y que de alguna
forma debía adelantar la última parte del proyecto.
En fín, los
convencí que lo mejor para mí, era
trabajar y no ponerme a pensar.
Esa noche
comimos en silencio y me fuí a dormir.
Temprano por la
mañana me fuí hasta el pueblo y retiré dinero de una cuenta especial que
teníamos en otro banco.
Le di una suma a
mamá para que me guarde, y les di algo a mis suegros, que no querían aceptar
nada, y me que con dinero yo por si pasaba algo.
La madre de
Silvia estaba guardando algunas
pertenencias de la hija, que yo mismo pedí
que lleve a Bs.As.
Y mis padres
terminaban de hacer los bolsos, yo aproveche para conectarme con el aeropuerto
y les saqué cuatro plazas para Argentina en un vuelo Non stop que salía a las
21 .00hs.
En viaje al
aeropuerto no hablábamos mucho, el dolor nos cerraba el pecho y la garganta.
Yo no lo decía,
pero sentía como poco a poco el odio me iba creciendo y me desconocía a mi
mismo.
Los dejé por fin
entre llantos y abrazos y puse rumbo a casa no sin antes detenerme en un bar, a
comer y tomar algo.
Era una
sensación rara la que sentía.
Sentía como que
estaba vació; sin interior; como si este cuerpo que se movía entre la gente,
fuera en realidad una cáscara que nada cubría.
Sentía que nada
tenía que hacer, ni que tenía lugar donde ir.
Solo odio. Un
odio enfermante, y enfermizo .Odio... como una acidez estomacal, trepándose
hasta mi garganta, y llenándome los ojos de lágrimas y la conciencia de sin
razón.
La noche estaba
pesada y amagaba a llover.
Por momentos me
parecía estar viviendo una fantasía, y en realidad; aún no sabía la magnitud de
la misma realidad.
Llamé a la chica
que atendía para pagarle, y me encontré de casualidad con el sobre en el que
había llegado a mis manos el CD-ROM.
Adentro, aun
estaba la tarjeta con la dirección
Carlson
SEIT 217 St. 22.00 Hs.
Casi
automáticamente miré mi reloj chequeando la posibilidad de pasar a ver de que
se trataba todo esto, pero ya era tarde; eran las 21.40 Hs. Y todavía me
faltaban cubrir muchos kilómetros en una ruta húmeda y silenciosa .
Seguí entonces
sin prestar atención a mis pensamientos, que como en una especie de catarata
iban y venían y se mezclaban unos con otros sin delinear nada.
Un gran
embotamiento en el que el resultado final era
una especie de cerebro en blanco.
En un momento
determinado, el cartel de un desvío llamó mi atención..... CARLSON SEIT y una
determinación me sacó del sopor en el estaba.
Miré por el
espejo retrovisor y me crucé de carril hacia la salida.
Mientras salía,
busque la tarjeta en el sobre para cotejar la dirección.... Carlson SEIT 217 St. ... eran pasadas las 23.00 Hs., pero ahora un presentimiento me
decía que debía pasar por aquella dirección.
Carlson
SEIT era la avenida que llevaba al
pueblo, no me fué difícil encontrar la dirección, pero el desconocer el lugar
me hacía andar con precaución.
Cuando me quise
acordar estaba subiendo la escalera de un apartamento.
Todo se hallaba
muy silencioso y supuse que como ya eran las 23.30 Hs. Estaría durmiendo o se
habría ido, sin embargo seguí.
El lugar era por
si medio lúgubre, un viejo edificio de dos pisos, no muy limpio, al final de un
barrio de bajos recursos.
Me costaba creer
que uno de mis colegas, pudiese tomar un lugar como este para trabajar o estar,
aunque por otro lado, si todo estaba tan mal como parecía, hasta se
justificaría, sería casi un sitio insospechado para buscar a alguien de su
nivel.
Aunque la tenía
grabada en la memoria, volví a mirar la dirección a la luz de la pequeña
bombilla de la puerta,...217 St. No
cabía dudas, era aquí .
Llegue hasta su
puerta y golpeé tímidamente... y luego una vez más y una tercera vez ya más
fuerte, pero nadie respondió a mi llamado, sin embargo, se podía escuchar el
sonido de un televisor funcionando.
Tanteé entonces
la puerta, que cedió ni bien le puse un poco de presión con la palma de mi mano
y me animé a entrar.
Era una
habitación pequeña, casi en penumbras, solo alumbrada por la luz del televisor,
que mostraba lo que parecía una zona de desastre.
Todavía puedo
recordar el escalofrió que sentí al ver aquello.
Todo estaba
revuelto y desordenado, los cajones por el piso, la ropa desparramada, y sobre
un sillón, hacia el costado de la habitación, el cuerpo de mi colega bañado en
sangre.
Me quedé como
congelado de terror.
El cuerpo tenia
rastros de haber sido golpeado, y tenía varios impactos de bala que bañaban de
sangre el sillón, y el piso, pero aún así lo reconocí enseguida, era Zchervic... Mihail Zchervic, uno de los más
jóvenes, Psiquiatra e investigador en aplicaciones y enfermedades motoras.
En un primer
momento cerré la puerta pensando en buscar algo que tuviese relación con el
proyecto, pero pronto lo desestimé, pensando en que alguien podría
incriminarme.
Salí
inmediatamente de ahí y me apresuré en llegar a casa, sabía, o intuía que tenía
los minutos contados, y no pensaba quedarme a correr la misma suerte.
Ni bien llegué,
preparé un bolso con algo de ropa la
notbook satelital que la misma compañía me había dado, y accesé el banco para
sacar del cajero algún dinero más del que tenía permitido.
De cualquier
forma ya había retirado casi todo lo que teníamos en la otra cuenta, así que
llevaba una buena cantidad de efectivo.
Antes de salir,
hice una copia de seguridad en un mini disc con todo lo relacionado al proyecto
y puse en un bolsón todos los compact con los trabajos que había hecho.
Antes de irme,
dejé un programa de protección que detonaba un virus, si todo salía como lo
pensaba, al querer acceder a lo que parecía un descuido en mis archivos, el
bloque se infectaría con una especie de agujero negro que se iría comiendo toda
la información y que aumentaría con ella su volumen de destrucción, esto
seguramente me daría tiempo para resolver algunas cosas.
Di otra mirada a
las cosas que llevaba, y sin pensarlo más puse rumbo hacia México.
Si bien sabía
que sería el primer lugar donde me buscarían, sabía también, que tenía unas
horas, antes de que todo se precipitara, por lo menos, hasta mañana, lo que me
daba unas nueve o diez horas de ventaja
No quería correr
ningún riesgo, así que viaje toda la noche, deteniéndome solo para cargar combustible.
A la mañana,
hice una parada para tomar algo y descansar un poco las piernas, y comprobé,
que tal cual lo había pensado, todo se complicaba.
Estaba
desayunando cuando lo escuche en el televisor de la cafetería.
Se hablaba de
asesinato, de espionaje comercial y de que estaba todo regado de huellas de un
sospechoso, que podría ser alguien de la misma compañía.
Todavía me
faltaban muchas horas de viaje, así que tenía que pensar en algo.
El primer paso
era darme tiempo, así que con la ayuda de la nootbook dejé un par de pistas
falsas, por ejemplo, reserve con mi numero de tarjeta un pasaje para Italia
desde el Kennedy, para el otro día a la mañana.
Desde ya, sabía
que detectarían esta reserva, y esto me daría las horas suficientes como para
acercarme a la frontera.
Luego, toque un
poco el distribuidor como para que comenzara a fallar y me fuí hasta un taller
para ver que conseguía.
Como lo supuse,
ni bien me vieron forastero intentaron estafarme explicándome de que era el
distribuidor el que ya no servía, y que era imposible arreglarlo en el día, ya
que tenía que pedir la reparación a otro lado y que bla bla bla bla y que me
saldría 600 dólares. Le conteste que estaba de acuerdo, pero que no podía
esperar, que en todo caso, yo le dejaba pago el trabajo, y que si el disponía
de algún otro coche como para alquilarme por dos o tres días, que ni bien
estuviese de vuelta haríamos el cambio.
Mi auto era un
BMW y el auto en que me fuí por fín, un Celica Toyota que estaba bastante
entero y que me dió sin titubear, luego de dejar el mío en garantía con todos
los papeles y con una responsabilidad civil firmada.
Por la noche, en
otra de las paradas que hice, alcance a escuchar una información que me
tranquilizó.
Todo seguía
igual en el caso del doctor asesinado, pero la policía tenía una pista firme y
prometían para mañana por la mañana dar una importante noticia.....
No cabía duda,
habían caído en la trampa.
Al costado de la
cafetería había un pequeño hotel, y aproveche para dormir un poco, ya que no
podía seguir sin descansar.
Apenas si fueron
tres o cuatro horas, pero al menos me servían para poder seguir, ya que aún,
tenía muchas horas de ruta por delante.
Ahora necesitaba
que la suerte me ayudara un poco, con un poco de suerte, podría acceder la
central de mi tarjeta de crédito, y generar un cupón de carga de gasolina. La
idea era medio complicada, pero me quedaban todavía muchas horas por delante, e
intentaba, no encontrarme con nadie.
Generaría una
serie de cupones carga de gasolina sobre la
ruta 87, y pensarían que iba hacia Montreal- Canadá, esto seguramente me
daría las horas que necesitaba
Había hecho
bastante más rápido de lo que había pensado.
Me quedaban poco
menos de una hora de cobertura, y una última jugada.
El Paso era un
pueblito pequeño frente a Juárez – México.
Aquí haría yo mi
última jugada para salir de los EE.UU.
Tomé una pieza
en un hotelucho ,y comencé a trabajar.
Aprovechando que
conocía los programas de defensa de varios países triangule una operación y me
conecté a la delegación de la frontera.
Tal cual me
imaginé, habían cruzado información pidiendo que se me detuviera si intentaba
cruzar, solo tuve que cambiar algunos archivos y listo.
Sabría que era
cuestión de 30 o 40 minutos hasta que el sistema detecte la intromisión, y era
ese el tiempo del que disponía para cruzar.
Levante mis
cosas y salí con confianza.
Unas cuadras más
adelante, al llegar a la frontera, la cola de autos me acobardó, el transito
era demasiado pesado, y el tiempo pasaba más veloz de lo que quería.
Al parecer, la
causa de tanto trafico, era una fiesta en Juárez-México y aunque la cola en
algún momento se agilizó, la discusión de un chicano por los papeles de su
camioneta me puso nervioso.
Los minutos
pasaban, y yo contaba con cada uno de ellos.
Cuando por fín
llegó mi turno, sentí que mis nervios llegaban a su máximo punto, estaba bañado
en transpiración, el oficial me saludó, y yo extendí mi documentación, esperé
unos segundos mientras pasaba mi tarjeta por la máquina....
Segundos que en
realidad me parecieron horas.
La información
no terminaba de llegar nunca.
De pronto me
volvió a mirar.... pareció cotejar mi aspecto con algo en su pantalla y regreso
devolviéndome la documentación y saludándome con una leve inclinación me deseó
buen viaje.
Salí despacio
pero sintiendo que aún no había pasado todo, y aunque solo me quedaban 100
metros sentía que los minutos se me acababan...
Le alcance mi
registro y pasaporte al policía mexicano y lo salude en castellano lo que fué
muy bien recibido y supongo que me allano las cosas ya que rápidamente y tras una mirada me devolvió la documentación y me dio la bienvenida.
De aquí en más
todo sería más fácil, en México y con dinero se podía decir que ya estaba a
salvo.
Aún quería salir
de esta zona fronteriza , y aprovechando la cantidad de gente por la fiesta. Me
fuí hasta un desarmadero donde vendí mi auto y compré otro.
Por suerte aquí
nadie hacia preguntas, y como el cambio de auto fué por un modelo más nuevo,
tampoco llamó mucho la atención.
También compré
un poco de ropa y cambié mi apariencia. Es decir dejé un poco lo formal y
compre jeans, zapatillas y una musculosa con lo que adopté un aspecto más
común.
Después manejé
sin parar hasta Durango, a unos 900 kilómetros donde tomé una habitación para
descansar.
En realidad, no
sabía muy bien lo que iba a hacer. De lo único que estaba seguro, es de que de
alguna manera, tenía que volver a Argentina, y rápido.
Si se habían
jugado a incriminarme no iban a dejar así porque si que me les escapara, y yo
por mi parte, estaba lo suficientemente paranoico como para no dejarme agarrar
fácilmente. Ellos sabían de alguna forma , que yo disponía de información, más
que importante, como para tirar su proyecto por tierra, y no iban a abandonar
su búsqueda tan fácilmente.
Me quedaba
todavía terminar de extraer algunos datos de aquel CD que me había pasado
Zchervik, pero esa noche estaba demasiado cansado como para hacerlo así que
decidí dormir.
Al otro día ni
bien me levante tomé mi bolso (en el que llevaba mi nootbook ) y mientras
desayunaba en un bar, comencé a ver que era lo que tenia aquel CD-ROM.
Me llevo un buen
rato expandir el contenido, ya que estaba comprimido; y encontré que había una
cantidad de archivos demasiado grande como para hacer este trabajo en un bar,
así que decidí volver al hotel, y ponerme a trabajar de lleno, en ver que era
todo esto.
Entré al hotel
por el costado, ya que tenía un pequeño barcito y pretendía pedir un vaso de
agua para tomar una aspirina.
Justo en ese
momento escucho por el altoparlante...
-Reitero.... Si
el señor Ferle se encuentra en el hotel ... favor de pasar por conserjería...
gracias...-
Estuve a punto
de darme vuelta, pero reaccioné a tiempo, seguí tomando mi aspirina
serenamente, mientras miraba alrededor con precaución.
Sucedía que
nunca había dado mi nombre en el hotel, sentí que por un momento la sangre se
me helaba pero intenté mantener la calma.
Terminé de tomar
la aspirina, y le pregunté al barman por el baño, que fué lo primero que se me
ocurrió, luego seguí hacia donde me indicó... entre al baño.... y al salir,
después de agradecer, salí por la misma puerta que había entrado, ya que era
independiente de la del hotel y daba a la transversal.
Cruce la calle
sin mirar para atrás y dí un pequeño rodeo para estar en una posición que no
levantara sospechas, me acerqué hasta un puesto de revistas que había en la
acera de enfrente y con cuidado miré la situación.
En el lobby del
hotel se podía ver a tres personas con todas las características de ser
policías , o matones, y fuera del hotel, estacionado frente mismo a su puerta
un auto con otra persona del mismo aspecto que las anteriores, y en franca
actitud de espera.
Estaba claro, me
estaban esperando.
Yo había dejado
(gracias a mi paranoia) estacionado el auto, no en la playa del hotel, sino en
la playa de la cafetería, a una cuadra del hotel, así que sin pensarlo fuí en
busca de él para escapar.
Cuando crucé por
la esquina, al mirar de reojo, ya había dos patrulleros parados frente al
hotel.
Sentía que no
tenía paz, nuevamente la cosa se complicaba, y sabía que ahora... el acoso
sería cada vez más grande.
Y no me
equivoque, fueron semanas de huir siempre con alguien pisándome los talones en
cada pueblo al que iba.
Me había dejado
la barba había vuelto a cambiar de auto, y mi estado general, distaba bastante
del normal.
Ya no paraba en
hoteles, dormía en el auto, donde me tomara el sueño y en los lugares que creía
seguro.
Solía
asearme en las estaciones de servicio,
a las que ahora iba únicamente por necesidad de combustible o para comprar algo
que comer, aunque cada ves cuidaba más el poco dinero que comenzaba a tener.
Así fui viajando y bajando hacia el sur
Parando al lado
de los ríos a descansar, o en algún lugar solitario, me ponía a seguir
descifrando las cosas que me había pasado Zchervic.
Sería por eso
que me buscaban con tanta vehemencia.
Tal ves, y sin
saberlo aún, yo tenía en mis manos el final del proyecto que tanto ansiaban.
A medida que iba
bajando hacia el sur, iba comprendiendo más y más la importancia de lo que
tenía en mis manos.
Por fín, en los
últimos archivos que abrí, estaba tal vez la razón de más fuerza para seguir
sin que esto cayese en manos de la compañía, y si es que ya lo tenían; tratar
de interceptar de alguna forma sus programas.
En estos últimos
archivos, Zchrvic me adelantaba algo de los desarrollos en que había estado
trabajando, y que supuestamente sería el famoso “ detonador”.
También me daba
el nombre de no menos de 50 personas que habían estado expuestas a parte de
este programa o virus sin que ellos supiesen.
La forma de
reclutamiento era la siguiente...
Se reclutaba
estudiantes en diferentes áreas, por lo general extranjeros, o becarios cuyos
lazos familiares eran endebles, y se armaban departamentos de trabajo en diseño
de publicidad, investigación, etc. Exigiéndoles de alguna forma muchas horas de
trabajo con equipos infectados con el virus del proyecto Master Key I.
A la vez, en
grupos paralelos se armaban idénticos departamentos, con las mismas exigencias
de trabajo, pero ante equipos sin ningún virus.
El resultado fué
espantoso.
Al cabo de unas
semanas, en el primer departamento ya se habían efectuado bajas, peleas, y
varios estudiantes habían tenido serios problemas neurológicos; que por
supuesto nadie relaciono con la compañía, sino mas bien por la presión de la
labor llevada a cabo.
Un 40% de dichos
empleados, había sufrido graves perdidas de memoria, y cuando no violentos,
otros habían demostrado cuadros de un apreciable autismo.
Zchervic había
llegado a estas conclusiones, porque cuando se va Mouhe de viaje, por haber terminado
su parte, él y Mouhe sin que nadie lo supiese
estaban manteniendo una amistad extra laboral,(cosa que en la compañía,
siempre trato de controlarse de una u otra manera)
Precisamente
antes de irse de viaje, Mouhe le había comentado, de que había visto cosas
raras, (sin decirle obviamente nada en especial) y que no veía la hora de
terminar e irse con su mujer, y después, ya no lo volvió a ver, ya que el
arreglo de alguna forma terminar su trabajo antes, entregarlo, y renunciar.
Me hacia saber
también, que luego no supo más nada.
Que pasado unas
semanas sin verse , Mouhen le había
dejado una carta bajo la puerta que decía lo siguiente:
MIHAIL....
Me las arreglé
de alguna forma para salirme del proyecto.
Les dije que la
presión de todos estos meses era demasiado para mÍ, y que a pesar de todas sus peticiones, me era
imposible seguir.
Tomé esta
decisión tras entererarme de algunos pormenores que verdaderamente aterran.
Esa es la razón
por la que no quise hablar más contigo; ya que comprobé, que
tienen todos los sistemas de comunicación controlados.
Quedaté
tranquilo que voy a estar bien, inclusive me regalaron una estadía en España por quince días, y me
dijeron que si pasado esos quince días, había cambiado de opinión, que mi
puesto estaba a mi disposición.
De todas forma
no pienso volver, me enteré de cosas pesadas.
El virus que
estaban utilizando de prueba, muto; y no saben que tipo de consecuencias ni
alcance puede tener dicha mutación, Mihail, querido amigo; lamento tener que
irme así, sin una despedida; pero sé, que ni bien pase todo esto te encontraré.
El mundo es
chico, y nosotros no tan viejos.
De cualquier
forma, la última parte que les entregué del proyecto,
es un bleff es
decir, que no les va a servir de mucho.
Sin más y con
deseos de suerte se despide de ti
Mouhle.
Ahora comenzaba
a ver el problema.
El virus boceto,
el que se estaba usando como prueba, de alguna manera se había escapado, y
había mutado, y desde luego que nadie se quería hacer cargo. Es más, solo lo
sabían unos pocos, y entre esos pocos, estaba yo.
De alguna manera
ahora me era más comprensible lo del apuro por el ejecutable.
Sobre todo
entendiendo que si les daba un ejecutable, les daría también un desinstalador.
Lo cierto, es
que llegada esta instancia, pretendían abortar las pruebas que se venían
haciendo, no dejar huellas del proyecto, y comenzarlo en otro lugar con otra
gente.... y yo, no solamente vivía, sino que tenía en mis manos una cantidad de
pruebas, que acreditarían en cualquier foro, la existencia del proyecto.
Mi pregunta era
ahora (como calculo que fue para el resto de mis colegas) hasta donde llegaría
la cadena de conocimiento del proyecto, y hasta que instancias del poder.
Como poder tener
la seguridad de que si me presentaba ante la justicia de algún país, para hacer
una denuncia, no desaparecería yo, y las pruebas.
Desgraciadamente
la respuesta a esto no la tenía, y en realidad, todo me demostraba que esto,
estaba enquistado en lo mas alto de la política mundial.
Una cosa era
cierta, si había pensado que me escaparía de esto así porque si, me había
equivocado. Después de llegar a estas conclusiones, me dí cuenta, de que ya no
podría estar tranquilo; que no pararían
hasta darme muerte.
No tenía mucho
para elegir; pero tampoco iba a permitir que tantas muertes fuesen en vano.
Debería buscar
la forma para parar esto, aunque me llevase el resto de mí vida.
De ahora en más
tenía que mantenerme despierto y activo, sin impulsos o pasión o nervios que me
dominaran, si no ........... estaría muerto.
En estos
avatares estaba, cuando en un pueblito de Honduras, tuve la fatalidad, y al
mismo tiempo la posibilidad de que ya no me persiguieran.
Los días para mí
ya no eran los mismos, no paraba casi en ningún lugar, y bajaba hacia el sur
por carreteras que no eran principales, como para pasar mas desapercibido. Así
que avanzar me costaba mucho.
Había bebido en
un bar, al costado de una ruta provincial, y había bebido bastante.
De pronto tuve
la sensación de que tenía que irme (parecería paranoia, pero ya en varios casos
dicha sensación me había salvado de que me hallen, por lo que a esta altura, le
hacía caso )
Recuerdo que
puse en marcha el auto, y salí bastante rápido encarando para la ruta.
Volví un segundo
la vista, para ver si mi salida no era espiada por nadie en las afueras del bar
y cuando fui a mirar de vuelta para la
salida, ya no tuve tiempo de nada, ni siquiera pude frenar.
El cuerpo de un
borracho que salió de Dios sabe donde; se había cruzado frente al auto sin que
yo nada pudiera hacer.
Cuando quise
intentar algo, ya había pegado arriba del capot, y luego en el parabrisas, bien arriba, casi en el techo.
El cuerpo había
sido despedido hacia un costado con violencia.
En un primer
momento me desesperé y pensé en seguir, pero me fué imposible, no pude dejarlo
ahí sin asistirlo.
Si bien no
estaba quebrado, estaba sin conocimiento, y tendría algún golpe interno, ya que
sangraba por la boca, una rara mezcla de sangre y baba. Aún respiraba, aunque
parecía ahogarse.
Lo subí como
pude para llevarlo a alguna lugar asistencial, y fué en ese momento, en que
mientras lo acomodaba en el asiento trasero pareció ahogarse en un estertor
final, y su cuerpo se volvió inerte y
frió... acababa de morir, acababa de morir en mi propio asiento.
En un momento me
desesperé, pateé la puerta del coche y me fui a llorar a un costado, lejos del
cadáver, pero entonces volví en mi, miré hacia la puerta del bar, donde nadie
había salido.
Nadie parecía
haberse percatado de lo sucedido, y yo
necesitaba tiempo, así que encendí el auto y tomé la ruta.
Fueron minutos
terribles, en donde por primera vez, pude llorar y gritar en la inmensidad de
una ruta perdida, lejos de todo, y de todos.
Por fin, el halo
de supervivencia, la idea que me permitiría descansar de esta locura. Terminaba
de pasar un cartel que ofrecía...
HOSPEDAJE Y BUNGALOWS y me dí cuenta de que esa era la solución.
Al fin y al
cabo, nada podía hacer ya por él.
Retomé hacia
donde había visto el cartel, y antes tiré el cadáver en el piso del auto y lo
tapé con una manta que llevaba en el baúl.
Llegué hasta la
entrada, y pedí un bungalow. Para mi suerte, me dio el ultimo de una fila de
apartamentitos, al final de una calle en donde se podía estacionar el auto en
la puerta, como a unos 50 metros de la entrada.
Pagué, y me fui
con mi llave hacia el final de la calle. Estacioné el auto de culata sobre la
baranda misma y justo frente a la puerta.
El sereno, o
encargado, lejos de prestar atención a mis movimientos se encontraba muy
ocupado mirando una película en televisión que acaparaba toda su atención.
En una maniobra
bastante rápida, y cuidando de no manchar con sangre bajé el cadáver del auto y
lo entre a la habitación.
Luego le puse
una muda de ropas mía, puse la nootbook sobre una mesita copié algunos minidisc
y cambié algunos fragmentos de archivo
para inutilizar los programas sin que fuera demasiado obvio.
Puse al cadáver
en una silla frente a la maquina y rocié todo con una botella de Wisky que
tenía , luego abrí la llave de la pequeña cocinita y cerré la puerta como para
que se condensara el gas, encendí unos papeles, tomé mi pequeño morral, y corrí
hacia los fondos para perderme en la oscuridad.
Desde mi lugar,
podía ver como el pequeño resplandor de la llama iba creciendo hasta que se
hacía de importancia.
Cuando el sereno
se dio cuenta del inicio ya era inevitable.
Ví como entre
gritos volvió a la casilla para tomar un matafuegos, y justo en ese momento una
explosión pareció iluminar toda la tranquilidad de aquel paraje, El bungalow
todo explotó en llamas que llegaron inclusive hasta el bungalow lindero, y
hasta mi propio auto que rápidamente tomo también fuego.
Las llamas lo
devoraban todo.
Algunos de los
que paraban en el lugar, trataban con baldes y mangueras que el fuego no se
transfiriera a otros bungalow vecinos y apenas lo conseguían.
Como a la media
hora, llegaron los bomberos seguidos de la policía y luego de más de una hora,
pudieron controlar el fuego, que lo había consumido todo.
Yo aún seguía
entre los árboles, a resguardo de la vista de todos, escrudiñando para ver como se sucedían los hechos.
La policía le
preguntaba cosas al sereno y este contestaba entre ademanes.
Yo me había
encargado de dejar caer mi billetera casi en la puerta de la casilla del
sereno, y en algún momento, cuando vino la policía vi el ademán de dárselo y de
mostrarle done lo había encontrado.
Yo había firmado
con un nombre falso, como para que no pensaran que había sido a propósito.
La policía por
su parte, seguían comunicando cosas por su radio, y luego de una ardua tarea,
vi como los bomberos retiraban en una bolsa de plástico el cuerpo que yo había
dejado.
Si bien no podía
ver en que estado estaba, se me ocurría que no seria fácil su identificación ya
que el fuego había calcinado todo.
Más tarde ví
como sacaban un saco, que yo usé como bolso, y que deje deliberadamente dentro
del baño, como si fuera escondido, y done iban a hallar, restos (que yo
esperaba en buenas condiciones) de un atache lleno de CD’S con datos.
Todas estas
cosas las había puesto para que deliberadamente se me relacionase.
También pude ver
que sacaban restos de lo que podía ser la nootbook.
Ya me decidía a
ponerme en marcha (esta ves caminando) cuando ví que llegaban dos autos negros
particulares.
Sabiendo que
siempre andaban no muy lejos mío no dude en darme cuenta de quienes eran....
Desde donde
estaba, ví como preguntaban a uno y a otro, inclusive, ví en el momento en que,
el que calculo era el jefe de bomberos, fue llamado por el oficial de policía.
Primero conversaron un rato y después, este que al parecer era el jefe, mando a
buscar a otros bomberos el bolso, y lo que me había parecido ser restos de la
máquina.
Los podía ver
revolviendo todo y mirando cada cosa.
De a poco todos se
fueron.
Los bomberos, la
policía, y mis perseguidores.
Solo quedaba un
espacio humeante aún, demarcado por una cinta, y en mí, una angustia que aún
hoy me es difícil quitarme cuando recuerdo aquella noche.
Luego me puse a
caminar.
El rocío me
pegaba en la espalda, y a pesar de que había tomado la precaución de tomar una
campera, la noche fría se hacia sentir
en mi cuerpo.
Después de andar
un largo trecho me senté a descansar bajo un árbol a un costado de la ruta que
venía bordeando.
Cuando desperté,
el sol ya estaba alto.
Debía ser la
primera vez que dormía así desde que comenzó todo esto.
No tenía noción
de cuanto había caminado, pero por lo que tardaron en llegar los bomberos, el
pueblo no debería estar muy lejos.
Camine todavía
unos kilómetros más, hasta que desde una loma pude ver el pueblito, estaría
como a media hora de camino.
Estaba
desesperado de hambre, así que decidí acercarme a la ruta para hacer más
rápido.
Una camioneta
que pasaba me levantó, y me llevó el ultimo trecho.
Mientras
desayunaba revivió mi espíritu escuchando lo que decían los paisanos....
Que parecía que
se había prendido fuego porque estaba borracho....
Que al parecer
lo buscaban desde EE:UU:
Que era un
ladrón que robaba bancos por medio de la computadora etc. Etc. Etc.....
Pero entre esas
estupideces, había para mi la pobre esperanza de que me pierdan el rastro.
Antes de tomarme
el micro que iba hacia la ciudad, me enteré de algunas otras cosas.
Por lo pronto el
cadáver estaba carbonizado. Habían encontrado los restos de lo que sería una
computadora portátil, y una billetera que al parecer se le cayo al difunto
cuando pagó en la entrada, donde figuraba su verdadero nombre Juan Alberto
Ferlé, así figuraba en su registro de conducir y hasta una tarjeta de crédito.
De ahí en más, todo
fué acercarme hacia el sur, sin pasar por las aduanas de ningún país, recorrí
todo el continente en micro tren, camiones, y todo lo que servía para regresar
a Argentina sin ser detectado.
Así fué como
llegué hasta un paso fronterizo en Bolivia por donde nuevamente entre de
Regreso a Argentina de contrabando.
El regreso al
país no fué menos sencillo.
Con el dinero
que me quedaba, a penas si podía llegar a Bs. As, hacía semanas que no tocaba
una computadora y de la informática, lo único que me quedaba eran los dos
minidisc que llevaba en el porta documentos.
Había tomado la
decisión de no comunicarme para nada con ningún familiar o conocido para no
poner en riesgo la vida de más nadie.
Luego de que se
me terminó el dinero, comencé a vagar, a dormir y a comer, donde y como podía.
Así aprendí a
viajar en trenes de carga y a pedir comida en las diferentes iglesias de los
pueblos que iba conociendo.
Así conocí al
“cantor”, en un pueblo de Bs. As, creo que en Arrecifes. Yo estaba un poco
depresivo, y de alguna manera había perdido el enfoque de la realidad.
Me había vuelto
una especie de ciruja, y dormía a la intemperie en alguna estación o bajo de
algún puente cubierto con cartones.
Anduvimos un
tiempo juntos, deambulando por ahí, recorríamos las verdulerías en busca de las
cosas que tiraban y mendigábamos monedas para comprar un poco de vino.
Cada tanto, no
se si por la mala alimentación o por el gran stress que tenía, me daban unas
especies de convulsiones, me subía la temperatura y me desmayaba sin poder recordar
nada, ni siquiera cuando volvía en si; solo sabia las cosas que luego me
contaba “el cantor” que era quien me atendía cuando me sucedan estos ataques.
El me había
hecho el comentario de que en medio del delirio, gritaba y llamaba a una tal
Silvia y hablaba en otro idioma, y decía que me prendía fuego etc.......
Pero siempre los
hechos eran repetidos, como si una y otra vez, mi cabeza desquiciada, volviera
a vivir la misma pesadilla.
Por esa época la
policía de aquel pueblo se había puesto bien cargosa, y nos vimos en la
obligación de irnos. Entonces “ el cantor” me dijo que aquí en Bs. As. Íbamos a
ir a un lugar que el conocía, donde podríamos comer y dormir cuanto
quisiéramos, que había baños donde asearnos, una colonia ( me dijo) donde el conocía a todas las
enfermeras y a los médicos y que seguro, podían darme algo para “ esas
pataletas” ( como el les decía). Así que ni bien pudimos, nos vinimos para
aquí.
Cuando pasamos
el alambrado, recién me dijo en realidad donde estábamos.
-Escuchá.....
–Me había dicho- acá esta lleno de
locos....vos áseme caso.... no contesté a nadie, por un tiempo, no hable con nadie..... vos quédate tranquilo
que yo aquí conozco todo....
A veces vengo
medio en pedo viste ..? entonce me pongo a cantar a los gritos abajo del tanque
del agua, como para que también piensen que estoy loco .... entende..? pero no
pasa nada.... al menos vamo a comer y dormir sobre un colchón ... pero no hable
con nadie.... hace que miras siempre como pa ùn costao........ –
Y acercaba su
cara a la mía como haciéndome una confidencia, y me volvía a repetir...
_Vo’ no hablas
.. he..? Estamo..?-
Enseguida me di
cuenta de que se trataba de un neuropsiquiatrico. Bah... no se si enseguida, ya
que mi estado general dejaba bastante que desear, pero ni bien dormí algunas
horas y comí algo, me repuse bastante bien, y recuerdo que era tanto el
descontrol de este lugar, que me pareció bárbara la idea de quedarme.
Seguramente
este, sería el último lugar en donde me buscarían, aparte aprovecharía lo del
director, ya que ni bien llegamos nos enteramos que habían echado al anterior.
Evidentemente,
todo estaba preparado para que me quedase.
Entre “por la
ventana” como decía “el cantor” y a los pocos días llegó Edgardo, y se encontró
con este caos... por eso me fué fácil cubrir mí entrada ante el nuevo director,
aquí nadie sabía ni controlaba a nadie.
Al poco tiempo,
“ el cantor” se fué, sin que se sepa más nada de él.
A veces pienso..
¿ por donde andará, o si estará vivo o no ..?
Para esa época,
aún no había vuelto a tocar una computadora, seguía muy depresivo y mi única
meta, era hablar de alguna forma con mis padres, si es que aún vivían...
Un día me animé,
y les escribí una carta en donde les explicaba todos los detalles.
En la misma les
decía, que ahora me encontraba bien, pero que por su seguridad, no les diría
donde estaba, ni nadie debería enterarse de mi carta, desgraciadamente, ni mis
suegros, ya que también temía por sus vidas.
Así que me armé
de coraje, y tomé alguna de las pilchas que tenía en el atado con el que había
llegado, y así, con la apariencia de ciruja, una madrugada llegué hasta la
puerta de mis viejos, y les dejé la carta por debajo de su puerta.
A partir de ahí,
me serené un poco, aunque cada tanto, aún me daba alguna “pataleta” y comencé a
trabajar nuevamente (en lápiz y papel por supuesto) en memorizar algunos de los
algoritmos que había tenido que destruir aquella noche del incendio.
Yo guardaba en
mi “ Boyito” ( que era como le decía “ el cantor “ a las pocas cosas con las
que uno andaba viajando), una manta vieja donde guardaba alguna que otra muda y
una especie de repasador, que cubría una bolsa de polietileno, donde aún,
resguardada de las cosas por las que pasé, escondida a la vista de todos, un
par de minidisc, y una lectora de minidisc, que en realidad estaba rota, pero
que la guardaba con la posibilidad o la esperanza, de poder arreglarla, cosas
que me eran perfectamente inútiles, ya que no disponía de computadora alguna ni
podía hablar de ello con nadie.
En esos días, se
hizo aquí en la colonia, una mudanza....
-Si Juan ... ya
sé.... algo me contó Edgardo..-
-Sí... fué algo
tan fuerte, que no podía creerlo...
Me sentí como
paralizado cuando entre las cosas a bajar, vi unos equipos de computación, es
decir, si es que se podía llamar así a esos desastres de máquinas.
Sentí realmente,
que era Dios mismo el que me había puesto ahí para terminar mí labor.
Edgardo no se
dio cuenta, y yo intenté (con suerte) que no se notara mi emoción, pero a
partir de aquel momento, disminuyo mi depresión; y solo me quedó la meta de
terminar de una vez y para todas con este proyecto antes de que la humanidad
tuviera que lamentarlo.
Todo lo demás,
fué más fácil.......
Con un poco de
idea me aislé, aprovechando la ayuda que le brindaba a Edgardo (que por otro
lado, la necesitaba) y fuí ganándome un lugar en la colonia.
Arreglar los
equipos fué cosa de niños, aunque necesitaban algunas cosas, como un modem,
memoria etc.... al menos servían para el trabajo ( el enorme trabajo diría) que
Edgardo tenía por delante si quería poner las cosas medianamente organizadas.
Una tarde, entre
la ropa que cada tanto mandaba alguna sociedad filantrópica a la colonia, llegó
un guardapolvo aún sin uso y eso me disparó una idea.
Tomé un casco de
unos albañiles que estaban trabajando, me puse el guardapolvo y golpée la
puerta de mis padres con una palmeta y un lápiz en la mano.
En esa época me
había dejado la barba , y mi madre necesitó unos segundos para reconocerme,
estaba más flaco, y muy demacrado. Solo cuando la miré fijamente a los ojos,
pude ver como su semblante, iba subiendo la emoción, que hizo, que rápidamente
de sus ojos se escaparan un par de lágrimas.
De pronto todo
se precipito, y justo antes de que estallara en gritos y abrazos, alcancé a dar
un paso para dentro de la casa, y cerrar la puerta.
Ese encuentro,
fué determinante.
Tal cual yo
lo había pensado, pronto descubrieron
que no era mi cuerpo, ya que la policía, había ido un par de veces, alguna
acompañadas de un par de personas extranjeras ( según me contaba mi mamá).
Me dijo también,
que durante un tiempo, se pudo dar cuenta de que la seguían o la espiaban; y de
que un amigo de Mario, ( mi suegro) que era amigo de un Juez, le dijo que el
teléfono ( supongo que el de ellos ) estaba pinchado.
En ese momento
me arrepentí de haber ido, y sentí que era una locura estar ahí.
Luego de
repetirle que no intente ningún tipo de contacto conmigo, le pedí algo de plata
que le había dado para que me guarden, y me llevé en un bolso, un equipo que
aún tenía en mi casa, y que le había instalado a mi vieja, para poder
comunicarme con ella , cuando estábamos en EE.UU.
Todavía siento
el abrazo de la vieja y la tristeza de no ver a mi papá, ya que en ese momento
no estaba, y yo no podía, ni debía estar más tiempo ahí.
Le volví a
repetir que se quedara tranquila, que era mejor que no supiesen donde estaba, y
que si podía cambiar de casa, sería mejor.
Que no los iba a
volver a ver, al menos por mucho tiempo, ni a volver a comunicarme, hasta estar
seguro de que todo había terminado; y que ni siquiera los padres de Silvia,
tendrían que saber de esta visita.
Te puedo decir,
que fué unos de los días más duros de
mi vida, luego de la muerte de mi esposa y mi hija.
Sentía que el
corazón se me iba a reventar y podía intuir la tristeza desgarradora de mi
madre, a quien nuevamente le partía la vida, aunque no fuese yo el culpable de
eso. Pero debía irme, así que la abrasé por última vez, y encaré con paso firme hacia la calle, sin
siquiera volver la cabeza para mirar.
Di un largo
rodeo con el bolso, de aquí para allá, trenes , colectivos, largas caminatas,
hasta que cansado, y seguro de que no me hubiesen seguido, regresé a la colonia
por la noche, y me metí, por el alambrado donde por primera vez habíamos
entrado con “el cantor”.
Después...
bueno, esto que vez aquí.
Armé mi propio
equipo de trabajo, sin que nadie supiese nunca, que es lo que yo tenía aquí;
aproveché a clasificar los trastos,
hacerme de un espacio al que nadie entre.... y listo..... no me queda nada más
que contarte....
¿ Vos querías saber
quien era no...? Bueno... ahora ya sabes.
Lo único que
espero, es que te des cuenta de la magnitud de gravedad que tiene, lo que te
acabo de contar, y pedirte desde ya, que no publiques nada de esto, ni me
saqués una foto.
Es más, hasta vos misma, estarías en peligro
si así lo hicieses, por otro lado; puedo darte pruebas, de que lo que te digo
es cierto, aunque no se si conviene que te pongas a hurguetear... –
Me había quedado
sin palabras.
Lo miraba, me
miraba.... y no atinaba a decir nada.
Tener una
historia así entre mis manos, y no poder publicarla.
Aparte me
parecía imposible, que esto fuera una fabulación, de hecho, algunos de los
documentos que tenía en mi mano, me lo demostraban.
Realmente no
sabía que hacer, ni que decir, mientras tanto... Juan me miraba como a la espera de que dijese algo, y por lo
pronto; solo se había abierto un hueco de silencio, que parecía llevárselo todo
hacia dentro de él.
Juan levantó las
tazas de la ultima vuelta de té. Se lo veía cansado y sin embargo, se podía
advertir, que se acababa de sacar un enorme peso de encima.
Ahora....así,
sin su coraza, se lo veía vulnerable, cuanto no quebrado.
Lo miraba
llevándose las tazas, y me preguntaba a mi misma.... ¿ Como sigue esto..?
Por el
momento... había perdido importancia la nota, la colonia... es decir que sentía, con tal dimensión la
fuerza de aquella historia; que esto mismo, opacaba cualquier intento de
contar, o bucear en otros temas....
¿ Que pasó..? Te
quedaste callada... – Dijo mientras regresaba a la mesa.
Espero que ahora
entiendas, porque necesitaba saber quien eras. Y que de alguna forma me disculpes, ya que no pretendía ni
hacerte daño, ni molestarte. –
Esta bien ...
supongo que debe haber sido terrible lo que pasaste... bah... por lo que
pasaste, y por lo que pasas. Ya que en algún momento dado, supongo que querrás
normalizar tu vida... –
Que se yo...
para contestarte, tendría que saber con que parámetros acotas “normalidad”. Tal
vez, para muchos por ejemplo, “normalidad”, hubiese sido ponerle un precio a mi
trabajo, sin importar que uso iban luego a hacer de él.
Para otros, tal vez, solo olvidar lo que pasó, y tratar de seguir con la
vida. Hoy para mí, lo normal.... es tratar de luchar contra esta basura, que
puede causar mucho más daño que una bomba nuclear. ¿ Porqué no se si te das
cuenta, de hasta donde puede llegar esto..? Yo estoy seguro, que esto no ha terminado. Así
como me reclutaron a mí, pueden reclutar a otros iguale; o más inteligentes, o
lo que es peor.... con muchos menos principios, como para terminar con su
maldito proyecto.
Podes estar bien segura, que esta gente no se amilana y que solo es cuestión
de tiempo, hasta podes estar segura, de que van a conseguir adeptos a su mismo
pensamiento. Tal vez vos
misma, hoy, al trabajar en la editorial, o en tu casa frente a la PC, te estés
auto programando, para el momento en que decidan tomar el control....
O lo que es peor
(bah... en realidad ya no se que es mejor o peor) si por alguna razón, esto se
les escapara de las manos, como se les escapo el SIDA, la proporción de
infección, sería catastrófica.... irracionalidad.... desgano... violencia....
autismo....
Tendríamos una raza de zombis, que no sabríamos muy bien en que
terminarían... –
¿ Que querés
decir...? – Pregunte espantada.
¿ Que esto
podría ser usado como un arma o que podría expandirse como una enfermedad
contagiosa..?-
¡Ambas
cosas..! y peor aún, ya que en muchos
casos, ni siquiera sabríamos que estamos enfermos ... – Ahora me miraba de
vuelta,
con ese aplomo que no parecía humano, otra
vez estaba en pie de guerra, nuevamente la malla protectora lo protegía de las
cosas que nos aquejaban a nosotros, los comunes mortales.... y siguió con su
visión...
Las dos cosas, y
peor, te decía, porque fué concebida como un arma, y en realidad es un virus...
–
Bueno.... ¿ Pero
que se puede hacer..? Porque tampoco vamos a dejar jodernos así porque si sin
hacer nada ¿ No? –
Mira Nora... yo
esto nunca lo hable con nadie. Sin embargo, desde donde puedo, y como puedo,
estoy haciendo algo. Lo primordial es mantener el
secreto, ya que no se hasta donde puede
llegar, la red de encubrimiento, y
presiento, casualmente, que no debe ser pequeña. Y después, seguir trabajando
en un antivirus, como lo vengo haciendo desde que me escapé, aunque para eso, me falta algo de equipo; ya
que son programas muy especiales. Que podes hacer vos, es una decisión tuya, y de
la que no quiero formar parte.... ya me llevaron mucho.... no quiero exponer a
mas nadie. Esta en una lucha personal. –
¿Así, te parece...
y si te sale mal, nos cagamos todos..?
¿ Te pensas que alguien se puede quedar de brazos cruzados después de saber lo
que me acabas de contar...? –
Bah.... no han
levantado loa brazos con Hiroshima, con
Vietnam; con Hitler; con Chernobill... con el recalentamiento del globo, la capa de ozono, con la tala de bosques....
con el hambre en el mundo... ¿qué esperas..? ¿ Que descrucen los brazos cuántos..? ¿...Cuándo..? soñar es delicioso, divertido, romántico si
querés... pero yo no tengo tiempo.-
¿ Tan descreído
estas de todo..? –
¿ Y vos como
estarías... lo pensaste..? Esto no es una historieta... de donde salí, la gente
se muere... –
Vos lo dijiste,
aquí también la gente se muere y nadie hace nada, y ya vez, que de alguna forma
yo estaba en contar eso... –
Si. ¡Pero esto
no lo podes contar! ¿ Entendes eso o no..? –
Si. Pero yo
igual pienso que se debe poder hacer algo.... –
Ya te dije, que
algo estoy haciendo, aunque vaya despacio. Ahora si me querés ayudar... es
decisión tuya... pero sabé que te expones a lo peor... –
Y que sería esa
ayuda... –
Por ejemplo,
averiguar ciertas cosas que yo desde aquí no puedo, ya que no es conveniente
mostrarme mucho en la calle. –
Si... por
supuesto, decime en que puedo ayudar... –
Sobre todo en
unas averiguaciones del ámbito de los canales de televisión, y las agencias de
publicidad, ya que me había hecho saber Zchervic, que uno de los difusores del
virus, se haría encriptando un algoritmo de base, en un archivo gráfico... –
No entiendo nada
Juan... Desgraciadamente, de computación, apenas si puedo escribir, y
guardar... –
No importa Nora,
porque en realidad las averiguaciones que necesito no tienen nada que ver con
la computación, sino más bien con management de empresas, o con venta de
productos terminados, es decir: Videojuegos de reciente aparición, películas,
publicidades, presentación importantes y hasta congresos, en los que por alguna
razón, se regales CDs. ... –
Ahora... ¿ No
sería mejor, comenzar a tirar la idea por intermedio de la revista, de las cosa
que sabes...? –
¿ Y cuanto te
crees que duraríamos..? ¿ Que oportunidad tuvieron mi esposa y mi hija... mis colegas y sus familias...?
NOOO... ni lo sueñes. En todo caso, si
no querés cooperar, me conformo con que no lo divulgues. Y estas en todo tu
derecho de no entrar en esto, que como antes te dije, es una guerra mía....
Desgraciadamente, te lo tuve que contar por fuerza mayor, pero trato de que
nadie se vea involucrado en esto. –
¿ Y no opinas
que Edgardo tendría que saberlo...? –
Era una
posibilidad que ya había pensado.. es más, después de ver como es Edgardo,
supuse que podía confiar en él, solo estaba esperando la oportunidad de
decírselo, de cualquier forma, no tenés la obligación de involúcrate. Si te lo
tuve contar, ya te explique que fué por fuerza mayor... –
No sé... por un
lado me decís de la posibilidad de que se acabe el mundo... –
¡NO!- Repuso con
firmeza sin dejarme seguir.
Yo no dije
eso... –
Bueno, esta bien. La posibilidad, de que en un
tiempo no muy lejano, (sino ya) seamos autómatas, cuando no violentos o
autistas, o bobos manejados... –
No... no la
posibilidad. Este es un programa del que ya te dije, que inclusive, se han
hecho pruebas. –
Y bueno... más a
mí favor. Por un lado me decís todo
esto, y por el otro me decís que no estoy obligada a involucrarme.... Y que
pretendes.... ¿ Que me vaya tranquila a mi casa, o que haga que esto que
escuché no lo escuché..? ... no se... De cualquier forma tengo que cotejar algo
de lo que decís.... –
Yo no lo
haría... pero bueno, ahí tenés mi documentación, fíjate y cotejá lo que tengas
que cotejar. Consultá sobre mis viajes o en la universidad, sobre los master
que hice; pero por favor... cuidate. –
Esta bien Juan ... te creo... lo que pasa es
que es tan fuerte lo que me decís, que no se que decir. –
Es que no tenes
que decir nada... –
Esta bien Juan.... creo que por hoy es
suficiente, necesito salir un poco, y volver a casa por una ducha.... en todo
caso nos vemos el lunes y charlamos con Edgardo, ¿ te parece..? –
Esta bien... me
parece bien. Yo de cualquier forma, sigo con lo mío, que es encontrar una
relación de estos números, de la cual se que estoy muy cerca. A propósito, si
podes conseguir una lectora de minidisc.... sería de gran ayuda.-
Bueno, me
fijo..-
Me despedí en
silencio.... al final Edgardo no apareció.
