Cristina Beatriz Monte

 

 

Extraviarme en ti

 

Extraviarme en ti,
en el sinuoso camino
de tu deseo;
en la marea de tus besos,
gigantes olas que
me llevan a la playa esperada,
donde reposarán mis huesos.

 

Extraviarme en ti,
en el laberinto de tus ojos,
claros y serenos.
En el abrazo inmenso de
tus alas al viento.
En el río inagotable de tus
"te quiero".

 

Extraviarme en ti,
perderme en tus rincones,
en todos tus huecos.
Que tu risa borre mi historia
para volver a encontrarme, en ti
vestida de jazmines,
desnuda de memoria.

 

Cornisa de espanto

 

Me empuja la brisa
a la cornisa del llanto.
Miro el abismo,
no me atrevo,
    giro,
        corro,
        escapo.

 


Busco el camino
bordeado de golondrinas,
de espejos rotos,
    que me lleve,
        me acerque,
            me detenga
en tu mismo espacio.

 

Oigo tu voz.
La luz que emanan tus manos
    me guia,
        me eleva,
            me incita
a seguir caminando.

 

Espejismo frágil
que se rompe
al oir
    el suave aleteo
    de un pájaro.

 

De nuevo me empuja  la brisa
a la cornisa del espanto.

 

Buscando el camino.

 

Te encontré en la esquina de mis sueños,

a punto de doblar hacia el olvido.

Tenías las manos trémulas de pasión adormecida,

y los ojos como pájaros  volando al infinito.

 

"Piedra libre" me dijiste,

dejándome al descubierto de mi propia soledad,

invitándome a jugar junto al aljibe de los recuerdos.

 

Sentí que tu ternura me abrazaba,

entonces me permití el regocijo y la locura

antes de seguir mi camino interminable hacia la nada.

 

Y volé, ¡No!, más bien volamos juntos

buscando panacea para tu tristeza y la mía.

 

La encontramos en nuestras bocas, audaces y resecas,

en el abrazo y el olvido fugaz de otros besos,

en las caricias suaves, en aquel abismo profundo

al que te dejaste caer, derramándote en estrellas.

 

Explotó el arco iris para regalarme tus colores

y mi voz, como un trueno, grabó tu nombre en la eternidad.

 

Te fuiste. Tormenta del cuerpo, angustia del alma.

Yo seguí mi camino interminable hacia la nada,

en mi búsqueda desesperada por encontrar la paz.

 

 

 

 

Cristina Beatriz Monte nació en Buenos Aires, el 21 de noviembre de 1956.

Escribe desde los nueve (9) años. En su juventud cursó diversos talleres de poesía hasta que el trabajo, el matrimonio, el nacimiento de sus tres hijos la alejan, temporalmente –algo más de 20 años- de la escritura.

Es Martillera Pública y Corredora de Comercio, egresada de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, profesión que ejerció hasta marzo de 2001. revaporización

En Junio de 2001 aloja en Internet el sitio Mis Escritos, portal dedicado a la divulgación de autores noveles nacionales e internacionales.

Participa en Certámenes. Ha obtenido 9º premio en narrativa, 5º premio en poesía, y en dos oportunidades 2º premio, también en poesía, además de siete (7) menciones de honor y de haber sido seleccionada finalista en más de diez certámenes.  Tiene dos poemarios editados: "Con aroma a Jazmín", prologado por José Narosky, Febrero de 2002; y “Miel y ajenjo… los sabores de mi boca”, prologado por Mary Acosta y Carlos Rossetti, julio de 2005. Además ha participado de las antologías  “Letras del desamor” de Ediciones aBrace,  Montevido, Uruguay;  “Desde la palabra” de Editorial Dunken; “Decirlo con letra de mujer” Ed. Bellvigraf, Córdoba, “Voces desde la colina”, Ed. Namastei, Entre Ríos; “Premio Nacional de Literatura-2005” editado por el  Municipio de la ciudad de Tres de Febrero como resultado de su concurso literario en el cual obtuvo Mención de Honor.

Organiza Certámenes Literarios a través del portal.

Coordina desde Julio de 2003, el ciclo literario “Palabras al Viento” junto al poeta Carlos Rossetti.

Asiste a ciclos literarios diversos.

En Octubre de 2002 crea Ediciones Mis Escritos. editorial tradicional,  como desprendimiento del sitio.