Afuera caía la
tarde. Habían pasado muchas horas y estaba cansada, con hambre y con ganas de
ir al baño, así que lo último que
quería, era encontrarme con él. Es más, ahora mismo pensaba, en que era raro
que no me hubiese buscado, pero como lo sabía medio despistado, lo mas
probable, es que ni siquiera hubiera visto estacionado el auto.
Quería descansar
un poco la cabeza. Así que crucé el campito, llegue hasta el auto, lo puse en
marcha y por suerte me fui, sin cruzarme con nadie.
Estaba realmente
agotada, pero aún así, ni sentí el viaje.
Envuelta en
pensamientos controvertidos, en dudas y asombro, poco antes de darme cuenta,
estaba entrando a la cochera de casa.
Subí, abrí la
puerta. Y sin sacar la llave corrí hacia el baño.
No había hecho
pis desde la mañana, y mi vejiga, parecía a punto de estallar.
Más que
sentarme, me tiré sobre el inodoro, con la cartera todavía colgando de mi
brazo.
Parecía que me
desinflaba.... pero era un deleite.
Necesitaba estar
en casa, respirar mi propio aire.
Con toda esta
charla de Juan, me parecía haber visto una película que durara cien horas....
me sentía agotada, agotada y hambrienta.
Antes de salir
del baño, deje llenando la bañadera, luego cerré bien la puerta del departamento (pasador inclusive) y apreté el
botón del contestador, al que nadie había llamado.
Mi viaje a la
cocina resultó un fracaso.
Como de
costumbre, en la heladera no había nada, pero estaba demasiado cansada como
hacerme problemas, así que decidí bañarme primero y ver que hacía después.
El baño me había
relajado demasiado como para salir, pero estaba hambrienta, y tenía ganas de
comer pizza, así que hice de tripas corazón, y con un jeans y un rompevientos,
me fuí a reventar la noche.
Caminé un poco
por el barrio, ya que no había querido sacar el auto, y terminé recalando en un
“ Food Criollo” vecino a casa.
Era un bolichito
lindo, al que ya tenía visto, y al que tenía ganas de descubrir.
Un negocio más
bien chico, pero muy cálido, atendido por gente joven, y que rezaba en sus
vidrieras una proposición divertida:
“AHIJUNA... FOOD
CRIOLLO” “Empanadas y comidas regionales”
El bolichito,
estaba muy bien decorado.
Abundaban las
tinajas con espigas, cuadros con temas gauchescos, cueros de mulita, y allá en
un rincón, reinaba una enorme canasta de mimbre, donde varias mazorcas secas,
descubrían bajo las chalas descoloridas, unos brillantes granos de maíz.
Las pocas mesas
que disponía el local, estaban acompañadas por sillas de paja, y al lado de la
ventana, de robustas rejas negras, se dejaban colgar, arreos y bozales.
Casi al lado de
los baños, un fardo de alfalfa, y un tarro lechero, terminaban de ambientar la
decoración.
Era tan cálido
el ambiente, que sentí la necesidad, de compartirlo con alguien, así que le
pregunté a la joven de planchado delantal que atendía, si disponían de
teléfono, ya que había salido sin el celular.
Ante la
positiva, se lo pedí, y llamé a Vero.
Mi suerte al
parecer era completa, ya que no solo la encontré, sino que me dijo que ya salía
para aquí para cenar juntas.
Volví a la mesa,
luego de agradecerle el teléfono, y conociéndola a Vero, me animé a pedir una
botella de un buen tinto, para acompañar las dos empanadas de humita , que
había pedido como para matizar la
espera.
Mientras comía
mis empanadas, que a decir verdad, no eran nada del otro mundo; me dí cuenta de
que la salidita, me había servido para olvidarme por un rato de ese matete de
Juan y el proyecto.
Aunque comenzaba
a extrañar a Edgardo, tenia ganas de charlar con Verónica. Hacia mucho que nos
debíamos esto, es decir, comer a solas, y charlar hasta ponernos al día de
todo.
Estaba pensando
en esto, cuando escuché el grito de Verónica que venía a mi encuentro.
-Ayyy loca....
donde te habías metido pedazo de... – Una levantada de cejas y mi ceño hosco,
fueron suficientes para evitar el procaz final de la frase, en el vozarrón de
Verónica..
- Pedazo de
guacha... iba a decirte, no te asustes... – Nos abrazamos y por
fín se sentó,
mientras no dejaba de reírse. Estaba como siempre.... pero con pilas nuevas.
¿ Que te pasa
Nora... estas borracha...? ¿ Que es todo este look gauchesco, por Dios..? Ya
sé, nos vamos a encontrar con un par de
estancieros, y me lo tenés oculto... – Si hay algo que a ella le
sobraba, era el
sentido del humor, y yo era de alguna manera, lo que más necesitaba en este
momento.
No Vero... no
sea loca... – Le respondí como para empezar a hablar.
Ah ya se.... la
nota de los locos... y sobre todo, del “director del loquero” ... – Dijo
mientras levantaba su copa de vino para brindar.
Hay basta...
dejame hablar... – Era una máquina de decir tonterías
cuando quería, y
si se llegaba a tentar, era de terror.
Bueno para un
poco, que comemos... – Le dije como para calmarla, y
porque la chica
que atendía, parada y sonriendo a nuestro lado, esperaba para tomar la orden.
Mira, yo me vine
sin brigdes ni botas, pero ya que estamos aquí, podríamos empezar por un locro
bien picante ¿ no..? – Al final,
comimos nuestro
locro, después Vero se comió un par de empanadas salteñas, de esas que tienen
la carne cortada a cuchillo.
Pedimos media
botella más de vino, y entre risas y bromas, nos pusimos al día de nuestras
cosas de amigas, (Galleguito y Edgardo incluidos).
Luego le
descerrajé sin más ni más, la historia de Juan, sin anestesia.
Vero miraba como
atónita, sin decir nada.
Pocas veces
había visto que algo le interesase tanto, estaba ahí.... tan callada, que no
parecía Vero.
Ahh guacha....
estas escribiendo un libro. Esta
bárbaro Nora, es buenísimo.. –
Parecía mentira,
pero Verónica era capaz de estos despistes.
No Vero, no es
un libro boba, es una historia real.. –
¿ Como que es
una historia real..? –
Si... todo esto le paso a Juan, un interno de
la colonia... – Aquí,
pareció que para
Verónica se había terminado el juego, porque se puso seria y me dijo...
¿ Pero vos te
das cuenta lo que me estas diciendo no..? –
Sí... más bien.
¿ Porqué te pensas que quería que nos juntemos..? Necesitaba charlar esto con alguien de confianza. Calcula
que la cabeza me da vueltas sin saber que hacer. Es decir, que actitud tomar,
luego de que verifique que esto es cierto. Aunque te digo, que estoy totalmente
segura de que es así. Te imaginas la responsabilidad.. –
Si... la
responsabilidad, y el riesgo. – Remarco verónica, que se había
puesto
definitivamente seria.
Buenos ves....
de todo eso, es de lo que tenía ganas de hablar con vos.-
Ahora, mirá si
todo esto es un invento... ¿ Que papel jugas vos..? a ver si te convertís en el
juguete de un loco. Vos sabes que
ese tipo de personas, no solo urden tramas de una forma extraordinaria; sino,
que se la creen hasta ellos mismos. –
Bueno... pero
tengo ciertas cosas, que de alguna forma, avalan lo que me contó... –
¿ Que ciertas
cosas...? – Pregunto con la voz que ponía cuando no
jugaba
Mira... mientras
hablábamos con Juan, yo estaba escéptica a lo que estaba escuchando, entonces
el desenvolvió un atadito en el que tenía guardado algunas cosas... una foto de
los tres (Silvia, él y su hija) certificado de defunción de ambas.... una
tarjeta magnética y otros documentos personales... Bueno...mientras charlábamos
me quedé con el green card...y una tarjeta magnética de la compañía donde
figura el logo –
¿ Las tenes
acá..? –
No... en casa. –
Bueno, vamos
quiero verlas... – Así que pagamos y nos fuimos sin
postre.
Vero, había
perdido toda la risa y se veía tan seria, que ya me parecía mentira, así que
mientras fui al dormitorio para buscar la otra cartera, le grité, como para
cortar lo serio del ambiente.
Hace un poco de
café... – Pero ni me contestó, entró al dormitorio
mientras yo me
sacaba las zapatillas, y me increpó.
Ahora, yo no entiendo... ¿ Como hiciste para meterte en esto ..?
realmente no lo entiendo.. – Su comentario me fastidio y se lo dije.
Hay Verónica...
deja de joder, al final te pareces a mi vieja. Te hice un comentario como para
que me ayudes a pensar, y no para que me cagues a pedos.
Aparte no es cuestión de cómo
uno se mete o no, sino, de que una vez enterada del asunto, tome o no una
posición.
Creo que por lo que significa, no puedo no involucrarme, y hacerme a un
costado nomás porque me parezca riesgoso . Al fin y al cabo, soy periodista, y
si elegí esta carrera, fue en parte
porque creo en la defensa insoslayable de la justicia... –
Sí... ya se , no
me hagas caso... lo que pasa es que me dio miedo.. –
Dijo mientras me
sacaba las tarjetas de la mano, y decía en vos alta...
Si.... como ser,
parecen autenticas.... –
Ahora que la
ves... ¿ Note parece demasiado traído de los pelos que alguien, ( como vos
decís) fabule una historia, y para darle fuerza a esa fábula falsifique
credenciales de tal magnitud...? –
Si... en
realidad no lo veo muy posible. Pero de alguna forma habría que averiguar algo.
¿ Porque no me la dejas hasta mañana o pasado y yo veo que puedo hacer? –
No entiendo, ¿
que podes hacer con qué..? –
Con las credenciales. Mirá, tengo un amigo en la
embajada americana, y anda en asuntos de computación. –
Pero estas
loca.... ¿ y si por averiguar salta todo..? –
Escucha... seré
despistada, pero no estúpida. El flaco esta muerto conmigo, cada tanto me llama
y todo eso, lo que pasa es que nunca le di demasiada bola, pero ni bien le pida
el favor, quedate tranquila que me lo hace... vos dejame a mi... –
Pero mirá que no
tiene que... –
Mirá Nora... vos
querías de alguna forma mi opinión no, bueno, yo creo que lo primero, es tener
la certeza de que esto, es tal cual lo
cuenta este tipo, porque también puede ser de que esta tarjeta sea real, y que
lo que no sea real es la historia, o que sea diferente. Y para eso, tenemos
minimamente que averiguar algo, si es que se puede.
Mañana le llevo esto al flaco, y vos, en todo caso borrate por un par de
días, así no tenés que dar ninguna explicación. Aparte, si hay alguien que nos puede ayudar en
esto, creélo que este flaco. –
Esta bien.
Aparte tenes razón, ni siquiera se si todo esto es real... –
Al final Vero
accedió a hacer café, y terminamos hablando de pavadas.
El lunes,
pensaba ir a la editorial, y esto me significaba preparar algo.
Así que como
siempre, le hice el comentario a Vero, para ver en que podía ayudarme, y
también como de costumbre, me volvió a salvar.
En este sentido,
ella era como una máquina, siempre tenía en el cajón, cuatro o cinco notas ya
preparadas por las dudas.
Una tal Maria
Nart, una vedette que había tenido una fractura. Ella había quedado en pasar en
la semana con el fotógrafo y no iba a tener tiempo, así que me venía bien , y
de paso ella no quedaba mal con esta mina.
En la revista
les iba a encantar, ya que desde unos líos que había sabido tener con otras
vedettes “Maria Nart” siempre era actualidad.
El encuentro con
Verónica me había serenado, me había sacado un poco la presión o la ansiedad
que me había provocado este tema. Y aparte, tenía solucionado la cuestión de la
nota de la semana.
Le dije a Vero
que se podía quedar, pero me dijo que no, que con el asunto del gallego, no
había parado en la casa, y que su madre, estaba insoportable. Así que se fué
tranquila, y yo me quede a dormir.
Quería llamar a
mamá. Pero ya era demasiado tarde. De cualquier modo, ya me había visto
bastante en la semana.
Y tampoco era
cosa de que se acostumbrase, como decía Vero.
Me dormí
enseguida creo, ya que a la mañana, la televisión estaba encendida, y yo no recordaba
haber visto nada.
Me prepare
tranquila, la ropa que me iba a poner, y me dí una ducha.
Antes había
dejado arriba de la mesa, todo preparado como para hacer la nota, la agenda, el
grabador de mano, la cartera, y la dirección que me había pasado Verónica.
Aunque superficialmente estaba tranquila,
mantenía de alguna forma la expectativa de hablar con Edgardo.
Por un lado
sentía como que estaba mal, el no comentarle lo que había hablado con Juan, y
por otro, comenzaba a pensar si en realidad había sido lo mejor, el permitir
que vero se llevase la credencial y averiguase. Aunque eso lo diría el
tiempo...
Y el tiempo lo
dijo...
Hacia ya tres
días que ni hablaba a la colonia, y durante el mismo tiempo, no había recibido
llamadas de Edgardo.
Tal vez había
presionado demasiado, o había estado despectiva el alguno de mis comentarios.
Si bien no sabía
el motivo de su silencio, me cargaba de culpas y dudas, y a decir verdad...
tenía ganas de verlo.... lo extrañaba.
Los últimos días
habían pasado chatos, y en la redacción, asistían al deslumbramiento que era
verme varios días seguidos, y trabajando ordenadamente en el cierre de notas.
A Vero, no la
había vuelto a ver, y los dos llamados que le había cruzado, no me los había
respondido, ya comenzaba a aburrirme, mientras desde el box de al lado, escuche
su vozarrón.
Yo miraba una
Bijou que había traído una compañera para vender, cuando la vi entrar.
En realidad ni
entro. Se paro bajo el marco de la puerta, me miró con una sonrisa apretada, y
a espaldas de la otra compañera, me hizo señas con la cabeza, como para que la
vea en privado... mientras ensayaba un...
-Buen día... –
Dejé pues la
bijouterie para después, disculpándome por el apuro, y salí a su encuentro.
Ya en el
pasillo, su vos grave, me presagiaba noticias bravas .
Vamos al box que
tenemos que hablar... – Me dijo.
Estuve con el
pendejo... –
Sí.. ¿y? – Le pregunte ansiosa.
No... ni te
imaginas lo que me dijo... – Me decía entre atónita e
intrigante
Bueno, dale
dejate de dar vueltas y contame... –
Mira, este Juan,
como existir, existe. Tiene captura internacional por un presunto homicidio en
EE.UU.. Donde se escapo alterando los archivos de la central de policía, y se
cree que mato a otra persona en Honduras para cubrir su fuga... –
Bueno... ¿ y qué más..? –
Como que más
Nora.... ¿ Te parece poco..? ¿ Que querés,
más todavía..? mato a dos persona... – Pero no la deje seguir.
Eso ya lo sabía
Vero. Yo te conté las cosas muy por arriba, pero Juan ya me había contado algo
de esto, y yo fui la que no te dije ciertos detalles, esto de las muertes ya lo
sabía. –
¿ Vos, sabías
que había matado a dos personas..? –
Respondió a los
gritos mientras
yo trataba de hacerle bajar la voz.
Para Vero...
para un poco. Baja la voz y escuchame por favor... –
¿ Que querés que
escuche...? – Dijo mientras había logrado ya que se
calme un poco.
¿ Otro resumen
de la historia...? Deja de joder.... me haces poner la cara, y resulta.... –
No Vero, no es
como dicen, el no tuvo nada que ver con esas muertes, al menos con una... –
Ahhh, Bueno... ahora me dejas mas tranquila... –
Dijo en forma
sarcástica.
Escuchame, lo de
EE.UU. es mentira. Lo incriminaron a él, pero él no tuvo nada que ver. Y lo de
Honduras, fue un accidente... –
Así que, prender
fuego a una persona... ¿Vos lo llamas un accidente..? –
¿ Que, salió eso
también..? – Verónica me miró, y noté que la
pregunta la
había fastidiado
¿ También sabías
esos detalles, no..? –
Mira vero, ya te
dije que era mentira. –
¿ Pero que sabes
vos si es mentira? ¿ Y si fué a vos que te mintió..? Explicame como comprobas
que el tipo esta bien de la cabeza, cuando hay informes internacionales que
dicen que mató a dos personas...-
Pero pará...
pará... Vos misma dijiste que en los
informes aparecía, que estaba implicado en un “presunto asesinato”, y que “se
cree” había matado a otra persona para cubrir su fuga., ¿ o no..? Y si fuera accidente...
escucha... – Y no tuve mas remedio que
Contarle la
historia completa, con lujos y detalles.
Ahora podía ver
como la cara de verónica iba cambiando, imperturbable me dejó seguir hasta el
final, sin interrumpir, y luego me preguntó.
Ahora no
entiendo... ¿ Porque no me contaste, lo de la muerte de la esposa y la
hija...? -
La verdad que no
sé. Me pareció que el asunto del virus, era en realidad lo más inmediato. Que
se yo... Pero al menos sabemos que algo de realidad, evidentemente hay. Aparte
es como algo demasiado intrincado para ser una cosa fraguada, demasiados
detalles... Es más, por lo
que me dijo, él tiene aun algunos minidisc del proyecto, donde hay partes del
trabajo de ese tal Mouhen Mholi. –
Era como que no
me escuchaba, se había quedado estática, con la vista perdida en alguna
parte...
¿ He Vero... me
escuchaste..? –
Si... si... lo
que pasa es que sigo sin entender, el porque no me contaste todo como era... –
De pronto levanto la cabeza y me dijo
mas seria que
nunca...
¿ Te das cuenta,
que tal vez cambio todo..? –
No entiendo lo
que decís.... no te vas a ofender por una cosa así... –
No Nora.... que
la situación cambio. Que si yo hubiese sabido esto de un principio, no se si
hubiese pedido esos informes, me
entendes... si es verdad lo que te
contó Juan, revolver el avispero, no se si era lo mejor... –
Hay Vero... no
me asustes... –
No. No te
asustes si querés, pero es la verdad. Es peligroso hasta para nosotras. Es
decir, si no es verdad, es peligroso Juan, y si es verdad, apenas nos tenemos
que cuidar de la C.I.A.
Evidentemente en EE.UU. estuvo y algo de lo que contó, resulta cierto...
no se. –
Vos que le
dijiste al flaco. –
¿ Como que le dije... de que..?-
Si... ¿que
comentario le hiciste cuando le pediste que te averigue esto? –
Nada, me
aparecí, le tiré un poco de onda, le pregunté porqué no me había llamado más, y
me dijo que porque había perdido el teléfono.
Después ahí nomás, le pedí que si no me buscaba los datos de una
persona, que era para una investigación
de un colega amigo de un diario en el Uruguay, a quien yo le debía
varios favores, y bueno tipeo un par de
direcciones, y bueno, comenzó a salir esto... –
¿ Y de la
compañía..?
De la compañía
sabe que existe, tiene una pagina con su nombre inclusive; venden software a medida para todo tipo de empresas, y de
emprendimientos... Pero nada en especial, el nombre de Ferlé, ni aparecía... –
¿Y como sabes
eso...? –
A.... porque el
flaco es medio loquito... ¿de estos
hacker viste..? Se metió en un par de direcciones, y en los record o staff de
personal de la empresa y sacó un print,
y el nombre de Ferlé, ni aparecía... –
¿ Como...
imprimieron una lista..?
Si, no te lo
acabo de decir. La tengo en la cartera. –
Damela por
favor, quiero ver si encuentro otro nombre.. – Mi intención era ver si figuraba
Bill en esta lista. Por fin la encontró y pude dar
un vistazo..... Ahí estaba.... entre los primeros nombres, se podía claramente
leer...
Director de
Proyectos y Diseño
BILL GRAWES
Bill Grawes.... -
Pensé en vos alta...
¿ Quien es Bill Grawes..?-
Si, perdoname.... Bill Grawes, era el jefe de proyecto
de Juan, y de los otros colegas, así que esto confirma también lo que me contó
Juan... Esto, como yo lo supuse... no es un invento.. A propósito, y después de ver todo esto, el
flaco ¿ Que te dijo..? –
Nada, me pregunto en que andaba, y le volví a decir lo
mismo. Que no era para mí, que era para un colega de Uruguay, a quien le debía
una gauchada, y que había quedado en averiguarle, y que después que este tipo
terminase con la nota, le iba a avisar como había salido. Después no volvió a
preguntarme nada... –
Bien... y tu teléfono... ¿ Le diste el numero...?
No... porque justo que estábamos charlando, entro una
jefa o que se yo, y medio que terminamos saludándonos a la apurada, quedando en
vernos... o algo así. Así que al final no se lo dí. –
Bueno. Menos mal. –
Hay Nora... ¿
No te parece que hay que dejar esto...? –
Estas loca... para nada... Si lo que dice Juan es como creo, y resulta cierto... estamos
todos jodidos... –
Si. Pero si nos llagan a agarrar en medio de esto...
las jodidas vamos a ser nosotras. –
Mirá Vero, vos por lo pronto, no hables de esto con
nadie, ni averigües mas nada. Y si te llega a llamar o verte, y el flaco toca
el tema, hacete la que pasaste el material que te había dado, y que ni te
importa, ni sabés para que lo quería. Y dame las tarjetas... Yo por lo pronto ahora voy a
arreglar para salir. Le voy a decir a Hernández que tengo que ver unos chismes
o algo así, total lo tengo dulce estos días. –
¿ Y adonde
vas..? –
Me voy a ver a Juan.... bueno, en realidad primero
voy, a ver a Edgardo, no quiero seguir sin que sepa sobre esto... porque si...–
El sonido del intercomunicador interrumpió mi
explicación.
“Nora Garre línea cuatro”- Se escuchó...
Hola Edgardo... – dije con sorpresa, mientras le hacia
señas a
Verónica de que era él.
Estábamos hablando de vos... Con una amiga.... No, no
la conoces... – Deliberadamente apreté el botón de manos libres, ya que Vero me
hacía señas que quería escuchar... –
¿ Y como andas..? Disculpame lo de la otra vez, lo que pasa es que me sentí como presionado...
– Yo a todo esto contestaba con
monosílabos.
Pero no quiero que pienses que no pensé sobre el
asunto, y ví que tenés razón. Que no se justifica siquiera por el bien de él
mismo, que yo lo tenga como trofeo, como preservado para las grandes
ocasiones... así que hoy mismo, voy a mandar un par de fichas a la policía, y
que le vengan a tomar las huellas... –
NOO!! – Grité sin dejarlo terminar, a tiempo que Vero
saltaba de la silla y me hacía todo tipo de señas...
¿ No qué..? – Me pregunto como no entendiendo.
Que no, que espera a que hablemos... –
Pero no, Nora. Quedate tranquila, que creo que tenés razón,
esta todo bien... –
No importa Edgardo, te pido a que esperes que
hablemos, ¿ puede ser..? –
Bueno. ¿Pero que pasa, paso algo..? Porque me entere
que habías estado, y como no me esperaste... –
Mirá, sí y no. Pero prefiero que almorcemos juntos y
lo charlamos... ¿Tenés tiempo..? –
Sí , más bien. –
Bien, en la parrillita de la otra vez, tipo 13 hs. ¿
Te parece..? Chau... un beso... nos vemos. –
Bueno, bueno.... – Dijo Vero con sonrisa picara. –
Parece que el
doctorcito te echó el ojo....
No seas tonta querés. –
Precisamente porque no soy tonta, te digo lo que te
digo, ese tipo esta muerto con vos... –
Bueno cortala, yo me voy porque si no, no llego. –
Te acompaño. – Dijo mientras se reía.
No gracias, me arreglo sola. – Conteste también
sonriendo.
Enseguida me puse en viaje.
Me hacía bien pensar que lo iba a ver, y a pesar de
todas las preocupaciones por esto que estaba pasando, por un momento me olvidé
de todo, para pensar nada más que en él...
Llegué con bastante tiempo por delante, y me vino
bien, como para repasar las cosas que habían sucedido.
Porque inventaría Juan tan tremenda fábula.
No, yo estaba segura de que esta historia de Juan era
cierta, y necesitaba hablar con Edgardo al respecto.
Di vuelta la cabeza y miré hacia fuera, justo cuando
estacionaba el auto.
Su figura desgarbada se encaminó hacia la entrada, y
al descubrirme tras la vidriera, me saludó con la mano en alto.
Estaba como serio. Luego de entrar me saludó con un
beso, y nos pusimos a hablar.
Los primeros fueron comentarios vanos, o más bien
domésticos... ¿ Qué hacés..? ¿ Como
estas..? Tenía ganas de verte.... y todo por el estilo.
Creo que fué la primera vez, que me dí cuenta
fehacientemente, de que me gustaba y tenía toda la idea, de que también... yo
le gustaba a él.
Tal vez fue por eso que arrancó a decir.
Mira Nora, yo se que el otro día te fuiste mal, por la
casi discusión que tuvimos, pero tenés que entender, que ciertas decisiones,
sobre todo en vidas que no nos
pertenecen, hay que tomarlas no solo con criterio, sino con cierto tiempo de
maduración y en el momento oportuno. –
Esta bien Edgardo, yo también me dejé llevar por el
arrebato, y se que te presioné, más allá de lo que te mereces, y de lo que me
corresponde, ya que no tenés porqué darme ningún tipo de explicaciones, ni soy
quien, para pedir que tomes ningún tipo de actitud, así que bueno, olvidémoslo,
y disculpame. –
Esta bien Nora,
mira no hagamos de esto algo tan denso, yo tampoco te dije nada,
referente a que no tenés porque pedirme
una u otra actitud, si discutimos lo
que discutimos, es por que yo también dí lugar a que así sea, y no me
arrepiento de haberte dado ese lugar... así que no sigamos esto por favor... –
Dijo, mientras me tomaba la
mano... No pude menos que decirle que estaba de
acuerdo, que tampoco quería estar de ninguna manera, enemistada con él...
Ahora todo era distinto... el ambiente ya no se sentía
tan tenso, y a pesar de que me había soltado la mano, todavía me parecía sentir
que estábamos unidos.... después de todo... era un dulce.
Bueno- Dijo con esa sonrisa que le llenaba la cara.
¿ Y ahora.... de que vamos a hablar..? – Dijo con
picardía. Pero yo
todavía estaba muy interesada en contarle lo de Juan ,
como para encarar algún otro tema...
El sábado yo anduve por la colonia. –
Sí ya sé, me contó Elvira.-
Bueno, yo le pregunté por vos... –
Si , pero te fuiste sin esperarme. – Me reprocho.
Si, es verdad, pero escúchame por favor... – Y comencé
a contar la
historia tal y como me la había contado Juan, al fin y
al cabo, el mismo me dijo que quería habérsela contado.
Edgardo escuchaba en silencio, y no salía de su
asombro.
Cada nuevo detalle que iba descubriendo de aquella
negra trama, sumaba en su rostro más desconcierto, pero aún así, ( o tal vez
por eso) permitió que llegase hasta el final, sin interrumpirme.
La verdad.... no se que decir Nora... – Fué lo único
que pudo
expresar.
Mira como decir no tenés que decir nada, es más, iba a
ser Juan mismo el que te lo iba a decir, pero me comentó, que no había
encontrado el momento... –
¿ Y que.... con vos se dio..? – Me preguntó en una
forma extraña....
¿ A que viene esta pregunta Edgardo..? ¿ Que sentís...
celos..? – Le
pregunte sin vueltas.
No.... disculpa.... pero me da bronca, que haya vivido
y hablado un montón de cosas conmigo, y de pronto, a vos, que ni te conoce, te
hace tamaña confesión.... –
Bueno... precisamente. Al no tener ningún vinculo
afectivo conmigo, le fué seguramente más fácil que con vos, en donde de alguna
forma estaban mezclados afectos y otras
cosas... –
Ahh... Bárbaro, lo único que falta ahora es que me
analices... –
Ay Edgardo, por favor. No puedo creer que te moleste
tanto lo que te dije, que por otra parte, realmente te lo iba a decir el propio
Juan. –
Si... me lo
iba a decir.... pero lo cierto es que te lo dijo a vos... –
Bueno Juan... Perdón, Edgardo. ¿ que hacemos, seguimos
hablando de la cuestión, o te das por ofendido y terminamos esta conversación
como un mero encuentro informativo..? – se notaba que le había
molestado bastante, ya que tardó unos segundos en balbucear
una respuesta...
No... esta bien, seguí... –
Bien. Lo cierto, es que cuando me enteré de todo esto,
o mejor dicho, después que me fui de la colonia, me encontré con Verónica, una
amiga, y me propuso hacer algunas averiguaciones, con un flaco amigo que
trabaja en la embajada de EE.UU. y resulto ser, que tiene captura
internacional, por estar involucrado en dos posibles muertes.-
Pero esto es grave Nora... –
Si, ya se que es grave Edgardo, por eso es que no
quería que lo fiches, ni que pidas su filiación, antes de hablar con él... –
Así que Juan Fuló... –
En realidad tampoco se llama así... se hace llamar
así, para evitar su verdadero nombre, por una cuestión de protección. Su
verdadero nombre es Juan Alberto Ferlé. – Edgardo estaba como desorientado,
pero en ningún momento se alarmó, más allá de la
primera sorpresa del comienzo.
Necesito hablar con el Nora. – Dijo mientras se
levantaba, y pedía la
cuenta.
Lo seguí con el auto hasta la colonia, y luego de
estacionarnos, nos dirigimos hasta donde Juan tenía su habitación.
Edgardo golpeo varias veces, esperando la contestación
que nunca llegó.
Tras el último intento, ví como en su cara, iba
creciendo el fastidio, y le pedí que me dejara intentar.
Juan, soy yo.... Nora.... contesta por favor. Dije
tras golpear su puerta una vez....
No hubo contestación. Pero no tardo en escucharse el
girar de la llave en el tambor de la cerradura, y segundos después, la puerta
se abrió lentamente..
La figura de Juan, entonces se recorto bajo el marco
de la puerta, y con voz resignada, se lo escucho decir...
Hola.... pasen por favor... –
Pasamos los dos sin decir una palabra. Edgardo se
había sentado en uno de los oscuros sillones de cuero, y desde ahí, lo miraba
fijamente sin decirle nada.
¿ Como están..? – Atinó a murmurar ni bien terminó de
cerrar la
puerta, y mientras venía hacia nosotros.
El momento era tenso, y sabía que tenía que mechar
alguna frase como para romper con aquel clima...
Mira Juan.... yo le conté todo a Edgardo.
Perdoname, pero no podía seguir
ocultándoselo. Aparte, vos mismo me dijiste que pensabas hacerlo... .
Esta bien Nora.... – Respondió como buscando las
próximas
palabras.
Desgraciadamente, no pude, o no supe contárselo antes
a nadie... que puedo decirte... – Dijo mirándolo fijo a Edgardo.
Edgardo, que aún se encontraba frustrado por aquella confesión, no hubiese sido hecha a
él, le respondió como expectante... –
No sé... podemos empezar por tu nombre, por ejemplo ya
que parece, que ni eso conozco... –
No... es verdad. Pero creé que no ha sido por maldad,
ni mucho menos porque no creyese en vos, a quien sabés, me une un profundo
afecto, sinó fué por protegerme... y protegerte. – Edgardo suspiró
entonces profundamente, mientras Juan seguía con su
testimonio...
-Cuando llegué aquí, (más allá de que no estabas) yo
andaba mal. Hacía tiempo que había empezado a tomar, con “el cantor”, y andaba
rodando por los pueblos, borracho y sucio.
Dormíamos donde nos encontrase la noche, y vivíamos
mendigando para el vino o para comer alguna cosa.
Para esa época, me daban convulsiones, (de las cuales
creo llegaste a ver alguna) en las que
me desmayaba, y perdía el conocimiento... y en eso tengo que agradecerle a “el
cantor” que siempre me cuidó.
Cuando llegué aquí, no tardé en darme cuenta, que este
sería el último lugar en donde me buscarían, entonces decidí un a vez más,
matar a Juan Alberto Ferlé y permitir que este Juan Fuló se pudiera curar, y
recuperar de alguna forma su estima, y su lucha.
Ni bien pude, (y con tu llegada) me fuí haciendo un
lugar... y bueno, ¿qué te puedo decir..? los otros detalles más o menos los
sabes... –
Sí... creo que sí... – Respondió Edgardo, quien
parecía más sereno.
Lo que no me queda claro, es lo del virus... –
Te entiendo. – Comenzó respondiendo Juan.
Yo se que puede sonar loco, pero en este caso, es
mucha mas loca la realidad.
El virus, es en un principio, (o fue en un principio) un arma táctica
sin terminar... (al menos en lo que a mi respecta). Fija, mediante exposiciones
subliminales, micro imágenes de alta frecuencia, capaz de fijar ordenes que se
alojan en la memoria de quien se exponga frente a ellas.
Una especie de reflejo
condicionado, que acumula en alguna parte del cerebro de quien se exponga,
ordenes o acciones, listas a ser ejecutadas en un determinado momento, para y
por quien tenga el poder de detonar dichas ordenes, y que hoy por hoy....
desconocemos quien es.
Es decir, se que Bill, era la parte visible de aquel proyecto ( al que
no creo que hayan abandonado) pero nunca supe, para quien trabajaba, aunque no es muy difícil darse cuenta, que
se trata de un grupo de poder. Tal vez, de ese directorio, que alguna vez nos
nombrara el mismo Bill, y que si bien nunca conocimos, se decía que estaba
constituido por las fortunas más grandes de la tierra, y los niveles más altos
que uno pueda imaginar. - Juan parecía
haberse
sacado un peso de encima, y Edgardo, lo miraba
asombrado, asintiendo con su cabeza cada párrafo con los que Juan, seguía
informándonos...
Y como si esto fuera poco por si solo, hay que
agregar, que la mera exposición a dicho virus, más allá de la ejecución de las
ordenes, provoca, según la persona.... irracionalidad.... violencia, en otros
desgano o cierto grado de autismo... – Edgardo, que a esta altura
estaba como desencajado, explotó diciendo entre una
sarcástica risa...
Es decir... o terroristas, a mano de no sabemos
quien.... o tarados –
No pudiste tipificarlo mejor... – Contesto Juan
secamente, mientras
nos miraba a los dos, que nos habíamos quedado como
congelados... y agregó....
¿ Entienden ahora el porqué de mi desesperación, de mi
recluirme aquí, y mi falsear un nombre..?- Ninguno de los dos contestó, aunque
la afirmación se sentía en el aire. Los dos
entendíamos perfectamente, pero era algo tan fuerte, que tardábamos en reaccionar.
- Que tal... – Dijo Edgardo levantando la vista sin
mirar a ningún lado....
Luego, pasado unos segundos, pareció salir de su
letargo y con una frialdad envidiable, pregunto...
Bueno Juan... ¿ entonces como sigue esto..? –
Yo, en este tiempo, he hecho algún tipo de adelanto en
lo que se refi... – Pero interrumpí sin dejarlo terminar.
El otro día que hablábamos, vos me mostraste unas
credenciales que al irme, por descuido me llevé... –
Si, ya me había dado cuenta... -.
Bueno, cuando llegué a casa, me encontré con una
amiga... –
¿ Y le contaste..? – me pregunto.
Sí, pero no solo eso.... Ella es como mi hermana, mi
mejor amiga, periodista también, y la historia le pareció tan fuerte, que al
decirle yo, que tenía un par de credenciales, insistió en que averiguáramos por
intermedio de un conocido, que ella tiene en la embajada americana, he hicimos,
un par de averiguaciones... –
No entiendo... – Dijo Juan con cara de quien espera
una mala noticia.
¿Que tipo de averiguaciones..? -
Sobre tu seguro social, y la compañía. De cualquier
forma, esto no se hizo en forma oficial... este muchacho es medio hacker, y que
se yo, busco por ahí... en los staff de empleados... –
Bueno... ¿ Y..? –
Nada... en los record de personal no figuras, pero
tenés captura internacional pedida por el FBI
y la INTERPOL. Según dicen por estar implicado en dos posibles
homicidios... – Lo que pensé que le
iba a molestar o perturbarlo, no produjo ni lo uno, ni
lo otro, y tanta fué mi sorpresa, que me animé a preguntarle...
¿ No te jode lo que te estoy contando..? –
No... realmente no.
De alguna forma, ya lo imaginaba, tal vez yo en lugar de ellos,
hubiese hecho lo mismo. De cualquier forma,
esto habla de que los recaudos que tomé no eran en vano.- Pero no me engañaba,
a pesar de todo su esfuerzo, podía
ver en su cara la preocupación, así que le pregunté.
¿ Y a que se debe entonces tu cara de preocupación..?
–
A que espero que no hayan rastreado la solicitud de
datos... y no solo por mí... sino por como puedan involucrarse otras
personas... Si bien como te
dije, contaba con que podías querer confirmar lo que te había dicho... de
alguna forma también, esperaba que no lo hagas... – Edgardo, parecía más
afectado que él, y que yo misma, y le
pregunto con interés.
¿ Y si te rastrean hasta aquí..? –
Mira ... hasta acá me parece difícil. Si no, hubiesen
venido hace rato por mí...
Saben que puedo estar en Argentina, o al menos lo deben tener como
hipótesis, pero creo que todo este tiempo que pasó, ha servido para sacarme de primer
plano.
Bah... espero no equivocarme. –
Sí... tenés
razón. Pero volviendo a mi pregunta inicial. ¿ Como sigue esto..? – Volvió a
insistir Edgardo.
Creo que lo principal por ahora, es que no se entere
más nadie. Me parece, que para una cosa como esta, cuatro ya somos multitud...-
De cualquier forma... – Dije volviendo a interrumpir
Verónica no le comentó nada... simplemente le pidió
los datos, y nada más. Aparte que yo le dije que no lo comentara con nadie... –
Esta bien Nora... lo hecho, hecho esta... – Dijo con
muy buen tino.
Ahora lo importante, es saber en que estado están las
cosas, es decir. Con las muertes de Mohuen, de Schervic, y mi deserción, el
proyecto debe haber sufrido algún tipo de retraso o cambio. No creo
que lo hayan abortado, ya que como nos reclutaron a nosotros seguramente
captaran a otros, hasta llegar a su meta. El poder económico,
indudablemente lo tienen, pero se debe haber retrasado enormemente, lo único
que juega a nuestro favor, es que todo el aparato, de lo que fue el proyecto
original, ( y me refiero al aparato geográfico ) lo tienen que haber
desensamblado, ya que no podrían dejar ( al menos mientras me supiesen con
vida) la posibilidad de que probase la veracidad del proyecto.. –
Y entonces... . - Volvió a preguntar Edgardo...
Entonces...
entonces... Entonces no es tan sencillo. Se necesitan equipos, horas de
trabajo...una diagramación mínima. –
Esta bien Juan. Pero intentemos al menos, “un pequeño
primer paso”- Dijo Edgardo, para tapar un poco el fastidio de las palabras de
Juan, y siguió...
Yo comprendo lo que debe haber sido pasar por todo lo
que pasaste, pero también me doy cuenta, que intentas luchar contra esta
aberración o proyecto como se llame, y que solo, no vas a llegar mucho mas
lejos que hasta aquí. Lo que digo, es, pautar
prioridades y organizarnos, al menos minimamente,(como vos decís) para luchar desde nuestro lugar, y
posibilidades. Aparte, sino, ¿ para que nos contaste esto..? Evidentemente
porque querés hacer algo, no creo que sea esto, meramente testimonial, o
confesionario.
¿ O nos das a entender que estamos frente a un futuro azaroso, que según
la preedición mas bondadosa, nos auspicia un porvenir bizarro... para que..? ¿
Simplemente por el deleite sádico de vernos sufrir..? ¿ Para quedarnos sin hacer nada..?
Bueno, si es así... sentémonos entonces al último banquete, esperando la
traición.... o tirémonos, en un sofá, a ver crecer el exterminio en nuestro
televisor a color, mientras engordamos, comiendo cuanta porquería se pone de
moda...
Bueno... yo al menos, no puedo
elegir eso.... No puedo
resignarme, a no tener mañana, sin hacer nada. – Yo lo
escuchaba en silencio. Hacía tan poco que lo conocía,
y me llenaba tanto.
Lo sentía como la sublevación de mi yo, como mi acto
fallido...
Parecía ver las cosas en silencio, como si fuera un
fiscal juntado pruebas... Con su rostro enjuto, y su consecuencia.
Como abrevando
en fuentes que luego servirían para aplacar la sed...
Y ahora, estaba justamente allí.... en ese mismo punto
erguido y altísimo, elevándose a cada palabra. Sostenido por el pedestal de la
razón, y empujado por la fuerza de su convicción.
Ahh!! Como lo
gozaba.... Con que placer veía mis mugre, mis esmirriadas cobardías cotidianas,
contraponiéndose con esta figura, que ahora mismo me involucraba en su
llama....
- Edgardo tiene razón Juan... algo tenemos que hacer.
- Edgardo se dio
vuelta y me miró sonriente. Una mirada enorme... una
mirada cómplice y complaciente. Fué
como un beso, como un abrazo, como un pacto sin palabras.
-Si... ya se... – Dijo Juan respirando largo y
profundo
Tal vez, aunando esfuerzos, tengamos algún tipo de
posibilidad.... –
Mirá Juan.. – Le dijo Edgardo, intentándolo
convencerlo para que no
decaiga.
Lo primero, de alguna manera, la parte más importante
hasta hoy, ya la cumpliste, que fué la de sobrevivir; la de haber resistido.
Con las perdidas, y con todo lo que significa una guerra, pero haber resistido.
Segundo, haber tenido la valentía, y la inteligencia, de habérselo contado, a
las personas correctas... ¿ Te parece poco..? –
No. Al contrario, me parece mucho. Mucho y caro el
precio que tuve que pagar... – Pero Edgardo no permitió que siguiese...
Mira... hace un rato, le contestabas a Nora, con la
misma frase que yo te voy a decir ahora, mas allá de que te pueda parecer
crudo... “lo hecho, hecho esta”.
Ni sé, ni creo que nadie pueda entender, el dolor por lo que pasaste y
por lo que pasas, pero creo que si no luchamos, todo eso, fue gratis.
Creo que en este momento, lo más importante, es lo que antes decías,
aunar esfuerzos, ya que si entendimos algo de lo que contaste.... los vamos a
necesitar.
Por lo pronto decías que necesitabas equipos. Bueno... ¿ Que equipo
mínimo se necesita?-
Y... como mínimo una Pentium III, con un procesador
numérico, y una lectora para minidisc, ya que aun tengo los discos que me paso
Schervic, y eso nos va a ahorrar mucho tiempo de trabajo. También una buena
conexión a Internet, y lo optimo, seria una laptop, con conexión satelital,
como para poder hackear diferentes equipos, y no quedar enganchados .... y
después.... trabajo de banco, de agenda....-
¿ Que querés decir con eso de trabajo de bancos...? –
Mira Nora. Seguramente, todo este proyecto se haya
mudado. Otro nombre, otra compañía, en fin... otra mascara, pues bien, hay que
ver, bajo que mascara se esconden. Algo ya te
había adelantado el otro día.; hay que monitorear, nuevas compañías de
software, de juegos, que fabriquen CDs, publicaciones digitales, en fín, no hay
que dejar ningún rincón sin mirar.
Pero eso es una locura..!!- Dijo exaltado Edgardo
Podríamos pasar todo una vida buscando, y aún así no
encontrar lo que queremos... –
No... quedate tranquilo. – Le respondió Juan con un
aplomo que ya
Extrañaba.
No si utilizamos algunos parámetros, te explico.
Entre algunos de los datos que me cruzó Schervic, estaban los nombres de
algunos de los que conformaban la cara visible de las compañías, esos otros Bill, que no conocemos, y que
también trabajan para el directorio. –
Ahh!! – Grité,
interrumpiendo nuevamente.
Yo tengo una copia del personal de la compañía de Bill
. -
¿ Como una copia..? - Pregunto exaltado Juan.
Si, entre las cosas que vió este muchacho del que te
hable; ( el hacker amigo de Verónica) fue el staff del personal, por eso te
dije que vos no figurabas, sin embargo Junto con un montón de nombres en la parte
directiva , aparece el de Bill Grawes... es más.... acá tengo el print.- Dije
metiendo la mano en la cartera y sacando la copia de
varias hojas.
Bravo!! Nora... a ver, dejame ver.- Dijo Juan mientras
leía con detenimiento aquellas hojas...
No te imaginas, lo útil que nos va a ser esto. – Dijo
mostrando me
los diferentes nombres ahí existentes.
Es muy probable como antes te dije, que el proyecto
haya cambiado tras la fachada de alguna otra empresa, y si es así, algunos de
estos nombres, han de estar seguro en su conformación societaria. Si aparece alguno
de estos nombres, en compañías relativamente nuevas entonces puede ser lo que
buscamos, y nos puede dar un indicio, de cómo piensan lanzar el virus....
Entienden.. –
¿ Bueno, y cuando empezamos..? – Preguntó Edgardo.
¿ Ustedes entienden que esto no es un juego no..?
Porque no quiero tener la responsabilidad, de que pasen por algo que no
esperaban.
Yo he
perdido prácticamente todo, así que no
me queda mucho por perder, pero en cambio ustedes.... - Se hizo un largo silencio, sin que
nadie agregara ningún comentario, y ésta vez, fué el
mismo Juan el que quebró el hielo.
Se sentó bien recto en su silla, arqueo la espalda
como para acomodarse los huesos, luego golpeó la mesa con las dos palmas de la
mano y con distensión, arengó...
-Bien... A trabajar entonces!!- Ni bien terminó de
decir eso, descorrió una cortina que hacía de puerta a un armario, y trajo un
block de papel y unos lápices.
Veamos ... – Dijo, mientras dibujaba en una hoja tres
círculos a los
que unió con una recta, cada uno de los cuales, tenia
el nombre de uno de nosotros, y una serie de items.
Mi labor por ejemplo. Consistía en buscar las
conformaciones de nuevas compañías, y cruzarlas entre si, en busca de algún
dato relevante.
Edgardo por su parte, trataría de conseguir el equipo
necesario, y posible, mientras que Juan, se afectaría al virus, su detección, y
como contrarrestarlo.
También habíamos quedado, en que para no levantar
ninguna sospecha, en la colonia, iba a quedar todo como hasta ahora, no íbamos
a abundar en llamadas telefónicas, y cualquier cosa que tengamos que decir en relación
al proyecto, o cualquier nueva información, la bajaríamos personalmente, (
bueno, en realidad yo, ya que ellos podían verse diariamente) luego, quedamos
en encontrarnos de nuevo, a los tres días es decir, el viernes; y dimos por
terminada, nuestra primer reunión de trabajo.
Era tarde, y Edgardo se ofreció a escoltarme hasta la
autopista, cosa que acepté.
Unos metros antes de subir, me hizo señas con las
luces para que pare. Estacionó atrás mío, se bajó, y vino a saludarme.
Yo había bajado la ventanilla, y torcí un poco la
cabeza hacia el costado para mirarlo...
Bueno... – Dijo mientras se agachaba para saludarme
Era de Dios que teníamos que hacer algo juntos no... –
Sí, parece que sí ... - Le conteste mientras dejaba
escapar una sonrisa
Bueno, mañana te llamo... – Dijo mientras se seguía
agachando hacia
mí... Estaba tan cerca, que pensé que me iba a dar un
beso en la boca... (pensé, o mas bien deseé)
me miró profundamente a los ojos, mientras bajaba hacia mí su cara... yo
intentaba respirar hondo sin que se notara, para quedarme con su perfume, y me
descubrí con el corazón latiendo más fuerte que lo normal; hasta que el
bocinazo de otro coche queriendo subir, nos sobresaltó. Entonces se paró,
sonrió, suspiró lentamente... y con unos golpecitos en el techo me despidió....
Te llamo.. si..-
Bueno...chau... – Dije moviendo mi mano, mientras
Edgardo, ya
caminaba hacia su auto.
Subí la ventanilla, y entré por fín ala autopista. Era
una noche espléndida, fría pero abierta.... las estrellas parecían explotar por
sobre las luces de mercurio, y ya no me acordaba ni de Juan, ni del virus, ni
de nada..... Mi corazón seguía latiendo apresurado, y dentro del auto, solo
flotaba su olor.
Llegue a casa en una nube, me costaba concentrarme en
algo... todavía me parecía que estirando el cuello, podía tocar con mi mejilla
su mentón...
Abrí la puerta, tiré el bolso sobre la mesa, y apreté
el botón del contestador en busca de algún mensaje. No había llegado a la
cocina, cuando escuche su voz...
NORA LLAMAME !!!
LLAMAME NI BIEN LLEGUES
Me dí vuelta sobre la marcha. Tal vez en otra
oportunidad, hasta me hubiera alarmado, sobre todo por el tema que estábamos
tratando, pero no.... no sentía más que querer llamarlo y escuchar su voz, así
que marque apresuradamente su número. Seguramente él también estaba ansioso.,
porque no alcanzo a terminar de sonar la segunda vez, que ya estaba
atendiendo...
-¿ Nora..? –
Si yo...? Que pasa..? –
Pasa que necesito verte... Necesito verte ahora
mismo... –
¿ Pasó algo..? –
No, si, pasó que quiero verte. Que quiero que
hablemos, de nosotros No quiero que pase otro día... necesito verte ahora... –
su voz
temblaba desde el otro teléfono, y yo temblaba desde
aquí...
Me quedé en silencio unos segundos, y al fín le
dije...
Esta bien... vení.... yo también quiero verte. – Hasta
pude adivinar su alegría y su sonrisa cuando me respondió apresurado.
Bueno, salgo para allá. –Estaba nerviosa y contenta al
mismo tiempo.
Prendí el calefón para ducharme y eché una mirada rápida a la casa, que como siempre,
estaba hecha un desastre.
Ropa tirada por aquí, algo para colgar por allá, algún
cacharro que había quedado sin lavar, en fín... pretendía que de alguna manera,
el ambiente brillase cuando llegue. Así que rápidamente arregle todo a las
corridas.
Sabía que dispondría de unos 50 minutos hasta que
llegue, y los aproveché.
Acomodé todo, limpié por arriba las plantas, y puse a
hacer café, puse una carpeta y un centro de mesa en el comedor, y aquí y allá,
tiré un poco de perfume, para quitar el olor a encierro.
Por fin me duché, y elegí la ropa que me iba a poner,
como hace mucho que no hacía....
Todo era augurio de buen presagio, y una y otra vez
repasé cada detalle del maquillaje haciendo sonrisas y miradas.
Me sentía encendida.
Encendida y arrebatada de pasión, por la cercanía de
su llegada.
El ruido del teléfono, me libero del intimo embeleso
en el que había caído... era Verónica...
Hola... ah... que hacés vero... que querés..? –
Como que querés... – Me contesto fastidiada.
Desde la mañana que te fuiste y un se nada de
vos... Te fuiste a las corridas, te
dejaste el celular y el pager en el box así que no te pude ubicar.... y me
decís ¿ Que querés..? –
Tenés razón vero, disculpame, no me dí cuenta..-
¿ Te pasa algo Nora..? –
No, no... es decir sí... viene Edgardo... –
¿ Ahora..? –
Si, ahora. Hace un rato me llamó diciendo que salía
para aquí, y debe estar por llegar. –
¿ Van a salir..? –
No se Vero, mañana te cuento... –
Pero dale... no seas guacha .. –
No Vero. Ahora no, mañana..- El sonido del portero,
dio por terminada nuestra conversación....
Están llamando Vero, debe ser él... mañana te
cuento... chau. – Corrí
a la cocina a atender, y efectivamente era él.
-Sí... pasá.- Saqué la llave de la puerta, y la dejé
entreabierta, mientras
volví al tocador, para un último retoque.
Esperé paciente
el ruido del ascensor, y a que sonara el timbre mientras hacía tiempo para
darle un poco más de intriga.
Sí... pasá
esta abierta..... yo ya salgo... - Grité desde el dormitorio mientras me miraba
por última vez para ver como estaba, luego un toque más de perfume, y por fín
crucé la puerta de mi dormitorio.
Ahí estaba...
con un paquete en una mano, una botella de vino en la otra, y su enorme
sonrisa, esa que me hacía sentir tanta ternura...
Pensé que para facturas no era hora- Dijo mientras
levantaba los paquetes
Así que traje unas empanadas y un poco de vino... no sé si te gustan?
Sí, sí que me gustan... pero no tenías que traer
nada... -
No importa,
bah digo... no cenaste no?-
No. Recién llegaba cuando escuché tu llamada, y ni
bien colgué con vos, me dedique a arreglar un poco como para que se vea un poco
más presentable... -
Perdoname... al parecer te hice trabajar... -
No importa. No es nada. Dame los paquetes que los
llevamos para la cocina.
Te querés sacar el saco?-
Bueno... - Me
contestó mientras apoyaba los paquetes
en la mesada.
Estaba
hermoso. Llevaba unos jeens, camisa clara y remataba con blazer con botones
dorados, todo el envuelto en un perfume riquísimo que delataba que también él,
sé había preparado para la ocasión.
- Pongo el saco en la cama....- Me grito desde la otra habitación,
mientras yo ponía las empanadas en una
fuente....
Te ayudo en algo?-
Si... destapa el vino mientras yo las pongo a
calentar- Dije mientras le alcanzaba un descorchador.
Copa o vaso...?- Le pregunté
Es lo mismo, lo que tengas más a mano...-
Le alcancé entonces dos copas, que sirvió hasta la
mitad, ofreciéndome una de ellas...
Bueno... por que brindamos... ?- Le dije.
Te parece por nosotros...?- Dijo muy solemne mientras
me miraba profundamente a los ojos
Los minutos
pasaban mientras seguía pendiente de las empanadas, y Edgardo había caído en un
mutismo atroz.
Al parecer la impostación de la vos en ese “ por nosotros” había terminado con su
energía, y su libreto; y no era cosa de dejar que decaiga la fiesta, así que me
animé a avanzarlo...
Bueno...
y que era eso tan importante, si
se puede saber?-
Que se yo... esto era lo importante, vos, sos lo
importante para mí, y como nunca pude decírtelo, quería que fuese hoy...
No quería dejar pasar un momento más, y sentí que no
me podría dormir sin verte y decirte esto...
Que te quiero, y que necesito que lo sepas. Que te quiero, y que
necesito que me quieras. -
Me lo quedé mirando... parada al lado de la cocina sin
poder decir nada, sintiendo como el corazón latía más aprisa...
Pero al parecer, no estaba dispuesto a esperar mucho
más por mi respuesta.
Avanzo un paso,
dejó su copa en la mesada, y mientras me tomaba las mejillas en sus
manos; nos confundimos en un profundo beso...
Me separé un instante entonces, como para volverlo a
mirar, y sentí que dos lagrimas corrían por mi rostro. Él me las secó con sus
dedos; y otra vez el abrazo... y el beso; y el volver a separarme, mientras lo
miraba a los ojos y suspiraba muy hondo...
Si no sacamos las empanadas se van a quemar... - Dijo
entre mis labios.
Reíamos...
reíamos tomados aún de la mano.
Apagué el horno y en un momento, pusimos un mantel y
servimos la cena.
Mientras cenamos, seguíamos aún riéndonos, y contándonos mutuas historias de
la adolescencia, todo era risa, y aquí y allá buscábamos encontrarnos en
pareceres, colores, gustos musicales, libros... todo era necesario y
apetecible.
Como si no bastara aún, prendernos fuego en cada uno
de los besos.
Como si tuviéramos la obligación de encontrarnos hasta en el pasado, y más
aún...
El amor nos desbordaba, y ambos... sentíamos la necesidad de no ponerle
frenos....
Mamá llamó temprano, Edgardo todavía dormía a mi
costado...
-Siii mamá...
Hoy paso... dale - En realidad le contestaba en forma automática
En parte porque estaba entre dormida, y en parte
porque me resultaba extraño despertarme con alguien al lado...
Sii te dije...
pero no a comer... no... -
Su espalda se escapaba de la sabana y parecía abrazar
la almohada que tenía sobre su cabeza.
Me permití entonces acariciarle la espalda...
Bueno si... nos vemos..... yo también. -
Se dio vuelta justo cuando colgaba con mamá, y cambio
el abrazo de la almohada, por el de mi cintura. Luego se cubrió un poco más con
la sabana, y a pesar de mis cosquillas, anduvo repartiendo besos matinales
hasta que sobrevinieron las risas... y
el asombro de amanecer juntos.
Todo era un
lugar para morder y besar y abrazarse y encenderse y volver a comenzar...
Ni bien nos dimos un aliento me preguntó...
- Qué hora es..-
Las diez – Le contesté.
Hummm... ¿
Puedo hacer una llamada...? –
Sí ... más
bien. –
Marcó el teléfono de la colonia.
Yo sabía que normalmente él llegaba o se levantaba
mucho más temprano, pero me gustaba eso de que “ deje sus cosas por mí” me
sentía como formando parte de su vida, aunque fuera aún prematuro.
Hola... Elvira? – Pregunto con vos trasnochada
Sii ... Yo voy a tardar un poco en llegar- Dijo
mientras me miraba de reojo y se sonreía en forma cómplice...
No...
seguramente después del mediodía, porque tengo unos tramites que hacer
en el centro. Ok. Cualquier cosa le
tomás el teléfono y le decís que luego me comunico yo con ellos... eh? ...
bueno... chau.-
Me volvió a besar, y me pidió permiso para tomar una
ducha
Querés un té. ? – Le grité mientras sentía el
tintinear del agua...
O preferís que haga café...? –
Si haces café, voy a comprar facturas ni bien salgo...
querés. ?-
Bueno dale. - Volví a gritar mientras el teléfono
sonaba.
Era Verónica
Hooolaa Nora .... NOOORAAA..- Seguía gritando por el
contestador
DAALEE
..... Despertate ..... se que
estas ahí .... - Sabía que no iba a
colgar, así que decidí contestarle antes de que Edgardo saliese del baño.
¿Que querés... hincha cocos..? – Le conteste por lo
bajo
¿Porque hablas en vos baja..? ....? Esta ahí no..?-
Pregunto mientras dejo soltar una risita picara...
Te ganaste al doctorcito nomás... –
Te voy a cortar Vero... - Repliqué odiosa
Después te cuento en la redacción... almorzamos juntas... chau besos. -
Edgardo salió envuelto en la toalla y me preguntó ...
- ¿ Bueno... y.. ?
¿ Voy a comprar facturas. ? –
No, dejá... en todo caso hago unas tostadas de
lactal... ¿ te parece. ? –
Dale, pero las hago yo, así te podes ir a duchar...-
Bueno esperá que te digo donde está el pan. -
Andá tranquila que yo me arreglo. -
Otra ves estábamos a la mesa. Desayunamos charlando lo
que haríamos con el asunto del virus.
Nos mirábamos continuamente a los ojos pero estábamos
más tranquilos.
Por lo pronto, yo comenzaría a buscar información en
lo que se refería a compañías en
desarrollo de software, en EE.UU. y Canadá y Edgardo intentaría cobrar unos
fondos que se le debían en la colonia...
Bajamos los dos, y yo me despedí en la puerta antes de
irme hacia la cochera.
Quedamos en llamarnos... era un hermoso día de sol, y
los dos estábamos felices y radiantes, ahora solo nos faltaba encarar la
realidad, y dar pelea a todo lo que ciertamente amenazaba nuestro futuro.
En la redacción todo estaba bien.
Había quedado para ir con el fotógrafo a las 14 hs.
Para la nota, así que tenía tiempo para ver como organizaba la búsqueda.
Tenía un plan, aunque me faltaba darle forma.
Pretendía relacionar de alguna forma la
computación, con algún tipo de
nota a desarrollar en la revista, cosa
que por intermedio de ella ( de la revista) pudiese investigar sin levantar
ningún tipo de sospecha, pero me faltaba encontrar la punta de la madeja.
Verónica llego antes del mediodía, y ni bien entro al
box, empezó el interrogatorio.
En realidad estaba más interesada en saber que es lo
que había pasado con Edgardo, que en todo lo otro, así que antes de saludarme
me pregunto...
- Y... –
- ¿ Y que. ?
¿ Podrías saludar antes no. ? -
- Bueno, esta
bien... Hola. Ya esta... ahora conta...
Dale nena... que te estas haciendo la intrigante. ? – Dijo fastidiada mientras sacaba del bolso mí celular y el
pager...
No seas tonta... – Le dije haciéndole seña de la poca
privacidad del box.
Bueno dale entonces. -
Bueno... Ayer estuvimos casi todo el día juntos, ya
que primero le conté todo sobre lo de Juan y lo que habíamos averiguado, y
después fuimos hasta la colonia a hablar con Juan hasta casi la noche, que nos
despedimos.
Ya cuando nos despedimos fué algo especial, porque se
ofreció a acompañarme ( bueno, a escoltarme más bien, porque venía atrás mío
con su auto ) hasta la entrada a la autopista.
Una vez
ahí me hizo señas de que pare y me vino a saludar.
No
sabes... me hablaba tan cerca de la
cara, que pensé que me iba a dar un beso en la boca... –
¿ Y.. entonces..? - Pregunto ansiosa Verónica
Entonces nada, porque un tarado quería subir a la
autopista y tocó un bocinazo que nos sobresaltó. Así que ahí se cortó todo y me
saludó sin más... y quedamos en hablarnos... -
Y entonces...
no me dijiste que estaba en tu. ????-
Sí. Para... La cuestión que yo me volví en las nubes,
no sabes... todo el auto había quedado con olor a él...
Y ni bien llegué a casa, que te parece, que estaba en
el contestador....
Me pedía que ni bien llegue lo llame ,y que me
necesitaba ver, así que lo llamé, y se vino con unas empanadas, un vino fino, y bueno.... se quedó a dormir....-
No te puedo creer... – Me contesto contenta...
Si... yo tampoco lo podía creer... Sobre todo esta mañana cuando me desperté, y
lo vi a mi lado...
Aparte no sabes... se despertó como para seguir todo
el día...... – Verónica soltó una carcajada y al final terminamos riendo las
dos...
Y sobre lo otro... – ( me dijo bajando un poco la vos)
Mirá la cosa es así, primero, que es bastante mas
serio de lo que parecía, ya que... – Y con paciencia le fui contando todo lo
que tenía de nuevo para agregarle sobre lo del virus.
También sobre como pensábamos armar la
resistencia... recomendándole, que no
hable con nadie del tema.
En un momento me preguntó que cual iba a ser su papel....
Mirá, en realidad no se habló sobre vos, ya que yo no
sabía si es que querías entrar en esto o no...
entendes.?- Le dije sabiendo lo
que iba a contestar...
Más vale... no me voy a quedar afuera. !! –
Mirá que esto no es joda Vero.!! En medio de todo esto ya hay 5 o 6 muertes
que creemos relacionadas con este caso... –
No importa...
aparte no voy a dejarte sola.!! –
Yo intenté una vez más que entrara en razones, pero
cuando se cerraba no había forma...
Verónica... mirá que esto no puede saberlo más nadie,
entendes.?? –
Vos quedate tranquila... - Me dijo
Justo entró el fotógrafo que me iba a acompañar, y nos
despedimos con Vero quedando en hablarnos...
Después me fuí a hacer la nota que tenía confirmada, y
sin querer, fué ahí mismo de donde salió la idea que más luego habría de
servirme para comenzar a investigar sobre el Software.
Si bien esta María Nart era en cuestión una diva, nos
atendió de muy buena onda y no tuvo ningún reparo a la hora de contestar las
preguntas que le hice.
Más allá de su accidente, derivamos en otros tópicos,
en sus romances, su carrera, y en el ofrecimiento que había recibido de “Play Nudes” para ser precisamente una de sus chicas del mes.
Le pregunte también que si había dado ya alguna sesión
de fotos para la revista, o como había sido su selección.
Nos contó que todo estaba en manos de su
representante, pero que sabía que todo se estaba manejando vía Internet...
En ese momento supe que tenía en mis manos la
oportunidad que necesitaba...
Solo tenía que hacerla seguir de alguna forma con esta
línea de discurso...
Esto que nos decís...
– Ataqué firmemente – Nos sirve para preguntarte sobre algo que venimos
notando desde algún tiempo...
¿Sirve el utilizar Internet para venderse.? ¿Es decir,
en tu caso, te sirvió? ¿ Estas de acuerdo? –
Mirá, este o no de acuerdo casi no importa, ya que las
mayorías de las agencias, ya no se manejan con el mismo criterio del “Book” con
que se manejaban antes.
Hoy cruzan un archivo con tus fotos, o mandan un
CD-ROM con una presentación en la pueden incluir audio, video y otras yerbas...
Incluso, sé que
hay empresas que se han encargado del desarrollo de diferentes programas,
expresamente guiados a este tipo de industria.
Hoy, si una
empresa sé dice seria, no puede dejar de tener una pagina de Internet mostrando
sus modelos.
Imaginate que es
como un Book Mundial... entendés.? -
Sí...
seguramente - Dije como para metér un
bocadillo y permitir que siga con lo que me interesaba...
La mera
posibilidad de que alguien, en algún lugar del mundo este necesitando tu cara;
tu cuerpo o tu expresión, y que en el mismo momento que la vé, pueda de alguna
manera tomar contacto con tus representados, es realmente una propuesta más que
interesante...
Hoy, si no estas
en Internet no existís... – Dijo, mientras yo sabía que lo que me llevaba me
iba a servir como pie para la investigación, así que luego de agregar algún que
otro tipo de pregunta redondeé conceptos y dí por terminada la nota.
El fotógrafo ya
se había ido y yo ya me despedía, contenta de saber que no solo estaba
cumpliendo con mi trabajo en la revista, sino que aparte me serviría para
comenzar a revolver el otro tema sin que se den cuenta.
María Nart había
resultado ser una mina bárbara, y de tonta no tenia ni un pelo.
La nota había
salido genial, solo tenia que redondearla un poco, pero para eso, ni pensaba en
ir a la redacción, me iría directamente a casa y ahí la terminaría.
Llegué a casa
tarde ya que me quede mirando vidrieras y aproveché a comprarme un par de
zapatos que ya me los debía hace rato.
Estaba tomando
una ducha, cuando recordé que había quedado con mamá en pasar, así que salí y
me vestí para ir a ver a mi vieja.
Antes de salir
intente comunicarme con Edgardo, pero un pude.
Verónica tampoco
daba señales de vida, así que decidí darle la sorpresa a los viejos y quedarme
a cenar.
En casa de mamá,
lo de siempre... que estoy flaca; que no paro un minuto; que porque no dejo el
Dpto. y me quedo con ellos, que tengo que comer bien....
Etc... Etc... Etc...
La amaba... me
encantaban sus preocupaciones, sus desvelos, era como que me cargaban las
pilas, pero era una pesada. Ni bien le conté lo de Edgardo, ya quería conocerlo
y empezó con la otra cantinela...
Que aprovechara
si creía que era un muchacho serio; que ya que era un profesional, a ver si de
paso con él sentaba cabeza... que no
quería morirse sin tener nietos...
¡ Ayy... mamá...
– Grité en un momento
Si me seguís
escorchando, me voy. –
Esta bien... – Dijo mientras pareció bajar
sumisa la cabeza, pero yo sabía que era mentira... que nada la iba a hacer
callar... que dentro de cinco minutos volvería a la carga las mismas cosas.
Papá no había
llegado del club todavía. Solía ir a juntarse con “los muchachos” (como les
decía él) a jugarse un truco o un domino, o simplemente tomarse un vermucito
con los amigos.
Mamá me estaba
preparando su especialidad... croquetas de papas con queso; sabía que me
encantaban, y de alguna manera buscaba agasajarme, pero duró poco la ilusión de
la madre sumisa...
¿ Cuánto hacen
que salen dijiste...? – Le estaba por decir que la corte, cuando
escuche el
celular que había dejado sobre la mesa del comedor. Era Verónica...
Hola ... Nora...
¿ Donde estas..? –
En lo de mamá, ¿
por..? –
Bueno, decile a
tu vieja que voy a comer, después hablamos... – Verónica a
comer en casa de
mamá..... algo raro pasaba.
Mamá recibió
contenta la noticia de que vendría Vero, en realidad la adoraba, se podría
decir que era como una hija más.
Papá llego al
rato y estuvimos embromando y cargando
un poco a mamá.
Siempre admiré
en papá, ese don de estar siempre de un buen humor.
Nora tampoco
tardó tanto en llegar, y para mí que la conocía tanto, estaba como un poco
nerviosa...
Hola Analia...
hola Alberto, como están... tanto tiempo.? – Grito mientras dejaba su bolso en
el comedor y en vos baja me decía...
Tenemos que
hablar... –
Luego se fué
para la cocina y se abrazó con mamá y papá. Sabía que algo pasaba...
Verónica estaba
echa una tromba,( es decir como siempre, pero mas rara)
Esto si que no
me lo esperaba... – Dijo mientras le sacaba una croqueta y
mamá le tiraba
un chirlo a la mano.
¿ En que andan
ustedes dos. ? – Pregunto mi viejo que no se le escapaba
ninguna.
Pero como medio
lo dijo de pasada, Verónica que tampoco es lerda, no le dio calce.
Luego charlamos
un rato de cosas sueltas, con la consabida pregunta de mamá que quería saber si
estaba o no de novia Vero, a lo que papá le dijo “que dejara de casar gente”
cosa que a la vieja no le gusto ni medio y entre esto y lo otro Verónica
aprovecho para sacarme...
Hay... ¿ no nos
perdonan un minutito..? – Dijo con su mejor cara de inocente.
Tenemos que
hablar una cosita... –
Ya volvemos mamá... – Le dije, y salimos
hacia el corredor.
En la cara de Verónica se podía adivinar preocupación.
¿ Que pasa
loca..? –
¿ Sabes quien me
llamó.? – Dijo con los ojos desorbitados
No... no sé, ¿quien..? –
Rony... -
Dijo sin que yo entendiese mucho...
Ah... bueno... ¿
quien es Rony..? -
Rony... boluda,
el pendejo de la embajada... – Dijo casi gritando
¿Pero como? – Repuse
¿ No es que no
tenía tu teléfono..? –
Bueno, pero no
sé, me habrá rastreado por el laburo, no se, la cuestión que me llamó. Hace un
rato, cuando pasé por la redacción. Justo me avisaron de la llamada y era él
viste? –
Bueno... ¿ y? –
Nada. Que dice
que llamaron no se bien de que departamento, para preguntar si se habían pedido
datos sobre Juan Ferlé... –
¿ Y él que dijo?
–
Nada, lo negó.
De cualquier forma, no pueden detectar desde que equipo se hizo.
Al parecer se
cruzó un memo desde EE.UU. preguntando si alguno de los que puede tener acceso
a fuentes de información reservada, había pedido informes sobre un tal Juan
Ferlé.... –
Bueno, ¿
entonces todo bien ..? –
Si, en principio
no pasa nada; solo que de alguna manera, desde el otro lado, a alguien le
interesó esa solicitud de datos...... –
Pero no entiendo
Verónica... Vos no me dijiste que este pendejo “Crakeo o Jaqueo” esos datos, es
decir, el no los pidió en forma oficial... o si.? –
No... al menos
es lo que me dijo... pero no sé... de alguna forma, saltó... –
Bueno... ¿ y que
más te dijo.? –
Nada... Me
pregunto en que andaba de tanta importancia, como para que al toque se haya
cruzado una nota aclaratoria...? –
¿ Y vos le
contaste.? – Pregunte con miedo a la respuesta...
Vos debes pensar
que soy tonta... como le voy a contar. Le dije que en realidad, ni siquiera era
para mí, que era una deuda ética, con un
amigo en Uruguay a quien le debía un montón de gauchadas, y
blablabla. Que me lo había encontrado
en Colonia de casualidad, y que salió esto de que si yo le podía averiguar...
nada más. –
¿ Y entonces..?
–
Nada. Entonces
bien, sé conformó, si a eso apuntaba tu pregunta. –
Por ahí me llamo
para ver sí salíamos... me entendés? Pero bueno, me pareció que lo tenias que
saber. Igual quedamos en que lo iba a llamar... –
No... Esta bien,
hiciste bien... En todo caso, mañana se lo voy a contar a Edgardo como para que
lo sepa y se lo comente a Juan... esperemos que no sea nada...-
El tema se
disolvió en una cena realmente amena.
Mamá gozaba horrores con la loca de Vero e insistió unas cuantas veces para que
nos quedásemos a dormir, a lo que yo me justifiqué diciendo que teníamos que
arreglar aún unas cosas de trabajo en casa, y no era del todo falso.
Nos fuimos para
casa con Verónica que se iba a quedar a dormir, y de paso la iba a poner al
tanto de la nota que había hecho.
Antes de llegar
a casa, me hizo señas como para cargar nafta y... De paso cañazo... compro unos
chocolates y una botella de Champagne... era una zafada. Tenia razón mamá, a su
lado era imposible estarse seria, aunque se le notaba que realmente estaba
preocupada.
Llegamos a casa,
y después de ponernos nuestros respectivos pijamas, pusimos la televisión a los
pie de la cama, y entre el Champagne, los chocolates, y las lagrimas por un
dramón clásico que encontramos, estábamos durmiendo temprano.
Por la mañana se
la veía mejor. Cambiamos opiniones sobre la nota (que por cierto le gusto
mucho) mientras desayunábamos...
Yo no se si
hubiese podido sacar una nota así... – Me dijo
Es una nota con
mucho “Punch”, esta bárbara.!! – Insistió
Y luego, entre
las dos le dimos el titulo...
“SI NO ESTAS EN INTERNET... NO
EXSISTIS...
DIJO MARIA NART...”
Verónica se fué
a hacer no se que cosas mientras yo me quedé repasando la agenda; junté las
cosas del desayuno, y hacía un poco de orden, cuando me llamó Edgardo.
Dijo que tenía
ganas de verme, y aproveché la llamada, para contarle lo del muchacho de la
embajada, cosa que lo alarmó bastante.
¿ Como que
llamaron averiguando quien pidió datos..? No era que no se había hecho nada de
oficio..? Te pido que por favor tengan
cuidado eh. –
Yo también tenia
ganas de verlo, así que quedamos en cenar en casa, tipo nueve.
Mientras tanto
el se iba a juntar con Juan a ver que le parecía todo esto...
Nos despedimos y
me fui para la redacción, iba nerviosa, necesitaba que Hernandez me diera el Ok
para la nota tal cual estaba, y Hernandez... era siempre una caja de
sorpresas...
Llegué temprano
y armé la nota en la computadora como para que la viera terminada.
Chicho (el
fotógrafo) ya había dejado el rollo con las tomas en la tarde de ayer, así que
levanté los contactos en producción, y le llevé la nota a “Full”.
Ni bien crucé la
línea de la puerta, sonrío con sorna y me dijo...
Bueno, bueno...
parece que nos caímos de la cama..?
Pero miren a quien tenemos aquí!! – Dijo siguiendo con la ironía...
Pero yo no me
deje amilanar, estaba dispuesta a no dejarme llevar por delante...así que ni
lerda ni perezosa le repuse...
¿ A quien
tenemos..? Tenemos a la que tiene la
mejor nota de la semana...
que viene a ser
exactamente esta.... – Le dije, mientras le tiraba la nota sobre el
escritorio.
La miró desde
arriba y se sonrío, (Lo que para mí era ya un excelente síntoma) luego movió la
cabeza en forma afirmativa.....
Me gusta... –
Dijo sin siquiera mirarme. Se levantó, recogió las hojas, y mientras giraba
para salir de atrás de su escritorio me informó... Me la llevo he... Después te llamo... – y se fue para el lado de
gráfica... SIII!!! Grité para
mis adentros.
Sabía que le había encantado.
Ahora si podía
tener chance con lo que quería, así que preparé rápido la idea.
Necesitaba darle
un buen titulo, que de alguna forma, se combinara con esta nota que le había
presentado ahora, y que tuviera un copete apetitoso como enganche.
INTERNET... La nueva arma de
las agencias de modelo
“Cuerpos y caras bonitas
dando vueltas por la red
en pos
de venderse.
¿ Quienes maneja este
negocio millonario...?
Estaba
terminando de pasar en limpio el copete, cuando llego Verónica.
¿ Que hacés...
y, como te fue.? – Me pregunto.
Bárbaro, te
cuento... – Estaba en contarle, cuando se escucho la vos de Hernandez en el
intercomunicador...
Nora... venís un
minuto a mi oficina..? –
Siii...
Hernandez... ya voy... –
Verónica me
guiño un ojo y yo arranque con las pilas puestas. Había ganado tiempo
visualizando el titulo y copete de la idea, y estaba bastante bien armada...
Pasa Nora... y
cerrá. – Me dijo en forma muy solemne
La verdad, es
que no solo me gustó mucho la nota, sino que creo que mereces tapa, así vamos a
mandar una foto de María Nart a gráfica para la tapa y quiero que seas vos
quien la elijas... – me dijo mientras yo volaba de alegría, y enseguida
agregó....
Ah... Va el mismo titulo que propusiste eh.?...
“si no estas
en INTERNET...bla bla bla.....”
Bueno... quería
que lo sepas, y quería felicitarte... ¿Querés hacerle algún cambio al titulo o alguna
cosa..?-
No, no... –
Contesté.
Mándelo así, y
que las fotos las elijan en producción gráfica... –
Ok... Algo más.
? –
Si... mirá... ya
que va a ir de tapa, creo que tengo una serie de notas con el asunto de
Internet, que pueden ir seriadas...
Un tema nuevo, y nos sirve para ganarle la tirada a las otras
publicaciones de peso, que irremediablemente, van a ir atrás de nosotros... –
¿ Y qué sería..?
– Me dijo muy circunspecto
Y sería algo
así... “Internet... la nueva arma de las agencias......” – Y ahí nomás le bajé
toda la idea con copete y todo.
Hernandez no
dejaba de mover su cabeza afirmativamente (lo que como dije, era para mí un
signo realmente bueno) y argumentó en forma académica...
Sí... como no...
puede andar. Pero tenés que trabajar mucho en eso eh, si no, no lo
creo... –
No... por eso,
lo que quiero es hacer un trabajo de investigación... pero serio... –
Esta bien...
dale para delante y miremos como queda....esperemos que no sea como lo del
empresario en el canal de aire..... –
Lo que pasa que
el tipo ahora esta en el exterior, pero bueno, eso sigue... yo tengo todas las
puntas...
De
cualquier forma, creo que esto en lo que estoy, no solamente va a mover el
avispero, sino que da para varias entregas... –
Bueno Garré...
dale para adelante nomás. ¿ Supongo que vas a necesitar Internet no..? –
Sí... mejor... –
Bueno, llamá a
Antonito de técnica, y decile que te baje una conexión. Que yo dí la
orden... –
Bárbaro
Hernandez, vas a ver que van a ser unas notas interesantes... –
Esta bien, igual
tomate tu tiempo, porque prefiero que los trabajos salgan bien aunque te lleven
más tiempo.
Aparte entraste justo, con la idea, porque de alguna forma,. Ya se estaba
pensando en darle un giro un poco más serio a la revista, algún modulo más
formal... –
Me fui con una
felicidad inmensa, parecía que todo se ordenaba tras mi necesidad.
Sumado a que era
la primera vez que tenía una nota de tapa, sentía que no cabía en mí...
Estaba realmente
feliz, y lo quería compartir con Vero, así que apure el paso para poder
contarle...
Estaba tan feliz
que me parecía a ella... Entre al box a
los gritos... Todo lo recatada y contenida que estuve ante Hernández, parecía
haber explotado de golpe...
Nota de tapa!!!
Vero!!! – Saltaba... golpeaba las manos y hacia monerías
mientras
Verónica trataba de tenerme para que le explique todo...
¿ No me digas
que el vejete te dio una tapa. ? –
Si y escucha...
ayer no te dije nada, porque todavía no lo tenía bien definido. -
¿ No tenias bien
definido que... Nora..? –
Bueno... pará
que te cuento...
Ayer mientras le
hacía la nota a esta mina, salió un tema que supuse que trayéndolo a la
revista, me podría servir para tener acceso a información en Internet, y de
paso buscar información sobre el asunto del virus, y no sabés...-
Espera que no
entiendo... ¿ que le ofreciste...? –
Mirá, es así. No
fué casualidad, que el trabajo se titulara “Si no estas en Internet..”
Le propuse hacer
una serie de notas de investigación, digamos.... “ Internet en el espectáculo,
y de paso tendría tiempo para averiguar sobre todo lo otro sin despertar
sospecha...
Bueno... no solo
le interesó, si no que me hace bajar Internet al box... te imaginas que nos
viene bárbaro... –
¿ No me digas
que te dio luz verde con una nota así..?
Si. Me dijo que
casualmente estaban por insertar algún modulo mas serio, y que bueno por ahí
podría ser yo quien me dedicase a eso... –
Bien
negra.!! Bien... –
Sí. Ahora solo
tengo que aprender a usarla... – Dije mientras me reía...
Bueno... pero lo
tenes a Juan, aparte le podes pasar la contraseña de la conexión...-
Claro, no lo
había pensado, tenes razón. Después lo voy a llamar a Edgardo... –
Dale... llamemos
a técnica... – Me dijo enloquecida Vero
Al parecer ya le
habían avisado, porque cuando llamamos, nos dijeron que ya estaban preparando
todo.
En mi
desconocimiento, pensé que era algo más aparatoso, pero no. Habrán sido cinco
minutos, vinieron, cablearon, y se fueron.
Me dejaron
dicho, que me daban hasta la otra mañana parta limpiar lo que quería del
equipo, ya que me lo cambiaban.
Me iban a poner
un equipo más grande, me explico Antonio (el técnico) y en todo caso mañana
cuando lo cambiaban me daban mas detalles.
Me dio la
dirección electrónica personal, a la cual debería cambiarle la clave y me
explico minimamente como trabajar con un programa de video conferencias.
Nos quedamos
enganchadas mirando un poco algunas paginas y luego nos fuimos a comer... al
boliche de enfrente.
Vero, no te
olvides que tenés que llamar al pibe.... – No me dejo seguir
Si... dame el
celular... – Dijo, mientras de una libretita buscaba el número a marcar, y de
pronto dejó el teléfono ....
Para, mejor lo
llamo del publico, así de paso le digo que la empresa nos retiró el teléfono o
algo, y no me engancha a hablar una hora... -
En realidad no
le prestaba mucha atención porque tenía hambre, y estaba eligiendo que iba a
pedir. Pero en algún momento de esa breve comunicación, pude ver de nuevo su
cara de preocupación; luego cortó y se quedó como pensativa.
¿ Que te pasa
Vero.? – Le pregunte preocupada por su aspecto.
No se, un
presentimiento raro... – Me contesto sin cambiar mucho el
semblante....
¿ Hablaste con
el flaco? -
No. Es eso... es
raro como me atendieron... –
Haber... ¿ que
es lo raro.? – Pregunte sin saber bien que pasaba
Mirá. Yo ya
llamé un par de veces a este pibe... –
Si, ¿ y ? –
Y que nunca hubo
problemas... en cambio recién cuando llamé... –
¿ Recién cuando
llamaste que... ? Habla... –
Nada, que le digo
“ Hola, con Rony Malbran por favor...” entonces escucho como que se
corta la mina viste “ah... a ver... espere un minutito eh... que esta ocupado”
y ahí me dejaron, sin música, sin nada...
hasta que otra ves me atendieron...
esta ves era un hombre... de tono extranjero .... –
Bueno Vero, es
una embajada no...–
Si, pero ...
escucha... me dice “ Si, buen día, con quien desea hablar..?” con Rony Malbran
por favor... “ A... si... de parte...” Verónica... “Si... Verónica que...?”
Entonces ahí le dije, no esta bien, yo lo llamo después, y les corté, ¿entendés..??
– Me comento como con miedo...
Mirá que yo
llame unas cuantas veces, y nunca paso nada así. No se, acá pasa algo raro...-
Justo en ese
momento suena el pager. Era Edgardo que quería que lo llame, se ve que sin
darme cuenta había dejado el celular apagado.
Aproveché y lo
llamé ya que, aunque no se lo dijese, a
esta altura el relato de Vero, también me había preocupado.
Hola, Edgardo..
si... ya me di cuenta. No en el restaurante comiendo con Verónica. Bueno...
Buen día... escuchame. Tengo varias cosas para charlar con vos... no... mejor
nos vemos ... después te digo... si, en la parrillita ... bueno, salgo para
allá. –
Verónica me
miraba sin decir nada.
- Era Edgardo, nos encontramos en.... vamos
dale... – le dije mientras llamábamos para suspender el pedido.
Nos fuimos sin
servirnos nada, previa disculpa con la chica que nos atendía.
De cualquier
forma éramos clientas, y más de una vez habíamos tenido que salir a las corridas, así que ya estaba curada de
espanto la pobre.
Pasamos por la
redacción como para hacer papel, y seguimos. Vero dejó el auto en las cocheras
de la editorial y fuimos con el mío.
Íbamos en
silencio.
A ninguna de las
dos nos había gustado lo de la llamada a la embajada, y queríamos hacerle el comentario a los muchachos para ver que opinaban.
Ambas íbamos
tensionadas. Y me daba cuenta, porque después de un buen trecho, aún seguíamos
calladas.
¿ Y vos no tenés
el numero particular de él..? – Le pregunte como para hablar de algo
No... ni
siquiera se como me acordé de que existía. Si no hubiese visto esa tarjeta del
seguro social, no se si me hubiera vuelto a acordar de él... pero me jode,
pensar que pueda tener un problema en el trabajo por mi culpa... –
¿ Y si
averiguamos por guía..? –
Dale... total...
– Dijo
Mientras
avanzábamos por la autopista, podía escuchar a Vero dándole los datos a la
operadora de guía.
Hasta que en un
momento dijo...
Si... a ver un
momentito... – Abrió a tientas su bolso, y saco una agendita en donde empezó a
anotar él número...
Bueno ...
Gracias.. – Sentí que dijo mientras volvía a marcar otro numero.
¿ Y ... lo
tenés.? –
Mirá, hay que
ver si es él, pero no creo que haya
tantos Rony Malbran.... –
La ví marcar con
el ceño adusto. En realidad, no recordaba haberla visto tan seria ni tan
callada, en muchísimo tiempo.
Hola... ¿
Rony..? ah perdón Sr. Malbran. No, yo quería hablar con él, soy Verónica, una
amiga. Si porque yo lo ví ayer... es
decir hable con él, ah... si... Así de improviso... Bueno, cuando regrese en
todo caso que me llame; si, él tiene mi número...Bueno gracias.... –
Yo, a pesar de
haber prestado atención a la conversación, no sabía exactamente que pasaba; lo
que sabía, es que ahora, Verónica estaba blanca...
¿ Que pasa? – Le pregunté con intriga
No se. Me atendió
el padre al parecer. Me contó que hoy temprano ni bien llegó a la embajada le
dijeron que salía para EE.UU. acompañando a alguien... que fué una cosa
repentina; que ni tiempo de buscar ropa tuvo. –
Bueno, tal vez
no estaba ya cuando vos lo llamaste. –
No Nora. ¿ Que
no estaba? Si me dijeron que estaba
ocupado, que le dejara mi numero... – Dijo como desencajada
Habrás entendido
mal Vero... –
Pero no. ¿ Que
soy tonta? Aquí pasa algo raro Nora... como a alguien lo sacan para el exterior
sin avisarle nada antes, así sin ropa, sin nada... no se... –
¿Bueno Vero, que
le va a pasar? No dijo el padre que fué
él , el que llamó a la casa para avisar. Capaz que en su trabajo eso sea una
cosa normal... anda a saber... –
Igual no me
convencés... – Dijo y se quedó callada.
Lo poco que
quedaba de camino hasta la salida de la autopista, (que era donde estaba la
parrillita en donde nos encontrábamos siempre con Edgardo) lo hicimos en
silencio.
Si bien no
quería cargar las tintas, también me afectaba lo que me había contado, es más,
en realidad recordando todas las cosas que había escuchado de boca de Juan, y
aunque parezca egoísta; estaba más preocupada por Vero, que por el pibe.
Por fín
llegamos, serían unos cuarenta metros de la salida de la autopista.
Edgardo me había
visto estacionar, y se acercó hasta la puerta para recibirme.
Me abrazó, me
dió un beso, y los presenté respectivamente....
Hola Verónica...
bueno... por fin te conozco... – Pero Verónica estaba todavía en otra dimensión
y ni se dió cuenta del saludo de Edgardo, que quedó agachado como para darle un
beso en la mejilla, cuando no se por que acto reflejo, ella se tiro para
atrás...
Vero.!!! – Casi
le grité...
Ah... perdoname... – Dijo con vergüenza... – Me
quede colgada... – Dijo nuevamente, y entonces si le retribuyo el saludo con un
beso.
Edgardo notó que
algo no andaba bien, porque enseguida preguntó...
¿ Pasa algo.? –
Pasemos y te
cuento. – Le dije tomándolo de la mano.
Nos sentamos, y
mientras Verónica se pedía una gaseosa, aproveché para contarle lo que había
pasado.
Edgardo escucho
hasta el final en silencio sin adjetivar nada. Estaba como neutro.
Mirá, en
realidad, no se que decirte... – Dijo después de estar unos segundos buscando
las palabras... – Yo creo que lo importante en estos casos es no perseguirse.
Es decir que... tal vez en cualquier otro contexto, este desencuentro no
tomaría la importancia que toma ahora...
Ni siquiera a
decir verdad, creo que sabemos como se manejan estos tipos de empleos.
Es decir, no
sabemos si esto es normal o no...
Tal ves si... o
no... no se que decirles... De cualquier forma, creo que es una cosa para tener
en cuenta y hacer un seguimiento. Mañana, por ejemplo volvés a comunicarte,
como para ver que pasa... –
Las dos
asentimos con la cabeza, pero me dí cuenta de que a Verónica, no le había
conformado mucho la evaluación de
Edgardo.
Yo estaba
enganchada con contarle cosas personales, así que de alguna forma, sirvió de
justificación para que la conversación de otro giro, y de paso, quedarnos un
poco más tranquilas; sacando que en lo particular, su sola presencia era un
factor de contención. Escucharlo, siempre me producía una enorme paz.
Rápidamente le
tiré todo lo del equipo, la nota, Internet y el servidor.
Enseguida dijo
que le parecía un gran paso, y que él por su parte, había conseguido en
préstamo, una NooTBook, que según le dijeron, era “ un fierro “
Luego llegamos a
la Colonia y nos reunimos con Juan; quien todavía fué mas cauto que Edgardo, a
pesar de que estaba demasiado interesado en la relación (la de Vero y este muchacho)
¿ Vos estas
segura, que no tiene tu dirección.? –
No!! – Respondió
Vero... – Bah. No se... –
El me dijo que
había perdido mi teléfono por ejemplo, pero ayer me llamo a la redacción... así
que no se... –
¿ Vos vivís con
tus padres.? –
¿ Si con mi
vieja, por.? – Pregunto Verónica como
sorprendida
Yo me iría unos
días de mi casa... – Aconsejo Juan con una tranquilidad que nos pasmo.
Por lo menos
hasta ver bien que pasa. Es más, ni
intentaría llamar por teléfono, buscaría la forma de avisarle a mis
padres, y les diría por ejemplo, que me salió un viaje... –
En esta
instancia, la vos de Edgardo, cruzó la conversación con fuerza...
Mira Juan...
recién les acabo de decir que no se persigan... y vos a....-
Si no fuera por
mi paranoia, no se si estaría vivo -
Interrumpió Juan sin dejarlo
terminar.
¿ Que me querés
decir? – Pregunto alarmada Verónica.
Lo que dije. Ni
más ni menos que lo que dije. Es decir que yo, particularmente, le prestaría
mucha atención a las cosas, y sobre todo a las corazonadas... a los
presentimientos... y algo más, que tal vez en este momento puede sonar
pesimista; si es que algo puede pasar
con relación a esto... esperen siempre lo peor... –
Juan...!!! –
Dije con fastidio.
Pero al parecer,
Juan no estaba dispuesto a callarse nada.
Mira Nora,
desgraciadamente, aprendí a manejar esto desde el peor lugar...
yo también dudé y descreí, y ya ves,
sin querer, puse a otras
personas en riesgo. Bueno, ya aprendí la lección, y prefiero ponerla en
practica... –
Las palabras de
Juan, nos habían caído como un balde de agua fría. Todos nos habíamos quedado
en silencio... estáticos... como congelados, pero Juan siguió...
Yo no digo que
esto tenga relación, pero siento, que descartarlo, es un lujo que no se debe
correr... bah... que yo no correría...
Se los vuelvo a repetir... Yo
estaría unos días sin aparecer por los lugares de siempre, e insistiría por
diferentes medios, en ver que es lo que sucedió con este muchacho... –
Venite a casa
Vero... –
No... no hay
problema, quedate tranquila. El otro día el gallego me ofreció ir unos días a
la estancia, así que aprovecho, total cerré hoy con una nota, pido una semana,
y a mi vieja le digo que me voy afuera por un trabajo... – Dijo mientras
se le escapaba
una forzada sonrisa ...
El gallego va a
saltar por el aire... – Agregó
¿ Entonces te
vas..? – Preguntó Edgardo
Y si... Yo ya soy de por si media paranoica,
imaginate en esta posición. –
Te puedo
asegurar que es lo mejor. – Interrumpió Juan
Aunque después
no sea más que haberse equivocado. No importa, también esa es una forma de
cuidarse... –
Sí... en todo
caso pasamos por casa... – Dijo Vero –
agarro algo de ropa, y de última hoy me quedo a dormir en tu casa... ¿
te parece Nora..? –
Esta bien, yo ya
te dije que no hay problema –
Nora... – Dijo
Juan como si se le hubiese ocurrido una idea
¿ Vos tenes los
datos del servidor en la cartera..?
Si. Al menos los
anote cuando me los dieron... a ver... – Dije mientras intentaba buscar en el
bolso...
Si, aquí esta...
www.chismescorp.com.ar dije mientras se
lo alcanzaba a Juan.-
No. Eso es la
dirección de una pagina... no importa.
Dejame ver si puedo hacer
una cosa... – Dijo Juan mientras le pedía
la Notebook y la conectaba al
teléfono...
luego saco de entre unas cajas unos CDS. Que dejo al lado de las
máquinas...
Bueno... - Dijo,
mientras se hacia sonar los dedos
Ahora vamos a
probar el fierro... –
Verónica le dió
el nombre y apellido del flaco en cuestión, y el número de teléfono, el
particular, y el de la embajada.
Rápidamente
conectó el celular a la Notebook, y cargó un programa...
Este es un
programa mío. – Dijo – no permite que se rastree la llamada. Cuando lo
intentan, el programa refleja el serial de su mismo módem iniciando un circulo
vicioso que termina en la perdida de la señal a rastrear... –
Sus manos
volaban por el teclado con una velocidad increíble.
Realmente,
cuando se sentó a la máquina, parecía otro...
Enseguida se
comunicó con la embajada, mientras
nosotros en silencio podíamos escuchar el siguiente dialogo....
-
Hola....... si, con Rony Malbran por
favor............
No. El Sr. Malbran no trabaja mas en la embajada.
¿ En que puedo
ayudarle..?
Esta
bien........ Gracias... – Dijo y cortó
Ni bien cortó,
Juan la miró a Verónica. Todos esperábamos de alguna forma sus palabras... palabras que tardaban en venir, mientras
Juan no le sacaba los ojos, de los ojos de Verónica... esos segundos parecieron
siglos, por fín rompió a hablar...
- Bueno, ya
escucharon. Evidentemente hay algo que no cierra. En el mejor de los casos, una
“gran” equivocación de alguien, o alguien
esta mandando información cambiada... – Dijo mientras nos miraba a todos por
vez...
Pero
Juan... – Interrumpió Verónica con
desesperación...
¿ Como pensar
que van a hacer desaparecer a una persona dentro de una embajada..? –
Yo no dije
“Dentro de la embajada” es más, todavía ni dije ni siquiera “desaparición”.
Digo simplemente, que alguien esta teniendo información cambiada o
irreal... a ver... dejame probar con una cosa. –Dijo y volvió a
cargar el
programa, para dentro de él, llamar a casa de Rony.. -
-
Hola... sí, la familia Malbran...??
Una vos seca contesto desde el otro lado...
No! Equivocado.
–
Perdón no corte,
¿ es el numero 483-4635...? – Tardó unos segundos, y con la misma seca vos
respondió.
Sí... pero aquí
no vive ninguna familia Malbran. –
Bueno Gracias...
– Dijo y cortó
Verónica lo
increpó de inmediato...
Pero Juan!! Ese
no es el número.... –
Ya se Verónica,
el que le dije es un número inexistente, pero el que marqué si es el número...
¿vés..? – Y le mostró en el monitor el numero al que realmente se
había
comunicado...
Este es el
número que marqué... 566-1843,
entendés? La persona que contestó, ni
sabía que número era.... Evidentemente pasa algo... –
¿ Y que hacemos
ahora.? – Pregunto Verónica, a punto de llorar...
Creo que lo
primero que tenemos que hacer, es tranquilizarnos, ya que cualquier actitud
atolondrada va a hacer que hagamos las cosas mal (que es lo que esperan). Luego
mirar donde estamos, y tratar de ver donde están ellos... –
Si es que
pensaba seguir, Edgardo no se lo permitió...
Espera un poco
Juan, no estas yendo demasiado lejos.
¿ No puede ser
esto más que una equivocación, un mal entendido que de alguna forma haya
degenerado en esta idea.? –
Sí... por
supuesto. Pero no te parecen, demasiadas explicaciones... porque, repasemos las
posibilidades...
Primero: Rony se comunica con Verónica para decirle q...... –
La chicharra del
pager de Verónica nos sobresalto a todos...
Es Rony...
quiere que lo llame... – Dijo Verónica levantando la vista, y mientras
una incipiente
sonrisa se le dibujaba en la cara...
Edgardo por su
parte volvió a hacerse sentir...
Vez lo que decía
Juan... no se puede hacer toda una hist..... – Pero esta vez fué
Vero la que interrumpió.
¿ Pero... como
tiene mi número de pager.? – Pregunto con preocupación
Ya vez... al
parecer tiene un poco más de lo vos crees, no – Dijo Juan mientras miraba a
Edgardo quien había dejado súbitamente de hablar a partir de lo que dijera
Vero...
Porque no llamas
a la redacción... – Propuso Edgardo... – Y averiguas si le dieron a alguien tu
nume....... – Pero Nora lo interrumpió
No Vero; si vos
sabes que no dan datos personales de nadie... te digo más... – Dijo mirándolo a
Edgardo... – Ni aunque argumentes una urgencia médica, te digo porque ya fue
conversado, es una política de la revista... En el trabajo no puede ser..-
Que tiene que
ver... – Insistió Edgardo. – ¿ Llama igual, total que te cuesta.? –
Espera
Verónica... – Le pidió Juan – Mejor llamamos desde adentro del programa –
Nuevamente
estábamos atentos a la comunicación...
Hola...
Fernando... habla Verónica... si
escucha... ¿ por casualidad no tuve
ningún llamado o alguien que preguntase por mí.? ... si, te espero... Bueno.. gracias..-
¿ Y..? –
Pregunto Juan
No. Nada!... –
Yo por ahora no
lo llamaría... Dijo Juan
¿ Y si realmente
es Rony y esta en problemas..? – Dijo
Vero como desorientada
No se... ¿ te da
un teléfono para que lo ubiques...? –
Es decir.. –
Prosiguió Juan.
Se supone que al
único lugar que lo podes llamar, es a la embajada o a la casa ¿ no? –
Y si... –
Respondió Vero como entendiendo a que apuntaba su pregunta...
Te voy a decir
que esta vez, me parece que tiene razón eh... – Dijo Edgardo que
se había quedado
callado
Aunque me cueste
decirlo, la cosa no esta tan clara... creo que esta vez estoy de acuerdo con
Juan... que no contestaría a ese llamado... –
Aprovechando que
parecen estar todos de acuerdo, conque, evidentemente algo raro pasa; les
vuelvo a decir lo que les dije en un principio. Lo que creo es que lo más
importante, es saber donde estamos parados, es decir, intentar entender como se
están moviendo, y para qué. –
¿Pero cual es el
problema de llamar Juan? Vos no decís que podes llamar y que tu programa hace
que no rastreen la llamada.. –
Sí y no... Te
explico... Yo ya llamé una vez. Y no estamos hablando del café de la esquina o
de una empresa de publicidad... estamos hablando de la Embajada de Estados
Unidos, estamos hablando de un nivel de sofisticación en comunicaciones con una
reacción tremendamente veloz... Es decir... primer llamado, factor
sorpresa, programa desconocido, triunfo... entendés. ¿ Pero que pasa si
grabaron la señal como para decodificar el programa de bloqueo, y cuando
llamamos quedamos permeables y nos detectan.? –
Bueno... vos te
manejas con más detalles técnicos, que van más allá de lo que yo puedo deducir... yo pensé que como
dijiste... no te detectarían... –
Por eso te
aconsejé desaparecer unos días. Y esta comunicación demuestra, no solo que no
estoy equivocado, sino que es peor que lo que yo mismo pensaba... –
Explicate Juan..
– Le dijo Edgardo que seguía escuchando las conversaciones
con mucha
atención.
Claro. Hasta
hace un rato, podíamos decir que teníamos una idea. Me refiero a una idea de lo
que estaba pasando... o mejor aún, una “pobre” idea... ahora creo que hay que
hacer otra lectura de la situación... –
¿Y cual sería,
esa lectura..? –
¿ Cual sería...?
– Volvió a repreguntar Juan como para darse un espacio de
tiempo para
pensar lo que iba a decir... Luego respiró muy profundo y comenzó...
¿ Cual sería...?
bien... Primero como dije antes,
tendríamos que saber donde estamos y para que se están moviendo... Si esto que
esta pasando, lo tomamos como un enunciado, tendríamos que “alguien se quiere
comunicar con ella...” (con Verónica)...
Luego... ¿Quien se quiere comunicar..?
se descarta que sea Rony, porque si ya se lo busco en los lugares que
los dos sabían que se podían encontrar, es decir... – Le dijo mirando a
Verónica...
Lo llamaste a la
embajada, no esta, lo llamaste a la casa, no esta... luego un mensaje de él te
pide que lo llames sin dejar ningún número... bien... ¿Adonde tendrías que
llamarlo..?
Por otro lado, los lugares a donde llamaste, jamás te habían filtrado
como hasta ahora, ni te habían preguntado quien era la persona que lo estaba
llamando, menos que menos pedirte que prácticamente te identificaras con nombre
y apellido...
Luego en la casa
de los padres, una vez te atienden y te dicen que se fue de viaje y otra nos
atienden (en el mismo número, ya que yo pude cotejarlo en el programa) y nos
dicen que esta equivocado... bien...
Lo único que
podemos asegurar, es que alguien esta mintiendo.
Por error ,omisión,
o decisión, hay alguien que esta dando información equivocada o irreal.
Ahora bien, ¿
para que dar una información cambiada? Evidentemente, para cubrir una
información real, ¿ si.? Luego si ya se te dió la otra información, ¿con que
fín pedirte que te comuniques nuevamente..? –
Todos nos
mirábamos sin poder dar ninguna contestación. Más allá de su personalidad, (que
era fuerte) presentadas las cosas desde el ángulo que él las presentaba, era
muy difícil luego, el poder verlo de otra forma. Pero aún así no llegábamos a
ver a donde apuntaba, y ante nuestro silencio, prosiguió...
Por eso, si
razonamos de una forma parcial (que creo que es lo que tenemos que hacer de una
vez por todas) podría explicarte el porque opino que estamos peor de lo que
pensaba...
Recuerden que
dije parcial eh? - Dijo mirándonos y
volvió a enganchar el tema...
Con lo que
teníamos hasta hace un rato, podíamos suponer que:
Ante la
necesidad de saber con quien contacto Rony bajándole los datos que había
buscado, de alguna forma, filtraron su línea (llamémosle filtrar a... no se,
grabar o pinchar la línea desde afuera, o directamente están involucrados desde
dentro de la embajada..) para ver si por ese medio, lograban identificar el
paradero de dicha persona... bien..?¡ -
Esta bien seguí...
– Le pidió Edgardo
Lo cual nos
lleva a pensar, que Rony no se los dijo.
Después el
asunto de las contestaciones desde la embajada; a vos diciéndote primero que
estaba ocupado, y luego a mí, después de un montón de horas, que no trabajaba
más, nos lleva a pensar, que deben de estar haciendo inteligencia desde la
embajada, porque nadie puede tener durante tanto tiempo pinchada una embajada,
y menos esa...
Ahora bien, al
padre le dicen que viaja a EE.UU. de improviso. Esto, también esta agarrado con
pinzas, ya que en algún momento todo se destapa. ¿ Para que entonces tomarse
ese riesgo..? por una causa solamente... Tiempo!.....
Luego... Saben
que todo se va a destapar, y aún así siguen con la farsa, esto nos da que a)
Que por el poder que tienen gozan de inmunidad ( o impunidad) y b) Que piensan que nadie va a denunciar
nada, lo cual únicamente se sostiene con la convicción de callarlos...
Cosa que podemos
unir a la contestación de un extraño, cuando llamamos a la casa de Rony y
negaron que sea así. –
Pero Juan... –
Dijo Edgardo mientras pensaba en vos alta... lo que decís apunta a
que cabe la
posibilidad de que esté... ¿ digamos... secuestrado...? –
Por lo menos...
- Dijo Juan asintiendo a la vez con la
cabeza.
Verónica que a
estas alturas desesperada, no tardo en agregar...
¿ Cómo, por lo
menos.?” –
Si, precisamente
es la parte que seguía en mi razonamiento.
Mirá, esto es
como un partido de ajedrez, en el que cada uno tiene movimientos a hacer, (y
pueden estar seguros de que tienen el mas alto nivel de juego) ellos no van a
hacer ninguna jugada inútil. Cada uno de sus movimientos van a obedecer a la
búsqueda de un resultado... es decir un movimiento de ellos, va a determinar un
movimiento de nosotros.......... –
¿ No se te va un
poco la mano Juan ..? – Pregunto Edgardo
Mira Edgardo,
hagámosla fácil. No me creas.
Es más, no
solamente no me creas, sino creé en lo que te dicte el más frío y desapasionado
razonamiento... ¡Pero ojo!! Razoná...
porque si no, es como si vos también pusieras a pesar la pasión... pero
en el otro plato ...
Es más, me
parecería lo mejor, que me rebatieran, y por eso elegí hacer el razonamiento en
vos alta... –
Todos lo
mirábamos, y nos mirábamos.
Aunque costase
creerlo, o mejor dicho, aunque deseábamos no creerle ya que jugaban todos
nuestros miedos... lo de Juan era razonamiento puro.
De alguna manera
también lo debe haber sentido así Edgardo, ya que luego de suspirar
profundamente, ví, como evidentemente su gesto parecía estar aceptando la
posición de Juan, para luego preguntarle...
Bueno... y
vos... ¿ cual pensas que va a ser su próxima “jugada”.? –
Mirá Edgardo. En
realidad me parece que la próxima jugada, nos pertenece a nosotros...
Creo que ellos
ya jugaron cuando llamaron al pager de Verónica... al menos yo lo veo como un
mensaje claro.
¡ AY!! ... mi
vieja... – Grito Verónica sobresaltándonos a todos, menos a Juan, que con un
aplomo sobrenatural, la miró a los ojos y le dijo...
Veo que
empezaste a pensar... –
¿ Que decís
Juan...? – Le pregunte
La verdad... te
juro que la verdad Nora...
¿Son como
códigos, entendés..? Comienza la
partida cuando ellos intentan saber con quien había contactado Rony. Entonces
intentan el filtro en la embajada, saber el nombre o el teléfono...
Después fuimos
nosotros los que jugamos, que entendimos
que algo andaba mal e intentamos primero a la embajada y luego a la casa de
Rony, que también estaba pinchada.
¿ A ver si
entendés? En ese momento fue como
decir... “Bueno... ya estoy enterado de que esta la línea pinchada pero no les
voy a decir quien soy, y luego para
comprobar esto, llamamos nuevamente a la embajada desde adentro del programa, y
nuevamente a la casa particular desde el programa, listo... juegan
ellos!!! ¿ Entendés Nora..?
La primera vez
que llama Verónica a la embajada, tuvo la suerte de cortar rápido y no decir el
apellido o algún dato como para ser descubierta, y que el azar haya permitido
que la comunicación sea desde un publico. Tal vez sea la única jugada que
hicieron mal. Es decir, obraron
pensando en la posibilidad de que al comunicarte, ibas a dejar tus datos o tu
teléfono ( que para el caso es lo mismo si es que quieren ubicarte) bueno, no
lo hiciste y encima les cortaste, cosa que
entendieron como la respuesta a su mal movimiento, ¿ que otra opción les
queda....? ¿ A donde se supone que vas
a llamar..? -
A la casa.!! –
Dijo Verónica que seguía muy concentrada
la conversación...
Claro... a la
casa... Pero resulta, que vos te moviste rápido, cuando vos llamaste, ellos
todavía no estaban en la casa, porque si no, te hubiesen intentado rastrear
desde ahí, es decir, que fué entre un llamado y otro (desde el tuyo a la casa y
el mío a la casa) que ellos tuvieron el
tiempo suficiente como para llegar (aunque tarde para su idea) hasta los padres
de Rony...
Cuando llamo yo
a la casa desde adentro del programa, y ellos se dan cuenta de que no puede
rastrear la llamada, también entienden
que hemos jugado nosotros, y que entonces, les toca a ellos mover...
La llamada al
pager. - Apunto Edgardo que a esta altura comenzaba a comprender todo...
Así es... la llamada al pager...
Claro, llaman al
pager de Verónica como para que sepamos que ya saben quien es.. –
Sí, aunque
incompleto... Llaman al pager de Verónica, como para obligarnos a un
movimiento, que es que ella llame a alguno de los dos lugares que están
pinchados como para detectarla, porque, evidentemente, no se como llegan al
pager, pero es seguro que no saben como llegar a ella.!!! –
Quiero irme a
casa.. Nora.!! – Me pidió Verónica casi en un llanto.
Si... te
llevo... – Le conteste.
Esperen por
favor!! – Nos grito Juan mientras ya nos íbamos...
No se
desesperen... !! Eso es precisamente lo
que buscan. Si ellos hubiesen tenido tu dirección particular, no hubiesen
llamado... o te hubiesen llamado que se yo, diciendo que vayas par tu casa...
Disculpame... –
Dijo Edgardo
Que oportunidad
tenes de sacar a tus vieja de tu casa Verónica ..? –
¿ De que la
saque de casa.? – Pregunto como desorbitada
Si Verónica,
Edgardo tiene razón – Dijo Juan
Pensa que mucho
peor va a ser que le pase algo... –
Verónica se
largó a llorar desconsolada, y Juan que estaba a su costado, luego de dudar
unos segundos, la abrazó contra él, conteniéndola....
Quedate
tranquila.. – Dijo mientras se le llenaban los ojos de lágrimas...
No voy a
permitir que le pase nada... – Agregó y luego la apretó contra su pecho...
Habrá sido nada
más que una fantasía mía, pero me pareció ver como por los ojos estáticos de
Juan, pasaba toda su historia repetida...
La separó... con
sus dos manos la tomó por los hombros, y mirándola fijo le dijo...
-Por favor...
quédate tranquila... - Luego se dio
vuelta, nos miró a todos y dijo....
Bueno... quieren
jugar.... juguemos... –
Se sentó a la
maquina y marcó el número de la policía desde adentro de su programa.
Entonces pudimos
escuchar como contestaban...
--------------- -“Comando Policía
Federal buenos días... “
-“No
permitiremos que el gobierno de EE.UU.
siga
castigando nuestra causa...
La embajada volará dentro de 15
minutos como
prueba de
ello...
Glob
Shijadd..
Todos nos
mirábamos sin entender nada, de pronto, Juan apagó los equipos y dijo...
Bueno...
vamos... –
¿ Vamos adonde
Juan.? – Pregunto Edgardo sin entender nada...
Vamos ahora te
explico... ya que si estoy en lo cierto, no tenemos mucho tiempo...
Vos anda con Nora a buscar la madre...
¿ Y que
hacemos..?- Pregunto Edgardo.
Traelos para
acá... –
Traela... –
Replico Verónica...
Es mamá sola...-
Disculpame –
Dijo Juan, mientras seguía explicando lo que íbamos a hacer...
Con Verónica,
vamos a ir hasta la embajada. Seguramente la van a evacuar, nos vamos a mezclar
entre la gente a ver que vemos....Ah...!!
No llamen al teléfono de
Verónica...-
Paso todo tan
rápido, que ni tuvimos tiempo para discutirlo ...
Edgardo me llevó
a mí, y Verónica se llevo mi auto.
Antes de llegar
se me ocurrió encender la radio, para ver si Juan había logrado su cometido, y
al parecer, era así, se decía que una llamada anónima, había alertado
sobre una bomba y que sé yo...
Hace mucho que
la conoces a Verónica... ¿ –
Sí... desde la
escuela secundaria...
Yo entré a la
revista por ella... bah... en realidad estudie periodismo también por ella...
porque cuando ella dijo que iba a seguir periodismo, yo no tenía claro que es
lo que quería seguir, entonces para seguir con ella, la acompañé. –
Es decir que
conoces perfectamente a los padres... –
Si, más bien.
Aparte de que vivíamos una en la casa de la otra continuamente, ya que para
aquella época, (todavía vivía el
padre...) vivía a la vuelta de su casa... –
Ah... Y que le
vas a decir..? –
La pregunta de
Edgardo me volvió a la realidad...
Recién me daba
cuenta que no sabía que le iba a decir... lo miré a Edgardo sin poder decir
nada. De a ratos giraba por un instante la cabeza y me miraba... en realidad todavía no tenía idea, de cómo iba
a sacarla de su casa...
Adentro del
auto, el silencio sé hacía enorme, Edgardo seguía prestando atención a la
autopista (que ahora parecía más ancha y rápida que de costumbre) esperando mi
contestación... y yo me descubría sin
demasiada creatividad para este tipo de situaciones.
No sé...- Le
dije al rato, aceptando que ni lo podía planear...
Cuando
lleguemos, algo se me va a ocurrir... –
Casi
llegamos donde teníamos que salir de la
autopista.
Le indiqué
entonces la salida, y lo guié hasta la casa de Vero.
Antes de parar,
tomamos la precaución de ver si algo o alguien nos llamaba la atención.
Como todo
parecía estar normal, estacionamos y encaré derecho hacia el timbre.
Enseguida salió
a atenderme la mamá de Vero que me recibió con un enorme beso...
Hola Nora...
como estas... pasa.. –
Graciana cerró
la puerta tras de mi, y comenzó a preguntarme por mis cosas....
Nos tenés
olvidadas eh.? Bah... a mí, porque a
Verónica la vez todos los días...
Vero no llegó
todavía...-
Si ya se vengo
de estar con ella... mire, tiene que acompañarme... –
Graciana cambio
la cara y ví como el susto la embargaba...
Paso algo con
Verónica... –
No, quédese
tranquila que con Vero no paso nada, no se asuste, nada que ver.. –
Simplemente que
tenemos una sorpresa...-
¿ Una sorpresa.?
– Pregunto en forma inocente...
Si, Graciana...
Una sorpresa, pero tenemos que salir rápido, porque sino no, no llegamos... –
Le dije tratando de hacer lo más rápido posible...
Bueno nena,
espera que me cambio... –
No... no...
venga así nomás que no es tan importante... –
Hay... son locas
ustedes dos he.?? Mirá como estoy... – Dijo, pero al final pude sacarla antes
de lo que había imaginado.
Edgardo nos
esperaba en el coche, listo para irnos.
Cuando llegamos
hasta el coche y le presente a Edgardo, sonrío en una forma cómplice mientras
me miraba.... no había nada que hacer, Verónica tenía a quien salir...
Hablamos de
pavadas mientras desandábamos el camino a la colonia...
A Graciana al
parecer se le habían acabado los temas, y ya había intentado que le diga varias
veces, cual era la sorpresa...
Yo tenía toda la
idea de esperar, hasta encontrarme
con Verónica, pero Graciana era de las que insistían, y no se quedaba nunca con una duda... así
que volvió a la carga...
Bueno nena... ¿
me vas a decir o no.? –
Justo en ese
momento sonó mi pager...
Me fijé en lo
que decía, mientras Edgardo de reojo, me miraba como queriéndome sacar una
respuesta.
Era Verónica, y
me decía un escueto “Todo bien... volvemos”.
Con mucho
cuidado le mostré de costado el pager a
Edgardo para que lo leyera de reojo, y él me asintió con la cabeza a tiempo que
yo decía en vos alta...
Es Vero... dice
que nos vemos en la colonia.. –
¿ En la colonia
..? – Pregunto Graciana...
Sí... Edgardo es
director de una colonia terapéutica... –
Bueno... – Dijo
sonriendo...
Pero tan loca no
estoy.... esta bien que quiero que se case; pero creo que no es como para
internarme... – Dijo y nos arrancó una sonrisa...
No,
seguramente... – Dije, mientras creí encontrar una forma de ir comenzando a
adelantarle algo...
Pero
precisamente, hay mucho loco suelto por ahí, y a veces se complica... y pagamos
los que no tenemos nada que ver... –
¿ Ah... entonces
paso algo no.? – Me dijo Graciana que no dejaba pasar ninguna...
Mire...
estuvimos recibiendo unas amenazas.... –
Le paso algo a
Verónica y no me lo querés decir... –
No Graciana, le
juro que no.-
Ahora nos vamos
a encontrar con Verónica precisamente... y va a ver que no le miento... es otra cosa... –
¿ Pero que
cosa.? ¿ Para que tengo que venir yo hasta aquí...? no entiendo... –
Nos faltaba muy
poco para llegar, así que preferí no comenzar a contarle nada para no tener
después que cortar el relato, y así se lo hice saber...
Mire Graciana,
es medio complicado para explicárselo, aparte ya estamos llegando. Ni bien estemos con Verónica, se lo vamos a
explicar. –
Edgardo ya había
salido de la autopista, y tomamos el asfalto que nos llevaba a la colonia.
Cuando llegamos,
Juan y Verónica salieron a encontrarnos...
Hola mamá ... –
Dijo mientras corría a abrazarla
¿Que te pasa.? –
Dijo mientras le tomaba las manos
Vení que te explicamos..
– Dijo presentándole a Juan, y comenzamos a contarle la historia...
Graciana
escuchaba con atención, aunque no con poco asombro.
En definitiva,
muchas veces uno se llena de prejuicios y piensa que esta más allá de la
mayoría, y se equivoca. Y ahí estaba Graciana precisamente, para reafirmar esta
idea.
Ahí estaba,
digiriendo esto, que de por sí no era tan fácil, de una manera mucho mejor que
lo que nosotros hubiéramos creído.
Tampoco era muy
fácil saber que haríamos después, ya que no habíamos ni siquiera hablado del
asunto, lo que al parecer, no desvelaba a Graciana, que en ningún momento
interrumpió como para hacer comentarios.
Escucho en
silencio el relato de Verónica, mechado a veces por Edgardo o Juan que marcaban
algún punto en especial, y solo lo acompañó con algún que otro suspiro, o
levantaba las cejas; y el asombro, permitía que se hagan más grandes sus ojos
grises...
Solo comenzó a
hablar, luego que yo interrumpí...
Así que se me
ocurrió, que esta noche, podía quedarse a dormir en casa... –
Ah... no
mijita... te agradezco, pero tengo que hacer... –
¿ Hacer que
mamá..? Sí Nora, vamos a ir...– Dijo
Verónica casi en un grito.
No... no
para qué... – Insistió Graciana
No mamá, no
entendés, no te estoy pidiendo una opinión. Te digo directamente que si hoy no
vamos a dormir a casa de Nora, vamos a dormir a un hotel... –
Claro,
resulta que ahora tengo que hacer caso,
me guste o no... como si fuera que no puedo decidir... – Intento nuevamente
Graciana, que no quería saber nada de dormir fuera de su casa.
Pero a fuerza de
tires y aflojes, fué viendo que no tenía mucho para elegir, y terminó aceptando
cuando Verónica le dijo...
- Ya sé, nos
vamos a San Clemente eh..? ¿Cuantas veces me pediste que querías ver a
tía Bettina...? – En esta instancia parecía que Graciana había aflojado con los
rezongos...
Ahora parecía
que Verónica había pegado en el lugar justo... y como se dió cuenta de ello
siguió en esa tesitura...
Te llevo, me
quedo hasta el fin de semana, y vos té quedas unos días con tía eh.?? –
Tardo unos
segundos en contestar, pero ya se veía que pensaba aceptar...
Bueno... pero y
la ropa... –
Verónica se dio
vuelta y me miró como pidiendo ayuda.
- ¿ Que decís Juan, se puede volver para
buscar algo de ropa...? –
¡ eh!! Juan... –
Grité para ver si lo sacaba del ensimismamiento que tenía, ya que a esta
altura, estaba sentado frente al equipo haciendo unos cálculos....
¿ Disculpame,
como decís...?? –
Que si será
conveniente ir a buscar ropa para la mamá de Verónica... – Le dijo Edgardo...
Lo que pasa es que había que haberla traído
antes... –
Bueno Juan... – Dije con fastidio
Pero no se
hizo... Aparte, ¿que le iba a decir que pasaba.? –
No se... – Dijo
Juan.
Yo no
volvería.... Al menos hasta no estar seguro de que estos hij... –
El pager de
Verónica volvió a sonar, y todos nos miramos... entonces leyó el mensaje en vos
alta....
“Vero, llamame urgente a casa”
Ves... – Dijo
Juan como certificando lo que él ya sabía...
Lo que quieren
es tu teléfono... evidentemente quieren ubicarte... –
Pero espera
Juan... Hay algo que no entiendo... – Interrumpió Verónica...
Tienen mi
nombre, mi numero de pager... si es como vos decís, que tienen tanto poder de
inteligencia... –
Espera, espera
un poco, porque ya se donde vas.
Una cosa es que tengan, poder de inteligencia, y otra es
que les interese usarlo....
Yo tampoco
entiendo Juan... – Le dijo Edgardo que seguía la conversación...
Mira, en
realidad no hay mucho para entender, es así como lo dije... Tienen recursos como para hacer
inteligencia, pero eso llevaría a tener que blanquear ciertas situaciones que
no quieren. Por
ejemplo: Tienen el nombre de
Verónica porque se los dijo Rony...
Hasta puedo imaginarme desgraciadamente
la situación...
“Para quien pediste
la información... (un golpe)
Rony----- No se como se llama...
“Dale que tenemos
a tus viejos... (y tal ves algún golpe más)
Rony----- es reportera, se llama
Verónica. Bla bla bla................
Y les da tus
números que evidentemente los tenía...
Listo... ya
tienen tu nombre, y tus números, ahora tienen que ubicarte, ya que tu apellido
y tu domicilio no lo tienen.
Ellos tienen los
contactos para, por ejemplo: llamar a la firma de los pager poniendo algún juez
por medio, hacer que le den los datos que tienen tuyos o de la firma entendés
?... pero... ya alguien más sabría de la maniobra.
Ellos necesitan
que nadie, o al menos, “que la menor cantidad de gente se entere”, las
posibilidades de echar mano a su poder digamos “político”, la dejan como último
recurso.
Mientras tanto,
como ya tienen tu teléfono, y como tienen también la posibilidad técnica de hacerlo,
es mucho más fácil ubicarte satelitalmente, cuando usas tu teléfono.
Date cuenta de
que este llamado o el otro que decía ser Rony, lo único que pretende, es que
llames a sus bases, desde donde te pueden rastrear, cosa que por supuesto, es
lo que no debemos hacer...- Edgardo lo
interrumpió como para
redondear la
idea...
Pero entonces
Juan... ¿ quiere decir, directamente, que están tras nosotros..? -
De alguna forma
sí... – Respondió fríamente Juan.
¿ Como de alguna
forma...? –
Claro. Lo único que saben fehacientemente, es
que alguien pidió datos sobre mi persona. (y ellos lo detectaron)
Detectaron desde
donde había provenido el acceso, y por fín, quien había accesado la base de
datos, bien..?
Ellos se mueven,
porque esta es una información muy particular... si?
Ellos entienden,
que no se trata del entretenimiento de un Hacker, pretendiéndole ganar a un
programa, cosa que existe, aunque ustedes no lo crean...
Son cosas que
pasan a menudo, y que ellos tienen perfectamente monitoreado.
Es decir, accesan
la base de datos, andan un rato dentro de ella sin que les importe nada en
especial del contenido de la base, sino simplemente quebrar la fortaleza del
programa de resguardo; y ellos lo saben...
En este caso es
diferente, alguien entró de alguna forma, y fue a buscar un dato especifico, y
ellos no solamente no pueden permitir eso, sino que necesitan saber quien es y
para que necesitan esos datos.
Eso si es hacer
inteligencia... quien pidió los datos:? Y sobre todo, ¿ para qué..?
En relación a
nosotros, lo más probable es que sea más o menos así. Alguien del directorio, recibió la información sobre el acceso a
mi archivo, y enseguida se puso en marcha el operativo de llegar hasta la
persona que lo había accesado, y averiguar que sabía.
Ya que si yo
(que de cualquier forma no lo haría) hubiese accesado la base, no hubiera
entrado al archivo por mi nombre, sino que hubiese buscado otra puerta.
Bien, esto ellos
lo saben, y su conclusión, es que alguien más sabe algo de esto...
Bueno... ahora
ellos quieren saber quienes, y cuantos...
Lo que nos
indica, según lo que decís, es que, solo es cuestión de tiempo el que la
encuentren... bah... el que nos encuentren? - Pregunto Edgardo
No! El que la
encuentren, es decir.... el que “nos” encuentren ... – Dijo Juan mirándonos a
todos...
Es cuestión de
nosotros... – y siguió...
El, ¿ donde
vive?, seguramente cuando agoten otras instancias lo averiguaran por algún
medio, el donde trabajas y quien sos, ya deben
estar trabajando para saberlo... pero el que la encuentren, solo depende
de nosotros.
Entonces hasta
conviene que salgan ahora mismo... no?
– Pregunto Edgardo.
Y... no sería mala idea.
De cualquier forma, ahora nos toca hacer
una movida a nosotros... –
Y cual sería...
– Pregunté
Sería así... vos
y Verónica vayan tranquilos a la casa y traigan ropa dinero el coche, que se
yo, todo lo que tengan que traer, y lo que se pueda en el menor tiempo
posible... –
A la casa de
Verónica!!?? – Pregunto Edgardo
Si, vayan
tranquilos (aunque sea con prudencia) porque si llamaron, quiere decir que
todavía no tienen tu dirección. Así que disponemos de algo de tiempo. Yo mientras tanto los voy a cubrir
para darles mas seguridad y tiempo..-
A pesar de que
estábamos todos en el mismo ambiente,, yo había tratado de llevarme a Graciana
a un costado, a un sillón que había, y mientras le daba charla sobre
manualidades, a fin de aflojar un poco su angustia... pero no era ninguna
estúpida.
A pesar de que
charlaba y todo, estaba perfectamente al tanto de todas las conversaciones y
los movimientos...
Yo la
admiraba..! Destilaba paz en cada cosa que hacía, pero sin ser apocada...
Tenía la
condición de enfrentar la realidad, si bien con sumisión, también con carácter.
Tal vez una extraña dualidad, pero era así.
Yo ya la había
visto pasar por trances amargos... como cuando murió Don pepe y Esteban (el
papá y el hermano menor de Vero) en aquel accidente en El Tigre.
.... Con que
determinación vendió su casa, y se fue a ese Dpto. más pequeño, y siguió con su
trabajo, y no aflojó, ni permitió que su duelo, obnubilara sus fuerzas...
Por allá
Verónica saludó lista para irse...
Mama... quedate
tranquila que voy a buscar ropa y vengo eh?? –
Graciana sonrío,
y asintió con la cabeza mientras seguía tomada de mi mano.
Verónica le dio
un beso entonces, y se encaminó hacia la puerta....
Ah...
Verónica... – Se le escucho decir
Si mamá... –
No te olvides de
traer algunas fotos ¿ eh..? –
Ya quisiera
tener yo esa determinación pensé, mientras le acariciaba las manos...
Verónica y
Edgardo salieron, y mientras Juan permaneció en la computadora, pasando algunos
archivos a la Notebook .
Luego tomó un
soldador, y soldó unos cocodrilos a unos cables, para hacer una extensión de no se que...
Ahora nos toca a
nosotros... – Dijo mientras me miraba y ponía algunas cosas en su bolso.
Nos acompaña.??
Graciana se llama no?? –
Si, Graciana me
llamo. Y usted Juan no..? –
Si. Vamos que la
llevaremos de copiloto... – Dijo y terminó de guardar algo más en el bolso.
Necesito que me
lleves hasta un teléfono publico, que no sea de aquí de la colonia, y si es
posible, que quede un poco resguardado del transito... – Me dijo y arrancamos .
Dimos unas
vueltas hasta cerca de la parrillita, por una transversal de la colectora,
enfrente de lo que parecía ser un kiosco que se encontraba cerrado, vimos
uno...
Estaba a punto
de preguntarle si ese servía, cuando escuche el grito de Juan
Ahí... ese,
estacionate a la par... – Me pidió
Necesitas
monedas o tarjeta.?? – Le pregunte a Juan que estaba en el asiento de atrás...
No gracias .. –
Dijo mientras desplegó la notebook en el asiento.
Luego se bajó, y
con la ayuda de un destornillador, forzó un costado de la caseta, entonces
conectó los cocodrilos que había soldado, y tomó línea telefónica, como para
entrar en red...
Bien... ya
esta... - Se escucho después de unos
minutos
Ahora ustedes,
hagan de cuenta de que hablan, mientras yo trabajo. – Nos pidió, así que puse
la tarjeta como si tuviera que llamar a algún lugar, marqué un numero
hipotético luego corté, y me siguió Graciana. En ese momento, pasó un
patrullero, por la otra mano de la avenida, nos miró, y nos tocó bocina.
A mi se me heló
la sangre, y a Graciana calculo que también, porque estaba blanca como un
papel..., Juan, seguía con su labor...
Yo me quedé
mirándolo, mientras el oficial bajo un poco la ventanilla y me gritó...
SI NO LLEGA A
FUNCIONAR... AQUÍ A DOS CUADRAS SOBRE
CASTEX TIENEN OTRO!!!
Gracias!! –
Grite yo también, mientras se alejaban y sentía como el corazón parecía latirme
en la garganta... Juan ni se inmutaba, o al menos no lo parecía. Había
permanecido con la Notebook sobre sus piernas, y solo se digno a saludarlos con
la mano en alto cuando se retiraban...
En ese momento
lo miré, y desde adentro del coche me hizo señas como que siguiese un poco más.
Yo estaba ansiosa
de que termine, y tenia miedo de que vuelva a pasar el patrullero; pero Juan ya
estaba golpeando por la ventana del auto y nos llamaba.
Abrió la puerta,
se estiró sin salir del auto, y pegó un tirón de los cables que se soltaron
rápidamente...
Ya esta, vamos... con esto van a tener para divertirse un
rato.... – Dijo mientras se sonreía
En ese momento,
me di cuenta de que era la primera ves que lo veía sonreírse.
¿Todo bien...?–
Pregunte.
Si, me metí en
la embajada, y le deje un virus, que ni bien empiecen el rastreo de la llamada
se va a activar.
Si tenemos la
suerte de que tengan todos los equipos en red, llega hasta el servidor en un
momento y le va a mordisquear todos los programas que quieran hacer correr o
que estén corriendo, atacando
alternativamente los archivos ejecutables, así que con un poco de paciencia,
estarán incomunicados por un par de horas, telefónica, y satelitalmente...
Al menos nos va
a dar el tiempo necesario para que los chicos hagan lo que tienen que hacer en
casa de Verónica, y a preparar alguna otra jugada....
Y usted
Graciana... ¿ Pensó alguna ves que se iba a convertir en una espía parecida al
007..??? – Dijo Juan, mientras Graciana con sorna le contestaba...
No la verdad que
no... Pero no es tan aburrido eh... – Al final todos nos reímos y nos fuimos
del lugar...
Bueno... ¿
volvemos a la colonia no..? –
Si...
aunque... – Dijo dubitativo
¿ Necesitas
algo..? – Le pregunte, porque intuí un cambio de idea...
¿ Vos me harías
un favor..? –
¿ Sí, que
necesitas...? –
¿ Me llevarías a
un lado..? –
Sí, decime... –
En ese momento
sonó mi celular, era Verónica, desde un publico, avisándome que todo estaba
bien.
Juan aprovecho
para avisarle de una dirección donde encontrarnos... Había cambiado, no era el
mismo Juan que hasta hace unas horas...
Hacía chistes
con Graciana y su semblante era otro...
Parece que estamos de buen humor eh.. – Le
dije a Juan sin poder abstraerme de la
cháchara que hacía...
Sí... ustedes me
hicieron mucho bien... – Me respondió con una sonrisa muy tierna.
Seguimos en
silencio, ya estábamos casi llegando a la dirección que me había dado, y podía
verlo por el espejo retrovisor, guardando las cosas en el bolso y pasándose los dedos por el cabello, como
queriendo mejorar su aspecto informal...
Doblá por esta a
la derecha... – Dijo
Avanzamos un par
de cuadras y volvió a decir...
En la otra de
vuelta a la derecha, por favor... –
Volví a girar
...
Cruzando a la
mitad de cuadra... – Me dijo, mientras se notaba que el ansia lo
desbordaba.
Estaba
estacionando, y Juan habría la puerta para bajar, cuando por mi espejo
retrovisor, pude ver que me hacían señas con
las luces...
Eran Verónica y
Edgardo, que estaban parados en la otra esquina.
Juan también los
vio al bajarse, y les hizo una ademán para que vengan.
Mientras tanto se
adelantó hasta una casa en donde tocó timbre, y nos hizo gestos a nosotros,
pidiéndome que baje el bolso que había dejado en el asiento de atrás...
Los chicos ya
estaban bajando, y uniéndose a nosotros, cuando se escuchó la cerradura de la
vieja puerta de madera...
Ni bien se
entreabrió la puerta, vimos como aparecía la figura de una mujer. Tendríá la
edad de Graciana o tal vez algo más. De un pelo casi blanco y tras ella un
hombre; alto, de gesto duro, y que con un movimiento de cabeza hacia el
costado, escudriño para ver de que, y quien se trataba... pero duró poco esa escena... porque no pasó mas que unos
segundos para que ambos, (Juan y la mujer) se confundieran en un abrazo...
Mamá... – Se le
escucho decir a Juan entre sollozos, y ambos rompieron en un
llanto en donde se mezclaba la sorpresa, la
angustia, y la alegría...
Juan..!! Hijo... – Dijo el padre, también quebrado
por la emoción, mientras se
sumaba a
aquellas dos figuras que apretó entre sus brazos.
La emoción fue
bajando de a poco, y Juan se dio vuelta para presentarnos...
Vengan por
favor... pasen... – Nos dijo con los ojos aún llenos de lágrimas, pero
sonriente.
- Mamá, papá,
ellos son Edgardo; Nora Verónica y Graciana, la mamá de Vero.. –
Era una de esas
casa antiguas, que tenía zaguán y patio con galería a un costado, donde una a
una se sucedían las habitaciones, todas ellas de altas celosías...
Las macetas,
parecían hacer guardia, indefectiblemente una al lado de cada columna, y un
geranio que se había ido en vicio, alternaba con algún que otro malvón, allá al
fondo, y contra la otra pared del frente...
Ya estábamos
todos adentro, y la vos de Doña Berta
(la mamá de Juan) se hizo escuchar mientras nos guiaba hacia el living...
Bueno. Se quedan
a comer eh!!! –
Edgardo, que
estaba un paso más allá de Juan y su padre se explayó con un ético y
académico...
No... creo que
este es un momento para que estén en familia... –
Pero Juan que
estaba aún cerca como para escuchar, se dio vuelta, y repuso con hondo
sentimiento...
Precisamente... ustedes, también son mi familia... – Dijo
con los ojos aún
lacrimosos
y enseguida sugirió...
Mamá, mostrale a
las chicas la casa, mientras hablamos con Edgardo y el viejo
de una cosa... –
Doña Berta
entonces nos mostró la casa.
El patio, la
cocina enorme, allá casi en el fondo;
su dormitorio... todo revelaba los detalles de un enorme cuidado, aunque
humilde en su elección.
La habitación de
Juan, aún de la misma forma como la había dejado la última vez, luego, alguna
de las fotos que tenía de su nuera y su nieta, y ahí pudimos ver como la
amargura asomaba a sus ojos...
Luego el gran
comedor, y otra vez la cocina.
Para cuando nos
quisimos acordar, ya teníamos a los hombres con pizzas y empanadas sobre la
mesa.
¡Bueno...! –
Grito Don Ramón
Ahora, a dejarse
de chismeríos y a preparar la mesa eh? – Nos sentenció.
Enseguida Berta
sacó un mantel, y unos cubiertos, y en un momentito le ayudamos a poner la
mesa.
Era una de esas
mesas grandes, las que para alargarla hay que ponerles suplementos en el medio,
toda ella en un roble limpio y lustrado...
Enseguida los
hombres se encargaron de abrir las cajas y pusieron la bebida...
Bueno, ¿ supongo
que vamos a brindar no.? – Dijo Don Ramón, levantándose
del asiento con
un vaso en la mano.
Seguro... – Dijo
Juan
Yo brindo primero,
por haberlos encontrado tan bien.. . – Dijo Juan (que se
había parado y
ubicado tras sus padres) tomándolos por los hombros, y apretándolos contra él.
Y después por
ustedes... que me dieron la fuerza necesaria para estar aquí, y me
devolvieron la
confianza en la gente... –
Todos nos unimos
en un brindis y comenzamos a comer, y fué ahí, donde comenzaron a salir los
temas que nos unían en desgracia... (por decirlo de alguna manera)
Y fue
precisamente Juan, quien sacó el tema, cuando comenzó a decir...
Ustedes tal ves
no entienden a que viene esto de estar cenando, digamos, “en mi casa”. Pues
bien. Voy a tratar de explicarlo, si es que puedo.
Todos estos años
que pasaron, estuve negándome a venir. Un poco por resguardarlos, otro poco por
miedo, y otro porque de alguna manera estaba enfermo.
Enfermo de odio,
de soledad, de miedo, sin fé en nada, ni en nadie...
Me habían
golpeado las cosas, de tal forma, y a
tal velocidad que no pude lidiar con ellas, y en mi imposibilidad de contar
siquiera lo que me sucedía, me fuí encerrando en mí mismo, con la intención de
no hacerle más mal a nadie...
Sin darme cuenta
de que igual, encerrándome en mí, y negándome a todos aquellos afectos que aún
me quedaban, digo, de alguna forma, ya los estaba matando yo, poco a poco.
Hoy, cuando ví
como Verónica se preocupaba por su mamá, y como también, de alguna forma, iban
surgiendo soluciones, (hasta aportadas por mí mismo) Me di cuenta de que
también yo me merecía y debía buscar una solución que me permita estar con los
míos... Que de nada servía ser un desaparecido opcional, porque entonces a
nadie ni a nada, podría brindar yo lo que me queda por vivir... Y de alguna
manera... comprendí que no estaba solo...
Y eso... se los
debo a ustedes,... - Dijo sonriéndonos a todos y mientras se
abrazaba a sus padres...
Bueno Juan, por
mi parte te agradezco lo que me toca, pero no te parece que tendríamos que ver,
que hacer.. -
Graciana y Berta
se habían puesto a charlar no se que cosas a su costado, cuando Juan las
interrumpió...
Mamá... ¿sacaste
la plata del banco, como te pedí la última vez que estuve..? -
Si... la tengo
guardada... –
Bueno, ¿cuanto
es..? – Graciana lo miraba y no terminaba de contestarle...
Mamá!! Habla
tranquila por favor... – Le dijo mirándola fijamente...
Bueno... 125.000...
–
Verónica lo miro
a Juan, y casi le pegó un grito
¡!125.000
pesos.??!! – Pero Juan, no era de los que se asombraba...
No...125.000
dólares; la última ves que estuve, le
dí el número de una cuenta secreta que yo tenía, porque pensé que tal ves podría
necesitarlo.. –
Si, pero yo no
toqué ni un peso de ahí.!! – Repuso Berta con orgullo
Bueno mami, ¿
donde los tenés..? –
Aquí, en casa...
–
Bueno – Dijo.
Les cuento una
idea a ver que les parece... –
A ver... Te
escucho. – Respondió Edgardo intrigado.
Mire, hoy pensé,
que ni bien comencemos a darles pelea, uno de los lugares que indefectiblemente
van a “reventar” (para usar su misma jerga) va a ser este.
¿ Es decir que
ahora mismo podrían estar viniendo para aquí.? – Interrumpió
Verónica.
No, creo. En
estos momentos están ocupados con el virus, y con encontrarte. –
Pero si, es
cuestión de tiempo... – Volvió a decir con su aplomo que a veces daba
escalofrío...
¿ Pero entonces
porque no nos vamos...? – Pregunto Edgardo
Quédate
tranquilo Edgardo, que no creo que sea ya, pero si quieren, no hay problemas,
nos vamos; pero quiero que antes me escuchen por favor... –
Bueno, dale pero
apurate... – Le pidió Edgardo
Bueno, les decía
que hoy me di cuenta que también iba a tener que sacar a mis viejos, entonces
se me ocurrió una idea. Pero antes tenía que saber si contaba con el dinero necesario, por eso el venir hasta aquí.
Mi idea en
síntesis es la siguiente.
Vos Verónica, te
vas con tu mamá a San Clemente no..?? –
Sí, dentro de un
rato... – Contestó.
Bueno, pensé que
también podías ir con mis viejos... –
Ramón y Berta lo
miraban con los ojos desorbitados, e intentaron entrar en conversación, pero
Juan siguió sin llevarles el apunte.
Se instalan en
algún hotel, salen unos días a ver las inmobiliarias, compran alguna casa, y se
pueden quedar tu mamá y mis viejos... tranquilos y sin ningún problema... –
Verónica largo
una carcajada, se paró y lo encaró como para reírsele en la cara...
Mirá, perdóname
Juan por lo que te voy a decir, pero vos te volviste loco nomás.. – Pero Juan
ni se inmuto.
Si bien yo no
había captado totalmente la idea, no me disgustaba, y se lo hice saber...
¿ Porque
Verónica..? Pensalo, no es mala idea...
–
Ah... tomaron de
la misma botella... – Dijo como fuera de si
Claro, yo voy
abro la cartera, que lo único que puedo sacar de ella son cosméticos, y compro una casa... –
No, disculpame
Verónica, que yo no té eh pedido que pongas nada. Tal vez no supe explicarme. –
Dijo Juan sin perder el tono cansino y optimista con el que
había empezado.
El dinero te lo
doy yo, para que tus, perdón tu mamá y mis padres, puedan comprar una casita,
amueblarla, y quedarse, “de vacaciones”
si te gusta verlo de esa manera. La ponen a nombre de los tres, como para que
este todo respaldado legalmente, y les quedaría algún dinero como para no tener
que hacerse problemas por un tiempo. Ya que
siento que de alguna forma, yo les traje este problema, y aparte porque
creo que es una buena forma de sacarlos de este entuerto. Por lo menos,
ahora... –
Verónica se
había quedado callada, y miró a todos como buscando una respuesta... pero Juan,
no le permitió que hablara...
Escucha antes de
contestar nada, Vero. Creo que es una buena solución, y no creo que tengas que
desperdiciarla... aparte, porque se los ofrezco de corazón ...
Verónica lo
miraba, y a su ves miraba a la madre, que a su vez lo miraba a Juan con una
dulzura inenarrable, mientras se le dibujaba una sonrisa...
Hoy... – Dijo
Juan retomando la palabra. - Cuando comenzamos a ver qué podíamos hacer, para
que a tu mamá no le pase nada, tomé conciencia de que, también yo, podía hacer
algo por mis viejos. O como se los decía antes de todo esto, que tenía que
salir de ese bloqueo, que ya por miedo o por lo que fuera, me tenía encerrado
en mí, sin la posibilidad de pedir ayuda, y sin poder a su vez ayudar a los que
más quiero.
Yo, desperté de
mi letargo, gracias a ustedes, y a su vez, ustedes, gracias a mi o al destino,
tienen una serie de problemas a los que yo, de alguna forma, puedo aliviar... –
Ramón,
interrumpió el silencio que se había creado luego de las palabras de su hijo
¿Y vos crees,
que luego de esto? no se...
¿Terminaremos con esto alguna vez? –
Mirá viejo.
Siempre les digo lo mismo. Yo no quise enredarlos en este problema, pero
también es cierto, que hasta ahora, lo único que hice fué correr, correr y
encerrarme...
Bueno... hoy estoy dispuesto a luchar...
– Dijo mientras intentaba abrazar hacia él a Edgardo, Verónica, Graciana y a
mí, y agregó...
Y ya ves que no
estoy solo... – Dijo profundamente emocionado.
Y bueno Vieja...
– Dijo Don Ramón
Habrá que irse de vacaciones nomás... –
En ese momento
mire a Graciana, y pude ver que con una sonrisa miraba a Verónica, y bajaba su
cabeza en forma afirmativa...
Realmente creo
que no es mala idea Verónica... – Le dije
Bueno.. ¿ cuando
nos vamos.? – Dijo Verónica mientras hacia muecas con la cara
¿No te parece
que tiene que ser cuanto antes Juan..? – Dijo Edgardo que se había
quedado con la idea fija desde antes.
Si, aunque de
cualquier forma, todavía deben de estar bastante embarullados. Es más, después
del virus que le metí, de alguna manera, van a pensar en la posibilidad de que
este vivo. Es decir que aquí, van a venir seguro. –
Quédense
tranquilos que ya salimos... – Dijo Berta y
agregó...
Todo sea por
terminar con estos porquerías... –
Juan le tomó las
manos a Graciana y le dijo...
Va a ver que
todo va a salir bien... ¿ aparte es o no 007..? – Agregó mientras se reía...
En unos cuantos
minutos, ya estábamos en camino a la colonia, y a pesar de lo grave de la
situación, estábamos todos bastante optimistas...
Ya en la
colonia, armamos unas camas con unos elásticos que tenia Juan en el galpón de
al lado, porque Verónica dijo que estaba muy cansada, como para salir a la
ruta, y que prefería salir de madrugada y con la fresca... cosa que todos
asentimos.
Habíamos pautado
varias cosas, que aunque parecían locas, nos servirían de reaseguro ante la
posibilidad de que algo salga mal. Una de ella era que Verónica se volvía en el
día, y sin saber en donde habían alquilado o comprado.
Otra era que
solamente ellos, se iban a comunicar con nosotros, y en caso de emergencia
únicamente.
Después, que si
nosotros necesitábamos contactarnos con ellos, íbamos a estar parados en la 1 y
avenida Costanera en la vidriera de “ El Tiburón” (que es una casa de pesca) a
las 14.Hs. en punto. Únicamente así, se
podrían acercar...
Si bien no era
mucho, al menos era una forma de cubrirnos.
Otra cosa, era
que no nos llevaríamos por las noticias que pudiéramos escuchar por radio o
televisión, ni aún aquello que pudiese estar reflejado en video, ya que
sabíamos de la posibilidad de editar
todas esas cosas.
Entre unas y
otras cosas, habíamos de alguna forma, organizado una defensa, y no faltaba
mucho, para que también se comenzara a trabajar en la resistencia...
Despertamos por
fín a Verónica luego de un par de horas, y se fueron con abrazos y besos
incluidos....
Nos habíamos
quedado con el celular de Verónica, y yo debía avisar en el trabajo
Ya que Verónica
no hacía a tiempo.
No sabíamos
hacia donde, ¡pero todo estaba en marcha!!
Va a ser mejor
que durmamos un poco... – Dijo Juan
Entre medio de
la preocupación, Edgardo se destapó con una sonrisa y me dijo en forma
picara...
¿ Te muestro
donde duermen los residentes.? –
Nunca pensé en
pasar una noche en un neuropsiquiatrico... – Le dije resignada, y nos fuimos
para el otro pabellón, luego de saludar a Juan.
Las primeras
insinuaciones del alba, se mostraban aquí y allá, y Edgardo me llevaba por el
hombro en silencio.
Yo tampoco
hablaba mucho, habían sido muchas cosas de golpe, y el cansancio era enorme...
La habitación
era una especie de office no muy grande, con una cama cucheta, y un escritorio
chico al lado de un armario. Disponía de un bañito, y alguien había puesto un
mechero Bundsen que hacía de cocina.
Bueno... – Me
dijo capcioso
¿ Arriba, o
abajo.? –
¿ Que te parece
un rato de cada lado..? – Le conteste mientras me colgaba del
hombro para
besarlo...
Fueron los
golpes de Elvira en la puerta, lo que nos despertaron, y aunque eran las diez y
media de la mañana, a mi me parecieron cinco minutos de sueño...
Nuevamente se
sintió el Pum Pum de sus nudillos, y la vos chillona que volvía a intentarlo...
Doctor... las
diez y media... –
Bueno...
¡gracias Elvira! – Le contestó mientras con el índice cruzado sobre los labios,
me hacía seña de que no haga ruido.
Pero Elvira no
era ninguna tonta, y seguro había visto mi auto estacionado en la playa, aunque
de cualquier forma no se lo dije.
Me quise pegar
una ducha, pero al parecer, no habían
prendido el calefón, así que preferí ir a casa, no sin antes pasar por lo de
Juan, a quien lo encontré despierto y sentado a la PC.
Buen día... –
Buen día... – Me
contesto sonriendo....
Que tal la
guardia... – Me pregunto con doble sentido
Bien, y la
tuya...? – Le dije mientras palmeaba el monitor.
¿ No dormiste
no..?? –
No... – Me
respondió.
Estuve
intentando recordar algunos algoritmos
que había en el CD-ROM que me paso Zchervik.
Pero la perdida
de training es terrible. Hasta mis propios trabajos me parecen lejanos... –
Yo pensaba que
era como andar en bicicleta, que cuando se aprende una vez, ya no te olvida
más. –
Algo de eso
hay... pero no es lo mismo.–
Bueno, yo me voy
para mi casa y después para la redacción, cualquier cosa te aviso... de
cualquier forma nos vemos a la tarde no ..?? –
Si... Supongo que si – Dijo sin sacar la
vista del monitor...
Volver a casa me
pareció como si volviera de vacaciones.
Sentía que
habían pasado un montón de días...
De alguna forma
me parecía estar viviendo una película.
Todavía no tomaba
conciencia de cómo se movían las cosas en torno a mi .
La ducha estaba
excelente, pero no la pude gozar bien porque sabía que tenía que salir rápido,
ya que tenía que ir al trabajo.
Ya estaba
cerrando el grifo, cuando escuche la vos de Verónica en el contestador...
Hola Negri.
Llegamos bien...
Hoy
me quedo...
Vuelvo mañana temprano....
Besos...
Me cambié y salí
para la redacción. Había quedado con Antoñito el de técnica, que a la mañana lo
vería, y ya era el mediodía.
Ni bien entre me
paró Zulema en la recepción.
¿ Sabes algo de Verónica.? –
No... ¿ por.? –
Le dije muy suelta
No, porque la
anda buscando Hernandez no sé para que... –
No... ni idea...
– Le repetí
Hice que iba
hacia el baño para pasar frente a la puerta de Hernández, y ni bien me vio
pasar, me pegó el grito...
¡ GARRE ¡!! –
Si. Buen día –
Dije...
Buen día era
cuando yo llegue... – Me respondió mientras sus dos invitados me miraban...
¿ No sabes donde anda Verónica..?? – me pregunto
fastidiado
No..., Ayer la
vi aquí unos minutos, pero enseguida se fué... no se si me dijo que iba a
colonia.. ¿Puede ser.? – Le dije haciéndome la despistada.
No se, pero si
te llegas a ver con ella, decile que la necesito... –
OK... – Dije con
mi mejor sonrisa, y me fui derecho al box.
En realidad, no se si tendría relación o no,
pero estaba hablando con dos americanos, y eso podía jurarlo...
Aproveché para
llamar a Antoñito, y que me explique un poco mas sobre Internet y de paso le preguntaba.
Si hay alguien
que sabía las cosas que pasaban en la empresa, era él.
Era un tipo que
siempre tenía buena onda, así que ni bien lo llamé, subió enseguida con mucho
tino.
Bueno... ¿ lista
y vestida de marinero para navegar...? – Dijo riendo mientras entraba al box
Hola Antonio,
como va todo... –
Bien. Me dijo el
gran jefe que vas a navegar... –
Mirá, en realidad
quiero ver algunos datos nada mas... Pero sí, voy a necesitar bajar algunas
cosas, y bueno, como nunca hice nada más que escribir en la compu, voy a
necesitar de tu ayuda.
Por lo
menos, aprender a entrar, buscar
direcciones, que se yo... –
Enseguida pusimos
manos a la obra, y comenzó a enseñarme las cosas esenciales.
Cuando me dí
cuenta, eran como las dos de la tarde, y yo aún no había almorzado.
Ahora comprendía
algo de lo que decía Juan.
Estando frente a
la maquina, realmente el tiempo vuela, y cuando uno se quiere acordar se
pasaron un montón de horas.
Volví a mirar el
reloj, y Antonio se dio cuenta y me
dijo...
¿ Si te cansaste
cortamos eh,?? –
No, no es por
eso. Es porque no almorcé, y la verdad que tengo hambre.
¿ Que te parece
si bajamos al buffet a comer algo.? –
¿ Vos invitas.?
– Me pregunto riéndose
Si, no hay
problema... –
La verdad, es
que no lo hice a propósito, pero ya que estaba, aproveche para ver si sabía
algo de los que estaban en la oficina del viejo... Y como me lo imagine, estaba
al tanto de todo.
Che, no sabes
quienes eran los que estaban hoy en la oficina de Hernandez.?? –
Ah!!... ¿los Americanos.?? –
Si... bah no se.
Los que estaban cuando yo llegué, mas o menos veinte minutos antes de que
subieras al box. –
Sí, los
americanos... –
No pasa nada,
son de una empresa chica de telefonía,
de Miami, y están buscando posicionarse en Argentina.
Al parecer
ofrecieron un paquete completo entre equipos y Software que da un rendimiento
extraordinario.
No entiendo... –
Le pregunte con cierto mal presentimiento...
Claro, no se
trata de usar celulares y pager, y no poder tener un control sobre nada. Viste
que siempre están jodiendo sobre los llamados
porque sí, y que el gasto es
demasiado...??
Bueno, estos
tipos presentan unos equipos que son a la ves Handi, pager y teléfono; nada más
que centralizados, es decir, que cuando haces una llamada, se hace por decirlo
desde alguna manera, desde la central.. ¿entendés..?? Como un celular de ultima
generación, pero como si el que te da la apertura de señal, en ves de ser una
empresa, es tu propia compañía... ¿no
se si comprendiste?
Todo pasa a
través de ella, calcula que por ejemplo, una cosa es ubicarte por celular, o
por pager y otra muy distinta es tener un equipo que saben que aprietan tu
código y te esta sonando, es decir, como haces para borrarte..??
Aparte cada ves
que llamas, queda asentado en un registro en la centralita, es decir que no
podes huevear porque ahí salta todo...
Es más, tienen
G.P.S. que pueden ubicarte en un radio creo que de 100 Km. Que se yo, tienen un
montón de ventajas... –
Que bárbaro
eh... como se lo tenían guardado... –
No... los tipos aparecieron recién ayer, lo que
pasa es que le interesó tanto a Hernandez, que quería que yo empalme lo que se
refiere a detalles técnicos y de prestaciones... –
¿ Y que marca
son..?? –
Mirá, no son de
ninguna marca conocida, ni tenían folleteria,
porque trabajan con la necesidad del cliente. Es decir que cada Software
y los mismos equipos, se adaptan a la necesidad de la empresa a cubrir... Aparte le
ofrecieron no poner un peso, hasta que todo el equipo este funcionando y
se pueda ver como trabaja... –
¿ Y le
interesó.?? –
Que si le
interesó..? ¡Le encantó!! Diría yo... –
Ahora hay que
pasarle una lista del personal, para ir preparando el croquis para el soft... –
¿ Como una
lista.? –
Claro, se toman
en cuenta los detalles de cada equipo en uso, se decir desde donde hasta donde
va a ser utilizado, para que va a ser
utilizado, porque no todos van a tener línea abierta de salida, algunos para
usarlo como teléfono van a tener que marcar un 0 o un 9... igual que si fuera
un conmutador y el tuyo fuese un teléfono interno, entendés.?? Entonces hay que saber donde vive, que
desempeño cumple en la empresa, y bueno, sobre la base de eso, el equipo va a
tener un tipo de prestación especial... aparte hay gente que va a tener, hay
gente que no... –
¿ Y ya acepto
todo.? – Le pregunte ansiosa.
¡Si! Aparte le
dieron un precio que no existe... de cualquier forma no es algo al toque, ya
que como te dije, lo primero es preparar la organización de la prestación,
después te la traen para el Ok., y después recién traen los equipos y lo
instalan... –
Pero, ¿ y porque
lo de nuestras direcciones y todo eso..??
Y ya te lo dije
Nora!! No me escuchaste.?? –
A... cierto,
disculpame.. – Dije como saliendo del paso.
Luego me quedé
pensando lo que decía Juan referente al instinto, Y mi instinto me decía que
esto tenía relación directa con nosotros.
¡He!! Nora, que
pasó, ¿ te quedaste colgada.? – Me dijo Antonio, mientras yo volvía a la
realidad...
Ah... si
disculpame...
Si estas cansada
la cortamos y en todo caso seguimos mañana.?? –
Bueno, casi es
mejor, porque yo tengo que hacer unas cosas. De cualquier manera, creo que para
un día es bastante no. –
Sí. Si practicas
sí. El secreto de esto esta en sentarte al equipo y darle y darle... Lo básico como para comenzar a moverte
ya lo tenés, aparte cualquier cosa que necesites, me llamás, y subo a
explicarte. –
Bueno Antonio,
te agradezco... nos vemos... –
Lo saludé y salí
del buffet.
Necesitaba
hablar con Juan de esto, pero no quería hacerlo desde dentro de la redacción,
así que fuí en busca de mi abrigo, para salir e ir hasta un locutorio que
quedaba a la vuelta.
Cuando iba hacia el box, deliberadamente tomé por
el otro corredor, para pasar por la oficina de Hernández, y aún estaban ahí,
meta charla.
Tomé mis cosas,
salí, y enseguida me comuniqué con Juan. Evidentemente a él tampoco le cerraba
mucho lo de esta gente, y sobre todo, lo de esa lista con domicilios de los empleados.
Vos quedate
tranquila que yo me encargo... – Me dijo luego de volver a pedirme mi acceso a
Internet, y la del Server de la empresa.
Vos volvé a tu
trabajo, y actúa normalmente, luego de quince minutos, llama a personal, y
pedile cualquier cosa. No se, un recibo de sueldo por ejemplo, decile que lo
perdiste y lo necesitas para un crédito, y después me llamas.. Ok.?? –
Tal cual había
quedado con Juan colgué y volví al box.
Aproveché
entonces que tenía que hacer tiempo, y me conecté como para ir practicando lo
que había aprendido.
No buscaba nada
en especial, sino que estaba acostumbrándome a los buscadores; de pronto, en la
pantalla del monitor comenzaron a explotar flores de colores....
Se hacía un
punto de un color determinado, el que luego se iba inflando hasta quedar
convertido en pimpollo, el que a su vez,
se inflaba, hasta derivar en una enorme flor, y así sucesivamente se
iban superponiendo una flor a otra, hasta tapar toda la pantalla.
Lo primero que
se me ocurrió era que era una broma de Antonio, e intente llamarlo, pero nadie
contestaba, entonces decidí salir para ver si alguien me ayudaba, pero a esta
altura, el pasillo parecía una romería.
Todos salían de
los box, quejándose por la caída del sistema, justo en el momento en que se
cortó la luz.
Fue toda una
conmoción, nadie sabía que había pasado, hasta que apareció Antonito con la
gente de técnica, pidiendo que nos
quedáramos tranquilos, que habían cortado la luz a propósito, ya que un virus
extraño había afectado el sistema, y no lo podían parar.
Que tengamos
paciencia, pero que no sabían cuanto tiempo les iba a tomar restablecer todo.
Nos pedían que
por favor, no utilicemos las computadoras para nada, hasta que no sean
desinfectadas y que lo mas probable era que recién mañana volverían a tener
todo en orden... que en diez minutos iban a dar la luz...
Me acerqué
entonces a una ventana, esperando que dieran la luz, y en la proximidad con la
oficina de Hernández, pude escuchar, cuando el mismo les decía, que en todo
caso les pasaría la lista mañana.
En ese momento
me dí cuenta de lo que pasaba.
Tomé mis cosas,
y fui saludando a los que encontraba en el camino.
Casi al llegar a
los ascensores, (que no andaban como es lógico) vi que Hernandez volvía por las escaleras(seguro que de acompañar
a los yanquis) con el mal humor grabado en la cara...
Cuando me cruzo
lo saludé...
Hasta mañana
Hernandez... –
Chau Garré...!
A... viste
a antonito por ahí.? – me pregunto
A si... andaba
por aquí hace un rato... – Le dije como al pasar
Bueno chau,
gracias – Me dijo y siguió su paso hasta perderse de vista en la oscuridad del
pasillo, mientras escuchaba su vos tratando de ubicarlo...
¡ANTOONIOO!!! –
Yo por adentro
me reía.
Aunque no lo sabía, estaba segura, de que
esto, era producto de alguna cosa hecha por Juan.
Volví entonces
al locutorio para volver a comunicarme como habíamos quedado.
Hola... Juan...
Si, yo... – Se podía adivinar su sonrisa.
Y... ¿ pediste
eso a personal como te dije.?
La verdad es que
no pude, porque un virus extraño entro al Server y tuvieron que cortar la luz
para que no se siga propagando...
A, por cierto,
hermoso detalle el de las flores eh.!! – Le dije sarcásticamente
Bueno... usted
lo merece... – Me dijo entre sonrisas, y agregó
Espera que aquí
esta Edgardo que te quiere hablar... –
Se lo escuchaba
como mas distendido
Si... ya me
estaba yendo... bueno, te parece en casa..? Ok. No... no... yo cocino, no traigas nada. Dale, 21 hs. ... –
Como tenía
tiempo, fui hasta el supermercado a comprar algunas cosas porque en casa no
tenía nada.
Quería que fuese
una cena especial.
Había pensado en
un plato que predispusiese a lo romántico, pero que no fuese cargado, así que
andaba dando vueltas, y mientras tanto tratando de armar en mi mente el menú,
con lo que me iban sugiriendo las cosas que veía.
Pronto se
soluciono mi incertidumbre, al pasar por la góndola de las carnes.
Enseguida pensé
en un medallón de lomo, cosa que aparte, no se me complicaría para cocinar, ya
que recordaba haber visto en un programa de cocina, como un chef, cocinaba un
lomo, dentro de un paquetito de papel aluminio, y lo ponía al horno; lo que
también, evitaba lo de llenar el
departamento de humo, que no era poco.
Ya estaba
decidido, un medallón de lomo, dentro de un paquete de papel aluminio, con una
feta de panceta alrededor, algunos champignon un poco de manteca y un toque de
pimienta.
Antes de pasar
por la góndola de las carnes, había visto unos frascos, con unas zanahorias
Baby y unas bolsas con papas redonditas
(noissettes) que me parecía iban a quedar muy bien de guarnición.
Solo faltaba un
buen vino tinto...
Me detuve
después en la góndolas de las frutas.
Quería tener
aunque sea una fuente de frutas para aromar el ambiente, pero se me ocurrió,
que no quedaba nada mal servir de postre, un plato de frutas, por ejemplo unos
Kiwis y unas frutillas fileteadas, sobre un poco de Helado, rociado con
chocolate...
Si, Edgardo
tenía pinta de goloso... de nene grande...de que le guste todo lo dulce...
Tal vez lo
acompañaría con una copa de champagne, que terminaría por arrancarle una
sonrisa y le daría un toque desenfadado.
Las velas ya
estarían a medio arder, y yo sacaría a Berlioz, para que un bolero nos invite a
bailar...
Aquí y allá
volví a caminar, tratando de no olvidarme de nada...
En realidad,
quería deslumbrarlo...
Pronto estaba en
mi casa, con la compra, y todas mis ansias de que llegue.
Ordene un poco,
puse música, y ni bien terminé, comencé
a cocinar...
Era la primera
vez que le cocinaba a alguien en especial, y la verdad, es que no me había ido
nada mal, en poco tiempo tuve preparado los dos paquetes con los lomos, y tenia
las papas en el horno.
Se me había
ocurrido también hacer una entrada, así que había cortado unas fetas de gruyere
al lado de un puñadito de berros...
Cada rincón de
la casa, había tomado un cariz especial, y para acompañar todo aquello, también
yo me había vestido especial.
Había elegido un
solero negro de seda, bien suelto y largo.
Sin ninguna
bijou, solo un collar de pequeñas perlas blancas, quebraba un poco la
solemnidad del composé.
Pretendía estar
lista antes de que llegue; así que me preparé con tiempo.
Para cuando toco
el timbre, yo ya era un racimo de
nervios.
Le abrí por el
portero y dí los últimos toques antes de que suba. En el equipo estaba sonando
Count Bassie (elección de ultimo momento) delante del espejo me dí un repaso en
el cabello con la punta de los dedos y apreté un poco los labios para emparejar
el rouge.
El timbre en la
puerta, sonó justo cuando prendía la ultima vela. Respiré hondo, descontracture
el cuello moviendo un poco la cabeza y abrí.
Ni bien abrí y
me vio, Edgardo se quedó asombrado...
Caray... no me
dijiste que la cena era de gala... – Dijo muy galante mientras sonreía y yo lo
invitaba a pasar.
Aparte... – Dijo
mirando la mesa con las velas encendidas.
Me haces sentir
mal, porque no me dejaste que trajera nada... –
No, más bien. No
quería que traigas nada, porque era yo quien te quería ofrecer una cena. Así
que no tenés que sentirte mal para nada,
al contrario. –
Bueno, entonces
comencemos por saludarnos como corresponde a la ocasión... - Y tomándome las manos, me dio un beso que
pareció eterno... para luego murmurar...
Hola... buenas
noches... –
Hola.. – le
respondí, mientras de una mano lo llevaba hacia la mesa.
¿Te gusta el
queso..? -
Si, me encanta.
–
Bueno señor...
entonces lo invito a que comencemos... – Le dije y luego acepté que acomodara mi silla para que me siente.
Había valido la
pena el esfuerzo, y todo daba cuenta de estar en su punto exacto.
Olvidándonos un
poco de todo el embrollo del virus, hablamos de trivialidades.
Él no dejaba de
alabar mi mano para la cocina; el plato de lomo le había parecido una
exquisitez, y la estábamos pasando divertidos. -
No puedo creer
que te hayas tomado tanto trabajo por mí. -
Dijo
¿ Por qué.? ¿ Pensas que no te lo mereces.? – Le
respondí.
Bueno, bueno...
otra vez me vas a analizar... – Dijo y
ambos nos reímos.
Esta broma mía
había disparado sin querer una linda conversación, y enseguida estábamos
discutiendo la idea de pertenencia y
estima, cuando sonó el teléfono.
Era Verónica y
deje correr la maquina...
“hola negra... atendeme por favor...
Le respondí
entonces y le conté lo del trabajo y lo de las listas de personal.
Ella, a su vez,
me comentó que había decidido quedarse
uno o dos días más; que habían visto una casita, y parecía que iban a cerrar
trato.
Que cualquier
cosa me avisaba...
Ni bien corté,
ví que Edgardo me miraba ansioso de que le cuente...
Se había parado
tras de mi en el sillón, así que ni bien corté me paré también y aproveche para
darle un beso...
¿ Que noticias
hay...? – Me pregunto
Ninguna. Bah...
Que a pesar de lo acordado, se queda unos días más, porque parece que vieron
una casita, o la tienen que ver mañana... – Dije entre beso y beso...
Que raro que no
le dijiste que estaba... – Me dijo con cara de intrigado. Entonces yo, que aún
estaba parada junto a él, tomada por la cintura entre sus manos, alejé un poco
mi cara de la suya como para enfocar su mirada, y en tono insinuante le contesté...
Es que no quería
perder tiempo... –
Y nos volvimos a
fundir en un largo beso.
Sentía que el
aire se me iba a través de su boca, y me dejé alzar por su abrazo.
Hubiera olvidado
todo en ese momento, para permitir que salga a borbotones, todo ese fuego que
encendían sus brazos a través de mi cuerpo; pero preferí saciar mi sed, y la
suya, a pequeños sorbos., y luchando contra mi mismo deseo, respiré profundo y
me separé un poco de su boca para decirle...
Bueno... ¿
Supongo que vamos a tomar el postre no..? –
Supongo que
si... – Contestó con cara de pícaro, mientras me volvía a apretar contra él,
para agregar...
Pero no mucho...
–
Me separé
entonces y llevé los platos para la cocina, el quiso ayudarme, pero ante la
negativa, se quedo mirando unos CD’s de música...
Ni bien pasaron
unos minutos, intentó entrar con el pretexto de traerme una copa de vino...
No, no, no... –
Dije en vos alta, mientras lo echaba de la cocina.
Es una
sorpresa... – Dije mientras sacaba los platos que ya los tenía preparados y
le echaba un
poco de chocolate caliente por arriba
Poné algo de
música... – Le grité. Porque cuando llamo Vero, había apagado el
equipo para que escuchara mejor.
Si sabía traía
una botella de champagne... – Me gritó el desde el comedor
Entonces
aproveche para sacar las copas y la botella de champagne que había puesto en la
heladera y la puse en la bandeja, entre medio de los dos platos de postre.
Date vuelta para
la pared y no mires para acá... – Le pedí.
Por fín entre
despacio, mientras él, respetando la consigna se mantenía sin mirar hacia la
entrada de la cocina.
¡TARAAANNN....!!!!
– Dije, tratando de imitar a una música de suspenso
Te podes dar
vuelta... –
Ni bien se dio
vuelta, y vió la fuente con el postre y el champagne, se comenzó a sonreír de
una manera muy tierna.
Sos loca eh¡¡? –
me dijo
Viste, se te
cumplió el deseo, ya tenes champagne... –
Entonces me
acerqué hasta la mesa, y mientras ponía los platos en su lugar, el tomó la
botella para destaparla...
Después sirvió
dos copas, brindamos, y comimos el postre.
El postre, creo
que fue lo que más le gustó. Tal cual me había parecido, era dulcero por
excelencia.
La verdad es que
todo esta extraordinario. – Me dijo
¿ Te
gusto.? –
¿ Que si me
gusto.? Soy capaz de quedarme a
vivir... – Me contesto, mientras
servia más
champagne...
Y... – Dije
mientras hacia mohines con mi cara. – Tal ves no sería mala idea... –
Se levantó, y
mirándome fijo a los ojos, estiró sus brazos hasta tomarme las manos, y me
invitó a bailar.
De fondo sonaba
una melodía melosa, y a su són, nuestros cuerpos giraron apretados el uno con
el otro...
Después, todo
fue ardor e incendio, y nuestras bocas reconociéndose, y nuestras manos
ofreciendo hallazgos, hasta que nuestras mandíbulas se apretaron de goce
mientras afuera, la noche... lo consumía todo...
Edgardo se
despertó temprano. De reojo lo miré mientras se vestía, sus piernas, su
espalda, su andar desgarbado...
Me desperecé
mientras el terminaba de abrocharse la camisa, y crucé mis manos tras de mi
cabeza, y arqueé un poco la espalda como para sacarme el resto de modorra...
Hola... buen día
“bella durmiente”... Me dijo mientras me daba un beso y se sentaba en la cama
para explicarme.
Me tengo que ir
rápido. No quiero llegar tarde, porque hoy vienen del ministerio a ver unos
números, y quiero tener todo listo. –
Bueno. – Le
contesté mientras se despedía...
Esperá un
poco... – Dije mientras me senté en la cama, y saqué del cajón de la
mesa de luz, un
juego de llaves que tenía de repuesto, y se la puse en la palma de la mano
mientras le decía...
Toma. Así podes
venir cuando quieras, sin depender de mí para entrar o salir... –
Apretó las
llaves en su puño, mientras me miraba y dijo...
¿ Es una
proposición...? –
Es una idea... –
Le respondí
Bueno, entonces
ojalá que sea “una buena idea” – Repuso, y luego se acercó me dio un beso, y se
puso en marcha.
Al llegar al
marco de la puerta, se dio vuelta y con un gesto pícaro me preguntó.
¿ Y... en el
placard... habrá un espacio..?
Te lo vas a
tener que hacer vos... – Le contesté mientras le soplaba un beso
desde la palma
de mi mano. Se dio vuelta entonces, y siguió su camino; aún de espaldas, podía
adivinar su sonrisa... era un dulce.
Podía notar que
algo había cambiado en mi.
Tal vez era,
como decíamos por la noche, este nuevo sentido de pertenencia. Este saberme
para alguien, y saber que tenía alguien en quien caber.
Y yo sentía, que
esto era lo que brotaba en mi.
Ayer nomás, la
posibilidad de futuro, era un tema de discusión, una idea, un dogma filosófico.
Hoy en cambio, con el ansia de este amor, la necesidad de un futuro en paz, era
una urgencia, una prioridad a la que no podía, ni debía renunciar.
Al tiempo de que
se fué Edgardo, me levanté y fui hacia la cocina.
Si... la cena
había estado estupenda, pero la casa era un desastre; y la cocina en
particular, parecía un campo de batalla.
Había platos
amontonados en la pileta, la asadera, con restos de papel aluminio sobre la
mesada, y todos los utensilios que había utilizado (ya que no había lavado
nada) desparramados por todas partes.
Mamá llamo justo
cuando me disponía a comenzar.
Quería que vaya
a comer con ella, así que acepté, y comencé limpiar...
Después de una
ardua tarea, pude volver todo a la normalidad, era hora de que me recompensase
con un buen baño y me dispusiese a ir a trabajar...
Era un día
precioso, el sol parecía partir las veredas, y todo, desde mi entusiasmo era
signo de buen augurio.
Ni bien llegué a
la redacción, me puse a navegar, ya que al parecer el problema del Server había
sido subsanado.
Tenía la
intención de empezar a cotejar cosas.
Juan me había
dado un diagrama, de cómo comenzar en la búsqueda de los datos que
necesitábamos.
Antonio me había
instalado una utilidad, que al mismo momento de conectarme a la red, leía mi
correo, y me causo sorpresa encontrar uno en mi casilla...
“ KAKU...
leé el diario... –
Me quedé helada,
desde ya, sabía que algo andaba mal.
El correo era de
Verónica, ya que era la única capaz de utilizar ese nombre.
Ese nombre era
como una seña, como un código que teníamos en tiempo de la secundaria, para
hacernos saber que algo andaba mal, y ni siquiera nuestros padres sabían de
él...
Fui entonces
hasta la recepción y pedí los diarios, que me puse a revisar enseguida.
No sabia que era
lo que Verónica quería que lea, pero calcule que me daría cuenta...
Buscaba y
buscaba y no había caso, hasta que al doblar una pagina, encontré por fin lo
que era...
Un titulo
relativamente pequeño sobre un costado decía:
MAFIA
INFORMATICA.?!!
Y seguía en su
desarrollo....
Ayer por la
tarde, se encontró el cuerpo sin vida
De un joven de
23 años, atado por sus muñecas
Y con un tiro en
la nuca al estilo “vendetta” de
La mafia.
Rony Malbran,
tal la identificación que más tarde
pudo dar a
conocer el personal de la comisaría 32
era un
reconocido “HACKER” local, famoso por
el espionaje
industrial, y miembro de una banda
dedicada al
robo de datos a importantes empresas
en
desarrollo................... blabla bla bla.......
Yo no salía de
mi asombro, estaba como paralizada, y ante lo acordado de no hablarnos por
teléfono para nada (si era posible) decidí irme a la colonia para informar de
esto a Juan y Edgardo.
Si bien no
conocía a este muchacho, sentí que la indignación me llenaba el pecho y no me
dejaba respirar, y por otro lado, me imaginaba como debería de sentirse Vero...
Estaba yendo
hacia la puerta, cuando antes de llegar a los ascensores, una mano me toma por
los hombros...
Mi sobresalto
fué tan grande que hasta el mismo Hernández se asustó...
Discúlpame
Nora... no pensé que te podías asustar... –
Esta bien
Hernández... no importa, ¿que necesita.? – Dije todavía shoqueada
¿ Vos te vas.? –
No, no... iba
hasta el kiosco, por –
Porque necesito
que me hagas una diligencia. – debe haber visto mi cara, porque
enseguida
agregó...
Ya se que no te
corresponde, pero tiene relación directa con el asunto que hablamos los otros
días, lo de las notas sobre la computación y todo eso, y supuse que te podía
interesar... – Y prosiguió....
Ayer vinieron
unas personas, unos americanos. Es una empresa nueva en el país, que distribuye
Software. En realidad, el ofrecimiento hacia nosotros es muy ventajoso, pero no
viene al caso... Lo cierto, es que quedé en
darle unos datos, como para elaborar un programa especial para nuestra empresa,
justo en el momento en que se cayó el sistema, entonces pensé, que te podría
interesar ponerte en contacto con esta gente, no se, de cualquier manera, es
nada más que un sobre... –
Ah... si... me
parece bárbaro. – Dije reponiéndome un poco del susto que me había llevado.
Bueno, vení
entonces hasta la oficina que te doy el sobre y la dirección de la firma... –
Por adentro no
lo podía creer. Parecía que todo se daba justo. Y si bien era exagerado pensar
en algún resultado, el poder espiarlos de tan cerca era algo auspicioso...
- Bueno
Hernández, llevo esto y de paso aprovecho para hacer unas averiguaciones.
Bueno Garré... a
propósito... ¿ no viste a Verónica para
nada.? –
No, por..? –
No esta bien...
anda tranquila. –
Bueno, hasta
luego... – Dije, y salí de la oficina.
Quería irme
cuanto antes. Aún no salía de la bruma que me había causado la noticia de lo de
Rony, y pretendía llegar cuanto antes a la colonia.
Llegué hasta el
pasillo y llamé al ascensor.
Estaba inquieta,
necesitaba sacarme esto de encima, poder contárselo a alguien.
En ese estado de
inquietud estaba, cuando se abrió la puerta del ascensor.
Yo me largué
hacia adentro, sin mirar si había gente o no, así que ni bien pude darme
cuenta, estaba chocando con alguien que quería salir.
Perdón... – Dije
levantando la vista, y en ese momento me quedé como helada,
las personas, que querían descender, y a quien
yo acababa de chocar, eran nada menos, que las personas que habían estado
hablando con Hernandez el día anterior.
Por un segundo,
fuimos los cuatro los que nos quedamos como congelados mirándonos a los ojos.
Traté de quebrar un poco lo del empellón, dando un paso hacia atrás, poniendo
mi mejor sonrisa, y balbuceando un ...
Perdón. –
Así que ellos
hicieron lo mismo, pero dentro del ascensor, y con una apretada sonrisa, me
cedieron el paso.
Se cerro la
puerta del ascensor, y sentí que me desinflaba.
Mi corazón latía
en forma acelerada, y sentía la cara como un fuego.
Tenía que
hacerle saber a Juan esto antes de llegar, así que me encaminé hacia el
locutorio, pero aún en mi apuro, pude ver, a la salida de la revista, dos
coches azul- oscuro estacionados en la puerta. Enseguida los asocié con los
yanquis, por su apariencia, y su pelo amarillo casi rapado al mejor estilo
marines...
Crucé entonces
hasta el locutorio, pero me fué imposible comunicarme.
Inútilmente
probé una y otra vez, sin resultado, mientras no dejaba de sacarle la vista de
encima a los dos autos, estacionados allá, en la puerta de la redacción.
Después de
muchos intentos, al fín me contesto la voz de Elvira.
Si... hola...
Elvira... – La comunicación parecía cortarse, y yo no sacaba los ojos de la
entrada de la revista.
Yo, Nora... Si,
podría ubicar a Edgardo.? Si... espero
en línea..? –
De pronto, vi un
movimiento de las personas que harían a la vez de chóferes, e intente seguir
con mi vista los sucesos, pero la vidriera comenzaba a taparme un poco la
visión...
Hola Edgardo...
yo Nora. Escucha... espera un momento... –
Evidentemente no
me equivocaba, las tres personas salieron, y abordaron uno de los autos,
mientras uno de los que lo aguardaba, les habría la puerta.
Disculpa, pero
estaba prestando atención a una cosa. – De cualquier forma ya no
había apuro para la información, ya que uno
de ellos, (al parecer el que comandaba el trío) llevaba un sobre en la mano,
con seguridad, una copia que les había dado Hernandez.
No... nada.
Decile a Juan que salgo para allá, que tengo que decirle algo importante que
sucedió recién... –
Colgué rápido,
mientras alcance a ver cuando se ponían en marcha.
El transito
estaba pesadísimo, y no les permitía salir del lugar donde habían estacionado.
Entonces pagué, y salí rápido con la intención de seguirlos.
Tenía el auto
estacionado a la vuelta, así que corrí y lo puse en marcha, con la sorpresa de
que cuando lo estaba haciendo, los veo pasar...
Habían doblado
por la misma calle en que yo tenía el auto, lo que me facilito visualizarlos.
Me llevarían una
cuadra mas o menos, cuando yo también, me puse en marcha tras ellos.
Despacio pude ir
adelantando un poco, pero tomé la precaución, (en parte gracias a que el
transito era lento) de permanecer a cinco o seis coches de distancia y no ser
advertida.
Luego de varias
cuadras, tomaron por Avenida del Libertador con rumbo a Palermo.
Ahí aumentaron
la velocidad, y dejé que se vayan un poco, como para que no se den cuenta de
nada. Así podría permanecer tras ellos, sin ser notada y a la vez, sin perderlos de vista.
Así fué que los
ví doblar en la rotonda, desviarse, y entrar a la embajada.
Yo venía
disminuyendo la velocidad, cuando los ví cruzar la empalizada y seguir sin
siquiera ser detenidos...
Ya no cabía ninguna duda, y por otro lado, demostraba
que comenzaban a moverse.
No hacía falta
consultar a Juan, para saber que tendríamos que extremar los cuidados.
Esto me hacía
sentir un poco perseguida, y a cada momento miraba el retrovisor confirmando
que nadie me seguía.
También
comenzaba a sentir miedo, y a desconfiar, de cual sería su próxima jugada.
El diario, donde
salía la noticia de lo de Rony, permanecía abierto sobre el asiento del
acompañante, y yo, en la imposibilidad de entender el porque de tanta locura,
me preguntaba... ¿con que gente nos habremos topado?
Por fín llegué a
la colonia, tomé por el sendero que me llevaba al patio de atrás, y estacioné
Junto al auto de Edgardo, que me miraba por la ventana de su oficina.
Ni bien paré y
abrí la puerta, vi que Edgardo venía a
mi encuentro...
¿ Que pasa..? –
Me pregunto
Toma... leé... –
Le dije mientras le pasaba el diario y las lágrimas que había
estado apretando
desde que leí la noticia, me corrían por la mejilla...
Lo mataron
Edgardo... Lo mataron... – Repetí mientras la impotencia me hacía
morder los
labios...
Bueno...
calmate... – Dijo mientras terminaba de leer la noticia, aún parados
afuera.
Quiero hablar
con Juan... – Le pedí
Bueno...
vamos... –
Comenzamos a
caminar para ir hasta donde estaba Juan.
Edgardo me
llevaba por los hombros, un poco terciada contra él, y en silencio...
Así cruzamos el
pabellón que nos separaba, cuando al entrar al parque, vimos más allá a Juan,
perdido entre medio de un montón de papeles, sentado sobre un banco.
Edgardo, levantó
la mano haciéndole señas, y Juan respondió también con una seña invitándonos a
unirnos a él.
Se debería notar
en el estado en que estaba, porque ni bien nos acercamos, Juan pregunto
impaciente...
¿ Paso algo..? –
Mataron a
Rony... – Le dijo Juan mientras le alcanzaba el diario.
Yo mientras
tanto comencé a contarle lo sucedido...
Hoy cuando
llegue al trabajo, Verónica me había mandado un mail en clave... –
Como un mail en
clave... no entiendo – Dijo Juan
En realidad, lo
único que decía era “ kaku lee el diario”. Bueno, la única persona que me puede
llamar de esa forma es Vero, porque era una clave que teníamos, que no la
conocían ni nuestros padres siquiera.. –
Juan prosiguió
leyendo y se puso pálido. Luego dijo como pensando en vos alta...
Evidentemente,
ya no van a parar por nada.!! –
Y que vamos a
hacer..? – Pregunto Edgardo.
Hacer ya no se
puede hacer nada.... Digo por Rony... no! –
¿ De los padres
se sabe algo..? – Nos preguntó, y ambos nos miramos con un gesto de asombro y a
la ves de desolación, porque como parecía encuadrarse todo, no creíamos que les
pudiese haber ido bien...
Y de alguna
forma debe haber interpretado nuestro pensamiento, porque enseguida agrego
mirándonos fríamente...
Es que de alguna
forma, es como trabajan... –
En realidad
podrían ser, cualesquiera de los cuerpos que se encuentran diariamente, en esta
ciudad, y que por burocracia, o desidia, o por falta de allegados, nadie
reclama... Sino, vos mismo Edgardo... me vas a decir que de las personas que
hay aquí internadas, sabés si hay alguna que las este buscando algún
familiar... –
Edgardo miro sin
entender bien a que venia dicha pregunta..
Y no entiendas
mal eh.? Por favor... que no solamente no te culpo de nada, sino que mejor que
nadie, se de tu esfuerzo para que todo este en las mejores condiciones. Pero
más allá de la labor posible tuya. ¿ Sabes como llegaron todos acá.? ¿ Sabias como había llegado yo.? –
Bueno no, pero
vos no podes ... –
Te vuelvo a
decir, yo no te hecho la culpa Edgardo, ya te dije que mejor que nadie conozco
tu preocupación; pero también tu frustración, y tu imposibilidad de poner todo
en orden...
Porque lo que
esta enfermo, es el centro todo de la sociedad...
No nos damos
cuenta, pero diariamente adherimos a un montón de consignas erróneas, y cuando
no negativas , socialmente hablando, esas mismas consignas que, sin darnos
cuentas, o porque las pensamos mínimas, son aprovechadas por todas las mafias,
la de la delincuencia, la de la política, la de los corruptos que miran y hacen
como que no ven, porque gracias a todo esto embolsan sus buenos pesos...
Vos y Yo, Nora y
Vero, los padres, mis padres, somos apenas eslabones en una larga cadena de
desencuentros, en lo que respecta al sistema social...
Guarda, yo se
que cuesta aceptarlo, pero es así.
Vos desconoces
todo, (o algo) sobre tus pacientes, las autoridades, desconocen todo sobre vos,
los gobiernos desconocen todo sobre sus pequeñas secretarías, y el mundo
entero, desconoce todo sobre nuestro pequeño país, ya que a su vez, están
inmersos en sus propias cadenas de desconocimiento y burocracia.
Nadie puede
salvarse por si solo... persona, familia, vecino, barrio, partido, provincia,
nación ... mundo...
Estos hijos de
puta contra los que hoy nos toca luchar, explotan eso.
Saben que la
cadena esta rota, y sacan provecho de eso... total a quien le importa un par
más o menos de viejos, o un par más o menos de jóvenes, cuando hay tantos
problemas domésticos que resolver...?
Hay cosas que comprar urgente, hay canciones que hay que aprender, hay
programas de televisión que hay que mirar; y hay una moda que hay que respetar,
y si no le das bola a todo esto... no existís... les graban en la cabeza a chicos
y grandes, a ingenuos e inteligentes.–
Se lo veía como
loco, sacando todos sus dardos sin piedad, y lo peor... era que tenía razón...
Hay una sociedad
mediática y adormecida, que no va a hacer caso de lo que le digamos, porque por
los oídos y por los ojos, los bombardean con otros mensajes, idiotizándolos.-
Agregó
- Sino, fíjense
en la lucha mundial por los medios de comunicación ... Radio, televisión;
diarios y revistas, Internet...
Hoy, para todo
aquel que haya leído esta nota... -
Dijo golpeando el diario sobre
sus
rodillas.- Rony, era un pirata
informático, que hasta se tenía merecido lo que le pasó.
Nada, o muy poco, va a hacer cambiar esa
opinión que se formó.
- Alguien dijo “Miente mucho que algo
quedara”... Recordó mientras se le ponían
los ojos vidriosos
Ellos lo
saben... y tienen el poder... y no van
a parar... – Juan se quedó en
silencio y
respiró profundamente, mientras sus ojos se quedaban clavados en el diario.
Bueno Juan... –
Le dije todavía angustiada....
¿ Pero entonces
que hacemos...? – Dijo Edgardo
Porque... ¿supongo que no habremos llegado hasta aquí
para aflojar no...? – Y
Agregó -
Aparte... No sabré sobre mis pacientes, pero me plegué a tu causa, lo mismo que
Nora y Verónica... y tus viejos mismos... Así que ya no podés decir ni sentir
que estas solo... –
No... tenes
razón. Les pido a los dos que me disculpen... – Dijo mientras se secaba unas
lagrimas que se le habían escapado...
Ah... escucha.
Hoy volvieron esos tipos... – Les dije para comentarles lo que había visto.
¿ Quiénes, los americanos...? –
Si, y los
seguí... –
¿ Cómo que los
seguiste...? – Me pregunto Edgardo como loco.
Si, los seguí, y
ví como entraban a la embajada. Pero quédense
tranquilos que no me vieron.
Lo que se, es que se llevaron una copia de esto... – Les dije mientras
sacaba el sobre y les contaba como había sucedido.
Juan abrió el sobre, y comenzó a fijarse en los datos que les habían
entregado.
Era como yo lo
había pensado. – Dijo mientras seguía leyendo
Las direcciones
de los empleados, que tipo de trabajo desempeña, los horarios, y con que otros
internos tenían comunicación generalmente. Con esto evidentemente no se puede hacer
ningún tipo de programa, así que ya te puedo confirmar que es mentira. Pero,
también como imaginábamos esta la dirección de Vero, su numero de celular, su
pager, y hasta su numero particular y algunas otras cosas... – Fué diciendo
mientras leía. Hasta que en un momento se puso más serio...
¿ Vos trabajas
en el mismo departamento que ella...? - Me pregunto muy preocupado.
No. Es decir,
antes trabajábamos en pareja... porque...? –
Porqué aquí, en
esta lista, figuran como que siguen trabajando juntas... –
¿ Y...? –
Pregunte sin ver bien a que apuntaba
Y..es que cuando
no la encuentren, ¿te imaginas a quien van a ir a preguntar...? –
La sangre se me
heló.
Quedate
tranquila... – Me pidió Edgardo mientras me abrazaba contra él, y le
preguntaba a
Juan...
Y entonces, ¿ que hacemos...? –
Mirá, vos los
seguiste hasta hace un rato... – Me dijo mirándome.
Supongo que lo
que quieren, es en principio la dirección de Verónica, esto quiere decir que
primero van ir hasta la casa, y harán un poco de inteligencia para ver si esta.
Es decir, que entre una cosa y otra, disponemos con suerte de un par de horas.
Que nos da tiempo como para que saques ropa, o cosas que puedas necesitar, y ya
no volver... – Dijo, y agregó
Es más, de ser
yo; tampoco iría ni al trabajo... – Termino diciendo Juan,
mientras sentía
que la bronca y la impotencia me hacían
saltar las lágrimas. Me separe de Edgardo, y no sin fastidio casi le contesté
gritando...
- ¡Ah... bárbaro!! Y después vamos a sacar a mis viejos de la casa, y después... no
se....!! ¿Cuantos después va a haber Juan.?
¡Lo único que hacemos es escapar! O es que no te das cuenta de cual es
el planteo...?
¿ Cuando vamos a
luchar , realmente contra ellos..?
¿ Que vamos a
seguir escapando, hasta meternos en un agujero donde estaremos seguros de
que no nos encuentren...?
¡O mejor...!!!
Nos mudamos todos para acá, y transformamos esto en una gran familia... eh...
que te parece...? –
Juan me miro
como sin mirarme, en silencio; mientras yo, todavía desbastada... esperaba su
respuesta...
Lo que me
parece, si querés saberlo; es que yo no tengo la culpa de esto. Que no es
conmigo, con quien tenés que descargar tu bronca, y que no tenés porque
agredirme, porque entre otras cosas, estoy de tu mismo lado. ¿ O te
olvidas que yo perdí mi familia...? –
¡Es que yo no
quiero perder la mía Juan, entendes.?!!
No quiero perder mi familia, ni mis amigos, ni a nadie que quiera ni
nada de lo que proyecte, no tengo porque perder nada, así que no me quiero
quedar sentada a la sombra, viendo como se me pasa la vida, esperando que me
descubran a mí, o a los míos...Vos mismo dijiste que no fué lo mejor que
hiciste. ¿Lo podes entender...? –
Edgardo, que
siempre optaba por moderar las cosas, interrumpió para bajar los decibeles...
Bueno, bueno...
paren un poco. No va a ser peleando entre nosotros, como vamos a hallar la
solución a esto. –
No Edgardo... –
Le dijo, mientras me miraba a los ojos...
Ella tiene
razón, y yo la entiendo; pero también entiendo, que muertos, no servimos para
nada.
Yo también estoy cansado Nora, y te aseguro que corrí y perdí, mucho más
que vos. Pero hay que saber relegarse para que nos podamos armar... No te creas
que por reciente, es poco lo que estamos haciendo... Tal vez, sin querer, pero hemos hecho
que se muevan... que busquen. Tan mal no nos esta yendo, ya que los hemos obligado, a adoptar una
posición más combativa, como fue moverse hasta la redacción, para recabar datos
que claramente le hemos estado negando.
Estamos, en realidad; una jugada delante de
ellos... no la desperdiciemos Nora.
Yo no tengo problemas en aceptar lo que digas, si es que tenes una idea
mejor, pero creo que no tenemos la fuerza como para enfrentarnos en el llano.
Es más, ni la fuerza, ni la determinación de matar que tienen ellos.
Vos, estas segura de poder enfrentarte a ellos, aún teniendo que matar...?
–
Esta vez era yo,
la que lo miraba sin poder darle una respuesta...
-
Entonces... Cuando esto suceda, ¿ que
vas a hacer...? ¿A quien vas a pedirle ayuda.? ¿A la policía...? –
Sabía que el
tenía sus razones, pero la indignación no me permitía pensar.
Juan siguió con
su defensa y me tiró por la mesa el diario donde figuraba la noticia de Rony y
prosiguió...
Mirá si no...
Aquí tenés un ejemplo claro. Quien dió a la policía la información de que Rony
era un Hacker o un pirata...? ¿Acaso todos nosotros, no sabemos que trabajaba
en la embajada...? Como, ¿ ellos no
averiguaron eso...? ¿ Entendés lo que quiero
decirte...?
Tienen fuerza de cobertura, matones, medios que los apañan.... no nos
equivoquemos Nora, nuestra fuerza por ahora, radica en que no saben quienes, ni
cuantos, ni donde.... Démosle cualquiera de estas respuestas, y pronto, no va a
quedar nada de nosotros... –
Bueno, pero tendríamos
minimamente que tener un plan, porque si no, tiene razón Nora. Es decir,
armarnos si; tomar posiciones si, pero para que...? ¿ que plan tenemos...? –
Argumento Edgardo
El plan, es uno
solo. Terminar con el virus, y destruir la organización que montó el
proyecto... – Dijo Juan, mientras Edgardo volvió a preguntar.
Bueno, entonces
decime, como es que vamos a intentar eso... –
Por lo pronto,
no permitiendo que nos encuentren. Creo que eso es primordial, y después... –
Dijo mientras se rascaba la incipiente
barba del mentón
Yo ya he hecho
algunos adelantos, referente al virus en particular, pero bueno, tenemos que
juntarnos, y empezar a organizarnos. Cosa que todavía no hicimos, por como se
fueron dando las cosas. –
Yo ya me había calmado un poco, y me disculpe
con Juan, ya que ha decir verdad, había estado un poco agresiva. Edgardo, ni
lento ni perezoso, aprovecho para mechar...
Mira Nora, yo
creo que por ahora, lo mejor es hacer lo que dice Juan, así que... bueno... apuremos los tramites... –
Igual, antes de
hacer ninguna cosa, van a vigilar, así que esto, les da tiempo como para ir
seguros..
Inclusive vos me habías dicho, que tu departamento es interno y que el
edificio tiene cocheras no...? – Me pregunto Juan
Sí por..? –
Y, porque cuando
se decidan a ir a tu casa, van a esperar el movimiento de una mujer, y desde
afuera del edificio...(en principio) así que, en el peor de los casos, (es
decir, si ya estarían vigilando) puede ir Edgardo en su auto ( o en el de él),
y vos tirada en el asiento de atrás, o tapada en el piso con algo, entrar a la
cochera, y de ahí si a tu departamento, total, al no tener ventanas, nadie se
enteraría. Y después salís de la misma forma... –
¡Si! No es mala
idea. – Dijo Edgardo mientras me miraba, como esperando una respuesta.
Bueno... dale,
vamos. – Dije intentando una sonrisa.
Salimos entonces
con rumbo a casa.
Mi preocupación
eran mis viejos, aunque no lo comente. Tendría que inventarles un viaje, y de
paso serviría para que no me llamen a casa, y resguardarlos ante la posibilidad
de que pinchen la línea de mi departamento. En el trabajo, no sabía bien como
iba a hacer, pero ya se me ocurriría algo...
Cuando faltaban
unas cuadras para llegar, Edgardo doblo en una calle, en que casi no había
transito, y aproveche para pasarme atrás, luego me tire en el piso del auto,
y me tapo con una manta que habíamos
llevado especialmente para el caso.
También habíamos
traído, unas enormes cajas de cartón,
vacías, las que pensábamos
Sacar llenas
cuando nos fuéramos.
Ya le había dado
el remoto de la cochera, y ahora solo debía esperar que me avise.
Ni bien pasaron
unos minutos, sentí que frenábamos, y escuche la alarma del portón de la
cochera, luego como bajábamos, y por fín, como apagaba el motor de su coche.
Aún permanecí
tapada y en silencio unos segundos más, hasta que escuche la voz de Edgardo
llamándome.
_ Dale... ya
esta Nora. – Dijo, mientras sentía, como corría las cajas que también me habían
servido de camuflaje. Dale tranquila que ya miré y no hay nadie...
Subimos
entonces, y ni bien llegué, empecé a poner ropa en la cajas.
Juan nos había
pedido que hiciéramos varias cosas, y las fuimos haciendo tal cual nos había
pedido. Desconecté el contestador telefónico, y me llevé el cassette, luego
prendí la televisión y la dejé con un volumen que permitía, desde el otro lado
de la puerta, suponer que adentro, alguien la estaba viendo.
Cargué también
la filmadora y traté de sacar todo tipo de papel, agendas o fotos que los
pudiese guiar hacia mis viejos, (ya que la dirección de ellos no figuraba en la
lista que se habían llevado de la revista) y luego salimos.
Ni bien hicimos
unas cuadras, me pasé hacia delante, y le pedí que pasáramos por casa de
mis padres. Quería dejar todo listo de
una vez, como para que sobre todo mamá, no se preocupara.
Les pensaba
decir que tenía que hacer unas notas en Uruguay, así que iba a estar unos días
afuera, (por lo menos quince)
Le pedí a
Edgardo que no entrara, cosa de no hacerla muy larga, y decirle a Mamá que me
estaban esperando en la puerta, para llevarme al Aeroparque.
Me faltaba nada
más, que hacer una llamada al trabajo; así que fuimos hasta un locutorio y me
comunique con la redacción.
Encontré justo a
Hernández, y le dije que había fallecido un tío en el Uruguay, y que tenía que
viajar urgente. Que me tenía que tomar unos días, y que le iba a hablar desde
afuera, que no había podido entregar el sobre, a lo que el me respondió, que
estaba bien, que ya no hacía falta, que la gente había estado ahí, y que ya se
había llevado una copia de lo que necesitaban, lo que me demostraba que
estábamos en lo cierto.
Después de
terminar con todo, pusimos rumbo a la colonia.
Edgardo estaba
callado, y durante el camino, prácticamente no emitió palabra.
¿ Te pasa algo.?
– Le pregunté luego de esperar en vano algún comentario.
No. – Dijo
sonriendo, para agregar enseguida...
Te quiero, y no
quiero que te pase nada, ni que me pase nada... –
No dijo más...bajo
su mano derecha del volante, y mientras la comisura de sus labios, se plegaban
en una forzada sonrisa, tomo mi pierna, primero dándome una caricia, y luego
apretándome apenas, pero haciéndome sentir, que me contenía toda. Entonces me acerqué, y
después de darle un beso, me quedé recostada sobre su brazo, hasta llegar a la
colonia.
Cuando llegamos,
encontramos a Juan en la máquina. Se lo veía como exaltado...
¿ Hola, todo bien...? – Nos preguntó, y tras
nuestra afirmativa respuesta agrego.
Ya tengo la
movida que haremos...!! ¿ A ver que les parece...? –
Y comenzó a
contarnos la idea
Antes de que se
pongan pesados aquí, ya que van a seguir hasta encontrarnos, démosle algo más,
de lo que ya tienen. –
No entiendo
Juan... – Dijo Edgardo.
Esto es así.
Ellos me están buscando a mí, porque soy el único que queda vivo de su equipo,
o al menos, el único vivo en disidencia. Bien, ellos a mí, no me necesitan para
nada. Y seguramente, su proyecto, a seguido adelante sin mí, o no, pero el solo
hecho de que yo pueda estar vivo, no les
permite dar el paso final, ya que correrían el riesgo, de que pudiera
estar monitoreandolos e impedirlo justo, en el momento del lanzamiento.
Tal vez en un primer momento se me creía
muerto, entonces han utilizado la base que tenían para seguir adelante, cuando
yo, o mejor dicho, mi nombre, aparece en escena, su problema comienza a ser,
saber si estoy vivo (cosa que a partir de lo de la embajada, se lo deben haber
imaginado) y si no, quien sabe de mí, cuánto del proyecto, y cuántos son...
Quiere decir,
que en este momento pueden pasar dos cosas; que hayan parado por completo el
proyecto, hasta que de alguna forma esto les cierre, (cosa que no creo) o por
el contrario, que estén apurando la suelta del virus, que es por lo que más me
inclino. En cualquiera de lo dos casos , lo nuestro, y lo de ellos, es una
lucha contra reloj. Lo que necesitamos nosotros, es tiempo para encontrar el
antivirus, y lo que nec... – Pero lo interrumpí
con un comentario, que sería, el que
sin querer, determinaría nuestros pasos a seguir...
Como los de
Bet-Sabet. –
¿ Como quien...?
– Pregunto Juan
Los de
Bet-Sabet, un grupo canadiense creo, que esta trabajando en un antivirus, para
un virus que se dice que ya esta residente y que será apocalíptico... –
A ver...
explicame eso... – Me pidió Juan dejando la conversación y mostrándose más que
interesado.
Ah... no me
digas que no sabés, parece que hay un virus, que ya hace mucho que está, y que
esta por hacer eclosión dentro de poco, se llama alcapone, o capone, no sé, o algo así. Dicen que dentro de poco, va a
hacer efecto, que se espera que sea mucho más terrible, que lo que fué el
chernobil, ya que dicen que no va a quedar sistema sano; por eso hay un grupo
que esta trabando, también a contra reloj, para encontrar el antivirus... –
¿ Y vos como
sabes eso...? –
El otro día,
dando vueltas, mientras me explicaban como había que hacer para navegar, me
quedé un rato fijándome, y me topé con esto... –
¿ Y recordas
donde lo leíste...? –
Mirá, no
recuerdo bien, porque no estaba buscando nada, salió de casualidad mientras, me
fijaba como usar un buscador... Lo que
me acuerdo es que se llama betsabé... ¡ahhh!!! ahora recuerdo, busqué en un
lugar donde estaba “grupo” y entre las respuestas que me dió, estaba esta, que
me llamo la atención porque en el encabezado decía algo de un antivirus. –
¿ Y porqué no me
lo comentaste...? – Pregunto Juan
No se. Como yo
todavía no entiendo mucho, ni idea. Me acordé cuando dijiste lo de que tenemos
poco tiempo. Entonces bueno, lo relacioné. –
¿Y que más
decía... te acordas..? –
No mucho, porque
al parecer era como una noticia que hablaba de ese grupo. Decía que lo último
que se sabía, era que ya casi tenían terminado el antivirus, que era cosa de
poco tiempo, y que lo bajarían a la red en forma gratuita, para que todos
puedan servirse de él, ya que este “capone” o “alcapone”,
no es detectable, y todos podrían estar infectados sin saberlos... –
¿ Discúlpame
Nora, como dijiste que se llamaba ese supuesto virus...? – Preguntó Juan
interrumpiéndome.
No se... capone
o Alcapone o algo así... – Juan me miró serio a los ojos y no dijo nada, pero
en una actitud nerviosa, anotó algo en un papel, y me lo mostró mientras me
preguntaba...
Mira bien Nora,
¿ no seria este el nombre...? – Y me mostró el papel, donde en una letra
grande, había anotado MK-Pone
Si... si ese,
MK-Pone... – Mientras Juan como enloquecido se paró, mientras se agarraba la
cabeza con las manos...
¡!Claro!! –
Gritó y se volvió a sentar mientras daba un golpe con la palma de su mano, en
la mesa..
¡Ese es el
detonador!! –
¿ Que decís...?
– Dijo Edgardo
¿ Que digo... me
preguntas...? – Volvió a repetir Juan mientras nos miraba como un loco...
Digo que... ¿que mejor, para instalar un virus en todas
las máquinas, que un antivirus...? ¿Entienden...? – Nos pregunto Juan, mientras
seguía...
Esto es así.
Amenazan con un virus letal, y luego nos regalan un antivirus, que en realidad
es el verdadero virus. Nada más que no lo sabemos... –
Y... tan loco no
es... – Dijo Edgardo con cara de descreimiento.
Pero con ese
criterio, tendríamos que desconfiar hasta de las más grandes compañías... –
Juan volvió a tomar lápiz y papel y retomó su idea.
Mira, creo que a
esta altura, lo de las grandes compañías es nada más que un rotulo donde se
pueden esconder un montón de cosas. Pero volviendo a este caso en particular,
te voy a explicar algo que a ustedes se les escapa, y que hasta hace unos
minutos, ni siquiera yo tenía idea. – Entonces nos miró a los ojos, y mientras
iba escribiendo las siglas del virus nos dijo...
El nombre
MK-Pone o alcapone o kapone en realidad, creo que es una deformación
cacofónica... –
¿ Que cosa...? –
Pregunte sin entender bien, a lo que Edgardo me corrigió enseguida.
Una deformación
cacofónica, una deformación en el sonido, o mejor dicho; en la fonética de la
palabra.... – A lo que Juan asintió con la cabeza para redondear...
Yo ya les
comenté que el proyecto se llamaba Master
Key Proyect I... Bien. Nosotros, cuando bajábamos informes, para evitar
poner todo el nombre lo abreviábamos, poníamos... M.K.P.I y si ustedes saben que “uno” en ingles se
escribe “one” bueno, no es muy difícil terminar en MK-P one, luego en MK-Pone y
si quieren luego en capone o alcapone , o lo que ustedes quieran... –
Juan nos miraba como
esperando a que dijéramos algo, hasta que Edgardo, olvidándose de su acotada
forma de ser, pegó un golpe sobre la mesa y dejo escapar...
¡Vamos Juan
carajo!! ¡Vamos todavía!! – A su vez, comenzaba a darme cuenta que había sido
por mí comentario el que había llegado a esta conclusión, y eso me ponía muy
bien.
¿ Entonces ya
esta...? – Pregunte.
¿ Quiere decir
que tenemos donde están y cuando van a disparar el virus...? –
No, no es tan
así. – Respondió Juan, explicándome.
Lo que tenemos,
es una línea de trabajo que es correcta.. –
Vamos todavía...
bien... – Volvió a decir Edgardo que estaba irreconocible.
Golpeaba el puño
sobre su palma, nos abrazaba, y tenía una euforia que no le había visto
jamás.... entonces Juan siguió
Ahora, lo que
necesitamos, es saber más sobre donde se sitúa este grupo, cosa de tenerlo mas
controlado, ( que creo que puedo) y al mismo tiempo ir adelantando el
antivirus... –
Creo que
figuraba en un buscador como grupo o grupos, algo así fué lo que yo puse y me
salió el nombre de betsabé. – Le dije
No importa,
después vamos a buscar. – Dijo mientras se quedó como mirando a la nada...
Ahora se lo veía
diferente. Por momentos me pareció volver a encontrar al Juan aplomado y que
parecía tener todo bajo control.
De cualquier
forma, esto no cambia lo que les iba a proponer, al contrario. – Nos dijo y
comenzó a explicarnos el plan..
Miren...
seguramente, la única información concreta que les pudo haber dado Rony,
(aunque errónea) es que la información que el pidió, la pidió en nombre de
Verónica, para un periodista Uruguayo que había encontrado en Colonia, no...? –
Los dos asentimos con las cabezas, mientras el prosiguió.
Entonces yo
pensé lo siguiente.... Que vos Nora;
vayas a Uruguay, en avión, y con el pasaje sacado con tarjeta, cosa que puedan
seguir hacia donde fuiste, mientras Edgardo, se va en auto por el Ferry, para
traerte por ruta por el lado de Fray Bentos, que es un lugar donde no les van a
pedir documentos ni nada... Es decir, que ahí tendríamos, tu
salida; y tu reingreso, sin que puedan rastrearte. La segunda parte de esto, sería que... Desde algún lugar donde
tengan Internet, (que puede ser un bar o un locutorio) mandes un E-Mail a tu
dirección de correo en la oficina que diga lo siguiente:
Verónica, me quedo unos días en Uruguay.
Bety sabe donde estoy en
Montevideo, y que
tengo la fecha de su
cumpleaños, así que vení.
Nora.
¿Que es eso
Juan..? – Le preguntamos casi a dúo, y sin entender a que apuntaba.
En realidad,
esto no es nada. Pero espero que ellos opinen lo contrario. Ya te lo voy a
explicar... – Nos dijo y continuo.
Luego vas a
cruzar otro correo, pero esta ves a alguien de Uruguay, y va a ser así... vamos
a buscar la dirección electrónica, de la redacción de algún diario importante
de allá, y en particular, la de la sección de noticias internacionales o de
política, y sin poner un nombre verdadero, (lo que ellos pueden interpretar,
como nombre en clave) para evitar involucrar a nadie, dejaremos este mensaje: -
Verónica viene para acá. Bety sabe la
fecha,
Y nos encontraremos en tu
oficina, porque
Juan no sabe donde es...
Nora.
- Espero que
esto les haga pensar que nos movilizaremos para allá.
Y que los que
les dijo Rony, de alguna forma es real.
Por otro lado,
si llegan a llamar a tu casa, tus viejos le van a decir también que estas en
Uruguay, cosa que también va a ayudar a quitarlos de en medio, ya que les va a
cerrar todo, y creerán que cuentan con saber donde encontrarte.
Por último, si
como pienso llegan a pinchar tu correo y teléfono, se van a encontrar con el
mensaje que se supone era para
Verónica, y al rastrearlo, no solo les va a asegurar Uruguay sino que, van a
encontrar los registros de la máquina desde donde mandaste el otro mensaje, con
lo que a su vez rastrearan el otro mensaje también.
Esto, no solo
nos dará tiempo, sino que si juegan con el “Bety sabe” saltará que sabemos lo
de Betsabé y con lo de la fiesta y la fecha y Juan, espero que piensen que la
resistencia, será de firme en Uruguay, lo que los va a obligar a trasladarse
allá, descomprimiendo la presión aquí, y permitiendo que trabajemos más
tranquilos... mientras yo, preparo un
ataque directo al virus... que les parece..? –
¿ Vos pensas que
realmente van a creer todo esto que dijiste...? – Pregunto Edgardo.
Si, más bien.
Les puedo asegurar que a ojos vista de alguien que este haciendo inteligencia,
esto es más que creíble.
Aparte, ya hemos
logrado que se muevan, (lo de la redacción es una prueba) ahora tenemos que
sacarle el jugo a este hallazgo de “Betsabé”. –
Si es así... –
Agregue
Solo nos quedan
unos cuarenta días, porque me acuerdo que una de las cosas que informaban, era
una fecha tentativa para subir el programa a la red... –
No importa. Eso
ahora lo voy a ver bien, y voy a ver bien que es lo que encuentro.
Aparte, esto nos
quita el trabajo de andar buscando en blanco, y gastar energías. En cambio, mientras investigamos el
antivirus, podemos ir poniéndole escollos, como para que se vean en la
necesidad de cubrirse, y así hacerles perder tiempo... –
Bueno, si es así
creo que no tenemos más tiempo que perder... no...? – Dije mientras lo miraba a
Edgardo
De Verónica se
sabe algo...? – Pregunto Juan
Si. Hoy se
quedaba porque iban a ver una casa, después se volvía, pero calculo que cuando
se de cuenta que tengo el celular apagado y el teléfono de casa no contesta,
entenderá que pasa algo y vendrá directo para acá. –
Si, espero,
porque no era así como habíamos quedado, ella no se da cuenta, pero es
demasiado peligroso que siga allá... – dijo Juan con preocupación.
Bueno Nora,
pongamos mano a la obra. Te llevo al aeroparque, para ver cuando es el primer
vuelo, y después yo cruzo en el Ferry. De paso vamos arreglando como y donde
nos encontramos... – Dijo Edgardo.
Llegamos
prácticamente sobre la hora de embarque, de un vuelo de Austral, y tal cual
habíamos quedado saqué mi pasaje con tarjeta, como para que me detecten, cosa
que estábamos seguros, iba a pasar.
Habíamos quedado
con Edgardo, que nos encontraríamos en el hotel Sorrento, ya que no sabíamos a
que hora tenia el, el primer Ferry.
Juan se había
encargado de conseguir la dirección electrónica de “El País”, un diario
uruguayo muy importante, que en una de sus secciones, dedicadas a la
computación había tocado el tema del “Kapone”. Había conseguido la dirección de
esta sección y pensábamos utilizar el nombre de Waldemar Pelayo, para dejar el
mensaje.
Nos despedimos y
por fín embarqué.
Él por su parte,
iría directamente para el Ferry.
Se había puesto
como para lloviznar, y el aeropuerto parecía desierto, o al menos, era lo
que me parecía a mi desde la ventanilla
del avión.
Todo se me
antojaba cansino y de color plomo, y aún la voz del comandante, informándonos
sobre las generalidades del vuelo, me pareció monótona.
Apenas salí un
tanto de esa opacidad, en el momento en que la azafata, pasó por los asientos
pidiendo que nos abrochemos los cinturones.
Sentí entonces,
como el aparato comenzaba a moverse en busca de la pista central; y luego de un
giro, aceleró con mas fuerza sus motores, ya dispuesto a carretear.
Luego vibró un
poco, y enseguida la avenida costanera quedó definitivamente bajo nosotros.
Partir, siempre
me ponía un poco melancólica, pero en
este caso más.
Intentaba
ordenar mis pensamientos, pero no podía.
Mis viejos,
Edgardo; el virus... Verónica y su mamá...
Todo se mezclaba
y superponía, y volvía a aflorar sin orden ni razón una y otra vez.
La voz de la
azafata ofreciéndome un Sándwich de miga, me sacó de aquella madeja de
sensaciones.
Ya nada se veía
hacia abajo, y volábamos entre una nubosidad, que parecía ser muy espesa.
Creo que recién
en ese momento, me di cuenta de que tenía hambre, de que era ya entrada la
tarde, y que ni había almorzado, así que acepte con gusto algunos sándwiches
más, y una copa de champagne.
La rematé con un
café, y para cuando lo estaba terminando, la voz del comandante, avisó al
pasaje de que estábamos a punto de llegar a destino. Con la amabilidad de
siempre nos agradecían por haber elegido su línea, y nos informaban de la hora
local, para que pudiéramos arreglar nuestros relojes.
El tramite de
aduana fué muy rápido, y mientras esperaba un remis, alcancé a ver un cartel
que ofertaba.. “telecomunicaciones, Videoconferencias, Internet, así que
mientras esperaba a que la cola se hiciese más pequeña, aproveché para dejar un
mensaje desde aquí, en el celular de Verónica.
Al rato estaba
en Montevideo. Este país tenía el don de sorprenderme en cada viaje que hacía a
él. Sobre todo esta ciudad.
Montevideo, para
aquel que la ha podido disfrutar, es como una colección de secretos. Como un ir
y venir de asombros.
En la plaza
había muy poca gente, y el viento la cruzaba con fuerza aquí y allá.
Ciudad vieja,
más allá de la recova, se encendía en colores hacia el puerto.
Bajé mi bolso
del remis, y tomé mi reserva en el Sorrento.
Desde el primer
piso, (que era donde estaba mi habitación) podía ver toda la plaza, y allá, en
la punta de la 18... como escondido bajo la recova, el viejo “Sorocabana”.
Tenía hambre, y
los sándwiches del avión, solo habían servido como aperitivo, así que me
cambié, y salí a ver que hacía...
Después de un
rato de andar, casi llegando a la “Plaza de La Independencia” ví un cartel que
rezaba... “CIBER-CAFÉ Internet... y algo más”
Entré entonces,
y pedí mi turno; pero tuve que esperar, porque los equipos estaban todos
ocupados, así que aproveché para pedir algo que comer.
En realidad, la
espera no fué muy larga, porque a los veinte minutos, se desocupó un equipo y
me pude sentar.
Saqué entonces
de mi cartera la dirección, y mandé los Mails, luego, tanto como para hacer un
poco de tiempo, aproveché a ver si encontraba algo sobre el tan mentado grupo
“Betsabé”, pero sin ningún resultado.
Entré entonces a
otro buscador, y comencé a buscar por el lado “virus” donde si encontré
infinidad de direcciones, pero nada aun sobre betsabé, solo una dirección de un
foro al parecer Mexicano que decía “ ¿ APOCALIPSIS INFORMATICO...?” lo cual me
llamó poderosamente la atención. Me conecté, y al rato, estaba chateando junto
a unas veinte personas.
Se me solicitaba
un Nick ( un apodo) y se me ocurrió el de “Buscadora”.
Luego de entrar
en la sala, comencé a comunicarme, Dije que era periodista, y que estaba
necesitando información sobre el virus “Alcapone”.
Las respuestas
no se hicieron esperar, y enseguida tuve a cinco o seis personas que me
respondían más o menos lo mismo, que sí, que habían escuchado sobre el tema,
que se temía que fuese muy destructivo, y cosas por el estilo.
Inclusive alguno
de ellos, hasta dijo conocer un grupo llamado betsabé, pero aún sin ninguna
idea, solamente algo superficial.
Me disponía ya a
retirame, cuando en mi monitor, comenzaron a aparecer unas líneas rojas que
pronto se convirtieron en un mensaje.
“BUSCADORA........... PETE DESEA
HABLAR
EN PRIVADO CONTIGO...”
En ese momento
me acordé de Juan, y de lo que decía referente a la intuición, y supe que aquel
llamado, era providencial, y que debía prestarle atención.
Atenta a esta
percepción, fuí por la positiva, y nos cruzamos (ya en privado) en una serie de
preguntas y de respuestas, personales y en relación al tema del virus y al del
grupo betsabet, a partir de ahí, Pete, que según me lo había hecho era de
España,(yo por mi parte le había dicho que estaba de paso en Montevideo) se dió
a silencio.... así que yo, esperé durante largos minutos en vano, la comunicación que no llegaba,
luego de estos minutos de silencio, la máquina pareció apagarse brevemente, y
al volver a iluminarse el monitor, apareció como un hueco en el monitor, que al extenderse, dejo en el centro de
la pantalla, el siguiente mensaje:
“Quédate ahí Buscadora.... Pete
te buscara...”
El mensaje,
brillaba en un verde chillón, contra el fondo negro de la pantalla, y se fué apagando lentamente, hasta que ya no pudo ser visible.
Me quedé
entonces delante de la pantalla en negro, esperando no sabía bien que.
Pedí un café, y
luego uno más... pero no había ninguna respuesta.
La luz de la CPU
me indicaba que la máquina estaba encendida, y en el costado derecho del
monitor, un destello de color verde, parecía decir lo mismo, pero sin embargo,
la pantalla permanecía en negro y sin cambios.
La camarera, que
ya había visto el monitor, me pregunto si todo estaba bien, y si la máquina
estaba funcionando en forma correcta, estaba precisamente en contestarle,
cuando escuche un chiflido por los parlantes del equipo, y se ilumino por fín
el monitor con un mensaje, que en el mismo tono de verde decía...
¡Buscadora... Pete te ha
encontrado...!
La camarera se
sonrío entonces, y siguió su camino, mientras el mensaje cambiaba a un...
Charlamos???
Y luego se
diluía en un cuadro de chateo.
Nuestro primer
intercambio de palabras, tenía un tono de bohemia, al que yo para nada estaba
acostumbrada, pero aún así, permanecí contestando sus preguntas...
-Buscadora... pete te pregunta... en realidad, que
buscas...?-
-Saber sobre el
virus kpone-
-Porque dices Kpone, yo solo conozco el virus “capone... al capone”-
-Como tu digas,
pete... entonces será capone.-
-¿ Estaremos hablando de lo mismo... buscadora...?-
No se, dímelo
tu... –
Solo si me dices, porque lo llamas Kpone... –
Porque creo que
capone, es una deformación de uso, que en realidad, se llama K.P.One – Le
conteste sin preámbulos, a lo que el me repuso con mayúsculas...
¿QUE QUIERES SABER?!! –
Si es que sabes
algo del grupo Betsabé...? –
¿ Y tu...? –
Yo no he de
contestarte nada más, si antes no me contestas mí. Así que comienza o tendré
que dejarte. –
Betsabé se dice un grupo independiente, que estaría
en lucha contra un virus llamado capone, que explotaría en una fecha próxima en
todos los ordenadores del mundo. –
¿ Y le crees...?
– Fué mi contestación, que ya empezaba a manejar mejor los tiempos en red
Al menos es lo que dicen que son...
“Independientes y Luchadores” –
Insisto, ¿ Le
crees...? –
Yo creo que debería
leerse “ Radicales e intolerantes”... –
Mira Pete...
creo que hablamos de lo mismo. –
¿ De que...? ¿ de Kpone...? –
No... de M.K.P.
one. – Le dije como esperando quebrar una respuesta. Esperé unos segundos y su
respuesta no venía, de pronto, la pantalla exploto en un violeta, hasta que
sobrevino en amarillo un mensaje que decía...
Por hoy ya hay demasiados
caracteres en la avenida
¡Búscame ....! Buscadora
Chau, ciao, bay lkj-hhg.jhgvv
b nb j
Las letras
habían salido como si corrieran en una cartelera de neón, y eran cada ves más
pequeños, hasta que desaparecieron en el violeta, y el violeta mismo exploto a
su ves en la hoja de chateo que había cuando comencé.
En la sala
seguían chateando ajenos a todo, y pregunte varias veces si Pete seguía en línea, sin conseguir ninguna respuesta, o
alguien que lo conociera.
Busqué entonces
en el registro de las hojas a la que había entrado, pero era inútil, Pete no
había dejado ningún tipo de rastro, y yo, estaba muy cansada como para seguir
buscando.
En un momento
miré el reloj que había en una pared del boliche, y ví que eran las dos de la
mañana.
La hora había
volado, y a pesar de que estaba pasada de hambre, sentí que el cansancio me
superaba, desistí de comer algo, y me fuí derecho al hotel.
Ni bien llegué,
el conserje me dijo de un mensaje, y me entregó un sobre.
Era de Edgardo,
decía...
“Estoy en la 315... Te
extraño...
Edgardo.”
El mensaje me
debe haber arrancado una sonrisa, porque al robusto conserje, se le dibujo una
mientras me miraba...
Le dí entonces
las gracias, y me encamine al ascensor.
Ya en el tercer
piso, tuve que golpear varias veces la puerta para que me atendiese.
Primero se
escuchó un vago...
Siii.......
- Y ante mi respuesta, me abrió la
puerta aún entredormido.
Al parecer se
había quedado dormido con Jeans y todo, y mientras se desperezaba y daba un largo
bostezo, vino a mi encuentro y me abrazó, me dio un beso, y aun refregándose los ojos me preguntó...
Donde
estuviste... Te extrañe.... – Dijo mientras me tomaba la mano y me hacia
entrar.
Precavido como
siempre, había tomado una habitación con cama matrimonial, y en forma picara,
me miró y me dijo...
¿ Supongo que no
íbamos a salir sin antes descansar no...? –
Entonces
mientras yo me reía, me tomó por la cintura y me tiró sobre la cama, arriba de
él...
Yo le mordí un
par de veces los labios, mientras lo miraba e intentaba contarle lo del chateo,
pero fué inútil, el solo repetía...
Después...
después... – Y no me permitía combinar palabras. Evidentemente, estaba decidido
a no dejarme descansar... y yo... a permitirlo.
Me despertó la
mano pesada de Edgardo pasando sus dedos por mi cabeza...
Ni siquiera
recordaba cuando me había dormido...
Tenía los huesos
cansados, y ante mi, una bandeja con el desayuno que había pedido Edgardo.
Todavía no podía
terminar de abrir los ojos, pero aún así, podía ver la rosa que terciaba sobre
la bandeja.
Yo sonreí,
mientras el corría las cortinas de la habitación. Entonces un haz de luz entro
de golpe, y me hizo cerrar por un instante los ojos.
De pronto me
sobresalté por el horario...
¡Que hora
es...?! – Pregunte
Casi las once...
no quise despertarte. Te veías tan cansada... Aparte no tenemos un horario para
volver, así que no tenemos problema... –
No, esta bien,
es que aparte, no nos podemos volver... – Edgardo me miraba sin
entender... entonces le agregué
rápidamente...
Primero me tengo
que comunicar con Pete... –
Con Pete...
¿Quien es Pete...? – Preguntó
Mira, ayer
mientras mandaba los mails que me pidió Juan.......... – Y le conté todo lo
sucedido.
Edgardo escuchó
paciente y asombrado todo lo que me
había sucedido, y cuando finalicé, me dijo...
Pero entonces,
habría que encontrar a ese Pete... . –
Sí... – Le
respondí
Pero resulta que
era de España, y que no tengo ningún contacto para hallarlo, solo la sala a la
que entré. –
¿ Y que vamos a
hacer entonces...? –
A mi me parece
que podríamos volvernos a conectar, y
ver que sucede. –
Bueno, vamos...
– Me dijo.
Cruzamos las
cuadras que nos separaban del ciber-café, abrazados y felices, casi sin
acordarnos del virus y los problemas, como si realmente nada existiera, solo
nosotros, llenos de dicha... en una larga avenida...
Después de unas
cuadras, apareció el cartel ante nosotros. Se notaba que recién habían abierto,
porque aún estaban limpiando, y no había nadie mas, que los empleados.
Entramos, y
tomamos una máquina.
Comencé nuevamente
a navegar en el mismo camino que lo había hecho la noche anterior, pero
vagamente podía recordar los pasos exactos que había dado...
Por ahí recordé
lo de “ Apocalipsis Informático”. Estaba segura que era aquella la palabra que
me había llevado a que me encuentre con Pete.
Al principio
presté atención a las personas que había, y a lo que chateaban, y espere en vano, el nombre de Pete, que nunca
apareció.
Me plegué
entonces a la sala, y comencé a preguntar directamente por él, sin que nadie me
diese ninguna pista, ni jamás me contestaran.
Ya estábamos
dispuestos a irnos, ante la imposibilidad de comunicarnos, cuando Edgardo me
dio la idea de hacerle saber de alguna manera, que si no nos podíamos comunicar
con el nos iríamos.
Fue así como
largué un...
Buscadora nada
tiene que buscar aquí, si no te encuentra...
Buscadora
volverá a su base.... –
Y Edgardo tenia
razón, ya que la respuesta no se hizo esperar...
Para
Buscadora.... Pete dice que ya no encontraras la base....
Tequila Sun...
Yo te
buscare....
Nos miramos con
Edgardo sin entender mucho. Y fué inútil otra vez el tratar de que nos
conteste... así que esperamos un largo rato, y ante la imposibilidad de hacer
nada, nos fuimos.
¿ Que quería
decir, con que no encontraría la base...?
Había realmente
entendido mi mensaje, o todo seria una gran confusión, y que sería Tequila
Sun...
Yo tengo idea,
que tequila sun es un trago... – Dijo Edgardo
Pero no tengo
idea, que quiso decirnos... –
Bueno, habrá
algún lugar que se llame así, seguramente, ya que me puso que me buscaría... –
Estuvimos dando
vuelta, buscando algún lugar que tuviese ese nombre, pero no lográbamos nada.
Nos fuimos
entonces a comer, y casi a los postres,
a Edgardo se le ocurre preguntarle al mozo si sabía donde quedaba Tequila
Sun...
No entiendo... –
Dijo el mozo.
Ustedes quieren tomar un coctail, o es que buscan un
lugar que se llame así...? –
En realidad, las
dos cosas... – Le respondió en tono de broma Edgardo para salir del
atolladero...
Bien. Aquí en
Montevideo, les puedo asegurar que no hay ningún lugar que se llame así. Le
digo, porque hace años que me dedico a la gastronomía, y estoy al tanto de los
negocios que se abren. Pero si quieren tomar un buen Tequila Sun, pueden ir
a “La Coctelera”.... – Dijo El mozo y
agrego.
Es una especie
de disco, Púb.-bar, ciber; show... Un lugar divertido, lindo... y aparte hacen
los mejores Cócteles de Montevideo, el Tequila Sun es su especialidad. –
Salimos con la
certeza, de que teníamos el lugar, y aunque había sido hilar muy fino, tampoco
daba mucho más esta ciudad, con esa definición.
Debíamos esperar
hasta la noche, porque el negocio este no abría de día, así que estuvimos dando
vueltas por diferentes lugares, y luego nos fuimos para el hotel.
Intentamos
hablar con Juan, para avisarle de nuestro retraso, ya que habíamos estado de
acuerdo, en que, “si había una emergencia, podíamos comunicarnos” y nos pareció
que esta era una...., pero no lo conseguimos.
Las horas
pasaron rápido, mientras nos aseábamos y preparábamos las valijas, listos para
salir ante cualquier necesidad, hasta tuvimos tiempo para cruzarnos, desde el
hotel, hasta un bolichito muy chiquito que había enfrente de la plaza, donde
según el conserje, se comían los mejores mariscos de Uruguay.
Al final,
después de un día tan “turístico”, se había hecho la noche, y salimos hacia la
famosa “Coctelera”.
La explicación
del mozo había sido sencilla, así que no nos fue difícil encontrarla.
Era una especie
de complejo gastronómico, o de divertimento.
De afuera, se
veía como una suma de dos o tres galpones enormes, unidos por grandes patios.
Abundaba el
neón, y aquí y allá, se veían diferentes tipos de gentes, la mayoría joven.
Ni bien
atravesamos la entrada, pronto entendí a que se refería Pete, y supe que
estábamos en el lugar indicado.
La entrada, era
una especie de antesala, que servía a la vez de biombo. Ni bien se pasaba ese
sector, se habría un gran patio cubierto, extensísimo. Una especie de calle
peatonal, ornamentada muy bien con cestos, bancos y farolas, y a sus costados,
siete u ocho salones, como negocios independientes, ofertaban sus diferentes
actividades en iluminadas carteleras, y todos confluyendo en aquel gran paseo.
Así se podía
ver, Roller-disco, canto-bar, Cafés, Púb.Restaurante; cada uno de ellos llevaba
el nombre de un coctail.
Así pudimos ir
viendo, mientras recorríamos aquel paseo, “Mojito” donde se bailaba salsa, y
más allá “Whisky Sawers”, donde había
una exposición de Artes Plásticas y Decoración; y por fín, sobre la derecha,
explotando sobre el verde de neón se leía
“Tequila Sun” Chat-Bar......
El ambiente era
mucho más informal que nuestras ropas, así que era fácil notar que no éramos
habitúes, pero aún así entramos.
Ya dentro de él,
caminamos un pequeño boulevard, donde a cada lado, un pequeño box, atesoraba
una máquina.
Tuvimos que
esperar un buen rato para tomar nuestro turno, ya que había muchísima gente, y
mientras tanto hojeamos unas revistas, que había en uno de los stand del
Tequila.
El negocio
estaba muy bien montado, y pensado.
Semejaba una
calle de México, y a los costados se podían ver balcones y ventanas, bajo los
cuales, se hallaban los boxes donde estaban las máquinas.
En el centro de
aquella calle, había un kiosco, (donde de más esta decir abundaban las revistas
de computación) y unas cuantas mesas
con sillas, atendida por unas jóvenes camareras, vestida al estilo
mexicano.
Todo terminanaba
en un semicírculo, donde funcionaba la confitería, y a sus lados, una librería,
desde donde se podía no solo comprar libros, sino también diferentes tipos de
papeles, y poder imprimir los trabajos que se hiciesen en las máquinas, y un
negocio de computación, donde se
encontraban todos tipos de insumos y equipos para la venta.
Nuestro paseo ya
comenzaba a cansarnos, cuando una voz por el altoparlante, nos informo que
nuestro turno había llegado.
Fuimos entonces
hasta la caseta de los turnos, y desde ahí, nos acompaño una señorita de
minifalda llevar, montada en sus roller...
Nos sentamos
entonces, mientras antes de retirarse, la joven, nos dió como souvenir, una
especie de libretita con la propaganda de el negocio y una lapicera a cada uno,
para anotar lo que necesitáramos, y nos invitó a que pidiéramos algo para
tomar...
Ya estábamos
listos entonces, e intente otra vez, aquella sala del “Apocalipsis
informático”.
Ya desde ahí,
tuvimos la impresión de la diferencia, la máquina en la que estábamos
navegando, parecía volar, y aproveché, para meterme rápidamente en la
conversación, haciéndome conocer...
A diferencia de
la primera vez, sabía manejar un tanto más las formas, y esperaba que esto me
sirviera para mi cometido
La buscadora los
interpreta pacientemente.... no
deliren.....
- Al menos Betsabé vela por nosotros....
La buscadora
- Para mi
también, el Apocalipsis ya empezó.....
a proyectarse!!!
Buscadora
Nada parecía
llamar la atención de Pete, que no se encontraba en la red, o se negaba
tácitamente a encontrarnos.
Al cabo de unas
horas, ya estábamos cansados de leer y contestar estupideces.
Los cafés y los tragos se habían sucedido, y agotados
por la frustración de conectarnos con Pete, comenzábamos a desestimar, que
aquel fuese siquiera el lugar. Cuando un mensaje nos llamo la atención.
El mismo salía
de el contesto general de la conversación, y decía textualmente...
“ Buscadora... Solo Xavier, te
llevara a la base....
Dundee.
Luego se repitió
lo de siempre, ya que fué inútil preguntar por Dundee, ya que al parecer, entró
y salió de la sala con velocidad...
Así que
estuvimos otro montón de minutos, aguardando y tirando frases a la red, sin
conseguir nada.
Con Edgardo nos
mirábamos sin entender, pero ahora veíamos, que había algo; que no estábamos
equivocados; y que aunque no se nos mostrasen abiertamente, estaban tratando de
comunicarse con nosotros.
Recordé entonces
lo de Juan y su explicación de los sucesos utilizando como ejemplo el ajedrez,
y decidí, por mi cuenta, probar yo, con una jugada.
Fue casi sobre
el final, ya habíamos pedido la cuenta, entonces le pregunte a nuestra
Roller-moza...
¿ Perdoname,
conoces a alguien que se llame Xavier...? – La contestación no se hizo esperar,
pero vino con otra pregunta.
¿ Porqué, se les
colgó la máquina...?
¡Si!! – Dije automáticamente,
mientras Edgardo me miraba sin entender.
Esperen un
segundo... – Nos dijo, mientras salía para el fondo.
Pronto la vimos
llegar y hablar tras el vidrio con un gordo pelilargo, que al parecer atendía
el negocio de insumos.
Desde nuestro
lugar, pudimos ver que le dijo algo, y pudimos ver como bajo la cabeza, para
mirarnos sobre sus lentes, entonces volvió nuestra moza con un...
Ya viene... –
En unos minutos,
estuvo con nosotros.
Tenia el andar
perezoso de los robustos, y el aspecto
de llevar horas trabajando.
Bueno, en que
puedo ayudarlos..? –
Nos preguntó con
una sonrisa que se me antojo falsa, y yo por mi parte, le descerrajé la
pregunta sin dejarlo pensar...
¿ Vos me podés
llevar a la base...? –
La puntualidad
de la pregunta, pareció como hacerlo desenfocar por unos segundos, miró
instintivamente a sus costados me volvió a mirar, y sacándose los anteojos me
pregunto.
¿ A la base...?
–me pregunto como si no entendiera, mientras agregaba.
¿ Vos que querés
decir, al Aeropuerto...? ¿ Que querés...? ¿ un remis...? –
Edgardo me
miraba como pidiéndome que termine y nos vayamos, pero yo estaba segura, de que
este era el paso a seguir, y volví a insistir...
No... no quiero
ni un remis ni quiero ir al aeropuerto. Quiero ir a “ la base”... Y agregue segura...
Y hace un rato,
Dundee me dijo, que solo vos me llevarías... –
Bien... pero
quien sos... – Me pregunto
Yo soy “la
buscadora” y el es mi pareja... – Dije arrancándole una sonrisa a Edgardo que
estaba súper nervioso, entonces nuestro robusto amigo, me escudriño unos
segundos, y nos dijo...
Bien... tómense
algo que ya vengo... –
Así fue como lo
vimos meterse del otro lado de la vidriera, y hablar con alguien por teléfono,
mientras nos miraba.
Luego apago las
luces del negocio, cerró, y vino a nuestro encuentro.
¿ Así que Dundee
dijo que te buscaría...? – Pregunto ni bien se nos acerco.
¡no! – Asegure
entreviendo el doble sentido de su pregunta.
Dundee me dijo,
que solamente tu, podrías llevarme a la base. Pete, fué el que me dijo que me
buscaría... – Conteste, mientras aun me
seguía escudriñando,
con lo que
entonces se decidió a contestar...
Bien... vamos,
estamos lejos... – Dijo.
Fuimos hasta el
estacionamiento, y subimos a su camioneta, mientras nos decía que nos quedemos
tranquilos por el auto (el de Edgardo) que estaría bien cuidado.
Pronto me di
cuenta, que agarrábamos para el lado de Carrasco.
Antes de llegar
al Aeropuerto, al costado de la ruta, había un bolichito de mala muerte, con
una luz roja en la puerta, casi escondido entre un monte de grandes Eucaliptos,
y podía adivinarse (más que leerse) en un cartel despintado... “La Base” Wiskeria ...
Estacionó la
chata (como él le decía) y entramos a un tugurio rasposo, donde trabajaban
cinco o seis mujeres semidesnudas, y donde todo estaba a media luz.
Parecieron
conocerlo, porque ni bien entramos, lo saludaron en forma muy amena, entonces
pidió hablar con Dundee, y se fué por un costado. Enseguida vino una chica, y
nos llevó a un apartado (como una oficina) donde nos atendió alguien con cara
de matón, que le pidió a la chica que nos había llevado, que nadie nos
interrumpiese por nada, hasta que terminemos.
Ni bien cerro la
puerta, se abrió otra sobre el costado, que estaba simulada como si fuera un
frente de bar, y apareció una persona
mucho mas Joven...
Bueno... – Dijo
presentándose.
Yo soy Dundee, y esta es la base... –
Invitándonos, con una mueca parecida a una reverencia, a pasar del otro lado.
A Xavier ya lo
conocen, y veo que también han tenido el disgusto de conocer a mi padre... –
Dijo mientras se intercambiaban sonrisas, con el que hasta hace un segundo,
parecía estar hecho de granito.
Gracias pá... yo
me encargo... – Dijo mientras cerraba la puerta.
La habitación en
cuestión era pequeña. Tenía una cama sobre un costado, y una estantería, atiborrada
de libros desordenados.
Contra la otra
pared, en dos o tres grandes mesas, que habían sido puestas, como formando una
medialuna, se apoyaban towers, equipos impresoras, monitores y scaners.
Siéntense, por
favor... – Nos pidió.
Ya los pongo en
comunicación... – Dijo, y sus dedos comenzaron a saltar por el teclado.
Nosotros estábamos sentados a su costado, prestando atención a lo que aparecía
en la pantalla, hasta que de pronto, el disparo de un flash nos sobresaltó...
Enseguida Dundee nos pidió que no nos alarmemos, que era solo una foto.
Seguimos entonces, prestando atención a lo que hacia en la máquina, sin
entender mucho para que la foto.
Pronto entro al lugar donde nos conectaríamos con Pete, se llamaba
“resuelve por ti” y era una pagina web donde por un precio por minuto, Pete
(que era ingeniero en sistemas, o algo así) te brindaba, bajo otro nombre,
ayuda gráfica y técnica en línea.
Por
supuesto que esto era una especie de pantalla, como para tener un espacio en la
red y que no se sospeche.
Dundee,
rápidamente crackeo un archivo, y pudimos entrar en comunicación directa con él.
Vengan,
siéntense... – Nos pidió, y comenzamos a charlar...
Enseguida
comenzamos a recibir un mensaje, con un tono muy diferente al que habíamos
tenido cuando chateábamos...
Te dije
buscadora que te encontraría........ Me place de que hallas llegado hasta aquí,
te quiero decir que su situación en Bs. As. Es complicada. Como la de sus
amigos y los padres en San Clemente... –
Nos miramos con
Edgardo, y miramos lo que nos rodeaba, no solamente no entendíamos como tenían
ese nivel de información, sino que comenzábamos a desconfiar de estar del lado
correcto, y debe haber sido visible nuestra desconfianza, porque Dundee, que
estaba parado a nuestras espaldas, nos apoyo sus manos en los hombros, mientras
nos decía...
Quedence
tranquilos que aquí esta todo bien, somos los buenos de la película... presten
atención a Pete... –
Así que seguí la
conversación...
¿ Que sabes tu
de mis amigos..? –
Se lo que te
digo. Que su situación es comprometida... y que ustedes no deberían volver a
Bs. As. Esto
es algo más grave de lo que parece, ya que el directorio los esta
buscando. Ni bien pongan un pie en
Bs. As. Van a correr la misma suerte que Rony.
Mi consejo, es que no regresen a Bs. As. Pero
si aún así, deben hacerlo, que lo hagan por algún paso que no tomen datos, es
decir... Nada de avión, o
barcos, o micros. Aparte voy a darles
una listado de maquinas, que hoy por hoy, son una línea segura como para
conectarse. –
Francamente nos
dejaba más que sorprendidos, pero aún así, no nos contaba nada más.
Según Pete, el
directorio era el monstruo, así que me dió una lista y ya dejaba la
comunicación, cuando Edgardo, me hizo preguntarle, como sabíamos nosotros que
el no era parte de lo mismo que acusaba, y como es que estaba al tanto de todas
esas cosas referente a nosotros...
Miren... yo no
los busqué, y si fuera parte del directorio, los hubiéramos eliminado ni bien
comenzaron a preguntar ciertas cosas. Aparte
de que no les pido nada. Ni siquiera, que se vuelvan a comunicar conmigo. Es más, en realidad, saben más ustedes de
mi, por mi; que yo de ustedes por ustedes.
Tal vez por eso, aún no sea el momento de una conexión total. Solo les
pido que se cuiden.
Esto no es un peligro virtual, esto es algo terrible, real y enorme, y
nos involucra a todos, por eso traten de no extender el tema, ya que nunca
saben quien puede estar escuchando, y tengan más cautela que la que tuvieron
conmigo.... Nos
vemos... Ya tenéis el listado, y ante
cualquier emergencia, ya sabéis... –
¿ Bueno, creo
que ya esta no...? – Nos dijo Dundee, y entendimos que debíamos retirarnos..
Nos dio un CD,
con un navegador, y una clave de acceso a un programa, que nos guiaría a “La
Base” para que él luego se comunique con Pete.
Xavier, (nuestro
ocasional chofer) se acercó, y nos explicó que debíamos seguir ciertas
instrucciones, para nuestra seguridad, nos alcanzó unos documentos a nombre de
unos periodistas Uruguayos, Los mismos tenían nuestra foto, y recién nos dimos
cuenta lo del Flash, nos entregó también la llave de un coche con el que
podríamos cruzar, sin tener ningún inconveniente, y nos dió una dirección en
Bs. As. De un taller mecánico, donde nos volverían a dar nuestro auto.
Las valijas, ya
habían sido retiradas del hotel y puestas en el auto que teníamos a nuestra
disposición.
Por último, nos
habían entregado una Notebook, para comunicarnos satelitalmente en caso de
emergencia, y un equipo de fotografía, similar al que usan los periodistas, el
que devolveríamos cuando vallamos a retirar nuestro auto, y así, entre
recomendaciones de todo tipo, nos despidieron por la puerta de atrás del
negocio en cuestión...
Salimos
agradeciendo, (aunque no sabíamos bien que) nos subimos al auto, y partimos.
Partimos en
silencio después de mirarnos por unos segundos. Todo había pasado tan rápido y
tan intenso, que no alcanzábamos a
evaluar, si esto era o no real...
Yo me había
puesto al volante casi instintivamente, y no despegaba la vista de la capa
asfáltica, y podía sentir que Edgardo hacía lo mismo.
Tras unos
minutos de ruta, tiré hacia la banquina y paré.
Mi respiración
estaba agitada, y trataba de respirar a grandes bocanadas, entonces me dí
vuelta, ya casi en lagrimas, buscando la mirada de Edgardo, como para contener
mi estado de shock, y me dí cuenta de que a él, le pasaba lo mismo...
De todas formas
me apretó contra él, y trato de calmarme...
¿ Querés que
maneje yo...? – Me pregunto ya más calmado.
No, no. Quiero
que me digas que pasa..!! ¿Que es esto..? Que hacemos en un coche que no es
nuestro, con documentos falsos, y prácticamente huyendo..? –
No se Nora...
Dijo mientras me miraba con los ojos muy abiertos...
Te juro que no
se... – Y agregó...
¿Que te parece
si paramos por ahí a comer...Bah... a desayunar.? – Dijo
mientras se
sonreía con esfuerzo.
Yo también
sentía que teníamos que parar. Aunque sea para darnos un respiro e intentar
entender un poco toda esta locura...
- Bueno...
dale - Dije, y retomé la ruta a espera
de alguna estación de servicio .
El día comenzaba
a clarear, y me sentía abombada.
No era para
menos, ya que habíamos pasado la noche en vela.
Por suerte, no
andamos mucho hasta ver un cartel indicador, que decía que a tres Kilómetros
había una estación de servicio, sentí
que se aparecía ante mi, casi como si fuera un espejismo.
Después de haber
aflojado un poco la terrible tensión, me sentía cansada, necesitaba un café, y
tenía ganas de ir al baño.
Edgardo se quedó
cargando nafta y revisando el aceite, mientras yo me fui hacia el toilette.
Al costado de la
estación, había una confitería, y más allá, una pequeña alameda para
estacionarse, y allí fué donde nos dirigimos.
Ni bien
terminamos de estacionar, sentí que el sueño, podía más que el hambre, así que
le dije.
Mira
Edgardo, prefiero dormir un poco y
después seguir, aparte ahora no tengo ganas de tomar nada, en todo caso
después, antes de salir... –
Si, en realidad,
yo tampoco puedo más... – Me dijo, y así fué como decidimos tomar un descanso
bajo aquellos árboles, antes de
proseguir.
Sentía que
estaba totalmente extenuada, y me dormí en un tris...
Nos debemos
haber desplomado los dos, pero ni me acordaba de nada.
Me despertó el
bocinazo de un camionero, que parecía saludar a otro, y luego el fuerte
resplandor sobre el parabrisas empañado.
Edgardo aún
dormía, y yo comencé a sentir, que de a poco me iba despertando.
Me desperece un
poco, tratando de acomodar los huesos en la incomodidad de los asientos,
mientras unos chuchos de frió me corrieron por el cuerpo,(me corrieron los
diablitos , dijera mi abuela) la cuestión fue que me dio un temblor que me asustó
tanto, que me agarré de Edgardo..
Eso debe haber
sido lo que lo despertó, o casi despertó, ya que lo único que hizo; fue
regalarme una media sonrisa, y reacomodarse en el asiento hacia el otro lado,
como para seguir durmiendo.
Comprendí
entonces que debía dejarlo un poco más.
Habíamos dormido
como cuatro horas, ya que mi reloj marcaba las diez y media, y ahora que ya
estaba más despierta, tomé conciencia de cómo me dolía el cuerpo. Sentía los
ojos como huevos duros, tenía hambre, y me moría de ganas de hacer pis. Así que
tome mi cartera, salí en busca de asearme, y de un buen desayuno.
Pasé entonces
por el Toilette para mejorar un poco mi aspecto, y luego volví hacia el auto
antes de pasar por un café.
El canto de
la chicharra preanunciaba un día de calor,
y el cielo, era un diáfano celeste, surcado apenas por una o dos nubes
perdidas.
Golpeé una o dos
veces la ventanilla, hasta que se movió, y la bajó.
Hola... buen
día... – Dijo con una sonrisa, mientras se desperezaba, bostezaba, y sacaba su
mano, en busca de las mías...
Entonces me
agaché, tome su mano, y se la besé varias veces, mientras lo miraba.
Era un tierno,
una miel que podía transformar cualquier animo, en algo positivo, y sentí que
su capacidad de paz, me inundaba y desbordaba...
Dale fiaca...
desayunemos que ya deben ser como las once... – Le dije, también sonriendo.
Ronroneo, se
desperezo, y por fin se sentó ya decidido a salir.
Pero poco nos
iba a durar aquel embelesamiento.
Espere a que se
aseara, y luego entramos a la confitería.
Ni bien nos
sentamos, el mozo nos tomo las ordenes, y nos ofreció los diarios, lo que
agradecimos.
Aun estábamos
tomados de la mano, cuando el mozo dejo los diarios, y pude leer de soslayo, un
titular que me congelo...
“Explota una caldera en un
neuropsiquiatrico
El fuego consumió la mayoría de los
pabellones
Hay decenas de muertos y
desaparecidos.....”
Traté en un
primer momento de que no lo leyese, o de leerlo yo primero, como para evitarle
el golpe, pero fué imposible. Ni bien vio mi semblante, me soltó las manos y
tomó rápido el diario para ver que había pasado.
Luego nos
miramos, sin poder creer lo que acabábamos de leer...
No lo puedo
creer... – Alcance a decir, mientras veía como iba cambiando el rostro de
Edgardo, y como las lagrimas le explotaban en unos ojos llenos de odio y de
incomprensión.
Yo tampoco lo
puedo creer... – Dijo con el rostro demacrado por la rabia...
Sobretodo,
porque no tenemos caldera. –
¿ Como...? –
Alcancé a preguntar
Si, como lo
escuchas, la caldera que hay en la colonia, no solo hace años que no se
enciende, sino que esta inutilizada, y hasta en alguna parte, desmantelada... –
Las palabras de Edgardo quedaron como suspendidas en el aire...
Juan... –
Alcancé a decir.
Si... Juan, y
vaya a saber cuantos más. –
La nota iba
acompañada de una o dos fotos, y la magnitud de lo que mostraban, era
espeluznante.
En la bajada de
la nota, se decía, que al parecer se estaba buscando el cadáver del director, entonces
comprendimos que no había sido un accidente...
Te digo que no
puede ser Nora . Dijo mientras corríamos los diarios para permitir que el mozo
deje el pedido.
Edgardo le pagó
en el momento, y tomamos rápido nuestros alimentos saliendo hacia el auto.
Edgardo seguía
tratando de convencerme, de que no podía ser un accidente.
- Te digo que no
fue un accidente. El calefón que tenemos, tiene más años que la escarapela.
Gracias que calienta algo, y esta en el pabellón de mi oficina, que es el menos
dañado, como me lo explicas...? Esto
fué obra de ellos... –
Entonces Pete
estaba en lo cierto... – Argumenté
Si... Bah. No
sé, pero tengo que comunicarme con mi vieja... – Dijo desesperado
¡No..!! – Le repliqué.
No hagamos
locuras, recordá que habíamos quedado en no comunicarnos telefónicamente con
nadie. Aparte tu mamá sabía que viajabas... no? –
¡No..!! Porque
como pensábamos volver casi en el día, lo único que le dije, es que tal vez no
volvía a dormir, que cualquier cosa no se preocupara... –
De cualquier forma,
pensemos antes de hacer nada, por favor... – Le volví a pedir.
Si fuera algo
relacionado con vos, (digo lo del atentado), para que decir que
desapareciste...?
Tal vez Juan,
fué el que haya hecho alguna jugada, que fué detectada y que provocó el
ataque.... –
Edgardo no me
contestaba. Estaba con la mirada perdida en el parabrisas, y en su rostro,
podía adivinarse la desesperación.
No se Nora... – Dijo
por fín saliendo de su ostracismo.
Es evidente que
Pete, algo sabía... – Dijo mientras ponía en marcha el auto.
Si, pero hablo
de nosotros... ¿ Para que, la colonia...? – Pregunté.
Para el caso, si
es nosotros a quien buscan, podríamos inferir, que nuestros padres, están
corriendo el mismo riesgo... o no...? – Yo evité contestarle, para no sumar más
desazón a la que ya había.
Mirá Nora,
tenemos que ir si o si para Bs. As, y ver como nos comunicamos con Verónica.. –
Aprovechando los
documentos falsos, nos fuimos por el puente internacional, aunque de cualquier
manera, solo nos pidieron el registro, y del lado Argentino.
El camino se
hizo largo, por el silencio, y cada tanto, nos íbamos turnando como para
descansar, y no parar.
Cuando llegamos
a Bs. As. Ya estaba oscuro.
La colonia nos
quedaba de paso, y no hubo forma de que Edgardo desistiera de pasar y ver.
De cualquier
forma, la magnitud de lo acaecido, no nos permitió ver mucho.
La colonia había
sido evacuada en su totalidad, y una guardia policial desde la puerta, se
encargaba de que no ingresen curiosos.
Fui yo,
finalmente, quien le pedí que bajemos.
Recordé los
documentos falsos y le pedí a Edgardo que tome la cámara y se ponga un par de
anteojos negros.
Que aunque al
oscuro, servían como para ningún paciente que anduviese merodeando, lo
reconociese.
Así fué como
enseguida pudimos franquear la valla....
Buenas Noches
Agente... – Lo encaré con decisión.
Somos
periodistas Uruguayos, y estamos cubriendo la remoción de escombros... –
Agregué mientras le hacia seña a Edgardo como que tomara unas fotos.
Pasen... – Dijo.
Pero no se
acerquen demasiado todavía están trabajando las maquinas... –
Pasamos resuelto
a revisar cuanto podíamos, mientras tras los oscuros lentes de Edgardo, se
podía adivinar la angustia que lo embargaba.
Los pabellones
estaban literalmente destruidos, y los que no, estaban estropeados por el
fuego, por el agua, o habían sido derribado preventivamente.
Dos palas
mecánicas chicas, cargaban escombro en los camiones, y las ambulancias se estacionaban
por todas partes, a la espera de algún sobreviviente.
Todo estaba
alumbrado por unos grandes reflectores alógenos, pero todo era burocracia, ya
que no había ni un Juez, ni nadie tomando muestras, como para ver, que era lo
que había pasado.
En nuestro
andar, tratábamos de ver sobre el sector donde estaba Juan, pero era imposible
casi de reconocer nada. Todo era un solo retorcer de hierros y mamposterías.
Hacia el otro
pabellón, si bien podía verse que había sido grave, todavía quedaba algo en pie.
Más tarde me diría Edgardo, “Es que
nadie se pregunto como hizo el fuego para cruzar tremendo espacio, y afectar al
otro pabellón...?”
El ambiente era
desastroso. Aquí y allá elásticos calcinados, y colchones a medio quemar o
empapados por el agua, se amontonaban sobre uno de los costados.
Edgardo
disparaba el Flash continuamente, suponiendo que Juan estuviese vivo, y
estuviera vigilando, pero era imposible.
A la salida, sin
más que quedarnos a hacer, le preguntamos al agente de consigna, si es que ya
se habían dado listas de muertos y heridos, pero lo que nos contesto, sirvió de
broche para nuestra indignación...
No se... Eso
tiene que pedirlo en la seccional o mañana en el juzgado. Pero creo que no se
pudo identificar a nadie... como esto era
un manicomio....alguno de los que se salvaron se lo llevaron a otros
lados, y algunos fueron a los hospitales, y algunos se deben de haber escapado,
igual... no creo que los reclame nadie... –
Saludamos, y nos
fuimos con un nudo en el estomago. Edgardo no decía nada... se tiró en el
asiento, y apenas esbozó un lacónico...
Arranca por
favor... –
Intente tomarle
la mano, pero preferí arrancar. Estaba como duro, y las lágrimas le brotaban
por debajo de los anteojos que aún no se había quitado.
Ni bien me puse
en marcha, tiró la cámara hacia atrás, y se largó a llorar en forma
descontrolada....
Era la primera
ves que lo escuchaba putear...
¡Hijos de
puta...! Hijos de puta.... – Repetía
sin consuelo.
Así seguí un
rato por la autopista, sin interrumpir su crisis, hasta que lo ví un poco más
calmado, como para decirle...
Querés que
pare...? –
No. – Dijo
respirando profundamente
Ya esta...
Quiero pasar por casa... – Me pidió...aun sollozando.
Sabes que no
podemos, Edgardo!! –
Mira Nora, ya no
se, que es lo que podemos y que lo que no. ¿ Que voy a esperar...? Que
también destruyan mi casa con mi mamá adentro..? No, la tengo que poner a resguardo.... y vos tendrías que
hacer lo mismo.... –
Estaba como loco
y no podía entender nada, así que seguí sin decirle nada... en un momento
determinado dijo...
Ya se....
paremos en un teléfono por favor... –
Llegué entonces
hasta la primera salida, y divisé justo un locutorio.
Edgardo me dijo
que estacionemos, y que de paso aprovechemos para comer algo, ya que al lado de
las cabinas, había una pizzería.
Había
habido un cambio tan repentino en
Edgardo, que no lo entendí bien.
De cualquier
forma, mientras el fué a hablar, aproveche para hacerle el pedido al mozo.
Luego de unos
minutos volvió, y se lo veía más relajado...
¿ Y... paso el
odio..? – Me animé a decirle.
Si... Pero no
odio... Es mas bien, bronca.
Impotencia, ante tanta deshumanización, ante tanta desidia. Ver de pronto, que uno
cumple una labor, que en realidad no le interesa a nadie.
Es como te había
dicho un día, a nadie le interesan mucho un puñado de locos, que ni siquiera
votan. Y de alguna forma, la barbaridad que dijo ese vigilante, en el fondo,
conlleva algún viso de realidad. Seguramente para muchos, hasta se les haya
terminado un problema, y otros ni se acordaran que tienen a alguien aquí.
Bueno, veo que
estas mas calmado... ¿ ahora decime, que hacemos con tu mamá...? –
Con mi mamá, y
obviamente con tus padres...! –
No te
entiendo... –
Es fácil
Nora.
Si es que están tras nosotros, y nosotros no aparecemos. ¿ Con que te parece
que nos van a atraer...?
Ya nos demostraron que tienen aparato, más que suficiente como para
hacer inteligencia, y dar con los domicilios de quien quieran, no te parece..?
Aunque no
quisiera verlo, Edgardo tenia razón.
Esto no
solamente no era un juego, sino que tampoco había reglas...
¿ Entonces que
decís que hagamos...? – Le pregunte totalmente entregada.
Y, en principio,
contarle la verdad a nuestros viejos, y ponerlos a resguardo. –
Esta bien, la
verdad se la contamos. Pero, adonde los llevamos. Que vamos a buscar, ¿ otro
familiar a quien comprometer...? Le pregunte sin ver solución.
No, mirá. Yo
había pensado en lo siguiente...
¿ Viste que me
fui a hablar por teléfono...? – Yo solo asentía con la cabeza, mientras el me
seguía explicando la idea.
Bueno, yo hablé
con un amigo. Nos criamos juntos hasta que cada uno eligió carreras diferentes,
yo... bueno ya sabes, Psicología, y el medicina. –
Si... y...? –
Dije sin entender mucho, ya que no veía aparecer la idea.
Edy,(que es como
se llama mi amigo, Eduardo Schapiro) ya viene para acá. Es un tipo de lucha. Siempre
permaneció fiel a su militancia, desde su profesión, y tiene un dispensario en
una villa de San Martín. No le quise adelantar mucho por teléfono, pero nos va
a dar una mano... –
¿ Vos estas
diciendo que querés que lleve a mis viejos a una villa...? –
¿¡A tus
viejos...!!?? – Me replicó mirándome de forma muy dura...
No, no solo a
tus viejos, sino que yo voy a llevar a mi madre... y bueno, discúlpame, pero no
sabía que eras tan prejuiciosa... ¿ O sos de las que
prefiere no enterarse que hay olor, pasando lejos del pozo..? –
No!!... o si, no
se. Pero aparte, en todo caso, no es cuestión de lo que yo piense o no, o de
que yo lo entienda o no.
Mi caso no es como el de Verónica. Yo hace mucho tiempo que me
independice, y ahora no voy a llegar a disponer de ellos, porque yo opine que
es conveniente...
Me guste o no, o
te guste o no, yo primero tengo que consultarles, y en todo caso, lo que yo
tengo de prejuiciosa, vos lo tenes de autoritario, ya que dispones de tu mamá,
como dispones de un bolso... –
Me ofendés... –
Vos también me
ofendés a mi con lo de prejuiciosa, y sin embargo no digo nada. Seguramente los
dos tenemos nuestro lado jodido, pero no creo que este sea el lugar ni el momento para hablarlo... no...??
-
Disculpame, se
me junto todo... –
Bueno, pero a mi
también se me junta todo, ya que los dos estamos juntos en esto, así que
intentemos hablar, pero también escuchar... –
Si bien los dos
estábamos tensos, tratemos de contener la situación.
La comida siguió
con algún que otro tema, aunque sin poder abstraernos de lo que nos pasaba.
Edgardo me
comentó alguna que otra cosa de Edy, De cuando cantaban juntos, de los años de
estudiantina politizada y café de barrio, y de cómo tocaba el clarinete .... Yo
escuchaba paciente, y a la vez mechaba
algunas cosas que también recordé en relación a ellas.
Creo que los
dos, a priori, nos permitimos divagar un poco por los recuerdos, y que eso nos
sirvió para descomprimir un poco el nivel de ansiedad y tensión en que
estábamos.
Íbamos por el café cundo llego Edy.
Era casi como me
lo imagine, aunque tal ves un poco más alto. Morocho, de pelo largo, y una barba frondosa y desaliñada, pero una
sonrisa amplia y un andar resuelto.
Edgardo... ¿ Que
haces negro, como te va...? –
Bien... Te
Presento a Nora... mi compañera... –
No se si lo noto
o no, pero lo mire dichosa y llena; orgullosa y satisfecha.
“Mi compañera”,
había dicho... y sonaba enorme...
Después casi no
escuche... tal vez por remanida, aquella historia que ya sabía con puntos y comas.
Ahora solo lo
quería mirar. Mirar sin que lo sepa. Saborearlo a escondidas, y en forma
egoísta.
Edgardo
explicaba y acentuaba cada parte del relato con un gesto diferente, se movía, y
sus ademanes se llenaban de pasión.
Edy por su parte
miraba interesado, en silencio, y con un gesto grave; asintiendo o negando con
su cabeza, según la parte del relato lo mereciere.
Yo seguía
ensimismada, mirando la escena de ambos, sin escuchar prácticamente la
conversación .Viendo simplemente a
aquel hombre, a aquel hombre que me gustaba, descargando el poder de su pasión
en cada palabra.
Pronto llegaron
a un acuerdo, y así me lo hicieron saber...
Mirá Nora, yo ya
te explique algo... Edy tiene un dispensario en la villa de San Martín, y nos
puede conseguir una casa “cómoda y limpia”... –
Sabía que el
acentuado de esas palabras eran por mi, y lo miré como para que la cortara,
entonces siguió...
Aparte, sabiendo
que somos gente amiga de él, todos nos van a respetar, y bueno... podemos ir viendo
que hacemos desde la tranquilidad... – Yo, a pesar de todo, todavía no quería creer lo que estaba escuchando,
pero tampoco tenía mucho para elegir...
Te puedo
asegurar... – Me dijo Edy.
Que dentro de la
villa no los saca nadie. Y que si fuera necesario, los van a cuidar con muchos
más esmeros que cualquiera. No en vano me deben un montón de favores... –
Lo miré
resignada. Si lo que Pete había dicho era cierto, tampoco teníamos tanto tiempo
como para buscar otro tipo de salida, así que accedí al menos, a planteárselo a
mis viejos, lo que pasara después... lo veríamos.
Primero nos
llevo a la Villa, entramos y nos mostró el lugar. Era una edificación que
estaba pegada al dispensario. En algún momento se había proyectado como un
pequeño centro cultural, pero no se había podido llegar a cerrar el proyecto.
Edy la usaba
para casos extremos, una emergencia, alguna chica golpeada por su compañero con
la necesidad de casa, alguna madre soltera que había quedado en la calle,
etc...
En realidad, si
bien no era lo optimo, tenía que aceptar que era limpio, grande, y seguro, como
me lo había dicho Edy.
Aparte, Edgardo
tenía razón, esto se ponía cada vez peor, y aparte tendríamos que irnos para
ver que pasaba con Verónica y los padres de Juan, y necesitábamos saber que
nuestros padres estuviesen en un lugar seguro.
Había que ver
también, como habían tomado lo de la colonia, así que lo primero, era ir a
buscar a los viejos.
Edgardo se iba a
ir en el coche de Edy a buscar a su mamá,
y Edy a su vez me iba a acompañar a mi, para poder entrar y salir de la
villa, (al menos hasta acostumbrarme).
El viaje fué
ameno. Edy era un tipo bárbaro y se notaba que
lo apreciaba mucho a Edgardo.
Aquí y allá,
ponía pinceladas de recuerdos que los unían, o rememoraba alguna pequeña anécdota.
Pronto estuvimos
en casa de mis padres.
Miré hacia los
alrededores antes de estacionar,(desgraciadamente ya se me había hecho
costumbre) a ver si veía algo extraño y como todo parecía estar bien, paré el
auto y bajé.
Edy me esperaría
en el auto, y mientras tanto, aproveché los metros que me separaban hasta la
puerta, en determinar como iba a explicarles esto a mis viejos.
Mis viejos eran
medios tradicionales... Buenazos...
crédulos si se quiere.
Ni siquiera
habían terminado de aceptar, el que me hubiese
ido a vivir sola. Así que no sabía como podían tomar esto... pero en fín...
tampoco tenía tiempo para andar dando vueltas... Se lo tenía que decir, y
listo.
Mamá respondió
enseguida al timbre.
Vaaa!! – Sonó la
vos sobresaltada, desde el otro lado de la puerta.
¿¡Quien es...!!?
– Pregunto aun sin abrir.
Yo mamá... – Le
conteste lo más bajo posible...
Abrió
sobresaltada, y no era para menos, eran como las dos de la mañana, y hacía un
montón de días que no tenía noticias mías...
Nora... donde
estabas... ¿ que pasó...? – pregunto sofocada.
¿ Que pasó con
qué, mamá...? – Pregunté
Estuvieron
llamando de la editorial, al parecer Verónica tuvo un accidente, y querían saber si estaba con vos.... ¿Te imaginas
como nos pusimos...? Podías haber llamado por lo menos... – Estaba como sacada
¿ Que te parece
si primero paso, mamá...? –
Si bueno...
perdóname... pero que pasó...? – Me volvió a preguntar ya detrás de la puerta.
No se mamá, ni
se lo que pasó, ni estuve en Bs. As, lo que quiero saber ¿ es que le pasó a Verónica
y quien fué el que llamó...? – Le pregunte mientras intentaba calmarla.
Quien llamó no
se, porque fueron dos o tres veces. Preguntaban por vos, y me dijeron que era
de la redacción. Querían saber donde estabas... yo les dije que no sabía.... –
Siguió contándome en forma consternada mientras yo la interrumpí
Esta bien mamá,
querían saber donde estaba. ¿ Pero no dijo quien era...?? –
No!! Ya te dije
que no. Dijeron solamente que eran de la redacción y que Verónica había tenido
un accidente, y que querían saber donde estabas vos... para saber si estabas o
no con ella, o algo así... –
Mira mamá, si
hubiese estado con ella y hubiera tenido un accidente, ya se hubieran enterado.
Atende bien mamá, necesito que me digas que te dijeron, que tipo de accidente...
–
No se Nora... no
nos dijeron... pero calcula como nos pusimos... – la voz de
mamá sonaba como
un trueno, e hizo que se despierte papá...
¿ Ah...
apareciste..? – Dijo como reproche y fastidiado
¿ No podías llamar por teléfono , como para que uno se quede
tranquilo y sepa que estas bien...? –
No papá... no
podía... –
Era la primera
ves que le contestaba a mi papá de aquella forma, pero sirvió para hacer la
introducción a lo que necesitaba...
Y no podía,
porque quería evitar a exponerlos a mas
problemas... –
¿ Pero porqué,
que pasa...? – pregunto asustada mamá.
Por favor,
escuchen bien.... – Y comencé a contarles todo lo que sucedía...
Ni fué fácil, ni
fue placentero; pero no podía ni se merecían más, que la realidad de las cosas.
De cualquier
forma, siempre tuve suerte, y siempre lograron sorprenderme. Y a pesar de que
el tema no fuese fácil, y de que a simple vista se notaba que no terminaban de
entender bien lo sucedido, dejaban en
mí su decisión.
¿ Vos que crees
que conviene que hagamos los tres...? – Me pregunto papá mirándola a mamá.
Yo creo que lo
mejor, es que nos vayamos por un tiempo... – Les dije tomándole las manos a los
dos.
Bien... – Dijo
mientras le hacia una seña a mamá, como para que prepare las cosas.
Así fué, como
casi en silencio, armamos los bolsos y salimos los tres.... también en
silencio.
Las
presentaciones fueron cortas, Edy se limitó a saludar, y a guardar cauteloso
silencio..
En el camino,
intenté que mamá, que iba sentada a mi lado, me contara algún detalle más del
asunto de las llamadas, pero en realidad, no había mucho más que contar,
evidentemente sabían como hacían las cosas.
Entramos a la
villa callados, y cuando bajamos del auto, tomé a mamá del brazo, la apreté
contra mí, y por fín pude sacarle una media sonrisa...
Ellos no tenían
la culpa....... Pero yo tampoco.
Edgardo tardó un
poco más en regresar, y regreso solo.
Al parecer la
madre, prefería quedarse en la casa , más allá de las consecuencias o no que
hubiera.
Si bien no se lo
veía como destruido, (como tal vez estaría yo en su lugar) había aceptado con dolor, pero con calma, la
decisión de su madre.
Las
presentaciones se siguieron sucediendo, y no por cortas, fueron menos
sorpresivas, ya que en un acto de justicia, quise de alguna forma, devolverle,
todo lo que me había hecho sentir... y dije...
Mamá, papá... el
es Edgardo... mi compañero... –
El apenas giro
la cabeza, y de reojo y con una sonrisa, avaló mi presentación.
A mamá se le
llenaron los ojos de lagrimas, y papá, le estrecho la mano en un solemne....
Mucho gusto. –
Tal vez no era
el mejor momento, o el lugar mas indicado, pero el aire se cargo de suspiros, y
en su mirada, comprendí que estábamos encarando una alianza.
Ahora el mundo
giraba a una velocidad diferente a la nuestra, y nuestras miradas, como en un
túnel, llevaban y traían un montón de preguntas y respuestas. Uno dentro del
otro, incendiándonos en silencio con el instinto egoísta de los destinados, en
un embeleso atemporal y loco....
La vos de Edy
nos volvió al llano...
_ Bueno...
vamos... cuando regresen van a tener tiempo de zalamerías... –
Tenía razón.
Habíamos quedado en viajar cuanto antes a San Clemente, para ubicar a Verónica
y a los padres de Juan, y no podíamos perder tiempo.
Si bien Edgardo
estaba preocupado por la mamá, lo había tomado como de hecho era, una decisión,
en la que no podía ni debía meterse.
Aún así se lo
veía angustiado. Aparentaba ser un progre y haber tomado esto con naturalidad,
pero yo sabía que estaba afligido.
Edgardo era el
que iba manejando, y hacía ya un largo trecho que veníamos en silencio, hasta
que en un momento, giro por un segundo la cabeza, me miró y me dijo....
Gracias, por lo
compañero.... – Y por supuesto, mi respuesta no se hizo esperar...
Gracias por lo
de compañera... –
Los dos nos
miramos, y el quito su mano derecha del volante para llevarme contra él.
Entonces me
acurruque contra su pecho, mientras su mano, en mi hombro... parecía abarcarme
toda.
Cuando me
desperté, estaba acomodada sobre su pierna, y su mano me rascaba tiernamente la
cabeza... mientras me decía...
Vamos fiaca...
¿o voy a manejar yo solo...? –
Ya había
amanecido (o estaba en eso) y no faltaba mucho para llegar, pero aun no me daba
cuenta. Un poco porque aún estaba aturdida por el sueño, y otro porque no me
quería despertar.
Así, que por un
pequeño trecho aún, me desperecé sobre él, le besé el cuello levantando un
tanto mi cuerpo, y le mordí las costillas por sobre su remera.
El intento un
poco de cosquillas, pero enseguida, al ver que mis mordiscos no cedían
Me dijo... en un
acto de responsabilidad.
-¡ Bueno... que
estamos en una ruta... –
Pero yo no hacia
caso.
Me sentía
desbocada, y desfachatada.
Como con la
necesidad de no bajar de ese limbo. De vivir ese instante, con un profundo
apasionamiento; es decir que tuvo que soportar aún por unos kilómetros,
mi sonrisa
picara, y mi carga de doble sentido...
Y bueno...
Paremos... – Le dije, sin dejar de mirarlo, y mientras me mordía maliciosamente
la punta de los dedos, como provocándolo...
Entonces
estacionó en la banquina... apagó el motor, tomó mi cara entre sus manos, y me
beso en la boca, para luego decirme mientras me miraba a los ojos...
Te amo...
¡Dale... manejá... – Entonces, muerto de risa abrió la puerta para
pasarse a mi
asiento... Al menos nos quedaba un espacio para las bromas aún... y no era
poco.
Me senté
entonces al volante, mientras el daba la vuelta, acomodé el espejo retrovisor,
y proseguimos viaje.
Enseguida se
durmió. Se notaba que estaba cansado.
Como faltaba muy
poco para llegar, rápidamente estábamos en la entrada de la ciudad.
Busqué un hotel,
y lo desperté.
Era muy temprano
aún para encontrarnos, ya que habíamos quedado, que ante cualquier necesidad,
nos encontraríamos a las 14.Hs... en 1 y la costa, en “El tiburón”.
Ni bien entramos
a la habitación, Edgardo se tiró a la cama y se quedó dormido.
Yo aproveché
para darme una ducha, y pedí a conserjería que nos despierten a las 13.00 Hs.
Yo también
estaba rendida, pero él se había llevado la peor parte...
Así fué que
descansamos unas horas, hasta que el sonido del teléfono nos despertó.
En realidad, ”me
despertó”, porque Edgardo ya se estaba bañando.
Mientras nos
terminamos de preparar, ya se habían hecho las dos menos cuarto de la tarde, y
como estábamos a unas cuatro cuadras, decidimos ir caminando.
Así vimos pasar
en el lugar indicado (en realidad estábamos en frente ) las dos, y las dos y
media y luego las tres... sin ninguna señal de ellos.
No contento con
ello, y después de deambular toda la tarde, para ver si aunque sea los veíamos
por ahí, volvimos a repetir la guardia al otro día, también sin novedad.
Algo no andaba
bien... y no teníamos como averiguar nada.
Parecía sonarme
la vos de mamá, cuando me contaba de que la habían llamado avisándole de que
Verónica había tenido un accidente...
Teníamos que
averiguar algo de alguna forma... tal vez en las inmobiliarias, o en algún
hotel, ( al fin y al cabo tenían que haber parado en alguno).
Haciendo un
esfuerzo, me pude acordar del nombre de la tía de Vero, e intentamos buscarla
por la guía de teléfonos...
Al final dimos con
ella, y la llamé para avisarle que iba para la casa..
Ahh... Vos sos
Norita... – Dijo, mientras recordaba que habíamos venido con Vero, pero yo ni
me acordaba, o tenia un muy vago recuerdo...
Sabes que Vero,
vino hace unos días, si... Me dieron una alegría bárbara... me dejo inclusive
la dirección, y me dijo que iba a volver, pero todavía no vino. Bah... ni vino,
ni hablo... –
Bueno
Bettina... igual le agradezco y ni bien
la vea, le voy a recordar que pase eh... – le dije tratando de dar la menor
cantidad de explicaciones...
Bueno querida...
y realmente es un gusto volverte a ver eh...Estas hermosa.... –
La saludé con un
beso y nos fuimos hacia la dirección que nos había dado.
Tenía una
especie de nudo en el estomago, pero evitaba hacer ningún comentario..
Era
relativamente cerca, tal vez unas veinte o treinta cuadras desde ahí.( Bueno,
en realidad, en San Clemente, todo parece estar cerca...)
En cinco minutos
estábamos en la casa.
Una linda
casa,(al menos de afuera). Tenía una pequeña galería de entrada, y algo antes,
un jardín con algunos rosales a medio secar...
Daba el aspecto
de abandonada, y no nos equivocábamos demasiado.
Tras golpear y
no ser atendidos... comenzamos a ver como podíamos entrar...
Nos ayudaba que
el barrio, estuviera como vacío, con esa particularidad que tienen ciertos
lugares de las zonas balnearias, donde luego de terminada la temporada, parece
que tomaran ese aspecto como de “pueblo Fantasma”, cruzado a penas, por algún
perro olvidado, o algún casero de la zona.
Dimos la vuelta
alrededor de la casa, buscando alguna entrada trasera, y andábamos bien
encaminados....
Al tocar el
picaporte, vimos que la puerta cedía, y entramos cautelosamente.
Ni bien
estuvimos adentro y vimos como se encontraba todo, supimos que las noticias no
eran buenas...
Restos de comida
sobre platos de una mesa servida, nos dió la idea de una salida inesperada.
Luego el
desorden y las cosas tiradas como sillas, y hasta una lámpara de pie rota en un
costado, nos confirmaba que tal vez no solo había sido inesperada la salida;
sino acaso.... no deseada.
Inútilmente
buscamos algún tipo de indicio, solo algunos efectos como una falda, y algún
par de zapatos que conocía, me dieron la seguridad de que habían estado ahí.
La cabeza
parecía que iba a estallarme, y un nudo en la garganta no me dejaba respirar
con tranquilidad.
Tal vez, como
nunca en ese momento, tomé conciencia de la calaña de gente que se escondía
detrás de todo esto... y comenzaba a sentir, que esta era una pesadilla de la
que ya no saldría...
Quizás Juan al
final, había hecho lo correcto,
esconderse... sobrevivir..
A lo mejor,
nunca creí, que nos podría pasar nada, y vivía esto como quien en una película,
va descubriendo tramos, y se angustia, o se asusta o se preocupa, pero desde la
tranquilidad de la butaca.
Tal vez, ese
sentir de que siempre es a los otros a los que les pasa las cosa, no me había
dejado ver, lo que ahora, la cruda realidad, me echaba en la cara.
De pronto me
encontraba ahí, parada en el medio del desorden, y mirando las cosas que
quedaban de una amiga, que tal vez nunca volvería a ver.... y no lograba
entender como es que había sucedido...
como y porque, llegamos a esto..?
Estaba llena de
culpas.
Para que la
había metido en esto...
La angustia me
fué ganando, y explote a llorar mientras pateaba lo que encontraba y tiraba al suelo las cosas que había en la
mesa...
Edgardo me dejo
que estallara en crisis, que tirara cajones y revoleara cosas, y despacio
comenzó a contenerme...
Ya esta Nora....
– Me decía mientras me sostenía fuertemente contra él...
Vamos Nora....
tenemos que irnos... – Había repetido una y otra vez... Pero no escuchaba... no
quería escuchar, me quería quedar ahí, sentía que quería cambiar el lugar por
ella...
Vamos
Nora!! Tenemos que salir de aquí cuanto
antes... –
Nos fuimos
rápido, a pesar de que aún por unos minutos, intente en mi desesperación,
buscar alguna pista... pero fué imposible, habían limpiado todo...
Pronto estábamos
en la ruta de regreso a Bs. As., y aunque se lo había pedido, Edgardo no
permitió que manejase.
Descansa, trata
de relajarte... – Me dijo mientras con su mano me acariciaba la
Pierna.
Pero me era
imposible, aunque no quisiese me venían los recuerdos de las cosas vividas con
mi amiga del alma, y me negaba a pensarla siquiera muerta...
Después de unas
horas, volví a intentar que me deje manejar...
Como ya estaba
mejor me lo permitió...
Me hacía bien
manejar... Al menos ponía atención en otra cosa que no fuera el recordar cosas
con mi amiga y destruirme...
Ni bien
lleguemos a Bs. As. Voy a pasar por la editorial.... – Le comenté a
Edgardo, sin
darme cuenta de que ya estaba dormido.
Me di vuelta un
par de veces más, a lo largo de la ruta, pero dormía...
Me gustaba el
poder verlo a mi costado, me hacía sentir segura.
Hicimos bastante
rápido, ya que paramos únicamente para cargar nafta.
Cuando entre a
la capital, hacía rato que ya había amanecido.
Edgardo se
desperezo un poco, mientras yo enderecé instintivamente, hacia el centro...
¿ Adonde
vamos..? – Me pregunto aún despertándose...
A la
editorial... – Le dije, y enseguida agregué...
Te lo comenté en
la ruta, pero me parece que estabas dormido... –
¿ No te parece
peligroso...? – Me dijo no muy convencido del tema, y siguió,
tratando de que
desistiera...
¿ Porque mejor
no llamas por teléfono...? –
No..! quiero ir,
necesito ir... –
Bueno. ¿ Querés
que te acompañe..? –
No, prefiero que
no. En todo caso estacionemos antes, y me acompañas hasta una cuadra antes, y
me esperas en un barcito que hay ahí. –
Hicimos así.
Estacionamos en una playa de las inmediaciones, caminamos, y nos metimos al
bar... Ahí lo dejé, y me dispuse a hacer la cuadra y media que me separaba de la redacción.
Cruzaba las
calles como sin prestar demasiada atención a las cosas, los pensamientos me
fluían mezclando sin orden dentro de mi cabeza, y no alcanzaba a poder concentrarme en ninguna idea fija.
Ni siquiera
sabía que iba a buscar a la editorial. O si. En realidad creo que quería buscar
una confirmación, algo que me dijese que lo que yo pensaba era mentira, que
todo lo que sentía que estaba pasando, era solo una mala jugada de mi mente, o
algo así...
En esas cosas
andaba cuando esquivé a un auto que casi me atropella, y subí a la otra vereda,
mientras el chofer seguía gritándome no se que cosas. Me di vuelta entonces sin
prestarle demasiada atención, y me tropecé con un vagabundo, que sentado en la
vereda, pedía limosna...
¡Nora!! – Me
dijo una vos sobresaltándome...
Era el
vagabundo, que sin levantar la vista siquiera, volvió a decirme...
Busca una moneda
en tu cartera para darme... soy Juan... –
Sentí entonces
que me bañaba en transpiración, pero al ver lo que me sucedía,
rápidamente volvió a la carga..
No me hables...
dame una moneda y no me hables... – Dijo en vos baja, mientras en vos alta
dejaba escuchar...
Gracias... que
tenga buen día muchacha... – Yo me tomé un tiempo para cerrar la cartera, y
aprovechó para decirme.. nuevamente en vos baja...
Seguí.!! No
entres a la editorial, y espérame en la placita Libertad.. –
Todo duro
segundos.... Lo que pude haber tardado en abrir y buscar una moneda en la
cartera, pero fué tan intenso, que mi corazón parecía quererse salir del pecho.
Hice lo que me
pidió, así que en vez de seguir, crucé la calle haciendo un ademán de haberme
olvidado algo, y retomé por la acera opuesta...
Entonces di vuelta
la manzana, y fui al barcito a contarle a Edgardo lo que había sucedido...
Edgardo no podía
creer que estuviese vivo y ambos, vibrábamos ansiosos de saber que es lo que
había pasado, así que como habíamos quedado pasamos por la placita, y a una
seña nuestra, Juan subió rápidamente al auto
Sigan...
sigan... – Dijo mientras se tiraba al piso en la parte de atrás.
Parecía estar
exaltado, barbudo y sucio. Desde el piso, nos pidió que nos fijáramos si
alguien nos seguía, y luego de unas cuadras, se incorporó y vimos que se había
sacado la barba, y una peluca que le había servido de disfraz.
También se había
sacado el andrajoso saco con el que lo habíamos visto, y guardó todo en un
bolson que llevaba con él.
¿ Pero... que
paso..?? – Pregunto Edgardo, pero Juan no contesto a su requisitoria, sino con
otra pregunta...
¿ Saben algo de
mis padres y Verónica..? –
El repentino
silencio que prosiguió a su pregunta, tuvo la elocuencia de una respuesta... y
así lo comprendimos, cuando sentimos el golpe del puño de Juan, estrellarse
contra el pasabrazos de la puerta trasera, y tratar, en un largo suspiro, de
querer contener el llanto...
Mirá... nosotros
recién venimos de San Clemente... – Comenzó a decir
Edgardo a modo
de adelanto...
Después de
varios días de búsqueda y espera, pudimos dar con la casa. Cuando llegamos, estaba vacía, y
había rastros sino de pelea, por lo menos, de que hallan tenido que salir de
improviso, o de que se los hallan llevado por la fuerza. Creemos que los pueden haber secuestrado, ya
que había platos con restos de comida servida, la casa estaba vacía, pero toda
revuelta, y había rastros como te dijimos antes, sino de pelea, pero de algún
suceso imprevisto. Luego de eso, no sabemos más nada... –
Juan mordía su
bronca y su angustia sin poder decir nada, pero Edgardo, también necesitaba
saber que había sucedido en la colonia, así que sin más preámbulos, volvió con
su pregunta inicial...
¿ Pero que fué
lo que paso acá..? –
Bueno... algo ya
se deben haber enterado seguramente, ya que los medios, cubrieron la
información enseguida... – Dijo Juan sarcásticamente
Lo que no
dijeron los medios, fue que hubo gente muerta a tiros, y no una explosión, sino varias... – Agrego indignado.
¿ Pero como
llegaron aquí.? – Le volvió a preguntar Edgardo.
Bueno,
precisamente por eso les pregunté si es
que sabían algo de mis viejos y de Vero y su mamá. Cuando los ví a ustedes,
supe que el único lado de donde podían haber sacado información, era por el
lado de ellos... y por lo que me dicen, desgraciadamente me lo confirman....
evidentemente los apretaron a ellos... – Dijo casi sin fuerzas
Entonces Pete
tenía razón... – Le dije a Edgardo, a tiempo que Juan me preguntaba...
¿ Quien es
Pete..¡? –
Mirá, es largo,
pero ya te vamos a poner al tanto...- Le dije mientras Edgardo me interrumpió
para preguntarle...
¿ Y vos.? ¿
Adonde estas parando ahora..? –
Mira, después de
lo de la colonia, decidí volver a casa de mis padres. Me las arreglé entrando por el baldío que hay al
lado, y puse unas chapas viejas, como si estuviera durmiendo ahí... –
Bueno... igual
ahora te venís con nosotros que va a ser mas seguro, así estamos todos juntos –
Le dijo Edgardo, mientras cruzaba el puente de la General Paz con rumbo a San
Martín, y de paso lo poníamos al tanto de todo...
Juan por su
parte, nos contó como habían sido las cosas, y que eran gente de ellos por la
forma en que entraron. Que el alcanzo justo a escapar, y que escondido, pudo
ver como detonaban y prendían fuego a todo...
Que había
alcanzado a sacar la nootbook y los Cd’s que importaban. Que en realidad,
información no había quedado nada, que precisamente, ante el hallazgo de no
haber encontrado nada... incendiaron todo...
El camino se iba
matizando con el cruce de información, y de alguna manera, mitigaba el dolor y
la incertidumbre ...
Cuando llegamos
a la villa Edy no estaba. Le presenté a mis padres y sin demora nos pusimos a
trabajar mientras Edgardo se iba a cambiar el coche hasta el taller que nos
habían dicho...
Ahora
disponíamos de dos equipos. El que nos había dado la resistencia, y el de
Juan que llevaba cuidadosamente guardado en aquel bolso.
Precisamente fué
él, el que a toda costa quería investigar quien era ese tal Pete, ya que nada
podíamos hacer por Vero la mamá y sus
padres... así que pusimos manos a la obra de inmediato...
Tal cual me
había dicho, y con las direcciones que nos habían dado, comenzamos a
triangular...
Las direcciones,
eran direcciones de salas de chateo. En la que acabábamos de entrar, había 15
personas.... ya había seguido todos los pasos, me había anotado en las salas
que tenia como ruta y había largado al chat una risa en cada una de las salas,
solo faltaba esperar unos minutos y en esta empezaría a buscarlo...
Pasado los cinco minutos que se me había pedido comencé
a tipear...
Buscadora le
avisa a Dundee que ha levado anclas...-
Esperamos
pacientemente hasta que vimos la respuesta...
-Xavier le dice
a buscadora que la marea será apropiada en unas horas, que mantenga la proa mar
adentro, y los motores calentando....-
Parecía estar
todo claro, deberíamos quedarnos en línea y esperar...
Así fue como me
quedé atenta a lo que pasaba en la sala, sin contestar ni hablar con nadie, tan
solo esperando el mensaje de Dundee, o alguno de la resistencia...
Juan me pidió
que sea yo quien me quede en la espera de la contestación, porque él quería
intentar accesar a betsabet, o algo por el estilo...
Así fueron
pasando las horas. Mamá nos servia café en silencio, mientras papá leía
pacientemente el diario. Fue precisamente un comentario de papá el que nos saco
del mutismo y la tensión de la espera...
Todo esta patas
para arriba, pero la cuestión, es que siempre hay alguno que se la lleva –
Había dicho en voz alta, como para que lo escuchen, o como para cortar
precisamente el silencio, ya que estábamos, cada cual pendiente de su pantalla.
A su ves, Juan, en un acto de generosidad y mirándome a mi de reojo, le había contestado algo como para hacer ver que
lo había escuchado...
¿ Porqué.? ¿ Que paso?? –
Y, estos... No
habrá plata, pero sin embargo sacan un nuevo cable de televisión que va a venir
por teléfono y que sé yo... –
Bueno, en
realidad no será por teléfono, sino que la señal vendrá por el mismo cable... –
Comento Juan como para seguirle el hilo...
Lo que sea. La
cuestión es que ya los recibe el gobernador, y hay toda una pompa a su
alrededor... Vaya a saber si también el no esta metido en el negocio con estos
gringos de BET S.A. – Dijo papá mientras Juan y yo girábamos sorprendidos por
lo mismo... y fué Juan el que luego de mirarme, y ver que también yo había
caído en la cuenta del nombre que acababa de decir, le pregunto...
¿ Como dijo.??
Betsa??? –
Si. A ver...
Baires Entertainment Televisión Sociedad Anónima.... Bet.S.A. – Juan se levantó
como si tuviera un resorte, mientras yo seguía de oído lo que sucedía, ya que
no quería descuidar el progreso de la pantalla. De pronto sentí el grito de
Juan...
BILL...!!! es Bill... este hijo de puta es Bill!!! –
Repetía Juan como sacado. Dejé entonces por un momento mi lugar, y me acerqué para compartir la noticia...
En la foto podía
verse al gobernador, y una serie de empresarios a su lado, y en la bajada
decía...
Anoche se
inauguro la planta de la nueva señal de cable BET S.A.
con la presencia
del señor Gobernador y el intendente de la Matanza.
Dicha empresa,
invirtió en este proyecto mas de 4 mill. De dólares, y dará trabajo a unas 2000 personas en sus
fases posteriores.
El nuevo sistema
de televisión, llegará a los hogares mediante la línea
telefónica, tal
cual una señal de Internet.
El nuevo
sistema, tendrá la posibilidad de menús interactivos y otros
adelantos, que
prometen revolucionar el concepto actual de televisión.
Cabe señalar,
que a diferencias de otros lanzamientos internacionales,
esta vez se ha
elegido a la Argentina para lanzar la primera señal, que
por supuesto, se
hará a nivel mundial...
Luego seguía con
algún antecedente de orden político, y bajo la foto podía leerse...
Aquí se puede ver al
Señor Gobernador Junto al Intendente de La Matanza, y el presidente de la
compañía Sr. Jonathan Wesley , en el momento en que cortan la cinta inaugurando
oficialmente la planta.
Esto es
mentira!!! .. – Grito Juan
Este no es
ningún Jonathan Wesley ni nada que ver.!!! Este es Bill... Bill Graves –
Repetía exaltado
Está claro... –
Agregó mientras su mirada quedaba suspendida en el aire.
Bet. S.A. o
betsabet, deben de ser lo mismo y el saber que Bill esta en Bs.As. confirma de
alguna forma, que fué su gente la que atento contra la colonia, y las que de
alguna manera son responsables de la desaparición de mis padres, Verónica, y su
mamá; y que aparte de nuestra búsqueda, están aquí para algo mucho más
importante. – Dijo mientras me miraba profundamente a los ojos. Yo volví a la pantalla, mientras Juan mascullo algunas cosas
más en vos alta, que no alcance a
escuchar con preescisión.
Me sentía mal.
Una cosa era saber de Bill y su existencia, y otra muy distinta era verlo ahí,
en una foto, sonriente como si fuese todo un señor...
Era como ver al
“ángel de la muerte”.
Su foto, ahí en
el diario, era la certeza de este
sistema de descontrol y corrupción
en que vivíamos...
Pronto apareció
un mensaje para mí..
Xavier le dice a la
buscadora, que ya es buena la marea.
Que Dundee la cruzara en
rumbo 6.5
Me fijé entonces
entre las direcciones que nos habían dado, y figuraba
6.5 = www.yuruga.com entonces entré nuevamente a la dirección y me dí a conocer...
Buscadora esta en marcha...
Pronto vino la
respuesta del mismísimo pete
Aloha buscadora...
Como han soplado los
vientos.??
Enseguida le
respondí...
Hemos tenido tormentas...
pero aun nos mantenemos a flote...
Tenemos un par de
tripulantes desaparecidos, y pensamos que tal
Vez podías tener alguna
respuesta...
Y contestó...
Estas navegando en
nuestro barco..??
Sí – Le contesté
suponiendo que me preguntaba si es que estaba chateando desde la nottbook que
nos habían dado ellos...
Otra ves volvió a contestarme...
Pues bien...
deslígate de todo, pon rumbo 8.2 y deja que tome el
Timón...
Nuevamente me
fijé en que era lo que debía hacer. Esta ves el paso era mas sencillo, sin
hacer nada, debía apretar F9, y así lo hice.
Espere unos
segundos y de pronto la máquina empezó a cerrar los programas, hasta que en el
negro de la pantalla exploto un SLEEP que se fué apagando hasta desaparecer.
Nos quedamos
esperando entonces que sucedería, mientras Juan me explicaba que la máquina
había entrado en un Stand-by, que seguramente sería el quien nos accese.
Así pasaron unos
minutos, ínterin en el que volvió Edgardo y Edy.
Todo eran
presentaciones y chocar de manos, y a pesar de que le habíamos adelantado lo de
Bill y Betsa, estábamos pendientes de la máquina, y no queríamos empezar
ninguna conversación, como para no dejarla pendiente si nos accesaban. Edgardo
por su parte nos explico que todo había salido bien, y que tenía nuevamente su
auto.
Juan le estaba
explicando con más detenimiento lo de la foto de Bill, cuando se escucho de mi
equipo el sonido de la sirena de un barco y sobre el negro de la pantalla se
fue abriendo un mensaje que decía....
Buscadora.....
estamos navegando..!!!
Todos se
pusieron rápidamente detrás de mí para ver que sucedía en la pantalla. No era
una pantalla de chat común, sino que solo los mensajes nuestros podían verse;
en letras grandes, cual si fuera un salva pantallas, pero un poco mas pequeño.
Todos mirábamos
ansiosos, mientras otro mensaje estallo en otro color, con un efecto que se
parecía al agua que se escurría entre las letras del mensaje que luego quedaba
en la pantalla como si fuera en bajorrelieve...
Estamos en aguas
tranquilas buscadora....
Puedes hablar
libremente...
Así fue como
comenzamos a dialogar...
Pete...
tenemos una compañera su madre, y los padres de un compañero desaparecidos en
San Clemente del Tuyu, sabes algo..??
Como son sus
nombres..??
Verónica y Graciana Torres y los padres de Juan que se apellidan Ferlé.
Tu me estas diciendo que Juan Ferlé se encuentra
ahí... contigo...?
Si... porque..?
¡Que se ponga a la máquina!!! –Tipeo entre signos de
admiración, lo que aparentaba ser a simple vista... imperativo. Juan se sentó
enseguida y enseguida tipeo...
Ya estoy aquí
Pete.... que sabes de mis padres.???
La respuesta nos
desconcertó a todos...
Quiero
que mires atentamente la pantalla, porque solo van a ser unos segundos....
Y ante nuestra
vista, comenzaron a aparecer en la pantalla una serie de números complejos que
no alcanzábamos a entender, salvo Juan, que estaba tan sorprendido que parecía
comerse la pantalla; y que sin esperar a que terminé tipeo...
¿ Como es que
sabes esto..?
Le pregunto,
mientras se daba vuelta para explicarnos que era una serie de algoritmos que le
había pasado su compañero antes de morir, y su respuesta no se hizo esperar...
Estas hablando con
Yahsir Mohli...”alias Pete” hermano del que fuera tu compañero en el M.K.P.I.....
Juan parecía
estar como desorientado.
Solo miraba la
pantalla mientras seguía en silencio el mensaje...
Sabíamos de la
posibilidad de que estés vivo, pero nunca pudimos dar contigo. Desgraciadamente, no son
buenas las noticias que debo darles sobre sus amigos y tus padres...-
Vimos como Juan
en ese momento, pegaba un puñetazo en la mesa y apretaba fuerte los dientes
mientras seguía leyendo...
Un infiltrado,
nos dijo taxativamente de que estaban fuera del juego... Yo tengo en mi poder,
un archivo, que mi hermano me encargó que se te diese, si en algún momento te
encontrábamos, ya que él, solo te había mandado una parte, en aquel CD-Rom que
te hiciera llegar por Mihail Schervic luego de la muerte de tu esposa... Al parecer es solo una parte del antivirus
en el que él se encontraba trabajando; aunque no esta terminado, pero te
reitero, me encargó que si algo le pasaba, y tú te mantenías a salvo, te lo
hiciese llegar.
Por lo pronto la buscadora te habrá contado de que formamos una
resistencia, que si bien no disponemos de tus conocimientos, al menos
mantenemos monitoreados todos los movimientos de estas bestias... – Todos
mirábamos con atención como la pantalla se iba llenando con mensajes que nos
dejaban atónitos, mientras que Juan, seguía preguntando...
¿ Y que otros
datos tienen de Betsabet...? –
Betsabet es solo
una parte; como la compañía, hay también una serie de cadenas de medios
internacionales, bancos y carteles de drogas, y por supuesto, sectas y movimientos
políticos que responden al directorio... No siempre las
funciones son las mismas, pero de alguna forma, todo apunta a lograr caos
centralizados a diferentes niveles, socialmente hablando, desde donde apuntan
al tejido mas vulnerable que tienen las sociedades globalizadas que son sus
clases medias, (en franca decadencia gracias en parte a su labor)
Culturalmente, con la inserción de diferentes tipos de religiones y sectas que
aquí y allá corroen las tradiciones y la fe de las familias (donde por supuesto
insertan la droga), económicamente, forzando a la adopción de recetas que se
ven mágicas , mediante el trabajo mediático en televisión, radio, diarios y
revistas que trabajando en el mismo proyecto caótico, logran mediante la
agitación subliminal el descrédito del lugar al que quieren derrocar... sin hablar ya de la parte mas
fundamentalista que bueno.... conoces desgraciadamente como obran... Es por eso que teníamos la esperanza de
encontrarte con vida....- Ninguno de
nosotros podíamos salir del shock que nos producía leer lo que estaba frente a
nuestros ojos... mientras Pete seguía
Eres como quien
dice.... “Nuestra Gran Esperanza”.....
te esperábamos, como quien espera a un guía.... - El mensaje en este punto se detuvo unos
segundos, Juan ni siquiera se dió vueltas.... se quedó mirando el mensaje sin
hacer nada, como estático. Todos tras el estábamos en silencio, esperando la
reacción que no llegaba, hasta que la vos de Edgardo nos sacó a todos de esa
rara hipnosis....
¡JUAANN!! ... No
pensas contestarle..?? - Juan sonrío,
aun sin darse vuelta, mientras con la cabeza hacia un gesto de afirmación, y
comenzó a tipear la respuesta.
¿ Y que se
supone que esperan de mi..? –
Mira. Mi hermano
no creyó en mas nadie que en ti cuando estaba en vida, y en su última
comunicación, junto con los archivos que me entregó, me dijo textualmente que
si alguien podía parar esto, ese eras tu.... Bien. Estamos listos para
seguirte, para pasarte todos los datos que disponemos y que se han ido
acumulando en estos años, y poner a tu disposición, una resistencia en red, que estará lista a trabajar contigo
cuando tu lo resuelvas, y que atacara los puntos que tu necesites... - Juan se tiró para atrás en la silla;
entrelazo sus manos tras la nuca, y mientras su mirada se perdía en algún lugar
del techo se escucho un largo suspiro, al que acompañaron algunas lagrimas,
luego hizo sonar sus dedos, y reacomodándose frente al teclado tipeo....
¡PUES
COMENCEMOS!!!! - Tipeó y se dio vuelta
para mirarnos.... tenía un extraño gesto en que se mezclaba alegría y tristeza,
y nos miraba sonriente mientras lloraba. Yo me acerqué y lo abracé, mientras
Edgardo le grito un...
Vamos Juan
todavía...!No se quede!!! – Juan me abrazó también (Ya que a esta altura, lejos
de consolarlo lloraba sin control) luego me separó, miro a todos, y nos dijo...
Quedence
tranquilos, que no se van a llevar a mas nadie..... - Y se dio vuelta para encarar el teclado
Una ultima gran
inhalación, le sirvió para recomponer su aspecto todo.
De golpe pareció
cambiar, y tras él dejo de aquel rostro desdibujado por el dolor, emergió todo
el aplomo y el coraje del que Juan era capaz
Pronto comenzó a
tomar decisiones con la firmeza de lo que era.... un líder!
Bien... –
Comenzó tipeando
Por lo pronto
“Pete”, nos vamos a poner en red con un equipo mío... – Dijo
Primero me vas a
bajar todos los archivos que te dio tu hermano a www.elcantor.com.bus/25&199
en donde vas a encontrar un programa para subirlos, de alguna manera, yo voy a
estar testeando desde aquí como suben, supongo que tendrás algún otro equipo
para que sigamos mientras tanto en línea... y de paso me vas adelantando algo
del virus y de Betsabet.... –
Esperamos unos
minutos, hasta rutear la nootbook de Juan y prepararla como Server, hasta que
vio como comenzaban a pasar los datos. Una ves comenzado esto, volvió a la
máquina, y se sucedieron una a una las noticias...
En realidad ...
– Le decía Pete.
El directorio se
reúne en Canadá. Pero tienen pequeñas centrales (no por eso menos dañinas) en
varios países.
Sabemos que el virus, va a ser lanzado dentro de muy poco, pero no
tenemos la fecha cierta, lo que si sabemos, es que lo llaman “El Detonador”.
También sabemos que esta en Bs. As.
Argentina, pero no tenemos tampoco el lugar... Tenemos, por si puede servirte, todas las direcciones
electrónicas de las centrales del grupo ( o casi todas) y lo mejor, es que no
hemos accesado ni intentado nada con ninguna de ellas como para no levantar
sospechas ... –
Aquí y allá se
siguieron cruzando información, hasta que decidieron dejar a los equipos en
modo de vigilia por cualquier necesidad.
Por ahora (decía
Juan) necesitaba saber que había en esos archivos...
Juan estuvo
trabajando horas, después de la comunicación con Pete.
Parecía
incansable. Obsesionado con su labor, parecía no escuchar nada de lo que lo
rodeaba, y solo de a ratos, se lo escuchaba golpear la mesa con un –Claro!! –
Estaba
oscureciendo ya, cuando Edgardo me pidió si lo acompañaba a ver a su madre...
Se lo veía
preocupado ( y no era para menos).
Yo accedí, y de
paso, aproveché para llorar durante el viaje, lo que no había podido llorar en
la Villa.
Cuando llegamos,
la madre estaba por cenar.
Nos atendió con
una gran sonrisa, y le pregunto mientras me tomaba de las manos...
Ella debe ser
Nora... verdad.?? –
Si mamá... –
Respondió mientras pasaba su mano por mi hombro.
Ella es Nora...
–
Bien... ¿
supongo que se quedaran a comer no ..?? –
Mirá. ¿ Que te
parece si mejor salimos a comer afuera..?? – Intento Edgardo
Nooo ... No
estoy cambiada y ... –
Vamos, que
cambiada ni ocho cuartos, acaso nosotros estamos vestidos de fiesta..??....
Aparte para que tanto cambiarse, ¿ para comer una pizza..? – Reintento Edgardo
Bueno,
ganaste... espera que me pongo algo rápido y salimos... Guarda eso en la heladera ... – Gritó la
mamá desde la otra habitación
Edgardo tomo entonces
un plato servido que se hallaba sobre la mesa, lo tapó con otro y lo guardó en
el refrigerador. Al rato salió Nelida, y salimos...
Era una persona
muy jovial, y a medida que fuimos ganando confianza, demostró un humor
envidiable...
Ante de los
postres, Edgardo volvió a intentar sin éxito, que dejara la casa...
Bueno mamá... ¿
vas a venir un tiempo con nosotros o no..?? –
No Edgardo. Ya
te dije que no, y quedate tranquilo, que no va a pasar nada.... – Le contesto
Nelida y agrego....
Porque no
hacemos una cosa. Ya que me querés cuidar, quédense a dormir... Bah, si no
tenés que llevarla a ningún lado, digo... –
Edgardo me tomo
la mano por debajo de la mesa y me sonrío como esperando alguna respuesta, y yo
a su vez, le hice un ademán con la cabeza como asintiendo, que entendió de
inmediato.
Bueno...
aceptado... pero con una condición.. – Dijo Edgardo
Nora duerme en
tu cuarto y yo en el.... – Pero Nelida no lo dejo terminar...
Hay... pero por
favor!!!! Ya hace bastantes años que dejé de lado los protocolos. ¿ No creerás
que me voy a asustar por verlos dormir en el mismo cuarto...? – Dictamino
Nelida, y los tres nos largamos a reír...
De alguna manera
aprovechamos el haber dicho en la villa que tal vez no volvíamos a dormir, o
que llegaríamos tarde.
El viaje de
regreso a casa de Nelida fué mucho más distendido, y veníamos todos haciendo
bromas, cuando en una esquina anterior a la casa, Edgardo hizo una maniobra
brusca y giro de pronto desviándose. Yo que venía hablando con Nelida me
sobresalté, sin entender lo que había pasado...
¿Que pasó..?? –
Le pregunté.
No se. Pasar no
paso nada, pero desde que tengo uso de razón, en la cuadra de mi casa y a esta
hora, nunca hay nadie estacionado, y no sé, pero me pareció ver estacionados a
dos coches iguales frente a casa, o por ahí al menos... y como dice Juan.... el
instinto es el instinto... –
Nos miramos con
las mandíbulas apretadas, y Edgardo siguió más despacio, dió un giro por la
transversal; cosa de poder mirar al cruzar la bocacalle, y evidentemente era
tal cual lo había creído ver.
Justo enfrente
de la casa, se habían estacionado dos autos oscuros, importados, y de la misma
marca... los dos con vidrios polarizados.
Edgardo volvió a
girar, esta vez en sentido contrario a la casa, e hizo dos o tres cuadras para
retomar por la misma calle y quedarse a unas dos cuadras, tratando de ver lo
que sucedía...
Estacionamos así
a dos cuadras atrás de ellos, con las luces apagadas, y esperamos unos minutos
a ver pasaba.
Durante unos
cuantos minutos no hubo ningún movimiento, hasta que de el primer auto, se vió
descender una robusta figura que se dirigió hasta el segundo de los autos, y le
dijo algo por la ventanilla, paso seguido, se encaminó directamente hacia la
casa de Nelida.
Si bien no
podíamos ver con exactitud, en parte por los árboles, en parte porque estábamos
lejos, Edgardo, que conocía muy bien su lugar me dijo....
¡Están en casa
Nora..!!! ¡Te digo que están golpeando en casa!!! – Me aseguró, mientras Nelida
parecía haberse puesto muy seria y guardaba silencio....
Los voy a
cruzar!!! – Dijo Edgardo de pronto.
Como que los vas
a cruzar, ¿ estas loco..?? – Le dije enseguida.
En realidad,
quiero decir que voy a pasar por delante de ellos, como cualquier hijo de
vecino, así al menos estoy seguro de que se trata. – Me repitió.
Y si llegan a
conocer el coche.... – Pregunte no muy convencida de la
maniobra que
quería hacer...
Mira Nora, en
realidad no creo que sepan que coche tengo, y por otro lado ¿que querés que haga...? ¿Voy me bajo y les
pregunto.... Perdón señores, por casualidad me están buscando a mi o a mi
mamá.??? – Dijo sarcásticamente.
Estábamos en
medio de esa discusión, cuando otro auto que circulaba en su dirección, ilumino
al sujeto que regresaba desde la casa al segundo auto.
Enorme, tipo
ropero y de cabellos rubios casi rapado..
No investiguemos
mas.... – Me dijo, y agregó...
Pudiste ver lo
mismo que vi yo...? – Me preguntó
Si... son
ellos... – Le respondí.
Edgardo puso
marcha atrás aún sin prender las luces, y nos fuimos por la transversal, en
busca de la villa.
Bueno mamá... al
parecer no podes elegir. – Le dijo Edgardo, mientras con una mueca de
resignación, apoyó su brazo en la ventanilla abierta....
Hicimos un
trecho en silencio y cuando volví la cabeza hacia el asiento trasero, note que
Nelida se había quedado dormida.
Se durmió... –
Le dije.
Si... ya me
había parecido... – Me respondió, para agregar enseguida...
Menos mal que se
nos ocurrió venir, carajo... –
Si. Venir y
salir... – Repuso
Que si no nos
enganchan a los tres... –
¿ Vos tenés el
papel de claves y teléfonos que te dio Dundee en Uruguay..?? – Me pregunto de
repente
¿ Sí.. Por..???
–
Ya te digo...
aguanta, y dámelo... –
Siguió manejando
unas cuadras hasta una estación de servicio, y mientras cargábamos combustible
le pregunto al playero por un locutorio que pudiese estar abierto.
Aparentemente,
por las señas que veía, (ya que yo no me había bajado) quedaba relativamente
cerca de unas 5 o 6 cuadras, y le explico como llegar hasta el.
Era una especie
de polirubro con locutorio, y podía leerse... FAX/Internet/MENSAJERIA....
Bueno...
vamos... – Me dijo.
¿ Vamos que.? ¿
Qué querés hacer.?? – Repuse sin entender bien lo que quería.
Mira, intento no
ir a la villa por ahora, hasta saber que todo esta bien, y ver si la
resistencia, tiene algún lugar en donde podamos pasar la noche, ya que tampoco
me parece ir a un hotel y poner los documentos exponiéndonos a que nos
encuentren... –
Lo escuchaba, y
aunque no sabía bien que hacer, no me pareció tan mala idea, así que entramos y
pedimos una maquina.
Utilice directamente
el rumbo 6.5 que era la dirección de Dundee, a quien sabía, encontraría de
inmediato...
Dundee.... Buscadora se
encuentra en una línea desconocida...
¿ Puedes decirme si
sirve....?
Abre la caja de susurros...
– Me dijo casi instantáneamente.
Y así podremos
hablar en privado... –
Espere todavía
unos minutos a que el nuevo mensaje apareciera...
Ya escanee la línea y
es segura, puedes hablar...
Si....
necesitamos pasar la noche... somos tres. Hay posibilidad de algún lugar
seguro..?? –
¿ Donde se
encuentran...? – Me pregunto enseguida.
Cerca de San
Martín.... – Tipee rápido
LEGUIZAMON 1500 V.Ballester “BARRACUDA” Pregunten por
Zulma. –
Me contesto.
Mensaje
recibido. Cruza este a Juan por
favor.....INTRUSOS EN CASA DE EDGARDO.... MAÑANA NOS VEMOS....LOS TRES ESTAMOS
BIEN...
Hubo unos cortos
saludos y salimos.
Nelida seguía
durmiendo, y todavía nos quedaba viajar un trecho.
En unos treinta
minutos, estábamos en el lugar que nos habían marcado.
El lugar, era
un POOL y BOWLING, con cinco o seis
máquinas que más que nada eran para juegos en red, Zulma era la encargada, y
una hacker de la resistencia. Ni bien nombramos a Dundee, nos pidió que
esperemos un rato por ahí, en alguna mesa, y nos mando unos cafés. Al rato
regreso con mejor predisposición.
Disculpen, pero
tenía que verificar quienes eran... – Nos dijo, y luego de extendernos la mano
a cada uno nos explico...
Yo estoy de
noche, porque el negocio esta abierto las 24 hs. A las ocho de la mañana entra
el otro turno, así que hasta esa hora, pueden usar dos piecitas que tengo aquí
arriba, si les sirve..?? –
Si más bien, y
desde ya muchas gracias.. – Dijo Edgardo
Bueno, vengan
que los acompaño... – Dijo en forma muy servicial, la tal Zulma
Cruzamos por
detrás de la barra, y subimos a una especie de entrepiso, en donde entre otras
cosas había un deposito y tal cual nos los había dicho, dos piecitas chiquitas
y un bañito al fondo de una especie de pasillo.
Se disculpo por
no poder ofrecernos ropa de cama, ya que no se usaba sino para cuando alguno de
los dueños debía quedarse, y aprovechaban un sofá que había en una de las
habitaciones tanto como para descansar un poco, pero en cambio, nos ofreció un
par de toallas, que tenía siempre a mano, para cambiar en los baños de abajo, y
unos manteles para fiestas, que nos sirvieron para el caso.
Nelida se
acomodo sin demasiadas preguntas, en la habitación del sofá, y nosotros hicimos
lo propio en la otra; sobre las camperas, en el piso.
Nos dijo que
podíamos dormir tranquilos, (en la medida que los ruidos de abajo nos lo
permitiera) y que ella misma nos vendría a despertar.
Ni bien bajo
Zulma, le golpeé la puerta a Nelida para ver si no necesitaba nada, y
aprovechamos para charlar un rato.
Después de un
rato volví con Edgardo, que ya se había quedado dormido.
Al principio me
costó entrar en sueño, ya que el ruido que venia del pool no me dejaba relajar,
pero luego me venció el cansancio y me derrumbé.
A las siete de
la mañana, tal cual nos había dicho, nos vino a despertar, y nos ofreció
desayunar en la cafetería, sin ningún preámbulo.
Era de alguna
manera, justo lo que necesitábamos. Sin preguntas, sin charlas; solo el
servicio de la necesidad a cubrir, y una sonrisa, una gran sonrisa que nos unía
en resistir.
Pusimos por fín
rumbo a la villa, recuperados de la tensión de la noche anterior, y no sin
antes contactarnos con Dundee que nos dijo que todo estaba bien...
En realidad la
idea de Edgardo había sido oportuna. Porque no tomar ciertos recaudos si es que
podíamos, y a pesar de que todo estuviese bien, para que tirar mas abajo el
ambiente allá en la villa, cuando Juan necesitaba de tranquilidad para seguir
trabando, y cuando de alguna manera, lo que pasó, era predecible.
En todo caso,
teníamos que dar gracias de lo azaroso de nuestra salida, inclusive, hasta de
nuestro regreso, y de que de esta forma, todos íbamos a estar mucho más
tranquilos, ( dentro de la tranquilidad que puede tener alguien que sabe que
esta peleando por su vida).
De cualquier
forma, contábamos con la villa, que era lejos, el mejor escondite.
Cuando llegamos,
Juan aun no había dormido.
Aprovechó para
parar un poco, mientras me preguntaba por lo sucedido, y le presentábamos a la
mamá de Edgardo.
¿ Que paso..?
Recibí el correo de Dundee donde me decía de intrusos en casa de Edgardo..? –
Pregunto
Mientras Edgardo
lo ponía al tanto, yo me lleve a Nelida y se la presente a mis padres... hubo
entonces sonrisas, chanzas, y estuvieron charlando un rato largo, mientras
nosotros, terminábamos de ponernos al tanto de las cosas.
Con los archivos
de Mouhen, había logrado un importante avance en el antivirus y la detección
del mismo.
Mouhen al
parecer había llegado a la conclusión que el virus, se servía de los rayos
gamma en el tubo catódico, y de que el salto de cuadro insertado, y que luego
se fijaría en la memoria por efecto subliminal, teñía la pantalla de un violeta
de muy alta frecuencia, incapaz de ser visto por el ojo humano, pero que
filmado por una cámara detectaba un destello de luz claramente visible.
También había
llegado a evaluar, cual podría ser la cobertura para que el virus a su vez no
afecte a ellos mismos, utilizarían un decodificador para anular ese salto de
cuadro y pantallas de cristal liquido, ya sea en televisores o monitores.
Es decir que ya
se contaba con algún arma como para comenzar a dar batalla.
Solo faltaba
inocular el programa que canalizaría al virus.
Este programa se
servía del programa maestro para inocular el mismo antivirus, y funcionaba así;
cuando llegaba la orden de saltar el cuadro, repetía por defecto de algoritmos
alterados la misma orden una ves mas, y saltaba a su ves el cuadro que tenía el
disparo de la emisión subliminal; algo que parecía básico, pero que era mucho
mas complejo, de lo que parecía.
Pero
desgraciadamente, existía un inconveniente; ya que desde su mismo desarrollo
habían sido muy cautos en lo que se refiera a enmascarar dicho virus y a su
defensa, y más allá de que estuviese alterado en alguna de sus partes, sabía
que no había “puertas traseras”, es decir que necesitaría sentarse en la misma
consola del detonador si es que quería intrusarlo con el antivirus.
Juan prefería
mantener aun en silencio lo de sus adelantos, sin pasárselos aun a la
resistencia, ya que no sabía cuan segura era, y si bien no dudaba de que estén
del mismo lado, cualquier fuga, acabaría con la ventaja que ahora tenían.
Solo faltaba
ubicar el detonador, y no era poco... Así que nos pusimos a trabajar en ello.
Todas las ideas,
apuntaban al cable de Betsa, al fin, en que otra parte física podían pasar
desapercibidas antenas satelitales, que en un vídeo cable...?
De alguna
manera, había que entrar a la planta de San Justo, y ver si los equipos estaban
ahí.
Juan planteo un
plan mínimo, y todos aceptamos; también habíamos concordado, en que trataríamos
de hacer lo que podíamos, sin la necesidad de la resistencia, y que se solo se
le pediría ayuda, en caso de extrema necesidad.
Atenta al plan,
cambié mi color de pelo, y Edgardo se cortó tipo rapado y adopto un look diferente
al normal.
Teníamos
sospechas de que pudieran tener fotos nuestras, así que junto con mi cambio de
color de pelo, me maquillé de otra forma para disimular mis rasgos, y me puse
un par de anteojos.
Estábamos
convencidos de haber cambiado radicalmente nuestra apariencia, y con esa
certeza, salimos para el canal.
Así fué que en
unas horas, estábamos en la planta del canal, con la excusa de averiguar por el
abono de sus servicios.
En principio, la
seguridad no era tanta, o al menos así nos pareció, y ya de regreso, nos
fijamos en el cartel del staff, memorizando los nombres que figuraban, como
para preguntar por ellos en algún paso posterior.
Después de
volver, nos encontramos con la sorpresa de que Juan, creía tener listo el
antivirus, y tras nuestras noticias de cómo era toda la planta, ( al menos lo
que habíamos podido ver) dictamino un...
Mañana vamos a
ver... – Estaba como hosco, concentrado en si mismo, y al
parecer... preocupado.
Esa noche casi
no volvimos a hablar del tema, y nos fuimos a dormir temprano, solo Edgardo y
Edy se quedaron charlando.
Al otro día,
todos nos despertamos tarde.
Juan ya se
encontraba en la máquina, grabando unos compactos con datos que utilizaría
luego para instalar el antivirus .
En un momento
determinado, dijo...
Bueno, que les
parece si se van preparando... – Refiriéndose a Edgardo y a mi
Yo también voy a
hacer lo mío... – Dijo, y vimos como se fué hacia la otra habitación para
preparar sus cosas y tras varios pasos de maquillaje ( a los que ya estaba
acostumbrado) vimos salir a Juan que
nos convido un...
- ¿ Bueno...
vamos... ?
Vestía un
overol, y portaba una valija con el logo de la empresa perfectamente impreso.
De esta forma
aparentaría acompañarnos a algún lugar, cuando nos encontremos en el canal..
Si bien la
planta había sido inaugurada oficialmente, en realidad solo se encontraba en la
fase primaria, la de ponerla a punto, ya que la señal, recién sería puesta al aire tres o
cuatro semanas después.
Las oficinas se hallaban vacías, así que no
fué difícil escondernos en una de ellas, y esperar ahí hasta que cerraran al
publico.
Pasaron varias
horas, hasta que por fin, fueron mermando los pocos sonidos que habían habido.
Juan seguía como
preocupado, y a pesar de no habernos dicho nada, se podía ver en su rostro, que
había algo que le preocupaba; que no le gustaba.
Moviéndonos como
podíamos, intentamos durante casi dos horas ver donde se hallaban los equipos,
pero nada encontrábamos más que oficinas vacías, preparadas para la parte comercial o contable.
Aparte Juan había
hecho hincapié ya un par de veces, de que le parecía extraño el que no hubiese
cámaras de seguridad, o al menos, en la cantidad que se hubiese imaginado.
Esto nos decidió
a que nos dirijamos hasta la terraza,
para ver la forma de enlazar
una de las antenas,
lo que tampoco fué fácil, ya que gracias a que aún no se encontraba en
funcionamiento, la mayoría de las puertas que daban a los palieres, se
encontraban cerradas, aún así, Juan parecía haber pensado en todo, ya que sacó
de su bolso una especie de neceser, del cual extrajo una serie de llaves
maestras con las que pudimos abrirnos paso.
Por fín,
desembocamos en la terraza.
Cuatro grandes
antenas satelitales, se disputaban los altos de aquella azotea.
Juan revisó con
cuidado cada una de las antenas, pero su rostro no se inmutaba, estaba como
nervioso y miraba aquí y allá como para ubicarse donde nos hallábamos.
De alguna forma
los repetidos movimientos de su cabeza, nos decían que no estaba encontrando lo
que necesitaba.
Así fué que
estuvimos un largo rato escrudiñando desde arriba todos los sectores aledaños.
La mayoría del
edificio estaba a oscuras, solo allá...
atrás del edificio, como lindante con el video cable, en una
construcción a medio terminar, parecía haber un inusual movimiento para la hora
que era.
Tratando de
no movernos demasiado aún, Juan nos
mostró con claridad, como uno de los cables de una de las antenas, se dirigía
directamente hacia aquella obra.
¿ Que hacía
aquella obra casi pegada al video, en un baldío lleno de basura..?
¿Y porque la
antena llegaba hasta ahí..?
Enseguida
tuvimos la certeza, de que ahí estaba lo que buscábamos, y tratamos de
encontrar alguna forma de acceder. Por fín descubrimos una escalera de mano,
que desde el costado de una de las antenas, bajaba por la medianera trasera del
edificio directamente hasta un patio posterior del canal, y descendimos de a
uno.
Todo estaba a
oscuras, y para cuando yo bajé, Edgardo y Juan habían encontrado la puerta
abierta de un taller de mantenimiento, donde nos servimos de unos uniformes de
trabajo y unos cascos, que tomamos con la idea de pasar desapercibidos si nos
encontrábamos con alguien.
Nos
encontrábamos poniéndonos los uniformes, cuando sentimos pasos.
Juan apago la
pequeña linterna con que estábamos alumbrándo y nos hizo señas de que
hiciésemos lo mismo. El lugar era amplio, con doble fila de lokeds para
cambiarse y repletos de cajones, al parecer de maquinas a medio desembalar.
Vimos que Juan
pudo meterse en uno de los cajones de madera que estaban apilados sobre un
costado, y nosotros nos quedamos a cubierto de unas grandes cajas de cartón
casi acostados sobre el piso, ayudados por la poca luz que había.
Al parecer era
gente de seguridad haciendo una ronda, ya que alumbraron al azar y pudimos
escuchar cuando uno de ellos dijo por un handi...
Deposito
bien...!! –
Nos quedamos
entonces unos minutos en silencio, hasta que sentimos que estábamos seguros y
salimos en dirección de donde habían salido los guardias, y ... sorpresa, ahí
estaba...
Una pequeña
escalera nos llevaba a un pasillo en el subsuelo que terminaba en una puerta
inteligente.
Chicos... – Dijo
Juan en vos baja mientras nos miraba fijamente a los ojos
Me parece que
llegamos... – Y enseguida saco de su valija una serie de herramientas y se
dispuso a trabajar...
A esta altura ya
estábamos nerviosos, ya que el pasillo, nos dejaba al descubierto ante
cualquiera, y a la vez, no sabíamos que nos encontraríamos detrás de aquella
puerta, aunque por lo que veíamos desde arriba, el movimiento parecía estar
sobre el otro costado de la edificación, que perfectamente camuflada, daba la
apariencia de una obra en construcción.
Lo primero es
abrir la puerta... – Dijo Juan
Tomá, vigila el
pasillo.. – Le ordeno Juan mientras del bolso sacaba una
pistola
automática que puso en su mano.
Edgardo se puso
pálido, y no quería ni tocar el arma...
Una pistola...
vos estas loco. Porque no me hiciste el comentario de que
vendrías
armado... – Le dijo de mal modo poniendo la pistola nuevamente sobre el
bolso...
Porque no lo
hubieras aceptado. – Dijo lacónicamente
Bueno, pues
ahora tampoco lo acepto... Guárdala para vos si te interesan las
armas... –
Agrego tozudamente, entonces Juan levanto su chaqueta, y dejo ver otra pistola
que portaba en su cinturón...
Yo ya tengo una
Edgardo... por favor... no seas tonto querés. – Y siguió
Que crees que
nos van a hacer si nos llegan a encontrar aquí..? Mandarnos a la
dirección..? ¿Seguís pensando que esto
es un juego no..? aseme el favor de no ser chiquilín y cubrimos. – Le dijo
volviéndole a dar el arma.
A esta altura
pensé que no estaba tan errado, así que lo miré como tratando de que
entendiera, y a pesar de su enojo, tomo el arma en silencio y se dirigió a la
punta del pasillo, pistola en mano. Juan mientras tanto, sacó una serie de
cables , los conecto a su computadora portátil, y se dispuso a abrir la puerta.
Fué cuestión de
segundos... evidentemente Juan sabía lo que hacía.
No teníamos
mucho que pensar, pero gracias a Dios detrás de la puerta no había nadie.
Por fin le hizo
una seña a Edgardo y todos pasamos. Un pequeño pasillo nos llevaba a otro
ambiente más grande, en un nivel más bajo, con otra puerta que volvimos a
franquear como la anterior.
Edgardo ya se
había acostumbrado a su papel, y mientras trabajaba Juan, prestaba atención a
cualquier movimiento en la puerta que habíamos dejado atrás y que ya habíamos
cerrado, yo por mi parte vigilaba un pequeño pasillo que salía para uno de los
costados cuando el grito de Juan nos hizo volvernos hacia él...
Bingo!!! – Dijo
sin dejar de mirar los equipos que aparecían frente a nosotros.
El lugar en
cuestión, era como una gran nave central, en semi circulo, con una consola en
el centro que se elevaba sobre el nivel del piso, y enfrentada una larga
pantalla que cubría casi toda la pared que enfrentaba dicha consola.
A los costados,
una serie de pequeños boxees dejaban destacar consolas y monitores donde se
reflejaban más de ciento cincuenta señales de distintos canales.
Ahí lo tienen...
– Dijo señalando la consola central también en semi circulo y con un gran sillón
giratorio, que permitía comandar todos los controles...
Secuenciadores,
emisores y enlaces satelitales, aceleradores, y sistemas de medios
virtuales.... Les presento al “detonador”.... – Dijo dándose vuelta y
mirándonos seriamente...
Y bueno... ¿ que
pasa Juan..? – Le pregunto Edgardo
¿ Pensabas
encontrarte con otra cosa..? –
No... no. –
Contesto sin dejarnos demasiado contentos
Es que paso
mucho tiempo desde que dejé de manejar este tipo de equipos, y a decir
verdad... – Dijo haciéndose sonar los nudillos
Si que se han
esforzado. !! –
No importa... no
perdamos tiempo... – Dijo mientras se disponía a subirse a la consola...
Ustedes quédense
por ahí vigilando, mientras yo veo que hago... –
De a ratos se
podía sentir el ruido de los dedos en el teclado, mezclado con las mil voces
que llegaban desde los diferentes monitores y señales.
Las horas
pasaban, y al parecer no era tan sencillo, ya que no teníamos ninguna señal de
Juan, que metido en el sillón de comando, ni siquiera se lo veía... solo dejo
escapar en un momento, que en realidad, solo habían usado parte de su programa,
mechado con otro diseño, así que teníamos que tener paciencia y estar
alertas...
Y si...
estábamos, no solo alertas, sino angustiados... temerosos, y aterrados ya que
entre otras cosas, no solo no sabíamos que iba a insumir tanto tiempo, sino que
no teníamos claro como íbamos a salir.
Mientras Juan
seguía intentando, Edgardo descubrió un pequeño montacargas, mas allá de una
oficina que daba al costado de la sala central. Se notaba que en algún momento
había sido utilizado en la parte de la construcción, o para bajar equipos hasta
el sector donde estábamos. O tal ves, (y porque no) como una salida de
emergencia camuflada...
Edgardo se trepó
entonces por los cables, para no llamar la atención con el ruido del motor, y
descubrió con asombro, que daba al obrador que nosotros habíamos visto en el
baldío desde arriba.
Volvíamos para
contárselo a Juan, cuando escuchamos una voz que nos dijo...
Vaya... vaya...
¿ Que tenemos aquí..? -
Ambos nos dimos vuelta de golpe, y pudimos
ver casi llegando a la consola a tres hombres, entre los cuales estaba Bill...
Con razón no lo
encontrábamos en su casa...!! – Agrego Bill, mientras sus dos
matones
comenzaron a caminar hacia nosotros...
Edgardo entonces
pego un salto, se me puso adelante, y sacando el arma le apuntó a la cabeza de
Bill amenazándolo.
Edgardo me tenía
con un brazo, como desplazándome tras él, y no paraba de temblar, entonces Bill
se frenó, y con un ademán hizo frenar a su gente.
Un paso más y te
vuelo la cabeza basura.!!! – Dijo Edgardo en un solo grito, en momentos en que
uno de los matones intentó un movimiento.
Pero si bien
paró a su gente, él se seguía acercando muy lentamente...
Un paso más y te
mato hijo de puta ¡¡ – Volvió a intentar retrocediendo unos pasos...
Pero Bill, más
calmado que nunca, y hasta casi con una sonrisa, se siguió acercando, en un
determinado momento me pegó un empujón para atrás y trato de disparar, pero por
más que apretaba el gatillo, el arma no disparaba. Bajó entonces la vista para
ver que pasaba y fue en ese momento cuando Bill se le abalanzó, le arrebató la
pistola de la mano, y en un mismo movimiento, le pegó un culatazo en la boca,
que lo hizo caer ensangrentado a mis pies...
Primero tendría
que sacarle el seguro... doctorcito..!! – Dijo mientras les dió orden de
tomarnos... Justo en ese momento, vi como se asomaba Juan por la consola...
No lo habían
visto, porque lo alto del sillón, y el ruido de las señales lo cubrían.
Yo rogaba por
adentro para que no lo descubriesen, y él en ese instante, me hizo una seña
como que espere...
Pronto nos
ataron a unas sillas con unos cables.
Busquen por todo
el edificio, a ver si hay alguien mas.!!! – Les ordeno, y comenzó a hacernos
preguntas...
¿ Donde está
Ferlé..? – Le preguntó en un grito mientras le dió un golpe de revés.
Para.. Animal!!
– Le grité, pero solo conseguí también un golpe, que me hizo estallar la
cabeza. Cuando volví a mirar, pude ver que Juan se había bajado de la consola y
desde atrás le dijo...
¿ Me buscas a mi
Bill..?-
Bill se confío
en que Juan no estaría armado, y que si
lo estaba, no le dispararía, así que se dio vuelta, casi con sorna, pero antes
de que se diese cuenta, se escucho el descerrajar de un tiro, que le partió el
hombro derecho a Bill haciéndolo caer...
Enseguida se
acercó, y le pateó el arma que había caído apenas unos centímetros más allá de Bill. Luego vino a nuestro encuentro, y sin dejar aun de apuntarle nos
desató. En ese momento, Juan le hizo señas a Edgardo para que tomara el arma que
había pateado lejos de las manos de Bill.
Primero enseñalé
a que saque el seguro... – Dijo Bill mientras hacia una mueca
entre dolor y risa..
No te entiendo
Ferlé... pudiste ser rico... evitarte todos estos años de
problemas...
hasta tener una familia como Dios manda... –
Como podes
hablar vos de Dios... basura.!!- Dijo Juan que comenzaba a caer
en el juego de
Bill..
Juann... van a
venir los otros... – Le grité tratando de que terminase ...
Sí... atalo
Edgardo mientras trabó la puerta para frenarlos un poco, así puedo seguir... y
vos Nora, toma esto...- Dijo pasándome la pistola que el tenía.
¿ Te diste
cuenta que no podes dudar no...? – Me aconsejo mientras me miraba
a los ojos.
Siii... sean
como el dice, que van a llegar lejos...- Dijo Bill socarronamente
mientras Edgardo
lo ataba.
Vos callate... –
Dijo Juan
¿ Vamos a ver
donde van a llegar...? – Insistió, pero
Edgardo le devolvió el
culatazo en la boca diciéndole..
Cállate te
dijeron... ¿o no entendiste...? –
Bill escupió un
poco de sangre, y contestó...
Aprende rápido
doctor... –
Lo pusimos a un
costado, mientras Juan cambiaba la combinación de la puerta para hacer tiempo.
¿ De verdad
creen que van a escapar...? Nos pregunto Bill... Juan ya había
subido a la consola, y seguía intentando
hackear el sistema.
De verdad
piensan que pueden ganar.... – Volvió a decir Bill mientras soltó una risa.
Dentro de unas
horas se detonará el virus en todas las centrales del mundo... La red misma se va a encargar de regarlo
gratis por todo el planeta, después serán las televisoras que los llevaran a
sus casas... y bien... después ya se imaginan...el caos... la anarquía. Los
estúpidos matándose unos a otros.
En uno o dos años, nos pedirán por favor que regresemos... –
¿ Que
regresen...? – Pregunto Edgardo
Si.!!! Que
regresemos.!! ... Esta ves no vamos a necesitar del exterminio de ninguna raza
en particular... no será el miedo el que nos haga triunfar... Nos han de pedir
por favor que tomemos el poder... – Dijo como exaltado
¿ Quien les
puede pedir que gobiernen...? algunos
pocos, que están tan enfermos como ustedes... – Le retruco Edgardo
Si... serán tal
ves unos pocos, pero en esos pocos se entrelazara la nueva raza..-
Si!!! Seguro,
una raza de locos... – Le volvió a retrucar Edgardo
Llámenos loco si
quieren, pero miren primero a que apunta su vida normal, miren como se
destruyen las familias y la juventud nada más que en busca de cosas efímeras y
se recluye en el sexo, el alcohol y las drogas... Bueno... nosotros les vamos a dar lo que
quieren, nosotros les daremos droga y sexo televisivo, alcohol y programas que
laven sus cerebros inútiles, hasta que esta raza de viciosos y esmirriados
cobardes, toquen el fondo total, que se revuelquen en su asco, entonces
levantaremos nuestras banderas, y pondremos orden; mejoraremos este mundo
caduco ... – A medida que avanzaba en sus
palabras, se
apasionaba más y más, y su propio fanatismo enervaba las palabras hasta el
grito.
¡Somos muchos
peleando esta guerra... ellos no permitirán que ustedes ganen-
Edgardo no
soporto más... dejo el lugar en que vigilaba la puerta, se le acercó, y le dio
un puñetazo en la cara.
Esto es lo que
opino de su discurso.. – Le dijo mientras le ponía una cinta
plástica en la
boca.
De pronto la
pantalla central se iluminó y explotó un cuadro de dialogo...
ACCSESO PERMITIDO
SII!!! Carajo!!!
– Grito Juan, y empezó a pasar el catalizador al programa madre.
Cuando Juan
comenzó a copiarlo, se dio cuenta de que quedaban apenas treinta minutos para
que el detonador se ponga en marcha...
Evidentemente
Bill lo sabía, y estaba tratando de hacer tiempo.
De pronto se
sintieron unos golpes... estaban tratando de forzar la puerta, los minutos
pasaban rápidamente, hasta que sentimos
la primera explosión, que casi logro abrirla.
Juan.!!!- Grité
Apúrate... Vamos
Pero estaba
demasiado metido en lo suyo como para escucharme...
Unos minutos
más... aguanten unos minutos más... para que empiece a pasar el programa madre
a las centrales... – Grito Juan
Pero rápido se sintió
el explotar de otra granada o algo así, y la puerta cedió al paso de los
guardias.
Ahora si... –
Gritó Juan... y la pantalla se ilumino con todas las centrales a las que estaba pasando el programa ya
catalizado, solo era cuestión de aguantar unos minutos más.
Juan bajó y se
sumo a nosotros. En un momento todo era confusión, y se sumaron más guardias a
los que ya había, y era todo un repicar de tiros, entre medio del humo,
producidos por las detonaciones que barrieron la puerta.
Al
montacargas.!!! Vamos al montacargas!!! – Grito Edgardo
Yo corrí
mientras el trataba de cubrirme, pero Juan estaba obnubilado con la pantalla
central que marcaba el progreso del traspaso del antivirus...
94...95...96...
Vamos Juan..-
Volvió a gritarle Edgardo casi en la puerta del montacargas...
97...98...
De pronto se
escucho el rebotar de una granada...
99... 100....
y en toda la
pantalla se encendió un “Archivos
copiados”....
Vimos volar a
Juan junto a un escritorio y pronto todo tomó fuego, y se comenzaron a suceder
las explosiones.
En un momento
dado, Edgardo me dice...
Vamos Nora... ya
esta.. –
Me disponía a
subir, cuando entre el humo, hacia un costado... como atontado pero vivo se
incorporaba Juan...
- Pará
Edgardo... Juan esta vivo..!! – Grite
Edgardo se trató
de acercar enseguida, y pronto ví como lo traía de un hombro.
En segundos todo
fue un chisporroteo y fuego, pero logramos llegar los tres al montacargas, y
comenzamos a subir...
De pronto una
explosión nos tiró por el aire con montacargas y todo...
Solo se que nos
buscamos a tientas, y que corríamos hacia
la empalizada de la calle entre la basura y los pedazos de cosas que
volaban, cuando todo el obrador, desde el subsuelo saltó por el aire, en una
gran y ultima explosión que hizo que comenzara a arder también el canal.
Nos arrastramos
como pudimos, mientras allá en la calle se empezaba a agolpar la gente.
Justo en ese
momento sentí que me tomaban por los brazos. Eran unos enfermeros, y ante de
que nos pudiéramos dar cuenta, estábamos los tres en una ambulancia...
Toda la maniobra
tardo solo unos segundos, nos llevaban a algún lugar.. pero estaba demasiada
aturdida como para resistirme... intenté levantarme... pero casi no tenia
fuerzas.... estaba tirada boca abajo... y a mi lado Juan parecía estar
desmayado... De cualquier forma, el virus había sido ya catalizado en todas las
terminales...
Casi sin fuerzas
, intente darme vuelta...
Cuando volví la
cabeza, pude ver que una mano, limpiaba
la sangre en la boca de Edgardo...
¿ Todo bien....?
– Pregunto Edy que atendía a Edgardo
Se me cayeron
las lágrimas y me acomode sobre el pecho de Edy...
Si... todo
bien... –
Ni bien llegamos
a la villa, nos atendió y curó en lo que cada uno necesitábamos y nos
administro unos calmantes....
-De cualquier
forma... será mejor no salir por unas horas, así que les administre unos
sedantes- Nos dijo y agregó...
Uno de los
muchachos se encargo de traer el coche, y la ambulancia ya esta cortada, así
que no va a quedar rastro..
Ah... sus viejos
están en lo de una vecina, y ya saben que esta todo bien, así que ahora
descansen tranquilos...- Dijo con una sonrisa y se fué...
Cuando desperté,
Edgardo ya se había levantado, Juan estaba todavía bastante magullado y dormía
en una cama al lado.
Edgardo me tiró
el diario sobre la panza mientras me decía...
Vamos fiaca... enterate. –
En letras
catástrofe se podía leer la siguiente noticia....
ARDIO VIDEO
CABLE
Y en el copete
decía:
Un video cable
de la Zona de la matanza, ardió ayer al haber explotado lo que se cree una
fabrica clandestina de pirotecnia, que se encontraba lindera a el.
Gracias a que en
el momento de la explosión no había gente, no hay que lamentar víctimas, solo
los daños materiales, que alcanzaron a un 100% de equipos y muebles de que
disponía la flamante empresa.
El cable, cuya
señal iba a salir mañana en forma internacional no se sabe en cuanto tiempo
podrá retomar su curso normal, ya que las instalaciones, quedaron totalmente
destruidas. Hasta el cierre de esta edición, ninguno de los ejecutivos pudo ser
entrevistado......
Bet.S.A. nunca
volvió a abrir el canal de cable, y nunca se supo bien que sucedió con la
supuesta compañía.
Tampoco nunca se
encontraron cuerpos, entre los escombros, después de aquel incendio.
El grupo
Betsabet, retiró la hojas de la red, aunque bien sabemos que siguen ahí,
presentes, aún sin que podamos verlos...
Tal vez no
hallamos podido hacer desaparecer al directorio... pero de alguna manera,
demoramos un poco otro holocausto...
Nelida y mis
viejos, viven juntos en una quinta cerca de Escobar que nos presto el padre de
Dundee
Con Edgardo
estamos esperando un bebe, yo deje la revista, pero escribo artículos y
editoriales para diferentes medios en forma independiente y el no volvió a
hacer hospital, pero tiene un pequeño dispensario en la villa, junto con Edy
donde tratan violencia familiar, alcoholismo y drogadicción, entre otras cosas.
Si bien no
machacamos continuamente sobre lo que pasó, siempre estamos atentos a
comunicarnos con la resistencia, sobre todo desde que la encabeza Juan, quien
se fue a vivir a España, invitado por Pete.
Cada tanto, la
noticia de algún niño disparando un arma en el aula, de algún grupo de cabezas
rapadas insultando o agrediendo a alguien, o la noticia de alguna nueva
secta....o la cháchara de algún medio bajándole línea sin piedad a la gente,
hace que nos miremos con preocupación, pero en fín, ahí estamos, prestos a dar
batalla cuando sea necesario, y desde donde sea necesario. Al menos ya sabemos
que no se puede vivir con miedo; el recuerdo de los seres que “amamos tanto”, como dice la canción y que ya no
están, de alguna manera no nos lo permite.....